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PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

MIGUEL LÓPEZ CISNEROS,

manager de Diseño de Nuevos Productos y Servicios del Centro Tecnológico del Notariado

La Sede Electrónica Notarial ofrece un ejemplo de cómo ambas cosas pueden convivir: agilidad sin renunciar a la seguridad, comodidad sin renunciar a las garantías"

La evolución de la Sede Electrónica Notarial: confianza en un clic

Hay una pregunta que cada vez más ciudadanos se hacen: ¿es posible relacionarse con un notario, o conseguir una copia de una escritura, sin necesidad de desplazarse? La respuesta es que sí, y cada vez con más facilidad. Y lo es gracias a una figura que muchos ciudadanos todavía no conocen por su nombre, aunque puede que ya hayan empezado a utilizarla: la Sede Electrónica Notarial.

No se trata simplemente de un lugar desde el que realizar trámites. Es la puerta de acceso al ecosistema digital del Notariado, construido durante años para facilitar la relación con ciudadanos, empresas, entidades financieras y Administraciones públicas. Lo verdaderamente interesante de la evolución que está experimentando no es solo que haga más sencillo acceder a esos servicios, sino que todos ellos se presentan bajo un mismo entorno y con un mismo denominador común: las garantías que definen la actuación notarial.

Seguridad y rigor

Y aquí conviene detenerse, porque es precisamente esa palabra, garantías, la que marca la diferencia entre la Sede Electrónica Notarial y buena parte de los trámites digitales a los que ya estamos acostumbrados. Cuando gestionamos algo por internet, damos por hecho —a veces con más fe que certeza— que nuestros datos estarán seguros, que la otra parte es quien dice ser y que lo que firmamos tiene el mismo valor que si lo hubiéramos hecho en persona. En el entorno notarial, esa confianza no es una promesa: es su razón de ser. La identificación mediante certificado digital o DNI electrónico, la firma electrónica avanzada y la supervisión de un notario aportan al servicio digital exactamente lo que hasta ahora ofrecía la actuación presencial. Es, si se quiere, la fe pública notarial adaptada al entorno digital, sin perder ni un ápice de rigor por el camino.

Para ciudadanos, empresas y entidades financieras, esa confianza tiene una traducción muy concreta: saber que pueden relacionarse con el Notariado con las mismas garantías de siempre, independientemente del canal que utilicen. Y para que esa experiencia resulte completa no basta con que los servicios existan. También es importante que sean fáciles de localizar, que el acceso resulte intuitivo y que el entorno digital sea reconocible desde el primer momento.

Precisamente ahí reside el verdadero alcance de esta nueva etapa que está experimentando la Sede Electrónica Notarial. No porque incorpore de repente servicios que antes no existían, sino porque pone el foco en algo menos visible, aunque probablemente más importante: la experiencia de acceso a esos servicios. La evolución actual supone un paso más para que todo ese conjunto resulte más claro, coherente y reconocible para quienes lo utilizan. Porque unas garantías tan sólidas como las que ofrece el Notariado también deben ir acompañadas de una experiencia de acceso sencilla, intuitiva y coherente.

Podría decirse que es una consecuencia natural de su propio crecimiento. Cuantos más servicios incorpora un ecosistema digital, mayor importancia adquiere la forma en que estos se presentan y se ponen a disposición de quienes los utilizan. No es tanto una cuestión de añadir nuevas funcionalidades como de ordenar lo construido para que el conjunto resulte coherente y sencillo de utilizar.

Acceso natural y sencillo

Ese trabajo ya está en marcha. La evolución de la Sede Electrónica Notarial responde precisamente a esa lógica: facilitar la relación entre las personas y los servicios notariales sin alterar aquello que nunca cambia, las garantías jurídicas que los sustentan. Porque una transformación digital madura no consiste únicamente en ofrecer más posibilidades, sino también en hacer que el acceso a ellas resulte natural, sencillo y reconocible.

En definitiva, la Sede Electrónica Notarial no simplifica solo un trámite: simplifica una relación. La relación entre los ciudadanos y una institución que ha sabido trasladar al entorno digital los principios que siempre han definido su actuación: seguridad jurídica, autenticidad y confianza.

Mirando algo más allá, cabe imaginar una Sede Electrónica Notarial que siga incorporando nuevos colectivos y nuevos servicios a medida que la sociedad lo demande, y que lo haga sin perder su principal activo: la sencillez de acceso y la confianza jurídica. Un entorno donde lo digital no sea una alternativa de segunda categoría frente a lo presencial, sino simplemente otra forma —igual de sólida— de ejercer un derecho tan cotidiano como el de acudir a un notario.

En un momento en el que la digitalización de servicios genera a partes iguales entusiasmo y recelo, la Sede Electrónica Notarial ofrece un ejemplo de cómo ambas cosas pueden convivir: agilidad sin renunciar a la seguridad, comodidad sin renunciar a las garantías. Y ese equilibrio, más que cualquier funcionalidad concreta, es quizá su mayor aportación a la sociedad.

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