Skip to content

ESPACIO ÆQUITAS

Queremos llevar al BOE la gran reforma de las leyes de discapacidad y dependencia.”

Jesús Martín Blanco,

director general de Derechos de las Personas con Discapacidad del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030

José M. Carrascosa

En mayo de 2021, asumió su cargo tras desarrollar previamente tareas en el tercer sector como en CERMI o en la Confederación Estatal de Personas Sordas. Nacido en Eljas, un pequeño municipio de la Sierra de Gata, en Cáceres, se licenció como documentalista en la Universidad de Salamanca y ha cursado formación posuniversitaria relacionada con la discapacidad y los derechos humanos.

¿Está satisfecho con el trabajo de su equipo en este quinquenio?

Soy un convencido de la trascendencia del servicio público, porque es un instrumento que iguala a todas las personas sin que importe nuestra renta, origen o condición. En estos cinco años al frente de la Dirección General de Derechos de las Personas con Discapacidad he constatado que los y las funcionarias garantizan que el país siga funcionando, gobierne quien gobierne, que se sigan pagando las pensiones y las prestaciones de dependencia o que podamos recibir un trasplante de riñón. Pero también me gustaría subrayar que, al contrario de lo que dictan los estereotipos, no son seres grises sino personas altamente comprometidas con la mejora de este país, cuya labor valiosa ha sido determinante para desplegar una agenda vigorosa y orientada para que las personas con discapacidad seamos, estemos y contemos en España. En este sentido, mi satisfacción es máxima, porque tengo la certeza de que los derechos de las personas con discapacidad también se construyen con el talento de las y los servidores públicos del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

 


“EL VERDADERO RETO QUE TENEMOS COMO SOCIEDAD ES QUE LA CULTURA SEA UNA VALEDORA DE LA INCLUSIÓN”


 

¿Cuáles son sus principales objetivos en lo que queda de legislatura?

Sin duda, poder llevar al BOE la gran reforma de las leyes de discapacidad y dependencia. Para quienes no lo sepan, esto viene a desarrollar el renovado artículo 49 de la Constitución, para que sus mandatos de inclusión, de autonomía, de accesibilidad y de protección reforzada a las mujeres y a la infancia con discapacidad lleguen a donde tienen que llegar: a nuestro día a día y al de nuestras familias.

Sería difícil condensar el poder transformador de esta reforma. Por primera vez, la accesibilidad universal se reconoce como un derecho, reforzando así su protección y garantía de cumplimiento por parte de los poderes públicos.

Se crea también un programa público para financiar los costes de la eliminación de barreras en los espacios y servicios públicos. La materialización de este derecho tiene diversas expresiones en el proyecto de ley. En este punto, me gustaría destacar la modificación de la Ley sobre Propiedad Horizontal, para asegurar que las personas con discapacidad puedan residir en una vivienda accesible, eliminando barreras arquitectónicas que dificulten su autonomía personal y provoquen situaciones de aislamiento o institucionalización forzosa absolutamente evitables.

 


“LOS OPERADORES JURÍDICOS PERMITEN QUE LA DISCRIMINACIÓN NO QUEDE IMPUNE Y DEJE DE SER EL PAISAJE NATURAL POR EL QUE TRANSITAMOS LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD”


 

El proyecto de ley incluye, además, un artículo para proteger y reconocer los apoyos a nuestras familias como nuestras cuidadoras principales. Y también reconoce, por primera vez, a las mujeres para que dispongan de un soporte legal que las libere de machismo y del capacitismo. Al mismo tiempo, el texto normativo velará por la infancia con discapacidad, reconociendo la atención temprana como un derecho subjetivo.

Si esta ley se aprueba contaremos, al fin, con una regulación legal del facilitador procesal para despejar cualquier duda jurídica sobre profesionales que se tienen que encargar de asegurar que podamos entender a los y las notarias, las abogadas, los jueces, etc.

Al mismo tiempo, desempeña la dirección del Real Patronato sobre Discapacidad, un organismo que -bajo otras denominaciones- se remonta a 1910. ¿Puede explicarnos la evolución de las instituciones públicas del sector en nuestro país?

Este organismo es una respuesta pública al desamparo social que vivíamos las personas con discapacidad en una España en blanco y negro, en la que estábamos pidiendo en las puertas de las iglesias. Este organismo nace para ofrecer aquella incipiente asistencia social a personas cuyo único refugio eran sus propias familias y sus asociaciones.

En una sociedad globalizada, digitalizada y donde empiezan a surgir términos como desregularización, la institucionalidad juega un papel fundamental en el cuidado de las democracias, porque son las que nos conectan con la soberanía de un país, que es la que decidimos con nuestro voto. En este contexto, las Administraciones deben ser más abiertas, cercanas, diversas e inclusivas. En conseguir este objetivo nos estamos empeñando mucho, para que nuestras instituciones y trámites administrativos sean fáciles de entender a toda la ciudadanía.

 


“NO TIENE SENTIDO QUE EN 2026 SIGA HABIENDO FOROS EN LOS QUE SE HABLA DE LA DISCAPACIDAD, PERO LOS PONENTES O LOS INTERLOCUTORES NO SON PERSONAS CON DISCAPACIDAD”


 

Recientemente recogió en nombre de este Patronato un reconocimiento institucional por parte de la Fundación Aequitas del Notariado. ¿Qué aportan los operadores jurídicos en la defensa de los Derechos Humanos de las personas con discapacidad?

Pues nada más y nada menos que nuestra integridad esté a salvo, que podamos participar del Estado de Derecho y que la discriminación no quede impune y deje de ser el paisaje natural por el que transitamos las personas con discapacidad. Como digo el rol de los notarios es nuclear, pero también el nuestro. Quiero decir, que en Real Patronato sobre Discapacidad estamos invirtiendo tiempo y recursos para que las personas con discapacidad aprendamos a identificar, por ejemplo, que si no podemos llamar al teléfono de emergencias 112 eso discriminación y que conozcamos también los canales para denunciarlo.

El Centro Español de Accesibilidad Cognitiva (dependiente del Patronato) ha puesto en marcha la campaña Inclínate por lo fácil para impulsar la accesibilidad cognitiva entre los profesionales del Derecho. ¿Cuáles son los principales objetivos de esta iniciativa?

Queremos exponer a la opinión pública uno de los principales desafíos del sistema judicial: garantizar que todas las personas puedan entenderlo. Porque sin accesibilidad no hay satisfacción del derecho. Si consideramos los derechos humanos como instrumentos que protegen o facilitan bienes para el desarrollo de una vida humana digna, queda fuera de toda duda que un requisito para la satisfacción de ese derecho es que sea accesible.

El objetivo principal de esta iniciativa es promover la accesibilidad cognitiva en el ámbito de la justicia, para garantizar que todas las personas puedan ejercer en igualdad de condiciones su derecho a una tutela judicial efectiva y evitar situaciones de indefensión provocadas por la falta de comprensión de los documentos o de los procedimientos.

Inclínate por lo fácil interpela especialmente a los distintos operadores jurídicos -jueces y juezas, fiscales, abogados, procuradores/as, notariado, personal policial y administrativo- porque son quienes pueden adaptar el lenguaje y los entornos, revisar procedimientos y garantizar apoyos efectivos. La campaña hace una llamada a la acción: inclinar la balanza hacia la accesibilidad para que todas las personas puedan ejercer sus derechos de forma plena.

 


“RESULTA INCOMPRENSIBLE QUE ESTÉ AFLORANDO UNA AGENDA RACISTA QUE CRIMINALIZA A NIÑOS MIGRANTES O QUE CUESTIONA LA VIOLENCIA MACHISTA”


 

Como persona con displasia ósea conoce de primera mano la situación que vive el colectivo de la discapacidad (integrado por más de cuatro millones de miembros). ¿Influye, en alguna medida, su situación personal a la hora de poner en marcha sus tareas diarias?

Absolutamente, la discapacidad me ha acompañado durante toda mi vida y en la vida de mis hermanos. Me siento un privilegiado porque mis padres, siendo agricultores, apostaron por darnos una vida regular, con mucho amor. Me siento afortunado por nacer en un país con un sistema público de educación que me permitió estudiar lo que quise y una sanidad pública que en nuestro caso es vital porque nuestra salud es más frágil. Ser una persona con discapacidad me lleva a defender, si cabe, con más fuerza un empeño personal: que nuestros cuerpos y nuestras voces, aunque suene a través de un sintetizador, estén en los espacios de decisión. No tiene sentido que en 2026 siga habiendo foros en los que se habla de la discapacidad, pero las ponentes o las interlocutoras no son personas con discapacidad. Eso sería impensable en el feminismo, por ejemplo, pero en nuestro caso muchas veces seguimos como meros espectadores de nuestra existencia.

Durante un acto celebrado en el CERMI apuntó que “España es un país que respeta los cuerpos, las miradas y talentos no normativos; que celebra la diversidad y no castiga”. ¿Qué podemos hacer para que esta situación de integración se mantenga?

Pues respetar nuestro marco normativo y si se incumple, denunciarlo. España ha ratificado todos los tratados de derechos humanos y nuestra Constitución lo dice sin ambages en su artículo 10.2: “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce, se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España”. Y en su artículo 96: “Los tratados internacionales válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno”. Por este motivo, resulta incomprensible que esté aflorando una agenda racista que criminaliza a niños migrantes o que cuestiona la violencia machista. Leamos la Carta Magna antes de invocarla con discursos llenos de intolerancia.

Este año celebramos dos aniversarios relevantes para la protección jurídica del sector: el de la Ley 8/2021 y el de la Convención de la ONU. ¿Está satisfecho con la implantación de estas dos normativas?

Yo soy un inconformista por naturaleza y esta virtud, o este defecto, me hace seguir llamando a puertas para continuar ensanchando los derechos humanos a un grupo humano al que pertenezco y que, por desgracia viene de muy atrás. Pero reconozco que España ha dado pasos decisivos, como la restauración del derecho al voto, acabar con la muerte civil de las personas con discapacidad que sustituía la voluntad en el trato jurídico para pasar a un sistema de apoyo y acompañamiento en la Ley. O también la abolición de las esterilizaciones forzosas, que intervenía los cuerpos de las mujeres y niñas con discapacidad al margen de su voluntad privándolas de sus derechos sexuales y reproductivos. O la movilización de más de 100 millones de euros para que España sea un país accesible.  Y, sobre todo, la primera reforma social de nuestra Constitución que adecúa el artículo dedicado a las personas con discapacidad a un abordaje exigente de derechos humanos.

La reforma del artículo 49 de la Constitución y la Ley de apoyo a pacientes de ELA y otras enfermedades severas contaron con un apoyo unánime en el hemiciclo. ¿A qué cree que se debe este consenso, inusual en otras materias?

Pues a contar con una sociedad civil muy articulada en torno a la discapacidad. El CERMI es marca social España y su activismo propositivo ha traído las grandes transformaciones en materia de inclusión y protección social para las personas con discapacidad.

En sus redes sociales pone de manifiesto sus intereses culturales, donde refleja su opinión sobre novedades literarias y cinematográficas. ¿Qué papel juega el arte en la visibilidad de la discapacidad? 

El arte es un elemento civilizatorio, pero teniendo presente que las personas con discapacidad hemos sufrido la cultura porque la historia o bien nos privó de este bien o lo puso en contra de nuestra plena ciudadanía, y todo ello ha tenido consecuencias irreparables en la conformación de nuestra identidad colectiva. La verdadera cultura de la cancelación es la ausencia de accesibilidad que nos impide disfrutar de Sirat o de Amarga Navidad.

Y es que. igual que existe una cultura patriarcal, también existe la cultura capacitista: responsable de oprimirnos. Pero también la cultura puede restaurar nuestra dignidad quebrada. Este es el verdadero reto que tenemos como sociedad: que la cultura sea una valedora de la inclusión y no un resorte para afianzar y propagar posturas estigmatizantes y discriminatorias que todos conocemos pero que sufrimos en carne propia las personas con discapacidad.

La esencia de los derechos humanos es democratizar el poder y llevar la igualdad y la libertad a la gente humilde, trabajadora, a las mujeres, a las migrantes y a la gente atravesada por vulnerabilidades. También los derechos humanos están para abolir las culturas del maltrato que permiten, por ejemplo, someter a personas con enanismo a la mofa pública en las plazas de toros

Películas como Sorda, libros como Lectura fácil o la Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE son una esperanza a nuevas expresiones culturales en la que estamos y se nos respeta. 

Notarios: garantía de un consentimiento libre

En la entrega de premios anuales del Foro Justicia y Discapacidad puso en valor la labor de la Fundación Aequitas, uno de los miembros de la plataforma desde su creación. ¿Qué papel aportan operadores jurídicos, como los notarios, en la protección jurídica de la discapacidad?

La protección jurídica de las personas con discapacidad es el resultado de un trabajo colectivo en el que todos los actores jurídicos aportan su contribución. Cada uno desde el ámbito de sus competencias.

Los notarios son actores especialmente relevantes en esta tarea. Como garantes de la fe pública, la legalidad y la seguridad jurídica, contribuyen de manera decisiva a que la voluntad, deseos y preferencias de las personas con discapacidad sean respetados y debidamente formalizados, conforme al modelo instaurado por la Ley 8/2021. Su intervención preventiva permite evitar conflictos futuros y desarrollan una labor esencial de formalización de las medidas voluntarias de apoyo, así como de verificación, en su caso, de las facultades del curador y de las autorizaciones judiciales requeridas. Aportan su gran cualificación profesional a la labor de escucha y asesoramiento imparcial para garantizar que el consentimiento de la persona con discapacidad se preste de forma libre, informada y plenamente válida, pudiendo comunicar cualquier indicio de abuso o conflicto de intereses al Ministerio Fiscal.

La Fundación Aequitas es impulsora imprescindible de un sistema de justicia con perspectiva de discapacidad, impulsó activamente la creación del Foro Justicia y Discapacidad, y desarrolla actualmente un papel esencial en el mismo.

 

HUELLA DIGITAL

@jesusmartinb en su cuenta personal en X tiene cerca de 4.000 seguidores y expone su visión propia sobre asuntos de actualidad, con especial hincapié en literatura y cine.

¿Quieres recibir una notificación con el próximo número de Escritura Pública?

Déjanos tu email y recibirás un correo cuando publiquemos el siguiente número de la revista.