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Nº 161
Septiembre - octubre 2026
Benigno Pendás García es presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas (RACMYP) y una de las voces más reconocidas del constitucionalismo y la historia de las ideas políticas en España. Letrado de las Cortes Generales, fue jefe de la Asesoría Jurídica del Senado, consejero de Estado y director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Su trayectoria combina la alta función pública, la investigación académica y la reflexión sobre la democracia, el Estado de Derecho y la calidad institucional. Discípulo intelectual de la tradición liberal y constitucional española, ha defendido una visión institucionalista, moderada y dialogante de la vida pública.
-Su obra y su trayectoria han estado muy ligadas al constitucionalismo, la historia de las ideas y la vida institucional española. ¿Qué hilo conductor une esas tres dimensiones en su biografía intelectual?
– Formo parte de una generación que vivió con entusiasmo la transición democrática desde las aulas universitarias: no fuimos protagonistas, pero sí espectadores comprometidos con la nueva época. De ahí mi primera vocación profesional (letrado de las Cortes) y mi continua dedicación académica (Historia de las ideas políticas), concebidas una y otra como una aportación a la España constitucional. Todo ello visto con un sentido más institucional que partidista. El Estado de Derecho que aprendimos de los maestros (García de Enterria, García Pelayo) y la evolución histórica de la libertad (Díez del Corral) orientan desde aquella época ya lejana toda mi actividad intelectual.
“ES IMPRESCINDIBLE CUIDAR LAS INSTITUCIONES, RESPETAR SU ÁMBITO DE ACTUACIÓN Y EVITAR QUE SE CONTAMINEN POR RAZONES IDEOLÓGICAS”
-Usted ha reflexionado con frecuencia sobre la calidad de la democracia y la necesidad de fortalecer las instituciones. ¿Cuál considera hoy el principal reto institucional de España en términos de confianza pública y estabilidad constitucional?
– Decía Kant que, si existen buenas instituciones, incluso un “pueblo de demonios” actuaría con justicia. Es imprescindible cuidar las instituciones, respetar su ámbito de actuación y evitar que se contaminen por razones ideológicas. Este es el desafío principal que afronta la democracia española a día de hoy. Tenemos el mejor modelo posible: la Corona como referencia principal. Don Felipe cumple de forma ejemplar sus funciones constitucionales y no es lícito pedirle que haga lo que no debe, ni puede, ni quiere hacer. Del Rey abajo… todos debemos estar a la altura de la tarea que nos corresponde.
-Como presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, ¿qué papel cree que deben desempeñar las academias en un tiempo de tanta aceleración- y crispación- política y mediática?
– Las Reales Academias tienen una importante función que cumplir en estos tiempos confusos y convulsos. Se trata de poner a disposición de los ciudadanos una reflexión rigurosa y sosegada sobre los temas realmente importantes, más allá de la coyuntura política. En la RACMYP hablamos, entre otros asuntos, de Geopolítica, Demografía, Democracia, Economía, Ética y valores y un largo etcétera. Tenemos el propósito de abrir cada vez más nuestras actividades a todas las personas interesadas y, en particular, a los jóvenes. Poco a poco, lo vamos consiguiendo, ya sea en forma presencial o telemática.
“LAS REALES ACADEMIAS TIENEN UNA IMPORTANTE FUNCIÓN QUE CUMPLIR EN ESTOS TIEMPOS CONFUSOS Y CONVULSOS”
-Ha sido letrado de las Cortes Generales, jefe de la Asesoría Jurídica del Senado, consejero de Estado y director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. ¿Cómo ha influido esa experiencia de alta administración consultiva en su manera de entender el servicio público?
– En efecto, he tenido y tengo la oportunidad de ejercer la función consultiva tanto en el ámbito del poder ejecutivo como del legislativo. Son perspectivas diferentes, pero tienen en común la necesidad de aportar razones y argumentos, evitando así las posiciones puramente voluntaristas o dogmáticas. En estos oficios se aprecia mucho el diálogo para la búsqueda de soluciones pragmáticas: en definitiva, se trata de solucionar problemas (por poner algún ejemplo, la tramitación correcta de una iniciativa en las Cámaras o el uso de un lenguaje adecuado y comprensible para las normas jurídicas). En este sentido, es lógica mi preocupación desde siempre por la calidad normativa. Como bien decía la Constitución de Cádiz, el objetivo es aprobar “leyes sabias y justas”, una excelente definición.
“EL NOTARIADO SEGUIRÁ SIENDO CLAVE PARA LA CONFIANZA CIUDADANA EN UNA SOCIEDAD TECNOLÓGICA”
– En su trabajo y en su pensamiento aparece de forma constante la defensa de la Constitución de 1978. ¿Qué valores constitucionales considera más importantes preservar y actualizar en la actualidad? ¿Qué cambiaría usted del texto constitucional?
– La Constitución de 1978 sitúa a España en el lugar que le corresponde en Europa y en el mundo, como es propio de una sociedad abierta y plural. Pronto cumplirá medio siglo. Hay, como es lógico, aspectos mejorables; por citar algunos: la preferencia del varón en la sucesión a la Corona, la distribución territorial de competencias, el papel del Senado o la inclusión de los derechos fundamentales de última generación. Pero el ADN sigue siendo perfectamente válido: Estado social y democrático de derecho; Monarquía parlamentaria; soberanía nacional perfectamente compatible con las autonomías; Europa e Iberoamericana como referencia internacional… Si se modifican estas señas de identidad se habrá producido no una mutación, sino un cambio hacia un nuevo régimen político. Lo principal: en el ambiente de polarización que nos agobia sería un grave error abrir un proceso de reforma de una Constitución rígida, como es la nuestra. Hay que esperar al momento adecuado. En política, como en la vida, el control de los tiempos determina el éxito o el fracaso.
-La seguridad jurídica preventiva, encarnada en el Notariado, es una de las grandes aportaciones del sistema español. ¿Qué papel cree que debe seguir desempeñando los notarios en la protección de ciudadanos y empresas ante la complejidad creciente de las relaciones jurídicas?
– Ahora más que nunca hace falta seguridad jurídica, principio muy relevante en nuestro marco constitucional. La función del Notariado es imprescindible al servicio del ordenamiento jurídico y como garante de los derechos del ciudadano. La figura del notario genera confianza en la gente de la calle. Se sienten bien asesorados y protegidos por un profesional de prestigio. También en esta sociedad tecnológica, donde la Inteligencia Artificial plantea retos hasta hoy desconocidos, siguen siendo válidos los principios que inspiran la fe pública al servicio de un ordenamiento cada vez más difícil de entender para el ciudadano común e incluso para los especialistas.
“EL ACUERDO POLÍTICO ES LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE EN ESTOS TIEMPOS DE POLARIZACIÓN. DEBEMOS TRABAJAR SIN DESCANSO EN ESTE SENTIDO”
-La justicia preventiva y la jurisdicción voluntaria, de la que los notarios participan activamente, han adquirido un peso creciente en la modernización del servicio público de justicia. ¿Qué oportunidades abre esta evolución para reforzar la eficacia, la agilidad y la confianza de los ciudadanos en el sistema?
– El Derecho está sujeto, por definición, al cambio social y cultural. Valga un ejemplo histórico. El Derecho romano pasa por tres grandes etapas: una quiritaria, donde predomina la costumbre; otra, pretoriana, donde la clave es la jurisprudencia; por último, la época imperial, cuando se aprueban los grandes textos normativos como el Código de Justiniano. Nuestro tiempo es también propicio al cambio. De hecho, los clásicos sistemas anglosajón y continental se están aproximando entre sí. Tenemos que estar abiertos a las novedades, no se pueden poner puertas al campo. La justicia preventiva y, en especial, la jurisdicción voluntaria, son fenómenos de gran interés y actualidad. Una vez más, el Notariado puede jugar un gran papel al servicio de la confianza de los ciudadanos, fuente principal de la legitimidad democrática.
– Usted ha combinado la reflexión teórica con la gestión institucional en ámbitos culturales y académicos. ¿Qué aprendizajes deja esa experiencia sobre la relación entre cultura jurídica, pedagogía cívica y calidad democrática?
– He tenido y tengo la fortuna de ejercer mi vocación intelectual en el doble plano de la teoría y la práctica. No debe haber contradicción entre ellas. Muy al contrario: son complementarias y enriquecen la perspectiva personal. He aprendido a compartir valores y a practicar el dialogo con todas las posiciones formuladas de buena fe y, por supuesto, de forma pacífica. No soy dogmático. Me defino como un moderado, entendiendo por ello una forma de ver la vida. Hay que defender con entusiasmo las propias convicciones, pero no imponerlas ni despreciar a quienes piensan de forma diferente. El acuerdo político es la gran asignatura pendiente en estos tiempos de polarización. Debemos trabajar sin descanso en este sentido.
Benigno Pendás no mantiene perfiles personales activos en las principales redes sociales. Su biografía si esta accesible en Wikipedia.
La Real Academia de Ciencias Morales y Políticas articula su presencia digital principalmente a través de su portal institucional y del Canal RACMyP, desde el que difunde conferencias, ingresos académicos, presentaciones y otros actos.
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