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Nº 161
Septiembre - octubre 2026
El escocés David Roberts viajó por España entre diciembre de 1832 y septiembre de 1833. A lo largo de estos escasos doce meses elaboró numerosos dibujos a lápiz y aguada en los que dejó constancia de muchos monumentos, con especial atención al arte medieval y particularmente a la arquitectura gótica y árabe, con una visión idealizada de los mismos.
Jefe de colección de dibujos, estampas y fotografías
Estos dibujos sirvieron posteriormente para elaboración de una extraordinaria colección de estampas incluidas como ilustración del libro de Thomas Roscoe, The Tourist in Spain, 4 vols. (Londres, 1835-38), un referente de la literatura de viajes en España, de gran difusión en la Inglaterra del momento, especialmente interesada desde comienzos del siglo por el carácter exótico de la Península. Estos dibujos también le sirvieron para realizar, ya en su estudio de Londres, este Interior de la mezquita de Córdoba y otras pinturas que satisficieron la gran demanda de este tipo de vistas de España en el mercado británico. Prueba de su carácter ordenado, que entendía también la producción pictórica de una forma casi empresarial, es su Record-Book, un libro en el que anotaba cada una de sus pinturas, acompañado de un breve bosquejo, en el que daba cuenta de sus medidas, la fecha en que lo había realizado y la persona y el precio de su venta, como si de un registro notarial se tratase (Yale Centre for British Art, New Haven, Connecticut).
Visión idealizada
Por la anotación en su pasaporte, se documenta que Roberts llegó a Córdoba el 12 o 13 de enero de 1833, permaneciendo en la ciudad hasta 1 o 2 de febrero. Las cartas enviadas a sus amigos y familiares desde España abundan en la idea generalizada entre los ingleses de la decadencia de la ciudad, en la que lo único reseñable para el viajero era la mezquita, si bien señala que “para el anticuario o el artista su riqueza no tiene límites”. De este monumento hizo al menos dos dibujos: el que sirvió al grabador Robert Jennings para ilustrar el libro de Thomas Roscoe, de formato apaisado y que muestra la arquería que antecede al muro del Sabat, situada a la derecha de la arquería del Mihrab, y otro recientemente adquirido por el Museo del Prado (D-10232). Ambos muestran el estado en que se encontraba la nave en 1833, antes de la restauración de la misma realizada por Ricardo Velázquez Bosco a partir de 1886, que sustituyó las bóvedas barrocas de yeso por una techumbre plana de madera semejante a la original. Este último dibujo de la mezquita será el punto de partida para este Interior de la mezquita, cuadro que en 1838 pintó para el coleccionista de arte español, escritor y viajero británico Frank Hall Standish (1799 – 1840), por el que recibió 100 guineas, según anotó en el mencionado Record-Book.
La pintura, de tamaño sensiblemente mayor que el dibujo, ofrece una visión idealizada de la arquitectura árabe, estilizando su verticalidad e incorporando figuras pintorescas que determinan la escala del edificio, muy al gusto de la visión romántica de España que proyectaron en Europa los viajeros extranjeros.
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