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Nº 161
Septiembre - octubre 2026
Mientras no cambiemos el enfoque hacia la prevención seguiremos gestionando incendios en lugar de evitarlos”
FÁTIMA PÉREZ DORCA
Carlos Gutiérrez Alameda, ingeniero técnico agrícola, con una amplia trayectoria en la representación de la profesión, afronta un nuevo mandato al frente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Técnicos Agrícolas de España, tras su reelección para el periodo 2026-2030. En esta entrevista aborda los objetivos de esta nueva etapa y los principales desafíos del sector agrario, desde la gestión del agua y la prevención de incendios hasta la digitalización, la inteligencia artificial y la modernización del medio rural.
-Acaba de ser reelegido como presidente del Consejo General. ¿Cuáles son sus principales objetivos en esta nueva etapa?
– Afronto esta nueva etapa (2026-2030) con la misma ilusión que el primer día, pero también con la responsabilidad de consolidar lo avanzado. Mis prioridades son tres. La primera, culminar la modernización de nuestro marco estatutario: llevamos meses trabajando en una revisión capítulo a capítulo de los estatutos generales para adaptarlos a una legislación que ha cambiado enormemente desde 2003, cuando se redactaron los actuales. La segunda, seguir dando visibilidad a la profesión a través de foros como el que estamos organizando en Burgos, el Foro Nueva Ingeniería, dependiente del Instituto de graduados e ingenieros técnicos de España (INGITE) que busca acercar a Administraciones y empresas el papel que jugamos los ingenieros técnicos agrícolas en la economía real. Y la tercera, seguir tejiendo alianzas institucionales —como la reciente con el Notariado— buscando que faciliten el día a día de nuestros colegiados, disminuyan los trámites administrativos y den más seguridad jurídica a su trabajo. En este sentido pretendemos también una unión, antes imposible, entre todas las ingenierías, estableciendo un nuevo marco jurídico con la “Ley de la Ingeniería” que pretendemos llevar adelante en esta legislatura.
“EL RETO DE FONDO ES LA GESTIÓN DEL AGUA: HAY QUE PRODUCIR MÁS CON MENOS RECURSOS HÍDRICOS Y HACERLO DE FORMA SOSTENIBLE”
-Para algunos lectores, la figura del ingeniero técnico agrícola puede ser aún desconocida. ¿Cuáles son sus principales funciones?
– Es una profesión mucho más transversal de lo que la gente imagina. Redactamos y dirigimos proyectos técnicos, desde una nave agroindustrial hasta una instalación de energía renovable en el medio rural, realizamos estudios de impacto ambiental, peritamos y valoramos fincas y explotaciones, intervenimos en procesos de concentración parcelaria y ordenación del territorio, y asesoramos en materia de normativa ambiental y de fauna, por ejemplo, en todo lo relacionado con el comercio de especies protegidas, los núcleos zoológicos y el bienestar animal. En definitiva: somos el puente técnico entre la actividad agraria, forestal y medioambiental y la Administración.
-La agricultura vive un momento de grandes cambios: cambio climático, escasez de agua, digitalización. ¿Cuál es el principal reto ahora mismo? ¿Qué papel deben desempeñar los ingenieros técnicos agrícolas?
– El reto de fondo es la gestión del agua en un contexto de mayor variabilidad climática: hay que producir más con menos recursos hídricos y hacerlo de forma sostenible. A eso se suma la necesidad de digitalizar explotaciones que, en muchos casos, siguen funcionando con criterios de hace décadas. Ahí es donde los ingenieros técnicos agrícolas tenemos mucho que aportar: somos quienes diseñamos los sistemas de riego eficientes, quienes evaluamos el impacto ambiental de nuevas infraestructuras y quienes podemos trasladar al agricultor herramientas de agricultura de precisión de forma que realmente le sean útiles tanto para mejorar sus rendimientos como ser más compatibles con el medio ambiente.
“SIN UN CAMPO VIVO Y BIEN GESTIONADO NO HAY ALIMENTOS DE CALIDAD, NI TERRITORIO BIEN CONSERVADO, NI POSIBILIDAD DE CONSERVAR POBLACIÓN RURAL”
-Han firmado un convenio con el Consejo General del Notariado para la legitimación notarial online de firmas electrónicas. ¿Qué ventajas aportará?
– La principal ventaja es la disminución de los trámites administrativos, una mayor agilidad a la hora de la culminación de cualquier proyecto de ejecución y la seguridad jurídica. Hasta ahora, dar validez notarial a determinados documentos técnicos firmados electrónicamente por nuestros colegiados suponía trámites presenciales que ralentizaban procesos que, por su naturaleza, cada vez requieren mayor rapidez. Con la legitimación notarial online, un proyecto técnico, un informe pericial o una certificación pueden quedar legitimados de forma telemática, con las mismas garantías, pero sin los tiempos de desplazamiento y gestión que antes eran necesarios. Esto beneficia tanto al profesional como al ciudadano o la Administración que recibe el documento.
“CON LA LEGITIMACIÓN NOTARIAL ONLINE, UN PROYECTO TÉCNICO, UN INFORME PERICIAL O UNA CERTIFICACIÓN PUEDEN QUEDAR LEGITIMADOS DE FORMA TELEMÁTICA”
-Ese convenio forma parte también del Plan Notarial de Emergencias para catástrofes, incendios forestales o inundaciones. ¿Cómo puede ayudar a ambos colectivos y a la sociedad?
– En situaciones de emergencia, el tiempo es el recurso más escaso. Que un ingeniero técnico agrícola pueda emitir y legitimar de forma inmediata, por ejemplo, una valoración de daños tras un incendio forestal o una inundación, sin esperar a trámites presenciales, agiliza enormemente la respuesta: acelera peritaciones para seguros, informes para ayudas públicas y documentación necesaria para la reconstrucción. Es una colaboración entre dos profesiones, la nuestra y la notarial, que en última instancia repercute muy positivamente en que la sociedad afectada reciba antes la respuesta y el apoyo que necesita. Una excelente colaboración entre dos Consejos preocupados por el futuro de este país.
-Cada verano los incendios son una gran preocupación. ¿Cree que España sigue centrando demasiados esfuerzos en apagar incendios y no los suficientes en prevenirlos?
– Sinceramente, sí. Seguimos invirtiendo la mayor parte de los recursos en la extinción y muy poco en la gestión previa del territorio: limpieza de montes, gestión de biomasa, mantenimiento de cortafuegos, ordenación de usos forestales. Un monte gestionado y una masa forestal bien cuidada son la mejor prevención que existe, y ahí los ingenieros técnicos agrícolas y forestales tenemos un papel clave que, muchas veces, se infravalora frente a la imagen —más mediática— de los medios aéreos apagando el fuego. Mientras no cambiemos ese enfoque hacia la prevención, seguiremos gestionando la emergencia en lugar de evitarla.
“EL FUTURO DEL CAMPO ESPAÑOL DEPENDE DE QUE SEPAMOS COMBINAR TRADICIÓN Y MODERNIZACIÓN SIN RENUNCIAR A NINGUNA DE LAS DOS”
-Ha dedicado parte de su carrera a la divulgación, como profesor, autor y colaborador en medios. ¿Cuál es el principal mensaje que debe dar el sector agrario a la sociedad?
– Que el campo no es un sector del pasado, sino una actividad estratégica, técnica y en constante evolución. Todavía existe una imagen desfasada del agricultor o del medio rural, cuando en realidad hoy se maneja tecnología punta, se cumplen exigencias ambientales muy estrictas y se garantiza la seguridad alimentaria de cada ciudadano. Mi mensaje es siempre el mismo: sin un campo vivo y bien gestionado no hay alimentos de calidad, ni territorio bien conservado, ni posibilidad ninguna de conservar de población rural. Nosotros pensamos que el sector primario agrario merece el mismo reconocimiento social que cualquier otro sector productivo.
-Con el avance de la inteligencia artificial y la agricultura de precisión, ¿cómo imagina el trabajo de un ingeniero técnico agrícola dentro de diez años?
– Lo imagino como el de un profesional cada vez más multidisciplinar, apoyado en datos y en herramientas de inteligencia artificial para llevar a término la mejor de las decisiones —sobre riego, fertilización, gestión de plagas o planificación de cultivos— con una precisión que hoy aún es limitada. Siendo conscientes de que la tecnología no sustituirá el criterio técnico, pensamos que seguirá siendo necesario que alguien interprete los datos, los contextualice sobre el terreno y asuma la responsabilidad profesional de cualquier proyecto o informe. Nuestro papel se desplazará hacia la supervisión inteligente de sistemas cada vez más automatizados, no hacia la desaparición, ya que siempre tendrá que haber un responsable.
-Después de tantos años vinculado al medio rural y al medio ambiente, ¿qué mensaje le gustaría trasladar sobre el futuro del campo español?
– Que el futuro del campo español depende de que sepamos combinar tradición y modernización sin renunciar a ninguna de las dos. Tenemos un medio rural con un enorme potencial —en producción, en energía, en fijación de carbono, en biodiversidad— que solo se aprovechará si seguimos apostando por la profesionalización, por la formación técnica y por dar a quienes trabajan la tierra las herramientas y el reconocimiento que merecen. Soy optimista: el campo español es un campo lleno de oportunidades, tiene futuro si la sociedad y las instituciones lo acompañan con la misma seriedad con la que los profesionales llevamos décadas trabajando por él. El futuro habitualmente parece incierto, sin embargo casi siempre es sorprendente y en la mayoría de los casos nos lleva a un mundo mejor.
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