Skip to content
PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

MARIANO GARCÍA FRESNO,

jefe de la Unidad de Análisis y Comunicación del Órgano Centralizado de Prevención (OCP) del blanqueo de capitales del Notariado

La mayoría de las operaciones con criptomonedas que llegan a las notarías están vinculadas a la aportación de este tipo de activos al capital social de una empresa"

Vigilancia notarial de las operaciones con criptoactivos

En 2017 desde el Órgano Centralizado de Prevención de blanqueo de capitales del Notariado (OCP) decidimos abordar la problemática de un nuevo producto que no sabíamos muy bien de que se trataba. Era el bitcoin, y sí, digo bien, porque en ese momento no se hablaba de otro tipo de activos virtuales. De hecho, se tardó un tiempo en hablar de criptomonedas.

Pues bien, había que decidir cómo ese nuevo producto podía afectar o más bien aparecer en las notarías españolas, y, una vez analizado, en que actos o negocios podría usarse y qué podríamos recomendar a los notarios y notarias españoles cuando alguien se presentase en su notaría para realizar alguna operación con esas criptomonedas.

Sinceramente, en OCP apenas sabíamos que era eso del bitcoin y, en esos casos, lo mejor es acudir a las personas que saben, por lo que contacté con Pablo Fernández Burgueño, del que me habían hablado muy bien (y no se equivocaban) quien amablemente me explicó que era aquello del blockchain, la emisión de criptomonedas, la función de los mineros, …

La práctica hace maestros

Desde ese día me di cuenta que aquello no era fácil de entender y mucho menos de explicar, y que desde OCP teníamos que intentar informar en las notarías del riesgo de esos nuevos productos y de cómo debían tratarlos. Para ello teníamos que ser capaces de dar unas nociones respecto de qué eran y como se operaba con ellos.

En el refranero español es muy sabio y hay uno que yo he aplicado en toda mi vida profesional y que dice “la práctica hace maestros”, así que decidí que la mejor manera de aprender de algo de los bitcoins era intentar meterme en ese mundo y ver qué me encontraba.

En 2017 no había ninguna regulación en materia de prevención de blanqueo de dinero y financiación del terrorismo de los criptoactivos, así que era sencillo conseguir una tarjeta prepago no nominativa por un importe de 50 euros (tampoco era cuestión de perder mucho dinero para aprender) y comprar 0,01409934 bitcoins en una plataforma ubicada en Chipre, donde no me pedían ningún tipo de identificación, y donde simplemente con una dirección de correo electrónico podías abrir una cuenta.

Eso me permitió conocer un poco el mundo de los criptoactivos y comprobar cómo se podía acceder a ellos sin ningún tipo de identificación y con dinero en efectivo, y confirmar que a poco que conocieras ese mundillo (yo era un pardillo) podías entrar en él sin que nadie supiera el origen de los fondos.

Usos de los criptoactivos

Con esa mínima experiencia y recurriendo de nuevo a Pablo Fernández Burgueño para resolver las dudas que nos surgieran, construimos en OCP un documento de buenas prácticas para que desde las notarías se pudiera conocer un poco más el mundo de los criptoactivos. En ese documento incluimos distintas posibilidades que se le podían presentar a los notarios: compraventa de inmuebles con pago en bitcoins, constitución de sociedades o ampliaciones de capital aportando este tipo de activos, e incluso llegamos a plantear la posibilidad de que se emitiera una nueva criptomoneda con el soporte de un documento notarial, asimilándolo a la emisión de deuda o bonos por parte de una empresa para la obtención de financiación.

Después de casi 10 años y echando la vista atrás vemos que no ha habido demasiadas operaciones con criptomonedas en las notarías españolas, y que la mayoría de ellas están vinculadas a la aportación de este tipo de activos al capital social de una empresa. Y una posible razón es que la compraventa de inmuebles contra entrega de bitcoins u otras criptomonedas se considera por la administración tributaria como una permuta, lo que implica una tributación más perjudicial que la de una compraventa pagada con dinero.

Esa integración de criptoactivos en el capital social de una empresa (normalmente una sociedad limitada) implica que una posterior transmisión de esas participaciones, supondría la transmisión de la propiedad de esos criptoactivos, con el riesgo que tendría que esa transmisión de participaciones se hiciera en documento privado, sin ningún control por parte del notario, como propone el proyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública que ronda el Consejo de Ministros.

Control notarial

La mayoría de las operaciones con criptoactivos, por no decir todas, que han pasado por las notarías españolas para ser autorizadas por los notarios, han sido remitidas por estos al OCP o extraídas para su posterior análisis en dicho organismo. Como en el resto de operaciones que valoramos en su Unidad de Análisis, el objetivo es determinar el riesgo de que esas operaciones/personas/fondos tengan una posible vinculación con algún delito precedente.

Cuando desde la Universidad Complutense se nos ofreció volver a organizar un curso de verano, como los dos anteriores, creímos que sería bueno tratar el tema de los criptoactivos, y hemos intentado hacerlo desde la perspectiva de los sujetos obligados, de los notarios, de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y del SEPBLAC, y sinceramente creo que ha salido bien.

Aunque este sector está regulado a nivel europeo, la conclusión que podemos extraer es que queda mucho por hacer, porque todavía es posible conseguir criptoactivos sin identificación, y con dinero en efectivo. Es decir, todavía hay muchas lagunas para la conversión de dinero de curso legal en criptoactivos, por lo que creo que debemos intentar poner el foco de la prevención en el momento en que se vuelve a convertir esos criptoactivos en dinero de curso legal (dinero fiat).

Por cierto, aquellos céntimos de bitcoin que compré en el año 2017 los traspasé un par de años después a un monedero de una entidad regulada, donde me identifiqué plenamente y en el que, supuestamente, tengo en este momento en torno a 800 dólares.

¿Quieres recibir una notificación con el próximo número de Escritura Pública?

Déjanos tu email y recibirás un correo cuando publiquemos el siguiente número de la revista.