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Nº 161
Septiembre - octubre 2026
Ha concluido la oposición a notario convocada en 2025. El proceso comenzó el 21 de julio de 2025 con el sorteo para el orden de actuación de los 847 aspirantes en el Colegio Notarial de Madrid y terminó, tras la superación de cuatro ejercicios, dos orales y dos escritos, el 23 de julio de 2026 con la publicación de las puntuaciones finales. De las 140 plazas ofertadas, 126 aspirantes han superado todos los ejercicios y obtendrán el título de notario.
En el panorama de la función pública española, pocas pruebas concentran tanto prestigio, exigencia y garantía como esta. No se trata únicamente de un proceso selectivo. Es la expresión más clara de que el talento, el estudio y la constancia tienen en nuestro país un cauce objetivo para prosperar, sin privilegios ni atajos.
Imparcialidad
El sistema de oposición libre a notarías es, ante todo, la forma de acceso más imparcial e igualitaria que existe. Todos los aspirantes parten de la misma línea de salida. El único baremo es el conocimiento jurídico y la capacidad de exponerlo y aplicarlo. No importa el apellido, la procedencia, ni las relaciones. Importa lo que se sabe y cómo se defiende ante un tribunal. Esa neutralidad en el acceso es la que otorga a la función notarial la legitimidad de origen de la que goza socialmente desde hace décadas.
EL MÉRITO SIGUE SIENDO EL MEJOR ASCENSOR SOCIAL QUE TENEMOS. Y LA OPOSICIÓN A NOTARÍAS ES SIN DUDA UNO DE SUS MEJORES EJEMPLOS
Sin embargo, junto a esa percepción convive en el imaginario colectivo la idea estereotipada de que se trata de una meta «prácticamente inalcanzable», o de extraordinaria dificultad en su consecución.
Y es cierto, cualquiera de los 126 opositores hoy aprobados, lo sabe, que el camino al éxito exige disciplina.
En esta oposición, como en las anteriores de la serie histórica cercana, el tiempo medio de preparación ronda los 7 años, con jornadas de estudio de 8 a 10 horas diarias y escasos días de descanso.
No es un sprint. Es un maratón que exige a los opositores capacidad de aprendizaje, constancia y visión a largo plazo.
Valores ejemplares
En el mundo actual, preso de las recompensas instantáneas, la oposición es un recordatorio de valores ejemplares: sacrificio, mejora paulatina, aprender a gestionar la frustración y a veces, el fracaso, pensar y actuar bajo presión.
La preparación de la oposición templa el carácter e imprime una formación jurídica que incluso si el opositor no aprueba le confiere un nivel que le abre puertas en despachos, empresas y otras oposiciones jurídicas.
LA OPOSICIÓN ES EL FILTRO RIGUROSO Y EXIGENTE QUE GARANTIZA LA CALIDAD DE LOS ELEGIDOS A LA MEDIDA QUE REQUIERE LA ALTURA DEL SERVICIO PÚBLICO NOTARIAL
Asimismo, el mito de la inalcanzabilidad, también, viene abonado por la existencia de unas ideas preconcebidas sobre la procedencia familiar o social de los opositores.
Se piensa que solo aprueban «hijos de»; que la oposición entraña la perpetuación de castas o estirpes notariales, o que está diseñada para personas con recursos económicos ilimitados que les permiten afrontar un esfuerzo de tan largo aliento como este.
No obstante, los datos estadísticos de las últimas promociones desmienten tales prejuicios. Aprueban personas que se dedican en exclusiva a la preparación de la oposición y quienes han compatibilizado trabajo y estudio; alumnos de universidades públicas de toda la geografía española y de centros universitarios privados; de origen rural y urbano; y aunque sí aprueban hijos de notarios, la mayoría de los aprobados no cuentan con ninguna conexión personal con la corporación; aprueban hombres y mujeres. Casi siempre, más mujeres que hombres, en la última promoción de 2025/2026, de 126 nuevos notarios, 73 fueron mujeres.
Un objetivo realizable
La realidad de las aulas de las academias de preparación y de las salas de los tribunales demuestra nos lleva a otra conclusión: con esfuerzo y dedicación es un objetivo realizable y conseguible para cualquiera. Inalcanzable es lo que depende de la suerte. Alcanzable es lo que depende del trabajo. Y la oposición a notarías depende de la voluntad y del trabajo del opositor.
Y ese trabajo tiene su recompensa, pues, para los aprobados la función notarial presenta indudables atractivos.
En primer lugar, la estabilidad de una función pública.
EN LOS PRÓXIMOS AÑOS SE CONVOCARÁ UN NÚMERO EXTRAORDINARIO DE PLAZAS PARA CUBRIR LA JUBILACIÓN MASIVA DE NOTARIOS
El notario es un funcionario público, Ejerce una función delegada por el Estado: dar fe, asesorar, controlar la legalidad y prevenir conflictos.
Por eso, el Estado, a través de la oposición, selecciona a los notarios, los nombra y destina a la plaza donde prestarán su ministerio, en función de la antigüedad en el escalafón, sin perjuicio del premio que resulta de las oposiciones restringidas para los concursos de traslado que forma parte del acervo de la corporación notarial y que ha contribuido al prestigio científico de la misma.
Con todo, ello, no supone que este sea un trabajo administrativo repetitivo. Cada documento notarial es único. Cada persona, familia, empresa, cada operación lleva detrás una historia.
Se trabaja con el Derecho vivo y se crea el Derecho. Se ayuda a las personas en los momentos más importantes de su vida, en el momento de la verdad: casarse, divorciarse, otorgar capitulaciones matrimoniales, poderes, medidas de apoyo en previsión de una discapacidad, comprar una casa, solicitar un préstamo, constituir una sociedad, hacer testamento, resolver una herencia. Es un trabajo técnico jurídico, pero profundamente humano.
Ahora bien, el notario no es solo un funcionario público; es un profesional del derecho independiente en su función.
El notario no depende de una cadena de mando jerarquizada. Organiza y costea su propia oficina, gestiona su equipo, toma decisiones independientes que afectan a la esfera personal y patrimonial del ciudadano.
Esa autonomía en la organización, unida a una responsabilidad enorme y directa, que asume personalmente y no el Estado, como en el caso de otros funcionarios, motivan un esquema de retribución por vía arancelaria.
Cercanía al ciudadano
La cercanía al ciudadano, en sus momentos más delicados, sus conocimientos técnicos, su autonomía y responsabilidad han generado un prestigio social (legitimidad funcional) de la institución que no se compra. Se gana. Y se gana, desde un principio, a través de la oposición.
La oposición es el filtro riguroso y exigente que garantiza la calidad de los elegidos a la medida que requiere la altura del servicio público notarial, aunque esto no significa que no pueda ser mejorada.
La mejora, manteniendo sus características nucleares, debe procurar agilizar y acomodar el sistema de selección a la nueva realidad social para atraer a los estudiantes más brillantes y prometedores.
En primer lugar, debe brindar previsibilidad, esencialmente, en la convocatoria de la oposición.
Como se ha apuntado, el tiempo medio de preparación es de siete años y en ese periodo el opositor ha tenido, no obstante, por la cadencia de las convocatorias y la duración de los ejercicios, en la práctica, dos ventanas de oportunidad reales de aprobar.
Convocatorias
Ante ello, uno de los remedios más eficaces es la convocatoria anual de las oposiciones, que la Administración debe proveer a la mayor brevedad y que no requeriría ningún cambio legislativo.
Con años de estudio por delante, saber que cada año habrá una convocatoria evita perder oportunidades reales, y sin duda acortará significativamente el tiempo de duración de la preparación sin merma del rigor de la misma.
Previsibilidad, también, en el desarrollo de la oposición.
Es innegable que las nuevas tecnologías, amén de dotar al proceso de absoluta transparencia, han permitido a los tribunales modular y ajustar el ritmo de las convocatorias, para que el opositor conozca con una antelación suficiente el día de su examen, evitando así lo que se conocía en la terminología opositora como “hacer pasillo”, es decir, la espera durante días en la puerta del tribunal aguardando su turno, que añadía un sufrimiento innecesario al opositor, en el ya de por sí difícil trance de enfrentarse al ejercicio oral.
Aun así, hay que alejar, incluso reglamentariamente, la tentación de convocatorias extemporáneas o masivas, fijando desde el comienzo de la oposición fecha de inicio y final de cada ejercicio incluso, como ocurre en otras oposiciones similares, la fecha del ejercicio de cada opositor.
Programa y becas
Un segundo aspecto, que contribuiría a la mejora, pasa por una puesta al día del programa de la oposición, prescindiendo de contenidos periclitados que se arrastran por reminiscencias históricas y profundizando en materias más relacionadas con la práctica notarial actual, tales como nuevas tecnologías y blanqueo de capitales, y la asunción de nuevas funciones, como las de jurisdicción voluntaria y mediación y conciliación.
Pero no es suficiente con garantizar una forma de acceso imparcial e igualitaria ante el examen.
Igualdad es también, en lo posible, igualdad de medios, de oportunidades ante la oposición.
Aunque, en la actualidad, las academias de preparación de los colegios notariales apenas cobran cuota a los opositores, e incluso algún colegio ya ha asumido íntegramente su coste, sería preciso el establecimiento de una política de beca completa, que permita a los opositores que reúnan las cualidades para ello, dedicar íntegramente su tiempo a la preparación de la oposición, que debería residenciarse en el Consejo General del Notariado para evitar desigualdades por territorios.
Historias de esfuerzo
El sistema notarial español está muy vivo y es profundamente útil, se ha adaptado en tiempo record, sin apenas coste para el ciudadano, a las nuevas tecnologías y a las nuevas competencias. Pero necesita notarios jóvenes. Necesita gente con energía, que estén dispuestos a trabajar para el ciudadano, de acercar el Derecho a la gente, de usar la tecnología para dar un mejor servicio.
Las plazas de 2025 han sido una oportunidad aprovechada por esos 126 opositores. Y vienen más: en los próximos años se convocará un número extraordinario de plazas para cubrir la jubilación masiva de notarios.
La oposición a notarías no promete un camino fácil. Promete un camino justo. Y en los tiempos que corren, eso vale mucho.
Por eso merece la pena contarlo, explicarlo y quitarle el halo de inabordable. Porque detrás de cada uno de esos 126 nuevos notarios hay una historia de esfuerzo, superación y recompensa. Y esa historia la puede protagonizar cualquiera que decida empezar hoy.
El mérito sigue siendo el mejor ascensor social que tenemos. Y la oposición a notarías es sin duda uno de sus mejores ejemplos.
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