Skip to content
PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN PLENO DEBATE

ANDRÉS GARCÍA-BENGOCHEA HERNÁNDEZ, notario de Muxía

El notario se convierte en una persona de confianza, a la que le cuentan sus problemas y preocupaciones con la esperanza de alcanzar una solución"

El mundo rural: esencial para los nuevos notarios

Después de aprobar las oposiciones y una vez asignada una plaza para comenzar su andadura profesional, los nuevos notarios se enfrentan a un nivel de novedades que probablemente no han visto con anterioridad. Dominar el Sistema Integrado de Gestión del Notariado, SIGNO, el software para la redacción de escrituras, la gestión de la notaría o conocer todos los requisitos que deben reunir los distintos textos legales, son algunos de los retos a los que se exponen. Como seguramente habrán vivido cada uno de ustedes en su vida profesional, existen ciertas diferencias entre la teoría y la práctica, que requieren un cierto período de adaptación.

Una visión de 360°

En estos inicios y dependiendo del contexto, el destino y el tipo de notaría, algunos notarios optan por comenzar solos, y otros se apoyarán en oficiales, que o bien ya trabajaban en la notaría o han sido contratados. Ambas posibilidades tienen su aspecto positivo, en el primer caso el notario adquiere una visión de 360° de cómo funciona todo y, en el segundo, permite acelerar su aprendizaje, apoyándose en personas con experiencia en este mundo laboral. El que escribe estas letras eligió la primera opción, con el objetivo de empezar desde abajo y entender todos los entresijos de la notaría.

Mi primer destino ha sido Muxía, un precioso pueblo costero de 5.000 habitantes situado en Galicia. Conocido por ser uno de los terrenos más afectados por el drama del Prestige, es una península que cuenta con playas espectaculares como la de Os Muiños o Lourido, ésta última formando parte del

Camiño dos Faros, un recorrido de casi 200 kilómetros entre Malpica y Finisterre. Al final del pueblo y al borde del mar, se encuentra el Santuario de la Virgen de la Barca y las piedras de su entorno, que recorren el Camino Xacobeo de Santiago a Muxía-Finisterre. Las fiestas de la Barca, celebradas en septiembre, paralizan el pueblo y han sido reconocidas como de interés turístico nacional. A escasos kilómetros y con grandes vistas se encuentra el parador de Muxía, que presenta la tasa de ocupación más alta de toda España.

Transcurridos unos meses, el notario empieza a conocer las peculiaridades de la zona y las preocupaciones de su gente. En Muxía los padres “quiere reconocer a los hijos”, una expresión popular que significa que desean nombrarles herederos en sus testamentos. También genera confusión la aceptación de herencia, al creer que solo con un testamento ya han adquirido el patrimonio del difunto. Es habitual la solicitud de que “les arregles los papeles”, es decir, que puedas explicarles sin tecnicismos cuál es su situación jurídica.

Una persona de confianza

El notario se convierte en una persona de confianza, a la que le cuentan sus problemas y preocupaciones con la esperanza de alcanzar una solución. Se trata de una población que presenta especiales vínculos con Suiza (por la emigración), por lo que siempre suele haber algún componente de derecho internacional. La ubicación de los inmuebles, también exige tener conocimientos acerca de la ley de costas, ya que con frecuencia se invade el dominio público marítimo terrestre. Con el paso de los meses y desarrollo de la práctica, se valora en mayor medida todo lo estudiado durante los años de oposición.

El notario actúa como un garante de la legalidad, debiendo constatar que el texto se adecúa a los requisitos formales y los otorgantes firman con pleno conocimiento de todas las circunstancias que vinculan a la escritura. En este aspecto, el juicio de capacidad cobra una relevancia significativa, cancelando cualquier firma en la que se pueda albergar dudas acerca de la falta de discernimiento/conocimiento de alguno de los interesados. Esta obligación se extiende a cualquier clase de negocio jurídico, por muy sencillos que puedan parecer algunos.

Como ejemplo, hace unos días compareció en mi notaría un señor con problemas auditivos que quería ratificar una escritura otorgada en otra ciudad (en la que ese señor era representado con mandato verbal, insuficiente para la validez del documento). Al preguntarle en qué consistía la escritura que quería ratificar, me dice que “quiere renunciar a todo” y le explico que en la escritura citada aceptaría la herencia. Le explico todo en detalle y le invito a que pueda leer con calma el documento (en su casa o en la notaría) para que lo ratifique en otro momento, si lo considera, una vez que sea consciente de su contenido. Debemos tener especial atención con las personas más vulnerables, asegurándonos de que pueda cumplirse realmente su voluntad y evitando cualquier intento de manipulación de terceros.

Se trata de una profesión en constante aprendizaje que abarca múltiples campos del derecho civil, mercantil o hipotecario, entre otros, por lo que es imprescindible mantenerse actualizado para dar un buen servicio. Desde celebrar matrimonios, hasta expedientes para la inscripción de fincas en el Registro de la Propiedad o una fusión de sociedades, todos ellos requieren una preparación para que las escrituras puedan surtir los efectos deseados.

El mundo rural es, en mi opinión, el lugar idóneo para dar los primeros pasos, teniendo un contacto más directo con los clientes, y un menor volumen de trabajo que nos permita crecer y entender en que consiste esta profesión para cumplir con acierto lo que dice el famoso refrán: “Antes de correr hay que aprender a andar”.

¿Quieres recibir una notificación con el próximo número de Escritura Pública?

Déjanos tu email y recibirás un correo cuando publiquemos el siguiente número de la revista.