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EN EL ESCAPARATE​

La Unión Europea ha movilizado más de 6.000 millones de euros en inversiones sanitarias para apoyar la salud global.

Europa fortalece su capacidad de respuesta ante futuras crisis sanitarias

Elvira Arroyo

Tras décadas de avances históricos, la mejora de los indicadores sanitarios mundiales se ha ralentizado. El aumento de los brotes infecciosos, el retroceso de la financiación internacional y el auge de la desinformación están poniendo a prueba los sistemas de salud. Ante este escenario, la Unión Europea (UE) ha lanzado la Iniciativa de Resiliencia Sanitaria Mundial, una estrategia para reforzar los sistemas sanitarios y afrontar con rapidez nuevas emergencias.

Durante los últimos 25 años la salud mundial ha vivido una transformación sin precedentes. La esperanza de vida se ha incrementado en más de cinco años, la mortalidad infantil se ha reducido a la mitad y la mortalidad materna ha descendido un 40% desde el año 2000. Estos avances han sido posibles gracias al crecimiento económico, la investigación científica y décadas de inversión internacional que han ampliado el acceso a la atención médica en gran parte del planeta. En la actualidad, aunque los indicadores de salud continúan mejorando, lo hacen a un ritmo menor.

 


LA RESILIENCIA SANITARIA SE HA CONVERTIDO EN PIEZA CLAVE DE LA SEGURIDAD COLECTIVA, LA ESTABILIDAD ECONÓMICA Y EL BIENESTAR SOCIAL


 

La Comisión Europea advierte de que el contexto que hizo posible estos progresos está cambiando. La cooperación multilateral pierde peso frente a enfoques más bilaterales, mientras la desinformación erosiona la confianza pública en la ciencia y en las instituciones. A ello se suma la reducción de la financiación internacional: entre 2024 y 2025, la ayuda al desarrollo destinada a la salud cayó un 21%, lo que ha puesto de relieve las debilidades de numerosos sistemas sanitarios, especialmente en los países de renta baja.

Todo ello ocurre mientras aumentan los riesgos de propagación de enfermedades infecciosas. El cambio climático, la degradación ambiental, la resistencia a los antimicrobianos o la inseguridad alimentaria contribuyen a que los brotes sean cada vez más frecuentes e intensos. Además, en un mundo interconectado, las carencias sanitarias de una región pueden convertirse rápidamente en un problema global.

 


LA COOPERACIÓN MULTILATERAL PIERDE PESO FRENTE A ENFOQUES MÁS BILATERALES, MIENTRAS LA DESINFORMACIÓN EROSIONA LA CONFIANZA PÚBLICA EN LA CIENCIA Y EN LAS INSTITUCIONES.


 

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la fragilidad de los sistemas sanitarios ante crisis de alcance global. Seis años después de aquella emergencia, la Unión Europea ha decidido reforzar su papel en la salud global mediante la Iniciativa de Resiliencia Sanitaria Mundial, adoptada el 13 de mayo de 2026. Esta hoja de ruta pretende mejorar la capacidad de prevención, preparación y respuesta ante futuras crisis, fortalecer los sistemas sanitarios y forjar unas bases más sólidas frente a amenazas que no conocen fronteras.

Ejes prioritarios

La nueva estrategia europea pretende actuar sobre las principales vulnerabilidades detectadas tras la pandemia de COVID-19 y otras crisis sanitarias recientes. Para ello, la Comisión Europea ha diseñado un plan de acción estructurado en cinco grandes prioridades y nueve iniciativas emblemáticas que comenzarán a desplegarse entre 2026 y 2027.

El primer reto consiste en construir una gobernanza sanitaria mundial más eficaz y menos fragmentada, capaz de responder a dificultades persistentes como la insuficiencia de financiación. Bruselas considera imprescindible una mayor coordinación entre los Estados miembros y mantener su compromiso con la agenda sanitaria global. En este sentido, recuerda que ya ha movilizado más de 6.000 millones de euros en inversiones sanitarias.

El segundo objetivo se centra en consolidar los sistemas sanitarios nacionales, especialmente en los países socios de la UE. La Comisión considera que aquellos Estados capaces de financiar, gestionar y prestar sus propios servicios sanitarios están mejor preparados para proteger a sus poblaciones y asegurar la continuidad asistencial durante las crisis. La transición hacia una mayor soberanía sanitaria se apoyará en inversiones específicas, con especial atención a la atención primaria.

 


EN UN MUNDO INTERCONECTADO, LAS CARENCIAS SANITARIAS DE UNA REGIÓN PUEDEN CONVERTIRSE RÁPIDAMENTE EN UN PROBLEMA GLOBAL.


 

El tercer eje de la estrategia consiste en mejorar la prevención, la preparación y la capacidad de respuesta ante futuras amenazas epidémicas. La Comisión quiere impulsar tecnologías como la secuenciación genómica y la inteligencia artificial para mejorar la vigilancia en tiempo real y agilizar la identificación de nuevas amenazas. Asimismo, prevé ampliar las capacidades de análisis de aguas residuales y del medio ambiente, capaces de detectar la presencia de patógenos antes incluso de que se registren casos clínicos.

La rapidez de actuación será clave. El brote de mpox (antes “viruela del mono”) registrado en África en 2024 demostró la importancia de una respuesta coordinada, pero también dejó ver las deficiencias en los sistemas de detección temprana. Para subsanarlas, la UE se decanta por las denominadas plataformas agnósticas de patógenos, unos sistemas de vigilancia diseñados para identificar de forma precoz cualquier agente infeccioso, incluso aquellos desconocidos o no incluidos previamente en los programas de seguimiento.

Cadenas de suministro diversificadas

El cuarto pilar de la estrategia europea busca diversificar las cadenas de suministro globales, impulsar la fabricación de productos sanitarios estratégicos y fomentar la cooperación internacional en el desarrollo de contramedidas médicas. La pandemia de la COVID-19 dejó constancia de las limitaciones de depender de un número reducido de países y fabricantes para el suministro de vacunas, medicamentos y otros productos esenciales.

La Comisión Europea considera que unas cadenas de suministro más diversificadas son decisivas para afianzar la resiliencia sanitaria y reducir la vulnerabilidad ante tensiones geopolíticas o interrupciones del mercado.

Este compromiso es especialmente importante para productos destinados a combatir enfermedades como el cáncer, el VIH, la tuberculosis o la malaria, así como para responder a futuras epidemias. En esta línea, la UE puso en marcha en 2021 el programa MAV+, que ha movilizado alrededor de 2.000 millones de euros en países como Sudáfrica, Senegal, Ghana, Nigeria, Ruanda y Egipto.

La Comisión prevé intensificar estos esfuerzos mediante nuevos instrumentos de inversión y una mayor colaboración con el sector privado para impulsar la producción de productos sanitarios esenciales y mantener la competitividad de la industria europea.

Por último, la quinta línea de actuación aborda la lucha contra la desinformación sanitaria. Durante las crisis sanitarias importantes, existe un mayor riesgo de información engañosa e injerencia por parte de agentes extranjeros en materia de salud que pueden mermar la confianza pública en la ciencia. El objetivo de la UE es que la formulación de políticas de salud mundial se siga sustentando en la cooperación internacional y en la evidencia científica.

Al mismo tiempo, es necesario intensificar la lucha contra los medicamentos falsificados y de calidad inferior, sobre la base de los conocimientos especializados de la UE en el sector y aprovechando las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

 


ES NECESARIO INTENSIFICAR LA LUCHA CONTRA LOS MEDICAMENTOS FALSIFICADOS Y DE CALIDAD INFERIOR.


 

Una cuestión de seguridad global

La Iniciativa de Resiliencia Sanitaria Mundial llega en un momento especialmente delicado para la salud global. Episodios recientes como el mpox en África o los recurrentes brotes de ébola han vuelto a recordar la debilidad de los sistemas sanitarios y la celeridad con la que una amenaza local puede adquirir dimensión internacional. Para los responsables europeos, la preparación ya no puede entenderse como una respuesta puntual ante una crisis, sino como una política permanente basada en la anticipación, la vigilancia y la cooperación.

Pero, más allá del ámbito sanitario, la Comisión Europea reconoce que la salud es un factor cada vez más relevante en el tablero geopolítico. En este contexto, la Unión Europea aspira a consolidarse como un actor de referencia en la gobernanza sanitaria mundial, reafirmando su apoyo al multilateralismo y a la Organización Mundial de la Salud.

En definitiva, ninguna región puede considerarse segura si el resto del mundo sigue siendo vulnerable. La resiliencia sanitaria se ha convertido en pieza clave de la seguridad colectiva, la estabilidad económica y el bienestar social.

La financiación sanitaria de la UE

Más del 42% de los recursos del Fondo para Pandemias son aportados por Team Europe.

360 millones de euros son destinados por la UE para Gavi, la Alianza para las Vacunas.

Alrededor de 540 millones de euros se han invertido en la fabricación de productos sanitarios en África, movilizando hasta 2.000 millones de euros en el marco de la iniciativa MAV+ para vacunas, medicamentos y tecnologías sanitarias.

Más de 100 millones de euros se han destinado a iniciativas de seguridad sanitaria puestas en marcha junto con Africa CDC (Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades).

700 millones de euros han sido comprometidos por la UE para el Fondo Mundial, elevando la contribución total de Team Europe a más de 3.000 millones de euros.

Fuente: Comisión Europea. 2026.

Europa aspira a consolidarse como un actor de referencia en la gobernanza sanitaria mundial.

El primer acuerdo mundial sobre pandemias

La pandemia de la COVID-19 hizo visibles las dificultades de la comunidad internacional para coordinar una respuesta rápida ante una emergencia sanitaria de alcance mundial. Para prevenir situaciones similares, los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobaron en mayo de 2025 el primer Acuerdo sobre Pandemias de carácter internacional.

El texto incorpora el enfoque Una sola salud, que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y el medio ambiente.

El acuerdo recoge que las decisiones sobre confinamientos, campañas de vacunación, cierres de fronteras u otras medidas de salud pública seguirán siendo competencia exclusiva de cada Estado.

La UE quiere acelerar el desarrollo de vacunas, tratamientos y diagnósticos para responder con mayor rapidez a futuras pandemias

El modelo europeo de innovación sanitaria

La Unión Europea considera que su fortaleza sanitaria se basa en la combinación de investigación, capacidad industrial y un marco regulador que garantiza la seguridad y eficacia de medicamentos, vacunas y productos sanitarios.

En este marco, la Agencia Europea de Medicamentos permite acelerar la evaluación y autorización de nuevos productos en situaciones de emergencia, manteniendo elevados estándares de calidad y seguridad.

La investigación es otro de los pilares del modelo europeo. A través de la Asociación Global Health EDCTP3, financiada por Horizonte Europa, la UE impulsa el desarrollo de vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas, especialmente en África subsahariana.

La UE apuesta por nuevas herramientas de vigilancia, como la inteligencia artificial, la secuenciación genómica y las plataformas capaces de detectar patógenos

Un observatorio para seguir la financiación sanitaria mundial

La Comisión Europea propone la creación de un Rastreador Mundial de Salud y Resiliencia, una herramienta que permitirá monitorizar de forma sistemática el gasto sanitario a escala internacional. El objetivo es aumentar la transparencia, evitar duplicidades y mejorar la eficacia de los recursos destinados a la salud global.

La intención es desarrollarlo en colaboración con la OCDE, la OMS y el Banco Mundial. A medio plazo, el rastreador ampliará su alcance a otras prioridades sanitarias internacionales e incorporará, cuando los datos lo permitan, indicadores desglosados por sexo y con perspectiva de género.

Para saber más

Unión Europea de la Salud. Iniciativa de la Comisión Europea en la que todos los países de la UE se preparan y responden juntos a las crisis sanitarias.

Perfiles de salud por país europeo 2025. Comisión Europea. Análisis detallado de los sistemas nacionales de salud de la UE que incluye una sección especial sobre productos farmacéuticos.

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