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ALFONSO CAVALLÉ,
decano del Colegio Notarial de Canarias

"El comportamiento deontológico de todos y de cada uno de los notarios es el pilar que sostiene esa confianza"

La ética en el ejercicio de la función notarial

Los días 23, 24 y 25 de noviembre se celebraron las Jornadas Poblet–La Palma. El marco fue el Real Monasterio de Santa María de Poblet, en Tarragona, una de las grandes abadías cistercienses, en un entorno declarado por la Generalidad de Cataluña Paraje Natural. En este bello y singular ambiente se convocó a notarios de toda España para reflexionar sobre temas relacionados con la ética en el ejercicio de la función notarial.

El encuentro repetía una tradición iniciada con las Jornadas de Poblet, la primera de ellas celebrada en el mismo Monasterio los días 12 al 14 de octubre de 1962. Aquellas primeras jornadas fueron organizadas con motivo del centenario de la Ley del Notariado y mantuvieron su continuidad hasta el año 1971. Más tarde fueron seguidas por las Jornadas de Burgos y en las últimas décadas por las Jornadas de La Palma. El antecedente inmediato del actual encuentro fueron las jornadas celebradas del 7 al 9 de octubre de 2021 en Tenerife bajo el nombre de Jornadas notariales de Poblet-La Palma, organizadas conjuntamente por los colegios notariales de Cataluña y Canarias, con la colaboración de la Unión Internacional del Notariado y la Fundación Notariado.

El eje central de todas estas jornadas ha sido la ética, atributo indispensable para el Notariado. Como decía Juan Vallet de Goytisolo: «si le faltara la ciencia al notariado, este podría funcionar más o menos imperfectamente. Pero sin moral, sin su buena fe, no sería posible la función».

Nadie duda de la importancia de los efectos sustantivos, ejecutivos y probatorios que, entre otros, la legislación atribuye al instrumento público en favor de los otorgantes y de toda la sociedad que se ve beneficiada por ellos. Pero si bien estos atributos que le concede el legislador son relevantes, mucho más destacado es el valor sociológico, es decir, la confianza que genera el documento notarial en la ciudadanía. Esta confianza, que las personas atribuyen al documento autorizado por notario, recomienda que la experiencia y el bien común sean mantenidas por ser generadoras de tranquilidad, seguridad y paz. Precisamente el comportamiento deontológico de todos y de cada uno de los notarios es el pilar que sostiene esa confianza, por ello la relevancia de jornadas de reflexión como las de Poblet-La Palma.

El contenido transversal de todos los temas de las jornadas fue la persona y sus derechos. El notario desarrolla su labor en contacto directo con aquellos que a él acuden y a los que tiene el deber de apoyar, acompañar, informar, asesorar y aconsejar a fin de garantizar sus derechos, en libertad e igualdad, con pleno respeto a la voluntad y la legalidad. En esta ocasión el título, sobre el que versaron los temas de las jornadas, fue: “Deontología y tecnología, redes sociales y aspectos éticos y prácticos de la Ley 11/2023”.

Los participantes coincidieron en que “es deber de los notarios emplear los avances tecnológicos en beneficio de la sociedad. Este deber incluye la mejora continuada de las herramientas digitales, lo que requiere un esfuerzo económico, que ha de ser sufragado por todos los notarios proporcionalmente, aportando los recursos necesarios a los órganos corporativos del Notariado”. Así se viene haciendo desde hace más de dos décadas y el Notariado, que es pionero entre los operadores jurídicos, cuenta con una de las plataformas tecnológicas (Ancert) más seguras y desarrolladas, como lo demuestra que la firma electrónica avanzada y centralizada creada por Ancert haya conseguido el certificado de seguridad del Centro Criptológico Nacional del Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales, certificado que en España solo lo ostenta el documento nacional de identidad (DNI-e).

En las jornadas se priorizó el servicio a la persona, a fin de evitar discriminaciones. Por ello se resaltó que “la utilización o implementación de cualquier aplicación tecnológica debe ser siempre compatible con la posibilidad de la atención individual, presencial y personalizada, a la que el ciudadano podrá optar cuando así lo desee, aunque se trate de servicios secundarios, como petición de citas u otros similares. Por ello la atención presencial e inmediata al ciudadano es un objetivo prioritario del Notariado para evitar cualquier vestigio de brecha digital”.

También se percibió por los participantes que la función social del notario, y una continua mejora del servicio, exige que los principios notariales sean reforzados con el uso de las herramientas tecnológicas y se concluyó que “la digitalización en el ámbito notarial, para que sea auténticamente eficaz, ha de tener en consideración la persona, sus derechos, la realización de los valores de justicia, seguridad, libertad y paz social, y los principios de actuación comunes de los notarios en los países de notariado latino germánico”. Por ello debe “cuidarse especialmente la incidencia que las tecnologías puedan tener con relación a los consumidores y otros colectivos que requieran especial protección, como las personas de avanzada edad o sin habilidades tecnológicas”.

Uno de los temas estrella de las jornadas fue las novedades introducidas en el ámbito notarial por la Ley 11/2023: el protocolo electrónico y el otorgamiento a distancia por videoconferencia. Estas dos novedades, que han sido bien recibidas y supondrán un mayor esfuerzo al Notariado, deben potenciarse buscando ofrecer el mejor servicio posible en cada momento. Respecto de la videoconferencia, son evidentes sus ventajas en muchos casos, pero se coligió que el uso de esta herramienta ha de hacerse con el máximo cuidado, primando la seguridad, las garantías y el respeto y defensa de los derechos de la persona, teniendo en cuenta las circunstancias de cada caso, dado que no siempre será equiparable a la comparecencia física, lo que vendrá dado en función del acto o negocio jurídico y en función de las circunstancias de las personas a fin de protegerla y evitar cualquier tipo de abusos.

Otro aspecto que también fue objeto de debate fue la presencia de los notarios en las redes sociales, lo que preocupó por la necesidad de salvaguardar la credibilidad y la confianza de la institución. Al respecto se concluyó que las juntas directivas de los colegios notariales deben fijar los límites en el uso de las redes sociales, así como los “criterios y vigilar la utilización de las páginas web u otros procedimientos técnicos, como las redes sociales, prohibiendo toda publicidad bajo la forma de propaganda comercial y aquellas prácticas que puedan suponer menoscabo, perjuicio o desdoro para la función notarial» y que «se han de fijar por los notarios de su colegio».

También, entre otros temas, se abordó la urgente necesidad de acometer la revisión del régimen sancionador de los notarios y el establecimiento de convocatorias anuales para las oposiciones al título de notario.

Pero tal vez lo principal fue permitir la convivencia entre colegas, que las prisas y el estrés del día a día hacen difícil. Estas jornadas sobre todo fueron ocasión de compartir tiempo y experiencias entre colegas en un singular entorno y en un propicio ambiente de recogimiento, paz y cordial compañerismo. Compartir conocimientos y, sobre todo, tiempo en común, se hace cada vez más necesario, en esta época en la que se corre el peligro de caer en el individualismo, narcisista y hedonista, tan presente en muchos ámbitos.