El mundo contra el plástico

En el Pacífico Norte existe una gigantesca isla de residuos de plástico que alcanza ya tres veces la extensión de España. Los ecologistas la llaman con pesar el Séptimo Continente. Se trata de un espectacular remolino de millones de toneladas de este material tan cotidiano concentradas en medio de ese inmenso océano a tan solo 1.000 kilómetros de Hawai.

Hoy en día hay plásticos en todos los rincones del mundo y en todos los resquicios de los mares y océanos. Según Greenpeace, se han encontrado plásticos a más de 10.000 metros de profundidad y su impacto se nota ya en zonas tan remotas y sensibles como la Antártida. Pero la problemática de la contaminación por plásticos no se limita a esta sopa gigantesca de desechos marinos; en el Mediterráneo también hay miles de toneladas de plásticos flotando en la superficie. La situación es alarmante, y, sin embargo, la producción de polímeros sigue incrementándose exponencialmente. También su desperdicio: entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas van a parar a los océanos anualmente. De hecho, en la última década se ha producido más plástico que en toda la historia de la humanidad.

La Unión Europea aprobó en enero de este año una estrategia propia contra la proliferación de los plásticos en el marco del proceso de transición hacia una economía circular. La UE pretende con esta iniciativa que el reciclaje sea rentable para las empresas. Con ese objetivo, se elaborarán nuevas indicaciones sobre el envasado para mejorar la reciclabilidad de los plásticos utilizados en el mercado e incrementar la demanda de contenido de plásticos reciclados.

Contra los plásticos de un solo uso. Por otro lado, y como complemento, la Comisión Europea presentó en mayo una propuesta de Directiva al Parlamento Europeo y al Consejo para reducir el impacto de diez tipos de plástico de un solo uso en el medio ambiente, entre los que se encuentran los plásticos de los recipientes alimentarios. Esta normativa europea, una vez aprobada, tendrá que ser implementada por los Estados miembros en un plazo de dos años.

Por Marta Matute