EN ESTE PAÍS

FERNANDO GARCÍA-VAQUERO,

general jefe del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad y Cuartel General de la OTAN.

“Nuestros soldados, hombres y mujeres, están presentes en 13 misiones y en 4 continentes, además de desempeñar operaciones permanentes"

Diplomacia, desarrollo y defensa: una herramienta actual

La denominada “pax romana” consistía en una combinación de 3 elementos para alcanzar la pacificación de los territorios conquistados: el primero era ganarse la confianza de la población autóctona (diplomacia); el segundo era fomentar el desarrollo económico y social basado en la cultura y organización romanas (desarrollo); el tercero era asegurar la disuasión militar, hábilmente ejercida por las legiones romanas distribuidas en el territorio (defensa). Es lo que se conoce como las «3D».

Las legiones romanas constituyeron un instrumento del Imperio romano de gran importancia para la expansión, ocupación y mantenimiento del mismo. En España, una de las más célebres fue la VII Legión Gemina, cuya estancia prolongada dio origen a la actual ciudad de León.

De los romanos hemos heredado, no sólo el derecho y otras disciplinas, sino también este esquema de las “3D”. Es curioso cómo podemos apreciar la plena validez del mismo en nuestros tiempos contemporáneos y su puesta en práctica con éxito, adaptado al entorno actual, en las distintas operaciones en las que ha participado el Ejército de Tierra español.

¿Y por qué resulta válido? Pues porque básicamente, es un esquema próximo al concepto actual de seguridad, definido en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021, cuyos componentes fundamentales son la política de acción exterior (se emplea diplomacia), la garantía de una seguridad pública (facilita el desarrollo) y la materialización de una defensa efectiva y creíble (defensa). Todo ello nos lleva a indicar, una vez más, que sin seguridad no hay ni desarrollo ni paz ni libertad. Pues bien, ésa es la contribución del Ejército de Tierra: la defensa de nuestros intereses dentro y fuera de España, en el marco de las distintas organizaciones internacionales a las que pertenecemos. Somos una parte del esquema de las “3D”, la defensa, adaptado a estos tiempos.

Esquema que ahora tiene lugar en un escenario complejo, volátil, incierto, ambiguo e hiperconectado (VUCAH), con dos guerras tecno-convencionales muy próximas, e innumerables conflictos latentes, en curso o emergentes. Para ello, el Ejército de Tierra debe estar bien preparado y bien dotado para ser capaz de responder a todas las misiones que se le puedan encomendar y, de hecho, se le están encomendando. El fallo en ello no es un riesgo que se pueda asumir. Hoy por hoy, nuestro Ejército, en definitiva, nuestros soldados, hombres y mujeres, están presentes en 13 misiones y en cuatro continentes, además de desempeñar, las 24 horas del día, 7 días a la semana, operaciones permanentes a lo largo de todo el territorio nacional y de estar siempre dispuesto a acudir en todo lo que se pueda precisar.

Si nos referimos a las operaciones en el exterior, el año 2024 se configura como uno de los años en que el Ejército de Tierra incrementará de forma notable su participación en misiones exteriores, en concreto en el flanco este de la OTAN. Como novedad más significativa, España liderará, a partir del 1 de julio, el Battle Group multinacional, expandible a brigada, en Eslovaquia. Además, con una disponibilidad determinada, se ha ofrecido el Nato Rapid Deployable Corps Spain (NRDC-ESP) (Valencia) y otros elementos de apoyo al combate y apoyo logístico como cuartel general denominado Warfighting Corps para los planes de defensa y disuasión de la OTAN en dicha zona.

Por otra parte, el Ejército de Tierra continuará, además, con sus despliegues en el resto de zonas, como la misión de Naciones Unidas en El Líbano y Colombia; las de la OTAN en Letonia, Turquía, Irak; y las de la Unión Europea en Bosnia y Herzegovina, Mali, Somalia, Mozambique y República Centroafricana, éstas últimas en un escenario como es el Sahel, de evidente preocupación para España y para Europa. Es de significar también la misión de adiestramiento de la Unión Europea para la formación de militares ucranianos, iniciada en diciembre de 2022 y dirigida por el Toledo Training Center, desarrollada en territorio nacional.

Como se puede apreciar, el Ejército de Tierra continúa evolucionando al ritmo de los tiempos, de hecho con la mirada puesta en el “Ejército 2035”. Este concepto se apoya en 4 pilares fundamentales: la Fuerza 2035, la Base Logística, la Transformación Digital y el Mando Orientado a Misión. Pilares todos ellos que requieren un esfuerzo considerable en todas las áreas. De ahí la importancia del incremento en curso y previsto del presupuesto de defensa. La seguridad en general, y en concreto la defensa, no se pueden improvisar, aunque no percibamos claramente las amenazas, y requieren por tanto de unos programas de equipamiento acordes con la evolución de las distintas tecnologías y con el entorno VUCAH que mencionaba anteriormente.

Por tanto, de alguna forma, también contribuimos, desde tiempo de paz, a ese esquema «3D» demostrando que, como instrumento de disuasión y de defensa, el Ejército de Tierra es necesario para garantizar la paz. Es eficaz y está siempre disponible. Es resolutivo al estar preparado y bien dotado. Es cercano, porque está unido a la sociedad a la que pertenece y a la que sirve, y está comprometido con la misión asignada por nuestra Constitución y con los compromisos internacionales. Todo ello sin olvidar a su activo más preciado: los hombres y mujeres con los que cuenta el Ejército de Tierra, que son su pilar fundamental, tal y como en su momento lo fue el legionario romano muchos años atrás.