Nunca es tarde para aprender. ¡Solo hazlo!

El constante incremento de la esperanza de vida, la consolidación del sistema de protección social en los países desarrollados y la democratización del acceso al sistema educativo, crean un escenario muy favorable para que las personas mayores puedan dedicar su tiempo y sus ilusiones a mejorar su formación y mantenerse activos en el aprendizaje continuo, más necesario que nunca para aprovechar las oportunidades de una sociedad en evolución sostenida. Ya en el siglo V antes de Cristo, reconocía Sófocles que “noble cosa es, aún para un anciano, aprender”.

Cómo acceder. La mayoría de las universidades españolas (más de cincuenta) incorporan en su oferta educativa planes de estudios dirigidos a personas mayores de 55 años. Aunque cada universidad organiza sus pruebas, normalmente consta de una fase general en la que se debe realizar un comentario de texto o desarrollo de un tema de actualidad, una prueba de lengua castellana y, en su caso, de la lengua cooficial de la comunidad autónoma de la universidad elegida. Hay que tener en cuenta que solo se puede realizar la prueba en una universidad por convocatoria. Hay una segunda fase de entrevista personal en la que se valora la madurez e idoneidad de los candidatos para seguir con éxito la formación universitaria de grado elegida.

Una vez superada la prueba, los estudiantes se pueden presentar a sucesivas convocatorias con la finalidad de mejorar la calificación. Siempre se guardará la mejor calificación. Las páginas web de las universidades ofrecen información detallada sobre plazos, requisitos y precios.

Nunca es tarde para formarse o para volver a continuar algo que las circunstancias de la vida nos obligaron a dejar sin terminar; para poner en común nuestros conocimientos y experiencias, recibiendo los de los demás. La meta es uno mismo. El aprendizaje es una pasión que la virtuosa pianista Lucy Parham describía así en una entrevista a la BBC: “me entristece saber que mucha gente no vuelve a él en la edad adulta por el simple temor de no ser lo suficientemente bueno. Nunca pensarían eso sobre el deporte: la gente toma una raqueta o patea un balón de fútbol sabiendo que no es Andy Murray o David Beckham. Me gustaría lanzar una campaña: ¡Solo hazlo!”

Por Carlos Capa