El frío invierno europeo

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EL FRIO INVIERNO EUROPEO

La llegada del invierno este año viene acompañada por una grave crisis energética a la que la Unión Europea busca dar salida con medidas urgentes y excepcionales. Acabar con la dependencia energética rusa se ha convertido en uno de los caballos de batalla de los 27, sobre todo desde que Vladimir Putin invadió Ucrania en febrero de 2022. Adoptar medidas para frenar el incremento del precio del gas y la electricidad es el otro gran reto al que se enfrenta Europa en estos momentos. 

MARTA RUIZ-CASTILLO,

A esto se suman sucesos como los ocurridos a finales de septiembre en los gasoductos rusos 1 y 2 del Nord Stream, que han provocado fugas en las aguas internacionales del mar Báltico y que, según la UE, han sido «ataques deliberados». Estos gasoductos conectan directamente Rusia con Alemania. «Son tiempos difíciles, y no acabarán pronto», ha admitido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Layen. «Pero estoy profundamente convencida de que, con nuestra unidad, nuestra determinación y nuestra solidaridad, prevaleceremos».

Medidas excepcionales

Ante esta situación, los ministros de Energía de la UE, reunidos con carácter extraordinario el 30 de septiembre, llegaron a un acuerdo político sobre la propuesta de Reglamento presentada días antes por la Comisión para hacer frente a los altos precios de la energía. Los ministros acordaron una reducción global voluntaria del 10% del consumo bruto de electricidad y una reducción obligatoria del 5% del consumo de electricidad en las horas punta. También acordaron limitar los ingresos del mercado a 180 euros/MWh para los generadores de electricidad, incluidos los intermediarios, que utilizan las llamadas «tecnologías inframarginales» para producir electricidad, como las renovables, la nuclear y el lignito. Estos operadores, indicaron los ministros, «han logrado ganancias financieras inesperadamente grandes en los últimos meses, sin que aumenten sus costos operativos. Esto se debe al papel del carbón y el gas como fuentes marginales de fijación de precios que actualmente inflan el precio final de la electricidad». La idea de poner un tope al precio del gas del mercado mayorista está pensada para preservar la rentabilidad de los operadores y evitar entorpecer las inversiones en energías renovables, algo que ya se aplica en España y Portugal desde junio en el marco de la llamada «exención ibérica».

Respecto a la propuesta de la Comisión de «recaudar los ingresos obtenidos de excedentes de la producción de electricidad y una contribución solidaria de los beneficios excedentes del sector de los combustibles fósiles, que se utilizará para aliviar el impacto de los altos precios en los clientes finales y aumentar la protección a los clientes minoristas de electricidad», los ministros acordaron utilizar las medidas necesarias, en función de las circunstancias nacionales, «para recaudar y redirigir los ingresos excedentes hacia el apoyo y la protección de los consumidores, clientes finales de electricidad».


ANTES DE QUE PUTIN INVADIERA UCRANIA, LA CRISIS ENERGÉTICA YA HABÍA DADO SUS PRIMERAS SEÑALES


Contribución solidaria

También acordaron establecer una tasa de solidaridad para el sector de los combustibles fósiles. Se trataría de una contribución solidaria con carácter temporal y obligatorio a aplicar sobre las ganancias de las empresas en los sectores del petróleo crudo, el gas natural, el carbón y las refinerías a aquellas que se sitúen por encima del 20% del incremento de la media anual, teniendo en cuenta como referencia el año fiscal de 2018. Los Estados miembros también podrán establecer temporalmente un precio para el suministro de electricidad para las pequeñas y medianas empresas y ayudarlas así a contrarrestar los altos precios de la energía, y de forma excepcional y temporalmente, podrán fijar un precio por el suministro de electricidad que esté por debajo del costo. «El acuerdo alcanzado hoy supondrá un alivio para los ciudadanos y para las empresas europeas. Los Estados miembros allanarán la curva de demanda de electricidad durante las horas pico, lo que tendrá un efecto positivo directo en los precios y redistribuirán los beneficios excedentes del sector energético entre aquellos que tienen dificultades para pagar sus facturas», dijo Jozef Síkela, ministro checo de Industria y Comercio tras la reunión.

Las medidas aprobadas tienen carácter temporal y extraordinario. Los objetivos de reducción del consumo de energía se aplicarán hasta el 31 de marzo de 2023. El límite máximo obligatorio de los ingresos del mercado se aplicará hasta el 30 de junio de 2023.


LOS MINISTROS DE ENERGÍA DE LA UE HAN ACORDADO UNA REDUCCIÓN DEL CONSUMO DE GAS Y LIMITAR LOS INGRESOS DE LOS GENERADORES DE ELECTRICIDAD


La crisis, paso a paso.

Antes de que Putin invadiera Ucrania, la crisis energética ya había dado sus primeras señales con un aumento paulatino de los precios de los productos energéticos, destacando los de la electricidad y el gas. Desde septiembre de 2021 el precio de la energía es un tema recurrente en las reuniones de los jefes de estado y de gobierno de la UE y del Consejo Europeo. Así se refleja, por ejemplo, en la reunión informal del Consejo de Energía y Transporte del 22 de septiembre, cuando algunos Estados miembros expresaron su preocupación por el aumento de los precios de la energía y pidieron a la Comisión que investigara las causas de la importante subida de precios del gas y la electricidad. La comisaria de Energía, Kadri Simson, se comprometió a ofrecer una «caja de herramientas» energética con posibles medidas para la UE. Un par de semanas después, en el Consejo de Medio Ambiente celebrado el 6 de octubre, los ministros subrayaron la necesidad de emprender una acción urgente para proteger a los hogares vulnerables, y pidieron un enfoque coordinado de la UE.

El 24 de febrero de 2022 Rusia invade Ucrania. El Consejo Europeo celebró una reunión extraordinaria para abordar la situación y cuatro días después, los ministros de Energía de la UE presentaron sus puntos de vista sobre la situación y el estado de los suministros, existencias y flujos de energía en sus respectivos países. Pese a que, según dijeron, la UE no corría un riesgo inmediato de desabastecimiento de gas, incluso en el caso de una interrupción del suministro por parte de Rusia, sí plantearon la necesidad de adoptar medidas de contingencia, incluida la seguridad del suministro, la gestión optimizada de existencias y una mejor coordinación entre los socios para limitar el impacto de los precios de la energía en los hogares y las industrias.

En la reunión informal celebrada los días 11 y 12 de marzo de este año, los líderes europeos acordaron eliminar gradualmente la dependencia de la UE de los combustibles fósiles rusos e instaron a la Comisión a proponer un plan REPowerEU y pidieron otro para garantizar la seguridad del suministro y unos precios de la energía asequibles.

El 2 de mayo, los ministros de Energía abordaron el problema del suministro de gas tras la suspensión por parte de Gazprom, la empresa rusa de gas, a algunos Estados de la UE. En este encuentro analizaron el nivel de preparación de la UE en caso de una crisis de suministro y posibles medidas de emergencia y solidaridad. Ese mes, el 19, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo alcanzaron un acuerdo provisional sobre nuevas normas para el almacenamiento de gas a través de un reglamento cuyo objetivo es garantizar que las capacidades de almacenamiento en la UE se llenen antes de la llegada del invierno y puedan compartirse entre los países miembros «en un espíritu de solidaridad». Los legisladores aprobaron que el almacenamiento subterráneo de gas en el territorio de la UE debe llenarse al menos al 80% de su capacidad antes del invierno de 2022-2023 y al 90% antes de los siguientes períodos invernales.

Los 27 alcanzaron en la reunión del Consejo Europeo celebrado el 20 de octubre en Bruselas un «importantísimo acuerdo» en materia energética para poner en marcha las medidas propuestas por la Comisión, informó el presidente del Consejo, Charles Michel. «Hemos acordado actuar juntos, como europeos, para conseguir tres objetivos: precios más bajos, garantizar la seguridad del suministro y seguir trabajando para reducir la demanda».

A grandes males…

Teniendo en cuenta las diferentes combinaciones energéticas, condiciones y circunstancias de los Estados miembros, los líderes europeos han revisado en los últimos meses el progreso en la eliminación gradual de las importaciones rusas de gas, petróleo y carbón. Además, han pedido al Consejo diversificar más las fuentes y rutas de suministro energético, acelerar el despliegue de las energías renovables, seguir mejorando la eficiencia energética, y la interconexión de las redes europeas de gas y electricidad mediante la inversión en infraestructura. Todo ello encaminado a evitar o reducir al máximo el impacto sobre los ciudadanos.

Postura española

España, si bien parte de una mejor posición que otros países de la UE porque no depende tanto del gas ruso y cuenta con un tercio de la capacidad de regasificación del conjunto de la UE, ha fijado también un objetivo de reducción de consumo de gas del 7%. El 1 de agosto, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto-ley de medidas de ahorro, eficiencia energética y reducción de la dependencia energética del gas natural. Incluye diversas actuaciones, como fomentar el uso del transporte público reduciendo total o parcialmente el coste de los títulos de trenes, autobuses o metro durante los meses de septiembre a diciembre para «contribuir a disminuir nuestra dependencia energética y nuestra huella de carbono». El decreto-ley establece un «Plan de choque de ahorro y gestión energética en climatización para reducir rápidamente el consumo de energía en edificios administrativos, comerciales y de pública concurrencia, así como facilitar el cumplimiento de los compromisos europeos derivados del conflicto en Ucrania». El documento impulsa también la electrificación de la economía y promueve la sustitución de gas natural por gases renovables. Según el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre agosto y septiembre estas medidas habían permitido «reducir el consumo energético en más de un 4,6%». En el Consejo de Ministros del 20 de septiembre, el Gobierno aprobó otro Real Decreto-ley con nuevas medidas de ámbito energético, como «la rebaja del IVA desde el 21% hasta el 5% en los suministros del gas natural, pellets, briquetas y leña, con un ahorro para los consumidores de unos 210 millones de euros».

España, según el Gobierno, está desempeñando un «papel de vanguardia» en la propuesta de la Comisión Europea de desarrollar un banco para el hidrógeno movilizando 3.000 millones de euros y mantiene su compromiso de realizar una «transición energética justa y razonable», ya que es uno de los países más expuestos a las consecuencias de la emergencia climática. El Ejecutivo cuenta también con una ‘Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo’ para reducir la dependencia de los combustibles fósiles, con un ahorro potencial superior a los 330.000 millones de euros.

Se establecerá una tasa de solidaridad para el sector de los combustibles fósiles.

OTROS ENFOQUES

EL PAÍS: Informa sobre las medidas adoptadas por los distintos países europeos para combatir la crisis energética.

EXPANSIÓN: En su blog, el director general de Renta 4, Jesús Sánchez-Quiñones, denuncia la falta de previsión de la UE en relación con la crisis energética.

ETHIC: Raquel C. Pico aborda la importancia de la electrificación como medida de transformación hacia un consumo energético sostenible.

“Prueba de fuego”, por Chema Doménech

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CHEMA DOMÉNECH,
Periodista

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La mayoría de expertos y organismos del sector coinciden en que el futuro energético en Europa y el mundo pasa sí o sí por las renovables”

Prueba de fuego

Un pequeño empresario de la construcción se lamentaba recientemente en un foro de jóvenes ejecutivos del sector de tener instalada en la empresa maquinaria pesada modificada por el fabricante para cumplir con una estricta normativa anticontaminación que, si bien suma en el aspecto medioambiental, también resta en el de productividad. Su queja no era tanto por este motivo como por el hecho de tener la seguridad a través del proveedor de que dicha normativa sólo afecta a las máquinas destinadas al mercado europeo, mientras que las que se comercializan en países como Japón o EE.UU. lo hacen libres de esas modificaciones, es decir, más contaminantes, pero con una mayor capacidad de producción y un menor riesgo de complicaciones y averías. “En Europa pretendemos salvar el mundo mientras los países más contaminantes miran cómo nos hundimos”, vino a decir.

Ampliando el foco al que se reducen las vicisitudes de este pequeño empresario, es cierto que Europa lidera la acción en materia de lucha contra el cambio climático y es la que de forma más enérgica ha defendido en los últimos años la necesidad de una transición ecológica hacia una economía verde y descarbonizada. El Acuerdo de París de 2015, que establece el marco de acciones que deben abordar los Gobiernos para limitar el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados en comparación con niveles preindustriales, sigue marcando las decisiones que a nivel regulatorio está tomando la Unión Europea en materia de economía y clima y que se materializan en grandes hitos como el Pacto Verde Europeo presentado a finales de 2019 y que constituye una hoja de ruta para alcanzar la neutralidad climática en 2050. Como continuación a ello, en junio de 2021 el Parlamento Europeo dio luz verde a la Ley del Clima de la UE, que transforma en obligación el compromiso político del Pacto Verde. En materia energética, el desarrollo de este marco normativo lleva implícita la superación paulatina de las energías fósiles como el carbón, el petróleo o el gas para dar primacía a energías renovables como la fotovoltaica, la eólica o los biocarburantes, y de esa forma revertir la tendencia de décadas de crecer más a base de contaminar más.

Todo ello con el telón de fondo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, establecida por Naciones Unidas en septiembre de 2015, con la que los líderes mundiales se comprometieron a alcanzar una serie de metas globales para hacer frente a los grandes desafíos de la humanidad. Pero entonces llegó febrero de 2022, Putin decidió consumar sus planes de invasión de Ucrania y el marco geopolítico y económico varió radicalmente.

Como advierte Forética en su informe ODS y Visión 2050, recientemente publicado, 2022 está siendo una auténtica “prueba de fuego” para los ODS. “El aumento de la inflación, los problemas energéticos, la crisis de recursos y los problemas derivados de la geopolítica están complicando el avance global en la consecución” de la Agenda 2030, asegura el informe de esta organización referente en sostenibilidad. Y uno de los puntos críticos de esta prueba de fuego reside, precisamente, en la energía.

La mayoría de expertos y organismos del sector coinciden en que el futuro energético en Europa y el mundo pasa sí o sí por las renovables y hay incluso quienes sostienen que, por sus condiciones climáticas, países como España o Grecia están llamados a convertirse en los próximos años respecto de la energía solar fotovoltaica o eólica en lo que hoy son los de Oriente Medio respecto del petróleo. Sin embargo, la realidad muestra que los combustibles fósiles aún representan más del 80% del consumo de energía en el mundo, prácticamente el mismo porcentaje que hace tres lustros. Una situación que la guerra no ha hecho más que agravar puesto que, en respuesta a la crisis energética y al encarecimiento del gas por los cortes de suministro de Rusia hacia Europa, hay países que han vuelto a quemar carbón y a poner la mirada en la energía nuclear. Por cierto, que la nuclear y el gas son desde el pasado mes de julio consideradas por Europa energías verdes, al ser incluidas en la taxonomía de inversiones sostenibles, lo que no deja de provocar controversia.

¿Supone la crisis de la energía un frenazo radical para los planes de transición verde? Está claro que la economía no se puede permitir una escasez de energía y que, hoy por hoy, la transición hacia una energía sostenible está sin hacer. Un parque fotovoltaico puede construirse en unos meses, pero su puesta en marcha efectiva hasta que esa energía limpia se vuelque a la red, puede demorarse años por cuestiones administrativas. Es ahí donde, según los expertos, está el mayor obstáculo para lograr esa transición y el mayor reto que enfrentan los Gobiernos. Por ello, la consecuencia de esta crisis no debería ser otra que la aceleración de esa transición. Europa ya tenía una estrategia de descarbonización y crecimiento verde, que muchos países intensificaron tras la pandemia con los fondos de recuperación. Ante una crisis energética de la magnitud de la actual, no quedaría otra solución que seguir pisando el acelerador apostando por las renovables para dar la razón a esas voces que afirman que no hay otro futuro posible. Y con una implicación a nivel mundial, para no tener que dársela a quienes creen que Europa está decidida a salvar el planeta a costa de hundirse ella misma.

Rusia, un mercado sin inversores extranjeros

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RUSIA, UN MERCADO SIN INVERSORES EXTRANJEROS

La prohibición del Tesoro de EE.UU. de vender y comprar activos ha afectado directamente a los inversores estadounidenses.

Estados Unidos dio en junio una nueva vuelta de tuerca a las sanciones acordadas hasta entonces por parte de la comunidad internacional como medida de presión para que el gobierno ruso de Vladimir Putin ponga fin a la guerra en Ucrania. El Departamento del Tesoro de la Administración Biden prohibió a primeros de mes a los inversores estadounidenses comprar bonos rusos en el mercado secundario.

MARTA RUIZ-CASTILLO,

 

Antes de estas sanciones ya se habían adoptado otras que, en el caso de las estrictamente financieras, incluyen la congelación por parte de la Unión Europea de los activos de Putin y otros políticos y oligarcas rusos, o el bloqueo de las reservas internacionales de divisas del Banco Central Ruso, acordado por la UE, EE.UU., Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y Suiza.

Un jugador menos

La prohibición del Tesoro de EE.UU. de vender y comprar activos rusos en el mercado secundario, aparte de tratar de aislar cada vez más a Putin, ha afectado directamente a los inversores estadounidenses, que ven la medida como «un mal necesario» ya que ahora tener bonos o activos rusos está muy mal visto. Al mismo tiempo, lo que se ha prohibido es que los inversores extranjeros sean oportunistas. Por tanto, «todo el que tiene intereses en Rusia tiene que estar dispuesto a perder esos activos». Así lo explica Marta Campello, socia y gestora de fondos en Abante, en una entrevista con ESCRITURA PÚBLICA.

Para comprender mejor los efectos de las sanciones del Tesoro de EE.UU. es importante saber que los inversores, en general, suelen tener en cuenta, aparte de la fluctuación de los precios, otros factores adicionales como puede ser la dificultad de vender bonos en un momento determinado y, en el caso de los mercados emergentes, como es el ruso, este es un factor esencial. Por eso, el mercado ruso «nunca ha tenido una liquidez importantísima» para los inversores estadounidenses y antes de la invasión «los bonos rusos ya estaban bastante tocados», señala Campello.

Las sanciones «han tenido, sobre todo, un impacto significativo en la liquidez de los activos rusos, incluso en la deuda del gobierno de Putin que, normalmente es lo más líquido que hay». Para entenderlo bien, Campello los explica con un ejemplo: «Si eres un inversor americano, tú tienes papel pero no puedes comprar, es decir, no puedes hacer nuevas compras pero sí puedes vender parte de lo que tienes. Tú pones ese papel en el mercado. No te lo puede comprar otro americano, aunque le parezca una buena inversión, pero si te lo compra un inversor no americano, lo puedes vender». No cabe hablar, por tanto, de que haya desaparecido la liquidez, sino que el inversor americano con bonos rusos está a expensas de los llamados ‘oportunistas’ no americanos que se lanzan a comprar a un precio muy inferior porque saben que los inversores o entidades de EE.UU. quieren deshacerse de esos activos como sea. En el caso de inversores que tienen paquetes pequeños, no tienen problemas para venderlos. «Parte de los inversores americanos están aprovechando esta situación para deshacerse de sus activos de bonos rusos», asegura Marta Campello. Dicho esto, también es verdad que el inversor americano que tiene muchos fondos de pensiones o muchísimos fondos de inversión, que normalmente sí es comprador de ese mercado, «ese sí que se ha secado, porque con las medidas del Tesoro han quitado un jugador».

 


EL INVERSOR AMERICANO CON BONOS RUSOS ESTÁ A EXPENSAS DE LOS LLAMADOS ‘OPORTUNISTAS’ NO AMERICANOS QUE DECIDAN COMPRAR A UN PRECIO MUY INFERIOR


 

Rusia y la deuda

Según la red de expertos en los mercados emergentes consultados por Abante, las autoridades rusas han castigado a los inversores extranjeros. En los vencimientos anteriores había una especie de fondo de emergencia para pagar los intereses de la deuda para que Rusia no entrara técnicamente en default (suspensión de pagos), como acabó ocurriendo a finales de junio. El martes 24 de mayo, la Oficina de Asuntos Extranjeros de Rusia anunció que no iba a extender las provisiones. «Eso se refería al vencimiento del día 25 de mayo. Como resultado, no se ha producido ningún pago de cupón, es decir, que los inversores ni siquiera pueden cobrar los cupones porque tampoco te dejan cobrar los de los bonos. Esto, básicamente, ha forzado a que el pago de intereses del 24 de mayo y del 25 de junio, al no poderse producir, obligara al Gobierno ruso a caer en default con fecha 26 de junio, después de un periodo de gracia de 30 días», nos cuenta Marta Campello.

Se supone que Rusia está técnicamente en default y si a esto le sumamos las sanciones del departamento del Tesoro de EE.UU. para que los inversores no puedan comprar, lo que ha ocurrido es que se ha «empobrecido muchísimo la liquidez del mercado porque retira un jugador importante que, por un lado, está forzado a vender pero no puede comprar.

Las sanciones financieras del Tesoro de EE.UU. perjudican a los que tenían bonos rusos, pero «es lo que hay», añade Campillo. «¿Qué pueden estar perdiendo los americanos? «Puede ser mucho dinero, pero porcentualmente, respecto al global del resto de las inversiones, esto no es muy significativo. De media tampoco es que la gente estuviera invirtiendo el 100% de sus activos en Rusia», añade la socia de Abante.

 


LA UNIÓN EUROPEA, HASTA AHORA HA SEGUIDO LAS DIRECTRICES DE LAS SANCIONES APROBADAS POR ESTADOS UNIDOS


 

La comunidad internacional, en general, lo que está diciendo es: “Vamos a perjudicar todo lo que podamos a Rusia’. En este sentido se enmarcan las sanciones aplicadas desde el inicio de la guerra por parte de la Unión Europea, EE.UU. y otros países. En todo caso, lo cierto es que la capacidad de maniobra de los inversores americanos con bonos rusos es poca porque están maniatados para poder comprar tras la decisión del departamento del Tesoro.

La posición de la UE

En cuanto a la Unión Europea, hasta ahora ha seguido las directrices de las sanciones aprobadas por Estados Unidos con medidas también muy concretas como la congelación de los activos de Putin y otros políticos y oligarcas rusos en los países miembros, o el bloqueo de las reservas internacionales de divisas del Banco Central Ruso.

«La posición de la Unión Europea y de Estados Unidos en este conflicto, por mucho que seamos socios en la OTAN, no tiene nada que ver», puntualiza Marta Campello. «Estados Unidos no tiene un problema de energía; de hecho, es exportador neto de gas y petróleo. Estamos comprando mucho más gas a EE.UU. que antes de la guerra y el país lo está vendiendo muy bien…y más que nos va a vender el próximo invierno». En opinión de esta asesora financiera, «el hecho de que Estados Unidos no tenga un problema de desabastecimiento le permite actuar de una manera diferente al que sí lo tiene, en este caso la Unión Europea».

Se han congelado los activos de Putin y otros políticos y oligarcas rusos en la UE.
Sin capacidad de maniobra

Las acciones del mercado ruso no valen nada; han caído un 80% o un 90%. Además, el mercado está cerrado para los inversores extranjeros. “Los rusos sí pueden comprar y vender acciones, pero los extranjeros no pueden vender sus posiciones», explica Marta Campello, socia y gestora de fondos en Abante. ¿Qué ha pasado con muchos fondos? Muchos de Europa del Este han cerrado, los han liquidado. «La realidad es que los inversores tienen que asumir que lo han perdido todo. Ya se verá si algún día lo recuperan, pero a día de hoy todo el mundo valora los activos rusos a cero. Alguien que quiere plantear una cartera no tiene a Rusia como un activo invertible. Y lo mismo les ha pasado a los de los bonos», cuenta Campello.

Mercado secundario

Este mercado es el que verdaderamente provee de liquidez. Para que haya mercado secundario tiene que haber mercado primario que es de donde salen las nuevas emisiones.

¿Por qué se necesita un mercado secundario? Porque, de lo contrario, no habría liquidez salvo que cada inversor se dedicara a buscar personalmente compradores. Si el mercado primario es el que posibilita que se creen nuevas emisiones, el secundario es el que permite que esas emisiones puedan cambiar de manos. Está integrado en una plataforma electrónica conectada en todo el mundo a través de la cual los inversores ven en tiempo real el precio de las acciones y bonos de los que cotizan. Con la decisión del Tesoro de EE.UU. los inversores americanos no pueden comprar títulos rusos, pero si los pueden vender, si consiguen que alguien se los compre.

OTROS ENFOQUES

FINANZAS Y DESARROLLO (FMI): Nicholas Mulder explica en su artículo El arma de las sanciones cómo estas «tienen hoy en día efectos económicos mundiales de un tamaño nunca visto».

EL CONFIDENCIAL: Daniel Iriarte se pregunta hasta qué punto las sanciones están afectando a Rusia y da respuesta a esta y otras preguntas relacionadas con las medidas restrictivas adoptadas por la comunidad internacional contra Rusia.

UNIVISIÓN NOTICIAS: El artículo incluye opiniones de expertos que apuntan a la necesidad de que Occidente intensifique las acciones contra Putin para asegurarse que las sanciones económicas surten efecto.

«¡Es la guerra!», Casimiro García- Abadillo

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CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO,
director de «El Independiente»

"Lo que está claro es que la Europa que nació tras la caída del Muro de Berlín ha dejado de existir””

¡ES LA GUERRA!

La cumbre de la OTAN de Madrid ha sido un éxito… para los intereses de Estados Unidos. Joe Biden ha logrado todos sus objetivos. Ha revitalizado una organización que estaba de capa caída, ha puesto en la diana a la Rusia de Putin y, esto es lo más importante, ha convertido a China en un enemigo potencial para Occidente.
America is back!, rezaban las crónicas de los optimistas vocacionales. Sí, América ha vuelto como líder indiscutible de occidente. Y, además, ha convencido a sus aliados para que, a partir de ahora, pongan más dinero en la cuenta del rearme.

Eso no hubiera sido posible sin la torpeza y brutalidad de Putin al atacar Ucrania sin declaración previa, con engaños, y sin que su país vecino hubiera hecho nada para provocar una invasión que viola los acuerdos a los que la propia Rusia se había comprometido cuando se quedó con el arsenal nuclear ucraniano tras la descomposición de la URSS.

Putin no ha estado bien asesorado y está demostrando ser más bravucón que inteligente. Leyó mal los acontecimientos. Se quedó con la península de Crimea en 2014 y, como no pasó nada, pensó que todo el monte era orégano. La desastrosa retirada de las tropas aliadas de Afganistán el pasado verano fue como una iluminación para el Kremlin. Putin creyó que había llegado la hora de recuperar el imperio perdido, dando por hecho que ni Europa ni Estados Unidos harían nada para impedirlo.

Pero se pasó de la raya. Los países que antes estuvieron tras el Telón de Acero pusieron el grito en el cielo. Advirtieron a gritos de que, si no se hacía nada, la invasión de Ucrania iba a ser sólo el primer paso para que Rusia llegase hasta las mismas fronteras de Alemania.

Angela Merkel, la líder indiscutible de Europa durante dos décadas, había tratado a Putin como a un amigo, a cambio de recibir gas por un tubo. Esa confianza en contar con energía barata y de sobra fue lo que llevó a la canciller a tomar la decisión de prescindir de las centrales nucleares, para alborozo de verdes y socialdemócratas. Un inmenso borrón en la brillante hoja de servicios de Merkel. Ahora, en su país y en Europa se ve como un trágico error estratégico haber dejado en manos de Rusia el suministro de más del 60% de toda la demanda energética alemana.

Las opiniones públicas de los países europeos cambiaron ante la barbaridad de lo que estaba ocurriendo en Ucrania. La fuerza de las imágenes. El descarado abuso de poder de Putin, unido a la heroica resistencia del ejército de Ucrania, han convertido a Zelenski en el jefe que necesitaba su país en el momento más crítico de su historia. La invasión, desde luego, no está siendo el paseo militar que los generales rusos preveían.

Todas las piezas del tablero comenzaron a moverse. China se puso del lado de Rusia, aunque sólo fuera por debilitar a su gran enemigo, Estados Unidos. Era un movimiento lógico. Pero también la prueba que necesitaba la Casa Blanca para apretar el acelerador y convertirse otra vez en el centinela de occidente.

China y Estados Unidos llevan mucho tiempo en guerra. Silenciosa, económica, salpicada de ciberataques,… Xi Jinping ha convertido a su país no sólo en una potencia económica, sino en un gigante tecnológico, igualando por primera vez a EE.UU. en un terreno clave para determinar la supremacía mundial: la inteligencia artificial.

China ha movido sus peones en África y Latino América. Y quiere convertirse en referente mundial para los países que no están o no quieren estar bajo el paraguas de Estados Unidos.

¿Cómo va a terminar esto? En el escenario más benigno, Putin recobraría un cierto equilibrio, la guerra concluiría a finales de este año con un pacto con Ucrania, y los precios de la energía volverían a niveles asumibles. Ese panorama idílico, por desgracia, es el menos posible de todos a día de hoy. El gran miedo lo origina la posibilidad, cada vez más probable, de que Rusia corte el suministro de gas a Alemania a la llegada del invierno. Eso provocaría la recesión en el país más grande y poderoso de Europa que, en su caída, arrastraría a toda la UE.

¡Es la guerra! Y, como ocurre con todas las guerras, se sabe como comienzan, pero nunca se sabe cómo acabarán. Lo que está claro es que la Europa que nació tras la caída del Muro de Berlín ha dejado de existir. La globalización ha durado poco más de 30 años con más cosas buenas que malas en su balance, y ahora volvemos a los bloques, a una nueva Guerra Fría, pero con un invitado estelar: China.

¿Se pudo evitar? ¿Era posible otra solución que no fuera el rearme y enseñarle los dientes a Rusia? Son preguntas que no nos ayudan mucho a comprender lo que está ocurriendo.

Cuando al frente de un país poderoso, y Rusia lo es desde el punto de vista armamentístico, hay un desequilibrado, es difícil prever cuál será su comportamiento. Por desgracia, no es la primera vez que esto sucede a lo largo de la historia. Sólo nos queda confiar en que el miedo también lo atenace a él y a su camarilla. Que el pavor ante una aniquiladora Tercera Guerra Mundial haga que Putin retire sus tropas de Ucrania y volvamos a una situación previa a la invasión.

La OTAN y los nuevos desafíos de seguridad

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LA OTAN Y LOS NUEVOS DESAFÍOS DE SEGURIDAD

La OTAN debe adoptar medidas concretas para hacer frente a desafíos como el terrorismo yihadista, la Rusia de Putin y China y su nueva agenda global.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se enfrenta en estos tiempos de incertidumbre política y económica mundial a importantes desafíos, con la crisis de Ucrania como principal protagonista y la ampliación de sus miembros, una vez se haga efectiva la entrada de pleno derecho de Finlandia y Suecia, movidos por la acción militar de Rusia tras la invasión de Ucrania el pasado febrero.

MARTA RUIZ-CASTILLO,

 

La Alianza Atlántica celebró los días 29 y 30 de junio en Madrid una cumbre «crucial» en la que participaron representantes de 40 países, incluidos los principales líderes mundiales, con unos ambiciosos objetivos dirigidos a dar respuesta a las nuevas amenazas de seguridad. Aparte de Rusia, considerada como «la más importante y directa amenaza para la seguridad de los Aliados y para la paz y la estabilidad» en la zona euroatlántica, según la declaración conjunta de los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN hecha pública al término de la cumbre, el texto incluye por primera vez de forma explícita a China como una amenaza a tener en cuenta, además del ciberespacio, el terrorismo, el cambio climático o la «migración irregular y la trata de personas».

 


LA ALIANZA ATLÁNTICA CELEBRÓ A FINALES DE JUNIO EN MADRID UNA CUMBRE CRUCIAL CON UNOS AMBICIOSOS OBJETIVOS


 

Ampliación.

Con Rusia y la guerra en Ucrania como principal preocupación, los aliados escucharon al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien intervino por videoconferencia. «O proveen de armamento a Ucrania ahora, o verán una guerra retardada de Rusia contra ustedes», les advirtió.

¿Tiene motivos la OTAN para creer que Putin podría llegar a atacar a un país miembro de la Alianza y, en tal caso, tener que aplicar el artículo 5 del tratado fundacional que obliga a los países miembros a ayudar a uno de sus socios si es atacado? «Como me decía un diplomático, a nosotros nos preparan para que no creamos lo que nos dicen, pero a Putin hay que creerle lo que dice porque lo hace», comenta Beatriz Rodriguez-Salmones, ex portavoz de Defensa del Grupo Popular en el Congreso, que presidió durante cinco años la delegación española en la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. En su opinión, a Putin «se le dejó hacer, quedándose con Crimea en el año 2014 y ocho años después estamos en esta nueva invasión», añade en una conversación mantenida con ESCRITURA PÚBLICA. La OTAN no hizo nada entonces, subraya Rodríguez-Salmones, y ahora «estamos ayudando a Ucrania, sí, pero no es suficiente, y Putin podría ser más peligroso mientras la OTAN mantiene una postura de prudencia que, en mi opinión, es inconcebible».

La invasión de Ucrania ha tenido un efecto no deseado para Putin y Suecia y Finlandia han solicitado convertirse en miembros de pleno derecho de la OTAN. El gobierno sueco tomó esta decisión ante el avance beligerante de Putin tras la invasión de Ucrania en febrero. «No tenemos ningún motivo para creer que Rusia vaya a cambiar en un futuro previsible», dijo la primera ministra, Magdalena Andersson. También Finlandia ha puesto fin a décadas de no alineamiento militar al solicitar su ingreso en la Alianza. «Hoy es un día histórico. Nace una Finlandia protegida como parte de una región nórdica estable», dijo en mayo en rueda de prensa el presidente, Sauli Niinistö.

 


EL PRINCIPAL OBJETIVO DE LA CUMBRE FUE APROBAR UN NUEVO CONCEPTO ESTRATÉGICO PARA LOS PRÓXIMOS 10 AÑOS


 

Turquía.

El anuncio, en mayo, por parte del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenbergde, de aceptar a los dos países nórdicos en la Alianza y asegurar que el proceso sería «rápido», se encontró con el rechazo frontal del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, uno de los socios más importantes de la Alianza Atlántica por la situación estratégica del país. En palabras de Beatriz Rodríguez-Salmones, «ahora mismo es un país clave para la seguridad de occidente». La víspera del inicio de la cumbre de Madrid, el gobierno turco anunció su decisión de aceptar la entrada de Suecia y Finlandia. Erdogan rechazaba el ingreso en la OTAN de los dos países porque, según denunció, sus gobiernos mantienen vínculos con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declarado organización terrorista por el gobierno de Ankara. Unas acusaciones negadas por suecos y finlandeses.

 


UNA VEZ APROBADA LA ENTRADA DE FINLANDIA Y SUECIA, LA OTAN PASARÁ A TENER 32 SOCIOS DE PLENO DERECHO


 

«Damos la bienvenida al memorando trilateral entre Turquía, Finlandia y Suecia», se felicitaron los jefes de Estado y de Gobierno tras el acuerdo alcanzado por los tres países. Según dicho acuerdo, los gobiernos de Finlandia y Suecia se comprometen a hacer cambios en sus respectivas legislaciones para perseguir las actividades del PKK. «La adhesión de estos dos países los hará más seguros, la OTAN será más fuerte y el área euroatlántico más seguro», aseguran los aliados.

Una vez aprobada la ampliación, la OTAN pasará de tener 30 socios de pleno derecho a 32, lo que deja más aislada aún la Rusia de Putin. La invasión de Ucrania, además, ha impulsado la unidad entre la OTAN y la Unión Europea, según los socios.

Concepto Estratégico 2022.

El principal objetivo de la cumbre en Madrid fue aprobar un nuevo Concepto Estratégico de la OTAN para los próximos 10 años. «Un documento clave dirigido a reafirmar los valores, el propósito y las tareas de la OTAN, que va a proporcionar una evaluación colectiva de los desafíos de seguridad a los que se enfrenta la Alianza y va a describir las tareas políticas y militares que llevará a cabo la OTAN para abordarlos», explica la propia organización.

El Concepto Estratégico es el resultado de consultas internas entre los aliados y el compromiso externo con socios, otras organizaciones internacionales, expertos, organizaciones juveniles, la sociedad civil y el sector privado. Desde el final de la Guerra Fría, el Concepto Estratégico se ha actualizado aproximadamente cada 10 años para tener en cuenta los cambios en el ámbito de la seguridad mundial y garantizar que la Alianza esté preparada para el futuro. La última vez que se revisó fue en Lisboa en 2010.

 


¿TIENE MOTIVOS LA OTAN PARA CREER QUE PUTIN PODRÍA LLEGAR A ATACAR A UN PAÍS MIEMBRO DE LA ALIANZA?


 

Para Miguel Fernández-Palacios, embajador representante permanente de España en el Consejo Atlántico, de la Cumbre de Madrid «saldrá una OTAN más política, más fuerte militarmente y más global. En definitiva, una OTAN plenamente capaz de formular una respuesta adecuada a las amenazas y retos que los aliados tenemos planteados a estas alturas del siglo XXI y que no son pocos». También Beatriz Rodríguez-Salmones considera que «esta OTAN no sirve» y la Cumbre de Madrid «debe ser una oportunidad para reformular algunas de sus estrategias».

El nuevo Concepto Estratégico aprobado «describe el entorno de seguridad al que se enfrenta la Alianza, reafirma nuestros valores» y establece «las tres tareas principales de disuasión y defensa de la OTAN, prevención y gestión de crisis, y seguridad cooperativa», recoge la declaración suscrita por los aliados.

La OTAN debe adoptar medidas concretas para hacer frente a desafíos como el terrorismo, la Rusia de Putin y «China y su nueva agenda global». Rusia y China son los principales focos de interés. Para la Administración Biden, China es el «único competidor potencialmente capaz de plantear un desafío sostenido en el tiempo a un orden internacional estable y abierto». El gigante asiático se ha convertido en los últimos años también en foco de interés estratégico para la UE, de ahí que sea uno de los principales desafíos de la OTAN a tener en cuenta en la próxima década.

La invasión de Ucrania ha impulsado la unidad entre la OTAN y la Unión Europea
Ciberespacio y cambio climático
La OTAN tiene también que prepararse para responder eficazmente a otras amenazas, como el ciberespacio y el cambio climático. El objetivo principal de la OTAN en defensa cibernética es proteger sus propias redes, operar en el ciberespacio, incluso a través de las operaciones y misiones de la Alianza, ayudar a los aliados a mejorar su resiliencia nacional y proporcionar una plataforma para la consulta política y la acción colectiva. «Reforzaremos significativamente nuestras defensas cibernéticas a través de una mayor cooperación civil-militar», se indica en la declaración de Madrid. En cuanto al cambio climático, la OTAN reconoce que es «un desafío de nuestro tiempo con un profundo impacto en la seguridad aliada», señalan los aliados en el documento de Madrid. «Es un multiplicador de amenazas». Desertificación, inundaciones, destrucción de hábitats provocados por el cambio climático producirán migraciones masivas, hambrunas, enfermedades y guerras, alerta la organización en el Informe OTAN 2030.
Tipificado como delito
El capítulo V del Código Penal sobre usurpación de funciones públicas e intrusismo, en su artículo 403.1 establece “multas de 12 a 24 meses a quienes ejerzan actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente». El texto añade: «Si la actividad profesional desarrollada exigiere un título oficial que acredite la capacitación necesaria y habilite legalmente para su ejercicio, y no se es-tuviere en posesión de dicho título, se impondrá la pena de multa de seis a doce meses». En el punto 2 se prevén también penas de prisión de seis meses a dos años en el caso de que «el culpable, además, se atribuyese públicamente la cualidad de profesional am-parada por el título referido» y si «ejerciere los actos a los que se refiere el apartado ante-rior en un local o establecimiento abierto al público en el que se anunciare la prestación de servicios propios de aquella profesión». El Código Penal, al tipificar esta figura lo ha-ce para proteger a los profesionales, pero también los intereses generales cuando el ejercicio de una actividad por parte de una persona sin cualificación reconocida puede ocasionar graves riesgos para la sociedad.

OTROS ENFOQUES

The New York Times: Roger Cohen, en su artículo La invasión rusa de Ucrania fortalece a la OTAN, considera que la amenaza para Europa del presidente ruso, Vladimir Putin, es real y duradera y, por tanto, «esta es una nueva Europa en la que ya no hay posiciones intermedias».

CNN: ¿Por qué Turquía está causando problemas para Finlandia y Suecia en sus procesos de ingreso a la OTAN?. Según sus autores, la crisis ha puesto de manifiesto «antiguos agravios turcos contra las naciones occidentales y los aliados de la OTAN» y, de paso, supone una oportunidad para que el gobierno de Erdogan use su posición en la alianza para obtener concesiones.

Revista de Estudios de Seguridad: Carmen Romero, vicesecretaria general para asuntos diplomáticos de la OTAN, analiza en el ensayo Agenda OTAN 2030 y Concepto Estratégico 2022 las claves del nuevo entorno estratégico al que se enfrenta la organización y cómo pretende responder a esos desafíos.

«Errores clamorosos, pero Putin sacará tajada», por Inocencio Arias

EN PLENO DEBATE

INOCENCIO F.ARIAS,

diplomático

 

"La OTAN, con «respiración asistida» hace un año según Macron, ha resucitado y le surgen novios”

Errores clamorosos, pero Putin sacará tajada

“Por qué Putin ya ha perdido esta guerra” titulaba en un artículo, pocos días después de la invasión de Ucrania, Yuval Noah Harari, el brillante y leído pensador israelí.

Pasados 111 días resulta que está sin perder y probablemente no la va a perder. No la va a ganar en los términos que ilusamente se planteó debido sobre todo a la tenaz resistencia ucraniana, heroica. El autócrata ruso pifió garrafalmente en su planteamiento y objetivos iniciales. Pensó que internacionalmente el momento era el adecuado, Estados Unidos estaba escaldado con la aventura de Afganistán, Europa, rehén del gas ruso, vacilaría y se dividiría inmediatamente. Se equivocó.

Por otra parte, alimentándose de sus propias fábulas, erró por completo sobre la conducta de los ucranianos. Creyó que el ejército ruso sería acogido como libertador, con palmas y olivos; en las zonas en que no fuera así una ofensiva relámpago obligaría a los ucranianos a capitular, se instalaría un gobierno títere y controlaría el país, paso previo a una anexión a Rusia. Pensaba que era la misión histórica de él, heredero de Pedro el Grande.

El cálculo resultó estúpido. Los ucranianos han ofrecido una feroz y, con frecuencia, eficaz resistencia, causando bajas materiales y humanas de importancia. Europa no se dividió, ¿momentáneamente?, y Estados Unidos acudió rápido a ayudar a Ucrania. Le viene aportando información sobre los movimientos rusos y ya ha enviado armas por valor de 2.400 millones de dólares.

Putin con su guerra que llama cínicamente, “operación militar especial”, ha pisoteado la carta de la ONU (artículo 2,4), la antigua constitución de la URSS que permitía la separación de sus miembros (Ucrania votó masivamente la independencia) y, sobre todo, por su cercanía, el Memorándum de Budapest de 1994. En ese acuerdo, Ucrania cedía su armamento nuclear a cambio de garantías de Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia de que respetarían su soberanía en sus fronteras del momento. Putin se ha hecho pipí en todo esto y como cortina de humo pregonó sandeces como que Ucrania tenía un gobierno nazi y Estados Unidos y la OTAN iban a rearmar nuclearmente a ese país.

Todo nace de la obsesión malsana de Putin de que Ucrania es un ente ficticio, una aberración que no debe existir.

La guerra ha mostrado varias cosas: a) el ejército ruso era menos eficaz y moderno de lo que se creía. b) Europa estaba infraarmada, sus stocks de armamento utilizables escuálidos, etc…c) La gran paradoja, Europa, que arma, con cierta timidez, a Ucrania, está financiando la guerra desencadenada por Rusia gracias a las compras que le hace de gas y petróleo. Y Europa no puede o no quiere renunciar a ese suministro.

Esta es una de las madres del cordero, la dependencia europea de Rusia en algo vital: la energía. Ciertos países, a la cabeza la Alemania de Merkel, patinaron anunciando el cierre de las centrales nucleares y firmando acuerdos amplios con Moscú, con construcción de gasoductos, etc… Ahora se pretende dar un paso atrás y renunciar al grifo ruso. Con discusiones y divisiones. Alemania ha sufrido varios embates de sus aliados por su actitud aparente ambivalente a pesar de que va aumentar espectacularmente su inversión militar (se han esfumado varios tabúes de la política exterior alemana) y Macron ha recibido rejonazos de polacos, bálticos y otros por sus constantes, e infructuosas, llamadas a Putin (“no recuerdo que nadie llamara a Hitler cuando invadió”, dice un polaco) y su afirmación de que hay que darle “una salida al líder ruso”. Hasta el periódico “Le Monde” encuentra cuestionable la postura de su presidente y se pregunta por qué no viaja a Ucrania.

Las larvadas divisiones europeas, que podrían crecer, alientan a Putin, pero esa no es la razón por la que no perderá la guerra. Las sanciones impuestas no le han hecho excesiva mella por el momento; puede resistirlas durante tiempo, y los ciudadanos rusos continúan siendo dóciles. Muchos de ellos apoyan la invasión y hay pocos que se pregunten, por ejemplo, por qué Rusia es excluida del mundial de futbol o eventos parecidos. En la Europa democrática, Brasil, Argentina… sería una afrenta que suscitaría muchas preguntas nocivas para el sistema.

Putin parece que alcanzó un pacto tácito con su gente: yo elevo el nivel de vida y ustedes no se meten en política. Ahora ha logrado convencer a la opinión, con un control absoluto de los medios de información, de que una vez más, el mundo quiere humillar a Rusia. Hay que defender la patria frente a Occidente. Y lo creen.

En consecuencia, la única forma de que recapacitara sería la de causarle ingentes bajas humanas, la llegada de miles de ataúdes de soldados. Esto haría pensar. Por eso libra ahora una guerra de desgaste con bombardeos masivos y relativas escaramuzas de sus tropas. Con esta conducta, y con objetivos más limitados, no puede perder; gasta en presupuesto militar 10 veces lo de Ucrania y tiene 4 veces más de soldados. La ayuda occidental a Ucrania es insuficiente para neutralizar esta guerra de atrición.

Y toda Europa le ha visto las orejas al lobo ruso (nuestro Sánchez menos, es cicatero en defensa). Alemania vota 100.000 millones de euros extra para defensa, la OTAN, con “respiración asistida” hace un año según Macron, ha resucitado y le surgen novios. Finlandia y Suecia alarmadas llaman insistentemente a la puerta tras un giro crucial de su opinión pública (Finlandia ya sufrió dentelladas de Rusia durante la II Guerra).

Son dos democracias ejemplares que no amenazan a nadie a pesar de las bravatas de Putin. Ahora no les basta el Tratado de la Unión Europea. El escudo de la OTAN es más fuerte y disuasorio. Turquía levantó en la cumbre objeciones considerables y egoístas a que puedan entrar, Erdogan chalanea muy bien, pero al final se avendrá sacando tajada y acabarán ingresando.

Intrusismo profesional, más grave y común de lo que parece

EN PLENO DEBATE

INTRUSISMO PROFESIONAL, MÁS GRAVE Y COMÚN DE LO QUE PARECE

En el ámbito de la medicina estética es donde más denuncias hay por mala praxis cometida por personas no cualificadas.

El ejercicio de una profesión exige unos conocimientos concretos, una titulación y en algunos casos, una colegiación obligatoria para poder desempeñarla. Ejercer una acti-vidad profesional sin tener la titulación, hacerse pasar por lo que no se es, está recogido en el Código Penal. El intrusismo profesional es un problema real más extendido de lo que parece y afecta a numerosas actividades.

MARTA RUIZ-CASTILLO,

 

Las profesiones con más intrusismo son las relacionadas con el ámbito sanitario. Actividades como fisioterapeuta, odontólogo, dietista y nutricionista o médico estético han vis-to cómo en los últimos años ha aumentado el número de casos de intrusismo.

En el ámbito de la medicina estética es donde más denuncias hay por mala praxis co-metida por personas no cualificadas, según la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora (SECPRE), la Sociedad Española de Láser Médico Quirúrgico (SELMQ) y la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), que recientemente han alertado del aumento de «intrusismo profesional».

Contra las prácticas irregulares.

En los últimos años han sido bastantes los colegios y asociaciones profesionales que se han unido tanto en el ámbito estatal como en el regional para luchar contra el intrusismo.

En la Comunidad de Madrid, los colegios profesionales de odontólogos y estomatólogos, médicos, farmacéuticos, fisioterapeutas y podólogos crearon en 2018 el Observatorio de la Profesión para defender a los pacientes de «las prácticas ilícitas en el ámbito sanitario».

Al año siguiente fueron los colegios de Ingenieros de Telecomunicación, Agrónomos, Navales, de Minas, de Caminos, Canales y Puertos y de Arquitectos de la Comunidad de Murcia quienes se unieron frente al «aumento del intrusismo» y reclamaron al Gobierno autonómico unificar criterios sobre la obligatoriedad de colegiación.

En el ámbito de la medicina estética, las asociaciones SECPRE, SELMQ y SEME alerta-ron el pasado mes de febrero de la realización de cursos de formación de tratamientos médicos, en particular, con aparatos láser. «En los últimos años son muchos los profesionales, sanitarios o no, que realizan cursos de formación en medicina estética. Todo ello, como ‘justificación’ para después llevar a cabo procedimientos médicos para los que no están cualificados», denunciaron.


Actividades como fisioterapeuta, odontólogo, dietista y nutricionista o médico estético han visto aumentar el número de casos de intrusismo


El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid tiene una sección de intrusismo profesional en su página web ante el aumento de supuestos profesionales. Entre las acciones más frecuentes que realiza este departamento están «la solicitud de una inspección sanitaria, la denuncia ante la Dirección General de Comercio y Con-sumo, o la información mediante carta certificada al presunto infractor de que en caso de que no retire su publicidad se emprenderán acciones legales».

En definitiva, en los últimos años, colegios y asociaciones profesionales han ido incluyendo en sus organigramas departamentos contra el intrusismo como herramienta para actuar y denunciar, si fuera necesario, este tipo de irregularidades. El Colegio Oficial de Psicología de Madrid tiene en su web la campaña No al intrusismo y a las malas prácticas con un buzón electrónico donde sus colegiados y cualquier ciudadano pueden denunciar las situaciones de intrusismo profesional de las que tengan conocimiento. «Con esta iniciativa se persigue, tanto la defensa de la psicología y los intereses profesionales de nuestros colegiados, como la protección de la sociedad frente a prácticas que pue-den atentar gravemente contra la salud de las personas».

Acabar con el intrusismo profesional es una tarea que requiere la participación de los profesionales mediante las asociaciones y colegios profesionales y de las administraciones públicas mediante la aplicación de mayores controles; también de los ciudadanos que, como aconsejan muchos colegios, deben informarse bien sobre los profesionales a los que acuden para asesorarse sobre un problema legal, hacer una reformar en casa, someterse a una cirugía estética o resolver un problema muscular.


Acabar con el intrusismo profesional requiere la participación de asociaciones y colegios profesionales, administraciones públicas y ciudadanos


Intrusismos menos conocidos

En otras profesiones, como arquitectura, el intrusismo es bastante desconocido entre los ciudadanos. ESCRITURA PÚBLICA ha hablado con Carlos Gil Nagel, socio fundador de Gilnagel Arquitectos, quien comenta que «es en las reformas de interior donde más se producen casos de intrusismo en arquitectura», mediante contrataciones privadas de empresas de diseño de interiores en las que, «como mucho, se cuenta con un diseñador que asume la responsabilidad última de la reforma incluso cuando se modifica en parte o en todo la estructura del piso o la casa, sustituyendo al arquitecto por otros profesionales como aparejadores o decoradores». Esto es así, en parte, porque la Ley 18/1999 abrió «la vía legal para que profesionales no arquitectos pudiesen redactar y dirigir proyectos de edificación que hasta entonces eran competencia exclusiva de los arquitectos», según denunció el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) en 2018. En un comunicado, aseguraba que con dicha normativa se «está colando el intrusismo profesional». Si bien la ley indica que distintos profesionales – decoradores, ingenieros, aparejadores – pueden redactar elementos parciales de los proyectos de edificación (edificio administrativo, sanitario, religioso, residencial en todas sus formas, docente y cultural), el texto añade que esos trabajos deben estar «siempre coordinados por un arquitecto di-rector». Algo que, para el COAM, «no se cumple».

También es poco conocido el intrusismo en la abogacía. Una portavoz del Consejo General de la Abogacía explica que son los colegios profesionales de la Abogacía «los que monitorizan los casos, informan a la Fiscalía y piden la nulidad de las actuaciones, aun-que no siempre se consigue». Este es un tema que no es muy fácil de perseguir pero que «preocupa a la profesión». Tanto que se va a tratar en las Jornadas de Comisiones de Defensa de los Derechos e Intereses Profesionales de la Abogacía, que se celebrarán en Vigo en junio con la participación de todos los colegios de abogados».

Cuando peligra nuestra vida

Muchas de estas prácticas son denunciadas y acaban en los tribunales, sobre todo, cuando se producen lesiones irreversibles o la muerte de pacientes. El caso más recien-te que ha trascendido a los medios de comunicación es el de una mujer de 39 años que en diciembre de 2021 se sometió a una liposucción en una clínica privada de Cartagena tras contactar con un supuesto cirujano plástico que, en realidad no era tal sino cirujano cardiovascular y cuya titulación no estaba homologada en España. La paciente murió en enero. La Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) calificó lo ocurrido de «trágica noticia que nos afecta a todos nosotros, especialmente a los profesionales que nos dedicamos al sector de la cirugía estética plástica, y cuyo desenlace nunca de-bería de haber ocurrido».

Tipificado como delito
El capítulo V del Código Penal sobre usurpación de funciones públicas e intrusismo, en su artículo 403.1 establece “multas de 12 a 24 meses a quienes ejerzan actos propios de una profesión sin poseer el correspondiente título académico expedido o reconocido en España de acuerdo con la legislación vigente». El texto añade: «Si la actividad profesional desarrollada exigiere un título oficial que acredite la capacitación necesaria y habilite legalmente para su ejercicio, y no se es-tuviere en posesión de dicho título, se impondrá la pena de multa de seis a doce meses». En el punto 2 se prevén también penas de prisión de seis meses a dos años en el caso de que «el culpable, además, se atribuyese públicamente la cualidad de profesional am-parada por el título referido» y si «ejerciere los actos a los que se refiere el apartado ante-rior en un local o establecimiento abierto al público en el que se anunciare la prestación de servicios propios de aquella profesión». El Código Penal, al tipificar esta figura lo ha-ce para proteger a los profesionales, pero también los intereses generales cuando el ejercicio de una actividad por parte de una persona sin cualificación reconocida puede ocasionar graves riesgos para la sociedad.

OTROS ENFOQUES

Las Provincias: En este reportaje la Sociedad Valenciana de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética denuncia el «vacío» legal» para luchar contra el intrusismo y asegura que «uno de cada tres médicos que ejercen en el sector carece de la especialidad».

ABC: El reportaje aborda la situación de la medicina deportiva tras conocerse el anuncio del Gobierno de impulsar una ley contra el intrusismo en el mundo del deporte.

Redacción Médica: Estudiantes de enfermería y el sindicato SATSE acusan al Ministerio de Educación de intentar «legalizar» el intrusismo.

«Cultura colegial, garantía para la ciudadanía», por Victoria Ortega

EN PLENO DEBATE

VICTORIA ORTEGA,

Presidenta de Unión Profesional

 

"Es imprescindible una mayor colaboración entre las administraciones públicas y las organizaciones colegiales"

Cultura colegial, garantía para la ciudadanía

Toda reflexión que pretenda alumbrar el sentido de la cultura colegial ha de tener como base la consideración de nuestra labor a partir del patrimonio intangible que es la colegiación; un instrumento pensado para velar por la salud y la seguridad física y jurídica de las personas en su relación con los y las profesionales, y una garantía de calidad en los servicios que estos prestan.

Las organizaciones colegiales somos garantes cotidianos de los derechos de la ciudadanía en el ejercicio de la coexistencia social; y la ciudadanía, a fecha de hoy, sigue encontrándose con dificultades a la hora de saber si un profesional cuenta o no con la cualificación adecuada para el ejercicio de su profesión. En el momento de acudir a un despacho, un estudio o una consulta, ¿qué seguridad se ofrece al usuario, el cliente o el paciente acerca de la capacitación del profesional que va a atenderle? En el ámbito de los servicios profesionales no es recomendable hacer actos de fe. Lo justo y necesario es poder confiarse sin incertidumbres a los mecanismos establecidos para garantizar la calidad de vida y de servicios.

Por este motivo, resulta fundamental que las organizaciones colegiales, los consejos y los colegios aúnen esfuerzos con otros actores implicados en la vida profesional, como las organizaciones de consumidores y usuarios, a fin de trasladar a la sociedad que somos garantía institucional de la buena práctica profesional y que estamos regidos por unas normas deontológicas inequívocas, fijadas por los órganos establecidos de cada profesión. Ello trae consigo un control previo del comportamiento del profesional que no puede sustituir el seguro correspondiente de responsabilidad civil profesional; una iniciativa de carácter ex post, es decir, derivada del hecho acaecido, que tan solo puede compensar daños ya producidos y, en numerosas ocasiones, irreparables.

El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han desarrollado una jurisprudencia que consolida el modelo colegial y las razones que justifican las funciones que la ley atribuye a las corporaciones colegiales, pronunciándose incluso sobre la colegiación de oficio. Esto es importante, puesto que nos otorga una fuerza jurídica y argumental que hemos de trasladar de la manera más adecuada posible a quienes precisan de nuestros servicios.

No obstante, para garantizar una seguridad aún mayor de la ciudadanía, se precisan mejoras. Entre ellas, es imperativo reforzar y acentuar el control ex-ante, es decir, preventivo, así como la implementación de mecanismos capaces de entrar en acción durante el desarrollo mismo de la actividad profesional. Para que esto pueda ocurrir es imprescindible una mayor colaboración entre las administraciones públicas y las organizaciones colegiales con el objetivo de detectar a la mayor brevedad los posibles delitos de intrusismo, y denunciarlos.

También estimamos necesaria una evolución de los códigos deontológicos de cara a potenciar su carácter proactivo y su potestad sancionadora. Y pretendemos avanzar en fórmulas que garanticen una mayor capacidad de denuncia por parte de las organizaciones colegiales.

También nos parece obligado tejer cultura colegial por medio de campañas de información que hagan comprender a la ciudadanía con la claridad y la contundencia suficientes los efectos del intrusismo en la calidad del servicio que recibirán, y de las normas de filtro que se exigen para el ejercicio de una determinada profesión. Todo ello ha de venir acompañado de una mayor sensibilización sobre los delitos de intrusismo desde el ámbito institucional, mediante campañas, manuales o sencillas guías que orienten a la ciudadanía en la detección de indicios de intrusismo, y que dirijan a los colegios profesionales como los órganos más capacitados para estudiar y canalizar las posibles denuncias.

En paralelo a la articulación de las herramientas propias del modelo colegial con un espíritu más proactivo, las organizaciones colegiales estimamos necesario analizar, comprender y trasladar a la ciudadanía la naturaleza del servicio profesional en su vertiente de credence good; es decir, como bien basado en la confianza que se establece entre ciudadano y profesional antes, durante y después de un acto profesional que tiene efectos inmediatos pero, sobre todo, a largo plazo en la vida del primero: tratamientos, reparaciones, métodos educativos, servicios de mantenimiento.

Por su naturaleza intangible en el momento de ejecutarse, no es posible evaluar con total precisión el modo en que dichos actos profesionales responden al nivel exigible de calidad, por lo que el modelo colegial ha de saber recoger una serie de parámetros que engloben sin lugar a dudas la credibilidad y grado de confianza del profesional en el transcurso de todas sus actividades.

En relación con lo anterior, el análisis del servicio profesional desde la perspectiva del credence good o bien de confianza nos permite apreciar de inmediato que suele existir una asimetría de información que perjudica al ciudadano cuando recurre a servicios profesionales, por lo que los estándares de control sobre el profesional han de reducir el ruido causado por las retóricas propias de la profesión para centrarse en la concreción y comunicación de los factores esenciales que definen la calidad del acto profesional de que se trate.

Otros factores que también hemos de tener en cuenta a la hora de comprender la importancia del bien de confianza es la conocida como mcdonalización de los servicios profesionales, propiciada por los cambios tecnológicos y la inestabilidad laboral, y maximizada por la economía de plataformas. Esta coyuntura nos obliga a una reflexión y una crítica específicas en torno a los riesgos de precarización a que se ven abocados en ocasiones los servicios profesionales, y la repercusión que ello tiene en la calidad de los mismos y la seguridad de la ciudadanía.

En resumidas cuentas, los tiempos de cambio que atravesamos y las nuevas perspectivas normativas y organizativas nos animan a entender la cultura colegial como un conjunto riguroso de saberes, herramientas y valores que ha de desembocar en el bienestar, la seguridad y la confianza de la ciudadanía. Las organizaciones colegiales han de focalizarse por tanto en un trabajo conjunto que permita garantizar el desarrollo y la promoción de dicha cultura

La inflación cambia el ciclo político, por Fernando Fernández Méndez de Andés

EN PLENO DEBATE

Fernando Fernández Méndez de Andés,

Profesor IE University

[email protected]

 

La inflación se va a convertir pronto en el gran argumento electoral en toda Europa, sin duda en España

La inflación cambia el ciclo político

Con periodicidad y voluntarismo encomiable, muchos economistas y políticos dan por muerta la inflación. Es una muerte conveniente, porque permite imaginar un mundo feliz donde desaparece la escasez, la creación de dinero puede ser indefinida, la liquidez abundante y el crédito barato. Puede incluso la política monetaria imaginarse al servicio de la expansión fiscal y de la provisión de nuevos bienes públicos como la descarbonización, pues la financiación del déficit y el servicio de la deuda no son un problema. Un mundo feliz de dinero gratis y gasto público creciente en el que los políticos inventan nuevas necesidades sociales y derechos crecientes, formas creativas y políticamente rentables de disfrutar de esa bonanza monetaria.

Pero de repente despertamos y descubrimos que la inflación ha vuelto; que esta vez tampoco va a ser posible, que lo que parecía un fenómeno transitorio dura ya demasiado y amenaza convertirse en endémico. Y los agentes económicos, consumidores y ahorradores, trabajadores e inversores, cambian su comportamiento y demandan protección; que suban salarios y tipos de interés, que se reduzca el endeudamiento privado y el gasto público. Los políticos tardan normalmente en responder a la nueva situación, porque están cómodamente instalados en la vorágine expansiva. Pero entonces aparecen los bancos centrales y se termina la orgía de gasto. Esa es su función, y su deformación profesional. Solo hay que dejarles trabajar en libertad y garantizar su independencia. Tardarán más o menos, pero acaban arruinándonos la fiesta, afortunadamente antes de que sea demasiado tarde y haya dejado daños irreparables o muy costosos.

Ha vuelto a suceder. Abrió fuego la Reserva Federal americana y el Banco Central Europeo se acaba de apuntar al cambio de ciclo en su reunión de febrero. Tiempo habrá para discutir si demasiado tarde. Por mucha excusa que pueda encontrarse en la pandemia para justificar las interrupciones en la cadena global de suministros y en los precios de la energía, por mucha confianza que se pueda tener en los efectos deflacionistas de la globalización y la transformación digital, por mucha literatura académica sobre la nueva teoría monetaria y el estancamiento estructural, por mucha discusión estadística interesada sobre la medición del IPC, lo cierto es que la inflación está ya en máximos de 20 años, que su esperado descenso se aleja y difumina en el tiempo, que las subidas de precios ya son generalizadas y no se limitan a unos pocos sectores de actividad, y que los salarios empiezan a notar el tirón.

Como es cierto que la inflación es un impuesto silencioso e injusto. Silencioso porque no solo erosiona calladamente la capacidad adquisitiva de rentas y salarios, sino porque alimenta las arcas públicas gracias a la conocida progresividad del sistema tributario. Aumenta así imperceptiblemente la presión fiscal y se hace más difícil la supervivencia y el beneficio empresarial y con ello se pone en cuestión la creación de empleo. Injusto porque recae sobre los más desfavorecidos, aquellos que por desconocimiento o debilidad no pueden protegerse, pensionistas, trabajadores menos cualificados, nuevos entrantes en el mercado de trabajo.

Pero es un impuesto muy atractivo para políticos populistas, porque los ciudadanos tardan en notar sus efectos y los oportunistas pueden así separar en el tiempo beneficios y costes, e intentar que el ciclo político de la inflación no coincida con el económico. Es la maldición de muchos países. Argentina y Turquía son ejemplos recientes. Tengo pocas dudas que esta vez ha vuelto a suceder y de que el contagio ha llegado sutilmente a nuestros lares. Pero han fracasado en su intento. La inflación se va a convertir pronto en el gran argumento electoral en toda Europa, sin duda en España. Por encima de la pandemia y de los fondos europeos. Fíjense bien lo que les digo, tan seguro estoy de que tendremos inflación para mucho tiempo.

Una inflación del 6% es políticamente insostenible en una Europa envejecida, llena de pensionistas y con tasas de paro en mínimos históricos. Y ya está empezando a modificar el debate y la agenda política. No solo en el seno del BCE, donde los viejos halcones han visto crecer los partidarios de poner ya fin a la barra libre de liquidez y tipos cero, hasta conseguir que en su última rueda de prensa la presidenta no haya podido descartar una subida de tipos este mismo año 2022, provocando sin duda una pequeña convulsión en los mercados financieros. Cabe recordar que, en su anterior comparecencia, Lagarde se pasó gran parte de su tiempo corrigiendo la equivocada lectura que hacían los mercados de la situación de los precios y subrayando que no coincidía con la que hacía la autoridad monetaria.

También y sobre todo va a modificar, aunque con los naturales retardos e inercias políticas, el debate fiscal europeo. Con una Europa preocupada por la inflación es mucho más difícil justificar una expansión fiscal sostenida, un fondo de inversión estructural verde o digital o una regla de oro verde para facilitar la transición energética. Y se hace prácticamente imposible justificar la ineficiencia, despilfarro o uso partidista de los fondos europeos. La disciplina fiscal solo puede endurecerse. Mas en un país como España con el más elevado déficit estructural de la Unión antes de la pandemia, que apenas ha hecho esfuerzo alguno por reducir su dependencia del ahorro externo y que está gobernado por una mayoría política sustentada en la expansión fiscal. Bien harían nuestros gobernantes en despertar y percatarse de que empieza un nuevo ciclo económico antes de que sea demasiado tarde. Nuestra credibilidad económico fiscal no está en sus mejores momentos. No la estropeemos aún más con decisiones irresponsables. No sería falta de agilidad por inexperiencia o juventud, sino contumacia en el error por ceguera ideológica voluntaria.

El reto de contener la inflación

EN PLENO DEBATE

EL RETO DE CONTENER LA INFLACIÓN

La escalada del IPC obedece, sobre todo, a factores transitorios como la pandemia mundial.

España terminó 2021 con una inflación del 6,5%, la tasa más alta de los últimos 30 años. La escalada de los precios no es exclusiva de nuestro país. Estados Unidos, por ejemplo, registró en diciembre su mayor tasa de inflación interanual desde 1982 con un 7%. La eurozona tampoco escapa al avance de la inflación, que en enero fue del 5,1%.

MARTA RUIZ-CASTILLO

«El aumento de la inflación, que afecta particularmente a los trabajadores de bajos in-gresos, limita la política monetaria. A nivel mundial y en las economías avanzadas, la inflación ha alcanzado las tasas más altas desde 2008. En los mercados emergentes y en desarrollo ha llegado a la tasa más alta desde 2011», explica el Banco Mundial en su informe Perspectivas económicas mundiales. La escalada del IPC obedece, sobre todo, a factores transitorios como la pandemia mundial, con los consiguientes efectos adver-sos sobre la actividad económica.

Para contener las presiones inflacionarias, muchas economías han comenzado a retirar las medidas de apoyo adoptadas por la pandemia mucho antes de que se complete la recuperación, advierte el informe. Ante la previsión de una desaceleración en el creci-miento de la producción y la inversión, «las economías emergentes y en desarrollo debe-rán calibrar cuidadosamente sus políticas fiscales y monetarias», propone Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. También es necesario, añade, «que emprendan reformas para borrar las cicatrices de la pandemia. Estas reformas de-ben diseñarse para incrementar la inversión y promover el capital humano, revertir la desigualdad de ingresos y de género, y hacer frente a los desafíos del cambio climático».

 

¿Situación transitoria?

La pregunta que muchos expertos y organismos económicos nacionales e internaciona-les se hacen es si la escalada de los precios ha llegado para quedarse o es transitoria. Lo que sí está claro es que la inflación actual es consecuencia factores transitorios, co-mo la pandemia mundial con efectos adversos sobre la producción y el comercio. Con la llegada de las vacunas en 2021 se produjo un importante repunte económico tras un 2020 en el que hubo una paralización generalizada de la actividad económica. Solo un dato: tras la significativa caída del PIB mundial en 2020 a causa de la pandemia, situán-dose en el 3,1 %, las últimas previsiones del FMI anticipan un crecimiento elevado en 2021 (5,9%) y 2022 (4,9 %).

 


EL BANCO DE ESPAÑA PREVÉ QUE LA INFLACIÓN SE SITÚE «POR DEBAJO DEL 2% AL FINAL DE ESTE AÑO», SIEMPRE Y CUANDO SE SUPERE LA PANDEMIA

 

Este organismo prevé que la inflación elevada continúe y los cortes en las cadenas de suministro causados por la pandemia y los altos precios de la energía persistan en 2022. A más largo plazo, no descarta un paulatino descenso de los precios y, por tanto, cabe hablar de una situación inflacionaria coyuntural y no permanente, indica en su in-forme de perspectivas de la economía mundial Creciente número de casos, recupera-ción interrumpida y mayor inflación, publicado en enero de 2022.

A esta incertidumbre se añade la derivada de las tensiones geopolíticas. En concreto, el despliegue militar ruso en la frontera con Ucrania y la amenaza de Vladimir Putin de in-vadir el país que ha empeorado las relaciones entre Rusia y Estados Unidos. El apoyo de los países de la OTAN a la Administración Biden y las estrechas relaciones de Rusia y China mantiene en alerta a los mercados y a las autoridades monetarias ante un posi-ble repunte de los precios del gas y los carburantes.

Funcas prevé una bajada del IPC en el último trimestre del año. «En el escenario central de previsiones, con un descenso del petróleo hasta los 75 dólares y una caída del pre-cio de la electricidad en primavera, en línea con los precios reflejados en los mercados de futuros, las tasas de inflación se mantendrán por encima del 5% en los primeros me-ses del año antes de comenzar a descender. Para diciembre se espera una tasa del 0,6%, frente al 0,4% anterior, con una media anual del 3,7%, frente al 2,9% de la estima-ciónn previa».

 


ESPAÑA ES EL TERCER PAÍS DE LA EUROZONA CON LA INFLACIÓN MÁS ALTA, POR DETRÁS DE LETONIA Y LITUANIA

 

Riesgo para la recuperación

El rebrote de inflación iniciado a mediados de 2021 constituye uno de los principales riesgos para el proceso de recuperación de las economías. En el caso de España, las previsiones para 2022 se han revisado al alza debido a que el resultado de diciembre ha sido superior al previsto. España es el tercer país de la eurozona con la inflación más alta, por detrás de Letonia y Lituania. Desde diciembre de 2020, el precio de la electrici-dad ha subido un 72%; el gas, un 16,5%, y los combustibles un 26,1%. En cuanto a los alimentos no elaborados, la inflación ha subido hasta el 6,5%. “El incremento de la infla-ción en diciembre ha tenido un origen muy generalizado, lo que indica que se está pro-duciendo un traslado de los mayores costes de producción hacia los precios finales al consumo”, explica María Jesús Fernández, economista senior de Funcas.

 


LA PREGUNTA QUE MUCHOS EXPERTOS Y ORGANISMOS ECONÓMICOS SE HACEN ES SI LA ESCALADA DE LOS PRECIOS HA LLEGADO PARA QUEDARSE O ES TRANSITORIA

 

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, mantiene un moderado optimismo respecto a la economía española en 2022. En su intervención en las jornadas Spain Investors Day, organizadas por Estudio de Comunicación, celebradas en enero se refirió a los factores que han llevado a un repunte de la inflación. «Los efectos base de-bido a los fuertes descensos de algunos precios al inicio de la pandemia; las dificultades de aprovisionamiento; el intenso crecimiento de los precios energéticos, en particular, de la electricidad y de otros bienes intermedios; y los efectos de la recuperación de la demanda sobre los precios de algunos servicios». En su opinión, «la desaparición gra-dual de los efectos base y de los cuellos de botella, y la reversión parcial del aumento de los precios energéticos a la que apuntan los mercados de futuros, deberían reducir las presiones inflacionistas a lo largo de 2022». El Banco de España prevé que la infla-ción se sitúe «por debajo del 2% al final de este año», siempre y cuando se supere la pandemia y no se recrudezcan las tensiones geopolíticas que obligue a «una corrección de los precios energéticos».

Moderación salarial
El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, subrayó en enero en su intervención en las jornadas Spain Investors Day, organizadas por Estudio de Comuni-cación, que es necesario adoptar medidas que resuelvan una parte de esa pérdida de competitividad y eviten que la inflación se alargue en el tiempo. Entre las medidas des-tacó la moderación salarial mediante un «pacto de renta» entre empresarios y trabajado-res que fue muy mal recibido por los sindicatos. UGT defiende que el incremento salarial tiene que tener en cuenta la inflación. «Mientras la inflación esté desbocada y el precio de la energía siga por las nubes, es imprescindible que las nóminas suban en nuestro país”, dijo el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, en un encuentro con los medios en enero. CC.OO. también ha pedido que la subida de la inflación «no recaiga sobre las espaldas de los trabajadores».
¿Subida de tipos?

El Banco Central Europeo acordó el 3 de febrero mantener la flexibilidad y las opciones abiertas en la ejecución de la política monetaria sin descartar una subida de tipos. «El Consejo de Gobierno está preparado para ajustar todos sus instrumentos, según proceda, para asegurar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo», dijo la presidenta, Christine Lagarde, en rueda de prensa. Para la autoridad monetaria europea la inflación podría situarse en niveles más elevados si las presiones inflacionistas se tradujeran en subidas salariales mayores de lo previsto o la economía volviera a operar a plena capacidad con mayor rapidez. El alza de la inflación en enero y la previsión de que «se mantendrá elevada durante más tiempo de lo esperado», mantienen al BCE alerta. » Todo apunta a que el BCE seguirá los pasos de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que ha mantenido los tipos de interés entre el 0 y 0,25 %, pero su presidente, Jerome Powell, anunció a finales de enero que «el comité se decanta por subir los tipos de interés en la reunión de marzo» si la inflación sigue mostrando signos expansivos.

OTROS ENFOQUES

Real Instituto Elcano. Análisis de la economía mundial para 2022 centrado en tres factores: pandemia, subida de la inflación y riesgos geopolíticos.

ESADE. Natalia Collado y Ángel Martínez Jorge analizan la reciente evolución del IPC, sus componentes y efectos desiguales entre hogares.