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ESFERA CULTURAL

Reconoció estudiar la forma de los árboles y esqueletos para entender la distribución de las fuerzas estructurales.
Reconocimientos

a Antoni Gaudí

JULIÁN DÍEZ

El centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí coincide con la coronación de la Sagrada Familia. Numerosos actos recuerdan al diseñador de los principales atractivos turísticos de Barcelona

La expectación en torno a la coronación de la Torre de Jesús, la más alta de la Sagrada Familia con 172,5 metros de altura, no ha hecho sino confirmar el interés del público actual por Antoni Gaudí y su legado. Ese instante histórico del pasado febrero fue de alguna forma el pistoletazo inaugural de los actos por el centenario de la muerte del arquitecto catalán, cuya combinación de alta tecnología, preocupación por la naturaleza, colorido y espiritualidad parece cuadrar de forma tan adecuada con la sensibilidad contemporánea.

 


GAUDÍ FUE ABSOLUTO PIONERO EN LA INTEGRACIÓN DE LA ARQUITECTURA CON EL DISEÑO DE INTERIORES Y LAS ARTES DECORATIVAS


 

Desde 1883

La Sagrada Familia, la obra a la que Gaudí dedicó buena parte de su cuarenta últimos años de vida y que lleva ahora mismo 143 años de trabajos (desde 1883), podría culminarse en la próxima década. Sin terminar ya es con diferencia el monumento más concurrido de España (4,8 millones de visitantes en 2025, por 3,5 del Museo del Prado y 2,5 de la Alhambra), unos datos que se pueden incrementar este año con la visita del Papa León XIV el 10 de junio para inaugurar la torre. ¡Qué pensar de lo que ocurrirá cuando el templo se culmine con la fachada restante, la de la Gloria, a lo largo de la próxima década, si es que una interrupción de ingresos como la de la pandemia de 2020 no produce nuevos retrasos (el templo se mantiene bajo financiación privada)!

En junio, cuando se cumple el centenario, se acumulan las actividades: por ejemplo en el Teatre Fortuny el musical Gaudí, el despertar del geni, entre otras iniciativas como las que pueden encontrarse en Time Out Barcelona. En plano más profesional, la ciudad es por este aniversario capital mundial de la arquitectura de 2026 para la Unesco y acoge desde el 28 de junio el Congreso Mundial de Arquitectura de la Unión Internacional de Arquitectos.

Es evidente la consolidación de Barcelona como un destino turístico de primer nivel mundial gracias al atractivo de las obras de Gaudí, y todas esas actividades quieren hacer hincapié en su condición de pioneras de nuestra modernidad. Pero también de reflejo de las inquietudes actuales, de los elementos que conforman la sensibilidad artística del mundo de hoy.

 


EMPEZÓ A CONVERTIR OBJETOS COTIDIANOS DEL MOBILIARIO URBANO EN OBRAS DE CUIDADO DISEÑO


 

Distribución de peso y estructura

Por ejemplo, la observación de la naturaleza como fuente de soluciones creativas. Gaudí nació en 1852 en Reus, y afirmó haber usado los largos períodos de su infancia a los que le obligaron sus problemas de reúma en estudiar las formas de su entorno: plantas, perfiles de animales, las formas geológicas… Con los años, reconoció estudiar la forma de los árboles y esqueletos para entender la distribución de pesos y fuerzas estructurales.

También introdujo novedades tecnológicas, desde el empleo de recubrimientos de vidrio y cerámica para un mayor aprovechamiento de la luz hasta el uso de maquetas colgantes para estudiar la posible resistencia de sus proyectos.

Por otra parte, Gaudí fue absoluto pionero en la integración de la arquitectura con el diseño de interiores y las artes decorativas. En sus edificios se encargaba de que todos los elementos (muebles, puertas, picaportes, lámparas, barandillas…) armonizaran con su idea global, repleta de esas formas curvas orgánicas y de la aplicación de materiales que a comienzos del siglo XX suponían un enfoque innovador.

El propio Gaudí ligaba esa fijación a otra de sus grandes influencias seminales: su padre, de profesión calderero: “Yo tengo esa calidad de sentir, de ver el espacio porque soy hijo de calderero. El calderero es un hombre que de una superficie hace un volumen; ve el espacio antes de empezar a trabajar”, escribió.

La idea de dotar de calidad artística a los objetos cotidianos para reforzar su entorno está ya presente en su primer trabajo, el diseño de farolas para la Plaza Real de Barcelona. Anticipándose a corrientes como la Bauhaus, empezó a convertir objetos cotidianos del mobiliario urbano en obras de cuidado diseño que se admiran hasta hoy. No en vano apenas tres años antes, cuando se graduó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, se cuenta que el director de la institución, Elías Rogent, comentó: “No sé si hemos dado el título a un genio o a un loco, el tiempo lo dirá”.

Fue el diseño de las vitrinas para una guantería lo que llamó la atención del empresario Eusebi Güell. Aunque antes de que su relación cristalizara en memorables encargos, Gaudí fue sumando proyectos más relevantes como la Casa Vicens o el Capricho de Comillas, una villa de verano por encargo de un abogado para sus vacaciones en Cantabria. Además, Gaudí tenía apenas 31 años cuando recibió el encargo de suceder al primer arquitecto de un templo de iniciativa privada que debía situarse en el Ensanche y que él hizo crecer hasta las descomunales dimensiones de la actual Sagrada Familia.

 


ES EVIDENTE LA CONSOLIDACIÓN DE BARCELONA COMO UN DESTINO TURÍSTICO DE PRIMER NIVEL MUNDIAL GRACIAS AL ATRACTIVO DE LAS OBRAS DE GAUDÍ


 

Crea el Parc Güell

De la mano de Güell llegarían los otros proyectos que consolidarían a Gaudí como referencia internacional. Primero el Palau Güell, residencia para su mecenas, en 1886; luego la iglesia de la Colonia Güell, un complejo industrial para alojar a los trabajadores de su fábrica textil desde 1898; y finalmente el Parc Güell (1900), eje de una urbanización que en su momento no atrajo compradores, pero que es hoy uno de los símbolos de Barcelona.

Luego vinieron la reforma de la icónica Casa Batlló (1904-1906) y el diseño de la Casa Milá (1906-1912) como culminación de su idea de formas curvas de aire orgánico y de integración de diseño y arquitectura. Los últimos años de la vida de Gaudí, hasta el desafortunado accidente de tranvía que le costó la vida en 1926, fueron de una austera dedicación a la Sagrada Familia, convertida en su gran proyecto vital. Dejó todo tipo de planos y modelos que se han seguido hasta hoy, cuando se acerca el momento de ver terminado su sueño.

Gaudí tenía apenas 31 años cuando recibió el encargo de la Sagrada Familia.

La iglesia más alta del mundo

Con la cruz de la torre de Jesús, la Sagrada Familia se convirtió oficialmente en la iglesia más alta del mundo. Los datos en torno a esa cruz son una muestra más de los incontables desafíos técnicos que ha planteado la ambiciosa visión de Gaudí. Fabricada en Alemania, compuesta por catorce piezas que se trajeron desmontadas y se unieron en una plataforma a 54 metros de altura, la cruz está compuesta por seis brazos, cada uno de ellos de un peso de doce toneladas. Los extremos de los brazos horizontales contarán con unos ventanales desde los que se podrá contemplar la ciudad. Será un panorama inmejorable, ya que también se tratará del edificio más alto de la capital catalana.

Introdujo novedades tecnológicas, desde el empleo de recubrimientos de vidrio hasta el uso de maquetas colgantes.

Gaudí fuera de Cataluña

Catalanoparlante muy apegado a su tierra y sus tradiciones, Gaudí apenas tuvo proyección profesional fuera de Cataluña, si bien pueden disfrutarse en el resto de España tres obras memorables. Además del ya mencionado Capricho de Comillas (1883), una colorida residencia con decoración cerámica y una especie de minarete como remate, las otras dos se encuentra en la provincia de León. El Palacio Episcopal de Astorga (1889-1915) fue iniciado a petición del obispo de la localidad en ese momento, paisano de Gaudí, aunque la obra fuera terminada por otro arquitecto después de años de desencuentros. Hoy aloja un Museo del Camino de Santiago. En cuanto a la Casa Botines (1891) de León, también estuvo rodeada de polémica (como muchas de sus obras también en Cataluña, por otra parte), al punto de que Gaudí pidió que le guardaran todas las críticas al proyecto para exponerlas en un mural en su inauguración. Sin embargo, esta obra sí pudo culminarla, y hoy alberga un museo pictórico entre lo más destacados de la comunidad castellanoleonesa.

Los otros modernistas

La enorme influencia y popularidad de Gaudí opaca en cierta forma el reconocimiento a otras obras importantes del modernismo arquitectónico catalán, que están siendo reivindicadas de forma enérgica por las instituciones culturales. El ejemplo más destacado es sin duda el trabajo de Lluis Domènech i Montaner (1849-1923), que firmó dos obras que hoy también atraen a cientos de miles de visitantes como el Palau de la Música Catalana (1908) y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (1905), ambas declarados como Patrimonio de la Humanidad en 1997. Otro nombre ilustre es el de Josep Puig i Cadafalch (1867-1856) que firmó en 1900 el edificio contiguo a la Casa Batlló, la Casa Amatller, así como la vistosa Casa de les Punxes, denominación popular por sus torres puntiagudas de la Casa Terradas (1905). Por cierto, que también este año se celebran los 150 años del fallecimiento del planificador del Ensanche de Barcelona, Ildefons Cerdá.

Otras fuentes

El Palacio Gaudí de Astorga detalla su propia lista de actividades con motivo del Año Gaudí

La confirmación como obra original de Gaudí del Xalet del Catllaràs (1905), situado a ochenta kilómetros de Barcelona, fue recogida por la prensa internacional

En distintos medios se ha especulado con que el Papa León XIV pueda anunciar en su visita a la Sagrada Familia la beatificación de Gaudí

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