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PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CONSUMO

ALBERTO DE GREGORIO MERINO,

director general de los Servicios Jurídicos de la Comisión Europea

Las dificultades para acceder a una vivienda asequible erosionan la cohesión social y afectan negativamente a la competitividad europea

Garantizar el acceso a una vivienda digna: requisito esencial

Durante la última década, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos sociales y económicos de la Unión Europea. Entre 2013 y 2024, los precios de la vivienda aumentaron en términos nominales más de un 60% en el conjunto de la Unión, una evolución muy superior al crecimiento de los ingresos de los hogares. Paralelamente, la inversión destinada a ampliar la oferta de vivienda se redujo de forma notable durante la última década y no acompañó el crecimiento de la demanda.

La magnitud del problema supera el ámbito estrictamente residencial y configura una auténtica crisis social. Las dificultades para acceder a una vivienda asequible erosionan la cohesión social y afectan negativamente a la competitividad europea. La falta de vivienda limita la movilidad laboral y educativa, dificulta la atracción de talento y contribuye a agravar la escasez de mano de obra en las regiones con mayor dinamismo económico.

Ante este escenario, la Comisión estima que la Unión necesitará más de dos millones de viviendas al año para atender la demanda actual, lo que implica añadir unas 650.000 viviendas anuales a los 1,6 millones que se construyen en la actualidad, con un coste aproximado de 150.000 millones de euros al año.

Papel más activo

La Unión Europea puede y debe desempeñar un papel más activo de apoyo, coordinación y refuerzo de las actuaciones nacionales y locales, asegurando así una acción coherente y coordinada a todos los niveles. Pero debe tenerse presente que la competencia en materia de vivienda recae fundamentalmente en los Estados miembros, las regiones y las ciudades; la Unión Europea dispone de instrumentos para desempeñar un papel más activo.

En este contexto se presenta el Plan Europeo de Vivienda Asequible, que se articula junto con la revisión de las normas sobre ayudas estatales aplicables a los Servicios de Interés Económico General, una Estrategia Europea para la Construcción de Viviendas y una Comunicación y Propuesta de Recomendación del Consejo sobre la Nueva Bauhaus Europea. Estas iniciativas se verán complementadas en 2026 por un Paquete de Energía Ciudadana orientado a reducir de forma adicional los costes energéticos.

El Plan Europeo se estructura en torno a cuatro pilares: el impulso de la oferta de vivienda, la movilización de inversión, la facilitación de apoyo inmediato, y la protección de los colectivos más afectados por la crisis de la vivienda. Su enfoque se inspira en los principios de la Nueva Bauhaus Europea, integrando asequibilidad, sostenibilidad y calidad en la transformación del sector.

Asimismo, es necesario reforzar la productividad y la capacidad del sector de la construcción mediante una mayor inversión en innovación, el uso de materiales y métodos constructivos modernos, la transición hacia una economía más circular y la aplicación de normas armonizadas que reduzcan plazos y costes y refuercen la resiliencia de las cadenas de suministro.

La Comisión prestará asimismo una atención especial a la detección de posibles prácticas anticompetitivas en los ámbitos de la construcción y la rehabilitación. Paralelamente, se impulsará la reducción de cargas administrativas mediante un paquete de simplificación normativa que exigirá una cooperación estrecha entre los distintos niveles de gobierno, sin menoscabar los objetivos climáticos y medioambientales.

La vivienda social y asequible ocupa un lugar prioritario en esta estrategia y deberá cumplir elevados estándares de calidad, inclusión, seguridad, accesibilidad y adaptabilidad, respondiendo a las necesidades de todas las generaciones. En este sentido, el próximo marco financiero plurianual de la UE para el periodo 2028-2034 ofrecerá nuevas oportunidades, al incorporar la vivienda social y asequible como objetivo específico en los futuros Planes de Asociación Nacionales y Regionales.

Con el fin de facilitar la movilización de inversión pública y privada, la Comisión ha revisado la Decisión sobre los Servicios de Interés General. Esta revisión refuerza el apoyo a la vivienda asequible destinada a hogares con ingresos bajos y medios, incluidos trabajadores esenciales, estudiantes, personas con discapacidad y hogares con circunstancias específicas.

 


LAS DIFICULTADES PARA ACCEDER A UNA VIVIENDA ASEQUIBLE EROSIONAN LA COHESIÓN SOCIAL Y AFECTAN NEGATIVAMENTE A LA COMPETITIVIDAD EUROPEA

Competencias equitativas


Otro de los retos abordados es el crecimiento de los alquileres de corta duración, especialmente en zonas sometidas a una elevada presión habitacional. Por ello, la Comisión propondrá una iniciativa legislativa que permita a las autoridades adoptar medidas proporcionadas y justificadas, reforzando la protección del consumidor y garantizando condiciones de competencia equitativas.

El plan también se orienta a que los Estados miembros adopten medidas, desde la simplificación administrativa hasta el fortalecimiento de la vivienda social. Y se hace pensando especialmente en los jóvenes, así como a las personas en situación de vulnerabilidad y para quienes el acceso a una vivienda adecuada resulta especialmente difícil.

La cooperación europea en materia de vivienda ha sido hasta ahora limitada. Para subsanar esta carencia, se creará una Alianza Europea para la Vivienda que reunirá a todos los niveles de gobierno y a los principales actores del sector. En este marco, la primera Cumbre Europea de la Vivienda, anunciada por la presidenta Von Der Leyen, se celebrará en 2026.

Como recordó la presidenta de la Comisión en su Discurso sobre el Estado de la Unión, un hogar es mucho más que un espacio físico: es seguridad, estabilidad y sentido de pertenencia. Sin embargo, para demasiados europeos la vivienda se ha convertido en una fuente de incertidumbre y ansiedad.

Garantizar el acceso a una vivienda digna no es únicamente una cuestión de equidad social, sino un requisito esencial para la estabilidad, la competitividad y el futuro de Europa.

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