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EN CURSO LEGAL

El Poder Judicial es el más incómodo de los poderes porque es el que controla al resto de ellos”

Encarnación Roca,

jurista y exvicepresidenta del Tribunal Constitucional

CARLOS CAPA

María Encarnación «Encarna» Roca Trías, (Barcelona,1944) es una de las juristas españolas más reconocidas, particularmente en el ámbito del Derecho Civil. Fue la primera mujer catedrática en España (Universidad de Barcelona) y es doctora honoris causa por la Universidad de Girona. También fue la primera mujer magistrada en la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo y magistrada del Tribunal Constitucional y su vicepresidenta entre 2017 y 2021. Hoy sigue vinculada al derecho ejerciendo como of counsel en ABBA Abogadas.

-¿Qué cree que ha cambiado de verdad en la jurisprudencia civil española desde la Constitución?

– Han cambiado muchas cosas, pero si tuviera que señalar un ámbito donde la evolución es más nítida diría, sin dudarlo: el Derecho de familia. Ahí la Constitución fue un punto de inflexión, porque introdujo principios —igualdad, protección de los hijos, igualdad de los hijos ante la Ley— que obligaron a adaptar el Derecho civil a realidades sociales que antes ni se contemplaban. Piense que, en los años setenta, antes de la muerte de Franco, la mujer no era titular de la patria potestad junto con el marido, aunque ya se hubiera eliminado la licencia marital. Había separaciones de hecho, porque no existía el divorcio, y mujeres e hijos quedaban en situaciones muy poco airosas. Con la Constitución, ese edificio tuvo que reformarse: filiación, relaciones paterno-filiales, tutela, protección de menores… Todo eso ha cambiado de manera sustancial.

 


“HEMOS AVANZADO MUCHO EN FAMILIA Y, EN CAMBIO, EL DERECHO DE SUCESIONES CONTINÚA ANCLADO EN ESTRUCTURAS QUE NO RESPONDEN BIEN A LA FAMILIA REAL DE HOY”


 

-Y, sin embargo, da la impresión de que hay zonas del Derecho civil que siguen como si el tiempo pasara más despacio. Usted misma suele contraponer familia y sucesiones.

– Es que es así. Resulta llamativo: hemos avanzado mucho en familia y, en cambio, el Derecho de sucesiones continúa anclado en estructuras que no responden bien a la familia real de hoy. Es un Derecho muy técnico, muy de engranaje, y en la Comisión de Codificación —y lo digo porque lo conozco de primera mano— todavía cuesta asumir que la estructura familiar ha cambiado muchísimo. A veces se discute primero lo técnico, como si lo técnico fuera lo esencial, y no lo es: primero hay que decidir qué modelo social quieres regular. Las discusiones técnicas tienen sentido, pero después de una reforma de fondo.

 


“EN MATERIA DE CONSUMO EL DERECHO DE LA UNIÓN ESTÁ CAMBIANDO LAS REGLAS DEL JUEGO Y NO SIEMPRE VEO QUE LOS OPERADORES JURÍDICOS SEAN PLENAMENTE CONSCIENTES”


 

-¿Y el Derecho de obligaciones y contratos? Ahí parece que, pese a la apariencia de estabilidad, también hay una presión enorme.

– Claro, porque hoy no se puede hablar de obligaciones y contratos sin hablar del Derecho europeo. En materia de consumo, por ejemplo, el Derecho de la Unión está cambiando las reglas del juego, y no siempre veo que los operadores jurídicos —incluso los grandes despachos— sean plenamente conscientes de hasta qué punto ese cambio es estructural. A veces seguimos discutiendo como si el Código Civil fuera una isla y ya no lo es.

-Ha sido premiada por su defensa de la independencia judicial. ¿En qué estado está hoy la separación de poderes en España?

– Ese es un problema bastante generalizado, no sólo español. Se suele repetir la tríada de Montesquieu —Ejecutivo, Legislativo y Judicial—, pero, en la práctica, los dos primeros tienden a acercarse: el Ejecutivo impulsa la legislación y el Legislativo, muchas veces, la convalida. De hecho, desde hace tiempo una parte enorme de la actividad parlamentaria consiste en convalidar reales decretos-leyes. Eso debilita al Legislativo más que al Judicial, porque el Judicial, por definición, es el que controla y hace cumplir el Derecho, y por eso es incómodo.

-Incómodo porque controla al poder.

– Claro. Y porque termina gestionando —en el sentido de investigar y determinar responsabilidades— asuntos de enorme impacto público. Al final, cuando hay conductas poco legales o presuntamente delictivas, el poder que se pronuncia es el judicial. Ha ocurrido con casos que han afectado a figuras muy relevantes y con episodios que comprometen a Administraciones. Ese papel es inevitable.

 


“YO CREO QUE AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL LE SOBRA EL RECURSO DE AMPARO, O AL MENOS DEBERÍA REFORMULARSE PROFUNDAMENTE. SE DISCUTE DESDE HACE MUCHO”


 

-Usted, que ha formado parte muchos años del Tribunal Constitucional, llegando a vicepresidirlo, también ha dicho: “Mi experiencia no es muy positiva”. ¿De verdad lo piensa así?

– Lo he pensado muchas veces. Recuerdo despachar a diario con una letrada —profesora de Constitucional— y decirle: “Mira, lo que estamos haciendo no sirve para nada”. Es una sensación amarga, pero tiene que ver con cómo se ha ido transformando la función del tribunal y con el tipo de asuntos que acaban llegando.

-¿Se ha convertido en una tercera instancia?

– Se ha intentado usar como si lo fuera, sobre todo por la vía del recurso de amparo. Y ahí está el problema: el amparo fue muy útil en los primeros quince años del Tribunal Constitucional, porque obligó a los jueces ordinarios a incorporar la Constitución a su práctica cotidiana. Eso fue decisivo. Pero hoy, con el sistema ya maduro, yo creo que al Tribunal Constitucional le sobra el recurso de amparo, o al menos debería reformularse profundamente. Se discute desde hace mucho. La gente lo ha tomado como una tercera instancia, y no lo es.

-Usted es una referencia ineludible en Derecho civil catalán. En un momento de tensiones territoriales, hablar de derechos civiles forales parece casi un debate identitario. ¿Aporta riqueza o confusión?

– Aporta riqueza. Yo siempre lo he comparado con el Derecho de la Unión Europea: sistemas distintos que conviven y, además, se influyen. Muchas reformas del Código Civil en materia de familia y sucesiones se han inspirado, de una manera u otra, en soluciones que ya existían en Cataluña. Galicia, por ejemplo, ha reducido la legítima en un sentido que recuerda a modelos más flexibles. Cataluña tiene una tradición propia desde hace siglos y no se ha roto nada por ello.

 


“SU FUNCIÓN TRASCIENDE LO TÉCNICO Y ABARCA UNA IMPORTANTE DIMENSIÓN HUMANA. NO CONCIBO UNA SOCIEDAD SIN NOTARIOS; SU PAPEL ES INDISPENSABLE”


 

-En este momento dedica su tiempo al Derecho desde el ámbito de la abogacía of counsel.  ¿Tiene una opinión sobe los cambios profundos que se están operando en la Administración de Justicia, por ejemplo, con la Ley de Eficiencia Procesal?

– Se puede aprobar una ley que cambia procedimientos, estructuras, oficinas, placas, denominaciones… y todo eso cuesta dinero. Sin presupuesto, es papel mojado. Y luego ocurre lo de siempre: como no se puede cumplir bien, la gente busca la puerta de atrás. Si además introduces requisitos previos obligatorios sin medios, generas incentivos perversos.

-Permítame una pregunta incómoda. Llevamos décadas con cifras de asesinatos machistas que no bajan de manera significativa. ¿Qué estamos haciendo mal?

– Una sola muerte al año ya sería inaceptable. Pero, más allá del dato, yo creo que el Derecho de familia es una pieza clave: un sistema ágil, rápido, eficaz, que proteja de verdad a los menores y a las personas vulnerables reduce conflictos que luego escalan. Lo demás —la educación, la transformación cultural— es esencial, pero es más lento. Y hay otro fenómeno preocupante: parece que entre los jóvenes vuelve a surgir una cierta justificación de conductas que creíamos superadas. Eso debería alarmarnos.

-Usted ha sido pionera en muchas cosas: primera catedrática mujer, primera magistrada en la Sala de lo Civil del Supremo, vicepresidenta del Constitucional… ¿Cómo ve hoy la igualdad en las profesiones jurídicas, donde las mujeres son mayoría en muchas oposiciones, pero luego no llegan igual a la cúpula

– Formalmente hemos avanzado, sí. Hay cuotas, exigencias, porcentajes. Pero a veces me da la sensación de que eso convierte a la mujer en objeto: cumplimos el número y ya. Lo que importa es el sentimiento, la cultura real dentro de las instituciones y de los despachos. Y ahí noto estancamiento, incluso cierta regresión. Además, muchas mujeres también se conforman, y eso para mí es de lo más preocupante. No hablo de ir con una bandera; hablo de dar el paso, de ocupar el lugar que corresponde por preparación y mérito.

-Profesora Roca, quiero preguntarle por el papel que desempeña el Notariado no sólo en la seguridad jurídica, sino también en la justicia preventiva y la conciliación. ¿Cuál es su visión?

– Siempre he dicho que los notarios tienen una función esencial. En Cataluña, cuando empecé mi carrera, la práctica notarial era muy sólida. El notario era, por así decirlo, el “confesor jurídico” de las personas: ofrecía un asesoramiento neutro, sensato y equilibrado. A diferencia del abogado, que defiende una parte, el notario es un funcionario público que orienta sobre lo que debe hacerse, especialmente en materias familiares o sucesorias, donde su papel es fundamental.

-Desde su experiencia: ¿tiene el Notariado una dimensión humana, más allá de su extraordinaria preparación técnica que también contribuye a la estabilidad social y mercantil? 

– Exactamente. Su función trasciende lo técnico y abarca una importante dimensión humana, sobre todo en el ámbito rural, donde su cercanía es esencial. Además, pueden ejercer como mediadores o en actos de jurisdicción voluntaria. No concibo una sociedad sin notarios; su papel es indispensable.

-Terminemos donde empezamos: Derecho civil. Si le pregunto: ¿Por qué civil y no penal, o internacional, o algo más ‘relumbrón” como el llamado derecho de los negocios, ¿qué responde?

– Respondo que los profesores influyen. A mí me tocó un catedrático en Barcelona muy inteligente, que quizá no escribió mucho, pero tenía una capacidad de atracción extraordinaria en el aula. Con el tiempo he entendido mejor lo que hacía. Un buen profesor vale “un Perú”. Y el Derecho civil, además, tiene algo que otros no tienen: está pegado a la vida. Familia, herencias, contratos, propiedad… son la estructura cotidiana de la sociedad.

-Algo muy propio del Notariado. Y quizá por eso, si falta, el país lo nota antes que con cualquier otra cosa.

– Exactamente. El Derecho civil es el termómetro que mide si una sociedad se reconoce en sus reglas. Si el Derecho no acompasa la realidad, la realidad se abre paso por donde puede, y entonces ya no hablamos de técnica: hablamos de conflicto.

LA SEGURIDAD JURÍDICA SE RESIENTE

Expertos y organismos como el Banco de España alertan hace tiempo del peligro de la hiperregulación normativa. ¿Cómo afecta eso a la seguridad jurídica?

Afecta de forma directa. Y, además, hay un factor que acelera el fenómeno: la Unión Europea. Por un lado, están las normas del Legislativo; por otro, las normas del Ejecutivo —decretos, reglamentos—; y luego están las normas técnicas, que abren otro debate: ¿qué fuerza tiene una norma técnica, la del Banco de España, una ISO, una guía, un estándar? Y, por supuesto, las normas europeas, muchas con aplicación preferente. Es imposible conocerlo todo. Imposible, incluso para los especialistas. Yo siempre cuento la anécdota: cuando yo estudiaba, mi catedrático iba a clase con un Código Civil de diez días, recién impreso. Hoy, si no llevas una estructura enorme de materiales, diapositivas, actualizaciones, no puedes explicar nada sin que se quede antiguo en semanas. Y, además, hay que sumar la jurisprudencia constitucional y europea, que condiciona la interpretación. La seguridad jurídica se resiente, porque el ciudadano y el operador no saben a qué atenerse si el marco cambia continuamente.

Y eso se nota de manera brutal en ámbitos como urbanismo y vivienda.

Urbanismo es un ejemplo perfecto: es una constelación normativa con impacto directa en uno de los problemas más graves que tenemos: la vivienda. Y ahí confluyen niveles de Administración distintos, y cada nivel añade una capa.

HUELLA DIGITAL

Wikipedia recoge una extensa entrada con la biografía, bibliografía y trayectoria profesional de Encarnación Roca. 

En este enlace está disponible el discurso completo de Encarnación Roca en la recepción del XXIV Premio Pelayo.