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EN PLENO DEBATE

Algunos gobiernos se oponen a la eliminación de aranceles.

EL LARGO CAMINO DEL ACUERDO UE-MERCOSUR

MARTA RUIZ-CASTILLO

La Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) firmaron el 17 de enero un acuerdo comercial calificado de «histórico» por los firmantes. Días después, la Eurocámara aprobó, en una ajustada votación, enviar el pacto al Tribunal Superior de Justicia Europeo para que dictamine si se ajusta al Derecho comunitario, causando incertidumbre sobre la entrada en vigor del acuerdo hasta que el tribunal se pronuncie.

Más que un acuerdo comercial

En un mundo cada vez más globalizado en el que la geopolítica está en permanente cambio, la UE busca aumentar su influencia a través de acuerdos como el suscrito con los países del Mercosur. «La Unión Europea y Mercosur han firmado hoy un Acuerdo de Asociación, que combina los pilares de diálogo político, cooperación y comercio, y un Acuerdo Interino de Comercio, que contiene los compromisos en materia de comercio e inversiones, concebido para aplicarse antes de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación», informó la Comisión Europea (CE). Ambos «representan un hito histórico entre las dos regiones y una ambiciosa plataforma para reforzar sus relaciones económicas, diplomáticas y geopolíticas».

Más allá de la importancia comercial esta nueva alianza «también envía una fuerte señal geopolítica que demuestra el compromiso compartido de la UE y el Mercosur con el multilateralismo y el orden internacional basado en normas». La Comisión subraya que, en un momento actual de «incertidumbre mundial y creciente fragmentación», el acuerdo supone un valor añadido a la «cooperación, el diálogo y las asociaciones internacionales», y «ofrece grandes oportunidades en beneficio de todas las partes a través del refuerzo de la cooperación económica y geopolítica, y en materia de sostenibilidad y de seguridad».

 


LA UE BUSCA AUMENTAR SU INFLUENCIA A TRAVÉS DE ACUERDOS COMO EL SUSCRITO CON LOS PAÍSES DEL MERCOSUR


 

A la firma del acuerdo, celebrada en Asunción, asistieron la presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y los presidentes de Argentina, Paraguay, Uruguay, así como de Bolivia y Panamá, además del comisario de Comercio de la UE, Maroš Šefčovič, y sus homólogos del Mercosur. Santiago Peña, presidente de Paraguay, país que ejerce la presidencia temporal del Mercosur, calificó el acuerdo de «logro de la diplomacia regional y una reafirmación de la vocación integradora sudamericana», mientras que Von der Leyen destacó que «la UE y el Mercosur eligen la cooperación frente a la competencia y la asociación frente a la polarización».

Efectos en la UE

La creación de esta zona de libre comercio, con más de 700 millones de consumidores, supondrá para la UE la reducción de aranceles y el aumento de las exportaciones económicas. «Eliminará los aranceles sobre las exportaciones de la UE, incluidos los productos agroalimentarios e industriales clave como los automóviles, la maquinaria y los productos farmacéuticos, ahorrando a las empresas de la UE 4.000 millones euros en derechos al año», asegura la CE. Además, «la inversión en cadenas de suministro clave, incluidas las materias primas fundamentales y los bienes conexos» será «más fácil, rápida y segura», explica la institución. El acuerdo también permitirá «reforzar la seguridad económica y apoyar las transiciones digital y ecológica de ambas partes», al tiempo que «ayudará a la UE y a Mercosur a configurar las normas comerciales mundiales en consonancia con las normas más estrictas de la UE».

 


PARA EL SECTOR AGRARIO, EL MÁS CRÍTICO CON EL ACUERDO, SE ESPERA QUE AUMENTE LAS EXPORTACIONES AGROALIMENTARIAS DE LA UE AL MERCOSUR HASTA EN UN 50%


 

La Comisión estima que las exportaciones anuales al Mercosur aumentarán en un 39% por un valor aproximado de 49.000 millones de euros y «respaldará cientos de miles de puestos de trabajo en la UE».

Para el sector agrario, el más crítico con el acuerdo, se espera que aumenten las exportaciones agroalimentarias de la UE al Mercosur hasta en un 50%. Von der Leyen aseguró que se «ha puesto gran empeño» en garantizar todas las protecciones necesarias a través de medidas concretas, como «la reducción de los aranceles sobre productos agroalimentarios clave de la UE (vino, bebidas espirituosas, productos lácteos y aceite de oliva)». Se ha añadido también «un mecanismo de salvaguardias jurídicamente vinculantes que protejan los productos europeos sensibles en caso de aumento de las importaciones procedentes de los países del Mercosur». Habrá «controles reforzados para impedir la entrada en el mercado de la Unión de productos no conformes, incluidas más auditorías y controles en terceros países y controles reforzados en las fronteras de la UE». Se pondrá en práctica «el compromiso de la Unión, recogido en la Visión para la agricultura y la alimentación, de una mayor armonización de las normas de producción, entre las que se incluyen aspectos como los plaguicidas y el bienestar animal, aplicadas a los productos importados». Se prevé «un fondo de 6.300 millones euros» y «la Red de Seguridad para la Unidad a partir de 2028, que actuará como nivel adicional de protección para nuestros agricultores en caso de perturbaciones del mercado».

 


LA COMISIÓN SUBRAYA QUE EL ACUERDO SUPONE UN VALOR AÑADIDO A LA «COOPERACIÓN, EL DIÁLOGO Y LAS ASOCIACIONES INTERNACIONALES”


 

Críticas

Desde hace años, agricultores y ganaderos se oponen al acuerdo con protestas periódicas en diferentes países de la UE, como España, donde ASAJA, COAG y UPA lideran las manifestaciones.

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (ASAJA) denuncia el acuerdo «por su falta de reciprocidad sanitaria, medioambiental y sociolaboral». Para la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos en España (COAG), el acuerdo «es dañino para el sector agrario europeo» y un «engaño», porque supone «abrir la puerta a la entrada de productos que no cumplen los mismos estándares de calidad, sanitarios y medioambientales exigidos a los productores europeos». La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), por su parte, exige medidas de protección «absolutamente necesarias” y que «las cláusulas de salvaguardia, los controles en frontera y la reciprocidad a la hora de producir, y las auditorías en países terceros para verificar que lo que se firma se cumple sean una realidad más pronto que tarde”.

Estas organizaciones coinciden también en denunciar los efectos del acuerdo en la Política Agraria Común (PAC), «que ponen en riesgo la rentabilidad, la soberanía alimentaria y el futuro del medio rural».

 


DESDE HACE AÑOS, AGRICULTORES Y GANADEROS SE OPONEN AL ACUERDO CON PROTESTAS PERIÓDICAS EN DIFERENTES PAÍSES DE LA UE


 

Von der Layen aseguró en Asunción que «hemos escuchado las preocupaciones de nuestro sector agrícola y hemos actuado en consecuencia», subrayando que el acuerdo «contiene salvaguardias sólidas para proteger sus medios de vida». «También estamos intensificando nuestras acciones en relación con los controles de las importaciones, porque las normas deben ser respetadas, también por los importadores» y «aprovecharemos las oportunidades que ofrece el acuerdo para nuestros agricultores; por ejemplo, incluye 350 indicaciones geográficas europeas, más que cualquier otro acuerdo comercial de la UE», añadió.

A las críticas del sector agroalimentario, se suman también los gobiernos de Francia, Hungría, Irlanda o Polonia, que se oponen a la futura eliminación de aranceles para productos clave en sus países. En este sentido, la presidenta de la Comisión prometió que los agricultores europeos contarán con 45.000 millones de euros más a partir de 2028, con cargo al próximo presupuesto de la PAC.

Impacto en España

«Las exportaciones de España a Mercosur crecerán un 37% cuando el acuerdo se ponga en marcha, lo que dará lugar a una mayor producción (0,23% del PIB) y empleo (0,11%, equivalente a más de 22.000 puestos de trabajo) en la mayoría de sectores productivos españoles», según un estudio encargado por la Secretaría de Estado de Comercio. Desde el punto de vista sectorial, el estudio indica que «las exportaciones de manufacturas serían las más beneficiadas, con un crecimiento del 0,35% al final del período de aplicación del acuerdo».

En sus conclusiones, el estudio destaca que «los mayores impactos para España derivarían de la supresión de los aranceles, ya que los niveles arancelarios de partida son relativamente elevados, seguida de la inversión directa que es especialmente relevante debido a la importante implantación de empresas españolas en Mercosur».

La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores denuncia el acuerdo por su falta de reciprocidad sanitaria y medioambiental.

25 años de negociaciones

Los inicios del proceso que llevarán a la creación de esta nueva zona de libre comercio se remontan a 1995 con la firma del Acuerdo Marco Interregional de Cooperación UE-Mercosur. Cuatro años después entró en vigor el Acuerdo Marco y se constituyó el Comité de Negociación Birregional. En el año 2000 empezaron las negociaciones entre los dos bloques.

Durante el periodo 2000 a 2024 se celebraron reuniones anuales del Comité de Negociaciones, pero en 2004 se interrumpieron las negociaciones por diferencias entre los bloques. Las negociaciones no se retomaron hasta 2010, y al año siguiente, en 2011, el Parlamento Europeo aprobó un informe crítico.

Durante la I Cumbre de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac)-UE, celebrada en 2013, Argentina y Brasil manifestaron diferencias sobre la negociación entre la UE y Mercosur. Tres años después se produjo un importante intercambio de ofertas por parte de los dos bloques. En junio de 2024 concluyeron las negociaciones comerciales, y al mes siguiente las relativas a cuestiones políticas y de cooperación. El 6 de diciembre de 2024 se anunció el cierre del acuerdo, que finalmente, se firmó el 17 de enero de 2026 en la capital de Paraguay.

Mercosur cuenta con 700 millones de consumidores.

Incertidumbre

La aplicación del acuerdo de Mercosur, que requiere la ratificación previa de los parlamentos de los países de ambos bloques, sufrió el 21 de enero un revés en una ajustada votación. El Parlamento Europeo (PE) aprobó, con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, una resolución solicitando un dictamen jurídico del Tribunal de Justicia Europeo sobre el acuerdo. «La Eurocámara continuará examinando los textos, a la espera del dictamen del Tribunal. Después, deberá decidir si da su aprobación o no al acuerdo», informó el PE.

Ante la incertidumbre creada, Von der Leyen aseguró que los servicios jurídicos de la CE «están preparados» para poner en marcha la «aplicación provisional del tratado sin esperar a la Eurocámara «en cuanto uno de los países del Mercosur lo ratifique en su parlamento nacional».

Otros enfoques

REAL INSTITUTO ELCANO: Analiza el acuerdo UE-Mercosur y sus efectos más allá del puramente comercial en un mundo cada vez más globalizado.

REVISTA MERCADOS: Amplio repaso a los efectos que el acuerdo puede tener en España.

THE CONVERSATION: El reportaje se centra en el sector agrícola y su rechazo al acuerdo UE-Mercosur.

ECONOMÍA DIGITAL: El texto recoge las posiciones de los grupos parlamentarios de la Eurocámara después de la votación que paraliza, por el momento, el acuerdo UE-Mercosur.