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EN ESTE PAÍS

Lo habitual es que los mayores de 50 años sean una generación bisagra: están en medio.

CUANDO LA EXPERIENCIA YA NO CUENTA

FERNANDO GEIJO NARES

Uno de cada tres parados tiene más de 50 años. Hay 755.500 desempleados mayores de 50 años en España. Por primera vez, la tasa de desempleo de los mayores de 55 años, históricamente más baja que el resto, ha superado a la de quienes tienen entre 25 y 54 años, que es la franja más amplia de la población activa.

En la última entrega de despachos de jueces en Barcelona todo el mundo quería conocer a Paulino Martín. Incluso el rey Felipe VI preguntó por él. Apareció el tal Paulino en medio de los ya 121 jueces de la 74 promoción de la Escuela Judicial, todos con una edad media de 29 años. El Rey le dijo: “Tiene un mérito enorme”  y es que Paulino tiene 65 años. Si bien no estaba en paro, era abogado, dio un acelerón con volantazo a su vida profesional que le llevó a sacar las oposiciones para ser juez.  No le importó que solo le resten cinco años de ejercicio en la judicatura, el máximo son 70, prorrogable a dos más.

 


EL DESEMPLEO ENTRE LOS MAYORES DE 50 AÑOS ES EL 30% DEL TOTAL EN ESPAÑA


 

En la calle

También está la cara b, la que no sale en los periódicos, como la de Armando Martínez Garrido. No es nombre ficticio, es real, dice que no tiene nada que esconder. Tiene 62 años y le acogen, porque lo perdió todo, en un centro de beneficencia de San Juan de Dios en Madrid. Soltero y sin hijos “afortunadamente, porque si no el drama sería terrible”, confiesa. Este economista tenía una gestoría en Huelva: “Era autónomo. Llega la crisis del 2007. Los clientes dejan de pagarme hasta que en el 2013 tengo que cerrar. A partir de ahí viví de mis ahorros. Con cincuenta y pocos busqué trabajo de lo que había. Hasta de mozo en unos grandes almacenes. Pero cuando me vio el responsable me dijo que yo no daba el perfil. Que le daba vergüenza, con mi currículum y mi edad, mandarme a por cajas”.

Después vino lo peor “en el 2019 se agotaron mis ahorros, no tengo familia de apoyo, y acabé en la calle. Afortunadamente, no caí en el alcohol. Ahora me acoge la beneficencia de San Juan de Dios. A mi edad (62) he tirado la toalla. Los seis años que pasé viviendo en la calle me provocaron problemas de salud en corazón y riñones que me han convertido en un incapaz laboral”.  Ahora cobra los 733,60 € del ingreso mínimo vital. Asegura que no puede irse a una habitación porque apenas le quedaría para comer y “además solo quieren estudiantes que estén hasta verano para luego alquilarla a turistas”.  Hacemos una consulta rápida a portales de anuncios y vemos que, efectivamente, las habitaciones rondan los 500 euros y mayoritariamente se solicitan estudiantes.

 


SE LES CONSIDERA QUE NO TIENEN CAPACIDAD DE AMOLDARSE A LOS ESCENARIOS QUE PLANTEAN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS


 

Generación bisagra

Armando no tenía familiares a su cargo. Pero lo habitual es que los mayores de 50 años sean una generación bisagra: están en medio. Pagan hipotecas o alquileres caros y a la vez ayudan a hijos que no logran emanciparse y además se ocupan de sus padres que, aunque tienen mayor esperanza de vida, no siempre es de calidad. Pese a que se han adaptado a una revolución digital partiendo de unas condiciones en la que lo más avanzado era un ordenador Spectrum de 128k que cargaba los programas en “cassettes”, ahora se les considera que no tienen capacidad de amoldarse a los escenarios que plantean las nuevas tecnologías.

Todos los datos coinciden en lo preocupante de la situación. Los cincuentones, séniores, fiftiers (denominación que ahora parece que está más de moda), generación bisagra…, distintos nombres para una misma situación: se han quedado con el paso cambiado.

 


MUCHOS CANDIDATOS SÉNIORES PERCIBEN QUE EN LOS PROCESOS DE SELECCIÓN SE LES DESCARTA POR MOTIVOS DE EDAD


 

Prejuicios y estereotipos

La realidad coincide con la estadística, un estudio de Randstad revela que muchos candidatos séniores perciben que en los procesos de selección se les descarta por motivos de edad. Creen que son percibidos injustamente como menos adaptables, menos actualizados tecnológicamente y más costosos, aunque no exista evidencia sólida que sostenga estos prejuicios.

Desireé García es directora del Proyecto SAVIA, que une a la Fundación Endesa y Fundación Máshumano para impulsar el talento sénior que se ha quedado desvinculado del mercado laboral. Desireé coincide en que “hay prejuicios y estereotipos asociados a la edad: como que les resulta más difícil adaptarse a los nuevos entornos laborales, tienen expectativas salariales más altas o que gozan de peor salud que los jóvenes”.

El caso es que un interesantísimo estudio empírico les da la razón.  Lo realizó la fundación Iseak en 2023.  Se enviaron alrededor de 1.600 currículos ficticios a más de 800 vacantes de empleo reales en País Vasco, Barcelona y Madrid. Era dos por cada una de las vacantes: uno de  una persona de 35 años y otro de 49 años. Eran el mismo perfil pero adecuado a la edad, así el de 49 años tenía más experiencia. ¿A quién creen que llamaron más para una entrevista? Efectivamente, a los de 35 años. Al grupo de jóvenes les contactaron casi el doble de veces para hacer una entrevista de trabajo (un 7,6%) que a los mayores (un 3,7%).

Los subsidios

Hay una franja entre los 50 a los 52 años en los que se ha fijado la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). A partir de los 52 años existe un subsidio, no es el IMV que cobra Armando, de 480 euros mensuales en 12 pagas que se puede cobrar hasta los 66 años. Para optar a esta ayuda sólo para mayores de 52 es necesario haber cotizado un mínimo de 15 años, al menos 2 en los últimos 15 y no superar el 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como ingreso personal. Además, el Servicio de Empleo cotiza, de cara a su jubilación, por mucho más de lo que sénior percibe.  Aporta el equivalente a un salario de 1.726 euros y no al de 480 euros de ayuda. Lo que la OCDE advierte en su informe es que el desempleo de larga duración aumenta bruscamente a los 52 años, justo la edad a la que se accede a ese subsidio especial. Así, mientras que a los 50 años solo menos del 5% lleva más de un año en desempleo, a los 52 esa cifra supera el 40%”.

Asi pues,  la OCDE no ve apropiado este subsidio: “Aunque este apoyo protege a quienes realmente lo necesitan, su diseño puede, de forma no intencionada, debilitar los incentivos a volver al trabajo, incluso para quienes desearían hacerlo. Para muchos beneficiarios mayores, aceptar un empleo a un salario bajo implica perder tanto el subsidio como las cotizaciones a la pensión que se acreditan durante el desempleo, de modo que la ganancia neta de trabajar puede ser muy reducida”.

Mirar hacia adelante

Tan cierto lo que dice la OCDE como el edadismo que comprobó la fundación Iseak. Además, hay otro factor fácil de entender: el nivel de compromiso con el empleador se presume mayor a un sénior que a un joven.  La experiencia de desempleo prolongado provoca estrés, y un fuerte impacto emocional. Perder un empleo a los 50 o 55 años no es lo mismo que a los 25 que se puede reconducir con más margen una carrera profesional que en el caso de los 50 está tocando a su fin. Por eso, como señalan multitud de consultoras de recursos humanos, los mayores de 50 son más leales a la empresa porque valoran mucho más su empleo.  

Por eso, como defiende Desireé García de SAVIA, “una sociedad como la nuestra no puede permitir que su talento más cualificado se desaproveche. Por eso, impulsamos un movimiento social a para valorar más a nuestros profesionales sénior”.

No solo lo dicen sino que también lo hacen. A través de su web los parados de más de 50 años se pueden asociar gratuitamente. “Aquí encuentran formación y acompañamiento laboral para los que quieren dar un cambio a su vida profesional, incluso creando su propio negocio. De hecho, tenemos los Premios +50 Emprende para los emprendedores sénior”, señala Desireé. “Algunos de ellos, tras pasar por nuestros programas han dado un giro radical a su vida”. Por ejemplo, nos cuenta como profesionales de las finanzas que se han reinventado poniendo una floristería y otros del ámbito multinacional que han creado una empresa sobre cómo, aprovechar mejor las azoteas como zonas verdes.  “También favorecemos, por ejemplo, el contacto entre los mayores de 50 años para poner en marcha proyectos juntos” concluye Desirée.

A partir de los 52 años existe un subsidio de 480 euros mensuales.

Ojo al dato

La vida cañón: La historia de España a través de los boomers

Ensayo sobre la primera generación que está viviendo mejor que sus hijos.

 Informe de la OCDE sobre España. Advierte del efecto negativo que pueden tener ciertos subsidios a mayores de 52 años.

Mercado laboral de los séniores. Retos y oportunidades. Estudio de la consultora de empleo temporal Randstad Research en el que se habla en los procesos de selección y la eliminación de estos por motivos de edad.

Experimento sobre currículos diferentes. Interesantísimo estudio empírico con el objetivo de investigar la presencia de edadismo en el mercado de trabajo español enviando el mismo perfil de candidato, pero con diferentes edades al puesto de trabajo. 

Proyecto SAVIA. Ayuda y pone en valor a los mayores de 50 años desempleados. Registrarse en SAVIA es gratuito tanto para empresas y otras entidades, como para candidatos. Actualmente cuenta con cerca de 50.000 seniors registrados y hay más de 870 entidades colaboradoras.

Los mayores de 50 son más leales a la empresa porque valoran mucho más su empleo.