AL ENCUENTRO
Pongamos una colina, no muy alta, pero suficiente para controlar el valle medio del Ebro que se extiende a sus pies; pongamos un segundo río, el Cidacos, que amplía ese valle y anima las huertas próximas; pongamos un culto, más que cultivo, a las verduras; pongamos una fuerte impronta de la antigua Roma, una parte de cultura judía, una buena dosis de tradición cristiana y hasta un cráter en Marte… El viajero ha llegado a Calahorra.
Un terreno bien regado tiene una inminente consecuencia: los asentamientos. En Calahorra, que de fertilidad sabe mucho, la evolución humana ha ido dejando muestras de su presencia en varios lugares. Si avanzamos un poco hasta la Edad de Hierro, ahí está el yacimiento de Sorbán para atestiguar que, en la zona, los indoeuropeos se encontraron a gusto. Después de ellos, quienes dieron el nombre de Kalakorikos a lo que hoy es el centro urbano calagurritano y que pudieron ser celtas o celtíberos: no hay consenso entre los historiadores. Y, por fin, los romanos.
Calagurris, la romana, empezó a significarse cuando las poblaciones de la ribera del Ebro se aliaron con los romanos o fueron directamente sometidas las que no llegaban a acuerdos. Por situarnos temporalmente, hablamos de unos doscientos años antes de nuestra Era como inicio de la invasión. Guerras púnicas, desencuentros entre facciones, el norte peninsular que no cede… Y así, hasta que Hispania se convierte en escenario del llamado “conflicto sertoriano” o Guerra de Sertorio. Por no entrar en demasiados detalles, recordemos solo que el mundo romano venía viviendo una serie de enfrentamientos entre el bando político de los populares (o “partidarios del pueblo”) y el de los optimates (“los óptimos”, afectos a los aristócratas).
CALAGURRIS FUE SITIADA HASTA LA EXTENUACIÓN DE SUS GENTES, QUE PERMANECIERON FIELES A SERTORIO DURANTE EL “CONFLICTO SERTORIANO”
Sertorio era del grupo popular y los calagurritanos estaban de su parte. Pero el conflicto, entre los años 82 a. C. y 72 a. C., se decantó hacia el lado optimate, cuya cabeza más visible era Pompeyo, y Calagurris fue sitiada hasta la extenuación de sus gentes, que permanecieron fieles a Sertorio. El episodio de la fames (hambre) calagurritana, esa que habla de canibalismo y hasta de sacrificio de esclavos para poder comer, viene de esta etapa histórica. También la leyenda de La Matrona, mujer que iba encendiendo los fuegos de las casas del pueblo todas las noches para que los sitiadores creyesen que aún quedaban en él muchas personas capaces de hacerles frente. Cuentan, en torno a todo esto, que el mérito a la fidelidad de los soldados hacia su líder fue reconocido por Octavio Augusto, quien tuvo una guardia personal de calagurritanos.
La Pax Romana, esa que empezó cuando Augusto consideró que había vencido a cántabros y astures, fue un periodo de estabilidad para todo el imperio; y también, quizás especialmente, para Calagurris. Por un lado, la derrota de Pompeyo en la guerra civil tras el primer triunvirato, del que formó parte con César y Craso, dio un plus de importancia a quienes se habían opuesto a él durante el conflicto sertoriano. Por otro, los calagurritanos que formaron parte de la guardia del emperador debieron licenciarse con buenas rentas y su retorno a orillas del Cidacos pudo ser el catalizador del desarrollo económico y social del municipio; y sí: era municipium civium Romanorum o, lo que es lo mismo, lugar donde los ciudadanos gozaban de plenos derechos, cosa que no pasaba en todo el imperio. Para entonces, ya quedaba clara la protección de la gens Iulia, a la que pertenecía Julio César, a la población. También, desde un poco antes, de los Escipiones. De esta manera, el nombre completo de nuestra actual Calahorra fue Calagurris Iulia Nassica. El nassica, o “de nariz puntiaguda” era el sobrenombre de un Publio Cornelio Escipión, primo del que conocemos como el Africano.
ERA MUNICIPIUM CIVIUM ROMANORUM O, LO QUE ES LO MISMO, LUGAR DONDE LOS CIUDADANOS GOZABAN DE PLENOS DERECHOS, COSA QUE NO PASABA EN TODO EL IMPERIO
La capacidad de acuñar moneda ya indica un alto grado de autonomía. Por su buena situación fronteriza, fue durante décadas sede de la legio VI Victrix y, cuando se estabilizó la Pax, de un destacamento de caballería de la legio VII Gemina (en efecto: la que dio nombre a León). Para entonces, ya era conocido y honrado en todo el orbe romano Marco Fabio Quintiliano, calagurritano de pro, maestro de personalidades como Plinio el Joven, Juvenal, Suetonio o Tácito y autor de la obra Institutio oratoria, que sigue siendo hoy referente de la educación en general y de lo que denominamos “hablar en público”, en particular. Lo que hoy llamamos (¡qué modernos!) “gamificación”, ya lo desarrolló Quintililiano a mediados del siglo I d. C.
Apellidos como Calahorra, Calahorrano o Alcalahorrí, que se puede encontrar el viajero en toda Europa, pero principalmente en Polonia, también en algunos lugares de América del Sur, corresponden a descendientes de los judíos que vivían en torno a la sinagoga, sita donde hoy está el Museo de los Pasos Procesionales (antiguo convento de San Francisco, s. XVII) cuando se decretó su expulsión en 1492. Idea de que la aljama calagurritana tuvo una singular importancia la da la teoría histórica de que Aben Ezra “El Sabio” (s. XI) se instaló en Calahorra y que quizás ahí terminó su vida. Hablamos de un tudelano, rabino, que destacó en poesía, gramática, filosofía, matemáticas, medicina, astronomía y cábala (interpretación mística del judaísmo). Su reconocimiento llegó… ¡hasta la luna! Hay un cráter en nuestro satélite bautizado como “Abenezra” en su honor.
Otro cráter, esta vez en Marte, recibió el nombre de “Calahorra” por parte del científico de la Nasa Jim Rife, bisnieto de Felipe Jiménez y Javiera Obanos, calagurritanos que emigraron a Estados Unidos en el siglo XIX. Así que cuando el viajero visite esa tierra, que el Ebro sigue mirando con cariño, y se admire con el carácter gótico de la Catedral de Santa María (s. XV), con el plateresco del Crucero del Humilladero (s. XVI) o imaginando todo lo que pudo acontecer en torno al Rollo Jurisdiccional (s. XV), situado en un extremo de lo que fue el circo romano de Calagurris, no olvide dirigir alguna mirada al firmamento, que seguramente la Luna o Marte le lanzan un guiño de complicidad.
ERA CONOCIDO Y HONRADO EN TODO EL ORBE ROMANO MARCO FABIO QUINTILIANO, CALAGURRITANO DE PRO, MAESTRO DE PERSONALIDADES COMO PLINIO EL JOVEN, JUVENAL O TÁCITO
De museos, quedémonos con dos: el de la romanización y el de las verduras. El primero, dado el peso histórico de la localidad tras la llegada de los romanos, se justifica por la cantidad de restos arqueológicos encontrados en terrenos del municipium. Ya comentamos que fue ceca y que tuvo su circo; también templos, teatro, termas… En fin; todo lo que caracteriza a un territorio romano libre hace poco más de dos mil años. En su visita, le encantará el “vaso de las carreras” (s. I d. C), el miliario referido a Augusto (año 9 a. C.) o la cabeza en mármol de la “Dama de Calahorra” S. II d. C.). También el museo expone piezas de la época anterior a la romanización, como la celtibérica “vasija de las cabezas” (s. II a. C).
EN EL MUSEO DE LAS VERDURAS SE HABLA DE TERRITORIO, PAISANAJE, AGRICULTURA, GASTRONOMÍA… ¡Y HASTA DE MODELITOS DE ALTA COSTURA!
A Calahorra le gusta ser reconocida como “Ciudad de la Verdura”; bueno: es indudable su estrecha relación con la bien regada huerta que la rodea, de la que sale, entre otras muchas, esa magnífica coliflor con Indicación Geográfica Protegida. Pero ¿un museo? Se trata, como ellos lo describen de “mostrar al visitante la actividad de las huertas y cultivos de la ribera del Ebro, formando parte de la historia de la comarca y de sus gentes”. Territorio, paisanaje, agricultura, gastronomía… ¡y hasta modelitos de alta costura! Proceden de las Jornadas Gastronómicas de la Verdura, que tienen lugar todos los meses de abril (en 2026 celebrarán la décimo tercera edición), y una de cuyas actividades es la Pasarela «Ciudad de la Verdura». En ella, las modelos desfilan con vestidos y complementos hechos, claro, con verduras frescas o liofilizadas; y algunos de ellos, los mejor valorados, acaban expuestos en el museo. ¿Quién dijo que una coliflor no podía ser un tocado o un fantástico ramo de novia?
INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Calahorra
Plaza del Raso, 16
Tel.: 941 105 061
[email protected]
https://calahorra.es/turismo/
ALOJAMIENTO
Parador “Marco Fabio Quintiliano” ****
Paseo Mercadal, s/n
Tel.: 941 130 358
[email protected]
https://paradores.es/es/parador-de-calahorra
RESTAURANTES Y TAPEO
Gastrobar Capi
Mártires, 8
Tel.: 941 590 554
[email protected]
Chef Nino
Padre Lucas 2
Tel.: 941 133 104
[email protected]
https://www.chefnino.com/
Casa Mateo
Pl. del Raso, 15
Tel.: 941 130 009
[email protected]
Coliceo 29
Coliceo, 29
Tel.: 941 129 810
[email protected]
PARA NO PERDERSE
Historia de Calahorra.
José Luis Cinca Martínez (coord.), Rosa González Sota (coord.)
Amigos de la Historia de Calahorra (2011).
Así era la vida en una ciudad romana.
Calagurris Iulia.
Pilar Iguácel de la Cruz (coord.), Elena Pavía Laguna (coord.), José Luis Cinca Martínez (coord.), María José Castillo Pascual (coord.)
Amigos de la Historia de Calahorra (2002).
Guía Turística de Calahorra.
Turismo de Calahorra (edición online).
SEMANA SANTA CALAGURRITANA
Del 28 de marzo al 5 de abril de 2026
Si el viajero quiere revivir lo que pudo ser el ambiente de una población romana al principio de nuestra Era, las actividades previas a los días clave de la semana santa en Calahorra le darán una idea más que aproximada. Los calagurritanos han organizado Mercaforum, en los días previos al Domingo de Ramos, y por las calles desfilan las legiones romanas, se organizan talleres de acuñación de monedas, luchas de gladiadores, exhibiciones de aves rapaces y representaciones teatrales en las que participan cerca de 500 actores. A partir de ahí, llegados al jueves, la escenificación de la Pasión y la procesión del Santo Entierro el viernes.
Digna de mención es la representación de la obra Los sueños de Claudia Prócula, que sirve de nexo entre Mercaforum y la semana santa. Se basa en la leyenda de la mujer de Pilatos, Claudia, según la cual, ésta intercedió en pro del reo tras haber tenido un sueño en el que percibía la injusticia de la condena.
La actividad cultural es iniciativa del grupo Paso Viviente, que en 1995 dio vida a la idea de “promocionar el turismo cultural y aumentar la difusión de la historia de Calahorra”. Hoy, forman parte de la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas, lo que da fe del cuidado con que se recrea la historia, y es, además, fiesta de Interés Turístico Nacional.
Al Encuentro con Calahorra (vídeo-resumen).