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Nº 159
Mayo - junio 2026
Ni es una criptomoneda ni hará desaparecer los billetes. Entonces, ¿para qué queremos una moneda digital europea? Se pensó en ella ya en 2021 pero ahora Europa se ha dado cuenta de que es más necesaria que nunca.
Empiezo reconociendo mis errores, en un reportaje de esta revista en 2023 dije, como también hicieron otros medios, que el euro digital estaría circulando en 2025. Hoy puede comprobar que no ha sido así. Se lo justificaría en que “la culpa es de los demás” porque eran los datos que entonces nos facilitaban. Si ahora le digo que muy posiblemente lo veremos en 2029: ¿Me creería? ¿Qué es lo que ha cambiado desde entonces? Francisco Uría, director del Centro de Análisis y Estudios del Instituto Español de Analistas, nos da la clave: “Si al comienzo el euro digital iba encaminado a una mejora en la eficiencia de pagos transfronterizos, ahora se trata ante todo de una cuestión de autonomía estratégica aplicada a los pagos. Porque en este momento, en el que prácticamente todo se convierte en un arma potencial, Europa quiere tener asegurados suministros y sus funciones económicas críticas”.
LA MÁXIMA AUTORIDAD MONETARIA DESARROLLA EL PROYECTO DEL EURO DIGITAL DE LA MANO DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS DE LA EUROZONA
La debilidad europea
Ahora mismo, cuando usted paga con tarjeta o con el móvil en un comercio: ¿qué símbolo aparece junto al de su banco? Visa o Mastercard. Solo hay seis países europeos con sistemas de pagos con sus tarjetas nacionales (Bancontact (Bélgica), CB (Francia), Girocard (Alemania), PagoBancomat (Italia), Multibanco (Portugal) y Dankort (Dinamarca) . En el resto de Europa reinan las dos estadounidenses (Visa y Mastercard). Si vamos a pagos entre países, es decir, si por ejemplo quiere comprar en un comercio francés, el dato asusta. Visa y Mastercard tienen una cuota de mercado de casi el 90 %. Lo dice en su cuarta página el informe de la UE “Pagos digitales en la UE Cada vez más seguros, rápidos y baratos, aunque persisten lagunas”
La presidenta del Banco Central Europeo, Chistian Lagarde lo ha dicho en varias ocasiones: “Los pagos con tarjeta se sostienen en una infraestructura no europea y, aunque cumple con la normativa europea, nuestros datos salen fuera de la Unión”. Un ejemplo claro de cómo puede afectar ese dominio de Mastercard y Visa se vio cuando suspendieron sus operaciones en Rusia en protesta por la invasión de Ucrania en 2022. Las tarjetas de los que estaban en Rusia, turistas incluidos, dejaron de funcionar y tuvieron que volver al efectivo o transferencias bancarias.
Es decir, el temor a quedar desconectada de los sistemas de pago —dominados por proveedores estadounidenses como Visa y Mastercard— y sin una alternativa comunitaria ha hecho acelerar al Banco Central Europeo el diseño del euro digital. La máxima autoridad monetaria desarrolla su proyecto de la mano de las entidades financieras de la eurozona, pero sigue a la espera de un marco legislativo que dé luz verde a la iniciativa.
EL TEMOR A QUEDAR DESCONECTADA DE LOS SISTEMAS DE PAGO Y SIN UNA ALTERNATIVA COMUNITARIA HA HECHO ACELERAR AL BANCO CENTRAL EUROPEO EL DISEÑO DEL EURO DIGITAL
Competir con las tarjetas
Visa y Mastercard no son bancos sino intermediarios tecnológicos que permiten que “hablen” entre sí un banco con el comercio donde usted compra. Si hiciésemos un paralelismo, es como una plataforma de reservas hoteleras (tipo Booking o Trivago). Son intermediarias que ponen en contacto, a cambio de una comisión, al hotel con el cliente, y les da seguridad en la transacción.
Por cada transacción que pasa por las tarjetas de Visa o Mastercard desde el comercio al banco, se llevan una comisión entre el 1.15% y el 2.5%. Así, por todo el mundo. Básicamente la mitad de la comisión es para bancos, la otra mitad para Visa y Mastercard. Así que no solo los datos, también el dinero sale de la UE. Los comercios europeos pagaron en comisiones 3.750 millones de euros anuales. Para que se haga una idea del gigante que se está alimentando, ambas suman una capitalización de 1,1 billones de euros, cercana a la del conjunto de los 35 valores del Ibex.
¿Por qué Europa no tiene este sistema de pagos? Como señala Uría “ese es el punto en el que el que estamos: ¿cómo construyes algo de esa escala que atienda a los millones de operaciones en Europa que hacen los consumidores europeos?”.
POR CADA TRANSACCIÓN QUE PASA POR LAS TARJETAS DE VISA O MASTERCARD DESDE EL COMERCIO AL BANCO, SE LLEVAN UNA COMISIÓN ENTRE EL 1.15% Y EL 2.5%
Las claves
Al igual que pasa con los billetes, que se imprimen respaldados por el BCE (Banco Central Europeo) y que luego distribuyen los bancos, el euro digital será emitido por el Banco Central Europeo y lo distribuirá cada banco. Ahora bien, como señala Uría, “los bancos ya han invertido y siguen invirtiendo en sistemas de pagos. Lo que quisieran es que se aproveche al máximo ese esfuerzo y que el euro digital no frustre lo que se pueda construir gracias a la iniciativa privada. En España la gran oportunidad la representa BIZUM, un sistema construido por que conecta las cuentas directamente a través del teléfono. Te identificas con tu teléfono y luego se hace la transacción. Así que, Bizum se parece más a una transferencia bancaria inmediata entre particulares que a un pago con tarjetas, que tiene un intermediario. Los avances de BIZUM en acuerdos de interoperabilidad con otros sistemas europeos representan una posibilidad creciente de construir una solución privada alternativa al euro digital” . Bizum es la plataforma española para enviar dinero entre particulares usando el móvil. El resto de países europeos tienen otras como Bancomat, Bizum, Sibs-mb Way, Vipps MobilePay y EPI Company. Ahora estos bancos europeos quieren hacer compatibles estos sistemas para permitir pagos transfronterizos, gratuitos e inmediatos. Es decir, que usted pueda darle dinero, por ejemplo, a un francés. Por eso, como señala Uría “en esta etapa, en que deben definirse las características finales del euro digital, deberían considerarse seriamente los costes derivados de la construcción de nuevas infraestructuras de pagos y tratar, en lo posible, de que el euro digital aproveche las infraestructuras que ya sabemos que funcionan”.
Así pues, los bancos son una pieza fundamental en el proyecto del euro digital, ya que estarán obligados a facilitar su distribución y uso a los ciudadanos. Pero no tienen claro la rentabilidad económica de estas operaciones. Recuerde: en el pago con tarjeta el banco se queda con parte de la comisión que se cobra al comerciante por procesar el pago. Sin embargo, con el euro digital esto no sucedería porque, insistimos, es como pagar con billetes digitales, no hay intermediarios. Además, los bancos temen que en tiempos de crisis la gente pueda meter sus ahorros bancarios en monederos de euros digitales. Pero como señaló José Manuel Marqués, director del Departamento de Innovación Financiera e Infraestructuras de Mercado del Banco de España (BdE), en un podcast del BdE : “El euro digital no es un instrumento de depósito de valor. (…) Habrá límites en las tenencias, para poder garantizar que, efectivamente, se utiliza para hacer pagos, no para ahorrar”. Es decir, no es un producto financiero y su acumulación no generará intereses como en un depósito bancario.
LOS BANCOS SON UNA PIEZA FUNDAMENTAL EN EL PROYECTO DEL EURO DIGITAL, ESTARÁN OBLIGADOS A FACILITAR SU DISTRIBUCIÓN Y USO A LOS CIUDADANOS
Cómo se paga
Uno de los temores que genera el euro digital es el de la privacidad. Es decir, usted cuando paga con billetes ni banco ni Estado sabe cómo se lo ha gastado. Pero si paga con tarjeta ya deja un rastro, al menos para su banco. El euro digital lo que se pretende es que sea una equivalencia al uso de papel, Como apunta Francisco Uría “es uno de los puntos que más se quiere garantizar. Que no haya duda de que se pueda hacer una trazabilidad o pueda haber un control, más allá de lo que exija la prevención del blanqueo de capitales, de modo similar a como ya sucede con el dinero en efectivo. En cualquier caso, esto es Europa y tenemos una legislación de protección de datos muy fuerte”. El euro digital se podrá llevar en el móvil a modo de monedero y permitirá pagos acercando el móvil (sistema NFC) o escaneando códigos QR. También podrá llevarse con una tarjeta física inteligente (Smart card). También está previsto su uso off-line, es decir cuando no se tenga cobertura. Lo que se hará es que usted podrá realizar el pago y, cuando haya cobertura, podrá actualizar los datos de su cuenta de euros. También se estudia la posibilidad de que el dinero digital se almacene localmente en el dispositivo del usuario final.
Lo que está claro es que no es una moneda espía ni se lanza para controlarnos, como señalan algunas teorías conspiratorias. Si se las cree, tranquilo, podrá seguir pagando con billetes o las tarjetas de ahora.
Ni criptomoneda ni conspiración
La falta de información que hubo al principio con el euro digital hizo extender todo tipo de teorías conspiratorias. Muchas aún se mantienen y costará tiempo desterrarlas. Como señaló la jefa de la División End-to-End Product & Delivery del Banco Central Europeo (BCE), Mayte Arráez, en una charla del BdE “habrá que hacer un trabajo de concienciación”. Les queda un duro camino.
Por ejemplo, nos hemos encontrado, no solo en redes sociales, sino en tertulias de televisión, aseveraciones como que el euro digital tendrá “una lucha de tú a tú con el Bitcoin”. Falso. El euro digital no será una criptomoneda como el Bitcoin cuyo precio sube o baja, sino que es estable: un euro digital siempre será una moneda de un euro.
Varios países han lanzado monedas digitales respaldadas por sus respectivos bancos centrales. Por ejemplo, en China está el E-CNY yuan digital; en Bahamas está el sand dólar; en Jamaica el jam-dex; en Nigeria el eNaira; en India está la e-rupia; en Rusia el rublo digital… Algunos conspiranoicos señalaron que el euro digital será como, por ejemplo, el yuan chino que se emitió con una caducidad; es decir, si no se gasta en un plazo de tiempo desaparece el dinero. Todo con el fin de fomentar el consumo. Sin embargo, eso fue un bulo que corrió en 2021 y que aún pervive y que confundió el yuan digital con cupones de consumo que sí tenían caducidad. Otro ejemplo de bulo afecta a Nigeria. Dicen que su dinero digital eNaira solo se pudo usar en determinada parte del país y que se hizo para dinamizar la economía de esa zona. Sin embargo, esta afirmación lanzada por un tertuliano en un programa de televisión también es falsa. Consultado en el Banco Central de Nigeria , comprobamos que no dice nada sobre zonas de uso. Lo que sí sucede, confirmado con otras fuentes, es que debido a las dificultades de conexión de este gigantesco país de 200 millones de habitantes, su uso es más habitual en unas zonas que otras, se cree que por problemas de conectividad. Aun así, se estima que solo un 5% de los nigerianos lo usan. En cualquier caso, como la señala la Unión Europea, el euro digital nunca sería dinero programable.
En el mundo hay varios proyectos de monedas digitales como el euro digital, aproximadamente son unos 137. Algunos ya están funcionando. Este es del Atlantic council. Se trata de un centro de pensamiento estadounidense sin fines de lucro, fundado en 1961, dedicado a fomentar el liderazgo y la cooperación internacional en asuntos transatlánticos
El BCE está metiendo prisa al Parlamento Europeo para que tenga lista una normativa sobre el euro digital y concretar mejor cómo será su uso. El caso es que, tras una fase de preparación que se ha iniciado en 2025, se prevé que en el 2027 se lance una prueba piloto. Después en el 2029, si todo va bien, se estrenaría esta nueva moneda.

Para saber cómo va el proyecto. Mejor es clicar en esta web.
Discurso de Piero Cipollone ante el Parlamento Europeo para que agilizaran la normativa del euro digital. ¿Un discurso? Sí, este es más importante que cualquier otro estudio de los que abundan sobre el tema. Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, es el máximo responsable de que tenga éxito (o no) el euro digital. Lo más interesante del discurso es las referencias que hace a una interesante bibliografía.

Si la Web del banco central europeo no ha resuelto sus dudas, tiene también la del Banco de España

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