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Nº 157
Enero - febrero 2026
Tras casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir Faus ha guiado a la institución a través de algunos de los años más complejos y transformadores de su historia reciente. Pandemia, ampliación de públicos, nuevos debates culturales, retos tecnológicos y una creciente exigencia social han marcado una etapa en la que el Prado ha reforzado su personalidad única y su vocación divulgadora. Con una mirada lúcida y realista, Falomir repasa los avances, desafíos y prioridades de un museo que aspira, más que a crecer en número, a llegar mejor y más lejos.
-Después de casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, ¿cómo describiría la evolución reciente de la Institución y los cambios que más han marcado su dirección?
– Han sido años agitados pero fascinantes. Para que os hagáis una idea, hasta 2017 el Prado había cerrado una sola vez, durante la Guerra Civil; desde entonces ha debido hacerlo varias por distintas razones: la pandemia, la nevada Filomena, la cumbre de la OTAN, el apagón…y 2019 fue un año excepcional por la celebración del bicentenario de la institución. A estas circunstancias particulares añadiría dos que comparte con otros grandes museos: la presión de un público en creciente aumento y la conversión de los museos en protagonistas de debates culturales que, cada vez más, permean la vida política.
-El Museo Nacional del Prado ha logrado mantener su prestigio mientras ampliaba públicos. ¿Qué demandas detecta hoy en los visitantes y cómo condicionan la toma de decisiones?
– El público actual está más preocupado por cuestiones medioambientales y tiene una sensibilidad social más acusada. Ello obliga a los museos a ser más eficientes en materia energética, más rigurosos sobre el origen de sus colecciones, más trasparentes sobre potenciales donantes y patrocinadores y, en general, más receptivos a las múltiples sensibilidades de una realidad social cada vez más compleja y variada.
“EL FUTURO DEL PRADO ESTÁ GARANTIZADO GRACIAS A UNA NUEVA GENERACIÓN DE RESTAURADORES”
-La digitalización del patrimonio está transformando la relación con los museos. ¿Qué papel quiere que juegue la tecnología en la experiencia del Prado durante los próximos años?
– La tecnología es una herramienta y cómo tal puede hacerse un uso bueno o malo de ella. Para el Prado está siendo utilísima, permitiéndole llegar a más público y de forma más eficiente. No hemos detectado incompatibilidad alguna entre avance tecnológico y disfrute presencial de las obras de arte. En ese sentido, el “aura” benjaminiana mantiene intacta su fascinación. Mientras siga así y la tecnología no se convierta en un fin en sí misma, creo que es más una aliada que una enemiga.
-La sociedad reclama nuevas narrativas, más diversidad y lecturas actualizadas de las colecciones. ¿Cómo se articula ese debate dentro del Museo?
– Los museos son parte de la sociedad y del mismo modo que esta cambia también lo hace el público que los visita. Es obligación del museo estar atento a estas transformaciones y, sin perder nunca su esencia, dar respuesta a las nuevas demandas. Pondré dos ejemplos. De un lado, parece evidente que en el pasado no se prestó la atención debida al papel múltiple de las mujeres en la esfera artística; del otro, prejuicios culturales relegaron a una categoría inferior determinadas manifestaciones artísticas, como la escultura policromada o el arte realizado en los virreinatos americanos. Integrar estas sensibilidades permite al museo ofrecer una aproximación más rica y variada al pasado del arte y al presente de nuestras sociedades.
“LA FUNDACIÓN NOTARIADO ES UNO DE ESOS ALIADOS FUNDAMENTALES, QUE NOS AYUDA EN LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA”
-La conservación de un patrimonio único es un desafío constante. ¿Hay un área o línea de investigación cuya evolución reciente considere especialmente relevante?
– Tenemos la suerte de contar con uno de los mejores talleres de restauración del mundo que en los últimos años ha protagonizado una transición ejemplar. Se han jubilado restauradores de fama internacional y han sido sustituidos por jóvenes tan brillantes y capacitados como ellos. El futuro de la restauración en el museo (e incluyo dentro de ella el área de estudios técnicos) está más que garantizado.
“NO HEMOS DETECTADO INCOMPATIBILIDAD ALGUNA ENTRE AVANCE TECNOLÓGICO Y DISFRUTE PRESENCIAL DE LAS OBRAS DE ARTE”
-En un contexto cultural cada vez más competitivo, ¿cómo se posiciona el Prado frente a otros grandes museos internacionales?
– La fortaleza del Prado reside en su fuerte personalidad: por historia y colecciones es diferente a los demás y el público experimenta al visitarlo una sensación distinta. No está hecho por académicos, sino por coleccionistas, y ello le otorga características, como la acumulación asombrosa de obras de un mismo autor: Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Bosco…, que lo hacen único. Eso lo sitúa entre los principales museos del mundo, aunque -hay que admitirlo- sus recursos económicos disten de los que disfrutan instituciones similares.
-¿Qué proyecto o decisión reciente considera especialmente representativo de la identidad del Museo bajo su dirección?
– Podría decir algunas de relumbrón, de esas que acaparan premios y titulares, pero me decantaré por una iniciativa modesta que, creo, ilustra nuestra ambición por llegar a todos: El Prado de noche; esto es, la apertura gratuita del museo el primer sábado de cada mes desde las 20:30 y hasta medianoche, y que está permitiendo a muchos conocer el Prado. Es muy satisfactorio ver que quien acude esos sábados al museo, a menudo familias de limitados recursos, lo hace mayoritariamente por primera vez.
-La Cátedra del Prado, patrocinada desde 2019 por Fundación Notariado, es uno de los programas de referencia en divulgación. ¿Qué ha supuesto para el Museo contar con un socio como el Notariado?
– Un museo no es un ente aislado, desarrolla una importante labor social y para tal cometido necesita aliados en la sociedad civil. La Fundación Notariado es uno de esos aliados fundamentales, que nos ayuda en una de las labores más encomiables que tiene asignada el Prado: la difusión de la cultura. Gracias a la Fundación Notariado, centenares de personas presencialmente y miles más de forma virtual, tienen acceso gratuito a algunos de los más renombrados historiadores del arte del mundo.
“LA PROGRAMACIÓN DE 2026 HARÁ ESPECIAL HINCAPIÉ EN LA LABOR DE TRES REINAS COLECCIONISTAS: ISABEL DE FARNESIO, CRISTINA DE SUECIA Y MARIANA DE AUSTRIA”
-Además de la Cátedra, Fundación Notariado ha desarrollado proyectos en los que el Museo del Prado ha participado, como Acoger es un bien para todos, La vejez como experiencia humana o Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. ¿Cree que este tipo de iniciativas corporativas son útiles para acercar las colecciones del Prado a distintos grupos sociales?
– El Museo del Prado cerrará 2025 con tres millones y medio de visitantes, probablemente nuestro límite si queremos mantener la calidad de la visita. Como director no me interesan más visitantes, pero sí más variados, con perfiles sociales, culturales y económicos diferentes. Iniciativas como las que comentas permiten llegar a segmentos de la población que tradicionalmente viven de espaldas al museo, de ahí su enorme utilidad y nuestro interés por ellas.
-¿Qué proyectos previstos para 2026 puede anticipar a nuestros lectores?
– La programación de 2026 será variada, pero hará especial hincapié en la labor de tres reinas coleccionistas: Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y Mariana de Austria, y se adentrará en periodos (Edad Media) y ámbitos geográficos (el mundo alemán) poco frecuentados con anterioridad, manteniéndonos siempre fieles a la máxima de Horacio de “enseñar deleitando”.
En la página web del Museo Nacional del Prado se puede consultar su biografía así como las obras que ha publicado.