Entrevista a Muriel Romero, directora de la Compañía Nacional de Danza

ESFERA CULTURAL

Muriel Romero,

directora de la Compañía Nacional de Danza

“Mi propuesta es versátil y brinda su espacio a coreógrafos y dramaturgos nacionales”

Bailarina, coreógrafa, pedagoga, gestora cultural o investigadora, son algunos de los méritos que acreditan a Muriel Romero como directora de la Compañía Nacional de Danza (CND), puesto que no ocupaba una mujer desde hace más de tres décadas. Asume el cargo después de haber sido recompensada en grandes certámenes como primera figura en conjuntos internacionales de danza y de haber creado la compañía Stocos.
JUAN ANTONIO LLORENTE

Cuando usted bailaba para la Compañía Nacional de Danza (CND) que dirigía Maya Plisetskaya, ¿imaginó que ocuparía ese cargo en el futuro?

No, era muy pequeña entonces, solo tenía quince años. En aquel momento lo que me interesaba era bailar, bailar y bailar. Quizás pensé en dirigirla en la época de Nacho Duato pero tampoco muy conscientemente. La coreografía y la dirección siempre han estado dentro de mí pero las fui incorporando a mi vida un poco más tarde, como una consecuencia lógica, orgánica. Llevo dedicándome a esto desde los once años, cuando salí de mi casa en Murcia, y acabo de cumplir cincuenta y dos. Toda mi vida sacrificada a la danza en activo: en compañías institucionales y grandes conjuntos. Hasta que me pasé al mundo independiente, creando Stocos, mi propia compañía.

¿Seguirá bailando?

En la Compañía Nacional de Danza no voy a hacerlo, pero he bailado hasta ayer. Entre los 35 y los 40 años se produce un cambio en los seres humanos. En el caso del bailarín, llegando a los 40, el cuerpo requiere otros cuidados, otro tipo de actividad. Después de tanto tiempo de aquí para allá, me apetecía conocer otros ambientes, otras formas de crear.

Sucede a Joaquín de Luz, que recuperó el neoclásico, y este a su vez sucedía a José Carlos Martínez, devoto del clásico. ¿Hacia dónde apunta su propuesta?

En la línea que empezó José Carlos, volviendo a esa oferta versátil de los siglos XIX, XX y XXI: al repertorio clásico, neoclásico y a las coreografías actuales, contemporáneas. También me interesan las piezas de absoluta vanguardia, con miradas únicas de grandes artistas del presente y brindar su espacio a coreógrafas, coreógrafos y dramaturgos nacionales. Como, por ejemplo, La Ribot, la primera española con un León de Oro de la Bienal de Danza de Venecia. También quiero mostrar un Onegin de John Cranko, que no se ha visto aquí. Para el primer programa voy a rescatar Serenade, una pieza de Balanchine que trajo la bailarina María de Ávila. Esas obras maestras que forman parte de la compañía hay que sacarlas del cajón y volver a darles vida. Sin olvidar la danza del futuro.

 


AL BAILARÍN LE DOY LIBERTAD PARA QUE SEA ARTISTA, NO MERO EJECUTANTE


 

Ese aspecto futurista me descoloca.

Si no se conocen mis trabajos en Stocos, es fácil tener ese sentimiento. En este momento estoy al servicio de una compañía que, después de veinte años con Nacho Duato, tiene un repertorio muy amplio. Suyo, y de otros coreógrafos como Ohad, Forsythe, con los que también vamos a contar. En la Compañía no puedo apostar por un extremo. Bailando en Múnich o en Berlín, tenía una pieza de Momix de 1989 y luego La Bella durmiente. Debe haber variedad, para lo que es preciso que los bailarines sean de lo más versátil.

¿Cómo transmite sus ideas al bailarín? Su colega Tamara Rojo aboga por darle libertad para que sea valiente.

Yo le doy libertad para que sea artista, no un mero ejecutante. Mi asistente de dirección, Ana Catalina Román, ha trabajado veinte años con William Forshythe, la casa donde se han fabricado cantidad de movimientos, porque los bailarines eran creativos a través de esa búsqueda, mediante la improvisación y la composición. Estoy trabajando mucho desde esa libertad el aspecto de mente abierta-bailarín creativo y valiente, por todo lo que sacrifica desde muy pequeño por su pasión y porque, de forma natural, se expone desde una corta edad ante mil, dos mil personas. Es algo que conozco bien. Y esa disciplina, te da libertad.

Hasta ayer mismo, el baile en España era la “Cenicienta de las artes” y Madrid, el “yermo de la danza”. Usted se encuentra con un ballet flamenco de la Comunidad, y con María Pagés gestionando un teatro del ayuntamiento. Tanta oferta ¿funciona a favor de la danza o puede confundir?

Cuanto más se multiplique y más centros coreográficos y compañías haya, mejor. La crisis de 2008 se cargó muchos festivales: el famoso de Escena Contemporánea y el de Música de Alicante desaparecieron. Yo apuesto definitivamente por que se hagan cosas y pasen cosas. Cada propuesta de cualquier comunidad y de cualquier color político redundará en favor de este arte sublime. ¡Que surjan compañías, que hay muchísima gente interesada! A mi audición se presentaron casi quinientas personas. Necesitamos más espacios y más teatros, y para ello abogo por la unión del sector. Desde mi estancia en Roma, tras nueve meses con veintiún artistas de diferentes disciplinas, mi amor por la danza se multiplicó. Con esa perspectiva, ves tu propio arte en otra dimensión, y lo valoras mucho más. El bailarín es un ser frágil, en conexión constante con su cuerpo, su psique, su espíritu y sus emociones.

 


CUANTO MÁS SE MULTIPLIQUE EL ARTE Y MÁS CENTROS COREOGRÁFICOS Y COMPAÑÍAS HAYA, MEJOR


 

¿Pugna o colaboración con Pagés?

Siendo vecinas y amigas ¡cómo no va a haber colaboración! Así es el arte. La Compañía va a actuar en su sala del Centro de Danza Matadero el 7 de junio en un proyecto europeo muy interesante, compartido a través de un agente de Londres. Y tenemos programa también en mayo de 2026.

Van como invitados, después de tanto tiempo luchando por un teatro propio…

Que tras cuarenta y cinco años la Compañía Nacional de Danza no tenga teatro, sólo prueba que no existe voluntad política. Que nadie ha dicho: esta gente necesita un teatro ¡que es la Compañía Nacional y hay un dinero público que los españoles estamos pagando y tiene que revertir en más espectáculos! Yo estoy dirigiendo esta compañía de cien personas, pero haciendo casi la misma labor que hice quince años en Stocos: buscar teatros, hablar con ellos. Algunos nos programan regularmente, pero eso no quita que, hasta que me vaya, siga reclamando nuestro teatro en cada entrevista.

Habla de los que se han ido. ¿También en la danza hay fuga de cerebros?

Sí. En mi programa está un “No a la fuga de puntas”. Yo no me he quedado como primera bailarina en Berlín haciendo veinte o treinta años Bellas durmientes cada dos semanas, ni me ha interesado nunca ser una estrellita. Quería ver, vivir, otras cosas. Estaba de primera bailarina, y de repente me venía con Nacho Duato para un contrato de cuerpo de baile, para luego volver como solista. Siempre me ha importado bailar y aprender y conocer más sobre este mundo que no eliges tú; te elige.

Un objetivo al que quiera apuntar en estos cinco años…

El proyecto que pretendo sacar adelante es complicado. Ante todo, por la falta de ese teatro en que hacer cada año tres programaciones y cinco o seis creaciones, que luego fueran girando. Sería lo ideal. Mi objetivo es intentar que el bailarín esté bien alimentado de una versatilidad de estilos, que crezca artísticamente. Y poder satisfacer al público, intentando darle lo que pide, porque es el deber de esta compañía.

Parte de ese público se ha preocupado al escucharle que no quiere tantas Bellas durmientes y tantas Cármenes.

Cuando hablo de mis preferencias por la creación contemporánea, nueva, actual, es porque prefiero programar un Onegin, y voy a intentarlo. Pero no por ello estoy en contra del repertorio. Hay grandes trabajos, como la Sylphide que presentamos el mes pasado, para la que vino de Copenhague Petrusjka Broholm, que procede de esa tradición y es única reflejando el romanticismo. A lo que me refería es a las reposiciones, que se presentan como esta es “mi Carmen” o este es “mi Romeo y Julieta” y en el noventa y nueve por ciento de los casos no valen nada. Tienes que ser un gran coreógrafo como Massine o Petipa -y genios así salen tres cada siglo-, de los que hay reposiciones maravillosas, que puedes comprar, alquilar o coproducir con otros teatros. Fuera de eso anda que no hay historias interesantes en la literatura, como para vender “tu” Bella Durmiente o “tu” Cascanueces. Con diez vídeos del mercado, hacen su versión y se forran, porque sólo les interesa ganar dinero.

¿Dónde encontrarla?

Responsabilizándose de la Compañía Nacional de Danza en cada actuación dentro y fuera de España. O en su despacho resolviendo el gran puzzle para celebrar en 2029 el medio siglo de vida de la compañía.

Leer un cuadro: La mujer barbuda o Magdalena Ventura con su marido

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LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Ribera, José de
Fecha de creación: 1631
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Almacén
Medidas: 194 x 125,5 cm

La mujer barbuda o Magdalena Ventura con su marido
Pintado en Nápoles en 1631 por José de Ribera y en depósito en el Museo del Prado desde 2004, el imponente doble retrato de Magdalena Ventura con su marido, y el bebé al que ella ofrece un único gran seno, acariciado por su espesa barba negra, es indudablemente uno de los cuadros del siglo XVII más analizados en nuestro siglo XXI.
BÉNÉDICTE SAVOY,

profesora de Historia del Arte en Technische Universität de Berlín

A través de los tiempos, y en una bella frontalidad, dos venerables personajes barbudos nos plantean cuestiones de plena actualidad: la virilidad, la maternidad, la fluidez de los géneros y los modelos de vida, la tolerancia respecto a la ambigüedad, o el paso del tiempo visible en nuestros cuerpos. Se ha escrito mucho sobre este lienzo últimamente, y a buen seguro no es más que el principio de un largo camino.

Sin embargo, el cuadro de Ribera encierra otra historia, también de actualidad pero menos conocida: la del desplazamiento forzoso de obras de arte en tiempos de guerra, ocupación y conquistas territoriales, así como su restitución. En este caso hablamos en concreto de la agresiva apropiación por parte de la Francia revolucionaria, y posteriormente napoleónica, del patrimonio cultural de las naciones europeas sometidas a sus ejércitos. El retrato de Magdalena Ventura, ‘seleccionado’ bajo el reinado de José I Bonaparte para ser mandado a París junto con otros centenares de pinturas pertenecientes a la aristocracia española, llegó efectivamente a la capital francesa a finales del año 1813, justo unas semanas antes de la primera caída de Napoleón y del restablecimiento de la monarquía francesa en la primavera de 1814. Apenas derrotado Napoleón, una serie de emisarios de todos los países europeos, incluida España, exigieron al recién restaurado monarca que retornase a sus legítimos propietarios las decenas de miles de obras que les habían sido confiscadas. Se concluyó entonces un acuerdo diplomático secreto: con objeto de preservar la integridad del Musée Napoléon, “el más importante museo del universo”, que pasaría a denominarse Musée Royal (el actual Musée du Louvre), París se comprometió a devolver obras, pero solo las que no estuvieran expuestas públicamente. Se iniciaron entonces las labores de embalaje, pero los comisionados europeos no tardaron en comprender que, en el museo parisino, ni el director, Dominique-Vivant Denon, ni sus empleados, ponían mucho interés en el cumplimiento del acuerdo y solo buscaban ganar tiempo.

 


EL LIENZO FUE RESTITUIDO A ESPAÑA TRAS EL PERÍODO DE LOS CIEN DÍAS Y LA SEGUNDA ABDICACIÓN DE NAPOLEÓN EN 1815


 

Las tensiones alcanzaron su punto álgido en el verano de 1814, cuando Denon, alegando causas de importante interés científico, decidió presentar en el Gran Salón del Louvre una exposición de obras inéditas. En su diario personal, un emisario prusiano anotaba, exasperado: “Constato con indignación la insolencia de los administradores del museo, que ahora se ponen a exponer cuadros que mantenían guardados en sus almacenes, ¡y entre otros cuadros expuestos desde hace tiempo! ¡Eso es mala fe!”. La exposición se inauguró el 25 de julio de 1814. Junto a los llamados pintores primitivos alemanes e italianos, se presentaron obras maestras de la escuela española, entre ellas el retrato de Magdalena Ventura. Un cronista de la época procedente de Alemania escribiría: “Parece ser que a los treinta años a esa mujer le creció una barba de hombre. Esa extraña circunstancia no le impidió encontrar un marido, con quien tuvo varios hijos. El pintor español la representa a sus cincuenta y dos años, amamantando a su bebé. Cuesta imaginar algo más impactante que ese pecho asomando bajo su larga barba negra”. El lienzo fue finalmente restituido a España, tras el período de los Cien Días y la segunda abdicación de Napoleón en 1815. Fue por aquel entonces cuando, a modo de guiño, Goya realizó, en su célebre cuaderno de bordes negros, un dibujo de un bebé en los brazos de una mujer barbuda, anotando a lápiz en la parte inferior las siguientes palabras: “Esta mujer fue retratada en Nápoles por Jose Ribera o el Españoleto, por los años de 1640”. Queda por ver dónde y cuándo vio el cuadro Goya… Magdalena Ventura sigue interpelándonos.

Impulso a la formación jurídica

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T E N E R I F E 2 0 2 4

Impulso a la formación jurídica

En la era de la globalización, también las entidades educativas deben interconectarse y ampliar sus ámbitos de actuación. Así lo han entendido las que se han incorporado desde treinta países a la Fundación Universitaria Iberoamericana (Funiber), que ahora se ha aliado con el Consejo General del Notariado para impulsar la formación jurídica.
JULIÁN DÍEZ
De izda. a dcha.: Santos Gracia Villar, presidente de la Fundación Universitaria Iberoamericana y José Ángel Martínez Sanchiz, presidente del Consejo General del Notariado, tras la firma del acuerdo.

Con el protocolo de colaboración, firmado el 20 de septiembre pasado en Tenerife por cuatro años de vigencia inicial, la primera plataforma internacional universitaria del ámbito de la Iberofonía pone a disposición del Consejo General del Notariado la posibilidad de cursar doctorados, maestrías y especializaciones sobre materias jurídicas, politológicas, de recursos humanos y de comunicación. En total, son ciento cincuenta programas académicos los que alberga Funiber.

Los beneficiarios de este protocolo vendrán a sumarse a los miles de becados en estudios de posgrado, licenciatura y doctorado de todo el mundo que amplían sus conocimientos a través de Funiber, en particular en países de habla española y portuguesa.

 


EL OBJETIVO PRINCIPAL DEL ACUERDO ES LA REALIZACIÓN DE PROYECTOS DE COOPERACIÓN PREFERENTEMENTE EN LOS ÁMBITOS DEL DERECHO,LA EDUCACIÓN Y LA CULTURA


 

Apuesta por la igualdad. Funiber interconecta a sesenta centros como la Universidad Europea del Atlántico (Santander), la Universidad de Extremadura, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad Iberoamericana de México (Campeche), la Universidad Internacional Iberoamericana de Puerto Rico (Arecibo), la Fundación Internacional de Colombia (Bogotá) o la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial, así como también universidades de habla lusa en Portugal, Brasil o Angola.

Nacida en 1997 en Barcelona, Funiber destaca entre sus objetivos “formar personas como iguales con una educación internacional de primer nivel y categoría, sin dejar de lado lo que cada país aporta en su individualidad, singularidad y ventajas comparativas”. Para ello se guía por las conclusiones de la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI: Visión y Acción, que fue presentada por la UNESCO en París en 1998. En ese texto se incluye el que Funiber considera como su lema principal: Educación permanente durante toda la vida, facilitando que todo individuo pueda educarse donde viva y trabaje.

Por ello no pone su foco únicamente en quienes tengan una carrera universitaria, sino que ofrece sus cursos a distintos grupos y niveles de profundización: “Cada cual debe poder elegir el camino que más le satisfaga en la materialización de su proceso personal de aprendizaje y formación cultural e intelectual”, declara entre sus intenciones.

Con esos objetivos, Funiber desarrolla sus actividades a través de tres ejes fundamentales de actuación: promover la creación de programas académicos interuniversitarios, en particular en modalidad de maestrías de doble titulación; apoyar en la formación y en proyectos de I+D+i y de cooperación internacional; y buscar soluciones de formación a medida y gestión del conocimiento para empresas e instituciones.

Online y sin horarios. Su modelo educativo es no presencial. Incide en la búsqueda de promover un espacio cómodo para el estudiante caracterizado por la eliminación de los problemas de horarios, desaparición del tiempo de desplazamientos, seguimiento continuo de estudios y a través del campus y de una agenda personal; ajuste del ritmo de estudio a los intereses y vida personal del estudiante; y aplicación directa de los conocimientos adquiridos al ámbito laboral.

El protocolo con el Consejo General del Notariado viene a sumarse a los acuerdos que Funiber ha firmado ya con entidades como la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), el Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ), la Real Academia de la Historia, la Fundación Carolina y otras instituciones de carácter nacional, regional o local.

En el texto del protocolo se destaca como objeto principal “la realización de programas y proyectos de cooperación que sean considerados de interés mutuo y con carácter preferente en los ámbitos del Derecho, la Educación y la Cultura, con el objeto de promover el progreso de las sociedades de los países de lenguas española y portuguesa en los distintos continentes”.

Ambas entidades “comparten interés en el impulso de la formación superior de calidad dirigida a los ciudadanos de los países iberohablantes en todas las áreas del conocimiento, particularmente en la jurídica, en el ámbito de los recursos humanos y en el de la comunicación. En este sentido, las partes manifiestan su voluntad de colaborar en la realización de programas, proyectos y actividades de cooperación, incluyendo la formación permanente dirigida a funcionarios públicos”.

Relevancia cultural

Funiber también cuenta con una notable obra cultural, de importante impacto en distintos ámbitos artísticos (en particular pintura y música), que pone “a disposición de los ciudadanos, con el objeto de contribuir a la formación integral de la persona”. En el momento de redactar estas líneas, por ejemplo se encuentra la exposición de litografías y grabados de Pablo Picasso El entierro del Conde de Orgaz y la Flauta Doble, en el Museo Arqueológico Nacional de Benguela (Angola), con fondos del pintor malagueño que pertenecen a la propia fundación, o la exposición de las series Las cenas de Gala y Los sueños caprichosos de Pantagruel, de Salvador Dalí, en la sala de exposiciones del Centro de Formación de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala. El protocolo firmado con el Consejo General del Notariado también recoge futuras actividades en este campo, ya que augura la organización conjunta de “actividades en el ámbito cultural (conciertos de música, exposiciones y conferencias, entre otras) que muestren el trabajo de artistas y expertos de los países de lenguas española y portuguesa”.

Ambas entidades desean fomentar la formación superior de calidad de los ciudadanos, particularmente la jurídica.

Entrevista a León de la Torre, director general de Casa América

ESFERA CULTURAL

León de la Torre Kreis,

director general de Casa América

“Cada día se reconoce más el valor del español: ese instrumento que une a 500 millones de personas”

Nacido en Washington en 1969, con tres décadas acreditadas como diplomático en el Viejo y el Nuevo Continente, León de la Torre Kreis es desde febrero de este año director general de Casa América. Su destino soñado en el que, con la trayectoria que le avala en el campo de la gestión y la cultura, apuesta por estrechar la relación de España y la Unión Europea con América Latina.
JUAN ANTONIO LLORENTE

Ha visto un sueño cumplido. ¿Encontró lo que pensaba?

Como varios compañeros que han estado aquí, he asistido a numerosas actividades desde hace muchos años, y sabía que es esta casa.

¿Qué es?

El sistema de casas de América es un lujo de la diplomacia española. Y un instrumento fantástico que nos permite reforzar los lazos con América. No sólo con la comunidad iberoamericana de América Latina y El Caribe; también con Estados Unidos y Canadá. En todos los ámbitos -político, económico, cultural, social- con debates, encuentros, exposiciones…

¿Llegó con idea de imponer un sello personal?

Creo que fui propuesto y aceptado por el Consorcio, el Gobierno Central a través del Ministerio de Asuntos Exteriores; la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, por mi trayectoria, tras prácticamente 18 años como diplomático en distintos países de América Central y Sudamérica, cubriendo todos los pasos que hay en la carrera diplomática. Y con distintos sombreros -por la Unión Europea y por España-, ejerciendo funciones tan diversas como cónsul, consejero general, consejero cultural y embajador.

 


“EL SISTEMA DE CASAS DE AMÉRICA ES UN LUJO DE LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA. Y UN INSTRUMENTO FANTÁSTICO QUE NOS PERMITE REFORZAR LOS LAZOS”


 

También ha conocido otros destinos.

Además de alguno fuera de la carrera, como el Tribunal Constitucional, y en dos ocasiones previas en Madrid, he estado en China, Bélgica y, brevemente, en Cabo Verde.

¿Existe colisión con instituciones como el Instituto Cervantes o el Ateneo, sustentados por pilares que comparte Casa América?

Intentamos que sean colaboraciones. Trabajamos con el Instituto Cervantes en muchas de sus actividades y él participa en otras nuestras. Con el Círculo de Bellas Artes, otro socio habitual, compartimos agenda de grandes exposiciones en Madrid, ahora mismo en ebullición cultural, en buena parte por ese vínculo con América Latina y el Caribe, que no existía hace treinta años. Hoy, una emigración muy fuerte de esos países, plenamente integrada, le han dado una nota digamos iberoamericana a la ciudad. Por ello, en infinidad de actividades se nos pide que participemos. Trabajamos por ello con muchas instituciones, porque tanta oferta, en la que estamos totalmente integrados, obedece a mucha demanda. El problema es que a veces tenemos que decir no a proyectos muy buenos, por imposibilidad material y de gestión. No podemos hacer veinte exposiciones al tiempo: una cada mes o mes y medio es el ritmo que llevamos. Podemos presentar un determinado número de libros, pero no dejan de llegar peticiones para títulos vinculados a América Latina, por la temática o porque los autores son de allí. Y lo mismo con propuestas teatrales o musicales. Nuestra colaboración es mayor cada vez con el mundo audiovisual: debates académicos con las universidades que quieren hablar de los temas que interesan en América Latina, como crecimiento económico, seguridad, desigualdad, protección al medio ambiente, desarrollo sostenible…

¿Qué público asiste?

Al caracterizar a Casa América una oferta variada, intensa y gratuita, tenemos un público muy diverso, y eso creo que es uno de nuestros puntos fuertes. Según la actividad, puede ser muy joven o mayor. Para las centradas en un país en concreto, como es lógico viene público muy numeroso de ese país, o que tiene vínculos con él. Eso demuestra que nuestra agenda de actividades es vista, leída y analizada por muchísima gente. A veces, lamentablemente, por limitaciones de aforo, aunque alguna de nuestras salas es muy grande -en el anfiteatro caben 400 personas- hay quien se queda fuera. Suele suceder en algunos conciertos, porque si se trata de una exposición, pueden venir otro día.

 


“TRABAJAMOS CON EL INSTITUTO CERVANTES EN MUCHAS DE SUS ACTIVIDADES Y ÉL PARTICIPA EN OTRAS NUESTRAS”


 

Para un diplomático, ¿la gestión es labor grata o ingrata?

Es fundamental. Nosotros hacemos análisis político o estratégico, pero, siendo funcionarios públicos de la Administración General del Estado sometidos a la inspección, al Tribunal de Cuentas, también debemos gestionar. La gestión es exigente, pero la veo como parte esencial de mi trabajo. Tenemos unos medios para usar eficientemente, y un equipo humano, fundamental en este caso, al que es preciso motivar. Es parte esencial de mi labor. Esta casa también sufrió recortes importantes en la crisis de 2008 tanto del equipo como del Presupuesto Público. Desde entonces hemos tenido que hacer un esfuerzo los distintos equipos directivos por conseguir financiación complementaria: a través de la concesión del restaurante o, puntualmente, el alquiler de salas. Contamos con un patronato, que es fundamental y que, para diversificar más allá de las grandes empresas que normalmente están en instituciones como Casa América, pretendemos ampliar incorporando nuevas sociedades españolas y latinoamericanas.

¿Cómo afronta el prisma de la cultura?

Haber sido consejero cultural cuatro años y haber dirigido el Centro Cultural de España en Santiago de Chile me ha dado una experiencia precisa de lo que es ser gestor cultural. Casa América es un instrumento de diplomacia pública y, siendo mucho más que un centro cultural, también es un centro cultural. Luego están los matices, porque cada director tiene sus preferencias. Unos son más literarios; otros más de artes dramáticas o de temas musicales. Yo intento tener una visión equilibrada, convencido de que la oferta tiene que ser variada. Abriéndonos además a nuevos espacios, saliéndonos de esa zona habitual de actuación que se llama zona de confort. Intentando realizar actividades con nuevos medios de comunicación. Por ejemplo: para un público más joven, que quizás no tenía en su radar Casa América, llevamos varios años programando un encuentro iberoamericano de podcast.

Su biografía, por pudor tal vez, orilla a quien hace una década se revelaba como escritor con Yo, William Walker.

Cuando estaba para terminar mi misión en Nicaragua, escribí esa novela histórica, que se desarrolla en el siglo XIX sobre un filibustero norteamericano que llegó a ser presidente de Nicaragua. Tuvo una presencia muy difícil en toda Centroamérica por llevar a cabo varias guerras contra los países vecinos, y finalmente fue ejecutado en Honduras. Pero en varias campañas fue un ejemplo de la política y la diplomacia de aquel momento en una parte del mundo, donde coincidía el interés por cruzar el istmo y llegar del Atlántico al Pacífico justo cuando empezó la fiebre del oro en California. Investigué en archivos históricos de Nicaragua, España y, sobre todo, Estados Unidos. Escribirla me produjo muchas satisfacciones: por indagar en la historia del país donde estaba viviendo, y por tener la fortuna de que me escribiera el prólogo Sergio Ramírez, que luego fue Premio Cervantes.

¿Con Walker se esfuma el escritor?

Aquel momento se dio en unas circunstancias muy concretas: una inspiración, una idea. Obviamente, cuando uno empieza a escribir, tiene por ahí el gusanillo, y hay algunos proyectos, pero aun nada concreto.

Siendo presidente honorario del Festival de Poesía de Granada, en Nicaragua, ¿no ha atacado el género lírico?

Me gusta leer poesía y supongo que como muchos la he escrito cuando era joven. Ahora no. Pero desde luego fue un honor apoyar ese certamen que, a lo largo de muchas ediciones, en la actualidad en formato virtual, ha congregado y congrega poetas de todo el mundo. Le dio realce cultural a la ciudad de Granada, y personalmente lo disfruté mucho.

¿Sigue vigente el eco del realismo mágico en la literatura?

Aquel boom cambió la forma de ver de América Latina, donde hay grandes autores, algunos de los cuales viven aquí: Jorge Volpi, Sergio Ramírez, Gioconda Belli… Una lista enorme, y muchos han pasado por Casa América, donde fomentamos y apoyamos las nuevas vocaciones. Ahora estamos viendo el big bang de las escritoras que, siendo importantes en la época del boom, no fueron visibilizadas. Y las mujeres jóvenes de todos los países de habla española avaladas actualmente por un éxito extraordinario en la literatura.

¿La voz de la mujer se vio silenciada por aquella generación, como ocurrió en España con las sinsombrero de la del 27?

Igual. Por la presencia arrolladora de García Márquez, Vargas Llosa, Jorge Edwards, Donoso… La sociedad no había evolucionado como ahora, cuando la igualdad se ha ido conquistando poco a poco. Pensando en ellas, tenemos ciclos y presentaciones de libros, rehabilitando o recuperando escritoras de esa época con voz propia, que hace años no pudieron lucirse lo que debieron. Creo que ahí también estamos cumpliendo un papel, que ha enriquecido nuestra agenda.

 


“AHORA ESTAMOS VIENDO EL ‘BIG BANG’ DE LAS ESCRITORAS QUE, SIENDO IMPORTANTES EN LA ÉPOCA DEL ‘BOOM’, NO FUERON VISIBILIZADAS”


 

¿Le queda cuerda para rato?

Nuestro nombramiento es con un contrato de dirección hasta tres años. Llevo poco más de medio y me gustaría estar durante un tiempo, porque estoy encantado. Creo que es un privilegio estar al frente de Casa América, además en un momento de España y de Madrid en que la relación con América es tan importante; con una intensidad increíble. Muchos de los temas de América lo son nuestros. Y de política interior. Incluso los contenciosos que podamos tener.

Nada nos es indiferente. Eso es algo que ha cambiado mucho en la España de los últimos veinte o treinta años por el fenómeno migratorio; porque se viaja y se conoce mucho más; porque hay una conexión económica y comercial fundamental y porque cada día se reconoce más el valor del idioma español: ese instrumento que une a 500 millones de personas, que lo utilizan como lengua materna. Algo extraordinario. Y Casa América está para apoyar todas las expresiones de esa realidad.

¿Dónde encontrarle?

Con una agenda de actividades tan apretada, y de la que pretende responsabilizarse hasta el último detalle, lo aconsejable es buscarlo en la agenda que publica la página web de la Institución que de él depende https://www.casamerica.es/

Leer un cuadro: La colección del Museo del Prado en Canarias

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LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Título de la obra: Mestiza
Autor: Villanueva y Vinarao, Esteban
Tamaño: 70 x 55 cm
Fecha de creación: 1875
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria

LA COLECCIÓN DEL MUSEO DEL PRADO EN CANARIAS
Una de las iniciativas singulares del Museo del Prado es Prado extendido, cuyo objetivo es proyectar la presencia del Museo en todo el territorio español, facilitando el acceso y la visibilidad de sus fondos a toda la ciudadanía.
REYES CARRASCO GARRIDO,

Conservadora responsable del Servicio de Depósitos

Los bienes culturales viajan para servir a las comunidades. Su contemplación y estudio se convierten en estímulo para la educación, creación y trasmisión de conocimiento. Las colecciones que conforman hoy el Museo del Prado han sido compartidas con otras instituciones desde el siglo XIX, apoyando sus misiones sociales, culturales o de representación institucional.

El Prado tiene depositados 3.420 bienes culturales en 284 instituciones. En las Islas Canarias se encuentran 93 de estas obras, todas ellas en espacios gestionados por las administraciones públicas. En la isla de Gran Canaria se encuentran 38 de estos bienes, distribuidos entre la Casa Colón, en la que hay 14, el Ayuntamiento de Las Palmas, con 21, y el Tribunal Superior de Justicia, con 3. En Santa Cruz de Tenerife el Prado está presente en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, en el que hay 39 obras del Prado; en el Ayuntamiento de la Orotava, donde hay 8; y en el IES Canarias Cabrera Pinto, en La Laguna que guarda 9.

 


EN LAS ISLAS CANARIAS SE ENCUENTRAN 93 OBRAS DEL MUSEO DE EL PRADO, TODAS ELLAS EN ESPACIOS GESTIONADOS POR LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS


 

En su origen, el conjunto depositado daba respuesta a una doble necesidad. Para el Museo del Prado era la forma de liberar espacio de sus almacenes y de encontrar un nuevo destino a los fondos que no podían ser expuestos. Para Canarias la solicitud se justificaba por ser un punto estratégico en el comercio de ultramar, con la consecuente visita de miles de extranjeros que podrían apreciar estas obras. A esta motivación se uniría, en el caso de Las Palmas, la ausencia de un museo que sirviera de aprendizaje de la historia del arte; y en el caso de su existencia, como en Tenerife, es una forma de completar la colección y el estudio de esta disciplina.

El pionero. El primer depósito realizado en las Islas fue en 1900 a petición del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con destino al Museo de Bellas Artes de dicha ciudad. Se trataba de 12 obras procedentes del Museo de Arte Moderno, la mayoría grandes formatos de tema histórico, como La batalla de Otumba de Manuel Ramírez Ibáñez (P-5499) o La guerra, de Manuel Villegas (P-5503), obras que hoy siguen expuestas en sus salas.

Aunque el depósito es muy variado en temática, cronología y tipología, por su valor documental me gustaría destacar las obras de los alumnos de la Academia de dibujo y pintura de Manila (Filipinas), depositadas en los ayuntamientos de La Orotava y de Las Palmas en 1911 y 1913 respectivamente. Obras que, extrañas para su época por ser manifestación de un contexto cultural diferente al europeo, hoy son importantes para poner en valor la igualdad en el marco de la diversidad cultural, desde la perspectiva de la producción artística.

Se trata en su mayoría de pinturas que, tras su exhibición en la Exposición General de las Islas Filipinas de 1887, pasaron al Museo de Ultramar hasta su disolución en 1908, para posteriormente ingresar en la colección estable del Museo de Arte Moderno, institución que autorizó el envío de estas obras de ‘tipos y paisajes’ filipinos a las islas por falta de espacio para su exposición. Obras que son testimonio de la forma de actuar de una época que ahora es objeto de revisión.

Un tesoro medieval sin parangón en el mundo

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UN TESORO MEDIEVAL SIN PARANGÓN EN EL MUNDO

El Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona pone a disposición del público en formato digital parte de sus fondos, que incluyen registros notariales desde 1221.
JULIÁN DÍEZ
Solo los volúmenes que superan el siglo de antigüedad, que es posible consultar sin otra justificación que el interés académico, ascienden a 40.000.

La incuestionable importancia de los protocolos notariales como testimonio histórico tiene un punto de referencia mundial en Barcelona. Solamente Génova cuenta con documentos tan tempranos, con un volumen considerable, aunque sin llegar a la abundancia que atesora el Archivo de Protocolos Históricos del Colegio Notarial de Cataluña, que desde 2014 está poniendo los de origen medieval a disposición de profesionales o simples curiosos por la historia en su página web.

 


LA INCUESTIONABLE IMPORTANCIA DE LOS PROTOCOLOS NOTARIALES COMO TESTIMONIO HISTÓRICO TIENE UN PUNTO DE REFERENCIA MUNDIAL EN BARCELONA


 

Siglos XIII y XIV

Hasta el momento se ha digitalizado la práctica totalidad de los registros existentes de los 196 notarios que iniciaron su actividad en la capital catalana antes de 1451. En total 3.336 documentos de más de 3.500 volúmenes. Un proceso que se inició en 2014, con la disponibilidad online de 250.000 imágenes correspondientes a los siglos XIII y XIV, a la que siguieron otras cinco fechas de subida de material. Las dos últimas se dieron el pasado mes de junio, cuando se hicieron coincidir con el Día Internacional de los Archivos que se celebra por propuesta de la UNESCO desde 1948 y con el aniversario de la inauguración de la sede del Colegio Notarial de Cataluña, hace 142 años.

“Tenemos la intención de llevar a cabo la digitalización de los fondos de notarios que se incorporaron a la profesión posteriormente, si bien no se puede dar ahora mismo un calendario”, señala Antoni Albacete. Este doctor en Historia y Graduado Superior en Archivística y Gestión Documental lleva en el colegio notarial desde abril de 2020 y es director técnico de Investigación y Difusión del Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona desde 2022.

La tarea de digitalizar todo ese archivo histórico se adivina ingente: solo los volúmenes que superan el siglo de antigüedad (los que es posible consultar sin otra justificación que el interés académico) ascienden a 40.000, que ocupan unos 5.000 metros lineales de estanterías. También es posible solicitar la consulta física en un edificio histórico de la calle Notariat, número 4. Allí existe una moderna sala de trabajo con 26 puntos de lectura, una selecta biblioteca de referencia, y la posibilidad de visitas comentadas o el uso para clases universitarias relacionadas con la temática notarial.

Gestor documental

El gestor documental que soporta la sección de archivo digital del colegio notarial ha recibido un nombre significativo para la historia del Notariado: Aurora. Según el propio colegio, se trata de “un homenaje a la conocida obra inacabada de Rolandino de’Passageri”, el llamado príncipe de los notarios boloñés, que en esa obra del siglo XIII “usó por primera vez el tenor literal de las fórmulas documentales para glosar y difundir el conocimiento sobre el ars notariae”.

 


SE HAN DIGITALIZADO 750.000 IMÁGENES DE LOS PROTOCOLOS DE LOS 196 NOTARIOS BARCELONESES QUE INICIARON SU ACTIVIDAD ANTES DE 1451


 

¿Qué tipo de material es posible encontrar en esa documentación medieval que ya se encuentra disponible? Explica Antoni Albacete que “hay documentos de todos los estratos sociales. En el caso catalán, especialmente, la figura del notario está muy inserta en la sociedad, ya que se acude a él para elevar a público numerosos actos privados referentes a todo tipo de cuestiones”.

Una particularidad de los protocolos catalanes es que la entrega de la escritura pública original al otorgador fue el procedimiento seguido durante muchos años, muchos más que en el resto de los territorios de la corona hispánica. Por ello, todo el material medieval que se encuentra escaneado en el archivo son copias y no matrices. El documento original era redactado en un pergamino que se entregaba al otorgante, mientras el notario conservaba una copia registrada. Mientras que este fue el procedimiento habitual en toda la Edad Media, en Castilla cambió a partir de 1503 con la aplicación de la Pragmática de Alcalá, que sin embargo no se siguió en Cataluña hasta 1736 para los notarios no colegiados y 1755 para los colegiados.

Antoni Albacete explica que “estas copias registradas se clasifican en series que recogen los asentamientos, por un lado, en los diversos estadios de redacción del documento original, y, por otro lado, series de libros especiales que reúnen documentos de la misma tipología. Las más comunes son los testamentos o capítulos matrimoniales. En función de la clientela de los notarios se generaban libros donde concentraban los documentos del mismo tipo, para una mejor gestión de la producción documental».

En cuanto a los temas, son tan variados como cabría esperar. Un apartado especialmente numeroso que hoy resulta sorprendente es el de los documentos relacionados con esclavos y libertos: “Barcelona, durante los siglos XIV y XV, fue un centro de primera magnitud como mercado de esclavos, junto con Génova o Venecia. Tanto asistía a la demanda interna de la ciudad y Cataluña en general (contando con los condados del norte que pasaron a Francia con el Tratado de los Pirineos de 1659), como servía de centro de reexportación a otras plazas comerciales mediterráneas”, señala Albacete.

Asimismo, encontramos documentos sobre minorías confesionales -musulmanas y judías- y gran cantidad referidos a las compañías mercantes de la época, tanto catalanas como italianas y del norte de Europa. Igualmente hay volúmenes centrados en la actividad de los órganos de gobierno de la cancillería real, o de gremios y cofradías. En ambos casos, el notario en cuestión también ejercía de escribano de esos estamentos.

Curiosos pedazos de historia

En la web del Colegio Notarial de Cataluña se presenta cada mes un documento llamativo o curioso que da testimonio de la relevancia histórica de lo conservado en su Archivo de Protocolos. Así, a lo largo del último año, han sido mostrados por ejemplo el contrato de compraventa de uno de los terrenos en los que se ubica la Sagrada Familia, del 8 de noviembre de 1881; la confirmación por parte de dos testigos de la actuación de un cirujano célebre de la época que permitió recuperar la vista a un militar que la había perdido por la extracción de una muela, en diciembre de 1765; o la constitución de la compañía que habría de construir el primer ferrocarril en territorio español: la línea Barcelona-Mataró, en 1844.

Los fondos medievales digitalizados por el Colegio Notarial de Cataluña se encuentran disponibles en su web.

Un apartado especialmente numeroso que hoy resulta sorprendente es el de los documentos relacionados con esclavos y libertos.
Del latín medieval al catalán
Los documentos digitalizados por el Archivo de Protocolos en la época medieval están redactados en su inmensa mayoría en latín, como explica Antoni Albacete: “El catalán entra muy pronto (siglo XIV) para los documentos más personales, como testamentos y capítulos matrimoniales, pero el latín es la lengua más común. Las dos lenguas convivirán en siglos sucesivos, pero el catalán irá progresivamente prevaleciendo para ser el empleado de forma mayoritaria”. Ese proceso quedará interrumpido cuando, tras la Guerra de Sucesión de comienzos del siglo XVIII, la centralización del Estado promovida por la dinastía borbónica prohibirá el uso del catalán para obligar en toda la documentación pública el empleo del castellano. El catalán se recuperará posteriormente a través de distintas etapas hasta su uso normalizado actual.

OTRAS FUENTES

Una muestra del trabajo que los historiadores pueden llevar a cabo a partir de este material se encuentra en los números publicados de la revista “Estudis Històrics i Documents dels Arxius de Protocols

Entrevista a Iván Macías, compositor

ESFERA CULTURAL

IVÁN MACÍAS

Compositor

“West Side Story es el mejor musical de todos los tiempos”

Precoz en todo lo que ha emprendido -con trece años consigue el título de Profesor de Piano con Matrícula de Honor y el Premio Honorífico Fin de Carrera-, Iván Macías (Moguer, 1982), tras su etapa de concertista, dio un salto de gigante al Teatro Musical, hasta convertirse en uno de los mayores exponentes del género. En noviembre afrontará su desafío más ambicioso con el estreno absoluto un nuevo título, Los pilares de la tierra, a partir de la popular novela del británico Ken Follett.

JUAN ANTONIO LLORENTE

¿Cuándo vio su primer musical?

Hace muchísimos años. Siendo un niño, en Huelva o en Sevilla, no recuerdo bien. Era un espectáculo en gira…

Parece que aquella primera incursión no le marcó.

La verdad es que no. Luego, desde que empecé a viajar a Madrid, creo haber visto prácticamente todo. Los Miserables fue el primer espectáculo que me deslumbró, al comprobar que un musical puede estar cercano a la revista o a una ópera popular.

Hoy se anota como compositor El médico, El tiempo entre costuras, La historia interminable, Quién mató a Sherlock Holmes… ¿Me dejo alguno?

Uno que no se ha estrenado en Madrid a nivel profesional. Se llama Germinal y fue el primero. Ahora viene Los pilares de la Tierra, el quinto que presentamos en la capital, y ya hemos anunciado que estamos en el proceso de completar una obra dramático-musical: Patria. Y tocar ese tema son palabras mayores.

 


“‘LOS MISERABLES’ FUE EL PRIMER ESPECTÁCULO QUE ME DESLUMBRÓ, AL COMPROBAR QUE UN MUSICAL PUEDE ESTAR CERCANO A LA REVISTA O A UNA ÓPERA POPULAR”


 

¿Tiene referentes a la hora de componer?

Escucho muchísimo. Me encantan John Williams y Hans Zimmer, tan distintos y a la vez tan maravillosamente complementarios. Williams, ahí está su Thomas and the King, es el maestro a la hora de instrumentar y describir una historia con música, algo que le viene muy bien al teatro. En Superman, la música cuenta la historia. No se entendería la película sin Williams…Hasta que vino Zimmer haciendo lo contrario, con una música nada narrativa apoyando la acción. Me parecen dos maneras geniales de plantear una obra.

Se ha ido a referentes del cine. ¿En musical no tiene?

Después de haber visto tantos, sin duda sería Bernstein. West Side Story es el mejor musical de todos los tiempos. Al haber sido Los Miserables el primer musical en deslumbrarme, me influyó mucho Claude-Michel Schönberg, de quien luego vinieron Miss Saigón, Martin Guerre… Y me interesa lo que están haciendo nuevos compositores como Lin-Manuel Miranda con su Hamilton.

¿Dónde deja a Sondheim?

Su trabajo es muy interesante, pero queda bastante lejos de mi tradición musical. La de Sondheim es distinta, mucho más americana.

¿Libro que lee, música que crea? ¿Qué le pide para dar el primer paso?

Una historia que contar y unos personajes con ese punto capaz de enganchar al público, a los que estamos deseando dar vida. Aunque dicho así, creo que casi todos los libros son susceptibles de trasladarse al musical. Cuando me propuse hacerlo con El médico, y luego El tiempo entre costuras, me decían: ¿Cómo vas a hacer esa obra? Es imposible. Ahora le ha llegado al ¿cómo vas a hacer Los pilares de la tierra? Y creo que es posible, porque la música viaja muy rápido, haciendo que el público sienta y viva de manera más acelerada las emociones que se cuentan en las páginas de un libro.

El público, entonces, pide historia y personajes. ¿Cuál de los dos ingredientes le inspira más para trabajar?

Sin duda, una buena historia. Un texto que emocione. La palabra clave es emoción. Si el espectador entra en la historia y se emociona en cualquiera de sus estados, sale con la sensación de que ha valido la pena pagar la entrada. Una de las críticas más bonitas que nos hicieron, creo que fue con El médico, era que durante tres horas te olvidabas de mirar el WhatsApp. Parece una tontería, pero hoy todo el mundo está pendiente del teléfono como herramienta de trabajo. Y con El médico puedes reír, llorar… y para eso hace falta una historia poderosa.

¿Juega a favor el que detrás haya un libro conocido o le apetece descubrir y apostar?

Que sea un libro conocido ahorra muchísimo de explicar. Cuando hablas de El tiempo entre costuras o Los pilares de la tierra, el público sabe qué va a ver. En España se compra mucho todavía la marca, no como en Broadway. Entre los nominados a los Tony, muchas obras no son para nada conocidas. Aquí ese trabajo queda aún por hacer. Por otra parte, cuando tienes la marca, ganas mucho tiempo de comunicación también en lo que respecta al sponsoring. Si un libro ha vendido diez o veinte millones de copias es por algo.

Recuerde lo de los cien millones de moscas…

…se pueden equivocar. Pero también necesitamos moscas que compren entradas. Además, siendo mi formación clásica, soy bastante tolerante al respecto e insisto, algo tiene un libro para que venda tantísimo. En el caso de Los pilares de la Tierra hablamos de doscientos millones de copias, porque es una de las novelas más vendidas de la historia. Pero también hay muchos libros que cuando los leo pienso: ¡qué preciosidad sería esto en un escenario…!

¿Llegarán?

Si Dios quiere.

Inspirándole tanto la poesía como la prosa, ¿por qué no poner música a su paisano?

Juan Ramón Jiménez tiene una historia increíble para un proyecto en torno al Diario de un poeta recién casado, que no salió adelante. Se podrían hacer maravillas. Ahí hay una deuda pendiente, porque soy moguereño. Pero estamos ante el problema de que el teatro público musical casi no existe. Y desde el punto de vista privado, es muy caro hacerlo y hay que recuperar la inversión. Por eso la insistencia en que sea comercial, porque tienen que venderse localidades.

¿Le resultó tan fácil convencer a Ken Follett como en su momento a Noah Gordon, cuando le dijo «estoy escuchando mi libro…»?

No puede ser fácil conseguir los derechos de Los pilares de la tierra. Y no lo fue llegar a convencerle de llevar al teatro su obra a gente que no conoce. Hubo una labor previa durísima, y un trabajo artístico muy sólido hasta poder mostrarle varios números compuestos para el musical. Pero es un hombre muy interesante con quien se puede hablar. Entendió rápidamente lo que queríamos hacer y depositó en unas personas de Huelva su obra cumbre.

 


“ESTAMOS EN EL PROCESO DE COMPLETAR UNA OBRA DRAMÁTICO-MUSICAL: ‘PATRIA’. Y TOCAR ESE TEMA SON PALABRAS MAYORES”


 

Haga un spoiler. ¿Qué aporta de novedoso en Los pilares?

La partitura es grandiosa. En el proceso de instrumentación, vimos que era catedralicia, muy visual. Va a recordar mucho a las películas de este género en el cine, porque es muy cinematográfica. Estoy muy contento con el resultado porque, a pesar de ser una partitura grande, tras numerosas lecturas y pases, comprobamos que es bastante ligera en su comprensión. Creo que el público va a salir impactadísimo de las dos horas veinte que dura el espectáculo, en el que no deja de suceder cosa tras cosa.

Generando la música, pensando en el color de la voz del personaje, ¿tiene decidido quién será, para cortarle un traje a medida?

En mi cabeza sé quién me gustaría que lo cantara. Después habrá que rematar ese traje a medida. Recuerdo la anécdota de Mozart cuando le dijeron que le faltaba un aria. «Sí, respondió, pero no lo voy a hacer hasta que conozca a la primadonna«. La componía sobre la marcha. Sin llegar a ese punto, tengo muy claro el color de la voz y el artista que me puede inspirar al componer una melodía, una canción, una escena o lo que sea. En el casting se elegirá a quien mejor encaje en el perfil que buscamos. Luego, a sus trajes habrá que hacerles ciertas costuras para que resulten como escritos para ellos.

¿En alguna ocasión se lo ha contado a quien fue su musa mientras componía?

Si, porque he tenido la gran fortuna de trabajar con muchos de los mejores del sector. Y claro que les digo: esto ha sido inspirado pensando en ti. Pasó con Sherlock Holmes, una obra gestada durante el Covid, donde cada personaje fue creado para casi todos los que los acabaron cantando. La obra fue un tiro, cada cual con el traje a su medida.

¿Dónde encontrarle?

Procrastinador que no se da tregua, hasta la foto del estreno de Los Pilares de la Tierra, junto a Ken Follett, que ha confirmado su presencia, podemos intuir a Iván Macías dando forma a algún ambicioso proyecto. Como Patria, la obra de Fernando Aramburu, cuyo advenimiento ya ha anticipado.

Leer un cuadro: Sagunto, grupo escultórico

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Querol y Subirats, Agustín
Fecha de creación: 1888
Material: Mármol
Ubicación: Expuesto en la sala 75
Medidas: 94 x 230 x 120 cm.

‘Sagunto’

Entre las obras expuestas en el Museo del Prado siempre me ha llamado la atención el grupo semicolosal Sagunto, de Agustín Querol y Subirats (Tortosa, 1860 – Madrid, 1909), por varias razones: la primera porque acometía un tema histórico dramático y difícil de resolver.

LETICIA AZCUE BREA,

Jefa de Conservación de Escultura y Artes Decorativas

Es una escena que representa al pueblo de Sagunto resistiendo hasta la muerte, en el momento en que una madre se suicida clavándose un cuchillo en el pecho después de haber dado muerte a su hijo, para evitar que los soldados cartagineses, al mando de Aníbal, los capturaran, en el asedio del año 219 a. de C. Querol trasmitió con elocuencia los más hondos sentimientos de violencia, dolor, desesperación, y, por ende, la fortaleza de una mujer.

La segunda razón es comprobar la destacada capacidad artística que ya mostraba su escultor, que estaba perfeccionando su formación como pensionado de número en la Real Academia de España en Roma. En su último envío reglamentario en 1888 remitió esta composición de gran calidad en escayola, con desnudos de formas muy contundentes y posiciones realmente difíciles.

Y la tercera, por el llamativo formato, y por las dificultades que conlleva el moverlo, dado el peso y el tamaño. Para los escultores pensionados en Roma, sus envíos reglamentarios por barco desde Italia, y luego por caminos pedregosos desde la costa española hasta Madrid, en este caso una escayola que pesaba 800 kilogramos, siempre fueron una odisea.

 


QUEROL TRASMITIÓ CON ELOCUENCIA LOS MÁS HONDOS SENTIMIENTOS DE VIOLENCIA, DOLOR, DESESPERACIÓN, Y, POR ENDE, LA FORTALEZA DE UNA MUJER


 

De escayola a mármol

La obra, todavía en escayola, no solo hizo este viaje, sino que también fue enviada a Múnich en 1897. Una vez tallada en mármol de Carrara, pesando 1.600 kilogramos y con la complejidad que ello supone, fue una de las ocho obras que Querol envió a la Universal de París en 1900. El grupo fue presentado públicamente en Madrid en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1906, consiguió la medalla de honor, y fue adquirido en 1908 por el Estado para el Museo de Arte Moderno.

Este Museo, instalado entonces en una planta de la Biblioteca Nacional, optó, ante la falta de espacio, por exhibir en el jardín varios de los grandes formatos que tenía en mármol, un criterio que hoy no compartiríamos, pero que entonces era válido. Sagunto se expuso a la intemperie durante décadas, hasta que en 1971 fue una de las obras incorporadas a los fondos del Museo del Prado y pasó al interior del Casón del Buen Retiro. Ello explica por qué la superficie de las figuras no es lisa y homogénea, está descarnada, un testimonio mudo pero muy elocuente de la propia historia de la obra. Y finalmente me recuerda cómo la vida de un exitoso escultor, artífice de los Pegasos que coronaban el actual Ministerio de Agricultura o del frontón de la fachada de la Biblioteca Nacional, entre otras obras, quedó truncada con tan solo cuarenta y nueve años.

Tesoros escondidos en los protocolos notariales

ESFERA CULTURAL

TESOROS ESCONDIDOS EN LOS PROTOCOLOS NOTARIALES

Los notarios en su labor diaria están también creando fuentes primarias para los historiadores del futuro. Porque los documentos notariales recogen información y dan testimonio no sólo de circunstancias legales, sino también de la actividad cotidiana de los ciudadanos, de sus necesidades y sus preocupaciones.
JULIÁN DÍEZ
La exposición presenta una selección de tesoros escondidos autorizados por escribanos y notarios de Madrid desde el siglo XVI.

En Lo nunca visto. Tesoros escondidos en los protocolos notariales, la exposición organizada por el Archivo de Protocolos de Madrid (Sección Histórica), se presenta una selección de documentos notariales que son joyas escondidas entre los 46.449 tomos custodiados por los más de tres mil escribanos y notarios que desarrollaron su carrera en la ciudad desde el siglo XVI, cuando se convirtió en Villa y Corte, hasta 1919.

“La muestra recoge una documentación de una tremenda dimensión humana”, explica Plácido Barrios Fernández, notario de Alcalá de Henares, con un notable interés por la historia y por esta ‘fuente primaria’ que suponen los protocolos. Precisamente Barrios ha realizado junto con la directora del Archivo, Beatriz García, la elaboración del catálogo de esta exposición, que puede conseguirse online o de forma gratuita al visitarla en el Archivo Regional del complejo Cultural El Águila.

 


EL ARCHIVO HISTÓRICO DE PROTOCOLOS DE MADRID DISPONE DE 46.449 TOMOS CON DOCUMENTACIÓN AUTORIZADA POR NOTARIOS Y ESCRIBANOS


 

Detalles de las escrituras.

Según explica la directora del Archivo, aunque el tema podría parecer especializado para historiadores o miembros de la profesión “se ha utilizado una mirada curiosa y con cierto humor” al reunir un centenar de imágenes que resultan inesperadas y por ello con un singular valor. Y es que los escribanos y notarios, a lo largo de la historia, incluyeron en muchas ocasiones en sus documentos dibujos decorativos, detalles anecdóticos o materiales que hoy pueden parecer chocantes: de ahí el título de Lo nunca visto.

Este ingente caudal documental es “la fuente de la historia más propicia a las sorpresas” en palabras del notario y correspondiente de la Real Academia de la Historia, Antonio Linage Conde. Las escrituras resultaban aún más importantes en una era en que el analfabetismo todavía era frecuente. Por tanto, formaban parte de la vida de forma más continua y en ocasiones con un tono menos formal que en las tareas notariales de hoy. Además, en el contexto, explica Barrios, “de una sociedad más desinhibida y de enorme litigiosidad. Aunque hay muchos momentos de especial cercanía y complicidad, por ejemplo, en los testamentos, la gente de hoy tiene más pudor ante un notario”. Prueba de ello es que, por ejemplo, se ponían por escrito documentos como el ‘perdón de cuernos’ para recuperar al cónyuge, dado que el adulterio estaba tipificado como delito, o la ‘declaración de pobre’, para conseguir ciertos beneficios.

Documentos curiosos.

¿Y cuáles son esos tesoros escondidos entre los tomos que pueden contemplarse en Lo nunca visto? La variedad es enorme. Beatriz García se decanta por la singularidad de un contrato para reparar una tarasca, con dibujos explicativos sobre las tareas a realizar. La tarasca era una carroza que salía en la procesión del Corpus Christi representando el mal, y a la que los ciudadanos golpeaban, cabe suponer que provocando los consiguientes desperfectos.

 


FIRMAS HISTÓRICAS, ILUSTRACIONES DECORATIVAS, PLANOS, GENEALOGÍAS Y CURIOSIDADES FORMAN PARTE DE LA EXPOSICIÓN


 

Si bien hay visitas guiadas con la comisaria de la exposición cada miércoles a las doce de la mañana (previa reserva, por aforo limitado), un grupo de 23 notarios de la Comunidad de Madrid se dio cita en la tarde del pasado 10 de junio para recorrer la exposición bajo la guía de Beatriz García. Plácido Barrios comenta que entre las piezas que suscitaron mayor curiosidad estuvieron unos naipes encontrados en medio de uno de los tomos, ¿utilizados tal vez en una partida interrumpida y nunca reanudada? O las fotos del acta de un concurso de belleza organizado por la revista Blanco y Negro en 1903, y que dan un singular testimonio del cambio en los cánones sociales vividos desde entonces.

Otras piezas de valor son las que cuentan con la firma de personajes notorios de nuestra historia. Entre los presentes en esta ocasión pueden citarse a figuras como Felipe II, Isabel II, Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Carlo Maria Broschi (Farinelli) o Francisco de Goya.

Planos detallados, genealogías, o el testamento lacrado en 1787 y cerrado hasta hoy de una mujer que no fue reclamado por nadie son otros de los materiales expuestos. Entre los que Plácido Barrios comenta su emoción al encontrar periódicamente, inmutables al paso del tiempo pese al encontrarse en ajados pergaminos con siglos de antigüedad, materiales tan consustanciales a la profesión como los signum (signos) o las fórmulas tradicionales al pie de los textos que señalan “En testimonio de verdad” o “Pasó ante mí”.

¿Se han agotado las curiosidades presentes en este caudal de documentación? Plácido Barrios considera que es posible que haya nuevos descubrimientos de un tipo similar “pese a que se ha trabajado mucho sobre los protocolos, en mi modesta opinión, queda aún mucho por rastrear y para nada son descartables nuevos hallazgos”. Al fin y al cabo, hablamos de casi 47.000 volúmenes de notable grosor en muchos casos, que aún no se han digitalizado de forma íntegra (de acuerdo a los más exigentes estándares documentales) por lo que se sigue trabajando con ellos.

Conservación de documentos

En el Archivo Histórico de Madrid se custodian escrituras vigentes y válidas que también mantienen un uso práctico, aunque sea infrecuente. “Muy de vez en cuando se piden copias autorizadas que, en tal caso, son autorizadas por el notario archivero”, señala el notario Placido Barrios. Genealogías y testamentos son ejemplos de uso para estos documentos, si bien su demanda es mucho menor que en el caso de los que se conservan en el Archivo General de Protocolos, situado en el barrio de Hortaleza y en el que se recogen documentos más recientes, los fechados desde 1919 hasta fin del siglo XX.

Las escrituras resultaban aún más importantes en una era en que el analfabetismo era frecuente.
Del siglo XII a la Inteligencia Artificial

También en Madrid, en la sede del Consejo General del Notariado, se exhibe la exposición titulada El documento notarial: del siglo XII a la Inteligencia Artificial, que pasó en años previos por localidades como Málaga o San Sebastián. Esta muestra itinerante, que contó con la presencia como comisario de Plácido Barrios, exhibe algunos documentos tan singulares como el testamento que firmó Isabel la Católica en Medina del Campo, el de Lope de Vega, los planos originales del Parc Güell de Antoni Gaudí, documentos relativos al descubrimiento de América o de notable relevancia en la vida de celebridades como Miguel de Cervantes o Diego Velázquez.

OTRAS FUENTES

Toda la información sobre horarios y ubicación de la muestra, además del catálogo gratuito de la exposición en PDF, puede encontrarse en la web de la Comunidad de Madrid 

Entrevista a Paco del Pozo, Cantaor

ESFERA CULTURAL

PACO DEL POZO,

Cantaor

Haberse alzado con la Lámpara del Festival del Cante de las Minas de La Unión acredita a este madrileño como uno de los elegidos en el Olimpo del Flamenco. Hoy compatibiliza las actuaciones con sus clases en el Conservatorio Profesional de Música Arturo Soria, desde las que traslada a las nuevas generaciones ese arte que en él brotó como ciencia infusa en forma de ‘pellizco’.

JUAN ANTONIO LLORENTE

«La soleá es la madre de todos los cantes»

Madrileño, de familia sin raíces flamencas. ¿El duende nace donde quiere?

Por supuesto. Soy de la opinión de que lo lleva la persona y no el barrio en el que nace. Es verdad que si tienes la suerte de venir al mundo con ese ‘duende’ y además estás rodeado de música, o de cante, todo es mucho más fácil. Pero por supuesto que se puede nacer con ese don en un entorno no flamenco como el mío.

Con doce años fue el Mejor cantaor revelación de Madrid. ¿Cómo nació su afición?

Creo en el destino y las cosas pasan porque están escritas. Desde que empecé a hablar empecé a cantar. No flamenco, porque desconocía qué era eso, pero sí cosas de los anuncios de la radio, de los dibujos de la televisión… Tengo buena voz, afino bien y, como suele ocurrir, con cuatro o cinco años me decían “Paquito, canta esa canción de Torrebruno”, por ejemplo… Y les hacía gracia. Un amigo de mis padres, de aquella Vallecas de los 80, donde surgieron esos grupos de pop y rock flamenco, como Los Chichos o Los Chunguitos, cantaba bastante bien ese tipo de música. Y yo me quedaba escuchándole mientras los otros niños se iban a jugar. Ahí empecé a extraer esa forma de expresarme que, sin saber por qué, me llamaba la atención. Con ocho o nueve años, en Alcobendas había un grandísimo guitarrista, Paco de Antequera, que fue mi primer maestro y me hizo un disco y, con diez años, empecé a actuar en un montón de sitios. No recuerdo mi infancia sin el flamenco.

Estuvo picando piedra hasta los veintiún años, cuando se llevó la codiciada Lámpara Minera.

Para mí era muy grato porque hacía lo que me gustaba. Con quince y dieciséis años cantaba en garitos, centros culturales, a veces en compañías de baile y encima me pagaban, ¡un sueño! Hasta que, con 18 años, me integré en el cuadro flamenco del Corral de la Morería, empezó a sonar mi nombre por Madrid. Y en 1997 gané la 37º edición del Festival del Cante de las Minas.

 


PACO DE ANTEQUERA, MI PRIMER MAESTRO,
ME HIZO UN DISCO Y CON DIEZ AÑOS
EMPECÉ A ACTUAR EN MUCHOS SITIOS


 

Fue el primer madrileño en conseguirlo.

Sí y, de momento, el único.

Eso le abrió muchas puertas, y siguió recorriendo mundo. ¿Cuál es su espacio natural?

Donde más canto es en teatros y salas de concierto. También en peñas. Los festivales son harina de otro costal, porque donde más se programan es en Andalucía y, tal y como está construido el sistema, como madrileño me cuesta un poquito más entrar. Y lo veo como algo normal: alguien que tiene un presupuesto para programar un festival en un pueblo de cualquier provincia andaluza, destina gran parte para dos o tres figuras –gente famosa, con mucho nombre- y el resto queda para los cantaores y cantaoras locales, que en muchos casos pueden ser tan buenos como las figuras. Con todo, he tenido la suerte de cantar en la Bienal de Sevilla tres veces, he estado en los Juegos de flamenco del Baluarte, de la Candelaria de Cádiz o en festivales muy importantes de Jerez…

¿Algún escenario que quisiera pisar echa en falta?

Me gustaría mucho cantar en el Teatro Real. Pero siempre digo que ser madrileño es no ser de ninguna parte, porque aquí estamos todos. Si te reúnes con seis u ocho amigos, casi nadie es de Madrid. Casi ninguno de los grandes cargos que dirigen festivales y teatros es de Madrid. Por ejemplo, a compañeros míos que han ganado la Lámpara Minera les han hecho hijos adoptivos de su ciudad. A mí no me han hecho nada. Soy de Madrid, pues ya está, soy de ninguna parte.

 


NO RECUERDO MI INFANCIA SIN EL FLAMENCO


 

Madrid acaba de nombrar el flamenco Bien de Interés Cultural.

Tenía que haber sido antes, por ser la cuna de todos esos artistas que querían triunfar…

¿Qué proporción de hombres y mujeres acude a sus aulas?

Diría que en un 80% son mujeres y el 20% hombres. A veces he reflexionado, pero no sé decir el porqué.

Hubo grandes voces masculinas hasta que se produjo un vacío que vinieron a llenar cantaoras femeninas como la de Carmen Linares.

Estaban la Niña de la Puebla, la Paquera de Jerez, la Perla de Cádiz, Fernanda y Bernarda de Utrera… pero no vamos a negarlo, como no podía ser menos en el panorama de la sociedad en general, el flamenco también ha sido machista. Sin embargo, creo que eso está superado, y habrá más cantaoras que cantaores.

¿Hay cantera?

Sí. La hay. Algunos alumnos míos trabajan habitualmente en compañías, tablaos, como solistas incluso. Lo que pasa es que una carrera profesional exige tiempo y empeño… Pero sí hay gente que viene con mucho talento. Yo, como profesor, intento canalizar todo eso.

Como docente afirma que si alguien no puede transmitir lo que conoce es que no lo conoce bien. El pellizco ¿se lleva puesto o se aprende?

Es algo personal. Yo lo tengo desde el nacimiento, pero muchas cosas sí se pueden aprender. He sacado adelante mucha gente que está llevando una carrera muy digna. Obviamente, para el que ya tiene ese talento es más fácil desarrollarlo. También es verdad que muchos alumnos tienden a decir “ahora quiero aprenderme la Soleá de Triana, y ahora la de Cádiz”. Me gusta decir que yo enseño a cantar, no enseño cantes, los cantes están en los discos.

¿A qué palo se apunta para siempre?

La soleá, que para mí es la madre de todos los cantes. Todo lo que tiene el flamenco lo reúne. Empezando por la poesía. Las soleas son las más maravillosas con sus estrofas de tres y de cuatro versos. Muy cortitas, pero bestiales. Para que te emocione, tienes que cantar muy bien. En todos los sentidos, técnicos y emocionales. Es más fácil disimular en cualquier otro cante. En la soleá, no.

La copla cuenta una historia en tres minutos. El flamenco es pura filosofía: lanza una idea y la deja en el aire para que el oyente imagine.

Sí. Félix Grande, a quien admiraba y quería con locura, hablando de letras del flamenco en unas conferencias, decía: “Se imaginan una declaración de celos más concisa y más bonita que ‘la noche del aguacero, dime dónde te metiste que no te mojaste el pelo’. Pues el flamenco lo resume así: en tres versos se ha dicho todo.

 


UNA CARRERA PROFESIONAL EXIGE TALENTO, TIEMPO, MUCHO EMPEÑO Y AGUANTE


 

Félix Grande le apadrinó diciendo “canta con la fuerza de su juventud y la sabiduría de un viejo”.

Lo dijo cuando yo tenía poco más de 20 años. Le impresionaba.

Cuando tantos compañeros suyos han cantado a los poetas aureolados, usted rinde homenaje ahora en una serie de conciertos a Paca Aguirre, la mujer de Félix Grande. ¿Qué destacaría en sus versos?

Mucha verdad y emoción. Paca, aunque ella no lo sabía, era una gran poeta flamenca. He cantado sonetos de ella que contienen en pocos versos mensajes muy directos. Porque tenía esa facilidad natural de decirlo. A mi hay poesías que me cuesta entender porque me parecen muy rimbombantes y pienso que técnicamente deben ser buenísimas, pero no me llegan. Me emocionan las cosas que van directamente. Y Paca era esa clase de poeta, directa.

¿Dónde encontrarle?

Una fecha clave de su agenda será el 12 de noviembre, cuando abrirá la Suma Flamenca de Madrid con un homenaje a Félix Grande. Sin olvidar el musical en el que participa, a partir de la película El discípulo, de Emilio Ruiz Barrachina, cuya banda sonora ya protagonizó.