Reconocimientos a Antoni Gaudí

ESFERA CULTURAL

Reconoció estudiar la forma de los árboles y esqueletos para entender la distribución de las fuerzas estructurales.
Reconocimientos

a Antoni Gaudí

JULIÁN DÍEZ

El centenario del fallecimiento de Antoni Gaudí coincide con la coronación de la Sagrada Familia. Numerosos actos recuerdan al diseñador de los principales atractivos turísticos de Barcelona

La expectación en torno a la coronación de la Torre de Jesús, la más alta de la Sagrada Familia con 172,5 metros de altura, no ha hecho sino confirmar el interés del público actual por Antoni Gaudí y su legado. Ese instante histórico del pasado febrero fue de alguna forma el pistoletazo inaugural de los actos por el centenario de la muerte del arquitecto catalán, cuya combinación de alta tecnología, preocupación por la naturaleza, colorido y espiritualidad parece cuadrar de forma tan adecuada con la sensibilidad contemporánea.

 


GAUDÍ FUE ABSOLUTO PIONERO EN LA INTEGRACIÓN DE LA ARQUITECTURA CON EL DISEÑO DE INTERIORES Y LAS ARTES DECORATIVAS


 

Desde 1883

La Sagrada Familia, la obra a la que Gaudí dedicó buena parte de su cuarenta últimos años de vida y que lleva ahora mismo 143 años de trabajos (desde 1883), podría culminarse en la próxima década. Sin terminar ya es con diferencia el monumento más concurrido de España (4,8 millones de visitantes en 2025, por 3,5 del Museo del Prado y 2,5 de la Alhambra), unos datos que se pueden incrementar este año con la visita del Papa León XIV el 10 de junio para inaugurar la torre. ¡Qué pensar de lo que ocurrirá cuando el templo se culmine con la fachada restante, la de la Gloria, a lo largo de la próxima década, si es que una interrupción de ingresos como la de la pandemia de 2020 no produce nuevos retrasos (el templo se mantiene bajo financiación privada)!

En junio, cuando se cumple el centenario, se acumulan las actividades: por ejemplo en el Teatre Fortuny el musical Gaudí, el despertar del geni, entre otras iniciativas como las que pueden encontrarse en Time Out Barcelona. En plano más profesional, la ciudad es por este aniversario capital mundial de la arquitectura de 2026 para la Unesco y acoge desde el 28 de junio el Congreso Mundial de Arquitectura de la Unión Internacional de Arquitectos.

Es evidente la consolidación de Barcelona como un destino turístico de primer nivel mundial gracias al atractivo de las obras de Gaudí, y todas esas actividades quieren hacer hincapié en su condición de pioneras de nuestra modernidad. Pero también de reflejo de las inquietudes actuales, de los elementos que conforman la sensibilidad artística del mundo de hoy.

 


EMPEZÓ A CONVERTIR OBJETOS COTIDIANOS DEL MOBILIARIO URBANO EN OBRAS DE CUIDADO DISEÑO


 

Distribución de peso y estructura

Por ejemplo, la observación de la naturaleza como fuente de soluciones creativas. Gaudí nació en 1852 en Reus, y afirmó haber usado los largos períodos de su infancia a los que le obligaron sus problemas de reúma en estudiar las formas de su entorno: plantas, perfiles de animales, las formas geológicas… Con los años, reconoció estudiar la forma de los árboles y esqueletos para entender la distribución de pesos y fuerzas estructurales.

También introdujo novedades tecnológicas, desde el empleo de recubrimientos de vidrio y cerámica para un mayor aprovechamiento de la luz hasta el uso de maquetas colgantes para estudiar la posible resistencia de sus proyectos.

Por otra parte, Gaudí fue absoluto pionero en la integración de la arquitectura con el diseño de interiores y las artes decorativas. En sus edificios se encargaba de que todos los elementos (muebles, puertas, picaportes, lámparas, barandillas…) armonizaran con su idea global, repleta de esas formas curvas orgánicas y de la aplicación de materiales que a comienzos del siglo XX suponían un enfoque innovador.

El propio Gaudí ligaba esa fijación a otra de sus grandes influencias seminales: su padre, de profesión calderero: “Yo tengo esa calidad de sentir, de ver el espacio porque soy hijo de calderero. El calderero es un hombre que de una superficie hace un volumen; ve el espacio antes de empezar a trabajar”, escribió.

La idea de dotar de calidad artística a los objetos cotidianos para reforzar su entorno está ya presente en su primer trabajo, el diseño de farolas para la Plaza Real de Barcelona. Anticipándose a corrientes como la Bauhaus, empezó a convertir objetos cotidianos del mobiliario urbano en obras de cuidado diseño que se admiran hasta hoy. No en vano apenas tres años antes, cuando se graduó en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, se cuenta que el director de la institución, Elías Rogent, comentó: “No sé si hemos dado el título a un genio o a un loco, el tiempo lo dirá”.

Fue el diseño de las vitrinas para una guantería lo que llamó la atención del empresario Eusebi Güell. Aunque antes de que su relación cristalizara en memorables encargos, Gaudí fue sumando proyectos más relevantes como la Casa Vicens o el Capricho de Comillas, una villa de verano por encargo de un abogado para sus vacaciones en Cantabria. Además, Gaudí tenía apenas 31 años cuando recibió el encargo de suceder al primer arquitecto de un templo de iniciativa privada que debía situarse en el Ensanche y que él hizo crecer hasta las descomunales dimensiones de la actual Sagrada Familia.

 


ES EVIDENTE LA CONSOLIDACIÓN DE BARCELONA COMO UN DESTINO TURÍSTICO DE PRIMER NIVEL MUNDIAL GRACIAS AL ATRACTIVO DE LAS OBRAS DE GAUDÍ


 

Crea el Parc Güell

De la mano de Güell llegarían los otros proyectos que consolidarían a Gaudí como referencia internacional. Primero el Palau Güell, residencia para su mecenas, en 1886; luego la iglesia de la Colonia Güell, un complejo industrial para alojar a los trabajadores de su fábrica textil desde 1898; y finalmente el Parc Güell (1900), eje de una urbanización que en su momento no atrajo compradores, pero que es hoy uno de los símbolos de Barcelona.

Luego vinieron la reforma de la icónica Casa Batlló (1904-1906) y el diseño de la Casa Milá (1906-1912) como culminación de su idea de formas curvas de aire orgánico y de integración de diseño y arquitectura. Los últimos años de la vida de Gaudí, hasta el desafortunado accidente de tranvía que le costó la vida en 1926, fueron de una austera dedicación a la Sagrada Familia, convertida en su gran proyecto vital. Dejó todo tipo de planos y modelos que se han seguido hasta hoy, cuando se acerca el momento de ver terminado su sueño.

Gaudí tenía apenas 31 años cuando recibió el encargo de la Sagrada Familia.

La iglesia más alta del mundo

Con la cruz de la torre de Jesús, la Sagrada Familia se convirtió oficialmente en la iglesia más alta del mundo. Los datos en torno a esa cruz son una muestra más de los incontables desafíos técnicos que ha planteado la ambiciosa visión de Gaudí. Fabricada en Alemania, compuesta por catorce piezas que se trajeron desmontadas y se unieron en una plataforma a 54 metros de altura, la cruz está compuesta por seis brazos, cada uno de ellos de un peso de doce toneladas. Los extremos de los brazos horizontales contarán con unos ventanales desde los que se podrá contemplar la ciudad. Será un panorama inmejorable, ya que también se tratará del edificio más alto de la capital catalana.

Introdujo novedades tecnológicas, desde el empleo de recubrimientos de vidrio hasta el uso de maquetas colgantes.

Gaudí fuera de Cataluña

Catalanoparlante muy apegado a su tierra y sus tradiciones, Gaudí apenas tuvo proyección profesional fuera de Cataluña, si bien pueden disfrutarse en el resto de España tres obras memorables. Además del ya mencionado Capricho de Comillas (1883), una colorida residencia con decoración cerámica y una especie de minarete como remate, las otras dos se encuentra en la provincia de León. El Palacio Episcopal de Astorga (1889-1915) fue iniciado a petición del obispo de la localidad en ese momento, paisano de Gaudí, aunque la obra fuera terminada por otro arquitecto después de años de desencuentros. Hoy aloja un Museo del Camino de Santiago. En cuanto a la Casa Botines (1891) de León, también estuvo rodeada de polémica (como muchas de sus obras también en Cataluña, por otra parte), al punto de que Gaudí pidió que le guardaran todas las críticas al proyecto para exponerlas en un mural en su inauguración. Sin embargo, esta obra sí pudo culminarla, y hoy alberga un museo pictórico entre lo más destacados de la comunidad castellanoleonesa.

Los otros modernistas

La enorme influencia y popularidad de Gaudí opaca en cierta forma el reconocimiento a otras obras importantes del modernismo arquitectónico catalán, que están siendo reivindicadas de forma enérgica por las instituciones culturales. El ejemplo más destacado es sin duda el trabajo de Lluis Domènech i Montaner (1849-1923), que firmó dos obras que hoy también atraen a cientos de miles de visitantes como el Palau de la Música Catalana (1908) y el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (1905), ambas declarados como Patrimonio de la Humanidad en 1997. Otro nombre ilustre es el de Josep Puig i Cadafalch (1867-1856) que firmó en 1900 el edificio contiguo a la Casa Batlló, la Casa Amatller, así como la vistosa Casa de les Punxes, denominación popular por sus torres puntiagudas de la Casa Terradas (1905). Por cierto, que también este año se celebran los 150 años del fallecimiento del planificador del Ensanche de Barcelona, Ildefons Cerdá.

Otras fuentes

El Palacio Gaudí de Astorga detalla su propia lista de actividades con motivo del Año Gaudí

La confirmación como obra original de Gaudí del Xalet del Catllaràs (1905), situado a ochenta kilómetros de Barcelona, fue recogida por la prensa internacional

En distintos medios se ha especulado con que el Papa León XIV pueda anunciar en su visita a la Sagrada Familia la beatificación de Gaudí

Entrevista a Adrián Salzedo, actor, cantante y músico

ESFERA CULTURAL

El teatro es como la Madre Patria a la que siempre vuelves"

Adrián Salzedo,

actor, cantante y músico

Juan Antonio Llorente

Nacido en Torrejón de Ardoz, echó los dientes sobre las tablas. Y en ellas continúa, recreando una inmensa panoplia de personajes y acumulando reconocimientos por la personalidad que les infunde. Desde Aladin al Rob Jeremy Cole de El Médico, que en 2019 le proclamó Mejor Actor Protagonista de Teatro Musical. Adrián Salzedo enfrenta ahora el momento más importante de su carrera, defendiendo en Madrid a Jean Valjean, héroe de la novela de Víctor Hugo Los Miserables, que da nombre a uno de los grandes musicales de la Historia.

-En las familias de la farándula es habitual disuadir a los hijos para que no sigan sus pasos. ¿Fue la actitud de los suyos?

– En mi familia no se concibe la vida si no es a través del arte. También yo creo que todo es arte. Dicen que cuando trabajas con las manos eres obrero, si es con las manos y la cabeza eres artesano, y cuando trabajas con las manos, la cabeza y el corazón eres artista. Mi madre me enseñó a ser artista en cualquier cosa que haga. Porque ella lo es. Hasta cuando está cocinando, sin requerir de un público, es artista. Es simplemente la forma con que desempeñas tus tareas y tus labores. Ella siempre me impulsó a ser artista en lo que haga, y eso me ha llevado a dedicarme al arte.

 


«EN MI FAMILIA NO SE CONCIBE LA VIDA SI NO ES A TRAVÉS DEL ARTE. TAMBIÉN YO CREO QUE TODO ES ARTE»


 

-Con dos años, ya estaba sobre el escenario actuando en varias zarzuelas.

– Porque venía de familia. En casa no éramos muy pudientes, la verdad: tanto mi madre como mi padre tenían varios trabajos porque éramos seis hermanos. ¡Una gran camada a la que había que alimentar! Yo soy el menor, y a todos nos permitieron soñar en el escenario, mientras ellos trabajaban muchísimo. Su momento de placer era una asociación de Zarzuela amateur, la Agrupación Lírica de Torrejón de Ardoz, de la que fue presidente mi padre, que murió cuando yo tenía dos años. Por eso la zarzuela es una especie de asignatura obligatoria en mi familia. No de ser conocedor, pero sí al menos, de participar en ellas.

-Dicen que el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. ¿Le ha tentado regresar a la Zarzuela?

– Tuve la suerte de volver, dentro del proyecto Zarza. Fue bonito ver a gente joven hacer algo tan puro en ese terreno en el que por fortuna me educaron. Grandes amigos míos, también artistas, ignoran por completo lo que abarca ese género. O el género chico. Fue un regalo poder estar en el Teatro de la Zarzuela representando una, digamos pseudo zarzuela, porque a mí me hubiese gustado hacer algo mucho más pureta, más de culto… Pero no descarto volver. Quizá en un futuro tenga la grandísima fortuna de interpretar una. Aunque ahora mismo mi carrera me está llevando por los musicales.

 


«LA MÚSICA, APARTE DE LA INTERPRETACIÓN, ES EL GRANDÍSIMO PILAR QUE SOSTIENE MI DÍA A DÍA»


 

-Si con dos años era mero acompañante, con ocho defendía texto en La Bella y la Bestia. Y no se ha bajado de los escenarios. ¿Cuántos títulos se anota?

– No lo sé. Cuando me han hecho esa pregunta, un punto rebelde en mí se niega a enumerarlos. Porque al contarlos lo convertiría en una competición, y yo no compito.

-Best Actor New York 2020 en el apartado Outstanding Performance por Sergi en el cortometraje Sergi & Irina. Y no ha insistido en el cine…  

– Me gusta mucho el cine. Muchísimo. Pero en mi caso el teatro es como la Madre Patria a la que siempre vuelves. Me pierden las tablas, los escenarios… Estar ante mil personas, o quinientas, o veinte o treinta… Los que tenga frente a mí. Hacen que me suba la adrenalina como a un paracaidista: cuanto más salta, más quiere seguir saltando. El cine, ya digo, me encanta, pero al no ser lo que más he vivido en mi día a día, no tengo la cultura de otros compañeros actores. Me siento con cualidades para poder hacerlo. Me pica y, obviamente, me interesa. Pero siempre acabo volviendo al teatro. No lo puedo evitar.

-¿Teatro-teatro o teatro con música?

– Al teatro con música, porque la música, aparte de la interpretación, es el grandísimo pilar que sostiene mi día a día. Sin música no existiría. De camino, venía escuchando música. Cuando acabemos, seguramente antes de cantar, me pondré música en el camerino durante el maquillaje. Cuando termine la función pondré música para acompañarme mientras me desmaquillo. Si puede estar todo en torno a la música, lo prefiero.

 


«LOS MISERABLES HA SIDO MI GRANDÍSIMA ESCUELA, MI GRAN MAESTRO. AHÍ VEO SU GRANDEZA»


 

-Cameron Mackintosh, el gran productor, decía que el éxito de Los Miserables se debe a la atemporalidad. ¿Dónde ve usted la grandeza que justifique tres décadas en cartel en el mundo?

– ¡Mira que he vivido musicales! El Médico fue una experiencia tremenda, donde aprendí muchísimas cosas que me han ayudado mucho. Cuando trabajé con Nacho Cano en Malinche como Hernán Cortés fueron otras tantas… Pero todo lo que iba aprendiendo de unos y de otros, en Los Miserables lo aprendes a la vez. Los Miserables ha sido mi grandísima escuela, mi gran maestro. Ahí veo su grandeza. Aparte de que con Jean Valjean, el personaje que interpreto, el peso de sostener toda la función como núcleo de la compañía me ha posicionado en un lugar donde me siento incluso cómodo. ¡Quién lo diría! ¡Adelante con los remos, tirando de este pedazo de barco, de este navío inmenso!

-¿Valjean asusta, sobrepasa? ¿Le costó aceptarlo?

– Mucho. Aún no lo acepto. Hay cosas que no se aceptan del todo, y creo que cuando muera lo haré sin haber aceptado que fui Jean Valjean. Lo tengo clarísimo. A veces digo que sí, que ya voy asimilándolo, pero es mentira, una mentira profunda y absoluta. 

-¿Había visto otros Miserables? Su hermano, que alterna con usted el papel, estuvo en la producción de 1992.

– Ahí estaba mi hermano Carlos, Carlos Solano. Aunque somos Díaz por familia, artísticamente nos gusta jugar al despiste por divertimento. La vi entonces, pero no tengo recuerdos, porque era un bebé. Y pude volver a verla en 2010, donde de nuevo participaba mi hermano Carlos. Y también mi hermano Víctor. La historia de Los Miserables va directamente ligada a mi familia. No ha habido una producción en España donde no hayan trabajado al menos dos miembros de la familia.

 


«RELLENAR LOS SILENCIOS -Y NO HAY NADA MÁS HERMOSO QUE UN SILENCIO- ES CONSTRUIR DESDE LA MENTIRA»


 

-¿Cuántos hermanos se han dedicado a la escena?

– En activo, actualmente, cinco de los seis. Y el único que no se dedica al arte, aunque trabaje como delineante en la oficina o jugando al pádel los domingos, es un artista como los otros.

-Al crear el personaje, aparte de escuchar las indicaciones del director: ¿hace tabula rasa? ¿Qué aporta de su cosecha?

– A fin de cuentas, todo: mi cuerpo, mi sudor, mi mente, mi voz… Sería un error intentar ser alguien que no soy. Puedo jugar a encontrar características en mí que se asemejen a Valjean, pero no intento transformarme en alguien distinto. Cuando Valjean se enfada interpretado por mí, soy yo cuando me enfado. Es verdad que, al jugar a ser un personaje de mucha más edad, tengo que trabajar mucho la quietud y varios aspectos más. Pero es curioso que Valjean y yo, salvando las distancias, compartimos rasgos muy similares. Entre otros, el de la evolución, el aprendizaje, y el de que quien fuiste no define quién eres ni quién serás. Y también el poder del perdón a uno mismo.

-¿Qué se tiene que perdonarse?

– Muchas cosas, quizá no haberme amado lo suficiente. Creo que es algo que más de uno tenemos que perdonarnos y no lo sabemos.

-¿Cómo se demuestra la personalidad propia con un personaje?

– Siendo honesto. Que cuando camines sea porque tienes que ir a algún lugar; que cuando hables sea porque tienes algo que decir. Rellenar los silencios -y no hay nada más hermoso que un silencio- es construir desde la mentira. Eso se ve en la personalidad. Se demuestra en las pausas.

-Hasta ese punto le seduce Valjean. ¿Cuál es el ideal del personaje?

– No soy muy de ideales, porque nos acaban decepcionando. Lo que más me gusta de Valjean son quienes lo rodean. En este caso, tengo la gran fortuna de trabajar con personas de un talento admirable y de una humanidad que deslumbra. No entendería y no concibo hacer Valjean sin estar rodeado de quienes tengo alrededor. No concibo la función sin ellos.

-Del personaje literario: ¿qué le puede deslumbrar?

– La obstinación, la capacidad, la resistencia. Es pura resistencia. Sin ser el mejor en nada, es quien más aguanta.

-Con la respuesta del público en su gran soliloquio del primer acto, ¿se replantea el personaje para esa función?

– No, Nunca. No escucho al público. Lo siento mucho. Puede sonar un poquito tremebundo el comentario que voy a soltar, pero yo no he venido a escucharlos a ellos: ellos han venido a escucharnos a nosotros. Si mi representación funcionase fluctuando de acuerdo con los aplausos ajenos, no estaría siendo honesto con lo que siento y con lo que hago, por lo que no me permito escucharlos en ningún momento. Me da igual si aplauden o si no. Voy seguir haciendo mi trabajo, haya cinco personas o haya mil. Para mí no es lo importante, no es lo que prima.

-Su colega y amigo Esteban Oliver comentaba en estas páginas que el personaje se hace sobre el escenario.

– Ese comentario, conociendo a Esteban, tiene que ver con lo que decía Picasso: “Que la inspiración me pille trabajando”. Creo que el Valjean que inicialmente planteé ha evolucionado muchísimo encima del escenario. El de hoy, en el que me he ido transformando, nada tiene que ver con el de mi primera propuesta. Pero no es el público quien ha ido moldeando el personaje. Entiendo el teatro como el horno donde se termina de hacer el pan. Tienes que traer los ingredientes preparados y la masa bien trabada. La metes en el horno, y ahí se termina de cocinar y de tostar. Pero por mucha gente que se asome a la ventanilla, la temperatura del horno debe ser siempre la misma. Es aconsejable no abrir mucho el portón, no vaya a ser que se pierda la humedad y se estropee. ¡Mira, me gusta el símil! (risas).

-Otro amigo, Enrique Ferrer, nos contaba la importancia de asumir los fallos .

– ¡Siempre! El ser humano tiene la grandísima virtud, voy a llamarla así, porque me tengo que acostumbrar a ello, de evolucionar desde el error. Nadie te pregunta, ni tú mismo cuando estás en la cima, si es que tal cima existe, cómo has llegado hasta ahí. Sin embargo, cuando te has hecho daño, has caído, has fracasado, te cuestionas el porqué. Eso sucede porque aprendemos del error, del fracaso. Hay que verlo así. El miedo es la barrera que nos indica que por ahí aprenderemos. Y el error, el recordatorio de que hay que seguir intentando. Que esa es justo la dirección en la que tenemos que ir, gestionándolo como herramienta evolutiva.

-También decía Esteban que el personaje está dentro de ti. ¿No lo deja en el camerino cuando se desmaquilla?

– Soy Valjean en el escenario. Fuera del escenario, Valjean no existe. Es más: intento alejarme cada vez más en mi día a día de los personajes que interpreto. Muchos actores que conozco acaban transformándose en aquello que interpretan. Y digo: ¿tu personalidad dónde está, amigo? ¿Quién eres? Cuando te miras en el espejo, ¿a quién estás mirando? ¿El imaginario de a quién interpretas o quien realmente decides ser? Dicho esto, Adrián es muy distinto de Valjean. Simplemente, le brindo al personaje cualidades que posee, ni más ni menos.

-Larga vida a Miserables, pero después, ¿qué le apetecería? ¿Una llamada de Broadway, del West End de Londres?

– Cualquier propuesta es bienvenida. Las recibo con los brazos abiertos. Como un regalo. Y por supuesto que me gustaría si llegase de alguno de esos puntos. Entre otras cosas, porque quiero aprender muchos idiomas en la vida. Aceptaría encantado una buena propuesta de Los Miserables desde Japón, solamente para aprender japonés.

-En Atenas parecen haberse vuelto locos con Sondheim …

– Y qué maravilla, ¿no? Pues ojalá me dijesen: “Te queremos en Grecia, Adrián, y te vamos a poner durante un año un maestro, un tutor”.

-En 2017 abrió la posibilidad de actuar en solitario. ¿Seguirá explorando en esa vía del one-man-show?

– Aquel concierto, que me divirtió mucho, fue un regalo que me permití para poder cantar con mi madre y que nos grabasen. Porque es la mejor de la familia, una artista nata que, como se decía de Lola Flores: “Ni canta ni baila, pero no se la pierdan”. Ella es la que reúne el talento, y luego sus hijos. Lo demostró cantando aquellos Ojos Verdes. La gente no se lo creía.

-Lo tituló Salzedo on air. ¿Vive en el aire o con los pies en la tierra?

– Los pies siempre en la tierra. No hay que olvidar de dónde venimos. Pero la cabeza, que es la que no mueve, siempre en el aire. Hay que estar conectado con lo de arriba y con lo de abajo.

-Desde esa perspectiva: ¿Se plantea un futuro ideal?

El futuro no me preocupa. Vivir pasito a pasito y ser feliz cada día son mis mayores retos y victorias. No soy para nada ambicioso. Concibo la ambición como algo lejano. Me conformo con pensar que hoy he dormido bien, he comido, me he rodeado de gente que quiero, hago algo que me gusta… O que me voy a tomar un té cuando acabemos esta entrevista.

DONDE ENCONTRARLE

Sus referencias: allí donde se mencione a los grandes de la escena 

Su vida y milagros

Y su presente en 

Venus y Cupido

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

Si la autoría reviste tanto interés, en el mismo nivel se sitúa la procedencia de la obra, que perteneció al poeta y músico sevillano Juan de Arguijo

CLAVES DE LA OBRA

Autora: Giovanni di Benedetto Bandini
Fecha: Hacia 1548
Material: Mármol
Ubicación: Sala 49
Medidas: Alto: 165 cm; Ancho: 57 cm; Fondo/Profundidad: 53,5 cm; Peso: 327 Kg

Venus y Cupido

Una de las últimas incorporaciones al acervo del Museo del Prado ha sido la afortunada adquisición de una escultura en mármol de Carrara, representando a Venus. La figura, que sigue el modelo de las denominadas Venus púdicas, se dispone en una ligera torsión que evita la frontalidad, moviendo la cabeza adornada con un elegante y elaborado tocado. Esa búsqueda del movimiento se consigue, además, con una composición que saca todo el partido al bulto redondo.
Manuel Arias Martínez,

jefe de colección de escultura del Museo del Prado hasta 1700

Al lado del pie derecho aparece la cabeza de un delfín que sirve, en la parte posterior, como asiento de un pequeño Cupido desnudo, que lleva colgando el carcaj mientras juega con la cola del animal. En la base del grupo, una inscripción señala el nombre del artífice y su patria florentina: “IOHES BANDINUS FLORENTINUS F.”, no sólo como consideración orgullosa del artista, sino como aval de calidad y gesto de propaganda. Giovanni di Benedetto Bandini del Castello o Giovanni dell’Opera (1540-1599), llamado así por los abundantes encargos que llevó a cabo en la catedral de Florencia, es una de las personalidades más destacadas en el panorama plástico toscano de la segunda mitad del siglo XVI. Bandini trabajó en el coro de Santa Maria del Fiore. Hizo diferentes retratos y participó en una empresa de largo alcance simbólico dirigida por Giorgio Vasari, como fue la tumba de Miguel Ángel Buonarroti en la iglesia de Santa Croce, realizando la escultura que representa la alegoría de la Arquitectura.

Procedencia de la obra

Si la autoría reviste tanto interés, en el mismo nivel se sitúa la procedencia de la obra, que perteneció al poeta y músico sevillano Juan de Arguijo (1567-1623). Su casa, sede de tertulias y academia literaria, donde se daban cita figuras como Francisco Pacheco, Pablo de Céspedes o Fernando de Herrera, tuvo también como huésped a Lope de Vega. Y fue él quien en su libro La hermosura de Angélica, con otras diversas rimas dedicado a don Juan de Arguijo Veintiquatro de Sevilla y publicado en 1602, escribía un hermoso soneto que tenía por objeto esta escultura:

A don Juan de Arguijo, viendo un Adonis, Venus y Cupido de mármol
Quien dize que fue Adonis convertido
en flor de lirio, y Venus en estrella,
no vio, señor don Juan, la imagen bella
que a España avéis de Génova traído.
Transformación, que no escultura, ha sido,
y porque no quedó beldad sin ella,
ni amor sin él, a las espaldas della,
también en piedra se mudó Cupido.
Los mismos son; que no pudiera el arte
vencer al cielo en perfección tan rara:
testigos son las piedras de Anaxarte.
Y si todas ansí las transformara,
yo os diera un mármol tan divino en parte,
que el olvidado amor resucitara.

Aspectos de tanto interés, como la procedencia de la obra desde Italia a través del puerto de Génova, y todas las conexiones entre el lenguaje poético y mitológico, relacionado con las Metamorfosis de Ovidio, sirven para dar una idea muy aproximada de las dimensiones trascendentales que adquiere una escultura como ésta en la colección del Museo del Prado.

La reina del misterio sigue ejerciendo su hechizo

ESFERA CULTURAL

Los años treinta fueron los del éxito absoluto personal y profesional para la autora.

La reina del misterio sigue ejerciendo su hechizo

JULIÁN DÍEZ

El cincuentenario del fallecimiento de Agatha Christie coincide este año con el centenario de su primer gran éxito y su legendaria desaparición.

Este año, de celebrar a Agatha Christie, llega en un momento especialmente dulce para reivindicar su legado. Cuando las adaptaciones de su obra se suceden y el subgénero de la «novela problema» triunfa de manera generalizada, cuando mantiene su reinado como la escritora más vendida de la historia, llega el cincuentenario de su fallecimiento y el centenario de los cambios en su vida que la convirtieron en leyenda.

Cómo comenzó su éxito

Durante años, Christie fue una escritora menospreciada, la acompañante perenne de la sombrilla y la nevera de plástico en las playas, sin que se le reconocieran mayores méritos. Su propio éxito (según el Libro Guinness de los récords nadie se acerca a sus dos mil millones de libros vendidos en un centenar de idiomas) y su imagen retraída un tanto a contracorriente contribuían a ese menosprecio.

Conviene recordar que Christie empieza a hacerse conocida a la vez que surge una nueva corriente en la literatura policiaca, la novela negra, que no tardaría en adquirir mayor prestigio, en parte por el interés estilístico de sus mejores representantes, también por su contenido social. Un año después de que El asesinato de Roger Ackroyd marcara en 1926 un hito para la carrera de Christie, se publicaba la novela fundacional de ese movimiento complementario y opuesto: Cosecha roja de Dashiell Hammett.

Sin embargo, el paso de los años ha terminado por igualar la imagen de la apacible dama inglesa y al dinámico activista político estadounidense. Hoy, en rigor, puede decirse que la primera no se impone solamente en términos de popularidad, sino que no está tan lejos en impacto literario.

 


LOS RÉCORDS DE VENTAS DE SUS LIBROS Y DE REPRESENTACIONES DE SUS OBRAS TEATRALES SE MANTIENEN VIGENTES


 

Su vida

Nacida en 1890, Agatha Mary Clarissa Miller combatió con sus inquietudes artísticas una infancia terminada prematuramente por el fallecimiento de su padre, un vividor que dejó a su esposa e hijos en una precaria posición económica. En 1910, cuando viajó a París para completar sus estudios parecía destinada a la música. Aunque como tantas mujeres de la época dejó atrás sus inquietudes al casarse en 1914 con el aviador Archibald Christie, del que adoptaría el apellido.

Durante la guerra fue primero enfermera voluntaria y luego auxiliar de farmacia, lo que le permitió adquirir los conocimientos de química que resultarían luego tan importantes en sus obras. En 1919 tuvo a su única hija, Rosalind, y en 1920, por una apuesta con su hermana, escribió su primera novela, El misterioso caso de Styles.

A partir de ahí su carrera mantuvo una evolución paulatina de éxito y progresiva mejora literaria para dar un salto en 1926 con su primer gran éxito: El asesinato de Rogelio Ackroy. Ese mismo año sufrió dos duros golpes personales que cambiaron totalmente su carácter: el fallecimiento de su madre y el descubrimiento de la infidelidad de su marido.

 


AUNQUE HÉRCULES POIROT FUE PROTAGONISTA DE 33 DE SUS NOVELAS, TERMINÓ SINTIENDO ANTIPATÍA POR EL PERSONAJE


 

Christie desapareció durante once días, una historia que fue la comidilla de los periódicos británicos en el desarrollo del misterio. Lo que se puede decir con seguridad es que a la vuelta su voz narrativa ganó firmeza para establecerse en el baremo de ingenio y calidad del Rogelio Ackroyd, y que puso fin a su matrimonio poco después.

Había nacido el relato característico de Agatha Christie: entorno de clase alta inglesa o internacional, crimen inesperado y reducido grupo de posibles culpables, todos con motivaciones factibles, pero con una única posible respuesta satisfactoria. Quien la encuentra en muchas ocasiones es un detective ya conocido, que se encarga de desentrañar la madeja.

Sus personajes

El más reputado de los hijos de Agatha Christie es Hércules Poirot, el amanerado propietario de unas sobresalientes células grises (en sus propias palabras) y de unas excelentes dotes de observación de la naturaleza humana, que se ha convertido en uno de los más famosos detectives de ficción de la historia. Poirot protagonizó 33 novelas empezando con su aparición en el debut literario de Christie en 1920, así como una cincuentena de relatos, si bien Christie ya dejó escrito su final con Telón, en 1947. Se publicaría en 1975, después de unas cuantas novelas más en las que aparecía.

Aunque sin llegar a los extremos de auténtica fobia que sintieron Arthur Conan Doyle por Sherlock Holmes o Henning Mankell por su comisario Wallander, Christie desarrolló cierta antipatía a Poirot en contraste con su otro gran personaje, la señorita Marple. Esta anciana ingeniosa y metomentodo, con sabiduría de la vida en lugar de los interminables conocimientos intelectuales de Poirot, fue a su vez el eje de una docena de novelas.

Tras el traumático 1926, los años treinta fueron los del éxito absoluto personal y profesional para la autora. En 1930 se casó con el arqueólogo Max Marrowan, catorce años más joven que ella, y al que acompañó en expediciones por todo Oriente Medio. De esos viajes surgieron algunas de sus obras más famosas, como Muerte en el Nilo (1937).

En esa época se publican sus dos mayores éxitos, referentes hasta hoy por la brillantez de su desenlace: Asesinato en el Orient Express (1934) y Diez negritos (1939). Esta última se considera la novela de misterio más vendida de la historia, y curiosamente fue causante de una cierta polémica en la última década.

 


SU BISNIETO CAMBIO HACE CINCO AÑOS EL TÍTULO UNA DE SUS NOVELAS MÁS FAMOSAS, DIEZ NEGRITOS, POR Y NO QUEDÓ NINGUNO


 

El bisnieto de la autora, James Prichard, anunció en 2020 que las ediciones sucesivas en idioma inglés se titularían Y no quedó ninguno, título que se ha empleado también en las últimas publicaciones en España mientras que en Francia por ejemplo se optó por Eran diez.

Obras más célebres

Aunque en años sucesivos Christie siguió publicando regularmente novelas (un total de 74), conseguiría sus éxitos más relevantes en el teatro. La obra Testigo de cargo (1946) fue poco después adaptada al cine por Billy Wilder (1957), en la que según Christie era la única de sus versiones al cine que realmente le parecía valiosa.

Aún mayor fue el éxito de La ratonera (1952), obra de la que se realizaron más de 28.000 funciones en el New Ambassador Theatre del West End londinense entre el 25 de noviembre de 1952 y el 16 de marzo de 2020. El parón sólo se debió a la interrupción de los espectáculos teatrales en Londres debido a la pandemia de covid-19. Christie rechazó ofertas para su adaptación al cine para mantener la expectación.

Los últimos años de Christie fueron de vejez activa y tranquila en su casa de campo, con reconocimientos como el de Dama del Imperio Británico, la máxima condecoración posible en su país. Falleció a los 85 años dejando un legado incalculable de horas de entretenimiento.

Sus característicos relatos se ubican en un entorno de clase alta inglesa o internacional, con un crimen inesperado y un reducido grupo de posibles culpables.

El misterio que agrandó la leyenda

El 3 de diciembre de 1926, el coche de Agatha Christie fue encontrado abandonado cerca de una cantera en una zona rural de la campiña inglesa. Desde entonces, con llamamientos de su marido, continuas noticias en los periódicos y la máxima expectación del público, pasaron once días. Su aparición se produjo en Harrogate, a unos 250 kilómetros de distancia, donde se había inscrito en un hotel con el nombre de la amante de su marido. Ni siquiera en su autobiografía reveló décadas después qué había sido de su vida en ese periodo, en el que los expertos consideran que pudo sufrir un episodio de amnesia disociativa producida por estrés emocional. La historia centra una interesante película de 1979, Agatha, protagonizada por Vanessa Redgreave.

Durante la guerra, Christie, fue primero enfermera voluntaria y luego auxiliar de farmacia.

El streaming celebra el aniversario

Este año comenzó con el estreno en Netflix de una nueva serie basada en una obra poco recordada de Agatha Christie, El misterio de las siete esferas, con estrellas como Helena Bonham Carter y Martin Freeman. Además, la plataforma Filmin ofrece de manera íntegra la serie Poirot, con David Suchet como el detective. Aunque, según muchos aficionados, quien ha conseguido recientemente ofrecer la mejor versión del presuntuoso belga ha sido Kenneth Brannagh con sus tres películas en las que dirige y encarna al personaje, la última de ellas, Misterio en Venecia, de hace solo dos años (disponible en Disney +). Netflix está también produciendo las sucesivas aventuras de un nada disimulado epígono de Poirot: Benoit Blanc, encarnado por Daniel Craig hasta ahora en tres películas que comenzaron con la exitosa Puñales por la espalda (2019).

Otras fuentes

Desde 2007 se celebra en Puerto de la Cruz (Tenerife) un festival sobre Agatha Christie, del que puede encontrarse información.

 

La localidad natal de Agatha Christie, Torquay, mantiene un museo de la autora. En la ciudad también es posible realizar recorridos turísticos en recuerdo a su hija predilecta.

Entre los numerosos artículos que dan cuenta del fenómeno que supuso la desaparición de Agatha Christie hace cien años puede consultarse, por ejemplo, uno de Infobae.

Los últimos años de Christie fueron de vejez activa y tranquila en su casa de campo.

El auge del misterio doméstico

Agatha Christie tuvo en su momento una amiga rival en el terreno de la novela de crimen en las clases altas inglesas: Dorothy L. Sayers. Sayers (1893-1957), que empezó a publicar más o menos a la par que Agatha Christie, y sus novelas estuvieron largos años descatalogadas hasta su recuperación ya en este siglo. El éxito sostenido de ambas se ha visto reflejado en la aparición de un subgénero conocido como el cozy mistery, literalmente el “misterio doméstico”, en el que se combinan la novela romántica femenina con la criminal. En España la editorial Alma incluso cuenta con una colección con ese nombre, en la que han aparecido por ejemplo las novelas de Joanna Fluke sobre una detective aficionada y repostera, o las de Sally Goldenbaum sobre un club de costura. Quizá las más exitosas de estas novelas sean la serie del Club del crimen de los jueves, de Richard Osman, que recientemente tuvo una primera adaptación en Netflix.

Entrevista a Marina Bollaín Pérez-Mínguez, directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música

ESFERA CULTURAL

Este no es cualquier despacho. Es un lugar en el que se trabaja por la conservación de las artes escénicas"

MARINA BOLLAÍN,

directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música

Juan Antonio Llorente

Reconocida ex aequo en el Festival de Gijón de 1992 como mejor actriz en Dime una mentira junto a su hermana Iciar, la madrileña Marina Bollaín es desde 2023 directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música (CDAEM), dependiente de la Dirección General de Artes Escénicas y Música del Ministerio de Cultura. En 2002 materializó en Berlín su proyecto fin de carrera con una aplaudida producción de La verbena de la Paloma que, con Miguel Roa en el foso, se pudo ver en España. Una prueba de amor a la Zarzuela, a la que ahora regresa, para responsabilizarse en el templo madrileño del género de la recuperación de Jugar con fuego, título apenas conocido de Francisco Asenjo Barbieri, que estará en cartel desde finales de marzo hasta mediados de abril.

-Directora de escena, dramaturga, intérprete… Después de una carrera de salto en salto, ¿cómo lleva lo del despacho?

– Lo llevo muy bien. Me ha parecido una evolución conocer el mundo de las artes escénicas y la música desde otro lado. Me está interesando mucho, pensando en el prejuicio que parece existir en el mundo de los artistas de “esto es administración y esto producción”. Yo, que siempre he organizado mis producciones con mucho interés –“esto va para esto, esto para esto”-, también lo tenía, porque me parecía poco artístico. Pero a estas alturas de mi vida soy consciente de que este no es cualquier despacho. Es un lugar en el que se trabaja por la conservación de las artes escénicas y la música. Un trabajo que tiene partes más o menos…

 


“ALLÍ DONDE ME ENCUENTRE, ESTOY A TOPE. ES EL ÚNICO MODO DE DISFRUTAR LO QUE HACES Y DE QUE TENGA SENTIDO IR A TRABAJAR CADA DÍA”


 

-¿Burocráticas?

– Burocráticas, sí. Pero sirve a un fin como la documentación, que es fundamental, aunque muchos artistas no sean aún del todo conscientes de su importancia.

-Sintetiza su actividad pasada como un puzle vital. ¿Se reconoce en él?

– Claro que me reconozco. Nunca he planificado lo que venía después. Cuando llegó este ofrecimiento, esta posibilidad, me pareció sorprendente. Pero si miro hacia atrás, veo que en efecto es un puzle que se va formando y que el paso por todo ese mundo artístico y académico se decanta en este trabajo.

-¿Echa en falta alguna pieza?

– El puzle todavía está por hacer. Supongo que en el lecho de muerte miraré hacia atrás y podré contestar a esto. Hoy por hoy no echo en falta ninguna. En la vida pienso que somos siempre los mismos, hagamos lo que hagamos. Allí donde me encuentre, estoy a tope, tanto si se trata de la Administración como haciendo un montaje o implicándome en la educación. Es el único modo de disfrutar lo que haces y de que tenga sentido ir a trabajar cada día.

 


“HE SIDO MUY ECLÉCTICA INTENTANDO CONTAR COSAS. LO IMPORTANTE ES CREER QUE TIENES ALGO INTERESANTE QUE DECIR”


 

– Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. ¿Lo ha escrito ya?

– Si contamos como trabajos dramatúrgicos las adaptaciones, considero que he hecho un trabajo literario. Y he tenido hijas maravillosas… Pero no me he propuesto objetivos ni hacia adelante ni hacia atrás. Lo importante es fijarse en que lo que haces tenga sentido para ti. Cuando deje de tenerlo, intenta irte a otro lado, donde lo tenga. Pero en mi vida he tocado muchos “palos”: teatro hablado, una adaptación para la escena de La regenta, traduciendo del alemán el Bastian y Bastiana de Mozart, La ópera de tres peniques de Kurt Weill, un montón de infantiles, girando diez años por todas partes. He sido muy ecléctica intentando contar cosas. Lo importante es creer que tienes algo interesante que decir.

-En 1992, en el Festival de Cine de Gijón, recibió un premio ex aequo como actriz con su hermana gemela Icíar. ¿El cine no le ha tentado más?

– El cine es maravilloso. Igual que la música, me vino dado, y me gustó muchísimo. Decían que era una actriz natural. Como mi hermana, porque ninguna de las dos habíamos estudiado arte dramático. Pero en el 92 terminé Filología Alemana, que simultaneaba con canto, y lo que me apetecía era salir de España. Me monté un Erasmus cuando no existía. Me fui a Alemania por un año, y me quedé once, dedicándome de lleno a la música, que era lo que hacía en ese momento. En mi Escuela Superior de Berlín, trabajando con estudiantes de dirección escénica, descubrí que, además de cantar, tenía muchas ideas de puestas en escena. A menudo, más que ellos. Y cuando acabé canto, reingresé para hacer Dirección de Escena de Ópera, carrera que a día de hoy sigue sin existir. Comparándolo con el cine: ¡veo que he hecho cosas tan bonitas! El cine lo fue cuando lo hice; luego, derivé hacia otro lado.

-Pensaba en el trabajo en cine como directora, que es más activo.

– Mi lenguaje, como como mi formación, es de cantante y de escena lírica. Es el lenguaje del teatro. Aunque el cine tenga otras cosas, lo que sugiere un escenario me resulta mucho más interesante. Que en el teatro barroco un banco sea un exterior, y que a ese mismo banco le pongas un cojín y sea un interior… eso no lo supera el cine.

-Va a medirse como directora en el Teatro de la Zarzuela. ¿Cuántos títulos del género se anota?

– La primera fue La Verbena de la Paloma en Berlín. Luego, también en Alemania, sin textos y con una dramaturgia nueva a base de zarzuelas, otra que llamé Adiós Julián. También he hecho un Manojo de rosas muy divertido, adaptado en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Esta será la siguiente.

 


“DE VERDAD QUE NO SOY TALIBÁN NI PUNKI. CUANDO ERA MÁS JOVEN, A LO MEJOR MÁS. PERO AHORA, AL REVÉS”


 

-A su Verbena de la Paloma, aquí la tituló Noche de verano en la Verbena de la Paloma.

– Cuando se estrenó en 2006 en El Escorial y, posteriormente en los Teatros del Canal de Madrid, yo la hubiera titulado La Verbena de la Paloma sin más. Lo hice por una recomendación cuando dijeron “vamos a llamarla de otra manera, por si el público se enfada por la actualización”. Los tiempos han cambiado y me parece que ahora se podría llamar sencillamente La Verbena de la Paloma. Pero yo venía de 11 años en Alemania donde, a Casa de muñecas, de Ibsen, no le tienes que cambiar el nombre porque al final Nora, de acuerdo con tu dramaturgia, le pegue un tiro a su marido. En ese sentido hemos avanzado mucho, pero en aquel momento, un poco por respeto al público, me pareció bien. Yo no tengo problema por decir: no vais a ver La Verbena con un Don Hilarion mayor, sino que van a estar todos subidos al andamio.

-Como en un retablo laico costumbrista.

– Como 13 rue del Percebe. Pero han pasado 20 años y me da la impresión de que el montaje, del que ha habido varias adaptaciones, sigue siendo moderno. La idea me vino de que, puesto que la calle era su casa, hacer una casa que fuera calle-casa. Era un concepto un poco del tiempo vivido en Alemania y por eso lo subí al andamio.  

-Ahora debuta en el Templo del Género, con un público muy especial.

– Lo sé.

-¿Se le ha venido a la cabeza el comentario entonces de su director musical, Miguel Roa?

– “A pesar de todos los cambios que has introducido, dijo, es más Verbena que nunca.

-Y añadió algo más.

– Si. … “Cuidado con la caverna, que te va a crujir”

-¿Y?

– Cuando se estrenó en El Escorial hubo una parte que se enfadó y crujió y otra que dijo “Bravo”. Después, en los Teatros del Canal, todo funcionó.

¿La actitud de los primeros no le llevó a pentimenti?

– Simplemente, me sorprendió. Cuando decía Roa: “la caverna te va a crujir, pensaba: “¿Por qué? Si no me estoy burlando de la Zarzuela, que me apasiona. Si está todo lleno de cariño y buen humor”. Pero cuando alguien quiere ver su cuento de toda la vida dice: “esto no lo es”.

-El título que ahora acomete sirve como pregunta. ¿Le gusta jugar con fuego?

– No, no. De verdad que no soy talibán ni punki. Cuando era más joven, a lo mejor más. Pero ahora, al revés. Incluso me he preguntado cosas como: “Puesto que esta obra prácticamente no se ha visto, que no se conoce: ¿el público tiene derecho a verla con su texto original? ¿Está bien hacer una propuesta de teatro actual, actualizándola?” Me pregunto muchas cosas, y no existe una respuesta definitiva. Se puede hacer una versión y también dejarlo tal cual para que el público lo conozca, claro que sí.

-Dirigiendo ¿Cómo es? ¿Estricta, severa?

– No, nada. Intento crear el mejor clima posible. Ante todo, pretendo que nos divirtamos. No sé cómo. Dependerá de si tienes mucho tiempo de ensayos, en cuyo caso puedes jugar más, porque en general para mí los ensayos son un disfrute. Hay gente que piensa que si pega una voz tienes el atrezo que te falta, y yo no lo creo.

-Partiendo de que, como cantante, domina la parte actoral y la vocal.

– Soy muy musical. No soporto el ruido que suena cuando hay música. Me molesta. También muy coreográfica. Aunque no haya coreografías, siguiendo la música monto los movimientos cuando están cantando. Jamás cosas antimusicales o que dificulten a los cantantes mirar al maestro en ese momento.

-¿Y su relación con el director de orquesta?

– Normalmente, muy buena. No he tenido ningún problema porque les entiendo, y no me empeño en tonterías, como poner de espaldas a los cantantes cuando tienen que entrar o cuando hay un momento difícil de todos juntos. Ahí está todo el mundo, con un ojo al maestro o con la posibilidad de mirarlo. Con pequeños detalles como esos, la relación fluye desde el principio.

-¿Le gustaría trabajar en alguno de los grandes teatros de ópera de España?

– Me encantaría. Claro.

-¿Con qué repertorio? ¿Contemporáneo? ¿Clásico? ¿Adaptándolo usted?

– Viviendo en Berlín presenté a un concurso de conceptos escénicos una propuesta muy buena y muy atrevida para Fidelio y no entendieron nada. Me gustaría poder hacerla. Disfruté muchísimo también con Bodas de Fígaro, y repetiría. El título lo elegí yo. Lo propuse en el ambiente de los años setenta, porque seguía teniendo muchísimo que decir, y funcionó muy bien. Porque Mozart dirige la escena: este entra, este sale, esta habla, este se esconde… Alucinante. Mozart es un genio y Donizetti divertidísimo. No tengo prejuicios… ¿Contemporáneo? Bueno, hice la dramaturgia para Cuerpos deshabitados, una propuesta muy poética de Sánchez Verdú sobre el exilio, dándole forma con piezas que ya existían, y me encantó.

-Vamos, que disfruta con todo.

  • Creo que sí. Sobre todo, si es bueno.

DONDE ENCONTRARLA

Dedicada en cuerpo y alma, en el CDAEM. Desde finales de mes, defendiendo su proyecto en el Teatro de la Zarzuela 

El rapto de Helena

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Jacopo Robusti, “Tintoretto”
Medidas: 186 x 307 cm
Material: Lienzo
Ubicación: Sala 25

El rapto de Helena

El rapto de Helena de Tintoretto ingresó en 1819 en el Museo del Prado. Probablemente fue encargado por Vincenzo I Gonzaga, duque de Mantua y mecenas de Tintoretto de 1590 a 1593.

Ana González Mozo,

Jefe de la Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Museo del Prado

Esta obra la poseyeron, entre otros, Carlos I de Inglaterra y Luis de Haro, quien se la regaló a Felipe IV. Es una escena bélica similar a las que se solicitaron al pintor para los palacios ducales de Venecia y de Mantua, la mayoría ejecutadas por su taller. La del Prado sería la única totalmente autógrafa. En el primer plano está representado, con figuras de tamaño casi natural, el rapto de Helena de Troya siguiendo la tradición homérica, mientras en tierra y mar se libra un combate entre turcos y cristianos, título que ha recibido el cuadro en alusión a la Batalla de Lepanto (1571). Tintoretto enlazó así, a través de episodios muy distantes en el tiempo, el mundo clásico y el contemporáneo.

Dibujos autógrafos

Es un ejemplo del variado registro de recursos técnicos y compositivos del artista. Se conservan dibujos autógrafos sobre papel de figuras que aparecen en esta y otras obras contemporáneas salidas de su bottega: el modelo para el Martirio de San Lorenzo (Christ Chruch, Oxford); algunas escenas de la Sala terrena de la Scuola de San Rocco de Venecia, o Ludovico II Gonzaga derrota a los venecianos en la batalla del Adigio, realizado por el taller. Que estaba trabajando simultáneamente al menos en el Rapto y el boceto de Oxford lo delata que el cuerpo de Helena, como reveló la radiografía, era inicialmente masculino, estaba desnudo y en la misma posición que la figura de San Lorenzo. Lo mismo sucede con los barqueros del primer plano, idénticos en la radiografía a los dibujos que empleó para los verdugos del modelo. No es fácil seguir la secuencia del proceso ejecutivo, ya que Tintoretto dejó visibles en la superficie muchos de los contornos del dibujo preparatorio, hecho con óleo blanco sobre una base negra, matizándolos apenas con la pintura de las anatomías, que se reduce a sinuosas y saturadas manchas verdes, rojas y azules.

 


EN ESTA BATALLA, JACOPO DEMUESTRA UNA VEZ MÁS SU INTELIGENCIA ESPACIAL Y SU CONTROL DE LA PERSPECTIVA PARA PROPORCIONAR, ORGANIZAR Y RELACIONAR LAS FORMAS EN TRES ACTOS


 

Inteligencia espacial

En esta batalla, Jacopo demuestra una vez más su inteligencia espacial y su control de la perspectiva para proporcionar, organizar y relacionar las formas en tres actos que se desarrollan a campo abierto. El espectador se introduce en ellos guiándose por la luz y el movimiento de los adversarios y la disminución de sus tamaños y su gradual pérdida de definición, que impulsan a la mirada a traspasar la barrera formada por las monumentales figuras del primer plano. Es en este segundo recorrido por el lienzo cuando, en contraste con la solidez de los protagonistas del drama, se perciben los episodios que se desarrollan en el plano medio y en el fondo. Sus espacios están llenos de guerreros incorpóreos, algunos fantasmales, reducidos a halos luminosos que parecen precipitarse hacia el mar.

El rapto de Helena se erige así en paradigma de uno de los aspectos claves del arte de Tintoretto: la ficción del movimiento en un soporte rígido y bidimensional. Los cuerpos parecen moverse porque no ocultó las correcciones que hizo en ellos, dejando sus siluetas desdobladas para simular una fuerza cinética que recuerda a la de los dibujos de Leonardo para la Batalla de Anghiari. El orden en este caos se impuso con la introducción de los mástiles y las velas de los barcos sobre la escena acabada, creándose ventanas abiertas hacia espacios cada vez más lejanos.

El recuerdo de una creadora genial y entrañable

ESFERA CULTURAL

Martín Gaite se introdujo en el mundillo literario salmantino a finales de los años cuarenta.

El recuerdo de una creadora genial y entrañable

JULIÁN DÍEZ

En el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite se reparten actos en su Salamanca natal y su Madrid adoptiva mientras su figura se agiganta con el paso del tiempo.

Como buena parte de los artistas que han pasado a formar parte del paisaje madrileño, Carmen Martín Gaite tenía su propio entorno del que parecía parte integral. Era común divisar su silueta, decidida y carismática, aunque enjuta y de apariencia frágil, tocada por una boina y cubierta por una gabardina entallada, por el parque del Retiro o sus calles próximas. Fumando, tantas veces. Como otros artistas icónicos que sin ser madrileños son dueños de sus propios rincones de Madrid (Valle Inclán, Pérez Galdós, Antonio López, Julio Camba, Carlos Arniches…), a Carmen Martín Gaite se la recuerda igualmente en su localidad natal, en Salamanca, en su casa. Con lo que al cumplirse ahora el centenario de su nacimiento los homenajes se multiplicaron en atención no solo a la calidad de su obra, sino a su honda raigambre en sus lugares queridos.

 


RECHAZÓ SER ACADÉMICA, ROL EN EL QUE HABRÍA SIDO PIONERA, PORQUE CREÍA QUE NO ERA TAREA PARA UNA CREADORA


 

En una época que tiende al adanismo, a la valoración de lo inmediato y el desdén por lo precedente, crece la relevancia de Carmen Martín Gaite no sólo como pionera, sino por sus méritos propios como artista. En parte por el cuidado con el que Siruela, la editorial que está publicando su obra completa, y Anagrama, su sello principal durante su carrera, tratan las nuevas ediciones. Pero también quizá por su propia modestia en vida, por una falta de notoriedad que ahora permite descubrirla sólo a través de la magnitud de sus trabajos, sin alharacas ni prejuicios.

Cómo era ella

Las palabras de una de sus admiradoras y seguidoras, Belén Gopegui, transmiten bien ese aspecto de la forma en que se la juzga hoy: “Martín Gaite tenía prestigio, vendía muchos libros, estudiaban su obra hispanistas de todo el planeta, era lo que muchos autores y autoras quieren llegar a ser y, sin embargo, vale la pena ponerse a pensar lo que no era. Lo que no era pudiendo serlo, lo que no era recibiendo cada día ofertas para serlo. Dónde no estaba, en qué fiestas no se la veía, de qué premios no era jurado, qué premios pactados bajo cuerda no ganó, de qué instituciones no quiso formar parte por más que le insistieron, en qué programas de televisión no estuvo, a qué grupos mediáticos no quiso unir su figura ni su discurso, qué historias de encargo no aceptó, a qué preguntas no quiso contestar, qué favores prefirió no pedir”.

 


POETA, ENSAYISTA, TRADUCTORA DE CINCO IDIOMAS, ERA UNA MUJER DE LETRAS INTEGRAL QUE MARCÓ EL CAMINO PARA LAS AUTORAS ACTUALES


 

Tampoco sería correcto deducir a partir de esas palabras que Martín Gaite no fue conocida y querida. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 (la única mujer que lo recibió en el siglo XX), y Premio Nacional de las Letras Españolas en 1994. Además, rechazó ser académica de la Lengua en varias ocasiones, la primera en 1981, cuando Carmen Conde era la única mujer que ocupaba un asiento en la institución (desde dos años antes). Martín Gaite pensó que afectaría a su independencia como escritora, y manifestó en más de una ocasión que la RAE debía ser atendida antes por filólogos que por creadores.

 Sus obras

 La más popular es sin duda Caperucita en Manhattan, una narración para lectores jóvenes traducida a quince idiomas y que ha vendido en todo el mundo cerca de 600.000 ejemplares. Sin embargo, es un libro sólo parcialmente representativo de su obra: no en lo temático, aunque sí en su estilo cuidado y sencillo, íntimo y chispeante.

Martín Gaite se introdujo en el mundillo literario salmantino a finales de los años cuarenta, cuando estudiaba en su localidad natal. Luego se trasladó para el doctorado a Madrid, donde conoció a figuras como Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre o Rafael Sánchez Ferlosio, con el que se casó en 1953. La hija que sobrevivió a su matrimonio, que duró apenas una década, falleció tras una grave enfermedad antes de los treinta años y le supuso un duro golpe en la madurez.

 


MENOS CONOCIDA, PERO IGUALMENTE VALIOSA, FUE LA LABOR DE CARMEN MARTÍN GAITE COMO TRADUCTORA


 

Pese a los meandros de su vida personal, la profesional fue para ella de progresivo triunfo desde que cosechara el premio Café Gijón en 1957 por El balneario. El Nadal de 1959 por Entre visillos fue su consolidación también a nivel popular: desde entonces fue agrandando su legión de lectores fieles con obras entre las que se pueden destacar Retahílas (1974), El cuarto de atrás (Premio Nacional de Literatura en 1978,) o Nubosidad variable (1992) y La reina de las nieves (1994).

Además, publicó tres libros de poesía y cinco volúmenes de cuentos, así como atinados artículos de prensa, si bien donde obtuvo mayor resonancia además de la novela fue en el ensayo. Al hilo de su tesis doctoral sobre las costumbres amorosas en la España del siglo XVIII, que publicó adaptada para lectores no académicos en 1973, firmó otra media docena de volúmenes, entre ellos el que se convirtió en un pequeño bestseller Usos amorosos de la postguerra española (1981). También puede destacarse Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española (1987), uno de los trabajos en que hace gala de su condición de feminista de manera elegante y docta.

Menos conocida, pero igualmente valiosa, fue su labor como traductora. Una treintena de títulos originalmente publicados en inglés, italiano, francés, portugués y rumano, prueba de su increíble brillantez lingüística. Entre los autores a los que vertió al castellano se puede citar a Gustave Flaubert, Fernando Pessoa, las hermanas Brontë, Edgar Allan Poe, Primo Levi, Rainer Maria Rilke, Virginia Woolf o Eça de Queiroz, entre otros.

Actividades audiovisuales, exposiciones, conferencias, encuentros académicos y la publicación de una interesante biografía a cargo de José Teruel (en Tusquets) han jalonado este año que también es 25 aniversario de su fallecimiento, en 2000.

La hija del notario

José Martín López (1885-1978) no sólo fue notario de Salamanca, sino una figura que explica en buena medida la trayectoria de su talentosa hija Carmen. Ella fue fruto de su segundo matrimonio, tras enviudar muy joven. Ocupó plaza en Salamanca de 1923 a 1949, cuando se trasladó a Madrid. Amigo de Miguel de Unamuno, se le recuerda por sus ideas avanzadas, que transmitió tanto a Carmen como a su hermana mayor, Ana. Ya en 1918 impartió una conferencia con el título La condición jurídica y social de la mujer, en la que denunciaba la irracionalidad de impartir educación de menor jerarquía a las féminas. En 1954, en pleno franquismo y cuando las esposas necesitaban permiso de sus maridos para abrir una cuenta bancaria, defendió en público la necesidad de independencia económica de la mujer en el seno del matrimonio. Educó a sus hijas estrictamente de acuerdo a esas opiniones, e incentivó en ellas el conocimiento y la lectura. Hoy sus restos descansan junto a los de ellas, su esposa y su nieta.

La autora manifestó que la RAE debía ser atendida antes por filólogos que por creadores.

Otras fuentes

La web que mantiene la Universidad de Salamanca sobre la autora recoge la más completa información sobre los actos con los que se ha conmemorado su aniversario.

La Fundación Martín Gaite no sólo se ocupa del legado de la escritora, sino que también tiene por catalogar la ingente biblioteca de su padre, y está situada en la casa familiar de El Boalo (en la sierra de Madrid). 

Entre las actividades fomentadas por el Ministerio de Cultura ha estado la publicación de un sello conmemorativo. 

Martín Gaite fue la única mujer que recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el siglo XX.

Entrevista a Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado

ESFERA CULTURAL

La esencia del Prado permanece, aunque todo cambie a su alrededor"

Miguel Falomir,

director del Museo Nacional del Prado

JAIME PÉREZ DE MIGUEL

Tras casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir Faus ha guiado a la institución a través de algunos de los años más complejos y transformadores de su historia reciente. Pandemia, ampliación de públicos, nuevos debates culturales, retos tecnológicos y una creciente exigencia social han marcado una etapa en la que el Prado ha reforzado su personalidad única y su vocación divulgadora. Con una mirada lúcida y realista, Falomir repasa los avances, desafíos y prioridades de un museo que aspira, más que a crecer en número, a llegar mejor y más lejos.

-Después de casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, ¿cómo describiría la evolución reciente de la Institución y los cambios que más han marcado su dirección?

– Han sido años agitados pero fascinantes. Para que os hagáis una idea, hasta 2017 el Prado había cerrado una sola vez, durante la Guerra Civil; desde entonces ha debido hacerlo varias por distintas razones: la pandemia, la nevada Filomena, la cumbre de la OTAN, el apagón…y 2019 fue un año excepcional por la celebración del bicentenario de la institución. A estas circunstancias particulares añadiría dos que comparte con otros grandes museos: la presión de un público en creciente aumento y la conversión de los museos en protagonistas de debates culturales que, cada vez más, permean la vida política.

-El Museo Nacional del Prado ha logrado mantener su prestigio mientras ampliaba públicos. ¿Qué demandas detecta hoy en los visitantes y cómo condicionan la toma de decisiones?

– El público actual está más preocupado por cuestiones medioambientales y tiene una sensibilidad social más acusada. Ello obliga a los museos a ser más eficientes en materia energética, más rigurosos sobre el origen de sus colecciones, más trasparentes sobre potenciales donantes y patrocinadores y, en general, más receptivos a las múltiples sensibilidades de una realidad social cada vez más compleja y variada.

 


“EL FUTURO DEL PRADO ESTÁ GARANTIZADO GRACIAS A UNA NUEVA GENERACIÓN DE RESTAURADORES”


 

-La digitalización del patrimonio está transformando la relación con los museos. ¿Qué papel quiere que juegue la tecnología en la experiencia del Prado durante los próximos años?

– La tecnología es una herramienta y cómo tal puede hacerse un uso bueno o malo de ella. Para el Prado está siendo utilísima, permitiéndole llegar a más público y de forma más eficiente. No hemos detectado incompatibilidad alguna entre avance tecnológico y disfrute presencial de las obras de arte. En ese sentido, el “aura” benjaminiana mantiene intacta su fascinación. Mientras siga así y la tecnología no se convierta en un fin en sí misma, creo que es más una aliada que una enemiga.

-La sociedad reclama nuevas narrativas, más diversidad y lecturas actualizadas de las colecciones. ¿Cómo se articula ese debate dentro del Museo?

– Los museos son parte de la sociedad y del mismo modo que esta cambia también lo hace el público que los visita. Es obligación del museo estar atento a estas transformaciones y, sin perder nunca su esencia, dar respuesta a las nuevas demandas. Pondré dos ejemplos. De un lado, parece evidente que en el pasado no se prestó la atención debida al papel múltiple de las mujeres en la esfera artística; del otro, prejuicios culturales relegaron a una categoría inferior determinadas manifestaciones artísticas, como la escultura policromada o el arte realizado en los virreinatos americanos. Integrar estas sensibilidades permite al museo ofrecer una aproximación más rica y variada al pasado del arte y al presente de nuestras sociedades.

 


“LA FUNDACIÓN NOTARIADO ES UNO DE ESOS ALIADOS FUNDAMENTALES, QUE NOS AYUDA EN LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA”


 

-La conservación de un patrimonio único es un desafío constante. ¿Hay un área o línea de investigación cuya evolución reciente considere especialmente relevante?

– Tenemos la suerte de contar con uno de los mejores talleres de restauración del mundo que en los últimos años ha protagonizado una transición ejemplar. Se han jubilado restauradores de fama internacional y han sido sustituidos por jóvenes tan brillantes y capacitados como ellos. El futuro de la restauración en el museo (e incluyo dentro de ella el área de estudios técnicos) está más que garantizado.

 


“NO HEMOS DETECTADO INCOMPATIBILIDAD ALGUNA ENTRE AVANCE TECNOLÓGICO Y DISFRUTE PRESENCIAL DE LAS OBRAS DE ARTE”


 

-En un contexto cultural cada vez más competitivo, ¿cómo se posiciona el Prado frente a otros grandes museos internacionales?

– La fortaleza del Prado reside en su fuerte personalidad: por historia y colecciones es diferente a los demás y el público experimenta al visitarlo una sensación distinta. No está hecho por académicos, sino por coleccionistas, y ello le otorga características, como la acumulación asombrosa de obras de un mismo autor: Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Bosco…, que lo hacen único. Eso lo sitúa entre los principales museos del mundo, aunque -hay que admitirlo- sus recursos económicos disten de los que disfrutan instituciones similares.

-¿Qué proyecto o decisión reciente considera especialmente representativo de la identidad del Museo bajo su dirección?

– Podría decir algunas de relumbrón, de esas que acaparan premios y titulares, pero me decantaré por una iniciativa modesta que, creo, ilustra nuestra ambición por llegar a todos: El Prado de noche; esto es, la apertura gratuita del museo el primer sábado de cada mes desde las 20:30 y hasta medianoche, y que está permitiendo a muchos conocer el Prado. Es muy satisfactorio ver que quien acude esos sábados al museo, a menudo familias de limitados recursos, lo hace mayoritariamente por primera vez.

-La Cátedra del Prado, patrocinada desde 2019 por Fundación Notariado, es uno de los programas de referencia en divulgación. ¿Qué ha supuesto para el Museo contar con un socio como el Notariado?

– Un museo no es un ente aislado, desarrolla una importante labor social y para tal cometido necesita aliados en la sociedad civil. La Fundación Notariado es uno de esos aliados fundamentales, que nos ayuda en una de las labores más encomiables que tiene asignada el Prado: la difusión de la cultura. Gracias a la Fundación Notariado, centenares de personas presencialmente y miles más de forma virtual, tienen acceso gratuito a algunos de los más renombrados historiadores del arte del mundo.

 


“LA PROGRAMACIÓN DE 2026 HARÁ ESPECIAL HINCAPIÉ EN LA LABOR DE TRES REINAS COLECCIONISTAS: ISABEL DE FARNESIO, CRISTINA DE SUECIA Y MARIANA DE AUSTRIA”


 

-Además de la Cátedra, Fundación Notariado ha desarrollado proyectos en los que el Museo del Prado ha participado, como Acoger es un bien para todos, La vejez como experiencia humana o Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. ¿Cree que este tipo de iniciativas corporativas son útiles para acercar las colecciones del Prado a distintos grupos sociales?

– El Museo del Prado cerrará 2025 con tres millones y medio de visitantes, probablemente nuestro límite si queremos mantener la calidad de la visita. Como director no me interesan más visitantes, pero sí más variados, con perfiles sociales, culturales y económicos diferentes. Iniciativas como las que comentas permiten llegar a segmentos de la población que tradicionalmente viven de espaldas al museo, de ahí su enorme utilidad y nuestro interés por ellas.

-¿Qué proyectos previstos para 2026 puede anticipar a nuestros lectores?

– La programación de 2026 será variada, pero hará especial hincapié en la labor de tres reinas coleccionistas: Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y Mariana de Austria, y se adentrará en periodos (Edad Media) y ámbitos geográficos (el mundo alemán) poco frecuentados con anterioridad, manteniéndonos siempre fieles a la máxima de Horacio de “enseñar deleitando”.

¿Dónde encontrarle?

En la página web del Museo Nacional del Prado se puede consultar su biografía así como las obras que ha publicado. 

Mesa revuelta

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Anónimo
Fecha: Siglo XVII
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Depositado en la Casa Museo de Lope de Vega, Madrid
Medidas: 60 x 74 cm

Mesa revuelta

Un primoroso paño viste una mesa. La tela se amolda a unos jarrones labrados, sujetándolos. Al fondo descansa ligeramente ladeado un espejo con marco. Mientras que a la izquierda se ve el fleco que remata el tejido por un extremo, el patrón a rayas traza un movimiento ondulante hasta el borde derecho de la mesa, donde la gravedad tira de la tela hacia abajo. La composición resulta estética, pero guarda una tensión asimétrica e inestable.

Profesora Astrit Schmidt-Burkhardt,

historiadora de la imagen y titular de la Cátedra del Museo Nacional del Prado 2025

El foco de atracción es un reloj de mesa dorado provisto de dos esferas, pie y remate; está protegido por un fanal de vidrio. En él se refleja una fuente de luz distante que hace relucir todos los objetos.

Aunque la ilusión sea perfecta, no es más que pintura: de finales del siglo XVII y de autor desconocido. Permaneciendo anónimo, entre otras cosas, dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal. De forma discreta, pero con un alegato implícito de la cualidad atemporal del arte, es como si el pintor sin nombre desapareciera tras su obra, que aparece documentada en la colección Felipe v desde mediados del siglo XVIII.

El tiempo

Los bodegones no son obras de la eternidad, aunque muchos de los artefactos que representan reclamen justamente eso para sí. Sobre todo, cuando están hechos de materiales duraderos. De este modo, Mesa revuelta encierra un conocimiento intrínseco del tiempo que va más allá de símbolos y alegorías.

Es un ejemplo de vánitas que suma una dimensión adicional a los bienes mundanos: el artista ha integrado un instante transitorio en el motivo estático. El reloj ocupa el centro, pero la manera en que el tiempo actúa sobre las cosas debe leerse en la propia imagen. Analizados en conjunto y vistos en sentido horario, la sucesión de objetos comienza con el jarrón de pie, a la izquierda, y conduce, pasando por el reloj y su reflejo en oblicuo, hasta el jarrón que yace tumbado y cuya prolongación es el candil del extremo derecho; la punta donde debería estar la llama extinta se sitúa en la línea del borde del paño que, con su patrón a rayas, cae bruscamente. Eso hace visible la fugacidad del tiempo contenida en este bodegón.

El orden espacial complementa el temporal: arriba y abajo, izquierda y derecha, detrás y delante. Tanto el tiempo como el espacio son magnitudes físicas. El artista las ilustra mediante la disposición del conjunto. Las naturalezas muertas no dan respuesta, en sentido literal, a la pregunta sobre el origen del tiempo, aunque en ellas permanezca siempre presente. En cambio, desaceleran el tiempo cultural y muestran cómo actúa esa fuerza invisible sobre las cosas y determina el curso de todo lo terrenal: de ello se nutre el arco de tensión de la composición de idea y forma, de vánitas y jarrón volcado. Ni siquiera el cuadro en sí es inmune a ello. Para los coetáneos de Mesa revuelta, el mensaje dado en pintura serviría para la reflexión propia. ¡Nada ha cambiado hasta la fecha!

Los nuevos críticos de la cultura

ESFERA CULTURAL

Las nuevas generaciones confían más en quienes ven como sus iguales; los que emplean sus códigos.

LOS NUEVOS CRÍTICOS DE LA CULTURA

Los ‘influencers’ de la literatura o de las artes atraen a millones de seguidores en las redes sociales y suponen voces cada vez más importantes para el sector

Millones de lectores de habla hispana (especialmente jóvenes) ya no consultan los suplementos culturales para decidir su próxima compra. Revisan las reseñas que han hecho sus booktubers (de Youtube), booktokers (de Tick Tock) o bookgramers (de Instagram) favoritos, almas gemelas en gustos, que pueden disparar las ventas de un libro poco conocido.

JULIÁN DÍEZ

Los influencers especializados en cultura han venido para quedarse. Las nuevas generaciones confían más en quienes ve como sus iguales; los que emplean sus códigos. Las empresas ya lo han aceptado y miman a este nuevo sector con el envío de servicios de prensa o invitaciones. Además de abrirles las puertas a sus propias creaciones en muchos casos.

 


EL AUGE DEL ‘ROMANTASY’, LA FANTASÍA CON TOQUES ROMÁNTICOS, ES ATRIBUIBLE A LAS REDES SOCIALES CENTRADAS EN LITERATURA


 

Redes y literatura

En el territorio de la literatura, por ejemplo, el veterano Javier Ruescas suma 296.000 seguidores en su canal de Youtube después de una labor divulgativa de diez años, que ha derivado a la publicación de sus propios libros. Ruescas empezó administrando una web de fans de la saga Crepúsculo de Stephanie Mayer en 2008, y un par de años después, con apenas veinte, empezó a publicar sus primeras novelas de fantasía juvenil. Como curiosidad, entre sus vídeos más visitados se cuentan los que resumen libros de lectura obligatoria en bachillerato, como La Celestina (641.000 visualizaciones).

Las obras de fantasía, en particular lo que se ha dado en llamar romantasy (que añaden gotas de novela romántica e incluso erotismo suave) se cuentan entre las que más interés despiertan a este público. Una personalidad destacada en este campo es la instagramer Laura Díaz, con 278.000 seguidores en la dirección @fantasyliterature. El creciente número de lectores de la romantasy se plasma en las sucesivas ediciones, en muchos casos en formatos de lujo numerados, de autoras como Rebecca Yarros o Sarah Maas.

Aunque relevantes al punto de convertir a estos creadores de contenido en verdaderos prescriptores, sus números son relativamente pequeños si los comparamos con los de algunos creadores. Es el caso por ejemplo de poetas como Defreds (José A. Gómez Iglesias), con más de 900.000 seguidores en Instagram. Elvira Sastre y Sara Búho son otras poetisas que superan el medio millón de seguidores.

Comic, música y danza

Y aún mayor es el número de suscriptores que reciben las novedades sobre cómic de Paco Hernández, con 4,2 millones de tiktokers. Hernández, un catalán de 48 años, está lejos del perfil de joven que cabría esperar de los influencers más destacados, pero se ha abierto un hueco con su especialización y humor en @pacohdez77. Este mes de octubre publicó su primera novela, El barrio de los deseos. Puede que todos estos datos choquen con el escepticismo sobre la lectura en España, pero quizá estos influencers estén contribuyendo a un cambio notable. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2024, elaborado la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) en colaboración con el Ministerio de Cultura, el 75,3% de los jóvenes entre 14 y 24 años leen libros en su tiempo libre. Se trata del grupo con mayor índice lector del país, que en su conjunto tiene un 65% de la población que lee regularmente. Entre esos jóvenes, el promedio de libros leídos al año es de 11,8.

Aunque, como es natural, en internet no existen océanos y el lenguaje común permite un seguimiento cruzado entre lectores y autores españoles y latinoamericanos. Un buen ejemplo es que una parte sustancial del millón y medio de seguidores de la argentina Victoria Resco proceden de España.

Aunque la literatura, junto a las series de televisión y el cine, son los campos culturales dominantes en internet, algunos influencers se han hecho un hueco importante tocando temas a priori menos populares. Un primer ejemplo podría ser el del divulgador musical Jaime Altozano, que mantiene 3,53 millones de suscriptores en su canal de Youtube alternando explicaciones de música clásica con análisis de discos contemporáneos o de la propia teoría de la música. También en este territorio hay destacados nombres latinoamericanos, como el del mexicano Pierre St. John, con 600.000 seguidores.

 


ARQUITECTURA, MÚSICA CLÁSICA O FILOSOFÍA SON OTRAS ÁREAS CON ‘INFLUENCERS’ QUE SUMAN MILES DE SEGUIDORES


 

Altozano fue durante un tiempo pareja de una de las personalidades más conocidas de Youtube en España, la arquitecta y diseñadora Ter (Ester Rodríguez de las Heras). Sus explicaciones sobre temas de estética o armonía en las proporciones le han valido dos millones de suscriptores a su canal, que por desgracia mantiene algo abandonado por problemas emocionales que ha reconocido con valentía públicamente. Ter también ha colaborado con distintos programas de televisión y publicó un libro de poemas.

Otra de las bellas artes tradicionales es la danza, terreno en el que destaca el barcelonés Samuel López. Su combinación de baile espectacular y humor le ha reportado veinte millones de seguidores en Tik Tok, que ahora le siguen en sus andanzas por Estados Unidos para abrirse camino en el profesionalismo tras haber cosechados éxitos en el campo del baile deportivo.

Aunque todos estos datos de influencers orientados a actividades culturales sean muy notables, también es conveniente ponerlos en contexto. Los reyes de la red en España (y en general en habla hispana), Georgina Rodríguez (esposa de Cristiano Ronaldo), el futbolista Sergio Ramos, Ibai Llanos y Rubén Doblas (El Rubius), suman cada uno entre sesenta y ochenta millones de seguidores registrados en sus distintas redes sociales.

Adictos a la Filosofía

La filosofía, materia a priori compleja para su difusión por medios audiovisuales, ha encontrado en Enric F. Gel un divulgador popular y eficaz, cuyos trabajos en el canal de Youtube Adictos a la Filosofía sirven tanto para estudiantes como a curiosos. Intercambiar colaboraciones con personajes tan conocidos como Jordi Wild o el científico Javier Santaolalla también le ha ayudado sumar 750.000 seguidores.

@soloeme con la Fundación Notariado

Mario de las Sagras (@soloeme) es uno de los poetas con más presencia en Instagram, y fue escogido para la Fundación Notariado para difundir entre sus decenas de miles de seguidores comentarios acerca del proyecto Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. Un recorrido por las obras del Museo Nacional del Prado. Se trata de un proyecto cultural, conformado por un catálogo y una exposición virtual, que nos muestra 26 obras de grandes pintores expuestas en el Museo del Prado, poniendo el foco en los jóvenes representados en ellas. De las Sagras ha subido vídeos a lo largo de los últimos meses sobre diferentes lienzos , con cientos de «me gusta», comentando obras tan conocidas como El jardín de las delicias de El Bosco o El triunfo de Baco de Velázquez a otras dignas de reivindicación y mayor conocimiento como La carta de un hijo ausente, de Maximino Peña.

OTRAS FUENTES

El crecimiento de los datos de lectura en España se desglosa en esta noticia de RTVE.

Enric F. Gel ha incluido en su web una guía completa de sus vídeos. Puede verse en el orden cronológico de los autores reseñados, para así disfrutar de un curso de historia de la filosofía muy completo.