Entrevista a Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado

ESFERA CULTURAL

La esencia del Prado permanece, aunque todo cambie a su alrededor"

Miguel Falomir,

director del Museo Nacional del Prado

JAIME PÉREZ DE MIGUEL

Tras casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir Faus ha guiado a la institución a través de algunos de los años más complejos y transformadores de su historia reciente. Pandemia, ampliación de públicos, nuevos debates culturales, retos tecnológicos y una creciente exigencia social han marcado una etapa en la que el Prado ha reforzado su personalidad única y su vocación divulgadora. Con una mirada lúcida y realista, Falomir repasa los avances, desafíos y prioridades de un museo que aspira, más que a crecer en número, a llegar mejor y más lejos.

-Después de casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, ¿cómo describiría la evolución reciente de la Institución y los cambios que más han marcado su dirección?

– Han sido años agitados pero fascinantes. Para que os hagáis una idea, hasta 2017 el Prado había cerrado una sola vez, durante la Guerra Civil; desde entonces ha debido hacerlo varias por distintas razones: la pandemia, la nevada Filomena, la cumbre de la OTAN, el apagón…y 2019 fue un año excepcional por la celebración del bicentenario de la institución. A estas circunstancias particulares añadiría dos que comparte con otros grandes museos: la presión de un público en creciente aumento y la conversión de los museos en protagonistas de debates culturales que, cada vez más, permean la vida política.

-El Museo Nacional del Prado ha logrado mantener su prestigio mientras ampliaba públicos. ¿Qué demandas detecta hoy en los visitantes y cómo condicionan la toma de decisiones?

– El público actual está más preocupado por cuestiones medioambientales y tiene una sensibilidad social más acusada. Ello obliga a los museos a ser más eficientes en materia energética, más rigurosos sobre el origen de sus colecciones, más trasparentes sobre potenciales donantes y patrocinadores y, en general, más receptivos a las múltiples sensibilidades de una realidad social cada vez más compleja y variada.

 


“EL FUTURO DEL PRADO ESTÁ GARANTIZADO GRACIAS A UNA NUEVA GENERACIÓN DE RESTAURADORES”


 

-La digitalización del patrimonio está transformando la relación con los museos. ¿Qué papel quiere que juegue la tecnología en la experiencia del Prado durante los próximos años?

– La tecnología es una herramienta y cómo tal puede hacerse un uso bueno o malo de ella. Para el Prado está siendo utilísima, permitiéndole llegar a más público y de forma más eficiente. No hemos detectado incompatibilidad alguna entre avance tecnológico y disfrute presencial de las obras de arte. En ese sentido, el “aura” benjaminiana mantiene intacta su fascinación. Mientras siga así y la tecnología no se convierta en un fin en sí misma, creo que es más una aliada que una enemiga.

-La sociedad reclama nuevas narrativas, más diversidad y lecturas actualizadas de las colecciones. ¿Cómo se articula ese debate dentro del Museo?

– Los museos son parte de la sociedad y del mismo modo que esta cambia también lo hace el público que los visita. Es obligación del museo estar atento a estas transformaciones y, sin perder nunca su esencia, dar respuesta a las nuevas demandas. Pondré dos ejemplos. De un lado, parece evidente que en el pasado no se prestó la atención debida al papel múltiple de las mujeres en la esfera artística; del otro, prejuicios culturales relegaron a una categoría inferior determinadas manifestaciones artísticas, como la escultura policromada o el arte realizado en los virreinatos americanos. Integrar estas sensibilidades permite al museo ofrecer una aproximación más rica y variada al pasado del arte y al presente de nuestras sociedades.

 


“LA FUNDACIÓN NOTARIADO ES UNO DE ESOS ALIADOS FUNDAMENTALES, QUE NOS AYUDA EN LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA”


 

-La conservación de un patrimonio único es un desafío constante. ¿Hay un área o línea de investigación cuya evolución reciente considere especialmente relevante?

– Tenemos la suerte de contar con uno de los mejores talleres de restauración del mundo que en los últimos años ha protagonizado una transición ejemplar. Se han jubilado restauradores de fama internacional y han sido sustituidos por jóvenes tan brillantes y capacitados como ellos. El futuro de la restauración en el museo (e incluyo dentro de ella el área de estudios técnicos) está más que garantizado.

 


“NO HEMOS DETECTADO INCOMPATIBILIDAD ALGUNA ENTRE AVANCE TECNOLÓGICO Y DISFRUTE PRESENCIAL DE LAS OBRAS DE ARTE”


 

-En un contexto cultural cada vez más competitivo, ¿cómo se posiciona el Prado frente a otros grandes museos internacionales?

– La fortaleza del Prado reside en su fuerte personalidad: por historia y colecciones es diferente a los demás y el público experimenta al visitarlo una sensación distinta. No está hecho por académicos, sino por coleccionistas, y ello le otorga características, como la acumulación asombrosa de obras de un mismo autor: Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Bosco…, que lo hacen único. Eso lo sitúa entre los principales museos del mundo, aunque -hay que admitirlo- sus recursos económicos disten de los que disfrutan instituciones similares.

-¿Qué proyecto o decisión reciente considera especialmente representativo de la identidad del Museo bajo su dirección?

– Podría decir algunas de relumbrón, de esas que acaparan premios y titulares, pero me decantaré por una iniciativa modesta que, creo, ilustra nuestra ambición por llegar a todos: El Prado de noche; esto es, la apertura gratuita del museo el primer sábado de cada mes desde las 20:30 y hasta medianoche, y que está permitiendo a muchos conocer el Prado. Es muy satisfactorio ver que quien acude esos sábados al museo, a menudo familias de limitados recursos, lo hace mayoritariamente por primera vez.

-La Cátedra del Prado, patrocinada desde 2019 por Fundación Notariado, es uno de los programas de referencia en divulgación. ¿Qué ha supuesto para el Museo contar con un socio como el Notariado?

– Un museo no es un ente aislado, desarrolla una importante labor social y para tal cometido necesita aliados en la sociedad civil. La Fundación Notariado es uno de esos aliados fundamentales, que nos ayuda en una de las labores más encomiables que tiene asignada el Prado: la difusión de la cultura. Gracias a la Fundación Notariado, centenares de personas presencialmente y miles más de forma virtual, tienen acceso gratuito a algunos de los más renombrados historiadores del arte del mundo.

 


“LA PROGRAMACIÓN DE 2026 HARÁ ESPECIAL HINCAPIÉ EN LA LABOR DE TRES REINAS COLECCIONISTAS: ISABEL DE FARNESIO, CRISTINA DE SUECIA Y MARIANA DE AUSTRIA”


 

-Además de la Cátedra, Fundación Notariado ha desarrollado proyectos en los que el Museo del Prado ha participado, como Acoger es un bien para todos, La vejez como experiencia humana o Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. ¿Cree que este tipo de iniciativas corporativas son útiles para acercar las colecciones del Prado a distintos grupos sociales?

– El Museo del Prado cerrará 2025 con tres millones y medio de visitantes, probablemente nuestro límite si queremos mantener la calidad de la visita. Como director no me interesan más visitantes, pero sí más variados, con perfiles sociales, culturales y económicos diferentes. Iniciativas como las que comentas permiten llegar a segmentos de la población que tradicionalmente viven de espaldas al museo, de ahí su enorme utilidad y nuestro interés por ellas.

-¿Qué proyectos previstos para 2026 puede anticipar a nuestros lectores?

– La programación de 2026 será variada, pero hará especial hincapié en la labor de tres reinas coleccionistas: Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y Mariana de Austria, y se adentrará en periodos (Edad Media) y ámbitos geográficos (el mundo alemán) poco frecuentados con anterioridad, manteniéndonos siempre fieles a la máxima de Horacio de “enseñar deleitando”.

¿Dónde encontrarle?

En la página web del Museo Nacional del Prado se puede consultar su biografía así como las obras que ha publicado. 

Mesa revuelta

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Anónimo
Fecha: Siglo XVII
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Depositado en la Casa Museo de Lope de Vega, Madrid
Medidas: 60 x 74 cm

Mesa revuelta

Un primoroso paño viste una mesa. La tela se amolda a unos jarrones labrados, sujetándolos. Al fondo descansa ligeramente ladeado un espejo con marco. Mientras que a la izquierda se ve el fleco que remata el tejido por un extremo, el patrón a rayas traza un movimiento ondulante hasta el borde derecho de la mesa, donde la gravedad tira de la tela hacia abajo. La composición resulta estética, pero guarda una tensión asimétrica e inestable.

Profesora Astrit Schmidt-Burkhardt,

historiadora de la imagen y titular de la Cátedra del Museo Nacional del Prado 2025

El foco de atracción es un reloj de mesa dorado provisto de dos esferas, pie y remate; está protegido por un fanal de vidrio. En él se refleja una fuente de luz distante que hace relucir todos los objetos.

Aunque la ilusión sea perfecta, no es más que pintura: de finales del siglo XVII y de autor desconocido. Permaneciendo anónimo, entre otras cosas, dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal. De forma discreta, pero con un alegato implícito de la cualidad atemporal del arte, es como si el pintor sin nombre desapareciera tras su obra, que aparece documentada en la colección Felipe v desde mediados del siglo XVIII.

El tiempo

Los bodegones no son obras de la eternidad, aunque muchos de los artefactos que representan reclamen justamente eso para sí. Sobre todo, cuando están hechos de materiales duraderos. De este modo, Mesa revuelta encierra un conocimiento intrínseco del tiempo que va más allá de símbolos y alegorías.

Es un ejemplo de vánitas que suma una dimensión adicional a los bienes mundanos: el artista ha integrado un instante transitorio en el motivo estático. El reloj ocupa el centro, pero la manera en que el tiempo actúa sobre las cosas debe leerse en la propia imagen. Analizados en conjunto y vistos en sentido horario, la sucesión de objetos comienza con el jarrón de pie, a la izquierda, y conduce, pasando por el reloj y su reflejo en oblicuo, hasta el jarrón que yace tumbado y cuya prolongación es el candil del extremo derecho; la punta donde debería estar la llama extinta se sitúa en la línea del borde del paño que, con su patrón a rayas, cae bruscamente. Eso hace visible la fugacidad del tiempo contenida en este bodegón.

El orden espacial complementa el temporal: arriba y abajo, izquierda y derecha, detrás y delante. Tanto el tiempo como el espacio son magnitudes físicas. El artista las ilustra mediante la disposición del conjunto. Las naturalezas muertas no dan respuesta, en sentido literal, a la pregunta sobre el origen del tiempo, aunque en ellas permanezca siempre presente. En cambio, desaceleran el tiempo cultural y muestran cómo actúa esa fuerza invisible sobre las cosas y determina el curso de todo lo terrenal: de ello se nutre el arco de tensión de la composición de idea y forma, de vánitas y jarrón volcado. Ni siquiera el cuadro en sí es inmune a ello. Para los coetáneos de Mesa revuelta, el mensaje dado en pintura serviría para la reflexión propia. ¡Nada ha cambiado hasta la fecha!

Los nuevos críticos de la cultura

ESFERA CULTURAL

Las nuevas generaciones confían más en quienes ven como sus iguales; los que emplean sus códigos.

LOS NUEVOS CRÍTICOS DE LA CULTURA

Los ‘influencers’ de la literatura o de las artes atraen a millones de seguidores en las redes sociales y suponen voces cada vez más importantes para el sector

Millones de lectores de habla hispana (especialmente jóvenes) ya no consultan los suplementos culturales para decidir su próxima compra. Revisan las reseñas que han hecho sus booktubers (de Youtube), booktokers (de Tick Tock) o bookgramers (de Instagram) favoritos, almas gemelas en gustos, que pueden disparar las ventas de un libro poco conocido.

JULIÁN DÍEZ

Los influencers especializados en cultura han venido para quedarse. Las nuevas generaciones confían más en quienes ve como sus iguales; los que emplean sus códigos. Las empresas ya lo han aceptado y miman a este nuevo sector con el envío de servicios de prensa o invitaciones. Además de abrirles las puertas a sus propias creaciones en muchos casos.

 


EL AUGE DEL ‘ROMANTASY’, LA FANTASÍA CON TOQUES ROMÁNTICOS, ES ATRIBUIBLE A LAS REDES SOCIALES CENTRADAS EN LITERATURA


 

Redes y literatura

En el territorio de la literatura, por ejemplo, el veterano Javier Ruescas suma 296.000 seguidores en su canal de Youtube después de una labor divulgativa de diez años, que ha derivado a la publicación de sus propios libros. Ruescas empezó administrando una web de fans de la saga Crepúsculo de Stephanie Mayer en 2008, y un par de años después, con apenas veinte, empezó a publicar sus primeras novelas de fantasía juvenil. Como curiosidad, entre sus vídeos más visitados se cuentan los que resumen libros de lectura obligatoria en bachillerato, como La Celestina (641.000 visualizaciones).

Las obras de fantasía, en particular lo que se ha dado en llamar romantasy (que añaden gotas de novela romántica e incluso erotismo suave) se cuentan entre las que más interés despiertan a este público. Una personalidad destacada en este campo es la instagramer Laura Díaz, con 278.000 seguidores en la dirección @fantasyliterature. El creciente número de lectores de la romantasy se plasma en las sucesivas ediciones, en muchos casos en formatos de lujo numerados, de autoras como Rebecca Yarros o Sarah Maas.

Aunque relevantes al punto de convertir a estos creadores de contenido en verdaderos prescriptores, sus números son relativamente pequeños si los comparamos con los de algunos creadores. Es el caso por ejemplo de poetas como Defreds (José A. Gómez Iglesias), con más de 900.000 seguidores en Instagram. Elvira Sastre y Sara Búho son otras poetisas que superan el medio millón de seguidores.

Comic, música y danza

Y aún mayor es el número de suscriptores que reciben las novedades sobre cómic de Paco Hernández, con 4,2 millones de tiktokers. Hernández, un catalán de 48 años, está lejos del perfil de joven que cabría esperar de los influencers más destacados, pero se ha abierto un hueco con su especialización y humor en @pacohdez77. Este mes de octubre publicó su primera novela, El barrio de los deseos. Puede que todos estos datos choquen con el escepticismo sobre la lectura en España, pero quizá estos influencers estén contribuyendo a un cambio notable. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2024, elaborado la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) en colaboración con el Ministerio de Cultura, el 75,3% de los jóvenes entre 14 y 24 años leen libros en su tiempo libre. Se trata del grupo con mayor índice lector del país, que en su conjunto tiene un 65% de la población que lee regularmente. Entre esos jóvenes, el promedio de libros leídos al año es de 11,8.

Aunque, como es natural, en internet no existen océanos y el lenguaje común permite un seguimiento cruzado entre lectores y autores españoles y latinoamericanos. Un buen ejemplo es que una parte sustancial del millón y medio de seguidores de la argentina Victoria Resco proceden de España.

Aunque la literatura, junto a las series de televisión y el cine, son los campos culturales dominantes en internet, algunos influencers se han hecho un hueco importante tocando temas a priori menos populares. Un primer ejemplo podría ser el del divulgador musical Jaime Altozano, que mantiene 3,53 millones de suscriptores en su canal de Youtube alternando explicaciones de música clásica con análisis de discos contemporáneos o de la propia teoría de la música. También en este territorio hay destacados nombres latinoamericanos, como el del mexicano Pierre St. John, con 600.000 seguidores.

 


ARQUITECTURA, MÚSICA CLÁSICA O FILOSOFÍA SON OTRAS ÁREAS CON ‘INFLUENCERS’ QUE SUMAN MILES DE SEGUIDORES


 

Altozano fue durante un tiempo pareja de una de las personalidades más conocidas de Youtube en España, la arquitecta y diseñadora Ter (Ester Rodríguez de las Heras). Sus explicaciones sobre temas de estética o armonía en las proporciones le han valido dos millones de suscriptores a su canal, que por desgracia mantiene algo abandonado por problemas emocionales que ha reconocido con valentía públicamente. Ter también ha colaborado con distintos programas de televisión y publicó un libro de poemas.

Otra de las bellas artes tradicionales es la danza, terreno en el que destaca el barcelonés Samuel López. Su combinación de baile espectacular y humor le ha reportado veinte millones de seguidores en Tik Tok, que ahora le siguen en sus andanzas por Estados Unidos para abrirse camino en el profesionalismo tras haber cosechados éxitos en el campo del baile deportivo.

Aunque todos estos datos de influencers orientados a actividades culturales sean muy notables, también es conveniente ponerlos en contexto. Los reyes de la red en España (y en general en habla hispana), Georgina Rodríguez (esposa de Cristiano Ronaldo), el futbolista Sergio Ramos, Ibai Llanos y Rubén Doblas (El Rubius), suman cada uno entre sesenta y ochenta millones de seguidores registrados en sus distintas redes sociales.

Adictos a la Filosofía

La filosofía, materia a priori compleja para su difusión por medios audiovisuales, ha encontrado en Enric F. Gel un divulgador popular y eficaz, cuyos trabajos en el canal de Youtube Adictos a la Filosofía sirven tanto para estudiantes como a curiosos. Intercambiar colaboraciones con personajes tan conocidos como Jordi Wild o el científico Javier Santaolalla también le ha ayudado sumar 750.000 seguidores.

@soloeme con la Fundación Notariado

Mario de las Sagras (@soloeme) es uno de los poetas con más presencia en Instagram, y fue escogido para la Fundación Notariado para difundir entre sus decenas de miles de seguidores comentarios acerca del proyecto Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. Un recorrido por las obras del Museo Nacional del Prado. Se trata de un proyecto cultural, conformado por un catálogo y una exposición virtual, que nos muestra 26 obras de grandes pintores expuestas en el Museo del Prado, poniendo el foco en los jóvenes representados en ellas. De las Sagras ha subido vídeos a lo largo de los últimos meses sobre diferentes lienzos , con cientos de «me gusta», comentando obras tan conocidas como El jardín de las delicias de El Bosco o El triunfo de Baco de Velázquez a otras dignas de reivindicación y mayor conocimiento como La carta de un hijo ausente, de Maximino Peña.

OTRAS FUENTES

El crecimiento de los datos de lectura en España se desglosa en esta noticia de RTVE.

Enric F. Gel ha incluido en su web una guía completa de sus vídeos. Puede verse en el orden cronológico de los autores reseñados, para así disfrutar de un curso de historia de la filosofía muy completo.

Entrevista a Cecilia Bartoli, mezzosoprano

ESFERA CULTURAL

CECILIA BARTOLI,

MEZZOSOPRANO

“El público español es muy cálido y entusiasta. Cuando le apasiona, lo demuestra, y esto es precioso”

JUAN ANTONIO LLORENTE

Tras casi cuatro décadas, Cecilia Bartoli continúa siendo uno de los nombres más emblemáticos del panorama lírico. Como mezzosoprano y por su actividad rectora en lugares referenciales. En el Festival de Pentecostés de Salzburgo, del que es responsable desde 2012, acaba de renovar su contrato por cinco años más. Si su carrera estuvo afianzada desde el inicio por dioses de la música como Karajan, Barenboim o Harnoncourt, Bartoli ha querido estimular a las nuevas generaciones desde sus puestos gerenciales o a través de la fundación que lleva su nombre.

La generosidad que muestra con los jóvenes se traduce en admiración por su parte. La soprano Sara Blanch comentaba recientemente: «Descubrir a Bartoli me supuso romper con todo”. Pensaba: “Está haciendo algo nuevo. Ese nuevo esquema me abre las puertas de todo un mundo».

¿Qué puedo replicar ante esas bellísimas palabras? Que me siento muy halagada, teniendo en cuenta que quien las pronuncia es una cantante de esa nueva generación en cuyo futuro tanto confío. Esto quiere decir que he podido transmitirles esa sensación que yo experimento cuando hago música. Recuerdo al respecto la bellísima frase que Rossini escribe en una carta dirigida a Pauline Viardot, en la que sintetiza su idea de qué significa cantar. Son unas palabras que a su vez había recogido de un soneto de Petrarca cuando dice “E ‘l cantar che nell’anima si sente” (“El cantar que en el alma se siente”). Y es que la expresión debe proceder del alma y en ello se tiene que empeñar todo cantante. Porque eso es el canto.

El otro día, tras el brindis por su nuevo contrato en Salzburgo, nos dieron un bombón.

Pero yo no lo pude recoger, porque tenía que bajar rápidamente a maquillarme. Era el día del estreno de Hotel Metamorphosis y la función empezaba una hora después.

En previsión me quedé también con el suyo. En el envoltorio aparecía el siguiente aforismo de Leibnitz: Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad”.

Sí, sí, es verdad.

 


“LA EXPRESIÓN DEBE PROCEDER DEL ALMA Y EN ELLO SE TIENE QUE EMPEÑAR TODO CANTANTE. PORQUE ESO ES EL CANTO”


 

¿Lo pronunciaría el Leibnitz filósofo o el matemático?

Diría que a quien veo más tras esas palabras tan hermosas es al filósofo.

Por si tuviera poco trabajo entre Zúrich, Mónaco y Salzburgo, desdoblándose como gestora y como intérprete, acaba de renovar su compromiso en la ciudad de Mozart hasta 2031. ¿Hasta qué punto le asusta asumir responsabilidades, si es que le asusta? ¿No siente vértigo, miedo, ante cada nueva apuesta?

Yo no hablaría de miedo en el estricto sentido del término. Sólo lo contemplaría en aquello que tiene que ver con la responsabilidad como artista. Una responsabilidad por lo que supone el hecho de enfrentarse al compositor. O, por decirlo de otra manera: ¡De ponerse al servicio de la música de Mozart! (gesto de “casi nada o ahí queda eso”. Bartoli, como latina ejerciente, es muy expresiva). Y cuando digo Mozart digo Haendel o cualquiera de tantos grandísimos compositores. En ese momento necesitas verdaderamente entregarte a su servicio. Con una gran humildad para llegar a comprender o, para ser más precisa, intentar comprender lo que quería decir. Y no sólo con las notas que como creador dejó escritas, sino pensando qué quería expresar tras esas notas. Ni más ni menos. Y en eso, está claro, es donde encuentro la mayor responsabilidad. Porque nosotros somos sus intérpretes, es decir, ejercemos el papel de intermediarios entre el autor de la obra y el público, ¿no es así? Entonces, tenemos la gran responsabilidad de servir su música, y debemos hacerlo siempre con gran reverencia. Es cierto que, aunque esta sensación esté ahí, no puedo hablar de miedo, lo que no impide que siempre esté presente la duda al plantearte: ¿será de verdad esto lo que el compositor deseaba que llegase al corazón de las personas? ¿Es esta exactamente la interpretación que yo le estoy dando? Y aunque no tengas la certeza absoluta de cómo solventar ese dilema sí debes tenerla de que no debes afrontarlo con miedo, porque el miedo suele ser un mal consejero.

Ahí está el factor imaginación que aludía…En cierta ocasión me comentó que el público espera escuchar nuevo repertorio.

Y así lo pienso.

 


“LA DUDA SIEMPRE ESTÁ PRESENTE: ¿SERÁ DE VERDAD ESTO LO QUE EL COMPOSITOR DESEABA QUE LLEGASE AL CORAZÓN DE LAS PERSONAS?”


 

¿Incluso si se trata de cosas tan radicales como hizo, presentando en Salzburgo el West Side Story de Leonard Bernstein?

(Risas). Bueno… la idea de programar aquel título tuvo su origen en la percepción personal que siempre había defendido de que West Side Story es una obra maestra de Bernstein que yo no definiría simplemente como un musical. Es mucho más. Sobre todo si, como punto de partida, la música que compuso se canta tal y como está escrita. Porque la tesitura, tanto en el caso de Tony como en el de María, es muy compleja. Por eso, a la hora de llevarlo al disco el mismo compositor quiso contar para la grabación con José Carreras y Kiri Te Kanawa: dos cantantes no sólo, obviamente, con técnica vocal, sino con una técnica vocal muy sólida. Otra cosa es que hoy los teatros la suelan ofrecer con cantantes que no tienen necesariamente una, digamos, impronta lírica. Sin considerar que la obra tal y como Bernstein la escribió es verdaderamente difícil de cantar.

En el Liceu de Barcelona, que usted conoce bien, se pudo ver hace unos meses, con Gustavo Dudamel en el pódium.

Es un director fabuloso.

¿También lo hizo con cantantes de ópera?

Con Nadine Sierra y Juan Diego Flores. Como decía, si se quiere hacer tal y como Bernstein lo escribió, se necesitan cantantes de ópera con todos los colores y los matices. Hay momentos en los que María debe cantar un solo en pianísimo y esto garantizo que es imposible hacerlo sin una técnica vocal muy sólida.

Si en los últimos tiempos era cada vez más difícil verla sobre el escenario, aceptar tantos cargos en distintos lugares. ¿Le sirve como coartada perfecta para rechazar ofertas de los intendentes teatrales y reducir más aún su presencia escénica?

La verdad es que a día de hoy mantengo una actividad enorme. Recientemente me ofrecían una colaboración en Berlín, que no estoy segura de poder aceptar. Y es que apenas me queda tiempo disponible entre Zúrich y el Festival de Pentecostés de Salzburgo, que, con una nueva producción por temporada, me supone dedicarle, entre ensayos y funciones, cinco semanas. Porque a Salzburgo regreso en el verano y unos días en invierno. Luego están los conciertos, y a esto hay que sumarle la entrega que me supone ser directora artística de la ópera de Montecarlo, a la que me dedico en cuerpo y alma durante seis meses. Aun así, sigo intentando equilibrar las dos facetas.

Por lo que podemos calificar de milagroso que en esos días haya decidido presentarse con el Orfeo y Eurídice de Gluck en tres ciudades de España, país que le resulta familiar desde muy joven. Conoce bien los bailes andaluces, domina las castañuelas… ¿Se puede llegar a sentir un poco española?

Un poco, sí. Y quiero decir algo que no tiene que ver con la música, pero que, pensando en España, me acaba de venir a la cabeza (más risas). Me ocurrió hace varios años, cuando estuve con el programa Malibran, centrado en torno a María Malibran y la familia García. Empezando por su padre y maestro, Manuel, el tenor favorito de Rossini, que era sevillano. Pues bien, cuando lo presentamos en Sevilla, en un concierto que fue mi debut en el Teatro de la Maestranza, recuerdo haber comido los mejores chipirones fritos. ¿Te acuerdas, mamá? (la madre, Silvana Bazzoni, su primera profesora de técnica vocal, que acaba de entrar al despacho donde nos encontramos, asiente divertida con la cabeza). La noche antes del espectáculo fuimos a un restaurante cerca del teatro, donde los probé y me encantaron. 

…y eso que Sevilla no es puerto de mar.

Pero el caso es que los comí en Sevilla, en un restaurante cuyo nombre no recuerdo, ni sé dónde tengo el número de teléfono. Lo tengo que buscar. Después de aquella experiencia le dije “¡Mamá, tenemos que volver!” (la madre corrobora, riendo, las palabras de su hija). De modo que el día del concierto, cuando normalmente los cantantes tenemos que limitarnos a comer algo más ligero, me dije “¡No importa!”, “¡Y tú, mamá, también los puedes comer!” (otra risotada). Es algo que nunca olvidaré.

Podrá, si encuentra el contacto, disfrutar otra vez en ese lugar, ahora que, siete años después de aquel descubrimiento, regresa cerca del Guadalquivir. Cerrando su paseo español, para cumplir con los que esperan ese Orfeo y Eurídice de Gluck en Barcelona, Madrid y Sevilla. Y ya, para acabar ¿cómo recuerda al público de España?

El público español es muy cálido y entusiasta, un público que escucha con gran interés. Que cuando le apasiona, lo demuestra, y esto es precioso, precioso. Es fantástico. Es un público al que, debo decir, también le encanta el canto dulce, y esto me conmueve de un modo especial porque, obviamente, aunque he cantado mucho -pensemos que en mi repertorio hay numerosas obras de coloratura-. Mi especialidad también es precisamente ese canto: el bel canto, el pianísimo, el canto dulce, el legato. Y he podido percibir que esto también conmueve profundamente al público español.  

¿DÓNDE ENCONTRARLA?

Una página cuidadosamente puesta al día da clara idea de la actividad de una polifacética Cecilia Bartoli, destacando las tres fechas que dedica a España en noviembre para presentar el Orfeo y Eurídice de Gluck (25, Barcelona; 27, Madrid y 29, Sevilla)

‘Oratorio de san Jerónimo penitente’, de Damián Forment y Juan de Juanes

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LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autores: Damián Forment y Juan de Juanes.
Fechas: hacia 1520 (relieve en alabastro); hacia 1560 (estructura y pintura).
Material: Madera de pino, óleo y alabastro del Valle del Ebro.
Medidas: Alto: 83,5 cm; Ancho: 59 cm; Fondo/Profundidad: 17 cm.
Ubicación: Sala 51.

Oratorio de san Jerónimo penitente

El Oratorio de San Jerónimo penitente es una obra excepcional realizada por dos artistas fundamentales de la Corona de Aragón: el escultor Damián Forment (hacia 1475-1540) y el pintor Juan de Juanes (hacia 1505-1579). Ambos autores no trabajaron juntos y su trabajo fue realizado en momentos distintos. Forment debió de tallar la pequeña placa hacia 1520, cuando Juanes era un adolescente que estaba formándose en el taller de su padre, Vicente Maçip (hacia 1473/75-1551), el iniciador de una dinastía de pintores que tuvo continuidad hasta principios del siglo XVII.  

LETICIA RUIZ GÓMEZ,

jefa de Colección de Pintura Española del Renacimiento

La realización de pequeñas placas de alabastro con escenas religiosas era una práctica frecuente que Forment empleó en otras ocasiones. Refinados coleccionistas apreciaban esas obras que, para asegurar su conservación y presentación como altares de sobremesa, se montaban en estructuras de madera. Este es el caso de este ejemplar en que está representado san Jerónimo en su retiro penitencial, un fondoso paisaje lleno de amenos detalles que originalmente estaban policromados y con resaltes dorados.

El pintor

Cuarenta años después de realizarse la placa, el propietario debió de pedirle a Juan de Juanes que enmarcara la obra. El pintor era por esas fechas el autor más apreciado de la importante escuela valenciana, siempre atenta a la llegada de novedades del arte italiano. Juanes había realizado otros pequeños oratorios devocionales, pero ninguno pensado para embutir un relieve de otro artista, lo que nos hace suponer que quien hizo el encargo era persona notable porque Juanes concibió un marco donde aúna su conocimiento de la arquitectura clásicista, o ´a la romana´, y una delicada intervención pictórica, trabajando en pequeño formato.

El alabastro se cobijó en una suerte de templete con basamento y rematado de frontón, trabajado en madera tallada y policromada y provisto de dos puertas batientes en la que incluyó la representación de cuatro santos. Con las puertas cerradas, se aprecia un paisaje con san José sosteniendo al Niño Jesús junto a San Lucas. En el interior pintó las imágenes de San Vicente Ferrer y San Pedro Mártir, dos figuras situadas en dos arcos exviados, un diseño pensado en la perspectiva de esos arcos con los batientes abiertos. Un alarde más de conocimientos de la arquitectura clásica.

Un nombre inscrito a tinta en la trasera del templete: Adrián López de Discastillo, un miembro de una familia notable de Zaragoza a finales del siglo XVI. Ningún dato más hasta que la obra apareció en una subasta en Madrid en 2019. La Fundación de Amigos del Prado la adquirió para nuestro museo. Eran fechas en que estábamos preparando un espacio de exposición exclusivo para Juan de Juanes. La importancia de la pieza nos obligó a esperar para decidir el modo de exposición al tiempo que fue estudiada y restaurada en el museo; una tarea de algunos meses que nos ayudó a centrar más la importancia de la obra y su complejidad, incluyendo la procedencia aragonesa del alabrasto, tarea en la que contamos con la ayuda de la Universidad de Zaragoza.

La obra llegó además con una curiosa sorpresa que descubrimos mientras se limpiaba el alabastro: detrás de la rama del árbol del primer término, se escondía una pequeña cabeza de mármol. ¿Un descuido del escultor?, ¿una suerte de exvoto? La cabeza volvió al sitio donde se encontró, por si acaso.

Chillida infinito

ESFERA CULTURAL
De izda. a dcha.: Diego Granados, José Carmelo Llopis, Andoni Iturbe, Bakartxo Tejeria (presidenta del Parlamento Vasco), Concepción Pilar Barrio, Ángel Nanclares y Raimundo Fortuñy.

Chillida infinito

El Palacio Miramar de San Sebastián acogió la presentación del proyecto Eduardo Chillida. El elogio del infinito, promovido por el Colegio Notarial del País Vasco con la colaboración de la Fundación Notariado y la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce, y que contó también con el respaldo de la Universidad del País Vasco (UIK). Una iniciativa que se enmarca dentro de los actos celebrados con motivo del centenario del nacimiento del artista.

JAIME PÉREZ DE MIGUEL

El proyecto se estructura en torno a una exposición multimedia virtual y una publicación de prestigio en forma de catálogo, mediante los cuales Chillida vuelve a interpelar al mundo sobre los límites inalcanzables y la aparente dicotomía entre lo lleno y lo vacío. La voz del escultor toma de nuevo protagonismo en diálogo con un Notariado que comparte su compromiso con la búsqueda de la verdad y la reflexión a través del arte.

Compromiso compartido
El acto, conducido por Valentina Montero, vicedecana del Colegio Notarial del País Vasco, se desarrolló en un clima de respeto institucional y gratitud hacia la familia Chillida. “Quiero expresar un especial agradecimiento a los miembros de la familia Chillida que nos acompañáis aquí en el Palacio de Miramar. En especial a su hijo Pedro y a su nieto Mikel. La casa de vuestro padre y abuelo, era Guipúzcoa, era Donosti, era Igueldo. Era el Mar Cantábrico y su paisaje. Pero para todos, Chillida hizo que nuestra casa -Guipúzcoa- fuese el mundo, nos hizo trascender de una forma universal”, aseguró Montero.

A continuación, se dio paso a la apertura del acto. “Hoy es un día que quedará para siempre en la historia del Colegio Notarial del País Vasco”, afirmó Ángel Nanclares, decano del Colegio Notarial del País Vasco. En su intervención, reivindicó el papel de la cultura como espacio de acogida, reflexión y resistencia frente al ruido y la incertidumbre: “Vivimos tiempos convulsos. Se habla mucho y se piensa poco. Chillida es un oasis, un territorio exento, un lugar en el que refugiarse. Siempre que he visitado Chillida Leku he tenido esa sensación”. Y subrayó la sintonía entre el pensamiento del artista y la función notarial: “Chillida nos da claves para afrontar los males actuales: trabajo, silencio, reflexión. También los notarios hemos de ser fieles a ese legado y a esa vocación”.

Por su parte, la presidenta de Fundación Notariado y del Consejo General del Notariado, Concepción Pilar Barrio Del Olmo, remarcó el vínculo que existe entre Chillida y los valores notariales: “Eduardo Chillida creía en la verdad, la autenticidad, la paz. Pensaba que cualquier problema podía resolverse con trabajo y diálogo. Unos valores que el Notariado comparte plenamente”. Y añadió: “No se trata solo de una apuesta cultural, sino de una forma de entender el compromiso con la sociedad, desde la razón, la espiritualidad y la verdad. Esta exposición nos permite conocer no solo al artista, sino también al hombre y al padre”.

Dibujar los límites
La presentación de la iniciativa corrió a cargo de Enrique Andreo, arquitecto y comisario del proyecto, quien definió la obra de Chillida como una construcción simbólica: “Todas las cosas se hacen importantes en los límites, en las fronteras. Chillida fue un creador de lugares. El acero que se retuerce en El peine del viento nos pregunta qué hay más allá”.

Un proyecto en el que Andreo ha trabajado durante más de un año, y que él mismo contó cómo se inició: “Con motivo de una visita al Chillida Leku se me ocurrió la idea de organizar una exposición sobre el trabajo del artista. Había visto el libro publicado por la Fundación Notariado sobre el Museo del Prado y me pareció que podíamos aunar esfuerzos”.

Durante su intervención, explicó también la estructura de esta iniciativa, articulada en torno a dos ejes: la exposición multimedia virtual y el catálogo. Mediante drones, fotografías de alta resolución, dibujos y testimonios escritos por miembros de su familia y expertos en su obra, el visitante puede adentrarse de forma online con todo detalle en las piezas del escultor.

“Hemos querido que quien se acerque a este proyecto pueda ver a través de los ojos de Chillida, que entienda su relación con la materia, con el vacío y con la verdad que subyace en todo su proceso creativo”. “Una aproximación al artista debe hacerse a partir de la construcción de su propia persona. Chillida fue construyendo su persona a partir de su obra. Obras grandiosas porque, como su autor, son verdaderas”, añadió.

Verdad, Arte y Notariado
La mesa de diálogo titulada Claves de su personalidad y su obra. Su significado para el Notariado permitió ahondar en la dimensión humana de Chillida. Moderada por Raimundo Fortuñy, director general de Fundación Notariado, reunió a Diego Granados, decano del Colegio Notarial del País Vasco entre 2016 y 2024; Pedro Chillida, hijo de Eduardo Chillida y Pilar Belzunce y patrono de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce; Carmen Velasco, vicedecana del Colegio Notarial del País Vasco; y Mikel Chillida, director de Desarrollo de Chillida Leku.

Fortuñy abrió la conversación recordando su propia admiración por el artista: “Siempre me ha cautivado su obra, desde sus piezas monumentales a esas pequeñas animaciones que él llamaba ‘música de cámara’. Hoy hablamos no solo de un escultor, sino de un hombre universal, poeta y filósofo”. Agradeció a la familia su generosidad y reconoció la implicación de quienes impulsaron el proyecto desde el Colegio Notarial del País Vasco: “Este momento es muy bonito y quedará grabado para siempre”.

El exdecano Diego Granados ofreció una mirada emocional desde su relación profesional y personal con la familia: “Eduardo Chillida transmitía paz y sosiego. Cuando venían todos, entraban en la notaría y parecía una fiesta. Era una familia entrañable”. Granados también contó cómo la confianza mutua fue construyendo una relación duradera: “Llevo más de treinta años compartiendo momentos con la familia Chillida. Más que firmar escrituras, lo que me han dejado son momentos de alegría”.

Por su parte, Pedro Chillida comenzó su intervención explicando la relación que existe entre Eduardo Chillida y el Notariado: “Los notarios dan fe. Mi padre tenía fe. Ellos certifican lo que es verdad, y no hay nada que esté más cerca de la verdad que el arte”. En un testimonio íntimo y emotivo, recordó sus años de aprendizaje al lado de su padre: “Yo diría que soy su único alumno. Hablábamos mucho, viajábamos mucho. Vivíamos los dos encima de El peine del viento. Había una complicidad muy bonita. Él sentía que me podía tirar de la cuerda. Y yo me dejaba tirar”.

En su intervención, Carmen Velasco quiso hacer una reflexión sobre la presencia y la autenticidad como ejes compartidos entre la escultura y la función notarial: “Esta no es sólo una apuesta cultural, no es sólo una apuesta por el arte, que nos interesa, claro que sí. Pero sobre todo lo que nos interesa, es la búsqueda de la verdad que perseguía Chillida. Que no la quiero plantear como algo abstracto, sólo filosófico, si no en el sentido de que Eduardo Chillida era un artista que estaba presente, con todo su ser, delante de lo que hacía. Y aquí es donde nos llama la atención la similitud con la función notarial, porque los notarios también estamos delante de la persona, de los problemas o asuntos jurídicos, de la complejidad de los tiempos”, aseguró.

Finalmente, Mikel Chillida evocó la convivencia con sus abuelos como un espacio de libertad, cultura y diálogo familiar: “Todo formaba parte de un gran lugar donde se eliminaban las barreras entre generaciones. La duda era bienvenida. Mi aitona fue muy valiente en reconocerla y valorarla”. También rememoró el modo en que su abuelo transmitía los valores del arte desde la vida cotidiana: “Las obras no eran objetos sagrados. Se vivía con ellas. Nos hacía preguntas sobre ellas, nos pedía nombres. Luego él nos las explicaba desde su punto de vista. Era realmente bonito”.

La clausura del acto corrió a cargo del viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco, Andoni Iturbe, quien subrayó el carácter universal y renacentista del artista: “Hemos descubierto una vertiente más personal de Chillida, un filósofo, un pensador. El proyecto de su centenario es un proyecto de país. Chillida pertenece a todos”. Iturbe apeló también al compromiso social con el legado artístico: “La cultura debe estar más en el núcleo de la sociedad. Agradezco al Colegio Notarial del País Vasco su colaboración en ese objetivo”.

Exposición multimedia virtual

Esta exposición permite hacer un recorrido interactivo por algunas de las obras más emblemáticas del artista. Dentro de esos ‘Límites inalcanzables’ (“sin ellos, yo vería el mundo muy plano”, escribió Chillida), se encuadran las obras de El Peine del viento, La casa de nuestro padre, El Elogio del horizonte y El buen ladrón. En ‘Lo Lleno y lo Vacío’, (“creo que esta dialéctica es una de las más apasionantes para un escultor”, también dijo), se encuentran Tindaya y Buscando la luz.

Más que una réplica digital de la experiencia museística, esta exposición se plantea como un entorno de encuentro con la verdad artística de Chillida. Una cartografía del pensamiento del artista. Un lugar —como define su comisario, Enrique Andreo— “al que acudir para guarecerse”.

ANDONI ITURBE:

“EL PROYECTO CHILLIDA ES TAMBIÉN UN PROYECTO DE PAÍS, CON VOCACIÓN INTERNACIONAL. CHILLIDA ES DE TODOS”

CONCEPCIÓN PILAR BARRIO:

“EDUARDO CHILLIDA CREÍA EN LA VERDAD, LA AUTENTICIDAD, LA PAZ… UNOS VALORES QUE EL NOTARIADO COMPARTE”

ÁNGEL NANCLARES:

“CHILLIDA NOS OFRECE CLAVES PARA AFRONTAR LOS MALES ACTUALES: TRABAJO, SILENCIO, REFLEXIÓN…”

Un catálogo homenaje

El catálogo, además de un capítulo dedicado a cada una de las obras mencionadas anteriormente, incluye textos institucionales firmados por destacadas autoridades como el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea: Ángel Nanclares, decano del Colegio Notarial del País Vasco; o Concepción Pilar Barrio Del Olmo, presidenta del Consejo General del Notariado y Fundación Notariado, entre otros.

En el prólogo han participado Susana Chillida, escritora, humanista e hija del escultor, y el sacerdote Javier Prades, teólogo y catedrático de la universidad San Dámaso, además de incluir un texto firmado conjuntamente por el Colegio Notarial del País Vasco y Fundación Notariado. Destaca también el apartado ‘Otras miradas’, donde diversas figuras cercanas a Chillida ofrecen una visión personal sobre algunas de sus obras más icónicas. Estos textos, que nacen de las entrevistas grabadas para la exposición multimedia virtual, incluyen las aportaciones de Mikel Chillida (director de desarrollo de Chillida Leku), Jesús Aparicio (arquitecto y catedrático de la ETSAM) o Pedro Chillida (escultor, pintor y autor del retrato de portada del catálogo), entre otros.

De izda. a dcha.: Diego Granados, Pedro Chillida, Carmen Velasco, Mikel Chillida y Raimundo Fortuñy.

ENRIQUE ANDREO:

“CHILLIDA FUE UN CREADOR DE LUGARES. OBRAS GRANDIOSAS PORQUE, COMO SU AUTOR, SON VERDADERAS”

PEDRO CHILLIDA:

“MI PADRE FUE EL HOMBRE MÁS HONRADO QUE HE CONOCIDO. NUNCA SE DESVIÓ NI UN MILÍMETRO DE SU CAMINO”

RAIMUNDO FORTUÑY:

“SU OBRA ME HA ACOMPAÑADO DESDE MI JUVENTUD; CHILLIDA ERA ESCULTOR, POETA Y MAESTRO FILÓSOFO”

DIEGO GRANADOS:

“ENTRABAN EN LA NOTARÍA Y PARECÍA UNA FIESTA. MÁS QUE FIRMAR ESCRITURAS, AQUELLOS ERAN MOMENTOS DE ALEGRÍA. ERA UNA FAMILIA ENTRAÑABLE”

Portada y salas de la exposición virtual.

MIKEL CHILLIDA:

“EN CASA DE MIS ABUELOS LAS JERARQUÍAS SE DILUÍAN: TODO ERA DIÁLOGO, VALOR Y NATURALIDAD”

VALENTINA MONTERO:

“CHILLIDA HIZO QUE NUESTRA CASA –GUIPÚZCOA– FUESE EL MUNDO, NOS HIZO TRASCENDER DE UNA FORMA UNIVERSAL”

CARMEN VELASCO:

“EDUARDO CHILLIDA ESTABA PRESENTE CON TODO SU SER DELANTE DE LO QUE HACÍA. SU OBRA NACE DE ESA ATENCIÓN A LA REALIDAD”

Entrevista a Luis y Mikel Chillida, hijo y nieto de Eduardo Chillida

ESFERA CULTURAL

MIKEL Y LUIS CHILLIDA,

NIETO E HIJO DE EDUARDO CHILLIDA

“Para Chillida el arte tenía que sorprender al propio artista”

ÁLEX OVIEDO

FOTOS DE MIGUEL SAN CRISTÓBAL

La presentación de Eduardo Chillida. El elogio del infinito, proyecto que engloba una exposición virtual y un libro sobre el escultor guipuzcoano, nos ha permitido entrevistar a Luis y Mikel Chillida, hijo y nieto del artista, respectivamente. El proyecto se presentó en el Palacio Miramar de San Sebastián, en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco, y está promovido por el Colegio Notarial del País Vasco, la Fundación Notariado y la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce.

Es primera hora de la mañana. Una leve cortina de agua empapa el Museo Chillida Leku. Se respira tranquilidad, incluso aunque los visitantes hayan comenzado a deambular entre las esculturas de hierro y granito diseminadas por el jardín, en armonía con hayas, robles o magnolios, que convierten el museo en un espacio único. Fotos, selfis, rostros de asombro ante la magnitud de las obras. Y de repente, un rayo de sol se cuela entre la niebla. Como si nos brindara la oportunidad de conocer el museo de dos formas distintas en apenas unos minutos. Y visitarlo, además, de la mano de Luis Chillida, presidente de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce, y Mikel Chillida, director de Desarrollo de Chillida Leku.

 


LUIS CHILLIDA: “HABLABA DE SU OBRA COMO UNA ESPIRAL POR LA QUE PASABA MILES DE VECES, PERO SIEMPRE DESDE UNA ALTURA DIFERENTE”


 

¿Qué ha aportado Chillida al arte?

Luis Chillida: Creo que su aportación ha sido desarrollar un pequeño universo. Le encantaba trabajar escuchando el presente, el momento; huir de la facilidad o de esa idea de “como esto lo he hecho muchas veces lo voy a hacer mejor”. Se enfrentaba a lo desconocido. Hablaba de su obra como una espiral por la que pasaba miles de veces, pero siempre desde una altura diferente.

Mikel Chillida: Nos falta muchísimo por aprender del aitona (abuelo), porque en su obra hay un punto filosófico. De hecho, podría catalogarse casi como un filósofo presocrático de los que se hacen esas grandes preguntas sobre la naturaleza. Por eso su obra no pasa de moda. Me parece muy bonita esa frase que decía de que cuanto más sabía más le faltaba por saber. Una visión fundamental para el desarrollo personal de cualquier persona. Porque si eres curioso vas a seguir indagando. El aitona lo hizo a través de una especie de rotundidad tremenda, con honestidad hacia lo desconocido.

Cómo es posible jugar con un elemento tan extraño como el espacio.

Luis Chillida: Para mi padre, el espacio lo era todo. Un espacio lleno, otro vacío, conocido, desconocido. Al trabajar cualquier material estás trabajando sobre el espacio, macizo, pero espacio al fin y al cabo. Y creía en algo más, que era la propia velocidad de la materia. Decía, por ejemplo, que un espacio denso era un espacio lento; y, sin embargo, lo que consideramos el vacío es un espacio tan rápido que no lo vemos. Espacio era todo. Mi padre era un hombre muy calmado, meditativo, reflexivo, que decía que el artista debía escuchar a la materia para poder trabajar con ella. Una filosofía de vida.

Mikel Chillida: Es curioso que los principios de la física cuántica estén condensados en la manera que tenía de entender el espacio y los materiales. Hace unos años estuvo con nosotros Barry Barish, premio Nobel de Física, que escribió un texto relacionando esa definición del espacio del aitona como ese espacio lento el que vemos como una materia ocupada y ese espacio rápido por donde nos movemos. Y decía que esa era la definición del espacio respecto a la física cuántica actual. Y el aitona no era científico…

 


MIKEL CHILLIDA: “NOS FALTA MUCHÍSIMO POR
APRENDER DEL ‘AITONA’ (ABUELO), PORQUE EN SU OBRA HAY UN PUNTO FILOSÓFICO”


 

¿Qué me dicen de la luz?

Luis Chillida: Generadora de espacios. Al ver el caserío en ruinas de Chillida Leku, sin tejado, con la luz entrando por todos los rincones, el aita comenzó a plantearse su restauración de tal modo que se mantuviera esa luz que había visto. Hay tantas implicaciones dentro de ese concepto que tampoco se puede simplificar. Es como el tiempo, que no es el del reloj, algo que hemos inventado los hombres, sino el límite entre el pasado y futuro que, como todo límite, no tiene dimensión. Pero, sin embargo, todo sucede en el presente.

En el caserío de Chillida Leku se pueden ver algunas de sus primeras obras, que se escapan de la grandiosidad de proyectos como el de Tindaya, por ejemplo.

Luis Chillida: Son el principio de un autor que se estaba reconociendo. Una vez dejó el fútbol y comenzó sus estudios de arquitectura como un camino para desarrollarse, se dio cuenta de que no era lo que buscaba. Estaba demasiado condicionado, no podía expresarse como quería. Fue cuando abandonó la carrera y se fue al Círculo de Bellas Artes a dibujar por libre. Tenía muy buena mano. Allí entendió que el arte debía ser más meditado, que debía luchar contra su facilidad para dibujar. Empezó a hacerlo con la mano izquierda, con la que era muy torpe. Una torpeza y una lentitud de trazo que le permitían pensar. Volvemos aquí a la idea del tiempo. Consiguió una beca para ir a París, visitó museos, conoció el arte griego, construyó sus obras a partir de lo que veía: el torso, las formas, el cuerpo…, todo ello en yeso. Y leyó mucho sobre poesía, música, filosofía. Era como una esponja, todo le servía para aprender. En 1950 se casó con mi madre. Al año entró en una especie de crisis artística. “Pili, estoy acabado, no encuentro una salida. Empiezo a repetirme”, le dijo. Y mi madre le respondió: “¿Cómo vas a estar acabado si aún no has empezado?” Regresaron a Guipúzcoa y se planteó aislarse para buscar su camino. Una tía les dejó su casa en Hernani, situada frente a una herrería. Y allí descubrió el hierro, material arraigado a su tierra, que requiere de una lentitud para trabajarlo, y que le llevó a la obra que hoy conocemos.

 


LUIS CHILLIDA: “EN GUIPÚZCOA DESCUBRIÓ
EL HIERRO, MATERIAL ARRAIGADO A SU TIERRA Y QUE LE LLEVÓ A LA OBRA QUE HOY CONOCEMOS”


 

Pilar Belzunce fue fundamental en el trabajo de Chillida.

Mikel Chillida: En el trabajo y en la vida. Una pareja absolutamente comprometida. Con un camino y un proyecto comunes. La amatxi (abuela) conoció al aitona con poco más de trece años. Al atleta, al portero de la Real, al arquitecto y luego al escultor. Siempre decía que había visto en Eduardo a un caballito ganador. Y que supo que su vida con él iba a ser buena o muy mala, pero nunca estándar. Se daban la confianza y el espacio. De manera natural, sin una verbalización concreta. Ella le animaba en todo momento. “Eduardo, creo que tú puedes y lo vamos a hacer posible”, le decía. Era su apoyo emocional, porque los artistas están a veces muy arriba y otras muy abajo. En cambio, Pili era resolutiva, dinámica… Siempre me la imagino agarrándole el tobillo, pero no para bajarle al suelo, porque sería un error, sino manteniéndole a flote para que siguiera trabajando en su obra.

¿Qué representa Chillida Leku?

Luis Chillida: La idea de lugar. Porque el término “lugar” era muy importante para él. Un cuadro sólo necesita una pared para colgarlo, pero una escultura requiere de un espacio y mi padre consideraba que sus esculturas estaban relacionadas con su entorno. Una escultura no es igual en un sitio que en otro. De ahí su obsesión por la obra pública. Cuando trabajaba en París tuvo la suerte de contar con el señor Maeght como galerista y organizar su primera exposición en 1956. Este le propuso hacer como otros artistas: crear reproducciones en bronce de cada obra. En aquellos años se entendían las esculturas seriadas como esculturas únicas. De cada obra se hacían diez reproducciones. “Va a ser difícil que la gente te conozca si tienes tan poca obra”, le decía. A mi padre no le gustaba la idea, pero mi madre le convenció para hacer una prueba: seis esculturas con cuatro copias en bronce. Sin embargo, al verlas en el atelier mi padre dijo: “Pili, esto parece una zapatería”. Sintió que se estaba copiando a sí mismo. Y pensó que en vez de multiplicar sus obras lo que debía de hacer era multiplicar a los propietarios de sus obras. Apostar por el espacio público. ¿De quién es El peine del viento? De quien vaya a verlo. ¿De qué conoce la gente a mi padre?: de las obras en lugares públicos. Eligió ese camino. Hizo alrededor de cincuenta proyectos para el espacio público: El peine del viento, El elogio del horizonte de Gijón, el Monumento a la tolerancia de Sevilla, la escultura Berlín. Y Chillida Leku. Cuando ves un número romano tras una de sus obras no significa que se haya hecho ese número de copias sino el proceso que le ha llevado hasta la obra final. El peine del viento es en realidad la decimoquinta versión de una obra pensada para ser instalada en ese espacio.

¿Un homenaje a su ciudad?

Luis Chillida: La idea de la obra es de 1964. Le propusieron una exposición para que se conociera su trayectoria en San Sebastián, ya que era conocido internacionalmente pero aún no en España. Mi padre no creía que una exposición fuese a significar mucho para la ciudad, pero llevaba pensando en un proyecto para la punta del tenis, lo que es hoy el Paseo Eduardo Chillida, una zona rota siempre por el mar, medio inundada, un lugar al que solía ir a pensar. En El peine del viento, la roca pegada a tierra está algo hundida y solíamos ir con nuestro padre a sentarnos en ella. Nos decía que estaba así por las veces que habían ido Pili y él. Pero tardó trece años en llevar a cabo el proyecto. La escultura es un homenaje al entorno, a una ciudad volcada al mar.

¿Cómo plantearon los cien años del nacimiento de Chillida?

Mikel Chillida: Lo primero que nos vino a la cabeza fue tratar de recordar por qué ha sido y es una figura tan relevante. Cómo representar esa impronta, sus inquietudes: la poesía, la música, la literatura, la filosofía, la arquitectura… Nació así la voluntad de realizar proyectos que abarcaran esa amplitud de intereses. De ahí que hayamos trabajado en un programa variado. Y ha sido muy estimulante ver el cariño que hemos recibido de tantas instituciones y personas. Fuimos la herramienta para quien quisiera indagar en su figura. Desde homenajes como la camiseta de la Real Sociedad a la muestra del Museo de Arte de San Diego, en Estados Unidos.

 


MIKEL CHILLIDA: “CHILLIDA LEKU ES UN LUGAR DE ENCUENTRO PARA LAS DIFERENTES DISCIPLINAS DEL ARTE O TIPOS DE PERSONA”


 

Y es aquí donde entra Eduardo Chillida. El elogio del infinito, proyecto organizado por la Fundación Notariado y el Colegio Notarial del País Vasco.

Mikel Chillida: Surgido gracias a esa voluntad particular, en este caso del Notariado y de Enrique Andreo, comisario de la exposición multimedia. Me telefoneó un día el decano del Colegio Notarial del País Vasco, Diego Granados, con el que ya habíamos organizado alguna visita a Chillida Leku, para proponernos este proyecto de exposición y libro. La respuesta fue inmediata: qué maravilla poder trabajar con el Notariado.

Luis Chillida: Nos dimos cuenta de que existía una relación entre lo notarial y mi padre, aspectos que los interconectaban. No solo en la parte moral de hacer las cosas, en ese rigor del trabajo notarial, en el compromiso con lo que se hace.

Mikel Chillida: El notario defiende de alguna manera a la sociedad, la aplicación de la ley, es decir, la dota de herramientas para disponer de una libertad y una vida plenas. Hay palabras que cuando tú las sacas del universo del Notariado y las introduces en el de Chillida ves que ya estaban ahí, solamente había que mirarlas con detenimiento: compromiso social, lugar de encuentro, respeto, diálogo, tolerancia…

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‘La celestina y los enamorados’, de Luis Paret y Alcázar

ESFERA CULTURAL
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CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Luis Paret y Alcázar (1746-1799)
Fecha: 1784
Tamaño: 410 x 300 mm
Material: Pluma, pincel y aguada de colores sobre papel verjurado
Ubicación: Gabinete de Dibujos

‘La celestina y los enamorados’

Esta acuarela de Paret, realizada durante su exilio en Bilbao, está considerada la más bella del siglo XVIII español debido a su gran formato, a su carácter de obra autónoma acabada, a la destreza con que está elaborada y a su temática a caballo entre lo costumbrista, lo literario y lo bizarro.
JOSÉ MANUEL MATILLA,

jefe de la Colección de dibujos, estampas y fotografías

Paret describe con minuciosidad una escena de la vida cotidiana en un interior realista dotado de detalles moralizantes alusivos a las relaciones amorosas furtivas, al paso inequívoco del tiempo y al deseo del ser humano de controlar su destino a través de la creencia en lo sobrenatural.

Los objetos dispuestos en la vivienda ayudan a entender que nos encontramos en presencia de una alcahueta con supuestas dotes adivinatorias y de modificación de las voluntades amatorias.

Un autor de detalles

En primer término se ve una pila de lavar de madera sobre la que hay una pieza de tela y una gata. En un segundo plano, sobre la mesa cubierta con un tapete o alfombra raída se disponen una serie de objetos: una jarra blanca vidriada que refleja los colores de la gata; una copa dieciochesca de cristal, una caja de esencias de perfume y dos botes de farmacia. 

 


ESTA OBRA ANTICIPA ASUNTOS QUE INTERESARÁN A GOYA POCO DESPUÉS: LA SUPERSTICIÓN, EL ENGAÑO Y LA VEJEZ


 

La celestina, vestida con indumentaria anticuada sostiene un rosario con el que más que rezar parece contar el tiempo que pasarán los jóvenes en la habitación que les ha dejado. Si la indumentaria y los objetos son astrosos, no lo es menos la estancia, con el suelo de barro cocido desportillado y las paredes desconchadas. El techo deja ver la viguería de madera con telarañas y la rudimentaria forma de tabicar y cubrir con paja el reservado, en la que se aprecia una cama al fondo para el amor furtivo de la pareja. La joven se dispone a cerrar la puerta, mientras el varón, con tocado de plumas, apoya ansioso su mano sobre el hombro de la mujer y acerca la cabeza a su nuca, como en las composiciones galantes francesas contemporáneas.

En la ventana se aprecia una hoja de papel con un gozo, quizá dedicado a San Antonio de Padua, muy popular entonces y recurrente en las oraciones para la obtención de esposo.

Paret ha incluido en la vivienda de la hechicera una serie de elementos que denotan su profesión: un cráneo de asno, cuyos sesos se usaban para potenciar el poder genésico de los amantes; una ristra de ajos, utilizados por su poder de amarre; un cedazo, utilizado para adivinar el futuro; una devanadera con una vela, símbolo del conocimiento oculto; un murciélago disecado, con cuyos polvos se hacían conjuros a los enamorados; una rama de amapola, utilizada por su poder somnífero; un gallo muerto, con cuyo corazón se hacían pócimas; y los ovillos de hilo, símbolo de Cloto, una de las Parcas, que regía la vida de los hombres con su devanadera.

Esta obra anticipa asuntos que interesarán a Goya poco después: la superstición, el engaño y la vejez.

Entrevista a Ángel Rojas, director artístico, coreógrafo y bailarín

ESFERA CULTURAL

ÁNGEL ROJAS,

DIRECTOR ARTÍSTICO, COREÓGRAFO Y BAILARÍN

“El flamenco transforma a los seres humanos”

Pronto descubrió que su corazón enraizaba en la danza, pero también que su pensamiento apuntaba hacia la creación, fundando (con sólo veinte años) su propia compañía, el Nuevo Ballet Español, rebautizado posteriormente como Rojas & Rodríguez. Su meta es hoy la gestión, como la puesta en marcha de la Bienal Flamenco Madrid que ha llenado la capital de España de ese arte que Ángel Rojas siempre ha defendido.

JUAN ANTONIO LLORENTE

Iniciativas como la Bienal, ¿apuntalan Madrid como capital mundial del flamenco?

La capital del flamenco es el mundo. Por algo es Patrimonio de la Humanidad. Madrid es un lugar donde se ha querido al género desde tiempos remotos, y se le sigue queriendo. Y los flamencos aman Madrid porque les acoge bien.

Define su proyecto como un diálogo entre la tradición, el presente y el porvenir. Cuando recibió el reconocimiento de la UNESCO, José Mercé también evocaba esa mirada nueva. ¿La necesita el flamenco?

La necesita el arte en general y el flamenco en particular. Y más por estar construido sobre muchas culturas diferentes. Es imprescindible que se siga defendiendo como evolutivo, conociendo sus raíces, pero mirando hacia todos los puntos cardinales. Eso nos da una seña de identidad y un punto geográfico para entender la creación a lo largo de los tiempos.

Las nuevas generaciones, incluso las más conservadoras del flamenco, están abiertas a entender y a discrepar de manera positiva, construyendo un diálogo. Decía mi padre que toda discusión genera una conclusión, y eso es importante. No podemos ser todos complacientes con lo que hacemos y con cómo lo hacemos. Hay que debatir y estar de acuerdo o no, entendiendo que, aunque vengamos de la misma fuente, tenemos diferentes puntos de vista.

Usted lo ha tenido siempre claro. Hace más de una década, en una de sus coreografías, Titanium, fusionaba flamenco y danzas urbanas. ¿Se entienden bien?

Perfectamente. Siempre que se conozcan y se reconozcan ambas, no tiene por qué haber conflicto alguno. Toda relación tiene un límite, y nosotros, conociendo la raíz de ambas, definimos ese límite desde el principio, después de mucho tiempo de trabajo. Nueve meses duró aquel proceso de investigación y creación.

 


“ERA EL MOMENTO DE ENFRENTARME A UN PROYECTO TAN ESPECIAL COMO LA ‘BIENAL FLAMENCO MADRID’, QUE VA A QUEDAR PARA LA HISTORIA”


 

Citaba una coreografía suya. ¿Cuántas lleva?

No podría decir un número. Ni lo he pensado. Al margen de que no importa tanto la cantidad, sino la impronta que queda en el espectador cuando las ve. Aparte de eso, me siento más director que coreógrafo. Aunque haya desarrollado mucho el apartado de la coreografía.

¿La creación le ha apartado de la danza como ejecutante, como bailarín?

Por una decisión muy meditada determiné retirarme dejando el escenario sin ningún pesar hace un año, cuando consideré que era el momento de cerrar esa etapa y dejar descansar al intérprete, que llevaba treinta y cinco años sin parar, dando la vuelta al mundo varias veces; actuando en los grandes coliseos durante veinticinco años de carrera ininterrumpida. Con muchísimas lesiones, dos cirugías de rodilla, y todas las vicisitudes que uno tiene que pasar, asumiendo que es el precio de la profesión. Pero muy agradecido a toda esa carrera, por haber sido tan feliz y, creo, haber podido arrojar algo de luz en esta disciplina desde el escenario. Lo dejé muy convencido, consciente de que me lo pedía el corazón para darle lugar a otras cosas, y ser más útil para los demás que para mí mismo. Era el momento de enfrentarme a un proyecto tan especial como arrancar la primera Bienal Flamenco Madrid, que va a quedar para la historia.

Pensaba en su colega Antonio Najarro, cuando dijo que seguiría bailando hasta que el cuerpo le dijese lo contrario. Usted notó que el suyo daba el aviso…

Y yo sigo bailando. Cuando me apetece, voy al estudio y lo hago. Bailar es una necesidad vital y yo la ejerzo cada vez que lo necesito. Lo que no necesito es hacerlo ante el público.

Una de sus coreografías, Dualia, la creó en 2007 para el Ballet Nacional. ¿Se ha planteado dirigir una compañía estatal? ¿Le apetece?

En su momento sí. De hecho, estuve en la terna final de la anterior elección. Pero digo siempre que a quien nace para martillo del cielo le caen los clavos. Y si no eres martillo no te van a caer. Puedes pensar ser útil en un momento dado y la vida no darte ese lugar para asignárselo a otra persona. En este caso a Rubén Olmo que está haciéndolo maravillosamente bien. Muchas veces pretendes ir hacia un lugar y la vida te lleva a otro. Yo soy de proyectar mi carrera a largo plazo, pero después muchos factores hacen que pueda cambiar ese plan. Lo que tengo claro es que mi siguiente década estará dedicada a la gestión de proyectos públicos y privados y a la dirección artística.

Bailar es lo que más satisfacciones le ha dado, ¿no es así?

No podría afirmar si he sido más feliz en el mejor escenario de Tokio, en el del Lincoln Center de Nueva York, o si voy a serlo como responsable de la Bienal Flamenco Madrid. Ni creo que sean cosas comparables. No me quedo con un hijo antes que con los otros. Sobre todo, porque vivo la vida de forma muy intensa.

Desde su atalaya, bailando o como docente en Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica, ¿reivindica la universalidad del flamenco? ¿Se entiende igual, se ve con los mismos ojos?

No se entiende igual, porque los lugares no son los mismos. No es lo mismo un taller para un grupo de aficionados en Chile que en Helsinki. El flamenco muta porque no hay sólo uno. Hay tantos como corazones lo quieren habitar. Existe uniformidad sólo con respecto a las reglas o las normas que nos hemos marcado. Después, el flamenco es corazón. La tortilla de patata puede saber mejor en España, pero si quieres tomar un buen pisco, tienes que ir a Chile o a Perú, porque aquí no sabe igual. Se trata, pues, de amoldar el traje a las medidas de cada uno. Para mí ha sido una experiencia transformadora viajar por el mundo como maestro y como conferenciante, invitado por alguna escuela o universidad porque, a diferencia de cuando iba como intérprete y no podía entregarme a nada más que al escenario, me he dado cuenta de cómo el flamenco transforma a los seres humanos de cualquier parte del planeta.

 


“BAILAR ES UNA NECESIDAD VITAL Y LA EJERZO CADA VEZ QUE LO NECESITO, PERO NO ANTE EL PÚBLICO”


 

En su programación para la primera Bienal ha contado con artistas de otras latitudes.

Sí. Es una coproducción con el museo Aga Khan, de Toronto, con músicos españoles, y con la compañía finlandesa con base en Helsinki, Kaari & Roni Martin, de grandes artistas y creadores, que han planteado con Lorca, una incursión en el flamenco contemporáneo en la que han trabajado veinte años. Y aquí han recurrido como invitados con Carmen Linares, Rafaela Carrasco y Pablo Suárez.

En Francia existe tradición arraigada por el flamenco. El Festival de Mont-de-Marsan se anota este año la 36 edición. ¿Piensa tender lazos con este u otros similares?

Esta vez hemos contado con Toronto y Helsinki, pero estamos trazando líneas internacionales de colaboración con otros festivales y otros eventos. Va en mi idiosincrasia y en mi forma de pensar, porque veo el flamenco como una herramienta muy democrática para entendernos como sociedad porque democratiza el acto cultural. En este mundo, y en un tiempo donde se pone en tela de juicio la palabra democracia y lo que significa, el flamenco tiene un significado muy especial. Por eso, la vinculación con otros territorios nacionales e internacionales es prioritaria.

¿Está ya proyectando el cartel de 2027?

De hecho, ya tiene forma, espacios, lugares y propuestas. Trabajamos así. Cuando te implicas en un proyecto de esta magnitud, debes pensarlo a largo plazo. Sin improvisar. Después, para corregir pequeños errores, la capacidad de improvisación será importante. Pero en la base debes establecer unas líneas de trabajo muy férreas y muy sólidas con la institución y con los artistas. Esos detalles nos hacen fuertes como sector y como industria, proyectando eventos como la Bienal con el mayor rigor y también la máxima excelencia para el público. Así que estamos ya trabajando el veintisiete, esperando que sea un éxito, y se consolide.

¿Le queda tiempo para la Escuela de Danza Ciudad de Móstoles, nacida por su iniciativa?

Soy mostoleño. Llevo a gala mi ciudad y para ella me propuse crear un proyecto docente, para que otros niños y niñas no tuviesen, como fue mi caso, que irse para estudiar danza a nivel profesional. Con esa finalidad construimos hace dieciséis años un proyecto muy sólido que puse en marcha. Una vez afianzado, pasé el testigo de la dirección a Arancha Hoyos, totalmente capacitada para comandarlo. Es la devolución que hago a Móstoles y a sus habitantes por haberme dado la oportunidad de tener una carrera, un teatro, un espacio consolidado de trabajo durante veinte años. Móstoles ha sido y sigue siendo mi talismán.

DÓNDE ENCONTRARLO

En su página personal

‘Conversión del duque de Gandía’, de José Moreno Carbonero

ESFERA CULTURAL
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CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: José Moreno Carbonero
Medidas: 315 × 500 cm
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Sala 75

Conversión del duque de Gandía

Esta gran pintura es la obra principal de su autor, José Moreno Carbonero, que gracias a ella se consagró como uno de los maestros en la pintura de historia, género al que se dedicaría con frecuencia durante el resto de su prolongada carrera.
PEDRO J. MARTÍNEZ PLAZA,

doctor en Historia del Arte. Colección de Pintura del Siglo XIX

Se trata de una obra pintada en Roma, donde su autor malagueño disfrutaba de una pensión en la Academia de España. Como ejercicio final, debía realizar un cuadro de especial envergadura, que después se enviaría a Madrid, para su correspondiente evaluación. Su éxito fue tal que, en los años siguientes, muchos jóvenes pintores de historia decidieron representar escenas parecidas, “de túmulos y catafalcos”, como señalaría un crítico.

 


EL ÉXITO FUE TAL QUE, EN LOS AÑOS SIGUIENTES, MUCHOS JÓVENES PINTORES DECIDIERON REPRESENTAR ESCENAS PARECIDAS


 

Su historia. Al morir Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, su cadáver fue llevado a Granada. Allí, Francisco de Borja, encargado por el emperador de dirigir este traslado, mandó abrir el féretro antes de su enterramiento definitivo. Es aquí donde el relato literario se confunde con la historia. El joven, que siempre había sentido especial cercanía por la reina, queda desencantado al comprobar la putrefacción del cadáver. A esto alude el caballero que en el externo derecho tapa su nariz mientras él, desconsolado, se echa en brazos de su compañero. Los desencantos forman parte de nuestra vida cotidiana, pero aquí tuvieron una trascendencia mucho mayor: para Francisco de Borja supuso el principio de su conversión, como bien recuerda la cartela inferior del marco, que reproduce una de las sentencias más conocidas del que habría de fundar, años más tarde, la Compañía de Jesús: “Nunca más, nunca más servir a señor que se me pueda morir”. La gorra en el suelo, al lado del escudo, se convierte en la mejor imagen del abandono de lo terrenal. En manos del pintor, el asunto, de escasa relevancia para la historia de España, nos ofrece una lectura universal.

Fácilmente se adivina el esmero puesto en las vestiduras litúrgicas, la riqueza del ataúd o el lujo de la indumentaria de los hombres y mujeres que completan la escena. Aquellas copian el famoso terno de las calaveras que se conserva en el Monasterio del Escorial, y que se sigue empleando para los entierros de la familia real. Siempre he pensado que, aunque sabía que por su cronología (último tercio del siglo XVI) nunca pudo haber sido empleado en un funeral de la corte de Carlos V, decidió incluirlo por su significado. Hay multitud de detalles más: el rostro de Francisco de Borja tiene la misma nariz afilada y huesuda que presentan las imágenes de devoción realizadas tras la muerte del santo, la heráldica corresponde con la del periodo, etc. El pintor, empeñado en mostrar la belleza de todos ellos, ha trabajado, además, con el rigor científico del historiador que busca conocer la verdad para ofrecernos, así, la más infalible de las verdades: aquella que nos recuerda nuestra propia condición humana.