El boom de los paneles solares

CONSUMO

EL ‘BOOM’ DE LOS PANELES SOLARES

La demanda de instalación de paneles solares para uso doméstico y empresarial se ha disparado este año hasta un 30% respecto a 2021, que ya fue un año histórico para el sector. Las placas solares se utilizan para usos agrícolas, industriales y domésticos y se han convertido en la gran baza de las energías limpias.
MARIÁN LEZAÚN

El precio de la luz, una creciente conciencia medioambiental y la posibilidad de contar con el sol como recurso explican el boom de este negocio. Por eso, cada vez son más las personas que optan por invertir en sus propias instalaciones y aprovechar las ventajas y ayudas que se ofrecen en el sector fotovoltaico. No obstante, los expertos recomiendan informarse bien, comparar precios y ver qué posibilidades existen en el mercado para elegir la mejor opción.

Instalaciones de autoconsumo

Desde hace meses, el sector de la energía copa titulares, conversaciones y proyectos de inversión de familias y empresas. Reducir la factura de la luz y del gas, hacer frente a las consecuencias de la inestabilidad de los precios y aprovechar las posibilidades de autoconsumo se han convertido en una prioridad para muchas personas en nuestro país. Así, contar con un tejado, grande o pequeño, o una superficie disponible para instalar paneles fotovoltaicos es hoy una gran baza para superar la actual crisis energética. Además, los que no tienen esa suerte, también cuentan con opciones disponibles. Se trata de las llamadas instalaciones de autoconsumo remoto que permiten participar de las ventajas de la energía solar contratando el servicio a un tercero y gestionando el suministro de manera digital.

 


EL PRECIO PROMEDIO DE UNA INSTALACIÓN DE PLACAS SOLARES SE SITÚA EN LOS 5.000 EUROS


 

Los expertos en consultoría energética, consultados por Escritura Pública, señalan que la previsión oficial de alcanzar los 14 GW de autoconsumo en 2030, dentro de los planes de la Comisión Europea para España, está más que superada y que el mercado vive su mejor momento. Según datos de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), existen en la actualidad 150.000 instalaciones fotovoltaicas, pero en un periodo no muy largo podría alcanzarse el millón. El Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) sitúa el reto en los 30 GW en menos de diez años. De hecho, en España existe un recorrido enorme si tenemos en cuenta que países con menos horas de luz solar, como el caso de Alemania, cuenta con dos millones de instalaciones.

Lo importante, según los expertos, es que esas instalaciones respondan a nuestras necesidades reales y que se rentabilicen de la mejor manera. En este sentido, Jorge Morales, experto y divulgador del sector eléctrico, recuerda la existencia de las llamadas baterías virtuales. Se trata de la posibilidad que ofrecen las comercializadoras de comprar los excedentes energéticos de los hogares. Esas baterías lo que hacen es calcular el consumo de la vivienda, la producción de los paneles y ver si la energía que sobra se puede utilizar en una segunda vivienda, por ejemplo, guardar para meses de menor radiación solar o vender a la red. Por eso, no está de más hacer un estudio previo y valorar las diferentes opciones contando con la experiencia de los profesionales.

Antes de empezar, los consumidores deben ver qué posibilidades ofrece la vivienda (orientación, superficies disponibles, metros, etcétera) y el consumo energético de la misma. En internet existen numerosas calculadoras que te permiten hacer un cálculo aproximado de las necesidades y el consumo de cada hogar. También se recomienda adaptar de manera previa todos los cerramientos y estancias para conseguir el máximo aprovechamiento de los recursos. Después, hay que pedir presupuesto a un instalador (actualmente existe una oferta muy amplia en todas las comunidades autónomas) y decidir qué es lo que nos conviene. De cualquier forma, para un hogar medio la inversión no es elevada y se puede conseguir un ahorro de hasta el 50% en la factura eléctrica, dependiendo de la clase de paneles que se instalen. Hay que tener en cuenta que esa factura no solo recoge el consumo de electricidad, sino que incluye otra serie de impuestos, gastos de distribución y tasas que debemos pagar de igual manera a la comercializadora.

¿Cuánto cuesta una instalación?

Es complicado dar un precio exacto, aunque sí se puede dar una aproximación teniendo en cuenta el gasto medio de los españoles en este producto, según la Unión Española Fotovoltaica (UEF). Así, el precio promedio de una instalación de placas solares se sitúa en los 5.000 euros, incluyendo equipos y mano de obra. Hay que tener en cuenta que el coste por vatio no es el mismo para todos los casos ya que depende del tamaño de la instalación, de la ubicación y de los materiales utilizados que no son todos iguales. Se calcula una potencia media para los hogares de 3.000 vatios y diez paneles solares para cubrir esas necesidades. Sin embargo, las instalaciones dependen mucho de las condiciones del tejado, las horas de luz, el consumo diario y de muchos otros hábitos de consumo. Durante este año, los inversores pueden beneficiarse, además, de las ayudas oficiales disponibles.

¿En cuánto tiempo recuperaré la inversión?

Todo depende del tipo de paneles, de las características de la instalación y del consumo de la vivienda. Lo que está claro es que, a mayor número de horas de luz y mejor orientación de los paneles, más rentable será la instalación. “Una instalación en Andalucía se amortizará antes que una en Asturias. Además, cuanto más electrificada esté la vivienda y menos consumo de combustibles fósiles (gas para la calefacción, gasolina para el coche), más rentable”, explican en UEF. Y es, cuanto más coincida nuestro consumo eléctrico con la generación de las placas fotovoltaicas (horas de sol) más rentable será la instalación. Según datos del sector, una instalación de autoconsumo fotovoltaico se amortiza en unos ocho o nueve años, que se reducen si vamos añadiendo cada uno de los supuestos anteriores que nos permiten aprovechar más la instalación. Puede llegar incluso a 4 años si en el ayuntamiento existe alguna deducción fiscal al IBI e ICIO o el propietario se acoge a alguna subvención.

 


SE CALCULA UNA POTENCIA MEDIA PARA LOS HOGARES DE 3.000 VATIOS Y DIEZ PANELES SOLARES PARA CUBRIR ESAS NECESIDADES


 

¿Existen ayudas oficiales?

Hasta finales de 2023 existe una línea oficial de incentivos de 660 millones de euros, con cargo a los Fondos Next Generation, que gestionan las comunidades autónomas. Las subvenciones permiten realizar instalaciones hasta un 50% más baratas. Existen dos grandes líneas de ayudas: las subvenciones sobre el precio de la instalación y las subvenciones sobre impuestos. En el primer caso, estas ayudas son regionales y cada comunidad establece las condiciones necesarias. En el caso de los impuestos, afectan a descuentos en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y el Impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO) y pueden alcanzar los 1.500 euros.

Además, desde 2018, la principal ayuda ha sido la eliminación de distintas trabas burocráticas y la derogación del llamado ‘impuesto del sol’. Esta tasa obligaba a las personas que poseían una instalación solar a pagar un impuesto por la cantidad de luz generada y consumida en su propia instalación, lo que hacía poco atractivo invertir en el negocio. Ahora se permite también el autoconsumo compartido, lo que facilita la instalación en bloques de viviendas y comunidades, que están viviendo su propio auge.

¿Qué requisitos hay que cumplir?

Lo primero que hay que el consumidor debe cumplir es no contar con ningún otro tipo de ayuda y presentar un presupuesto de instalación destinado al autoconsumo. También se establecen unos requisitos mínimos de consumo y potencia instalada. No obstante, cualquiera de las empresas instaladoras le ayudará en la tramitación de las mismas.

El sector en datos

El año pasado fue un ejercicio histórico para el sector fotovoltaico en España. En plantas en suelo, la capacidad instalada alcanzó los 3,5 GWp (gigavatios pico), un crecimiento del 21% frente a los 2,9 GWp incorporados el año 2020. Sin embargo, ha sido el autoconsumo el que ha registrado una gran revolución. En apenas doce meses se han instalado 1.203 MWn (megavatios nominales, los que marcan el límite de producción) de autoconsumo, que duplican los datos de 2020, cuando fueron registrados 596 MWn de nuevos autoconsumos. Estas cifras, según una de las grandes asociaciones del sector, UNEF, establecen las bases para el cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima para 2030, que es la primera parada de los planes europeos para impulsar la energía solar y las renovables. La contribución del sector al PIB nacional se incrementó hasta los 10.072 millones de euros, un 37% respecto al año pasado. La industria fotovoltaica Actualmente el sector da empleo a 61.075 trabajadores directos e indirectos.

Tipos de paneles

Existen tres grandes grupos de paneles. Todos ellos utilizan los rayos del sol para generar energía, pero funcionan de diferente manera. Son las placas solares térmicas, que generan calor; las fotovoltaicas, que generan electricidad; y las híbridas, que combinan las dos anteriores. También existen pequeños paneles que no requieren instalación y que se pueden conectar a la corriente, sin necesidad de grandes inversiones, aunque el ahorro también será menor.

Por si las dudas

La Unión Española Fotovoltaica (UEF) agrupa a más de 750 empresas del sector, recoge la información más actualizada y elabora el informe anual más completo del sector disponible para consulta

El Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) recoge en su web las ayudas disponibles para instalaciones de autoconsumo, así como información sobre el sector.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) promueve desde su web la instalación de paneles solares, ayudando a resolver dudas y aclarar algunos conceptos antes de optar por esta solución.

«No es una cuestión de ideología», por Xiomara Cantera

CONSUMO

XIOMARA CANTERA,

periodista ambiental

"El ser humano nunca se ha tenido que enfrentar a un cambio ambiental como el que está generando nuestra actividad"

No es una cuestión de ideología

Hace tiempo tuve la suerte de asistir a una charla que dio el astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA), Paolo Nespoli. Reflexionando sobre sus viajes al espacio, contaba emocionado lo hermosa que era La Tierra y también como “cuando uno la ve desde fuera se da cuenta de que todos vamos en el mismo barco, un barco que es como un pequeño cascarón de nuez en medio del océano”.

A lo largo de su historia de 4.000 millones de años, La Tierra ha sufrido cambios climáticos que se han prolongado durante millones de años y que han provocado fluctuaciones de temperatura de mucho más de 2ºC. Además, hasta la fecha, se han documentado cinco extinciones masivas de especies. La más devastadora y rápida se produjo hace 250 millones de años. Provocada por el impacto de un meteorito de una intensa actividad volcánica, en solo un millón de años se extinguieron el 90% de los seres vivos. Más adelante, hace unos 65 millones de años, otro meteorito hizo desaparecer al 75% de los seres vivos, entre ellos los dinosaurios. Una extinción que favoreció el desarrollo de los mamíferos. Ahora bien, es importante poner estos datos en contexto y recordar que los primeros homínidos que caminaron erguidos lo hicieron hace alrededor de 3,5 millones de años, 61,5 millones de años después de la última gran extinción documentada. Los restos más antiguos atribuidos a Homo sapiens están datados hace unos 200.000 años y la revolución industrial comenzó hace 250, es decir, el ser humano nunca se ha tenido que enfrentar a un cambio ambiental como el que está generando nuestra actividad.

Cuando hablamos de crisis global estamos hablando, entre otros factores, de cambio climático y extinción de especies. El cambio climático viene provocado por la acumulación de gases como el CO2 o el metano. El CO2 es un gas necesario para la vida, de hecho, la mayor parte del que se emite a la atmósfera (unas 800 gigatoneladas) proviene de la respiración de los seres vivos más los incendios, volcanes y otras fuentes naturales de CO2. Esa parte es fijada en los ecosistemas por los organismos que lo transforman en materia orgánica a través de la fotosíntesis. Sin embargo, la quema de combustibles fósiles produce unas 40 gigatoneladas extra de emisiones que quedan almacenadas en la atmósfera desajustando, entre otros, el sistema climático. La velocidad a la que este cambio se está produciendo no deja margen para la adaptación de las especies que, en lugar de evolucionar a nuevas formas de vida, se extinguen a un ritmo pavoroso y está provocando cambios ambientales cuyo efecto más visible son los eventos extremos: sequías, inundaciones, huracanes, descenso en la producción agrícola, picos de temperatura que ponen al límite la supervivencia…

Hay quienes asumen que desde la ciencia y la tecnología encontrarán soluciones; la misma ciencia a la que se niegan a escuchar los gobiernos y las grandes corporaciones.

Ojalá sea así, pero me temo que, aunque contáramos con una tecnología que nos permitiera reducir a niveles preindustriales las concentraciones de CO2, seguiríamos necesitando una naturaleza que funcione, que continúe proveyéndonos de servicios tan vitales como aire, agua o alimentos… La relación extractiva que tenemos con la naturaleza dificulta cada día más que los ecosistemas sigan funcionando y pone en peligro la forma de vida que nos ha permitido desarrollar las sociedades extremadamente complejas en las que vivimos.

El sentido común debería llevarnos a trabajar conjuntamente para buscar la manera de salir de este embrollo, pero en su lugar llevamos décadas en una constante huida hacia delante generando sociedades cada vez más consumistas y polarizadas en las que, además de casi despreciar el conocimiento, se simplifican los discursos hasta el absurdo y se apela continuamente a la emoción en la toma de decisiones en las que lo visceral es contraproducente. En ese proceso la preocupación por el medioambiente se ha enmarcado como una ideología de izquierdas y se tilda a quien avisa de la situación de ser alarmista, pasando por alto que la crisis ambiental está ocurriendo ahora y sus efectos no dependen de nuestro estatus social o cultural, sino que son globales.

Cuando se exponen las consecuencias catastróficas de la crisis ambiental, la gente se imagina un desastre tipo asteroide que impacta contra la tierra y después hay un fundido al negro, como si de una película se tratara. No nos damos cuenta de que las consecuencias están ocurriendo ya. Que se llegue a 49ºC en Canadá; que se calcinen miles de hectáreas en España, la Amazonía o Australia; que la temperatura en la India llegue a parámetros que provocan que las águilas se desplomen en pleno vuelo o que el número de muertes por golpes de calor se multiplique en Europa, son algunos de los efectos que tiene la explotación ilimitada de los recursos de un planeta con unos límites físicos de sobra conocidos.

Por eso, cuando nos resulte pesado escuchar a quien nos recuerda la necesidad de cambiar un modelo productivo basado en el consumo ilimitado, acordémonos de Paolo Nespoli, cuando, subido en su nave espacial, vio La Tierra en la inmensidad del universo y tuvo claro que todos, los que piensan como nosotros y los que no, vamos en el mismo barco, el único en el que sabemos que podemos vivir, el mismo que navegará por el universo muchos millones de años más. La cuestión en saber si nuestra especie seguirá a bordo.

El mercado del gas

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EL MERCADO DEL GAS

La rebaja fiscal del gas y los biocombustibles supondrá un ahorro de hasta 210 millones de euros para hogares y empresas.

El pasado 2022 fue un año en el que consumidores y empresas tuvieron que aprender a negociar sus suministros de gas y luz, a defender sus derechos ante las principales comercializadoras de energía y a sacar el máximo partido a sus inversiones.
MARIÁN LEZAÚN

No es que antes no se hiciera, sino que las enormes subidas de precios pusieron sobre la mesa la poca información que muchos consumidores tenían sobre el mercado del gas, el precio de la luz o los efectos de la inflación. Ahora, con los precios a la baja y la tregua introducida por las medidas oficiales, los clientes demandan nuevas medidas que mejoren el ahorro energético y ayuden a contratar los mejores servicios, tanto en el ámbito doméstico como en el empresarial.

Reducir los costes

Las consecuencias en el mercado de la energía tras la invasión rusa en Ucrania y el impacto en el precio de todos los sectores de la economía ha disparado los costes de producción de muchas empresas, pero también ha hundido la economía de muchos hogares que han visto cómo se duplicaba su gasto en suministros.

 


LA TARIFA DE ÚLTIMO RECURSO (TUR) ES AHORA MISMO LA MEJOR MEDIDA PARA REBAJAR LA FACTURA ELÉCTRICA


 

Para paliar la situación, el Gobierno y la Unión Europea han ido aprobando diferentes medidas, mientras los ciudadanos se las ingeniaban para reducir los costes. Así, el pasado mes de marzo la Comisión Europea daba el visto bueno a la llamada «excepción ibérica», una solución de urgencia, presentada por España y Portugal y que tenía como fin poner un tope al precio del gas y a su efecto directo en el precio de la luz, que había alcanzado récords por encima de cualquier previsión. Con esa medida, muchas empresas han conseguido salir a flote y evitar la situación que han vivido otros socios comunitarios como Alemania y Francia durante todo este tiempo y que han tenido que pagar el gas hasta un 50% más caro que sus socios peninsulares. Así, vía decreto se permitió a las más de 600 instalaciones de cogeneración que existen en España acogerse al tope que limitaba el precio del gas empleado para la generación eléctrica. De esta forma, las cogeneradoras podían renunciar temporalmente a su régimen retributivo regulado (según precios de subasta) y recibir el mismo ajuste que cobrarían las centrales térmicas de gas. Además, el Gobierno puso en marcha una rebaja del IVA en el gas y otros biocombustibles, hasta el 5%, que ha dado cierto respiro a consumidores y empresas en España. Según las estimaciones del Ejecutivo, la rebaja fiscal supondrá un ahorro para los consumidores de hasta unos 210 millones de euros para familias y empresas.

A nuestro favor

También la estructura del mercado del gas ha jugado a nuestro favor en esta difícil etapa. Como explica el experto en energía y consejero delegado de Gese, Diego Mateos, España partía con mejores condiciones que el resto de los países para afrontar este problema, por lo que ha podido evitar subidas mayores. “Ya habíamos vivido situaciones difíciles en cuanto al abastecimiento de gas en otros momentos de la historia, por eso desde los años ochenta del siglo pasado se vio la necesidad de contar con plantas regasificadoras que garantizasen el suministro de gas”, explica Mateos. Eso nos hace ser un país con gas suficiente y poder prever situaciones complicadas.

 


LAS ENORMES SUBIDAS DE PRECIOS PUSIERON SOBRE LA MESA LA POCA INFORMACIÓN QUE MUCHOS CONSUMIDORES TENÍAN SOBRE EL MERCADO DEL GAS


 

Así, actualmente existen seis plantas en España (Barcelona, Huelva, Bilbao, Sagunto, Cartagena y Mugardos) que se encargan de convertir el gas licuado que llega de diferentes países en gas natural. De todos modos, habrá que esperar las condiciones que impone Argelia, nuestro principal proveedor, que ya ha anunciado subidas importantes para el próximo año, para ver qué nuevas medidas se necesitan. Por eso, como explica Jorge Morales, experto y divulgador del sector energético y CEO de Próxima Energía, es muy difícil hacer cualquier tipo de previsión. “Ahora mismo podemos decir que tenemos gas suficiente, que los depósitos están llenos y que nos permiten un abastecimiento para 45 días en condiciones normales, pero no sabemos qué medidas pueden tomar en Argelia o en Estados Unidos nuestros principales proveedores, en los próximos meses, ni cómo van a evolucionar los conflictos internacionales”, explica Morales. Tampoco esperan los expertos que se produzcan cortes de suministros como está ocurriendo en otros países, aunque muchas industrias se preparan para lo peor. De hecho, según Enagás, las empresas han reducido su consumo y han adelantado sus planes de mantenimiento. Los mayores problemas, de empeorar la situación, se centrarían en el sector agroalimentario, la cerámica y materiales de construcción y las papeleras.

Elegir tarifa

El mayor impacto en la factura mensual de la electricidad es contar ahora mismo con una tarifa TUR (la llamada Tarifa de Último Recurso) que en la actualidad solo tienen el 20% de los consumidores domésticos, según los expertos. Esta tarifa, que marca el precio del gas, tiene su equivalente eléctrico en la llamada PVPC. Para estas tarifas, el precio se fija diariamente teniendo en cuenta la oferta y la demanda y el consumidor se beneficia directamente de las bajadas que se registren. Sin embargo, solo cuatro comercializadoras están autorizadas a ofrecer esta tarifa (Endesa, Iberdrola, Naturgy, Total Energy), lo que ha provocado una especie de atasco en el sector. La mayor parte de las familias en España están incluidas en los requisitos para solicitarla, ya que su consumo medio asciende a 9.000 kWh/año. Además, desde hace un mes la normativa incluye a las comunidades de propietarios con consumos superiores a los 50.000 kWh/año. Por eso, cada vez más clientes la están solicitando, pero las operadoras todavía no han adaptado su capacidad de respuesta a este tema. Para conseguir una llamada eficaz, desde GESE recomiendan llamar a horas en las que no hay tanta actividad, por ejemplo, el fin de semana a última hora de la tarde. De todos modos, esta tarifa es ahora la más conveniente, pero los consumidores deben estar siempre al tanto de cualquier cambio que se produzca en el mercado. Hay que tener en cuenta que el impacto del precio del gas en la tarifa de la luz se debe a que las centrales de ciclo combinado funcionan con este combustible.

Cambio de hábitos

El precio del gas ha puesto sobre la mesa la falta de información que los consumidores teníamos sobre el mercado, pero también el mal uso que hacemos, en ocasiones, de la energía en el ámbito doméstico. De hecho, en estos meses hemos visto que nuestros hábitos en el uso de la energía se pueden mejorar y contribuir, además, al consumo responsable de la misma. Por eso, no está de más poner en marcha algunas medidas sencillas que evitan el despilfarro energético en el hogar. La primera de ellas es buscar una tarifa que encaje con nuestras necesidades y después establecer ciertos hábitos que eviten que el calor se escape y los recibos aumenten. Entre estas medidas, Diego Mateos, experto en energía, recomienda controlar la temperatura de la vivienda. “Tenemos que evitar los cambios bruscos porque si dejamos bajar demasiado la temperatura, el gasto para volver a una temperatura aceptable en esta época del año es enorme (hasta un 7% más cada grado que subimos)”. Para Mateos es imprescindible también purgar y limpiar bien los radiadores para que funcionen correctamente y revisar los cerramientos como puertas y ventanas para mejorar el aislamiento. “Existen remedios muy sencillos que van a solucionar esos escapes de calor y debemos tenerlos en cuenta”, explica. También se recomienda instalar un termostato que permita controlar la calefacción de manera sencilla, así como controlar bien los espacios y el horario.

Por si las dudas:

Comisión Europea: En la página de esta institución se recogen todas las acciones dirigidas a paliar la crisis energética y la información de última hora al respecto.

Ministerio de industria: En su web se puede consultar la información actualizada sobre las medidas del Gobierno respecto a los precios de la energía, y las ayudas disponibles.

Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia: En la web de este organismo se detallan todas las novedades sobre las nuevas facturas del gas y de la luz.

«El mercado eléctrico y la garantía de acceso al suministro para los consumidores», por Olga Ruiz Legido

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

OLGA RUIZ LEGIDO,
presidenta Facua

"No habrá progreso social y económico sólido si los consumidores no son el principal sujeto beneficiario de las políticas energéticas"

El mercado eléctrico y la garantía de acceso al suministro para los consumidores

La situación de crisis energética, derivada del alza sostenida de los precios del gas desde abril del pasado año 2021, y el carácter sistémico que la electricidad tiene para la economía, han traído graves consecuencias para las economías domésticas, que han visto cómo se incrementaban enormemente sus facturas y presentaban serias dificultades para afrontar el pago del suministro eléctrico.

La fuerte dependencia de los mercados de gas y el impacto de los derechos de emisiones de CO2 en la determinación del coste de la energía han repercutido de forma negativa en el precio de la electricidad, sometido a un sistema de fijación vinculado a mercados muy volátiles y sensibles a movimientos especulativos.

El Gobierno ha tenido que hacer frente a los continuos incrementos de precio de la electricidad aprobando medidas coyunturales para intentar paliar los efectos de la subida del coste energético en los consumidores: rebajas de las cargas impositivas del IVA y del impuesto de electricidad; nueva estructura de peajes y cargos con tramos horarios diferenciados para el término de energía y de potencia; reformas del bono social eléctrico para incrementar tanto los descuentos como el colectivo beneficiado, y la puesta en marcha del llamado mecanismo ibérico para limitar el precio del gas y rebajar, por esta vía, el de la electricidad mediante la fijación de un precio máximo de referencia para el gas natural usado en su producción.

Estos son sólo algunos de los cambios regulatorios que se han introducido para corregir las consecuencias indeseadas del funcionamiento de los mercados energéticos.

No obstante, estas medidas siguen siendo insuficientes para garantizar un nivel de protección adecuado a los consumidores domésticos más allá del horizonte temporal previsto en las mismas.

La fijación de los precios de la energía eléctrica a través del sistema marginalista seguirá produciendo distorsiones, con subidas de tarifas desproporcionadas y una gran inestabilidad que se trasladarán a la tarifa semirregulada, el llamado precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC), pero también al resto de tarifas en un mercado liberalizado.

Las correcciones implementadas hasta ahora no han frenado las turbulencias de los mercados, afectando de manera considerable a los consumidores domésticos. El sistema eléctrico en España adolece de problemas estructurales a los que debe hacerse frente con el objetivo de proteger a los consumidores y garantizar el acceso al suministro a todos ellos, incluidos los colectivos más vulnerables, evitando la exclusión y el incremento de la pobreza energética.

Tenemos un modelo de producción oligopólico que permite que unas pocas empresas tengan la capacidad de condicionar el precio de la electricidad, en ocasiones mediante prácticas anticompetitivas sancionadas por la CNMC. De otra parte, la fijación de los precios se basa en un sistema marginalista que provoca que se pague un sobreprecio por la energía en relación a su coste individual de producción, dando lugar a los denominados beneficios caídos del cielo, que enriquecen a unas pocas empresas energéticas.

Además, la dependencia de las centrales de ciclo combinado, y, en consecuencia, del gas natural y del precio del CO2, cuyo coste se establece en los mercados internacionales, en el contexto de crisis actual han acelerado y subido el tono del debate sobre la estructura y el funcionamiento de un mercado eléctrico que debe avanzar hacia un modelo menos dependiente, más sostenible y donde tengan un mayor peso las energías renovables.

Desde la óptica del consumidor final de energía cabe preguntarse si la estructura y las reglas del mercado pueden ser realmente extrapoladas y aplicables al funcionamiento de un suministro y servicio esencial e imprescindible como es la energía eléctrica sin que ello suponga graves distorsiones que dificulten su acceso. ¿Permite este modelo, con sus correcciones oportunas, garantizar un suministro estable, asequible y sostenible, con altos niveles de protección para los consumidores?

La liberalización de los servicios energéticos y, en concreto, del suministro eléctrico, alteró su naturaleza y las relaciones de los sujetos productores, distribuidores y comercializadores con el consumidor, introduciendo importantes niveles de inseguridad y precariedad en ese marco de relaciones de consumo.

Las reglas del mercado en la fijación del precio y demás condiciones de servicio para millones de consumidores domésticos que necesitan del suministro para vivir dignamente han supuesto en estos años un incremento de la pobreza energética y de la vulnerabilidad del conjunto de los consumidores, no solo de los más desfavorecidos.

Hoy por hoy, los consumidores domésticos no cuentan con una tarifa refugio estable y asequible, que les permita adoptar decisiones de consumo y hábitos sostenibles y que garantice la adecuada cobertura de las necesidades básicas de la vida en condiciones de continuidad y calidad. La complejidad del entramado regulatorio y la deficiente política de información de administraciones competentes, organismos reguladores y de control y empresas del sector agravan aún más la situación de desprotección y la falta de garantías.

Europa debe reflexionar sobre su política energética. Debe abordar una revisión en profundidad del sistema energético y del funcionamiento del mercado eléctrico y debe hacerlo situando las necesidades de los consumidores en un primer plano, en lugar de los intereses de las grandes empresas energéticas.

El acceso a los servicios energéticos se considera una parte esencial de la inclusión social y el pilar europeo de derechos sociales incluye desde 2017 la energía entre los servicios esenciales a los que toda persona tiene derecho.

No habrá progreso social y económico sólido si los consumidores no son el principal sujeto beneficiario de las políticas energéticas. No habrá progreso social y económico sostenible si Europa no trabaja por mitigar la pobreza energética y garantizar el acceso a la energía como un derecho social fundamental.

En busca de la alimentación perfecta

CONSUMO

En busca de la alimentación perfecta

Una buena alimentación es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mejor baza para prevenir numerosas enfermedades. Basándose en evidencias científicas, los expertos de este organismo nos recuerdan que “una dieta saludable ayuda a protegernos de la malnutrición, en todas sus variables, y de dolencias como la diabetes, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer”.
MARIÁN LEZAÚN

Alimentarse de forma adecuada requiere conocer cuáles son los alimentos que se adaptan mejor al ritmo metabólico de cada persona. Pero los nutricionistas no se ponen de acuerdo: están los que defienden las cinco ingestas diarias, los que avalan dietas restrictivas, los que proponen la alimentación intuitiva o los que promueven el ayuno intermitente. En lo que sí coinciden estos expertos es en reconocer que la mejor alimentación es aquella que nos hace sentir bien.

La alimentación humana está llena de mitos, creencias, costumbres, tradiciones, desigualdades y dudas. Por eso, comer cinco veces al día, ponerse a dieta, practicar el veganismo, el vegetarianismo, la alimentación cetogénica, eliminar productos determinados o hacer ayuno intermitente depende de las necesidades de cada persona y también del entorno en el que se encuentre. En cualquier caso, son los nutricionistas los que pueden darnos las pautas para alimentarnos de la mejor manera posible, teniendo en cuenta factores como nuestro estado de salud, nuestra edad, sexo, profesión y hábitos de vida. Sin embargo, hacerlo bien solo depende de nosotros mismos.

Ojo con las modas

Así, partiendo de esa premisa, también es cierto que en los últimos años vemos cómo numerosos actores, deportistas, personajes famosos y hasta empresarios como Elon Musk, el fundador de Tesla, publicitan las ventajas del ayuno intermitente como uno de los grandes remedios para perder peso y recuperar la salud. Sus defensores argumentan que cualquier persona sana puede practicar esta forma de alimentarse porque se trata solamente de un cambio de hábitos y no de una dieta exigente o restrictiva como pudiera parecer. Quizá esta es una de las razones que le han llevado a ganar adeptos y que hace que los llamados comedores intuitivos, es decir, los que se guían por la sensación de hambre, sean cada vez más numerosos. Pero, como dice Néstor Sánchez, experto en psiconeuroinmunología de la Clínica Regenera, su práctica requiere un plan y unas pautas para hacerlo de manera correcta. “El ayuno necesita supervisión, entrenamiento y buenos hábitos nutricionales para ser realmente efectivo. No se trata solo de dejar de comer durante la noche, sino que se trata de comer bien y saber qué es lo que nuestro cuerpo necesita en cada momento”.

 


ALIMENTARSE DE FORMA ADECUADA REQUIERE CONOCER CUÁLES SON LOS ALIMENTOS QUE SE ADAPTAN MEJOR AL RITMO METABÓLICO DE CADA PERSONA


 

Para Sánchez, que también es autor, junto a Carlos Pérez, del libro Ayuno Intermitente, uno de los grandes retos en el tema de la alimentación es acabar con la costumbre de comer sin hambre. “Esto provoca que, por lo general, nuestro cuerpo se inflame, que se confunda, que comamos nutrientes de escasa calidad y que perdamos salud”, apunta. Para él, el ayuno es un tema tan fisiológico que lo único que requiere es atención y saber qué es lo que nuestro cuerpo espera en cada momento: movimiento, descanso y una alimentación saludable. De la misma opinión es Karen de Isidro, nutricionista y miembro de Doctoralia: “si no te apetece desayunar, porque tu organismo necesita un descanso, no hay que hacerlo porque nos han enseñado desde pequeños que la primera comida del día es la más importante. Debemos personalizar la alimentación a las demandas de nuestro metabolismo particular”.

¿Comer cinco veces?

De hecho, Aitor Sánchez, nutricionista y responsable del blog midietacojea.com, reconocía en una entrevista en el diario La Vanguardia, que “nunca ha habido justificación científica para decir que hay que hacer cinco comidas al día. Es una recomendación que se popularizó (en los años setenta) para evitar que hubiera muchos picos de azúcar durante el día y que no tuviéramos tanta hambre (al llegar a las comidas principales). Pero la aplicación práctica es que la gente se ha puesto a comer entre horas cosas superfluas”. Y así es imposible que la dieta sea sana. Para este experto, no pasa nada por llegar con hambre a la cena si lo que se cena son nutrientes de calidad. Como recuerda Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, “en general, comemos tres veces más de lo que necesitamos, según datos de la OMS y ya hay un 64% de españoles que considera importante rebajar la cantidad de alimentos que suele comer cada día”. “Es cierto que, para muchas personas, no es necesario hacer cinco ingestas y menos si no se eligen los alimentos adecuados”, aclara Bravo. Además, hay que tener en cuenta que no todas las personas hacen dieta con el mismo objetivo: unos buscan perder peso, otros ganar masa muscular y otros, simplemente, sentirse mejor y tener más energía. De todos modos, Bravo, recomienda huir de las modas y seguir las recomendaciones. “Hay dietas, como la cetogénica, en la que las personas entran en cetosis (producir la energía a partir de la grasa cuando no hay glucosa disponible) y esto debe estar vigilado por un especialista”, apunta Bravo. También dejar de comer durante muchas horas puede provocar este efecto.

 


UNA DIETA QUE NO ESTÁ SUPERVISADA POR UN PROFESIONAL PUEDE LLEVAR A MÁS TRASTORNOS ALIMENTICIOS Y PROBLEMAS METABÓLICOS


 

Por eso, el ayuno, tan viral en estos momentos, “ni es bueno para todo el mundo, ni ha demostrado beneficios a largo plazo, ni existen resultados sobre mortalidad o situaciones de salud importantes como las que se le atribuyen (enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades neurodegenerativas, etc.)”, apunta Francisco Botella, coordinador del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. No obstante, los informes que existen en la actualidad son todavía insuficientes. “A pesar de que el ayuno se practica desde los orígenes de la civilización, no fue hasta el siglo XX cuando empezaron a realizarse investigaciones más profundas”, señala De Isidro. Una recopilación de análisis sobre este método, publicado en la revista Annual Review of Nutrition en 2017, encontró que once de los ensayos clínicos que pusieron a prueba el método reportaron cierta pérdida de peso, pero también apuntaron algunas pegas como hambre intenso o malas prácticas. “Además, en la práctica clínica se observa que no todas las personas tienen un buen resultado”, explica Laura Isabel Arranz, nutricionista y promotora de la llamada dieta lógica. “Existen estudios como el de New England Journal of Medicine, que indican que no se debe practicar como una estrategia para pérdida de peso ya que no aporta tantos beneficios en este caso”, advierte De Isidro. Para esta nutricionista una dieta que no está supervisada puede llevar a más trastornos alimenticios y problemas metabólicos. Además, si se ayuna, pero después se ingieren alimentos altos en grasas y calorías vacías al final el resultado es igual de perjudicial.

Y es que hay que tener en cuenta que comer sin saber realmente qué necesitamos también tiene sus riesgos. En opinión de los expertos, el mayor riesgo es comenzar una dieta sin el control de un dietista-nutricionista y sin seguir una pauta saludable.

Elegir la dieta adecuada

Un estudio de la Universidad de Harvard sobre las dietas más eficaces concluía que cualquier dieta puede funcionar en unas personas y en otras no, debido, fundamentalmente, a las diferencias genéticas y al estilo de vida de cada una. Según la institución parece que no existen las recetas milagrosas sino la buena costumbre de comprar alimentos de calidad y comer de manera sencilla. De la misma opinión son todos los expertos consultados por Escritura Pública y que aseguran que la alimentación depende de muchos factores y que si lo que se quiere es perder peso y mejorar la salud el primer paso es contar con el asesoramiento adecuado. La recomendación actual pasa porque el plan alimentario se adapte a nuestros horarios, nuestros gustos, nuestro apetito y los alimentos naturales y propios del entorno en el que vivimos.
En general, comemos tres veces más de lo que necesitamos, según datos de la OMS.

Cuidado con el ayuno

“El ayuno intermitente no soluciona los problemas de una mala alimentación si no cambiamos de hábitos”, advierte la nutricionista Laura Isabel Arranz. Incluso puede provocar algunos efectos secundarios un tanto desagradables, pero que desaparecen con el tiempo. Además de hambre, los expertos señalan cansancio, insomnio, náuseas y dolores de cabeza. De esta manera, existen casos en los que se desaconseja el ayuno por diversos motivos. Según Arranz, no deberían practicarlo las mujeres embarazadas ni lactantes, los menores de doce años, los trabajadores a turnos, las personas con un historial de trastornos alimenticios o las personas que tengan un índice de grasa corporal muy bajo. Tampoco aquellas personas que deben combinar medicación con alimentos en las horas dedicadas al ayuno. Néstor Sánchez, experto en psiconeuroinmunología de la Clínica Regenera, añade a “aquellas personas que tienen alguna enfermedad crónica o que padecen hipotiroidismo”.

Francisco Botella, coordinador del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, considera que “estar muchas horas sin tomar alimentos puede ocasionar nerviosismo, cefalea, dificultades para dormir o de concentración que pueden ser relevantes en determinadas situaciones. Asimismo, puede dificultar bastante las relaciones sociales o la dinámica de la vida familiar; según los casos”.

Para saber más

OMS: En la página de la Organización Mundial de la Salud (OMS) nos dan las pautas para seguir una alimentación saludable en las diferentes etapas de la vida. También se incluye información sobre cómo promover esa alimentación en la sociedad.

SEEN: La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición dispone en su página web de numerosos estudios sobre nutrición y de artículos y publicaciones de actualidad.

“El desperdicio alimentario y la responsabilidad”, por Olga Ruiz Legido

CONSUMO

OLGA RUIZ LEGIDO,
presidenta Facua

"Deben preverse soluciones normativas que combatan el desecho de alimentos por la propia estética de los productos en toda la cadena de alimentación"

El desperdicio alimentario y la responsabilidad

Los modelos de producción y consumo lineales, sobre los que pivotan la mayor parte de las economías y sustentados en patrones basados en la extracción creciente de recursos naturales para su transformación en alimentos, su consumo y posterior desecho, son modelos saqueadores de recursos y generadores de cada vez mayores impactos medioambientales y sociales.

Esto pone en evidencia desde hace décadas la necesidad de transitar hacia un modelo de economía circular. Un modelo circular que priorice un uso más eficaz y sostenible de los recursos del planeta; que minore las pérdidas y los desperdicios; que combata el impacto que generan las actuales fórmulas de producción, distribución, consumo y gestión de residuos; y que, por ende, contribuya a la eficiencia de los sistemas alimentarios y la neutralidad climática.

Según el informe El estado mundial de la alimentación y la agricultura de 2019 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre el desperdicio alimentario, solo entre las fases de la postcosecha y la venta minorista se pierde hasta el 14% de la cantidad de alimentos que se producen en el mundo. Estas pérdidas, y el desperdicio añadido en fases posteriores de la cadena alimentaria, responden a un funcionamiento deficiente de los sistemas alimentarios, que genera un importante impacto en nuestro planeta en un contexto, además, de dificultad de acceso a los alimentos de millones de personas por sus altos precios.

Las enormes cotas de pérdidas y desperdicio alimentario son resultado de un modelo económico y comercial que asienta sus pilares fundamentales en la superproducción, la deslocalización, la globalización y el consumo masivo de recursos, sin tener en consideración la sostenibilidad social, económica y medioambiental de los pueblos. Asimismo, contribuye a la contaminación del medio, al calentamiento global del planeta, a la desertización, a la desigualdad y marginación de grandes grupos de población en el acceso a los alimentos, a la aparición de nuevos problemas de salud y a la explotación laboral.

En España se encuentra en fase de tramitación parlamentaria el anteproyecto de ley para combatir el desperdicio de alimentos. Una norma necesaria que reconoce expresamente en su exposición de motivos que reducir drásticamente el volumen de pérdidas y desperdicio alimentario es un imperativo moral de los poderes públicos y de todos los operadores de la cadena de suministro. El texto también reconoce que las medidas de concienciación no son suficientes para generar el cambio y que es preciso acompañarlas de importantes reformas estructurales en la cadena de elaboración, transformación y suministro de productos alimentarios y de un decidido impulso y compromiso social y político para que pueda acometerse la decisiva transformación que la realidad actual exige.

Los cambios en el modelo actual pasan por desarrollar y fomentar canales cortos de venta en toda la cadena alimentaria, el comercio de proximidad y la adquisición en origen de alimentos. También deben articularse instrumentos y acciones que contribuyan a la sensibilización y formación de las personas consumidoras para la adaptación de sus niveles de consumo a las necesidades reales que presenten.

Deben preverse soluciones normativas que combatan el desecho de alimentos por la propia estética de los productos en toda la cadena de alimentación, poniendo en marcha, adicionalmente, políticas específicamente orientadas a los productores y a sensibilizar a los consumidores sobre las consecuencias que derivan de decisiones de consumo que giran en torno al rechazo de productos «feos» o «poco estéticos», y a informar que, a priori, una estética «imperfecta» no determina la pérdida de propiedades nutricionales de los productos alimentarios.

También acciones formativas y de concienciación social dirigidas a la población en su conjunto que incidan en la necesidad de planificar las compras, promuevan la actitud crítica de la ciudadanía frente al consumismo y sus técnicas (el marketing y la publicidad) y conozcan el significado y alcance de las fechas de caducidad y de consumo preferente de los productos.

La norma también debería priorizar la donación gratuita de excedentes por parte de todos los operadores de la cadena alimentaria, excedentes de alimentos comestibles y aptos para el consumo humano a empresas, entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos. Debería incorporarse, además, una definición clara y desinteresada de «excedentes de alimentos», de modo que comprenda todos aquellos alimentos que, siendo comestibles y aptos para el consumo humano, su pérdida o desperdicio no hubiera podido prevenirse por los agentes de la cadena alimentaria.

Un aspecto controvertido del actual anteproyecto de ley es la posibilidad de comercializar alimentos con fecha de consumo preferente vencida en puntos de venta finales a precios reducidos. Esta medida, practicada hoy en algunos países europeos, corre el riesgo de consolidar la existencia de mercados de alimentación paralelos en los establecimientos de comercio al por menor: una línea de productos de calidad dentro de fecha de consumo y destinado a consumidores con capacidad económica y otra línea de venta de productos de menor calidad, fuera de fecha de consumo preferente, destinada a consumidores vulnerables y de escasos recursos económicos. Las personas desfavorecidas accederían a productos de peor calidad, de manera que podría resultar comprometida la seguridad alimentaria y se agrandaría la brecha de la desigualdad.

La transparencia y la publicidad en lo relativo al cumplimiento de las obligaciones y los compromisos asumidos por los distintos agentes de la cadena alimentaria para la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio de alimentos se configuran como elementos que pueden coadyuvar al cumplimiento de objetivos y operar, a la vez, como factores que disuadan de los incumplimientos. De esta forma, las industrias alimentarias, los establecimientos de comercio al por menor (con una superficie de, al menos, 400 metros) y los establecimientos de hostelería y restauración, deberían publicar información concreta sobre el destino de sus excedentes alimentarios y las donaciones llevadas a cabo a empresas, entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos, con al menos periodicidad anual.

Resulta urgente un impulso en la tramitación del anteproyecto de Ley e implementar medidas que actúen frente al problema y que contribuyan a la transformación eficaz del actual sistema de producción, transformación y distribución de alimentos. También es preciso revisar y cuestionar prácticas de comercialización y consumo y definir la responsabilidad de cada sujeto de la cadena alimentaria y cómo puede contribuir a paliar o minorar la situación y sus efectos.

¿Y si reviso mi hipoteca?

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

¿Y SI REVISO MI HIPOTECA?

¿Es momento de cambiar la hipoteca de tipo variable a fijo? ¿Y de renegociar otras condiciones con el banco? ¿Qué va a pasar con los préstamos inmobiliarios en los próximos meses? La subida del euríbor mantiene en vilo a más de cuatro millones de españoles con hipoteca variable que miran con inquietud la evolución del índice.
MARIÁN LEZAÚN

Hasta hace apenas unos meses el precio del dinero se encontraba en los niveles más bajos de la historia. El mercado hipotecario vivía un momento de estabilidad y el acceso a la vivienda ofrecía, cuando menos, condiciones ventajosas de financiación. Sin embargo, la crisis energética, la guerra en territorio europeo y la escalada general de precios han llevado al Banco Central Europeo (BCE) a elevar los tipos de interés con el objetivo de calmar la demanda y restringir los flujos de dinero. Una situación que ha impactado de lleno en el bolsillo de los consumidores, en los planes de crecimiento de las empresas y en el empleo. Así, los ciudadanos pagan hoy sus compras e inversiones más caras que hace un año y el encarecimiento del dinero supone un varapalo para los clientes bancarios con hipotecas variables, un 28%, según datos del INE.

 


LA CRISIS ENERGÉTICA, LA GUERRA Y LA ESCALADA GENERAL DE PRECIOS HAN LLEVADO AL BANCO CENTRAL EUROPEO (BCE) A ELEVAR LOS TIPOS DE INTERÉS


 

Mientras el euríbor (el principal índice de referencia que marca los intereses de las hipotecas) continúa imparable, los consumidores afectados solo tienen dos opciones: renegociar sus deudas, si son de los que creen que los precios seguirán al alza, o reducir el diferencial (el porcentaje que se añade al euríbor para calcular el interés total), si creen que la situación es pasajera. Todo depende de cada caso particular, de los años que queden para saldar la hipoteca o del riesgo que pueda asumir el cliente. No obstante, según los datos correspondientes al cierre de septiembre, el indicador se encuentra ya en el nivel más alto de los últimos trece años (las previsiones para el mes de octubre se situaban al cierre de la revista en el 2,45%) y, para muchos expertos, esos niveles se van a mantener durante un tiempo. Tal es así que, según el comparador financiero HelpMyCash.com, las entidades bancarias españolas han empezado también a aumentar los intereses de las hipotecas a tipo fijo. De hecho, en la mayoría de las entidades consultadas, el precio de estos préstamos se sitúa ya por encima del 2,50%. Y hay casos que ya superan el 3%. Con este panorama, los consumidores que quieren renegociar sus hipotecas lo tienen cada vez más complicado. Por eso, antes de hacerlo, conviene tener en cuenta algunas recomendaciones, ya que ni los bancos están obligados por ley a mejorar esos préstamos, ni sale totalmente gratis para el cliente.

Pasos a seguir

Así, para acceder a un cambio en las condiciones de la hipoteca hay que seguir ciertos pasos y conocer las posibilidades que existen porque la entidad financiera puede ofrecer diferentes soluciones. “Tras recibir una solicitud del cambio de condiciones, el banco debe analizar la viabilidad económica y la garantía del cliente y, de esta forma, aceptarla o no. En cualquier caso, el cliente siempre va a tener la opción de cambiar la hipoteca a otro banco”, explica José Luis Martínez, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB). De hecho, Martínez añade que, durante la vida de la hipoteca se puede solicitar a la entidad un cambio en las condiciones inicialmente pactadas. “No obstante cualquier modificación de las condiciones que se pactaron al principio debe formalizarse de nuevo en escritura pública e inscribirse en el registro de la propiedad”, apunta. Y eso tiene un coste. “Los bancos no están obligados a cambiar las condiciones. Pero lo que sí sucede es que si una entidad tercera ofrece una oferta al consumidor que quiere subrogar su hipoteca (cambiar la hipoteca de su banco por la de otro), tiene que comunicar a la entidad del cliente en qué consiste esa oferta y la entidad de origen, a su vez, puede contra ofertar”, explica Patricia Suárez, presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin). Es lo que está ocurriendo ahora mismo y que hace que los bancos estén accediendo a mejorar las condiciones, teniendo en cuenta, por ejemplo, el plazo de amortización o los diferenciales. Así, los datos conocidos referidos al mes de junio muestran una caída del 46% en las subrogaciones de hipotecas. Esto demuestra que las entidades lo que quieren es que sus clientes puedan pagar.

 


DURANTE LA VIDA DE LA HIPOTECA SE PUEDE SOLICITAR A LA ENTIDAD UN CAMBIO EN LAS CONDICIONES INICIALMENTE PACTADAS


 

Previsiones

¿Y qué previsiones se manejan para el negocio en los próximos meses? Pese a la situación actual, el mercado de la vivienda sigue creciendo. “El número de hipotecas sobre viviendas creció el pasado mes de junio un 12% anual, lo que demuestra el elevado dinamismo del mercado residencial, aunque es cierto que se modera con respecto a su evolución reciente”, explica José Luis Martínez. La demanda de hipotecas en el futuro va a depender de las expectativas de los clientes y de su situación personal. Lo que está claro es que el que decida hipotecarse hoy lo va a tener más caro. Los más afectados serán, según Suárez, “aquellos a los que la subida del euríbor suponga un sobrecoste que genere un serio desequilibrio en sus cuentas personales. En este caso, la novación implica un cambio de las condiciones del préstamo, pero se puede circunscribir única y exclusivamente al tipo de interés”. Esta experta advierte que, además, “hay que tener mucho cuidado porque en una novación se plantean nuevos términos y se puede alterar cualquier aspecto del préstamo, es decir se puede introducir la venta de productos vinculados (tarjetas adicionales, comisiones, etc.) que supongan un encarecimiento general del préstamo”.

¿Cuánto cuesta el cambio de hipoteca?

El coste del cambio de hipoteca depende de la opción elegida para hacerlo, ya que el cliente puede optar por una novación, una subrogación o un nuevo préstamo. Desde la entrada en vigor de la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario (LCCI), en 2019, los gastos que lleva aparejado un contrato hipotecario corren a cargo de la entidad. Tampoco debe asumir ya el cliente el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. “La comisión bancaria por novación (o modificación) será la que figure en la escritura y suele oscilar entre el 0 y el 1% del capital pendiente a pagar de la hipoteca. Si el cambio consiste en cambiar de tipo de interés fijo a variable, esta comisión no puede superar el 0,15% y solo si se produce dentro de los tres primeros años de firma del préstamo”, explica Patricia Suárez, presidenta de Asufin. Y en estos casos puede que la entidad financiera quiera conocer el valor actual de la vivienda, por lo que el consumidor tendría que asumir una nueva tasación, según Asufin. En el caso de la subrogación, la actual ley hipotecaria establece que el banco al que traspasa su hipoteca el consumidor debe hacer frente a los aranceles del notario que, de media, tiene un coste de entre el 0,2% y el 0,5% sobre el importe pendiente de pago del préstamo subrogado. “Además, debe pagar los aranceles del registro de la propiedad, unos 100 euros, y los honorarios de la gestoría, que los paga el banco a la gestoría por llevar la escritura de la notaría al registro de la propiedad”, explica Suárez. Y aunque cada gestoría puede cobrar lo que le parezca oportuno, la media está entre 200 y 500 euros. La operación de cambiar la hipoteca de un banco, subrogándose el segundo banco en lugar del primero, no conlleva el pago de ningún impuesto. También puede darse que el nuevo banco requiera el otorgamiento de nueva hipoteca y cancelación de la anterior, en este caso los gastos de cancelación corren por cuenta del prestatario, quien deberá tener en cuenta, al tomar su decisión, que la comisión por cancelación o amortización anticipada es mayor en las hipotecas a tipo fijo que en las de tipo variable.

La labor del notario

En caso de que decidas cambiar tu hipoteca, bien renegociando las condiciones con la entidad financiera que te la concedió (novación) o bien cambiando de entidad financiera (subrogación), deberás ir al notario para que recoja el nuevo acuerdo en escritura pública. El notario, en cumplimiento de las garantías recogidas en la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario (LCCI), verificará que la entidad de crédito ha cumplido con su deber de información y transparencia, y te asesorará gratuitamente sobre las nuevas condiciones de tu préstamo hipotecario uno o varios días antes del otorgamiento de la escritura, para que tengas todos los elementos de juicio a tu disposición antes de la firma definitiva.

Por si las dudas:

Idealista: En el portal inmobiliario puedes informarte sobre las posibilidades que existen para cambiarse de hipoteca y cuál es la opción conveniente en cada caso. Además, puedes ampliar la información enviando tus dudas

Helpmycash: En la web del comparador de productos bancarios hay información sobre cómo renegociar una hipoteca y lo que hay que tener en cuenta para hacerlo

Iahorro.com: Este asesor hipotecario digital dispone de información en tiempo real sobre el mercado de las hipotecas, las condiciones y todo lo que necesitas saber antes de acceder a la financiación de una vivienda

“Soluciones normativas no gravosas ni abusivas”, por Manuel Pardos

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

MANUEL PARDOS,
presidente de Adicae. Miembro de la CNMV como representante de los consumidores

"La cuestión no es hipoteca a interés fijo o variable, sino hipoteca de intereses y cuotas razonables y justas"

SOLUCIONES NORMATIVAS NO GRAVOSAS NI ABUSIVAS

Las bruscas y disruptivas subidas de tipos de interés del dinero a nivel global, y en particular, en Europa, donde veníamos de un largo periodo de tipos muy bajos y el euríbor en negativo, han provocado una alarma desproporcionada sobre las subidas de los tipos de interés hipotecario que constituyen el principal instrumento de la financiación de la vivienda en nuestro país.

No debemos olvidar el drama hipotecario en la anterior crisis, de naturaleza financiera, con una explosión de la burbuja inmobiliaria-hipotecaria de enormes repercusiones económicas y financieras.

Ninguno de los datos económicos y financieros en presencia indican que estemos ante un escenario semejante al de la crisis anterior, sin embargo, algunos sectores bancarios y sus prolíficos compinches o voceros parecen empeñarse en sembrar el pánico con la cuestión del crédito y las hipotecas.

Centrando el tema en las alternativas propuestas a tan graves supuestos problemas en el simplismo de hipotecas a cuota variable vs hipotecas a cuota fija, desviaríamos el problema a los intereses de los grupos bancarios y financieros. Pues bien, desde ADICAE entendemos que ni los números ni la situación del mercado hipotecario ni los problemas económicos de los actuales hipotecados pueden dar lugar a la ingente cantidad de impagos, morosidad estructural e incluso problemas más graves de embargos y desahucios de vivienda residencial o de ser la causa de la quiebra de pequeñas empresas y comercios.

Al sector bancario y financiero español parecen no gustarle los bajos tipos de interés que han permitido unas hipotecas, como solución residencial o habitacional, a una ciudadanía amplia de lo que hoy se conoce como clases medias y trabajadoras. Y con esto no nos referimos a una anomalía económica y financiera como el periodo de un Euríbor en negativo. Durante este tiempo, todas las entidades se lanzaron a una auténtica cruzada de imposición de las presuntas bondades de las hipotecas a tipo fijo, mientras que antes del cambio de política del Banco Central Europeo han seguido y siguen hablando de hipotecas a tipo fijo, esta vez, sobre catástrofes, pero haciendo imposible por sus altos costes y condiciones cualquier tipo de hipoteca.

ADICAE ha defendido y defenderá siempre que el Euríbor (sin manipulaciones y con la garantía del control del BCE) expresa netamente mejor el precio del dinero, y en el caso de los préstamos hipotecarios, con un diferencial justo y razonable, puede constituir la mayor ventaja para una política de vivienda a la mayoría de consumidores y usuarios, como pregona siempre el sector bancario.

Respecto al cambio de hipotecas mediante novación o subrogación previsto en la actual del mercado hipotecario, ADICAE considera que en estos momentos y a la espera de la evolución de la actual crisis económica causada por la inflación (es conocido el ideal liberal de los poderes actuales, globales y europeos de no superar el 2% de máximo de tipo de interés del dinero, y por tanto, de la inflación) no debería, salvo excepciones de ofertas muy favorables y/o de riesgo, utilizarse estos mecanismos que generan costes y que deben calcularse. ADICAE no se opone a esta “tradición” pero exige que las entidades financieras cumplan cabalmente la última Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario que se reformó precisamente para dejar atrás el periodo de fraudes, cláusulas abusivas y judicialización indeseable con consecuencias hasta hoy, prácticamente todo el sector bancario español. Desde siempre, cualquier experto reconoce que las hipotecas fijas son finalmente más caras, más elitistas, es decir, generalmente utilizadas por las empresas, y más complejas que las más populares y variables indiciadas al Euríbor (antes al conocido como MIBOR en España). Sin embargo, en la actual situación de incertidumbres y complejidad económica, y, a pesar de la disrupción del Euríbor, ADICAE considera que lo principal, tanto en hipotecas variables o fijas, debe ser la contratación con plena transparencia, y si es posible, negociadas sin engaños, siempre con asesoramiento de una asociación de consumidores y usuarios como ADICAE. Respecto a esa fórmula ambigua de las “hipotecas mixtas”, no queremos dedicarle espacio, puesto que aunque siempre puede haber alguna persona, sobre todo, empresas, que pueden negociar hábilmente su complejidad, pero que, creemos, solo pueden ser todavía más beneficiosas para las entidades y los intermediarios. El marketing, siempre agresivo, del sector bancario español al que se le suman y añaden incluso las “fakes news” de la turbamulta de intermediarios gestores y asesores “a comisión” que, sobre todo, en internet, prometen siempre “la mejor hipoteca”, “la más fácil”,… que ni existen ni deberían de existir. Porque el préstamo hipotecario y/o el crédito, como saben bien, cualquier experto es el contrato jurídico o negocio, y hasta generalmente, el más gravoso o hasta leonino existente. Por tanto, el que diga lo contrario está engañando a los consumidores, aunque se disfrace de asociación.

El problema de la vivienda y su financiación en España tiene unas dificultades evidentes de fondo que requieren soluciones plurales y diversas como el alquiler y nuevas formas de propiedad y uso que no se plantean bien a nivel político y social. Finalmente, alguna mención a la situación actual, como ha señalado y propuesto ADICAE al Ministerio de Economía y al Gobierno. Ante esta situación hay que prever una moratoria que corrija los errores de la que se planteó con motivo de la pandemia y los problemas de las familias que impida cualquier situación de las escandalosas cifras de embargos y desahucios durante la crisis financiera de 2008. Ello sin perjuicio de que la banca quisiera añadir al cumplimiento estricto de la normativa lo que todas las entidades pregonan como “ayuda a las familias”, que podrían no ser más que mero marketing, y como ha denunciado ADICAE, negocio multiplicado.

Precios sin límite

CONSUMO

Precios
sin límite

Los precios de la energía y el de los alimentos básicos se han disparado en los últimos meses.
Durante el verano muchas familias españolas han intentado dejar de lado los presupuestos domésticos más rigurosos y disfrutar de un tiempo con menos restricciones sanitarias y algo más de diversión. Sin embargo, el alza de los precios no ha dado mucha tregua y la vuelta de las vacaciones será complicada para la mayoría de los hogares.

MARIÁN LEZAÚN,

Además del precio de los carburantes, en niveles desconocidos en nuestro país durante este año, hay que tener en cuenta el precio de la energía y el de los alimentos básicos que se han disparado en los últimos meses. Con este escenario, los expertos auguran cambios en los hábitos de consumo y también en el estilo de vida.

Suben los precios sin parar. En todos los productos, en todos los servicios… Algunas organizaciones de consumidores, como la OCU, recogen hasta 500 euros más de gasto en alimentos y productos básicos de limpieza y hogar durante este año. Una escalada que nos ha llevado a niveles de inflación ya olvidados (incluso por encima del 10%) y que recuerdan a los peores años de la economía. Se calcula que la espiral inflacionista podría mermar la renta disponible de los hogares españoles en 16.700 millones de euros y reducir el consumo y crecimiento económico de los próximos meses. Así, mientras los precios suben, consumidores y expertos buscan soluciones para afrontar esta pérdida de poder adquisitivo de la mejor manera posible y sin agotar los ahorros acumulados durante la pandemia. Porque habrá que esperar hasta finales del año que viene para ver cierta contención en la inflación y una vuelta a la normalidad en el consumo doméstico. Los expertos coinciden en sus previsiones, pero los consumidores no lo ven tan claro y se muestran más pesimistas.

“Existe consenso en que, el año que viene, los precios serán sustancialmente menores que los vividos en 2022 y que 2023 lo cerraremos con la inflación ya reconducida, entre otras razones por el anunciado endurecimiento de la política monetaria, la previsible ralentización del alza y el efecto escalón estadístico (se produce este efecto cuando la estadística anterior es muy marcada, lo que hace que la siguiente se vea menor)”, explica Gregorio Izquierdo, director del departamento de Economía de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE). De la misma opinión es María Romero, responsable del área de Economía de la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI). Según Romero, “el año que viene veremos una mayor contención de la inflación, debido al efecto de las políticas implantadas por los bancos centrales europeos y por el impacto de los fondos europeos en nuestra economía (una inyección de hasta 800.000 millones de euros)”. No obstante, Romero añade que, de cara a 2023, “las perspectivas deben de ser sobre todo prudentes porque es cierto que durante el verano los consumidores nos hemos relajado un poco con el gasto y ahora hay que prepararse para un invierno que no será fácil”.

Lastre para las familias

Para los consumidores, la principal preocupación es ver que realmente los precios dejan de subir porque una inflación por encima del 10% lastra la mayoría de los planes de las familias y de las empresas. Muy pocas personas están dispuestas a invertir en productos y servicios que pueden posponerse y cuyos precios eran menores hace escasos meses. Y es que la subida continuada de los precios se ha generalizado en todos los ámbitos. Una encuesta realizada en el mes de junio por la OCU, arroja que «cuatro de cada cinco encuestados considera que los precios de la energía y los carburantes seguirán subiendo. De ahí que dos de cada tres, una significativa mayoría, tengan miedo a gastar y prefieran ahorrar para prevenir tiempos más difíciles», señalan. Pero también suben, según el INE, los precios de los hoteles, los restaurantes y el ocio que harán que muchos ciudadanos reduzcan el consumo de estos servicios a lo estrictamente necesario. Para Romero, “el problema es que este tensionamiento de los precios afecta al consumo de todos los productos, no solo los que son menos sensibles a las rentas, y no sabemos cuándo va a parar porque la situación internacional no es buena y sigue existiendo ese componente de incertidumbre, que hace que la economía no avance”. No obstante, según Izquierdo, “ya hemos pasado lo peor en materia de precios, y a partir del otoño empezaremos a ver una senda gradual de corrección de la inflación, pero para ello sería necesario que asistamos a una cierta normalización, o al menos a un no empeoramiento del actual contexto geopolítico”. “El único punto de apoyo viene ahora de los fondos europeos y del compromiso del BCE de mantener la inflación a raya en el entorno del 2%”, explica Romero, así que veremos cómo se traslada esto a los precios y a la actividad económica.

 


LOS CONSUMIDORES BUSCAN SOLUCIONES PARA AFRONTAR ESTA PÉRDIDA DE PODER ADQUISITIVO


 

Con estos datos, los consumidores siguen preparados para lo peor. No es de extrañar, después de meses tirando de ahorros y haciendo malabares con las cuentas. En ningún momento se contempla un escenario como el vivido en la crisis de 2008, aclaran desde AFI, pero la cautela debe mantenerse. “Además, el ahorro financiero en España no despega, ya que los consumidores siguen apostando por el sector inmobiliario”, dice Romero, lo que hace que la liquidez de las familias se reduzca. Por eso, ante la incertidumbre es normal que se mantenga la contención en el gasto, con lo que eso también supone para la reactivación de la economía que pasa por momentos muy complicados.

Medidas oficiales para apoyar a las familias

Hasta finales de año estarán vigentes las medidas urgentes que el Gobierno aprobó en junio para paliar los efectos de la crisis derivada de la guerra de Ucrania y del aumento de la inflación, pero que aún no se han materializado. Entre las medidas más populares están los 200 euros directos para los salarios más bajos y los desempleados, así como la reducción del IVA de la electricidad en un 5% y los descuentos del abono transporte. Todavía es pronto para saber el impacto real que estas medidas podrían tener en el bolsillo de los españoles, que pretenden ayudar a los más desfavorecidos que han visto mermado su poder adquisitivo de manera drástica.

Impacto de la inflación en el empleo

La mayor parte de las empresas están soportando en su cuenta de resultados el aumento de los costes con las consiguientes pérdidas incurridas. “En un contexto de desconfianza, elevada incertidumbre, de mayores costes empresariales y previsible endurecimiento también de costes financieros, la creación de empresas se ve muy perjudicada, lo que a su vez ralentiza el aumento del empleo y la actividad consecuencia del crecimiento empresarial y del flujo de creación de empresas”, explica Gregorio Izquierdo, director del Departamento de Economía de la CEOE. Para este experto, la economía española se ve perjudicada por una doble pinza contractiva, por un lado, por el encarecimiento de los costes financieros y, por el otro, por el aumento de los costes de las materias primas y la energía, que estamos obligados a importar. “Ambos fenómenos son muy negativos y van a condicionar la evolución de nuestro superávit exterior, que a su vez era uno de los soportes de la continuidad de nuestro proceso de recuperación”, añade Izquierdo. En este contexto, resulta obligado que la política económica asuma un mayor protagonismo en la mejora de la competitividad, tanto por la vía de la reducción de los costes, como por el camino de facilitar la adaptación de nuestras empresas al nuevo entorno que se les presenta.

Para saber más

Bankinter: La entidad financiera analiza los cambios que se están produciendo en la cesta de la compra de los españoles debido al incremento continuado de los precios.

OCU: La Organización de Consumidores y Usuarios ha analizado los productos que más han subido en los últimos meses.

Funcas: El centro de análisis de las antiguas cajas de ahorro ha elaborado un informe de las previsiones para el año que viene que auguran un escenario pesimista.

“Una situación insostenible”, por Fernando Móner

CONSUMO

FERNANDO MÓNER,

Presidente de CECU (Confederación de Consumidores y Usuarios)

"Esta situación es insostenible y necesita de acciones y herramientas con carácter urgente que permitan respirar a cientos de miles de familias"

Una situación insostenible

Nadie puede decir que nos ha cogido por sorpresa esta escalada de precios. Nadie puede quejarse de que ha sido provocada por circunstancias desconocidas y extraordinarias. Nadie, sobre todo los políticos (principalmente los que nos gobiernan) pueden escudarse en que es un problema global con soluciones que escapan de sus manos.

Ya el pasado verano avisábamos del tsunami que se avecinaba tras el explosivo incremento de la factura energética, puesto que no hay sectores, productos o servicios que se escapen a tener la energía (principalmente la eléctrica) como elemento muy tangible en su tabla de gasto y, por ello, era razonablemente esperado que más pronto que tarde empezasen a modificar precios finales en productos y servicios. Y posiblemente la falta de iniciativa de nuestros gobernantes (españoles y europeos) ha hecho que esa inflación que está golpeando fuertemente nuestros bolsillos y que está mermando diariamente nuestra capacidad adquisitiva se haya desbocado a niveles de dos dígitos y sin atisbar a corto plazo una solución que ponga freno a esta escalada de preocupante pendiente alcista.

Y, aunque todo incremento de precios es preocupante, hay ejemplos que ilustran mejor esta situación: por un lado, el caso de los combustibles, donde podemos ver cómo, a partir de la fecha en que se puso en marcha esa bonificación generalizada a la hora de repostar combustible, hemos podido observar récords continuos y semanales de precios históricamente altos hasta llegar a superar con creces los 2€ el litro, cuando no hay base real y clara que justifique ese brutal incremento; o el caso de la factura eléctrica, donde somos víctimas de un sistema tarifario que genera beneficios millonarios a unas compañías a costa de pagar el megavatio a un precio muy superior al del coste de generarlo. O también el caso de la cesta de la compra de alimentos y gran consumo, donde estudios e informes de alguna de nuestras organizaciones han constatado que la mayoría de productos alimenticios han tenido desde diciembre de 2021 hasta junio de 2022 incrementos de precios que van desde el 8/9% (pollo, conejo, miel, cerdo…) hasta un 20/30% (leche, aceite, arroz…) e inclusive algún producto estacional desde junio de 2021 a junio de 2022 con incrementos superiores al 40% (sandía) o al 100% (melón). Si analizamos estos precios y los comparamos con los incrementos de renta que tuvimos pensionistas, jubilados, trabajadores, autónomos, etc. y que en el mejor de los casos pudo estar sobre el 5%, todo lo que supere ese 5% significa pérdida de poder adquisitivo. Y a la mayoría de familias les da miedo coger la calculadora y verificar cuantos cientos o miles de euros de más les supone comprar lo mismo que el año pasado.

Esta situación, desde luego, es insostenible y necesita de acciones y herramientas con carácter urgente que permitan respirar a cientos de miles de familias, que eviten cambios en los hábitos alimenticios menos equilibrados nutricionalmente y que continúen beneficiándose unos pocos con el sufrimiento de muchos. Las administraciones públicas tienen medios para investigar, controlar y decir si todo lo que está pasando está justificado (también ética y moralmente hablando) o, por el contrario, hay sectores, empresas, etc. que están haciendo su agosto.

Y, mientras, sería muy bueno mejorar las condiciones de acceso a productos y servicios esenciales de las personas más vulnerables, ampliando el abanico de beneficiarios; estudiar la presión fiscal que hay sobre determinados productos y servicios para actuar de manera temporal o definitiva bajando esa presión fiscal en determinados momentos y situaciones; potenciar cambios en sistemas tarifarios y en ofertas energéticas que nos permitan producir energía más barata y dar herramientas a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para que incremente su capacidad investigadora para dar luz a situaciones faltas de transparencia.

Asimismo, es el momento de la ética y la responsabilidad, pidiendo a cada empresa, a cada profesional, a cada administración que aplique las subidas estrictamente necesarias y que asuma cada uno lo que razonablemente pueda de esta situación inflacionista, porque si cargamos todo (y más) al consumidor final, en pocas semanas veremos una preocupante reducción del consumo interno y, con ello, un perjuicio generalizado a todos.

Las asociaciones de consumidores vamos a seguir investigando, auditando y denunciando a todos aquellos sectores y empresas que quieran beneficiarse de la dramática situación que estamos viviendo, porque las familias que han podido estos últimos meses tirar de los ahorros generados durante los primeros doce meses de pandemia están acabando con ellos y los que no han podido generar ese ahorro están tirando de tarjeta o cambiando de hábitos. Y eso, me temo, no traerá nada positivo.

En pocos meses podremos tener más datos cuando la MPAC (https://mesaparticipacion.com/) publique los resultados de la encuesta de hábitos de compra y consumo que está realizando a más de 3.500 familias españolas y comprobaremos si la época estival ha mejorado o empeorado el preocupante otoño que se nos avecina.