Música por la paz de Europa

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Música por la paz de Europa

La Orquesta Sinfónica de Málaga, dirigida por el director Luis Prades Rubias.
En el marco del XII Congreso Notarial Español celebrado en Málaga, el pasado mes de mayo, se estrenó, en el Auditorio Edgar Neville, la sinfonía para piano y violín en Do Menor, Aurora Europa, compuesta por el notario y compositor Josep Maria Valls.

Redacción

En esta ocasión, la obra fue interpretada por la Orquesta Sinfónica de Málaga y llevó la batuta el joven director Luis Prades, de 21 años.

Inicialmente, el estreno de la sinfonía estaba previsto en Kharkov (Ucrania, la segunda mayor ciudad del país) interpretada por su Orquesta Filharmònica, dirigida por Yuri Yanko, pero no fue posible a causa de la pandemia.

El conflicto entre Rusia y Ucrania impide, actualmente, a la Filharmònica de Kharkov mantener su actividad e hizo imposible que el estreno de la obra fuese interpretado como estaba previsto.

Josep Maria Valls señaló que “el estreno de Aurora Europa, una oda a la Unión Europea, es una contribución al llamamiento por la paz que todos anhelamos” y anunció que cederá los derechos de la obra a la Unión Europea para que puedan ser destinados a la reconstrucción de Ucrania.

La idea central de esta composición es una Europa Unida y en paz, en la que se entrelazan las tierras y los pueblos. Por ello, el concierto se desarrolla bajo la idea de los cuatro puntos cardinales representados por cuatro temas musicales muy armónicos entre sí que se diferencian claramente. Aun así, se complementan y configuran una sinfonía íntegra, sin solución de continuidad, que podría empezar en cualquier punto de la obra, como lo demuestra la segunda parte del concierto en la que los temas se desarrollan al revés de la primera.

 


PARA JOSEP MARIA VALLS “EL ESTRENO DE AURORA EUROPA, UNA ODA A LA UNIÓN EUROPEA, ES UNA CONTRIBUCIÓN AL LLAMAMIENTO POR LA PAZ QUE TODOS ANHELAMOS”


 

Josep Maria Valls i Xufré

El compositor de la obra nació en 1953, en Badalona (Barcelona). Su madre le inició musicalmente pero su padre le instó a estudiar leyes y preparar oposiciones a notaría, lo cual impidió que se dedicase profesionalmente a la música, dejándola solo como afición, aunque con una dedicación que le llevó a componer partituras de todo género. Actualmente es notario en Barcelona.
Su pasión por una Europa Unida nació viajando en su juventud y se consolidó con la lectura del libro de Jean Jacques Servan Schreiber, El Desafío Americano. Desde entonces empieza a vislumbrar la idea de un concierto que exprese la desolación después de la Segunda Guerra Mundial y la lenta marcha, desde la imprescindible paz, hacia la recuperación que va indisolublemente unida a la fusión de las identidades europeas. La máxima del autor es que una parte de Europa no es nada sin las demás; quedaría reducida a una simple melodía. Juntándolas nace una sinfonía con toda la fuerza y empuje de una gran potencia mundial, crisol de culturas, destinada a ser el ejemplo para la futura unión de toda la humanidad.

Leer un cuadro: El toro

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LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Taller romano
Fecha de creación: 40-100 d. C.
Material: Mármol
Ubicación: Galería Jónica de Escultura
Nº Catálogo: E000006

La reciente apertura de la Galería Jónica de escultura, en el Museo del Prado, es una oportunidad para reparar en la singularidad de un conjunto de obras muy sugestivas sobre el coleccionismo europeo. Entre las piezas seleccionadas, desde el arte egipcio hasta los años más tardíos del siglo XVIII, destacan algunas representaciones animalísticas de extraordinario realismo, concretamente las que muestran a un toro y a un jabalí.

Es sobre la primera de ellas sobre la que queremos reflexionar en estas líneas.

El Toro

MANUEL ARIAS MARTÍNEZ,

Jefe del Departamento de Escultura

Quizás uno de los tópicos más reiterados en la literatura artística de todos los tiempos sea aquel que narraba Plinio en su Historia Natural, sobre Zeuxis y los pájaros. El pintor griego del siglo V a. C., se midió en un certamen con su colega Parrasio, para dirimir cuál de los dos era el mejor artista. Cuando Zeuxis descubrió el paño que tapaba su pintura aparecieron unas uvas realizadas con tal maestría verista, que los pájaros se lanzaron a picotearlas. Lo que parecía un triunfo seguro se alteraba cuando al dirigirse a Parrasio para que corriera la cortina que ocultaba su obra, éste respondía que lo que él pensaba que era una cortina era su propia pintura, constatándose así su habilidad para engañar al ojo humano.

Fidelidad realista

Si en el ámbito de la pintura este episodio de la Antigüedad se hizo recurrente, existió un paralelo en la escultura, que ha pasado más desapercibido y que tenía como protagonista a una ternera de bronce que hiciera el griego Mirón, a quien sin embargo recordamos especialmente por su Discóbolo. La Vaca de Mirón, como se conoció popularmente, generó comentarios, pequeños epigramas que hablaban sobre la fidelidad realista con la que se había representado, que incluso se retomaban en la literatura barroca, por ejemplo, en los versos de poetas como Gianbattista Marino (1569-1625). Así decía en el siglo I, Filipo de Tesalónica, dirigiéndose a la escultura de Mirón: “Quita el yugo de mi cerviz, labrador, /y el hierro que hace los surcos/ Mirón no transformó mi bronce en carne,/ sino que su arte me hizo parecer viva,/ hasta el punto de que a menudo querría mugir,/ pero, fijándome al pedestal, no me permitió ir a trabajar”.

El toro que ahora se exhibe en la Galería Jónica, forma pareja con una Vaca y ambos son obra romana del siglo I d. C. Posiblemente se integraban en un monumento arquitectónico en el que se dispusieron obras similares dentro de los jardines de Nerón, en las proximidades de la Domus Aurea de Roma.

 


EL TORO QUE AHORA SE EXHIBE EN LA GALERÍA JÓNICA, FORMA PAREJA CON UNA VACA Y AMBOS SON OBRA ROMANA DEL SIGLO I D. C.


 

Pertenecieron a la colección de la reina Cristina de Suecia y cuando pasaron a la del príncipe Livio Odescalchi, antes de ser adquiridos por Felipe V e Isabel de Farnesio en 1724, se describían de este modo en su inventario: “Una vaca y un toro antiguos, menos grandes del natural de perfectísimo escultor, labrados sobre pedestal de mármol, tan verosímiles que algunos perros a primera vista les ladran”.

Este toro marmóreo, con restos policromos que conseguirían darle una apariencia aún más veraz, seguía, y aún continúa, evocando esa secuencia de referencias que proclaman una permanencia de largo recorrido de los códigos clásicos en el arte europeo.

Entrevista a Elena Mendoza, compositora

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ELENA MENDOZA,

COMPOSITORA

Elena Mendoza (Sevilla, 1973), primera mujer distinguida en España con el Premio Nacional de Música en el apartado de composición, es nuestra creadora más internacional. Catedrática en Berlín de la mayor academia de arte de Europa, conjuga en su universo música y literatura como principales fuentes nutricias. Recientemente recaló en Madrid para seguir de cerca los preparativos para el estreno absoluto de una obra, encargo de la Orquesta y Coro Nacionales de España, contando al frente con su titular, David Afkham.

JUAN ANTONIO LLORENTE,

Dónde encontrarla

Aunque le gustaría poseer el don de la ubicuidad para seguir de cerca por todo el mundo la ejecución de sus obras, lo cierto es que de su actividad docente en Berlín se puede alejar sólo en ocasiones especiales. Como cumplir con su compromiso esta temporada y la próxima en calidad de compositora residente en la Orquesta de Valencia, para la que está preparando una obra novedosa. Más información en su página

“Todo influye en la creación: se canaliza, se somatiza, se digiere y se transforma en obra de arte”

¿Por qué decidió marcharse de España?

En 1993 me fui a estudiar a Alemania. No sabía exactamente lo que quería, pero sí que me tenía que ir de Sevilla. Desde entonces fui pasando por varias etapas en distintas ciudades alemanas, hasta que, en 2001, para hacer unos estudios de postgrado, llegué a la capital donde, después de obtener algunas becas y de vivir en varias residencias de artistas entre Berlín y Colonia, instalé mi residencia en 2004.


“LOS ENCARGOS, CUANTO MÁS ABIERTOS, MEJOR, PORQUE FAVORECEN LA CREATIVIDAD DEL COMPOSITOR O LA COMPOSITORA, NO DE NINGÚN MANAGER”


En este tiempo, ¿le han llegado encargos desde España?

Me han ido llegando. De España y de fuera. De Alemania, fundamentalmente, pero también de Suiza, Austria, y de otros países del entorno.

¿Trabaja a dedicación completa como compositora?

Desde 2015 soy catedrática de composición en la Universität der Künste de Berlin, pero tengo la plaza parcialmente reducida para poder compaginarla con mi carrera de composición que, por otra parte, se fructifican mutuamente.

Los encargos: ¿le halagan o le aterroriza enfrentarlos?

Los encargos tienen que cuadrar con aquello que en aquel momento estés persiguiendo artísticamente. Los compositores no tenemos que ser sólo productores de obras. Alguien que, cuando se le solicita un trabajo, se limita a hacer lo que le han pedido. No. Tú tienes tu labor, y los encargos tienen que cuadrar en tu búsqueda. O de alguna manera, los tienes tú que hacer cuadrar. Por eso pienso que no todos se pueden aceptar en cualquier momento. Debes hacer una selección de aquellos que realmente te interesan, porque están en tu línea. Claro que, si vives sólo de la composición, seguramente tendrás que decir que sí en todos los casos. Pero si cuentas con alguna otra actividad, te puedes permitir el lujo de aceptar sólo aquellos que te interesan, haciéndolo armonizar con lo que estás rumiando artísticamente.

Pudiera darse el caso de que la idea que le transmiten le ayude, abriendo una espita.

Claro, si en ese momento justo te cuadra con lo que tienes entre manos, con lo que estás investigando, o con lo que en general te interesa

¿Hasta dónde admite imposiciones? ¿O reclama libertad absoluta?

Dependerá del encargo. Algunos te vienen muy bien tal como te los plantean, pero en general creo que deben ser lo más abiertos posibles, para poder desarrollar tu proyecto y no el de aquel que te lo está solicitando. Se dan circunstancias curiosas. A veces hay festivales muy tentadores que te sugieren una idea concreta que a lo mejor no te gusta; no te encaja, porque no tienes nada que aportar. Por eso digo que los encargos, cuanto más abiertos, mejor, porque favorecen la creatividad del compositor o la compositora, que es quien tiene que aportarla, no de ningún manager.

¿En la creación, influye lo que sucede en el entorno?

Aunque la música sea un medio muy abstracto, quizás la más abstracta de todas las artes, la actividad de un compositor es una reflexión constante sobre lo que está sucediendo, al menos así lo entiendo yo, en mi interior y en mi exterior. Evidentemente, la pandemia y a continuación la guerra de Ucrania, nos han tenido y nos tienen absolutamente condicionados, porque todo lo que hacemos tiene que ver con lo que ocurre en nuestro entorno. Todo influye en la creación: se canaliza, se somatiza, se digiere y se transforma en obra de arte.

Su ópera La ciudad de las mentiras, encargo del Teatro Real de Madrid, ¿fue el gran momento de su carrera?

Fue un gran momento, pero he tenido otros

¿Como cuáles?

Mis momentos mejores, los de más satisfacción en mi carrera, han sido en general aquellos que tenían que ver con el teatro musical.


“LA ACTIVIDAD DE UN COMPOSITOR ES UNA REFLEXIÓN CONSTANTE SOBRE LO QUE ESTÁ SUCEDIENDO, AL MENOS ASÍ LO ENTIENDO YO”


¿Cuántos títulos se anota en ese apartado?

Tengo cuatro obras, llamémoslas genéricamente de teatro musical, nacidas junto al director de escena Matthias Rebstock, con quien siempre trabajo. Además de una ópera para niños, diría que otras tres obras en esa línea definen posiblemente mis mejores momentos: Niebla, que fue la primera; la segunda, La ciudad de las mentiras, para Madrid, y la tercera, Der Fall Babel (El caso Babel), encargo del Festival de Schwetzingen en la edición de 2019.

¿Todas ellas estrenadas?

No sólo estrenadas. Las cuatro han contado además con sus respectivas producciones, fruto en todos los casos de una labor conjunta con Matthias, con quien mantengo una colaboración muy especial, trabajando ambos el proyecto desde el principio hasta el final: escribimos el libreto juntos, intercambiando cada una de las ideas musicales y, finalmente, yo también me implico en la codirección escénica. Porque considerando que la obra es muy mía, no se la entrego a otro director de escena para que la haga, sino que también asumo mi parte en ese territorio.

Ese fue el esquema de trabajo en La Ciudad de las mentiras, del Teatro Real, la última apuesta del desaparecido Gérard Mortier. ¿Faltan hoy valientes como él?

Creo que sí, que harían falta más Mortiers. Yo le estoy muy agradecida. Mortier para mí era un modelo, y lo sigue siendo. Una persona muy controvertida, que defendía una utopía y corría riesgos en todas sus propuestas intentando innovar en el deseo de llegar a otros lugares.


“MIS MOMENTOS MEJORES, LOS DE MÁS SATISFACCIÓN EN MI CARRERA, HAN SIDO EN GENERAL AQUELLOS QUE TENÍAN QUE VER CON EL TEATRO MUSICAL”


Recientemente estrenaba Stilleben mit Orchester (Naturaleza muerta con Orquesta), respondiendo a una petición de la OCNE. ¿Las ha recibido de otras orquestas españolas?.

En España tuve un encargo de José Manuel López López en su etapa de director del Auditorio Nacional. Iba a ser para la Orquesta de la Comunidad de Madrid y, finalmente, tras la remodelación institucional, el CNDM la reubicó y el estreno corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Sevilla.
-De su tierra…

(Sonríe). Si, mira por donde, por una carambola fue a aterrizar en Sevilla.

Haber sido la primera mujer en recibir en España el Premio Nacional de composición, ¿se ha traducido en algo especialmente positivo?

¿El premio, o ser la primera mujer en recibirlo (risa)? . El premio fue un reconocimiento muy grande. Sobre todo, teniendo en cuenta que no me he formado en España; que, aun siendo española, venía de fuera, digamos. Y claro, el gesto pudo interpretarse como que aquí también estaba presente, y eso me llenó de satisfacción. Por otra parte, el hecho de concedértelo siendo bastante joven, te crea una especie de responsabilidad, que te motiva para estar a la altura. Y eso a su vez se traduce en un acicate para mejorar.

En España, ¿siente que se le concede la importancia que se merece a la música contemporánea, o se encuentra muy vendida?

No creo que sea una prerrogativa de España. Los compositores nos sentimos vendidos en todos los lados. Somos siempre seres un poco extraños en todos los países. En Alemania, evidentemente, la escena es muchísimo más amplia, porque institucionalmente está todo más apoyado. Pero también allí, socialmente, sigue siendo, por desgracia, un arte minoritario. 

La vejez como experiencia humana

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La vejez como experiencia humana

Imagen de la exposición virtual.
La Fundación Notariado ha puesto en marcha un proyecto vinculado a la celebración del XII Congreso Notarial Español: la exposición virtual y el catálogo impreso “La vejez como experiencia humana en las pinturas del Museo Nacional del Prado”.

Redacción

Esta iniciativa francamente especial une Pintura y Envejecimiento. La Fundación Notariado mantiene una estrecha relación con la pinacoteca madrileña con el patrocinio de la Cátedra del Prado.

¿Cómo han tratado los pintores la vejez en sus cuadros? ¿La suya y la de otros? ¿Somos conscientes de las diferencias intergeneracionales cuando miramos un cuadro? A estas preguntas tratan de dar respuesta tanto el catálogo impreso como la exposición virtual.

Sus comisarias, las profesoras de Historia del Arte de la Universidad San Pablo CEU, María Rodriguez Velasco y María Arriola Jiménez han seleccionado y comentado una veintena de obras en las que está presente la vejez y las han estructurado bajo los mismos tres bloques temáticos que conforman el XII Congreso Notarial Español https://congresonotarial.com/: El respeto a la dignidad versus la protección de la vulnerabilidad, La vida centenaria y su previsión individual”, y “La vida centenaria y su previsión social y política.

En palabras de las profesoras recogidas en el catálogo: «Un recorrido por el Museo del Prado nos permite adentrarnos en un amplio panorama pictórico, desde el siglo XII hasta el XX, abriéndonos a un riquísimo repertorio de distintas escuelas y maestros. Una realidad que no es ajena al hombre, a sus inquietudes y preguntas, que busca la verdad a partir de la mitología, de los personajes sacros, las escenas cotidianas, los retratos o los bodegones. Y, en esta mirada, la vejez se hace presente desde una gran humanidad, revelando por igual la vulnerabilidad y la dignidad de nuestros protagonistas. Por ello, nuestra propuesta es que las pinturas que contemplamos hablen por sí mismas de la vejez y para ello es necesario contextualizarlas en un espacio y un tiempo concretos, reconociendo a la vez en ellas la unidad que late en nuestro recorrido: la vejez como experiencia universal, no exenta de dificultades, pero con una belleza que nos muestra vidas cumplidas que son autoridad para sus familias y para la sociedad».


La vejez se hace presente desde una gran humanidad, revelando por igual la vulnerabilidad y la dignidad de nuestros protagonistas


«Prácticamente -apuntan- todos los pintores han abordado este tema, por lo que advertimos una riqueza de matices que hemos tratado de recoger en la selección de las obras: la experiencia de los ancianos, su sabiduría, su valiosa presencia, su autoridad moral, su papel en las familias, su constante deseo de aprender, su capacidad de disfrute, su sensibilidad, su madurez, su valentía… Y, a la vez, la fragilidad física y el marchitar de la belleza corporal; en ocasiones, la soledad, la enfermedad, la melancolía, la dureza del trabajo realizado, la pobreza… Dignidad y vulnerabilidad inseparables en la vida y en su reflejo pictórico».

Aspectos claves

Sobre el análisis iconológico de las pinturas, Arriola y Velasco señalan que «hemos centrado nuestra atención en tres aspectos: los recursos plásticos del artista para llevar al lienzo la imagen del anciano, el papel que desempeña y el lugar que ocupa en la pintura. La centralidad del tema nos ha llevado a trabajar no sólo sobre la colección permanente del Museo del Prado, sino que también nos hemos sumergido en sus depósitos y en obras cedidas a otras instituciones. En ocasiones, para profundizar en el significado último de cada una de nuestras imágenes, se ha hecho necesario establecer una relación con otras representaciones que formaban parte del mismo conjunto iconográfico, como en el caso de Saturno de Goya. Además, ha sido fundamental partir de los distintos maestros, de las vicisitudes de su vida, del momento en que trabajan estas obras pues, en algunos casos, las realizan en su vejez, como Tiziano en su Autorretrato; y en otras se desvela la importancia que los mayores tuvieron en sus vidas, como el abuelo paterno de Fortuny. A lo largo de los distintos estudios encontramos invitaciones a contemplar pinturas que van más allá de este catálogo y de la pinacoteca nacional, pero que ayudan a una mejor comprensión de las obras presentadas, como San Andrés de Ribera, los retratos de Carlos II de Carreño de Miranda, El anacoreta de Fortuny, Saturno de Rubens…, por citar tan solo algunos ejemplos».

Imagen de la exposición virtual.
Mirada impresa

El catálogo de esta exposición virtual, impreso y primorosamente editado, incluye textos de introducción de personas e instituciones que analizan distintos aspectos relacionados con la vejez al hilo de las obras. Además de los textos de las propias autoras, nos encontramos con las reflexiones de tres ministros: Pilar Llop, ministra de Justicia; María Jesús Montero, ministra de Hacienda y Función Pública, y José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Del mismo modo nos han dejado su visión los presidentes de las organizaciones de mayores, CEOMA, Juan Manuel Martínez Gómez, y de UDP, Inma Ruiz, así como el director adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, Andrés Úbeda de los Cobos, y el propio presidente del Consejo General del Notariado y de la Fundación Notariado, José Ángel Martínez Sanchiz.

Junto al recorrido de todas las obras expuestas de la mano de las profesoras de Historia del Arte de la Universidad San Pablo CEU, María Rodríguez Velasco y María Arriola Jiménez, casi una veintena de ponentes del XII Congreso Notarial ofrecen sus propia “mirada” de una selección de esas obras puestas en relación con las áreas temáticas de las que son expertos.

Documentos notariales que cuentan la Historia

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DOCUMENTOS NOTARIALES QUE CUENTAN LA HISTORIA

Exhibición previa en el Parlamento Europeo.
En el marco del XII Congreso Notarial Español, titulado El envejecimiento de la sociedad: principal desafío del siglo, se ha organizado la exposición El documento notarial: del siglo XII a la Inteligencia Artificial, abierta al público del 12 al 21 de mayo, y ubicada en el Rectorado de la Universidad de Málaga.

Redacción

Una exhibición que sigue la estela de la realizada en 2019 en el Parlamento Europeo de Bruselas: Europa auténtica. Una historia de Europa narrada a través de las escrituras notariales; que contaba con documentos notariales desde el siglo XIII, conservados en los archivos de los Estados miembros de la Unión Europea.

“La muestra española realiza un recorrido por la historia del Notariado español a través de los protocolos y abarca documentos relevantes de distintas procedencias nacionales”, explica el comisario de la exposición y notario de Alcalá de Henares, Plácido Barrios. “Acerca al ciudadano al Notariado y a la función que desempeñamos. Es bueno que los ciudadanos nos conozcan más y sepan el servicio que damos y hemos prestado a lo largo de la Historia”, señala. Según Barrios, la muestra pone de relevancia que “desde el siglo XII, tanto el escribano de entonces como el notario actual, han estado en contacto con la sociedad a la que se deben, como confesores privilegiados”.

El visitante puede ver, por ejemplo, el Registro de Pere Portell de 1299, primer registro notarial completo del Archivo de Barcelona; documentos de personajes históricos, como el testamento de Isabel la Católica o de Lope de Vega; así como algunos relativos al Descubrimiento de América, como la apertura del testamento de Hernán Cortés, el acta del depósito del cuerpo de Cristóbal Colón o el contrato de Juan de la Cosa. También encontrará documentos notariales de las tres culturas que convivían en España, como unas capitulaciones matrimoniales en hebreo o los gastos para obras en el Generalife.


Se ha dicho que la auténtica historia debe buscarse en las notarías: esta muestra lo corrobora


El pueblo llano, auténtico protagonista de la labor notarial, ocupa un lugar destacado de la exposición: desde una carta de parto para evitar la suplantación del nacido, hasta la exigencia de un futuro marido de que su mujer fuera doncella, pasando por documentos relativos a los marginados (esclavos, moriscos, etc.).

Del siglo XX la exhibición muestra el testamento del anarquista Ferrer Guardia o los planos de Gaudí para el Parque Güell de Barcelona, incorporados a un censo. También se expone un protocolo especial de protestos, muestra del importante papel que la letra de cambio tuvo para la financiación en masa. La Isla de la Palma está presente en la exposición con el acta notarial del asedio de Francis Drake en 1585.

Espacio hay para dos actas notariales seguramente inéditas que se muestran al público por vez primera. En primer lugar, el acta de incidencias electorales autorizada por Joaquín Costa, notario de Madrid en 1895, escrita de propia mano por el aragonés, que tiene indudable interés político, pues en ella se cita a Francisco Silvela, Fernández Villaverde o el hermano de Romanones. La otra, también de interés político y local, es el acta de la visita que un delegado de la Junta Directiva del Colegio Notarial de Granada hizo al pueblo de Colmenar, Málaga, el 20 de febrero de 1937, dando cuenta de la destrucción prácticamente total de los protocolos notariales (se salvaron solo cuatro escrituras) a instancia del notario del lugar.

Colofón de la muestra es el apartado de Documentos de Pandemia, como un certificado de escribano acreditativo de que Málaga está libre de la peste, o la referencia al pago de los gastos de limpieza de la misma para luchar contra esa terrible enfermedad. También la odisea, referida a fe notarial, de un barco que, zarpando desde Sevilla y afectado por el cólera, acabó sin tripulación que le gobierne. “Leyéndola hace pensar que, como la historia a la novela, la realidad notarial supera muchas veces a la ficción”, explica Barrios. “Se ha dicho que la auténtica historia debe buscarse en las notarías: esta muestra lo corrobora fehacientemente”, añade.

Para finalizar la ruta, el visitante encontrará una pantalla táctil a través de la cual tendrá la opción de visualizar diferentes videos sobre el desarrollo tecnológico del Notariado: sobre el Portal Notarial del Ciudadano, activo desde el 2021; sobre la evolución en el otorgamiento del testamento; o sobre el funcionamiento de la plataforma EUDoc, que sirve para el intercambio de copias online de los documentos notariales dentro de la UE, entre otros.

Plácido Barrios.
La visión del comisario

Plácido Barrios, comisario de la exposición y notario de Alcalá de Henares, explica qué ha supuesto para él llevar a cabo esta exposición: “Ha sido un honor y me ha confirmado lo que ya sabía: somos depositarios de una Historia maravillosa”. En cuanto a los documentos que destacaría, por su valor histórico excepcional o su utilidad en el momento, explica “a nivel histórico, el Registro de Pere Portell de 1299”. “Y, personalmente, el acta electoral de Joaquín Costa: cuando la encontré en el archivo de Madrid, no me lo creía: llamé inmediatamente a la directora del Archivo Histórico de la ciudad, Beatriz García Gómez, para contárselo, aún con la sorpresa del hallazgo”, asegura.

Leer cuadros: Carlos Luis de Ribera

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CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Federico de Madrazo
Fecha de creación: 1839
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Expuesto en la sala 62
Medidas: 92 x 73 cm.

A veces los hijos heredamos de nuestros padres no solo sus bienes materiales, sino también sus rivalidades y sus conflictos. Eso pasó en dos sagas de pintores destacados de nuestro país, fundadas por Juan Antonio de Ribera y a José de Madrazo, dos artistas neoclásicos que perpetuaron en sus hijos la rivalidad que habían mantenido desde su paso por el atelier de David, en París.
Carlos Luis de Ribera

CARLOS G. NAVARRO,

Conservador de pintura del siglo XIX

Sus primogénitos, Carlos Luis y Federico, respectivamente, llamados a ser dos de los principales pintores españoles de su tiempo, se vieron envueltos en ocasiones en escenarios embarazosos debido a las malas relaciones de sus padres. A pesar de ello, el Museo del Prado conserva una de las más bellas pruebas de que hasta las más crudas tensiones pueden reconvertirse.

Los herederos habían nacido en Roma en 1815, cuando sus padres servían fielmente a su protector, el rey Carlos IV, durante su exilio italiano.

La correspondencia que José de Madrazo dirigió a Federico durante sus años juveniles, trasluce nítidamente cómo intentó alimentar en su hijo la rivalidad con Carlos Luis. Entre los dos muchachos, sin embargo, debido a la compartida excepcionalidad de su posición vital, surgió una inesperada y leal camaradería, que les alentó a lo largo de su vida.

A finales de la década de los años treinta del siglo XIX coincidieron ambos en París, perfeccionando la educación que habían recibido en la Academia de San Fernando. Aquí, en abril de 1838, con la idea de reivindicarse y diferenciarse frente a otros pintores de peor calidad, realizaron un irrepetible duelo de pintura.

Decidieron cruzarse dos retratos, de modo que cada uno pintaría al otro exhibiendo el depurado purismo en el que militaban. Ambos pusieron sus mayores empeños para demostrar sus capacidades personales, pues los resultados se enviarían a la propia Academia de Madrid, para que se juzgara allí, en la exposición regular de ese año, quién había resultado ganador.
A primeros de mayo de 1839 los retratos estaban listos y después de que los vieran amigos y familiares en París, salieron rumbo a Madrid, donde capitalizaron buena parte del interés de la exposición de ese año. Federico resultó el más reconocido para José y Carlos Luis –cuyo lienzo pertenece hoy a The Hispanic Society of America de Nueva York- el triunfador para Juan Antonio.


Federico reflejó con precisión la verdadera personalidad de su modelo


Aunque Federico soñaba con ser un gran pintor de Historia, su retrato de Carlos Luis anticipa el género en el que habría de destacar a lo largo de toda su carrera.
Con esquemas compositivos derivados de David, Ingres y Delaroche, Federico describe una pose que, por su relación con la escultura romana, concede al retratado un aire de nobleza que se mezcla con una cierta lasitud romántica, expresada también tanto en la posición de la capa como por la propia melena de Carlos Luis.

Pero esa captación de una moderna elegancia, en la que están presentes Velázquez y Goya como referentes históricos, no es lo más destacable del retrato. Federico reflejó con precisión la verdadera personalidad de su modelo, tímido, melancólico y muy afectada de lo que el propio Ribera denominaba como “esplín” en la correspondencia con su retratista.

La capacidad de profunda penetración psicológica que alcanzó Madrazo en esta obra la convierte en una de las imprescindibles de toda su producción.

Entrevista a Juan Bordes, escultor

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Juan Bordes,

escultor

Hijo predilecto de Las Palmas, donde nació, el multifacético Juan Bordes ha transitado todos los vericuetos del arte, teniendo como faro la escultura, resumen de todas sus vocaciones infantiles. En ella se adentró con ocho años como aprendiz de brujo en la escuela de Abraham Cárdenes. Hoy, su obra se contempla en museos y espacios públicos dentro y fuera de nuestro país. Amante de Brahms y de Poulenc, Académico de la Real de San Fernando desde 2006, en la actualidad dirige la Calcografía Nacional y ha sido miembro del jurado del concurso de escultura Grandes Valores, convocado por la Fundación Notariado.

JUAN ANTONIO LLORENTE,

Dónde encontrarle

Si al creador se le encuentra en su obra, para descubrir a Juan Bordes habría que hacer un largo recorrido. Desde Arucas a Chicago, dedicando un especial énfasis a sus numerosas colaboraciones con Óscar Tusquets. La mejor guía, su página personal.

“Soy escultor las 24 horas del día”

-Escultor, arquitecto, investigador y docente. Parece el currúculo de un artista del Renacimiento. ¿Más cerca de Rafael, Leonardo, Miguel Ángel…?

Con Rafael, curiosamente, no tengo una gran “amistad”. Su perfección me entusiasma muy contadas veces. Leonardo me resulta mucho más atractivo.

-Al buscar en Internet Miguel Ángel pone en primer lugar Arquitecto. ¿Qué dice su tarjeta de visita?

No tengo tarjeta, pero siempre pongo Soy escultor. Lo soy, por encima de todo. Cuando alguien me pregunta si soy arquitecto, contesto: No. Soy Doctor Arquitecto. Porque el doctorado me costó exactamente igual que la carrera. Cuando la terminé, ejercí como tal unos años muy intensos, desesperado por que llegara el fin de semana. Lo tuve que dejar para dedicarme plenamente a la escultura, En mi tesis doctoral La escultura como elemento de composición del edificio, reuní las dos vocaciones. Si tengo que presentarme diría que soy escultor las 24 horas del día. Digo 24 horas, porque con mucha frecuencia tengo sueños profundísimos con la escultura. Pesadillas, incluso. Veo esculturas clarísimas que querría hacer y no tienen nada que ver con lo que hago. Por otra parte, considero fundamental el alimento que me dan la docencia y la investigación como forma de creatividad, que se acompaña con la de coleccionista: me apasiono buscando lo que enriquece la investigación en la que esté inmerso. En todas esas circunstancias soy escultor también. Lo he sido desde muy pequeño, y sigo siéndolo. Recordando mis aficiones infantiles tengo claro de que en el fondo todas ellas me interesaban en tanto que alimento para mi vocación de escultor.

-Los bailarines se quejan de que su disciplina sea la hermana pobre de las artes escénicas. ¿Diría lo mismo de la escultura en las artes plásticas?

En cuanto a consideración, puede ser. Ahí está la célebre frase de Barnett Newmann La escultura es aquello con lo que tropiezas cuando retrocedes para mirar un cuadro. Para mí es otra cosa. Hace unos días, dando una clase en Pamplona, hablaba del Paragone, esa encuesta de Varchi a distintos creadores del Renacimiento, preguntando cuál de las artes es la superior. Benvenuto Cellini, que era muy fantasma, contesta que, por supuesto, la escultura, al reunir ocho dibujos -las ocho vistas del paralelepípedo: las perpendiculares de sus caras y sus diagonales-, para acabar diciendo que es la piedra más económica para configurar un espacio. La cantidad de energía que sale de una buena pieza escultórica es incomparable al esfuerzo que tiene que hacer, por ejemplo, la arquitectura, para dominar el mismo espacio, física y conceptualmente. Algunas ciudades las resume mejor una escultura que un edificio. Es el caso del Manneken pis en Bruselas o la Cibeles respecto a Madrid. Seguiría con el David de Miguel Ángel en Florencia, la sirenita en Copenhague… La potencia que puede a veces tener una escultura es capaz, efectivamente, de convertirla en superior a las demás artes.


Considero fundamental el alimento que me dan la docencia y la investigación como formas de creatividad


-¿En cuanto a reconocimiento?

En ese aspecto, efectivamente es otra cosa. Ni siquiera la han apreciado en su medida grandes críticos. Se van más hacia la pintura. Por eso hay mejores interpretaciones respecto a la pintura que a la escultura, tan difícil de entender por las dificultades que presenta. Demanda cierta dramaturgia. Necesita un “teatro” de exhibición, que a veces no tiene ni en los museos. Ver una escultura es muy difícil. Hay muchísimos textos sobre cómo ver la pintura, o cómo aprender a leerla. Sobre cómo leer la escultura conozco uno o dos.

-¿Es más fácil dar gato por liebre en pintura o en escultura?

Si hablamos en niveles de excelencia, porque a mí ya no me interesan las tintas medias, lo bueno es bueno en todos los casos. Quizá es más fácil dar gato por liebre en la abstracción que en la figuración, donde se detecta mucho más la ineficacia, la pobreza, la falta de energía. De ahí que veamos una abstracción a veces débil. Pero insisto: la excelencia, lo que conmueve, es siempre equiparable a lo largo de la Historia, sólo en los artistas que son buenos. Lo demás es puro “paisaje” para amenizar el rato: puede estar muy bien para el día a día, pero no para la posteridad.


La fascinación me parece la única meta para justificar tu trabajo. Si no, sólo hacemos, cachivaches, trastos


-Entre el colectivo de escultores actuales en España: desde el desaparecido Juan Muñoz a Cristina iglesias, Antonio López, Jaume Plensa… ¿Se puede hablar de generación?

A todos ellos los he conocido desde sus principios. Con Juan y Cristina coincidíamos en la fundición cuando estaban empezando, y yo absolutamente embarcado en mi obra. Con Jaume tuve amistad desde el principio. Pero cada uno es un universo.

-¿Sin unidad estilística ni ideológica?

Creo que no, aunque tenemos muchos puntos en común. Con Cristina hablo bastante, ahora que estoy centrado en un libro sobre la imagen vegetal en el arte, aspecto en el que trabajé en los años 80, antes de conocerla y de que ella centrase su actividad en la escultura. Y coincidimos en muchas cosas. Con Jaume, al estar trabajando sobre el cuerpo, volvemos a coincidir en algo. En otros momentos, los encuentros no han sido tan evidentes… Vamos y venimos, porque en la actualidad sientes más las influencias del ambiente que las de tus compañeros de profesión. Mis amigos los encuentro muchas veces en la Historia. Y las admiraciones las recojo más en la Historia que en la actualidad.

-¿En su trayecto: ha hecho parada en la pintura?

Durante una época, sí. Cuando me centré en el tema vegetal, obsesionado por los bodegones que estaban en los depósitos del Prado, porque no se exponían. Escarbando, fotografiando, la obra de Meléndez, entre otros, pinté una serie de bodegones muy extensa. Después hice otra también amplia con el tema de la naturaleza, cuando me invitaron a una Bienal de Venecia mediada la década de los 80. Entonces trabajé pintura y escultura a la vez. Recientemente hice una recolección de aquella obra tan antigua, y quisiera exponerla. Ahora toco el dibujo, pero no como reflexión para la escultura sino como actividad aparte. En cuadernos. Pero hace mucho tiempo que no pinto.

-Dice Rubén Darío Cuando una musa te de un hijo, queden las otras ocho encinta.¿Alguna se le resiste?

La música (risa). Es mi envidia perpetua, porque mi desconocimiento es total. Pero es la que de verdad me hubiera gustado, porque podría darme la tranquilidad que no tengo con las otras. Me dicen ¡qué bien lo debes de pasar! Y yo lo paso fatal. Hay días en los que salgo del taller totalmente derrotado, defraudado. Quizás lo único positivo que saco de todo esto es aprender a vivir con la frustración, que es el único motor del artista. Mañana será otro día…. ¡Y a otra cosa!


Hoy en día las obras de arte son fuegos artificiales que se consumen y desaparecen en poquísimo tiempo, y me parece un error


-¿Dónde encuentra la armonía en una escultura?

Es una de las ideas que me guían en este momento: encontrar la fascinación, que puede estar en la fealdad, la belleza, lo terrible…. La fascinación me parece la única meta para justificar tu trabajo. Si no, sólo hacemos cachivaches, trastos. Yo cada vez quiero realizar uno de esos trastos trascendentes que llegue a fascinar. Que aguante la mirada durante mucho tiempo. Hoy en día, las obras de arte son fuegos artificiales que se consumen y desaparecen en poquísimo tiempo, y me parece un error. Entiendo que hay obras de arte hechas para ser consumidas y artistas que no pretenden la trascendencia, pero a mí me obsesiona el término fascinar.

Entrevista a José Carlos Plaza, director teatral

ESFERA CULTURAL

José
Carlos
Plaza

director teatral

“Soy un hombre del teatro, no de la lírica”

Después de estudiar Derecho y Psicología, tras su paso por la escuela de William Layton, el madrileño José Carlos Plaza apostó por las tablas. Reconocido entre otros con el Premio Nacional de Teatro, su nombre se inscribe hoy como exponente de la estirpe de creadores que nos adentraron con mirada fresca en el arte renovado de Talía, instalado en primera línea de las tendencias internacionales. JUAN ANTONIO LLORENTE

Dónde encontrarle

En espera de cumplir un sueño a finales de verano, cuando rescate una querida obra de Buero Vallejo, su último trabajo  se podrá admirar durante todo un mes en el Teatro Español de Madrid, el mismo en el que, en 1984, se enfrentó con este título lorquiano.

Acaba de reabrir con OléOlá el Teatro Eslava de su ciudad natal, a la que regresa en mayo con La casa de Bernarda Alba. ¿A qué le suena lo de que el teatro se está muriendo?

En líneas generales diría que esa historia es un mito. El teatro, como todo en la vida, tiene altibajos, oleadas… pero ahora mismo vive un momento estupendo. Hay muchas salas y siempre están llenas. Para el reciente Antonio y Cleopatra del Teatro de la Comedia, no quedó ni una entrada. Ni en La Casa de Bernarda Alba, allí por donde va. Se produce un milagro, porque la gente está deseando conectar, mirando al actor que está allí directamente a la cara. En el caso del Eslava, la reapertura la ha protagonizado Cristina Hoyos con un homenaje al flamenco. Yo he estado a su lado para ayudarle, como tantas veces, en la dirección y la dramaturgia.

Como en una recordada Yerma…

Una Yerma, un Romancero gitano, un Café de Chinitas…he hecho muchas cosas con Cristina.

Las que ha citado tienen trasfondo lorquiano. ¿Es Lorca su fetiche personal?

Tengo tres fetiches… cuatro, mejor. Trabajar con Lorca es trabajar en mi alma y en mi sangre. Pero ante todo me inclino por Valle Inclán, un revolucionario del teatro que va un paso por delante rompiendo todos los moldes. Nadie ha podido alcanzar los niveles a los que llegó. Luego estaría Chejov, que es mi autor sagrado y, finalmente, Shakespeare.

En sus comienzos apostó también por los nuevos dramaturgos.

Siempre he defendido a los autores jóvenes. Ahí están en los últimos años El padre, de Sam Shepard; La noche de las tríbadas, de Per Olov Enquist: o El auto de los inocentes, de Víllora. He hecho 126 obras, y en ese conjunto, hay de todo.

Cuando dirige a un autor vivo, su presencia, ¿le facilita la labor o le resta libertad?

Yo les intento explicar que una cosa es la voz del autor y otra la del director, que nunca se pueden contraponer. Previamente, hablo con ellos muchísimo, pero durante los ensayos no les permito que lo hagan. Les explico: podéis estar o no estar, pero lo que no podemos es pelearnos delante de los actores. Lo que queráis hay que discutirlo antes. En ese punto tuve una experiencia con don Fernando Fernán Gómez.

¿Quiso imponerse cuando le dirigió Las bicicletas son para el verano?

Por distintas circunstancias, en mí parece que no confiaba. Vino a los ensayos, y cuando en uno de ellos intervino, paré y le dije: “encantado con que usted la dirija. Yo me voy. Si es usted el director, vendré como ayudante. Dos colaboradores, juntos, muy bien, pero dos voces hablando en el escenario a los actores, imposible”. El, que tenía una gran humildad, lo entendió.

 


EL TEATRO, COMO TODO EN LA VIDA, TIENE ALTIBAJOS, OLEADAS… PERO AHORA MISMO VIVE UN MOMENTO ESTUPENDO

 

Y el percance concluyó en comedia: con los dos como amigos.

En el libro, que tengo por ahí, pone “A José Carlos Plaza, que levantó este cementerio”. Al final fue una historia preciosa. Tanto es así que en las declaraciones previas a su siguiente obra comentó a los medios. “Que todo el mundo sepa que esta es mucho peor, porque la dirijo yo, no José Carlos”.

 

¿Alguna obra que espere, que se le haya resistido?

La Vida es sueño, de Calderón de la Barca, que se me va a escapar.

 

Tiene tiempo por delante.

No (risas). El año que viene cumplo los ochenta … pero no pasa nada.

 

Con Bernarda estará en el Teatro Español, donde la dirigió en 1984. Los artistas plásticos hablan de pentimenti. ¿Retoca o parte de cero?

Algo queda siempre. Construyes sobre construido, porque no te puedes olvidar. Aunque cambie la forma, estás dando una capa nueva sobre algo preexistente.

 

Aquella Casa contaba con un reparto de actrices consagradas. ¿Las de ahora vienen dispuestas a ser consagradas por usted?

Por mí no, desde luego: por su talento. Consuelo Trujillo, Ana Fernández, Rosario Pardo… son actrices de una talla inmensa y una gran profundidad. Aunque no sean de ese colectivo que se denomina de estrellato, son primerísimas figuras. Y la gente joven que está con ellas tienen un gran talento. Todas ellas van hacia un gran arraigo en su profesión no por mí: gracias a su competencia, porque son muy trabajadoras.

 


ENTRE LAS CONMEMORACIONES DEL 275 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE GOYA, LA FAMILIA DE BUERO VALLEJO ME HA PERMITIDO INTERVENIR EN ‘EL SUEÑO DE LA RAZÓN’

 

¿Tanta entrega demanda el hecho teatral?

Mucha. Y mucha formación. Una disciplina diaria que en este país no la hay, como si existe en otros. Es algo un tanto endémico, que no me gusta, contra lo que lucho constantemente. Pero al final te das cuenta que no hay entrenamiento. El actor está seis meses sin trabajar y no hace nada. No entrena. Vive un poco de las rentas.

 

Para combatirlo están las clases que usted imparte.

Sin parar. Más que clases son talleres de entrenamiento. Intento trabajar con los actores para ver qué problemas hay en las escenas, y que se pregunten todo el tiempo hacia dónde van y cuál es la relación con la sociedad. Me planteo esos entrenamientos como una obligación personal que me metió mi maestro Layton en la cabeza y no me he podido quitar.

 

Un lustro entero estuvo al frente del Centro Dramático Nacional. ¿Repetiría aquella experiencia gestorial?

No. Está bien probarlo una vez, pero aquello me quitó muchísimo tiempo. Fue una experiencia muy dura. Seis años de no dormir.

 

Si hace años la pregunta era cómo un pura sangre del teatro había llegado a la lírica, ahora es por qué la ha abandonado, después de haberle traído tantas satisfacciones en España y fuera de nuestro país.

Mi vida no está matemáticamente planificada. Se adecúa a los momentos, y el de la lírica ahora es complicado, porque se mueve en torno a grandes producciones europeas, muy cosmopolitas, mediante la conjunción de teatros, lo que obliga a estar metido en un macrocosmos de agencias y representantes en el que yo no me muevo. Lo último que hice fue el Juan José de Sorozábal en el Teatro de la Zarzuela, donde tanto he trabajado, y cuando me llaman voy.

 

Alguna de sus biografías cita también su titularidad en ese teatro.

Es un lío. Me nombraron, cambió el gobierno y me cesaron. No estuve ni veinticuatro horas. Al llegar el PSOE al poder, Carmen Calvo me ofreció dirigirlo, para demostrar que me habían echado y le dije que ya no. Porque yo soy un hombre del teatro, no soy un hombre de la lírica.

 


LA SITUACIÓN ACTUAL DE LA LÍRICA ES COMPLICADA, PORQUE SE MUEVE EN TORNO A GRANDES PRODUCCIONES EUROPEAS

 

Aun sin serlo, como dice, sus producciones de Lulú o Wozzeck dejaron huella.

Pero hablamos de otra cosa. Yo lo que he hecho es teatro en la lírica y Wozzeck y Lulú son teatro. Como lo son El gato montés o La verbena de la Paloma, que es una de nuestras grandes joyas. Musical y también dramatúrgicamente. Para un master en Nueva York, me pidieron que presentase un proyecto teatral, y centré mis clases en la dramaturgia de La verbena de la Paloma.

 

Con qué le tentarían para regresar a la lírica.

No lo había pensado, pero al escuchar la pregunta me ha venido una cosa que tenía dentro: repetir un título: Macbeth.

 

El primero que dirigió…

Eso es. ¡Y ya hace falta valentía! Pero entonces era un inconsciente. Y de pronto he pensado qué podría hacer ahora con esa ópera de Verdi.

 

¿Alguna sorpresa en la recámara?

Tengo un proyecto, que no lo podría decir por esas tonterías tradicionales, pero me da igual. Entre las conmemoraciones del 275 aniversario del nacimiento de Goya, la familia de Buero Vallejo me ha permitido por fin intervenir en su obra El Sueño de la Razón. Sin cambiar nada. Sólo quitando y quitando, porque el teatro de Buero es estupendo, pero no se representa por ser muy antiguo, demasiado descriptivo. Y por fin, en septiembre, en el Teatro Español y en Zaragoza, lo voy a poder hacer.

Leer un cuadro: Ruinas del Templo de la Concordia de Roma

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor de esta estampa de las Ruinas del Templo de la Concordia de Roma es Evaristo Pérez de Castro (1769- 1849), famoso no tanto por su actividad artística –pues fue solamente un aficionado– como por su carrera diplomática y política, ya que llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros entre 1838 y 1840.

CLAVES DE LA OBRA

Nº catálogo: G6194
Autor: Evaristo Pérez de Castro (1769-1849)
Título: Ruinas del Templo de la Concordia de Roma
Materia: Aguafuerte
Datación: h. 1800
Medidas: 216 x 258 mm.
Ubicación: Gabinete de dibujos y estampas

Ruinas del Templo de la Concordia de Roma

JOSÉ MANUEL MATILLA,

conservador de dibujos y estampas

Más recientemente se ha destacado también su faceta de coleccionista al ser identificado como el propietario del célebre Ecce Homo de Caravaggio, aparecido en 2021 en el mercado artístico madrileño, y que había conseguido a través de un intercambio con la Academia de San Fernando de la que era miembro desde 1800.

Como aficionado a las Artes, con un lapicero en la mano y dibujos en la mesa, fue retratado en esas mismas fechas por Goya, de quien además poseyó una primera edición de los Caprichos (1799). Este interés por el grabado se puso también de manifiesto en la práctica del aguafuerte, de la que dejó constancia en esta estampa, quizá realizada en Madrid hacia 1800, recién llegado de la embajada de Viena y antes de partir para Lisboa.

 

Aprendizaje artístico

No se conocen otros grabados suyos, y de este solamente tenemos constancia de dos ejemplares, este del legado de Juan José Luna al Museo del Prado (2021) y otro que se conserva en la Biblioteca Nacional. También está documentado que en 1845 presentó varias obras a la exposición que realizaba la Academia, entre las que se encontraba un dibujo a pluma que copiaba una estampa y que llamó la atención por el pulso y buena vista que demostraba a avanzada edad.

 


MÁS RECIENTEMENTE SE HA DESTACADO TAMBIÉN SU FACETA DE COLECCIONISTA AL SER IDENTIFICADO COMO EL PROPIETARIO DEL CÉLEBRE «ECCE HOMO» DE CARAVAGGIO

 

El aguafuerte es una técnica de grabado que, a diferencia del grabado a buril enseñado en la Academia, no requería demasiado aprendizaje; de hecho es el medio habitualmente utilizado por los pintores para sus grabados de invención, entre los que se puede citar a Rembrandt o a Goya. Para hacer un aguafuerte bastaba con saber dibujar y adquirir fácilmente a través de otro grabador unos pocos conocimientos técnicos. También se podían seguir de forma autodidacta las indicaciones de los tratados de Abraham Bosse o Manuel de Rueda.

En el aprendizaje artístico la copia es una de las estrategias básicas. Así ocurre también en el grabado, y esta estampa de Pérez de Castro es un buen ejemplo.

El modelo es una imagen contenida en un libro de amplia difusión en la Europa de la segunda mitad del siglo XVIII: Les plus beaux monuments de Rome ancienne ou Recuel des plus beaux morceaux de l’Antiquité romaine qui existent encore (Roma, 1761). Formado por 128 estampas, reproducía los monumentos más importantes de Roma a través de grabados al aguafuerte basados en dibujos del francés Jean Barbault (1718-62), que trabajó junto a Piranesi en los inicios de su carrera, y posteriormente se ganó bien la vida con este tipo de ediciones. Aunque este libro no consta en el inventario de la biblioteca de Pérez de Castro, es seguro que copió con exactitud la estampa del Templo de la Concordia, con buen pulso y técnica, aligerando solamente algunos detalles. El resultado es excelente y una buena demostración de las capacidades de este ilustre aficionado a las Bellas Artes.

En recuerdo de Camilo José Cela

ESFERA CULTURAL

EN RECUERDO DE CAMILO JOSÉ CELA

La Fundación Camilo José Cela cumple 30 años.

El vigésimo aniversario del adiós del último Premio Nobel español impulsa distintas exposiciones y homenajes que reivindican la vigencia de su obra y su figura. 

JULIÁN DÍEZ

Registro oficial de periodistas.

En comparación con la forma en que Camilo José Cela dominaba como gran pope el panorama literario español en los años ochenta y noventa, cuando no sólo era un autor respetado sino también una figura popular que protagonizaba anuncios o protagonizaba momentos televisivos de máxima audiencia, podría considerarse que su nombre ha per-dido algo de relevancia. Sin embargo, el legado de Cela está más que vigente, sus obras más destacadas se mantienen en catálogo, y los veinte años que se cumplen de su fallecimiento en este 2022 van a servir para distintos homenajes y reivindicaciones.

Por toda España

La batería de recuerdos al autor va a repartirse prácticamente por toda España, como corresponde de forma lógica a la trayectoria de este gallego y madrileño, notorio viajero, firmante de 120 libros de distinta naturaleza y animador del panorama cultural. La Xunta de Galicia es quien encabeza las actividades en torno a su figura, ya que, aunque se trasladó a Madrid a los pocos años de nacer en Iria Flavia en 1916, es conocido que sus últimas palabras fueron para dar un viva a su localidad natal, donde hoy se aloja la Fun-dación que lleva su nombre y de la que fue nombrado marqués.

El 17 de enero, cuando se cumplieron exactamente los 20 años de su muerte, el conse-jero de Cultura de la Xunta, Román Rodríguez, hizo una ofrenda floral en su tumba, a pocos metros de la casa natal del autor, y anunció diferentes conferencias y actos en la comunidad. Por ejemplo, la exposición «Cela poliédrico», que recorrerá las siete princi-pales ciudades gallegas (La Coruña, Lugo, Orense, Pontevedra, Vigo, Ferrol y Santiago) con objetos y curiosidades acerca de su trayectoria. El Museo Camilo José Cela expon-drá una muestra extraordinaria sobre la publicación de La familia de Pascual Duarte, su primera novela (1942), que también está de cumpleaños redondo con los 80 años des-de su publicación.

Además, el 11 de mayo, día del nacimiento del autor, se hará una lectura pública de una de sus obras, La rosa, primer tomo de sus memorias correspondiente a su infancia ga-llega, que también será objeto de uno de los teatros sonoros de Radio Nacional de Es-paña.

La Xunta colabora también con otras de las actividades a lo largo del país. La Universitat de Barcelona acogerá en mayo el seminario «Camilo José Cela. Palabras e Imagen», de corte más académico. La Biblioteca Nacional recibirá en otoño la exposición sobre La familia de Pascual Duarte, del que también una primera edición viajará a Villarreal (Castellón) dentro de una muestra global sobre las ediciones más destacadas de la obra de Cela.

En La Rioja se abordará otra de las facetas del autor con un evento organizado por la Delegación del Gobierno en la comunidad que mostrará su periodo como senador por designación real, del que hay muchos más recuerdos y anécdotas.


EL MUSEO CAMILO JOSÉ CELA ALBERGA 25 SALAS CON TODO TIPO DE RECUERDOS, TAMBIÉN PERSONALES DE SU RELACIÓN CON PICASSO, HEMINGWAY O CHAPLIN

Proyecto digital

Cela dirigió la revista Papeles de Son Armadans, herramienta decisiva en la reintegra-ción de algunos autores exiliados en al franquismo tardío. En recuerdo de esa revista, la Fundación Camilo José Cela comenzará la publicación de una iniciativa digital, Cua-dernos de Iria Flavia, en la que no sólo se recogerán algunos textos de y sobre el autor de La Colmena, sino también obras de escritores que quieran en alguna medida seguir su estela, en el mismo espíritu que la publicación mallorquina. Es sólo una muestra más del dinamismo de la Fundación, que además de acoger el legado literario y artístico del autor, se preocupa por mantener su espíritu.

La colección que se puede visitar en las llamadas Casas de los Canónigos de Iria Flavia es realmente formidable, incluyendo la biblioteca personal del autor, obras de artistas con los que mantuvo amistad como Picasso o Miró, las botellas vacías que compartió con figuras como Hemingway o Chaplin, el enorme epistolario de Cela o los manuscritos originales de buena parte de su obra.


LOS 80 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE «LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE» SERÁN OBJETO DE OTROS RECUERDOS Y CELEBRACIONES

Son veinticinco salas, en total, aunque el influjo de la Fundación se extiende más allá de esas dependencias con un Museo del Ferrocarril, puesto que el abuelo del escritor, John Trulock, fue pionero de la implantación de ese transporte en Galicia. Precisamente otra de las actividades anunciadas en este aniversario es la rehabilitación de la primera lo-comotora usada en suelo gallego, una vieja máquina inglesa rebautizada como Sarita que Trulock que se trajo para cubrir la pionera línea entre Cornes y Carril.

Otra curiosidad para los visitantes que acudan a Iria Flavia, a veinte kilómetros de San-tiago, es la posibilidad de hacer alguna de las rutas que se propone por los paisajes que conoció Cela en la niñez o los que reflejó en uno de sus libros de viajes más conocidos, Del Miño al Bidasoa. Notas de un vagabundaje (1952). Por cierto, que la relevancia de Cela en el campo de la literatura de viajes resulta especialmente digna de recuerdo en la actualidad, puesto que fue una especialidad a la que dedicó una parte sustancial de su obra (publicó catorce novelas y trece volúmenes viajeros, por ejemplo). En su mo-mento, Viaje a la Alcarria (1948) contribuyó a la fama de Cela no menos que las dos principales novelas de su primera etapa como escritor, la citada Pascual Duarte y La colmena (1951).

La relevancia de su obra

Cela sumó en su trayectoria los mayores honores imaginables, no sólo el ingreso en la Real Academia con apenas cuarenta años y el Nobel de 1989, sino también el Príncipe de Asturias en 1987 y el Premio Cervantes, que fue su espina clavada hasta 1995. Cu-riosamente, al margen de esos títulos más conocidos, el resto de su producción está menos presente en los catálogos editoriales hoy, y se diría que existe un aprecio menor en ciertos sectores que el que conservan otros de sus grandes contemporáneos. Tal vez porque lo tremendo de su figura pública ha terminado por eclipsar parcialmente la rele-vancia de su obra. Cabe esperar que los recuerdos de este aniversario sirvan para aqui-latar el recuerdo de uno de los gigantes de las letras españolas en el siglo XX.

Ulises y otros centenarios
relevantes

2022 también celebrará otras conmemoraciones literarias importantes, sin duda enca-bezadas por el centenario de la publicación del Ulises de James Joyce. Con este motivo, aparece por ejemplo en Galaxia Gutenberg una nueva traducción de José Salas Subira-tas, acompañada de más de 300 ilustraciones de Eduardo Arroyo, mientras que la edito-rial Lumen recupera la versión de José María Valverde que en su momento le valió el Premio Nacional de Traducción. En comparación, tal vez pase inadvertido el centenario de un poema que tuvo en las letras inglesas un peso comparable al del libro de Joyce, La tierra baldía, de T.S. Eliot. También se cumplen los cien años de Trilce, el poemario de César Vallejo que dio arranque al vanguardismo en la lírica en lengua española, que luego desarrollaron desde García Lorca hasta Gómez de la Serna.

Otras fuentes

Toda la información sobre las actividades y
posibilidades de visitar la Fundación y el
Museo Camilo José Cela.

Nuestro redactor, José Martínez Carrascosa, ha publicado su primer libro: Víctima del crimen perfecto (editorial Distrito 93), una original novela negra sobre un vigilante prejubilado de Castelldefels que quiere convertirse en asesino múltiple.