«¿Va a alquilar un trastero? Conozca sus derechos», por Miguel Crespo

CONSUMO

MIGUEL CRESPO,

Abogado, miembro del área jurídica de CECU (Confederación de Consumidores y Usuarios)

"Siempre hay que pedir información previa y lo más completa posible, así como copia del contrato para estudiarlo detenidamente"

¿Va a alquilar un trastero? Conozca sus derechos

El alto precio de la vivienda, tanto en régimen de compra como de alquiler, está motivando que muchas personas no tengan otra opción que compartir piso arrendando habitaciones. Asimismo, es habitual desde hace años que algunos propietarios de pisos en grandes ciudades los dividan en varios, sacando así más viviendas al mercado, pero con menores dimensiones. Consecuencia de todo ello: cada vez vivimos en espacios más pequeños.

Por otro lado, el actual modelo de consumo, y el auge de la compra online, sobre todo a raíz de la pandemia del COVID 19 y el confinamiento, ha hecho que acaparemos muchos productos que en ocasiones apenas utilizamos.

Así, tenemos cada vez más objetos y apenas disponemos de espacio en la vivienda donde colocarlos, lo que ha conllevado al auge del mercado del alquiler de trasteros. En este sentido, desde el año 2022 se han creado 450 empresas dedicadas a esta labor¹ y los particulares, llamados por altas rentabilidades por el alquiler de estos locales², también han visto una oportunidad de negocio.

¿Cuáles son los derechos que asisten a aquellas personas que estén interesadas en alquilar un trastero?

En primer lugar, debemos diferenciar dos tipos de alquiler de trasteros, puesto que como veremos el régimen legal aplicable a unos y otros es totalmente diferente: el alquiler a un particular de un trastero ubicado en un edificio de viviendas y el alquiler a una empresa de un trastero generalmente en una nave dedicada a este negocio.

Comenzaremos por analizar el caso en el que decidamos alquilar el trastero situado en un edificio de viviendas a uno de sus vecinos, ya sea porque este no lo usa, porque cuando se construyeron se adjudicó más de uno, o por cualquier otro motivo.

En este supuesto, lo más importante es verificar en el registro de la propiedad, mediante la petición de una nota simple, que quien alquila el trastero es su verdadero titular y que este local se encuentra segregado de la vivienda. Estas precauciones evitarán problemas que podrían surgir si quien alquila no es el legítimo propietario o si el trastero no está segregado y se vende la casa a la que está unido, puesto que esto derivaría en un litigio o en una pérdida económica para el arrendatario.

Por otro lado, debemos destacar que en estos supuestos se alquila únicamente un espacio físico, no se contrata ningún servicio adicional, como sucede en el caso que expondremos más adelante. Por ello, no podremos responsabilizar al propietario del robo de objetos, siendo conveniente por tanto informarnos previamente de las medidas de seguridad existentes en el edificio o si el contenido del trastero está cubierto por algún seguro.

Tal y como hemos referido, este contrato se realiza entre particulares y la ley les deja libertad para fijar las condiciones que consideren oportunas. Suele darse la negociación de las cláusulas en lo que son sus elementos principales, como la duración del contrato y la renta a satisfacer. En este sentido, conviene que la persona interesada en alquilar tenga clara la necesidad de espacio que precisa; el precio que está dispuesto a abonar; así como el tiempo durante el que le interesa obligarse y las consecuencias en caso de incumplimiento. Si en la negociación con el propietario no se satisfacen sus necesidades, deberá seguir buscando.

Finalmente hay que indicar que existen unas cuestiones fijadas legalmente y que no cabe que pacten las partes. Así, en ningún caso podrán realizarse actividades insalubres, no se podrán almacenar sustancias peligrosas, y no se podrá usar el local como vivienda.

En el caso del alquiler a una empresa de un trastero generalmente en una nave dedicada a este negocio, lo común es hacer una contratación mixta. Por un lado, se alquila un espacio físico para guardar nuestras cosas y por el otro se contrata un servicio de vigilancia sobre las mismas. Debemos leer con detenimiento la letra pequeña puesto que la responsabilidad de la empresa siempre es limitada. Hay que conocer la cobertura en caso de robo para no guardar objetos por un valor superior a aquella, puesto que, si se produce la sustracción, no podremos reclamar que se nos reintegre la totalidad del valor.

En estos contratos, a diferencia del primer supuesto, no se negocian las cláusulas del contrato que van a unir a las partes, sino que la empresa impone al consumidor un contrato tipo. Para evitar el abuso de poder de la empresa como parte teóricamente más fuerte, la legislación de protección a la persona consumidora ha establecido ciertos derechos a favor de esta:

  • Derecho a recibir una información clara y comprensible de las características del contrato por parte del empresario antes de la contratación, de modo que permitan entender lo que se firma.
  • Derecho al acceso y lectura del contrato antes de su firma.
  • En caso de duda sobre el sentido de alguna cláusula, siempre se interpretará de la manera más favorable al consumidor.

Aunque la operación de alquilar un trastero no es económicamente tan relevante como la de alquilar una vivienda, si no actuamos con una mínima precaución podemos llevarnos sorpresas desagradables. Para evitarlo, siempre hay que pedir información previa y lo más completa posible, así como copia del contrato para estudiarlo detenidamente. Nunca, por mucho que pueda presionarse, se debe firmar un contrato sin conocer al detalle las obligaciones que asume cada parte.

¿Tiene un plan para su jubilación?

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

¿TIENE UN PLAN PARA SU JUBILACIÓN?

Tengamos la edad que tengamos deberíamos estar preparados para responder a la pregunta del título. Porque la jubilación siempre llega y, en ocasiones, puede hacerlo cargada de imprevistos. Hay que prepararse con antelación, de manera consciente y, sobre todo, disponer de los recursos necesarios, tanto financieros como prácticos y emocionales, para que se convierta en un gran momento.
MARIÁN LEZAÚN
Hay que simular el estilo de vida que se quiere llevar durante la jubilación para así disponer de una referencia de los gastos asociados.

Acabar la vida profesional supone también dejar de recibir un salario. Y aunque en España existe un buen sistema de pensiones públicas, contributivas y de reparto, debemos tener en cuenta que nuestros ingresos mensuales se reducirán y nuestros gastos, por el contrario, pueden aumentar. Los ingresos se ven reducidos porque la pensión nunca equivale al salario que se recibe cuando se está en activo (consultar el simulador de la seguridad social) y eso es lo primero que hay que tener en cuenta cuando se está trabajando. Por eso, los expertos recomiendan planificar el futuro lo antes posible y, sobre todo, ver cuáles serán nuestros recursos financieros en el momento de terminar la vida laboral. De hecho, se estima que para mantener el nivel de vida es necesario tener hasta un 80% de los ingresos previos a esa jubilación.

 


LOS SISTEMAS DE PENSIONES EN EUROPA AVANZAN HACIA MODELOS MIXTOS MÁS SOSTENIBLES ENTRE LO PÚBLICO Y LO PRIVADO


 

Estilo de vida

Desde Bankinter explican a Escritura Pública que el primer paso es calcular cuál será la pensión pública a percibir en cada caso particular, pero también estimar cuáles serán los recursos financieros con los que cada persona contará durante la jubilación: rentas derivadas del ahorro acumulado, rentas provenientes del alquiler de inmuebles, productos financieros, etc… Por otro lado, hay que simular el estilo de vida que se quiere llevar durante la jubilación para así disponer de una referencia de los gastos asociados al mismo. “Ambas ecuaciones permitirán hacerse una idea del ahorro que es necesario acumular para ese momento y que permitirá a las personas complementar la pensión de jubilación, sin olvidar que la tendencia demográfica indica pasar muchos más años durante el periodo de jubilación, lo que exigiría acumular un mayor ahorro si se desea complementar la pensión de jubilación durante más tiempo”, explican fuentes del banco. El problema, señalan, es que para la gente más joven esta necesidad de ahorrar a largo plazo, ser precavido o planificar, les resulta lejana, pero cuanto antes se empiece, mejor.

Esa planificación se hace especialmente necesaria, además, en un momento en el que las dudas sobre el mantenimiento del actual sistema de pensiones son constantes. Llevamos años escuchando que el sistema tal y cómo está concebido tiene los días contados y, vistas las medidas adoptadas en países vecinos como Francia o los países del norte de Europa, deberíamos empezar a tomarlo más en serio. En primer lugar, porque mientras el número de pensionistas aumenta, los trabajadores que pagan las cotizaciones necesarias para mantener el sistema disminuyen. Además, en muchos casos, los salarios de las personas en activo son menores que el dinero que reciben los jubilados y esto, a efectos sociales, puede tener un impacto enorme.

Un modelo sostenible

Por eso, sobre la mesa está ya el debate de buscar otros modelos más sostenibles a largo plazo, que tengan en cuenta ese envejecimiento de la población y esa caída de los salarios. El futuro mira así al modelo desarrollado por otros estados europeos como los nórdicos o más recientemente en los Países Bajos, donde triunfa un sistema mixto en el que las aportaciones del Estado se complementan con los planes de pensiones empresariales. En la gran mayoría de países, los planes de pensiones de empleo son obligatorios, algo que no ocurre en España donde, según publicaba El Economista hace unas semanas “solo un 28,4% de las empresas realiza aportaciones para sus trabajadores. Las aportaciones medias del 3,8% del salario se traducen en un ahorro complementario para la jubilación de hasta el 10,6% del último salario, cuando en los Países Bajos los planes de pensiones se llevan el grueso de la prestación”. Los activos que suman en pensiones privadas los españoles alcanzan el 14,3% del Producto Interior Bruto (PIB), siete veces menos que la media de la OCDE, que supera el 105% del PIB.

 


SE ESTIMA QUE PARA MANTENER EL NIVEL DE VIDA ES NECESARIO TENER HASTA UN 80% DE LOS INGRESOS PREVIOS A LA JUBILACIÓN


 

Así las cosas, para ahorrar para la jubilación, o cuando el ahorro es a muy largo plazo, además de la rentabilidad esperada del producto y de que este se adecúe al perfil de riesgo en cada caso, lo recomendable es optar por productos de ahorro que disfruten de un tratamiento fiscal ventajoso. “Como estamos hablando de un ahorro a lo largo de muchos años, el impacto positivo de la tributación mejora la rentabilidad financiero-fiscal de los productos. En concreto, para ahorrar para la jubilación, los planes de pensiones siguen siendo una opción muy válida con una fiscalidad muy positiva y, de igual forma, los seguros de ahorro, como, por ejemplo, los PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático) son otra opción a tener en cuenta para conseguir un complemento adecuado a las pensiones públicas de jubilación”, explican desde Bankinter. Así, cada persona debe analizar su capacidad de ahorro, sus necesidades y sus metas. Los planes de pensiones ofrecen un ahorro fiscal mientras se ahorra, que bien utilizado permite acumular una cantidad mayor, y solo tienen liquidez bajo ciertas contingencias, mientras que los PIAS son un seguro de ahorro que ofrece la posible ventaja fiscal al rescatarlo y sin embargo es líquido. Pero existen también productos sencillos y flexibles como los fondos indexados que te permiten obtener rentabilidades buenas y, sobre todo, sistematizar ese ahorro.

Cómo empezar a ahorrar

Lo más complicado es dar el primer paso: tomar la decisión de comenzar a ahorrar. Porque ahorrar supone cambiar de hábitos, renunciar a cosas y, sobre todo, planificar. Para ello puede consultar a un asesor, pero también utilizar las calculadoras que los bancos ponen a disposición de los clientes para determinar el ahorro en función del complemento que deseemos a la pensión de jubilación y a la edad en cada caso. Y, por último, realizar ese ahorro de forma sistemática vía aportaciones mensuales, que se pueden revisar todos los años al alza, en función de nuevos ingresos, del IPC, de un cierto porcentaje que fije el ahorrador, etc. Como dice Luis Pita, divulgador en temas de ahorro y autor del libro Ten un coche más barato que tu vecino, “el error que comete la mayoría de la gente al ahorrar es dejarlo para final de mes. Típicamente cobran su salario y empiezan a gastar. Primero el alquiler, la luz, el móvil y después salir a cenar, la compra, ocio… Al final de mes lo normal es que no quede nada o casi nada”.

Por eso ya no hay que hablar del ahorro, sino del preahorro. Es decir, separar a principio de mes un porcentaje de tu salario y ajustar la economía al resto que ha quedado disponible. Si aun así no lo consigues, también puedes probar con los diferentes métodos que existen para dejar de gastar: desde los básicos sobres que te ayudan a organizar el presupuesto doméstico, hasta otros más desarrollados como el método Kakebo o el método Harv Eker, que establecen metas y objetivos en diferentes plazos. No obstante, “lo más conveniente para los que no tienen muchos conocimientos financieros es contratar un fondo indexado”, recomienda Natalia de Santiago, divulgadora financiera y experta en ahorro. Los hay para todos los perfiles, desde los más conservadores a los más arriesgados, nacionales, internacionales y también sectoriales. La principal ventaja de estos fondos es que te permiten beneficiarte del interés compuesto. Es decir, el capital inicial y las aportaciones van creciendo con los intereses que se van generando.

Los gastos que aumentan

Una vez en la jubilación, con el paso de los años, las necesidades irán cambiando. Por un lado, irán aumentando los gastos asociados con la salud o con cuestiones propias de la edad (gastos médicos, de cuidados, servicios domésticos, etc.). Por otro, aquellas personas que se encuentren en buen estado de salud puede que aumenten sus gastos en ocio: viajes, restauración y formación. Cada vez son más los jubilados que se animan a seguir estudiando y formándose. Por el contrario, habrá también una serie de gastos que se verán reducidos, como pueden ser todos aquellos relacionados con la actividad laboral: desplazamientos a la oficina (coche, gasolina, etc.), comidas fuera de casa, vestimenta para el trabajo, por ejemplo. Asimismo, y a medida que los hijos cumplan años y se emancipen, habrá menos gastos relacionados con su manutención. La realidad es que cada persona debe saber qué espera de esa etapa y ponerse a trabajar ya para conseguirlo.

En la gran mayoría de países, los planes de pensiones de empleo son obligatorios, algo que no ocurre en España.

POR SI LAS DUDAS

Seguridad social: En la página web de la Seguridad Social se pueden consultar todos los requisitos necesarios para tramitar la pensión, así como las últimas novedades y acuerdos sobre la jubilación

BBVA: En la web del banco se ofrecen consejos e información para conseguir un ahorro efectivo.

Indeed: El portal de empleo publica en su web cuáles son los pasos que hay que seguir para jubilarse de la mejor manera posible.

Aprende a ahorrar: En la web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) se pueden consultar varias guías para adentrarte en el mundo de las finanzas. Entre las publicaciones que forman parte de la iniciativa Finanzas para todos, desarrollada en colaboración con el Banco de España, cuentan con una guía dedicada al ahorro y sus objetivos.

«Prepararse para la jubilación», por Gustavo Samayoa

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

GUSTAVO SAMAYOA,

secretario general de la Federación de Usuarios Consumidores Independientes (FUCI)

"El caso de los viudos o viudas es sumamente importante, dada la situación financiera en la que se encuentran cuando tienen que heredar la pensión del cónyuge"

Prepararse para la jubilación

El índice de vida de las personas ha aumentado espectacularmente. Indudablemente los sesenta y siete años de ahora no son los sesenta y siete de hace veinte años, por lo que dejar las ocupaciones laborales en una etapa de vida que aún se tienen capacidades para seguir haciéndolas, a veces tanto laborales como de ocio, pueden convertir a algunos jubilados en personas con el llamado ¨síndrome del jubilado¨ que no es más que la dificultad de adaptación ante el cese de la actividad laboral. Esto supone un gran reto. En algunas personas puede generar sensaciones de vacío, pérdida de intereses, o ausencia de algunos objetivos, todo lo cual se viene a agravar con la pérdida del poder adquisitivo que, para algunas personas, supone la jubilación.

Si bien en general la sensación de pérdida de poder adquisitivo no se corresponde totalmente con la realidad, pues también hay gastos que se dejan de hacer, como el transporte, comidas fuera de casa y demás, el crearse nuevas obligaciones lúdicas puede suponer unos gastos extras que, si bien son optativos, son necesarios para esa nueva vida que se emprende.

Una de las partes positivas de la jubilación es que esa nueva vida ya no se asocia con vejez o tercera edad, pues para muchas personas se abren nuevas posibilidades de disfrutar, de conocer una vida mas saludable, realizando ejercicios físicos, una alimentación sana y sostenible e incluso, en muchos casos, dedicarse a ayudar a los demás a través de organizaciones no gubernamentales.

Evidentemente, este sector de la población cambia sus parámetros en cuanto a las preocupaciones cotidianas. Ya no se preocupan del acceso a la vivienda, los impuestos y demás, sino que su preocupación está centrada en esa nueva vida. Más que preocuparse por sus actividades futuras, que también, tienen la inquietud de quién va a pagar su jubilación, en un país envejecido, en donde la natalidad está a la baja y en donde las jubilaciones se pagan con las cotizaciones públicas de quienes trabajan.

De ahí que su preocupación se centre, en su mayoría, en el tema económico, por lo que se hace necesario instrumentar una vía de financiación que venga a dar complemento a lo que le corresponda legalmente de jubilación. Indudablemente esta previsión financiera, -planes de pensiones privados-, cuanto más temprano se haga, más beneficios se obtendrán, de ahí la necesidad de formación financiera, para que todo el mundo sepa lo que más se ajusta a sus necesidades futuras.

Actualmente existen muchas vías de financiación además de los planes de pensiones privados o de los seguros de vida (pensando en los herederos). El caso de los viudos o viudas es sumamente importante, dada la situación financiera en la que se encuentran cuando tienen que heredar la pensión del cónyuge porque indefectiblemente pierden poder adquisitivo. También la utilización de la vivienda, sí se tiene en propiedad, permite recibir una renta sin tener que venderla. Estas son algunas de las vías existentes, que requieren de una información adecuada sobre ventajas, desventajas, costes añadidos; en definitiva, actuar con un criterio informado.

El ahorro tradicional también juega un papel importante; ahorro que también hay que invertir de forma adecuada. De todos es sabido los grandes fraudes económicos en los que se han visto inmersas muchas personas mayores que, en muchos casos han perdido los ahorros de su vida, Fórum y Afinsa, las preferentes y alguna estafa piramidal más. La información profesional es siempre importante. También están los ahorros inmovilizados con poco rendimiento bancario que, a la larga, pierden su valor económico, con las consecuencias que pueden suponer para alguien que les fía su futuro.

No todas las personas que se jubilan cuentan con el mismo poder adquisitivo, por lo que las administraciones públicas se ocupan de fomentar, de forma gratuita o semi gratuita, actividades de ocio, como talleres para jubilados, viajes dentro y fuera de España con considerables descuentos, clases formativas en diferentes materias…, todo ello ofrecido a través de las juntas municipales de distrito. También desde las administraciones autonómicas se ofrecen transportes gratuitos, o con considerables descuentos a partir de los 55 años, entradas a museos, teatros, cines, hoteles o diferentes actividades de ocio.

La salud es algo que preocupa a quienes se van a jubilar o ya están en esta situación. Por ello es recomendable la contratación de seguros de salud, aunque el servicio público de salud funciona bien, pero hay situaciones que no tienen cobertura en este, como el dental. Es importante saber que en las coberturas privadas de salud con el paso de la edad se van incrementando las primas. Los usuarios de este tipo de seguros tienen la posibilidad de reclamar cuando se intenten rescindir unilateralmente por parte de la compañía.

Otro de los temas recurrentes es el de las residencias de mayores, que no siempre son residencias para dependientes, sino lugares en donde se ofrece a las personas una calidad de vida que, a lo mejor, supera las condiciones de sus propias viviendas. En este sentido, además de existir las residencias estrictamente privadas, también las hay con ayuda pública, en las que la persona aporta, con el dinero de su pensión, una parte del gasto y lo demás lo asumen las Administraciones.

Visto todo esto, podemos concluir que jubilarse no debería ser el fin de una vida, sino el comienzo de una situación distinta, con una edad en la que aún quedan muchos objetivos por cumplir; que existen ayudas públicas para todos aquellos que lo necesiten, y para los demás las mismas posibilidades de cultura, nutrición, mantenimiento físico y una variedad de ocio que les permitirá continuar con una calidad de vida una vez que cese su actividad laboral.

Por lo tanto, está claro que hay que prepararse para una jubilación digna, en la que las condiciones de vida sean las mismas para todos.

En busca del coche perfecto

CONSUMO

EN BUSCA DEL COCHE PERFECTO

Los coches de combustión comienzan a escasear, lo que se traduce en un aumento de precios hasta en los vehículos de segunda mano.
Comprar un coche es hoy una decisión difícil. Los cambios que afectan al sector de la automoción y su futuro provocan numerosas dudas en los consumidores en el momento de decidirse por una opción u otra. Cuando la compra es obligada, los expertos recomiendan reflexionar sobre el uso que se va a dar al vehículo, las necesidades personales y también el presupuesto disponible.
MARIÁN LEZAÚN

Hasta hace poco cambiar de coche era una cuestión más o menos sencilla: el precio y los gustos personales eran los ejes de esta decisión. El cliente apenas debía elegir el modelo que mejor se ajustaba a sus gustos y necesidades y ver qué tipo de combustible era más rentable, según el estilo de conducción y el uso del vehículo. Sin embargo, comprar un coche hoy es un tema complicado que requiere, además, tiempo, para analizar todas las opciones disponibles, y también una mayor cantidad de dinero. No es que los coches sean hoy más caros que hace unos años, sino que los cambios en la industria han provocado algunas distorsiones en los precios de los automóviles que los consumidores deben asumir. La guerra de Ucrania y el encarecimiento de las materias primas, debido a la coyuntura económica, mantienen al sector en vilo y eso hace que la oferta haya descendido. Además, los grandes fabricantes se encuentran en plena adaptación de sus plantas a los nuevos vehículos y la transición no está resultando fácil. La industria de la automoción depende, en gran parte, de China, donde se encuentran sus proveedores y esta situación está lastrando el desarrollo de los fabricantes en Europa.

Aumento de precios.

Así, los coches de combustión comienzan a escasear (problemas con el abastecimiento de piezas durante su fabricación, materiales más caros, etc.) lo que se traduce en un aumento de precios hasta en los vehículos de segunda mano. Mientras, los nuevos motores (eléctricos, híbridos, híbridos enchufables, con hidrógeno) siguen siendo caros para los consumidores medios como reflejan las ventas. De hecho, aunque los datos del Gobierno y de la patronal del sector, Anfac, vaticinaban unas ventas superiores a los 122.000 coches eléctricos para el cierre de 2022, la realidad ha arrojado ventas por debajo de las 80.000 unidades, la mitad de ellos híbridos enchufables. Lejos quedan así las necesidades del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que estiman un total de cinco millones de vehículos eléctricos (de todo tipo, no solo turismos) circulando en España para el año 2030.

 


LOS NUEVOS MOTORES (ELÉCTRICOS, HÍBRIDOS, HÍBRIDOS ENCHUFABLES O CON HIDRÓGENO) SIGUEN SIENDO CAROS PARA LOS CONSUMIDORES MEDIOS


 

Entonces, ¿cuál es el origen de esta ralentización? Los consumidores reconocen que, en muchos casos, el principal hándicap es el precio, aunque en el mercado pueden encontrarse modelos desde los 10.000 euros. Sin embargo, esos coches eléctricos más asumibles no cumplen con las prestaciones y las necesidades a las que estaban acostumbrados los conductores españoles y el resto sigue resultando caro para la gran mayoría: los modelos con buenas prestaciones superan los 40.000 euros. Ni siquiera las ayudas oficiales animan a la compra porque, según fuentes del sector, son insuficientes y no se ajustan a la realidad de los clientes. No obstante, fabricantes y vendedores apuestan por este modelo que, poco a poco, gana adeptos, pese a la desventaja que representa su precio. “Una cosa es el precio de adquisición del vehículo y otra el coste del uso por kilómetro. Es cierto que el precio de un coche eléctrico es superior al de uno con motor de combustión, pero recargar un vehículo eléctrico sigue siendo muy competitivo respecto a un modelo de combustión”, aclara Jaime Barea, director corporativo de la Asociación Nacional de Vendedores y Reparadores de Vehículos (Ganvam).

Además, los consumidores se muestran cautelosos debido a los cambios legislativos que afectan al sector y las expectativas futuras sobre la movilidad, especialmente en las grandes ciudades. Puede que, en un corto periodo de tiempo, el acceso en coche al centro de las ciudades esté reservado para unos pocos o que veamos vehículos sin conductor o nuevos modelos de transporte antes de lo que imaginamos. Pero habrá que esperar y ver cómo el sector evoluciona realmente. El momento clave será el año 2035, anunciado por Europa como el fin de la fabricación de los coches con motores de combustión.

 


HASTA HACE POCO CAMBIAR DE COCHE ERA UNA CUESTIÓN MÁS O MENOS SENCILLA: EL PRECIO Y LOS GUSTOS PERSONALES ERAN LOS EJES DE ESTA DECISIÓN


 

Puntos de recarga.

Tampoco ayuda la falta de puntos de recarga. A cierre de 2022, en España había 16.565 puntos de recarga públicos para coches eléctricos, según el barómetro de electromovilidad de Anfac. De estos, el 81,5% son de baja potencia, lo que significa que tienen tiempos de carga de entre tres y 19 horas. Solo había a cierre del año pasado, 412 puntos que permitían recargar el vehículo en menos de media hora. “Es cierto que queda mucho trabajo por hacer en lo que se refiere a la recarga vinculada, pero si contamos con que hay unos 24 millones de turismos en España y de estos, un 30 por ciento sí dispone de parking en propiedad, estamos hablando de que se pueden alcanzar más de 7 millones de puntos de recarga vinculada cuando el objetivo del Gobierno es que para 2030 haya 5 millones de vehículos eléctricos de toda tipología en circulación”, explica Barea.

Desde Gavam apuntan que hay margen suficiente para que se sumen a la movilidad eléctrica aquellos usuarios que dispongan de capacidad de recarga vinculada. “Además, el despliegue de infraestructura de recarga pública debe desarrollarse con mayor velocidad, eliminando todas las barreras aún existentes y la incertidumbre que el cliente pueda tener”, añade Barea.

Por eso, ante las dudas los expertos recomiendan más que nunca pedir asesoramiento. “Con el mercado actual hay que dejarse asesorar por un vendedor profesional. En función del presupuesto, le recomendará la solución de movilidad que mejor se adapte a lo que necesita. Además, si el comprador se decanta finalmente por un vehículo usado, tendrá certeza de que es una operación fiable, con contrato, garantía e historial de mantenimiento certificado”, explica Barea. En internet existen, no obstante, cientos de páginas en las que buscar y comparar las mejores opciones disponibles en cada momento.

Ventajas o desventajas del coche eléctrico

La apuesta oficial por el coche eléctrico mantiene al mercado dividido, especialmente a los conductores que se han visto en la obligación de cambiar de vehículo. La primera ventaja del coche eléctrico es, efectivamente, su reducido impacto medioambiental. A diferencia de los vehículos de combustión interna, el coche eléctrico no emite ningún gas de efecto invernadero mientras circula, aunque tiene otro impacto que hay que considerar. Los nuevos componentes necesarios para el vehículo eléctrico y conectado, como las baterías y los microchips necesitan materias primas minerales no empleadas en automóviles convencionales. Se trata de grandes cantidades de litio, cuya extracción no siempre es muy respetuosa con el medioambiente. Asimismo, el reciclaje de las baterías, cuya vida útil es de unos 10 años, implica también un problema medioambiental de gran envergadura.

Modelos para todos los gustos

En el mercado del automóvil conviven actualmente diferentes modelos de turismos, según la alimentación del motor. En un primer grupo se encuentran los vehículos de combustión térmica (gasolina o diesel) que, según las previsiones, desaparecerán en menos de treinta años. En un segundo grupo se encuentran los motores más avanzados que corresponden a los coches eléctricos y los híbridos (combinan la combustión y la electricidad). Dentro de estos últimos los hay enchufables (requieren carga externa) y otros que se recargan solos. Para hacerse con uno de estos modelos, los compradores cuentan con importantes ventajas ya que, además de la ayuda del Gobierno, recogida en el Plan Moves III, los coches eléctricos ofrecen otras ventajas en función de la Comunidad en la que circulen: exenciones de pago en zonas de aparcamiento reguladas, puntos de recarga gratis, etc. En el mercado existen también los vehículos alimentados por hidrógeno, mucho más sostenibles que los eléctricos, pero cuyo desarrollo es menor. Por último, los compradores pueden optar por el mercado de segunda mano, que se encuentra más activo que nunca y que responde de manera rápida a las necesidades de los clientes.

Por si las dudas

Ministerio de Industria: En su página web se pueden consultar todas las ayudas disponibles para la compra de vehículos eléctricos, así como la normativa sobre el sector de la automoción.

Anfac: La patronal del sector del automóvil publica datos oficiales sobre ventas en España, así como tendencias y cambios en el mercado.

Faconauto: La federación de asociaciones de concesionarios publica estadísticas de ventas, noticias del sector y, también los últimos avances en movilidad sostenible.

Ganvam: La organización de distribución y reparación de vehículos en España recoge en su página toda la información relativa al comercio del sector. Incluye estadísticas, perspectivas y tendencias.

«Movilidad sostenible y vehículos eléctricos», por Olga Ruiz Legido

CONSUMO

OLGA RUIZ LEGIDO,

presidenta de Facua

"El futuro de la movilidad no puede descansar en la sustitución sin más del vehículo de combustión por el eléctrico"

Movilidad sostenible y vehículos eléctricos

¿Es el vehículo eléctrico la solución para conseguir una movilidad más sostenible?
Para responder esta pregunta desde una óptica consumista y comprometida con los objetivos de desarrollo sostenible, es preciso contextualizar esta opción de movilidad y analizar las implicaciones que tiene, hoy por hoy, el coche eléctrico.

El transporte es responsable de una cuarta parte de las emisiones de CO2 en la Unión Europea (UE) que, mayoritariamente, provienen del transporte por carretera, según un informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA): coches, furgonetas, camiones y autobuses producen más del 70% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero.

Reducir los efectos adversos del transporte es uno de los principales objetivos políticos de la UE. Según determina la EEA, las líneas fundamentales de actuación consisten en desplazar el transporte hacia modalidades menos contaminantes y más eficientes; hacer uso de tecnologías avanzadas de transporte; implementar combustibles e infraestructuras más sostenibles, y garantizar que los precios del transporte reflejen plenamente los efectos adversos en el medio ambiente y en la salud. La descarbonización del transporte centra una de las líneas estratégicas de las políticas europeas.

Entre los objetivos de desarrollo sostenible y de lucha contra el cambio climático de la UE se sitúa el de alcanzar la neutralidad climática. Para ello, el reto fijado es una disminución del 90% de las emisiones de gases invernadero generadas por el transporte para 2050, respecto de los niveles de 1990.

Así lo estableció la Comisión Europea en el Pacto Verde Europeo en diciembre de 2019, donde recogió el compromiso de una Europa climáticamente neutra para 2050, compromiso político que devino en obligación legal tras aprobarse la Ley Europea del Clima en 2021.

Para la consecución de los objetivos de sostenibilidad y neutralidad climática aprobados por la Comisión y el Parlamento Europeo, el desarrollo de modelos de transportes sostenibles es crucial, pero, además, debe ir de la mano de otros atributos que permitan garantizar la movilidad como un derecho de todos y todas. En este sentido, la movilidad debe ser sostenible pero también segura, asequible y accesible para el conjunto de la población.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y sus objetivos de desarrollo sostenible expresamente reconoce el derecho de todas las personas a tener acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles.

En España, la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de cambio climático y transición energética, recoge esos objetivos y la implantación de formas de desplazamientos alternativas y más sostenibles, entre las cuales hace una apuesta por el vehículo eléctrico, pero también prioriza la necesaria reducción del transporte individual en beneficio de los sistemas colectivos y de otros modos no motorizados de transporte (pie y bicicleta), desarrollando aquellos que hagan compatibles crecimiento económico, cohesión social, seguridad vial y defensa del medio ambiente.

En este contexto político y legislativo se está desarrollando una intensa campaña de promoción del coche eléctrico. Se habla de objetivos a medio y largo plazo de sustitución del parque de coches de combustión por coches eléctricos. Sin embargo, debemos preguntarnos si en el vehículo eléctrico está la solución para una movilidad sostenible y si esta estrategia de gobiernos e industria ayuda realmente a un cambio de modelo que atienda las necesidades de todos y también del planeta.

El vehículo eléctrico se presenta como la alternativa más limpia, pero es preciso tener en consideración determinados condicionantes que se dan en la actualidad: no solo deben ser tenidas en cuenta las emisiones de CO2 que produce un coche durante su uso; también las que se causan durante su producción y en la gestión de sus desechos tras su vida útil. La producción y eliminación de un coche eléctrico tiene un impacto medioambiental significativo y mayor que un vehículo de combustión. Las baterías y motores suponen, hoy por hoy, un importante problema medioambiental al necesitar recursos escasos y materiales contaminantes en su fabricación.

El origen de la energía eléctrica necesaria para su utilización también es un factor determinante en la reducción de las emisiones de CO2, debiendo ir vinculado a un crecimiento exponencial de su origen renovable. El coche eléctrico es más limpio a medida que la proporción de electricidad proveniente de fuentes renovables aumente y se avance en baterías más sostenibles.

Las poco desarrolladas infraestructuras de recargas en España y el precio de venta y mantenimiento del vehículo eléctrico también representan claras desventajas que impiden que pueda ser una alternativa accesible y asequible para la mayoría de la población y marca claras diferencias sociales.

De otra parte, debe tenerse en consideración el impacto del vehículo privado en las ciudades (ya sea combustión o eléctrico) y los problemas que genera en cuanto a desplazamientos y ocupación del espacio público y cómo condiciona el propio modelo urbanístico.

El futuro de la movilidad no puede descansar en la sustitución sin más del vehículo de combustión por el eléctrico. Un cambio hacia una movilidad sostenible no representa solo un cambio de tecnología; ha de tener en consideración la necesidad de decrecimiento. Necesitamos también menos coches.

El coche eléctrico es una pieza en la movilidad sostenible pero no debe ser la única, ni ha de ser el objetivo central de la misma. Es preciso revertir el patrón de crecimiento continuo de vehículos privados e impulsar fórmulas colectivas y otras alternativas para los desplazamientos.

Robos cibernéticos

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ROBOS CIBERNÉTICOS

LOS MENSAJES SPEAR PHISHING SUELEN ESTAR DISEÑADOS PARA PARECERSE A LOS MENSAJES DE UNA FUENTE DE CONFIANZA O DE UN CARGO DIRECTIVO DE LA EMPRESA

Existen varias razones que hacen que los consumidores seamos vulnerables a las ciberestafas. La confianza que depositamos en las empresas, organizaciones y entidades bancarias y la falta de tiempo para leer con atención los cientos de mensajes que nos llegan cada día nos exponen a los riesgos desconocidos del entorno digital.
MARIÁN LEZAÚN
Para protegerse hay que leer bien los mensajes, preguntar todas las dudas y no intercambiar información con cualquier plataforma.

Si a eso unimos que los ciberdelincuentes operan desde el anonimato y desde organizaciones profesionalizadas, los ciudadanos estamos muy cerca de sufrir un ataque sobre nuestros datos y nuestras finanzas. Para protegerse hay que leer bien los mensajes, preguntar todas las dudas y no intercambiar información con cualquier plataforma.

El Ministerio de Interior ha activado recientemente todas las alarmas contra el incremento de la ciberdelincuencia. Un fenómeno que, lejos de detenerse, crece sin control. Las mafias campan a sus anchas en la Red sin que los ciudadanos seamos conscientes de cómo exponemos nuestra información de manera pública. Y es que, mientras la delincuencia común disminuye, internet se ha convertido en el paraíso de los estafadores de todo tipo.

 


LAS ESTAFAS SON TAN SOFISTICADAS QUE MUCHAS VECES LOGRAN CAMUFLARSE EN LOS MENSAJES REALES DE LAS ENTIDADES FINANCIERAS


 

Campaña pública.

Desde el Gobierno se ha puesto en marcha la campaña ‘unodecadacincodelitos.com’ para protegernos de todas las maneras posibles ante los ataques que afectan tanto a las finanzas como a la integridad de las personas. Hoy, uno de cada cinco delitos denunciados en España está relacionado con las redes sociales y la tendencia va en aumento. Según datos del Ministerio de Interior, en 2022 se produjeron un total 375.506 ciberdelitos, un 72% más que los registrados en 2019, incremento que se eleva hasta el 352% respecto a 2015. Entre todos ellos están los que tienen un carácter económico, pero también muchos otros (acoso, extorsión, etc.), ya que la Red es también el escondite perfecto de aquellos que atacan a la integridad de las personas y a sus derechos.

Según explican desde el Gobierno, el objetivo de esta campaña es la concienciación y sensibilización ciudadana sobre los ciberdelitos más comunes (suplantación de identidad, robo de datos, estafas en el comercio online…), apelando a la necesidad de autoprotección y al incremento de la confianza ciudadana en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como primer instrumento público de lucha contra la cibercriminalidad. Y es que nadie está a salvo de estos ataques. Ante cualquier sospecha, las autoridades recomiendan denunciar y pedir ayuda porque todos somos susceptibles de caer en las trampas ideadas por estos delincuentes sin rostro, que actúan rápido y en cualquier plataforma.

 


TAMBIÉN BIZUM APARECE COMO UN CANAL PERFECTO PARA SUSTRAER PEQUEÑAS CANTIDADES Y HAY QUIEN UTILIZA TAMBIÉN LAS LLAMADAS TELEFÓNICAS


 

Ataques de phishing o smishing.

Como apunta, Javier Mezcua, del comparador de productos financieros HelpMyCash.com, durante los últimos meses, una larga lista de bancos españoles han sido víctimas de ataques de phishing o smishing. “Así, hemos visto ataques contra BBVA, Santander, Caixabank, Bankinter, Targobank, WiZink y Abanca”, asegura. El gran problema es que es muy difícil detectar con antelación estos ataques y ni siquiera las grandes corporaciones se libran de ellos por muchos medios que destinen a la seguridad.

Entre estos delitos masivos destacan el phishing, el smashing, el vising (a través de videollamadas) y los realizados a través de la mensajería instantánea. Últimamente también bizum aparece como un canal perfecto para sustraer pequeñas cantidades y hay quien utiliza también las llamadas telefónicas. En una campaña de phishing los ladrones de datos envían correos masivos con el objetivo de llegar a un gran número de víctimas. Con esos correos lo que se pretende es debilitar la seguridad de los destinatarios, mediante el uso de archivos infectados, enlaces o preguntas sobre datos personales. Una vez que alguien abre el mensaje, se descarga un archivo o simplemente da alguna información personal ya está en manos de aquellos que pueden entran en sus dispositivos y obtener la información que necesitan. La policía alerta constantemente de este tipo de campañas, pero en ocasiones es demasiado tarde. Otro tipo de campaña de phishing es la que se conoce como spear phishing. Son campañas de phishing que, organizadas desde entramados delictivos, tratan de engañar a personas específicas para que pongan en peligro la seguridad de la organización para la que trabajan compartiendo datos o dando paso a virus maliciosos. Los mensajes spear phishing suelen estar diseñados para parecerse a los mensajes de una fuente de confianza o de un cargo directivo de la empresa. Los ataques son hoy tan sofisticados que en algunos casos se han conseguido camuflar entre los mensajes reales de los bancos o entidades.

 


NUESTRO BANCO NUNCA NOS PEDIRÁ POR E-MAIL, SMS O LLAMADA NUESTRAS CLAVES NI LOS NÚMEROS DE NUESTRAS TARJETAS


 

Estar alerta.

Sin embargo, si seguimos algunas recomendaciones podemos blindarnos ante los delincuentes. “Los mensajes para engañar a las víctimas se suelen repetir y son del tipo: tu cuenta ha sido bloqueada, se ha detectado un cargo fraudulento en tu cuenta o tienes pendiente un reembolso”, explican desde Helpmycash. Una vez que se cae en la trampa, recuperar el dinero es difícil. Por eso, las compañías de seguros ofrecen también productos dirigidos a mejorar la protección de los clientes. Muchas de ellas ofrecen protección frente al phishing, extorsión cibernética, ciberacoso y otros delitos.

Pero la mejor forma de no caer en estas estafas es aprender a detectarlas. Para empezar, hay una regla de oro que no debemos olvidar: nuestro banco nunca nos pedirá por e-mail, SMS o llamada nuestras claves ni los números de nuestras tarjetas. Si recibimos un mensaje con un link en el que nos piden que actualicemos nuestra información hay que estar alerta porque seguramente sea una estafa para robarnos nuestras credenciales. También dicen los expertos que, los mensajes alarmistas siempre son sospechosos. “Si recibimos un SMS o un e-mail en el que nos avisan de un supuesto cargo fraudulento o de un acceso no autorizado a nuestra cuenta o nos indican que si no cambiamos nuestra contraseña en las próximas horas nos van a bloquear la cuenta o la tarjeta, debemos sospechar”, explican en Helpmycash. También tenemos que desconfiar de cualquier mensaje en el que nos digan que tenemos un reembolso pendiente y que tenemos que hacer algo concreto para recibirlo.

Desde las autoridades señalan, además, a los menores y las personas mayores como un grupo que también interesa a los ladrones. Unos por desconocimiento y otros porque, a veces, operan con los teléfonos de sus padres. “No obstante, al usar menos el correo electrónico y los SMS, son menos susceptibles de recibir este tipo de comunicaciones fraudulentas. En cualquier caso, debemos advertirles de que existen este tipo de estafas y explicarles que no compartan nunca sus datos personales ni bancarios”, dice Mezcua.

Cómo protegerse

No siempre es fácil detectar un fraude, pero hay algunas medidas que podemos tomar si no queremos ser timados. Desde Helpmycash recomiendan revisar bien el remitente por muy obvio que resulte. También hay que comprobar si el mensaje está bien redactado o, por el contrario, tiene faltas de ortografía, errores gramaticales o parece una mala traducción, sospechar de cualquier tipo de mensaje alarmista y desconfiar de cualquier enlace. Antes de hacer clic, se puede pasar el cursor por encima para saber a qué página apunta. Y si se pincha, hay que verificar cuál es la url de la página a la que redirige. Especial atención hay que poner en esto porque los ciberdelincuentes crean webs que suplantan las originales y suelen usar urls que se parecen mucho a las legítimas (a veces, solo cambia una letra). En cualquier caso, no conviene hacer clic en los enlaces recibidos por SMS y hay que sospechar de los que llegan por e-mail. Si dudamos, podemos llamar al banco para confirmar si se trata de una comunicación legítima.

¿Se puede recuperar el dinero?

Recuperar el dinero de una estafa online no es fácil, aunque hay ocasiones en las que puede lograrse. Es difícil porque si es el propio cliente el que ha autorizado la operación el banco no es responsable. Otra cosa es que se dé un delito de suplantación de identidad y alguien realice compras online con nuestros datos o que se autoricen compras sin nuestra verificación. Solo en esos casos, el banco deberá responder ante sus clientes y devolver la cantidad sustraída. Por eso, cuando una persona considera que puede ser susceptible de tener algún problema, por su estilo de vida, patrimonio o cualquier otro asunto, lo más recomendable es contar con una cobertura que nos blinde.

PARA SABER MÁS

Banco de España: Su web recoge la información necesaria para protegerse frente al fraude. Además de explicar cada una de las estafas más frecuentes, te ayudan a identificarlas y poder actuar a tiempo.

Catalana Occidente: La compañía aseguradora explica cómo recuperar el dinero perdido en una estafa, así como las recomendaciones para evitarla.

Observatorio español de delitos informáticos: En la web de este organismo oficial nos explican cómo denunciar los ciberdelitos o los posibles casos de violencia digital. Además, existe un glosario de los delitos más habituales en cualquier plataforma tecnológica.

¿Necesitamos tanta ropa?

CONSUMO

¿NECESITAMOS TANTA ROPA?

La producción de ropa se ha duplicado en la última década, con una estimación de 100.000 millones de prendas fabricadas al añoLa producción de ropa se ha duplicado en la última década, con una estimación de 100.000 millones de prendas fabricadas al año.
Acumular ropa en nuestros armarios se ha convertido en un grave problema para el medio ambiente. Si, además, esa ropa que infrautilizamos no cumple con los estándares mínimos de calidad, o termina en la basura, el problema se agrava. La moda de usar y tirar (fast fashion) es ya una gran amenaza para el planeta y tanto productores como consumidores debemos empezar a tomar medidas urgentes.
MARIÁN LEZAÚN

Las imágenes de montañas de ropa pudriéndose al sol en el desierto de Atacama (Chile) o en los enormes vertederos de países africanos, como Ghana, son solo la punta visible de un problema mucho más profundo: la sobreproducción de ropa y la calidad de la misma. Organizaciones internacionales, instituciones multilaterales y gobiernos llevan tiempo pidiendo un mayor control sobre ciertas prácticas de la industria textil, pero también sobre el consumo desmesurado de ropa. Y es que, si hace apenas una década el comercio online era el gran desafío para la industria de la moda, la sostenibilidad, el reciclaje y el compromiso con el entorno natural y social son hoy los grandes retos de un negocio que solo en España representa el 2,8% del total del PIB y supone más del 4,3% del empleo, según datos del Centro de información Textil y de la Confección (Cityc).

Responsabilidad social

La moda es un sector que crea riqueza, que genera empleo, que sitúa a España en los puestos de cabeza del mapa del comercio internacional, pero que tiene que mejorar en muchos aspectos porque la sombra del desperdicio, la contaminación y la responsabilidad social ensombrecen el mercado. Por eso, la Unión Europea lanzó el año pasado una nueva estrategia para la industria textil y su distribución, que implica tanto a los productores como a los consumidores, cuyo objetivo principal es sanear un sector estratégico. Dicha estrategia incluye desde un nuevo reglamento sobre el diseño de los productos hasta la necesidad de crear nuevos etiquetados que incluyan información más clara sobre las prendas o la puesta en marcha de controles para evitar el llamado blanqueo ecológico de las marcas. También se necesitan, según expertos europeos, planes más ambiciosos para abordar la exportación de residuos o el impacto de los microplásticos.

 


FABRICAR ROPA EXIGE UN CONSUMO DE GRANDES CANTIDADES DE AGUA, DE PRODUCTOS QUÍMICOS Y DE ENERGÍA


 

Se trata de atajar un problema que nos afecta a todos. La producción de ropa se ha duplicado en la última década, con una estimación de 100.000 millones de prendas fabricadas al año, mientras el tiempo medio de uso de cada prenda se reduce hasta un 40%. En algunos casos, ese uso se limita a una ocasión o incluso a ninguna. La culpa es de la denominada fast fashion que desde hace un tiempo tira del sector. Una moda barata, de consumo rápido y que se adapta a las tendencias del mercado sin reparar en el enorme impacto ambiental que supone. Porque fabricar ropa exige un consumo de grandes cantidades de agua, de productos químicos y de energía. Es por eso que las organizaciones medioambientales reclaman un mayor compromiso de todos los agentes implicados en el sector, formado por grandes conglomerados empresariales y miles de pequeñas firmas, para cumplir con las medidas necesarias. Se trata de adoptar los principios de la economía circular al modelo de producción de textiles. Es decir, utilizar materias primas y recursos más sostenibles, al tiempo que se reduce el consumo de agua, de energía y se crean sistemas de reutilización y reciclaje de esos productos. “También necesitamos que las grandes plataformas de comercio online mejoren la gestión de las devoluciones y colecciones pasadas que pueden acabar en vertederos sin cumplir con los requisitos de la circularidad”, explica Ojeda. Para paliar ese problema, muchas empresas de distribución permiten ya a sus colaboradores recuperar los productos no vendidos y donarlos a plataformas que se encarguen de darles una segunda vida, pero son iniciativas que tienen que ir unidas a una mayor calidad de los productos. “Si esos productos no son duraderos el problema continúa”, advierte.

Reducción de la huella ambiental

De momento, son las firmas más pequeñas las que abanderan la reducción de la huella ambiental y las que están liderando los proyectos más comprometidos. Cada vez hay más firmas que acreditan el uso de materias primas de calidad, de origen sostenible o negocios basados en la recuperación, la donación o un uso más amplio de las prendas de vestir. También las grandes marcas están lanzando campañas de impacto en las que prometen tejidos sostenibles, productos fabricados con materiales reutilizados o el reciclado de las prendas. Muchas, incluso se han aliado con otras empresas para dar salida a sus productos caducados. Es el caso de Inditex que apoya la red de tiendas de segunda mano creadas por Cáritas (Moda-re) para la ropa donada o que ha instalado contenedores en sus tiendas para reciclar la ropa usada. También H&M y otras marcas recogen ropa usada en sus establecimientos. “El problema es cuando ese reciclado se premia con bonos para seguir comprando más ropa, el problema sigue ahí”, explica Ojeda. Por eso, esta experta apuesta por cambiar el modelo. “Necesitamos acabar con esa producción excesiva de ropa, con la temporalidad de las colecciones, con la mala calidad de muchas prendas”, reconoce. “Mucha de la ropa que entra en las cadenas de reciclado no se puede recuperar porque sus fibras no tienen la calidad suficiente para volver a fabricar nuevos tejidos con ellas”, lamenta.

 


LA SOSTENIBILIDAD, EL RECICLAJE Y EL COMPROMISO SON LOS GRANDES RETOS DE UN NEGOCIO QUE SOLO EN ESPAÑA REPRESENTA EL 2,8% DEL TOTAL DEL PIB


 

Para los expertos, la innovación y los principios de la economía circular deberían extenderse a todo el sector. “Todas las marcas de moda deberían incorporar la circularidad e invertir más en innovación. Veo un futuro donde la moda será 100% biodegradable, porque ya hay países, como Alemania, Portugal o Dinamarca, que están dando pasos en ese sentido”, explica Nuria Neira, experta en consultoría de marketing y retail para marcas emergentes de moda y belleza. Neira, que acaba de publicar La nueva era de la moda, reconoce que “la sostenibilidad demostrada es aquella que se pueda verificar en las diferentes fases de la cadena de valor de una firma de moda, desde la selección de tejidos hasta la comercialización. En este proceso nos encontramos con aspectos medioambientales, económicos y sociales. No es suficiente que un tejido sea orgánico si los trabajadores que confeccionan esa prenda, los proveedores o incluso los propios fundadores de la marca no tienen un salario digno”, apunta.

Moda que contamina

Según un estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), el sector de la moda ocupa el cuarto puesto por consumo de agua y el uso de materias primas en la Unión Europea. El calzado, la ropa y los textiles provocan, después de los alimentos, la segunda mayor presión sobre el uso de la tierra, y también una gran cantidad de contaminación química y del agua. Se estima que la ropa es responsable de la producción de 8 millones de kilos de plásticos y del vertido del 35% de los mismos a los mares y océanos en forma de microfibras. Algunas fibras textiles como la licra pueden tardar hasta 200 años en degradarse, según diversos estudios. El informe de la EAA también muestra que la producción de moda para el mercado europeo causa además enormes cantidades de emisiones contaminantes.

¿Qué puede hacer el consumidor?

Como consumidores responsables hay muchas medidas que podemos tomar para amortiguar el impacto de la fast fashion en nuestro planeta. La primera pasa por no comprar más ropa de la que vayamos a usar: solo hay que pensar en toda aquella que ya tenemos en el armario y hace tiempo que no utilizamos. No se trata de dejar de consumir sino de hacer un uso más consciente de los productos. “Hay que concienciar y divulgar. La moda no solo sirve para vestirnos, es una forma de expresión, es una manera de vivir. La moda es bienestar, no solo hay que preocuparse por alimentarse sano, también por vestir sano. Imparto clases a las nuevas generaciones y afirmo que son los que mejor entienden estos parámetros”, explica Nuria Neira, experta en marcas emergentes de moda y belleza. En la misma línea, Celia Ojeda, de Greenpeace, reconoce que la llamada Generación Z (los nacidos a finales de la década de los noventa) lideran este cambio mediante el consumo de moda sostenible, vegana y creando negocios que permiten un uso más amplio de la ropa y los complementos. Los expertos recomiendan también recurrir a la donación, el reciclaje, el arreglo de prendas y las tiendas de segunda mano. Cualquier cosa es mejor que ver esos montones de ropa en los vertederos de medio mundo, señalan desde Greenpeace. Por eso, los consumidores debemos apostar también por aquella moda de mayor calidad, que no utilice materiales contaminantes y que, a la larga, mejore su uso y su recuperación también.

Por si las dudas

Unión Europea: La UE lanzó hace un año la Estrategia sobre Textiles con la intención de impulsar la sostenibilidad en el sector, implicando a todos los eslabones de la cadena, desde la producción textil al consumidor.

Las marcas más sostenibles: Desde esta web que promueve la sostenibilidad en todos los sectores de la economía española, se pueden consultar más de cincuenta marcas de ropa sostenible y cuál es su estrategia

Moda España: La patronal de empresas de moda recoge en su web todas las novedades que afectan al sector de la moda en España.

«Acabar con la ropa de usar y tirar», por José Ramón Lozano Petit

CONSUMO

JOSÉ RAMÓN LOZANO PETIT,
secretario General de la Federación UNAE

"Se calcula que los consumidores desperdiciamos 460.000 millones de euros anuales en ropa desechada"

Acabar con la ropa de usar y tirar

La industria textil es una de las más contaminantes del mundo ya que siempre se ha basado en un modelo de consumo lineal (extraer, producir y desperdiciar), que a menudo no prioriza la calidad, la durabilidad y la reciclabilidad en el diseño y la fabricación de prendas de vestir. Ello supone gastar enormes cantidades de recursos para fabricar y crear ropa, la mayoría de la cual además es importada, de escasa calidad y que no respeta los derechos laborales, cuyo ciclo de vida es muy corto y se descarta rápidamente, lo que supone un grave problema medioambiental.

Algunos datos nos permiten concretar este impacto ambiental de la industria textil, que la sitúan como una de las más contaminantes: cada año se producen 100.000 millones de prendas, de las cuales el 75% acaban en vertederos, mientras sólo el 25% son reutilizadas. Esto genera el 8% de las emisiones de CO2, es decir, 850 millones de toneladas anuales, y produce el 20% de las aguas residuales, que además son altamente contaminantes por los productos químicos utilizados en la producción; sin olvidar el desprendimiento de micro plásticos de los tejidos sintéticos y el calzado durante todas las fases de su ciclo de vida. Por ejemplo, para fabricar un solo pantalón vaquero se emiten a la atmósfera 13 kilos de dióxido de carbono, y se utilizan 10 litros de productos químicos y tintes.

En cuanto a la cantidad de agua necesaria para producir una prenda, unos vaqueros requieren hasta 10.000 litros entre todos los procesos, incluyendo la fabricación del tejido, producción y lavados; un traje de chaqueta de lana utiliza entre 4.000 y 5.500 litros; unos zapatos de piel 8.000 litros y unas zapatillas de deporte 4.400; una camiseta de algodón 2.700 litros, más que un jersey, que usa 2.200, mientras una camisa sintética “sólo” requiere 1.500 litros.

Otro factor importante es la pérdida económica en recursos, energía y materias primas, ya que se calcula que los consumidores desperdiciamos 460.000 millones de euros anuales en ropa desechada. Además, se está perdiendo la costumbre tradicional de arreglar las prendas en casa.

Sin duda, la mayoría de los consumidores desconocemos estos datos cuando compramos o tiramos una prenda de ropa, pero resultan muy preocupantes y merecen una profunda reflexión tendente a modificar nuestros hábitos, ya que las decisiones de compra que tomamos influyen de forma muy importante en los productores y en el impacto global de esta industria, aunque a veces aún estamos demasiado influenciados por la presión de la moda y de la publicidad.

No obstante, los jóvenes son los más sensibles a este problema, se preocupan mucho porque el origen de la ropa sea sostenible y no tienen tantos prejuicios a la hora de comprar o intercambiar ropa de segunda mano, lo que ha provocado el auge de algunas tiendas y plataformas que apuestan decididamente por un concepto de moda circular y sostenible, que incluso se anuncian en televisión, dando una segunda vida a las prendas que otras personas ya no utilizan.

Por tanto, hay un cierto auge de la moda sostenible debido a una mayor demanda de consumidores más concienciados, que prefieren ropa de cultivo orgánico y sostenible y más respetuosa con el medio ambiente y, consciente de esta preocupación creciente en la sociedad, la industria ha propuesto algunas soluciones que publicitan como un valor añadido.

Así, algunas grandes cadenas de distribución textil se han apuntado al reciclado de fibras o a la reutilización de materiales y tejidos aprovechables por la industria, ofertando desde colecciones con ropa reciclada hasta campañas y promociones que incentivan o remuneran la entrega de ropa usada a cambio de descuentos o ventajas adicionales en la propia tienda, o incluso incluyen etiquetas con un código QR que va apareciendo a medida que la prenda llega al final de su vida útil.

Incluso existen marcas específicas cuyo catálogo de ropa y complementos está completamente elaborado con materiales reciclables y reciclados, y que hasta facilitan la información sobre la huella ecológica de sus productos o, por ejemplo, cuántas botellas de PET han sido empleadas en la fabricación de una prenda, lo que ofrece mayor información al consumidor y permite cerrar el círculo de la sostenibilidad.

Sin embargo, estas iniciativas aún son claramente insuficientes cuando no, a veces, un mero reclamo publicitario, sobre todo si consideramos que la producción mundial de ropa y calzado casi se duplicó entre los años 2000 y 2015, y se espera que aumente un 63% hasta 2030, lo que incrementa aún más el impacto medioambiental de este sector económico. Por estos motivos la Unión Europea ha tomado cartas en el asunto y ha presentado una nueva estrategia para el sector textil, que apuesta decididamente porque los consumidores dispongan de ropa sostenible, que además sea fácil de reparar y de reutilizar, evitando el actual e insostenible modelo lineal de producción y consumo.

Vivir de alquiler

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

Vivir de alquiler

España ha sido tradicionalmente un país de propietarios, pero las cosas están cambiando. Cada vez más personas eligen alquilar una vivienda como una opción viable y cómoda y defienden sus ventajas frente a la compra. No obstante, se trata de una decisión muy personal que depende de factores como la edad, la capacidad de ahorro, el empleo o, incluso, los gustos y preferencias personales.
MARIÁN LEZAÚN

2023 está siendo un año complicado para aquellas personas que buscan un hogar donde vivir. Quienes hace apenas unos meses habían barajado la idea de comprar una casa o cambiar de alquiler lamentan ahora no haberse decidido antes porque la situación ha empeorado. Los últimos datos sobre los precios del alquiler reflejan una subida del 7,9% respecto al año pasado, según Fotocasa, y las hipotecas fijas superan ya el 3,5%, al tiempo que se endurecen las condiciones de acceso. Por eso, ante esta incertidumbre, el alquiler se perfila como la mejor opción para aquellos que no están dispuestos a asumir tantos riesgos. Además, el Gobierno ha aprobado una serie de medidas destinadas a mejorar las condiciones de los alquileres que incluyen desde ayudas directas para los menores de 35 años (siempre que cumplan una serie de requisitos) a límites porcentuales en la subida de precios.

Las ventajas

Así, los expertos reconocen que vivir hoy de alquiler tiene sus ventajas y hay que tenerlas en cuenta. Entre ellas destaca la posibilidad de poder cambiar de vivienda siempre que nos apetezca; que los gastos fijos son menores que en una vivienda en propiedad; que se puede optar a inmuebles mucho mejores que los que quizá los ahorros permitirían comprar, y que siempre se tiene cierta libertad que la hipoteca impide. Todas estas ventajas están desterrando, poco a poco, la idea tan arraigada de que alquilar es tirar el dinero porque, aunque también tiene algunas desventajas, es una opción que hay que barajar. “Aunque exista el mantra de que a los españoles no nos gusta alquilar viviendas, la realidad lo desmiente ya que durante las últimas dos décadas el número de hogares en régimen de alquiler no ha parado de crecer y cada vez más personas optan por esta modalidad”, explica Fernando Irañeta, portavoz del portal inmobiliario Idealista.com. Tal es así que las viviendas en alquiler suponen ya un 20% de los veinticinco millones de las ocupadas en España. Mientras, la media de la Unión Europea se sitúa en el 30%.

 


LOS ÚLTIMOS DATOS SOBRE LOS PRECIOS DEL ALQUILER REFLEJAN UNA SUBIDA DEL 7,9% RESPECTO AL AÑO PASADO, SEGÚN FOTOCASA


 

Pero, ¿por qué una opción que se maneja en otros mercados desde hace tiempo ha tardado tanto en despegar en España? “Sabemos que existe una mentalidad de ahorro a largo plazo que lleva a muchas personas a buscar la propiedad como una forma de invertir y asegurarse unos ingresos pasivos que complementen su pensión. En definitiva, la preferencia por la propiedad sobre el alquiler puede deberse a una combinación de factores culturales, económicos y personales, y puede variar dependiendo del mercado y de las condiciones individuales”, explican desde Pisos.com. Sin embargo, hoy, muchas más personas barajan las dos opciones antes de elegir. Incluso están los que tienen una vivienda en propiedad alquilada y luego viven de alquiler porque pueden elegir mejores inmuebles o zonas. Está opción se ve cada vez más en grandes ciudades, según los expertos.

 


EL GOBIERNO HA APROBADO UNA SERIE DE MEDIDAS DESTINADAS A MEJORAR LAS CONDICIONES DE LOS ALQUILERES


 

Tensiones del mercado

Sin embargo, este repunte del alquiler puede tener sus consecuencias a largo plazo. Al tiempo que mejoran las condiciones de la oferta y que los inmuebles disponibles se renuevan, encontramos nuevas tensiones en el mercado. «Muchas familias que tenían previsto comprarse una vivienda este año o el que viene, ahora se han visto afectadas por la crisis y se van a retirar del mercado de compra y probablemente vayan al de alquiler”, explica Font. “Esto provocará un incremento de la demanda de alquiler en un mercado donde la oferta escasea (no es lo mismo una población grande que una pequeña). Por tanto, por mucho que los inquilinos sufran pérdidas de poder adquisitivo, si aumenta la cantidad de potenciales inquilinos, el precio de los alquileres podría seguir subiendo”. No obstante, desde pisos.com prevén un encarecimiento de las mensualidades del 3,4% en 2022 y del 2% en 2023, sin tener en cuenta la dependencia regulatoria. Porque, aunque es cierto que el Gobierno ha introducido ciertas medidas en el mercado y ha anunciado algunas otras, los efectos no están siendo los esperados. De hecho, los expertos señalan el tope a los precios como uno de los grandes problemas del sector, así como la escasez de la oferta. Muchos propietarios están sacando las viviendas a la venta ante la incertidumbre del marco regulatorio, la desprotección frente a los inquilinos, o les están dando otros usos, como el turístico. Las medidas están desincentivando también la obra nueva destinada al alquiler, lo que hace que los potenciales inquilinos encuentren cada vez menos opciones.

Por eso, a la hora de alquilar un inmueble hay que asesorarse bien y buscar las opciones que más nos convengan. Los expertos recomiendan que cualquier aspecto relacionado con la vivienda quede muy bien reflejado en el contrato de alquiler para evitar problemas. Es decir, es necesario dejar claro qué incluye el precio del alquiler, quién asume las facturas relativas a los gastos de comunidad, el IBI o impuestos como el de las basuras si es que los hay. También es necesario especificar quién es el responsable de reparar las averías que puedan producirse o pedir un inventario de todo lo que contiene la vivienda si es que está amueblada.

 


ESTÁN LOS QUE TIENEN UNA VIVIENDA EN PROPIEDAD ALQUILADA Y LUEGO VIVEN DE ALQUILER PORQUE PUEDEN ELEGIR MEJORES INMUEBLES O ZONAS


 

Además, si alquilas un inmueble y no termina de cumplir tus expectativas siempre lo puedes dejar. Según la Ley de Arrendamientos Urbanos, el inquilino tiene derecho a dejar el piso en cualquier momento durante los seis primeros meses, sin pagar indemnización. Eso sí, debe avisar al propietario con 30 días de antelación. Pero el propietario puede fijar en el contrato una cantidad como indemnización. De ahí que sea tan importante leerse en profundidad el contrato y ver si existe esta cláusula o no.

Alquiler con opción a compra

El mercado también ofrece el punto intermedio: se trata del alquiler con opción a compra. En este caso, el inquilino tiene derecho, pasado un tiempo, a comprar la vivienda en la que está alquilado. Lo bueno de esta opción es que a la hora de formalizar la compra se descuentan los pagos que se hayan hecho hasta el momento.

Barcelona, la ciudad más cara

Los precios de alquiler son muy dispares y varían mucho de una localidad a otra, de una provincia a otra y de un barrio a otro. Lo mismo ocurre con la oferta que, en determinados lugares, puede ser casi inexistente. Por eso, alquilar una casa depende, sobre todo, del lugar. Así, aquellas personas que estén buscando una vivienda de alquiler en una capital de provincia encontrarán los precios más económicos en Zamora (5,6 euros/m2), Ciudad Real (6,1 euros/m2), Ávila y Lugo (6,2 euros/m2 respectivamente), Cáceres (6,3 euros/m2) y Palencia (6,4 euros/m2). En el lado contrario, Barcelona fue la capital de provincia más cara para los inquilinos en 2022 con un precio medio de 20,32 euros por metro cuadrado. Le siguieron Madrid (17,66 €/m²) y San Sebastián (17,50 €/m²). Otras capitales de provincia económicas fueron Jaén (6,17 €/m²) y Cuenca (6,23 €/m²), según datos de Pisos.com

Por si las dudas:

En la página web de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se puede consultar información relativa a los contratos de alquiler y las nuevas medidas.

En la web del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana se pueden consultar todas las novedades sobre la legislación del mercado del alquiler.

¿Puedo escriturar el alquiler?

Por supuesto que sí. Como todo contrato, el de arrendamiento de bienes inmuebles -lo que comúnmente llamamos alquiler- es susceptible de otorgarse en escritura pública notarial.

Su formalización en escritura pública ofrece grandes ventajas:

Ante todo, el asesoramiento notarial, imparcial y cualificado, que no llevará ningún formulario de contrato de arrendamiento que se pueda descargar de internet.

La eficacia probatoria de la escritura pública, lo que permitirá hacer prueba de la existencia del contrato de arrendamiento y de su fecha. Este valor probatorio también permite incorporar a la escritura un inventario, con fotografías incluso, sobre el estado del inmueble arrendado y el mobiliario incluido en el arrendamiento.

El control de la legalidad efectuado por el notario, lo que sirve para comprobar la identidad y capacidad de arrendador y arrendatario, la legitimación de las partes (y, en particular, que el arrendador es efectivamente el propietario o persona con facultad de goce y disfrute del inmueble con posibilidad de arrendarlo), que el inmueble no se encuentra gravado con alguna carga o limitación que impida su arrendamiento, o que ninguna de las cláusulas del contrato vulneran alguno de los límites y normas imperativas establecidas por la ley.

En caso de posterior venta del inmueble arrendado, facilita el ejercicio de los derechos de adquisición preferente (tanteo y retracto) que pueda ostentar el arrendatario.

Además, permite la inscripción del contrato en el Registro de la Propiedad, con los efectos que señala la ley, particularmente beneficiosos para el arrendatario (al garantizar la permanencia en el inmueble al menos por el período legal mínimo de duración).

 

Eduardo Amat, miembro del blog Notarios en Red

«¿Alquiler vs.compra?», por César Díaz

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CÉSAR DÍAZ,

área jurídica de CECU

"Necesitamos un mercado del alquiler donde la Administración pública tenga una presencia importante"

¿Alquiler vs. compra?

Comprar o alquilar es una de las grandes cuestiones a la que se enfrentan la mayoría de las personas con rentas medias y medias/bajas -las de rentas bajas apenas tienen opciones y las de rentas altas las tienen todas- ya que es un gasto que afecta a una parte importante de sus ingresos y, por tanto, condicionará su disponibilidad económica en general y la posibilidad de hacer frente a gastos imprevistos.

¿Cuál es la mejor opción? Pues dependerá de varios factores, como la propia situación de cada persona, sus consideraciones y sus opciones de vida. Pero esto no siempre es una libre elección: la situación económica, laboral y geográfica, en ocasiones, impone una de las opciones.

Optar por el alquiler puede estar determinado por consideraciones como, por ejemplo, no querer ser propietario, tener facilidad para cambiar de residencia o no querer estar sujeto a una hipoteca ante la incertidumbre de no poder hacer frente a los pagos en algún momento. No obviamos la posibilidad de alquilar o vender la vivienda que se ha comprado -o se está pagando-, pero en ningún caso es una transacción fácil, rápida ni económica. No obstante, como anticipábamos, la opción del alquiler puede venir impuesta por la imposibilidad de acceder a una hipoteca por parte de quienes prefieren comprar.

Por su parte, la decisión de comprar una vivienda también puede estar mediatizada por cuestiones como el deseo de contar con un activo estable y rentable, disponer de un techo ante posibles imprevistos que dificultarían el pago de un alquiler, o como recurso económico para una futura herencia. Todo ello sin obviar que detrás de esta decisión existe una arraigada y fomentada cultura del ser propietario que considera que alquilar es tirar el dinero, y del estatus socioeconómico que lleva aparejado. Además, hasta ahora, esta opción ha venido siendo más económica que el alquiler, tanto por el elevado precio de este último como porque al terminar de pagar la hipoteca se adquiere la propiedad de la vivienda. No obstante, en ocasiones, precisamente suscribir una hipoteca ha sido una obligación para muchas personas que no podían hacer frente al elevado precio del alquiler, sin perjuicio de la inestabilidad que implica esta opción con la actual legislación.

En las grandes ciudades o en ciudades donde se concentra una gran densidad de población en poco espacio, alquilar una vivienda apenas es asumible para muchas personas, que se ven obligadas a compartir casa con desconocidos y alquilar una habitación o algún habitáculo “reconvertido” en vivienda en condiciones realmente cuestionables, a precios muy elevados, lo que pone en cuestión nuestro derecho a una vivienda, a una vida digna y al propio desarrollo personal. A esta situación contribuye de forma importante la capacidad de los grandes tenedores de incrementar los precios del alquiler, hecho que es replicado por el resto de arrendadores; así como el incremento progresivo de viviendas que se destinan al alquiler vacacional (en Madrid, cerca de 7.000). Esto reduce la oferta, incrementa los precios y desplaza a personas y familias de sus barrios hacia zonas o municipios más alejados, lo que a su vez repercute en los precios de estas zonas.

En los municipios más pequeños, en la llamada España vaciada, la situación tampoco es muy alentadora ya que la baja oferta de viviendas, tanto públicas como privadas, permite mantener precios elevados.

La opción de la compra no es una solución mucho mejor. Los elevados costes de adquirir una casa, en la mayoría de los casos asociada a una hipoteca, y las devastadoras consecuencias de no poder hacer frente al pago en algún momento, no la convierte en una opción muy atractiva. En un contexto económico y laboral como el que tenemos actualmente, es muy probable que en algún momento los deudores pasen por una situación en la que sus ingresos se vean reducidos (desempleo, enfermedad, etc.) y comprometa su capacidad de pago. Incluso para las personas o familias que sí pueden hacer frente a un alquiler o una hipoteca la situación tampoco es fácil, ya que el coste de cualquiera de las opciones supone una parte importante de sus ingresos, lo que en la práctica significa evitar hacer demasiados gastos y esperar a que no suceda ningún imprevisto.

En resumen, la situación de la vivienda en España no es buena y esto es consecuencia de haber dejado en manos del libre mercado el acceso a este bien de primera necesidad, de la ausencia de políticas públicas realmente efectivas que garanticen el acceso a una vivienda en alquiler a un precio asequible y de no actuar contra la especulación inmobiliaria, lo que nos ha llevado a la actual paradoja de contar con millones de viviendas vacías y miles de familias desahuciadas cada año.

Algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno, sin duda, podrán mejorar la situación de las personas más vulnerables, pero realmente no cambian el paradigma de la situación de la vivienda en España, esto es, que el acceso a una vivienda y a una vida digna sigue dependiendo de intereses económicos de grandes entidades. Lamentablemente, la actual redacción del proyecto de Ley de Vivienda, si no se modifica, tampoco cambiará la situación.

Necesitamos un mercado del alquiler donde la Administración pública tenga una presencia importante y garantice el derecho de todas las personas a acceder a una vivienda.