Urueña. Con los ojos puestos en los libros

AL ENCUENTRO

Urueña

Con los ojos puestos en los libros

Para quien no haya oído hablar de Urueña, que en su página web se vea, al primer golpe de vista, que tiene 189 habitantes, 5 museos y 12 librerías —y tres bares, añadimos, si se incluye el centro social—, puede ser una sorpresa. Ahí es nada: cuatro veces más librerías que bares. Es un caso único en España. Se entiende cuando tenemos en cuenta que es, desde 2007, la primera Villa del Libro española. Y, desde hace más tiempo, un pueblo que puede «leerse» como un libro más, abierto por las páginas de la historia, del sosiego, del patrimonio arquitectónico y de las costumbres populares.

JESÚS ORTÍZ

@JesOrtizAl

Jesús Ortíz

Si empezamos por dos detalles geográficos, zona elevada en mitad de la llanura y manantial de aguas limpias justo en el centro, ya se puede imaginar el lector que la historia de Urueña está marcada por una posición estratégica aprovechada por vacceos, romanos y demás visitantes, a partir de ahí, en el orden cronológico en que la historia les fue poniendo. Añádase, para mejor entender su fisonomía, que se convirtió en una villa castellana fronteriza cuando Alfonso VII dividió su reino entre sus hijos Fernando II, a quien correspondió León, y Sancho III el Deseado, para quien fue Castilla (año 1157).

Puerta del Azogue

Las murallas que hoy vemos, en magnífico estado de conservación y restauración en muchos de sus tramos, fueron mandadas construir, precisamente, por Sancho III nada más hacerse cargo del reino castellano y siguiendo la estela de su tía, la infanta-reina Sancha Raimúndez, que había mandado fortificar la villa años antes en su condición de Señora de Urueña. Si alguien piensa que es porque Sancho III no se fiaba mucho de su hermano, es posible que acierte. El de Castilla solo vivió un año después de la división de los reinos y nada más ascender al trono su heredero, Alfonso VIII, siendo aún un niño, su tío Fernando II dijo que su padre le había perjudicado y que movía las fronteras, quedándose, entre otras villas, con Urueña. Esto se revirtió una vez el joven Alfonso alcanzó la mayoría de edad y se dedicó a recuperar todo lo que habían arrebatado a Castilla los reinos vecinos (los navarros, los almohades…).

Solo por poner la situación en contexto histórico, Alfonso VIII es el que consigue que el papa Inocencio III predique una cruzada contra el andalusí Muhámmad an-Násir (Miramamolín, para los cristianos), lo que le llevó a vencer en la batalla de las Navas de Tolosa (1212) al apuntarse al ataque desde templarios a malteses y demás órdenes militares de toda la cristiandad del sur de Europa. Por si acaso, y por recordarlo también —que no se quede la cosa en puro belicismo—, hablamos de un rey medieval que no solo manejaba armas y argumentos diplomáticos, sino que también fue el fundador del primer estudio general español, el Studium generale de Palencia, que muchos consideran el germen de la universidad española. Es decir: esto de un lado y, de otro, el inmenso grado de protección que la tía Sancha Raimúndez ejerció sobre los monasterios de la cristiandad hispana, custodios y copistas de manuscritos, nos permiten suponer que lo de los libros le va a Urueña en el ADN.

Librería Páramo

Las librerías son, en general, la punta del iceberg de un conjunto de profesiones entre las que se encuentran autores, claro, editores, ilustradores, impresores, encuadernadores… y, como supremos oficiantes del ritual que conecta al autor con el lector, los libreros. Decía Delibes, y escrito está en uno de los muros que enmarcan el centro e-LEA, que “El librero es copartícipe de la creación, interviene en el alumbramiento de un libro, no diré con igual importancia que el autor, pero sí de forma decisiva”, para añadir algún renglón más adelante que el lector “pone sus ojos en el libro, no pocas veces, gracias al consejo, persuasión y asesoramiento del librero”.

Las librerías, en fin, son hoy seña de identidad de Urueña. Todo empezó en 1992, cuando un joven empleado de una librería madrileña se dejó seducir por la aventura de ser él mismo: así nos lo cuenta el propio Jesús Martínez. Algún amigo, ya residente en Urueña, le condujo hasta allí y así nació la librería Alcaraván. Idas, venidas, subidas, bajadas, alegrías, crisis… Y años más tarde la Diputación de Valladolid apostó por el pequeño enclave medieval, en 2007, para convertirlo en la primera Villa del Libro de España. A partir de ahí, un poco antes en ciertos casos, se sumaron a la aventura encuadernadores, ilustradores y varios libreros más, algunos tan especializados que sus locales son templos para los amantes de los cuentos o de la literatura enológica, por ejemplo.

Palomares desde la muralla

El e-LEA, o el Espacio para la Lectura, la Escritura y sus Aplicaciones, es, digámoslo así, la parte institucional de la Villa del Libro. A vista de pájaro –o de dron, ahora que somos más modernos y tecnológicos–, se puede interpretar como el necesario contraste oficial al aspecto más romántico del que Alcaraván es santo y seña. Depende de la Diputación de Valladolid y su objetivo es desarrollar acciones culturales que resulten atractivas al visitante en los momentos «valle» –los que no son fines de semana, puentes o vacaciones, vaya–. Sus actividades giran, claro, en torno a la literatura, con exposiciones, aspectos pedagógicos y líneas de investigación. Y, como dicen en su página informativa, «el visitante no debe perderse la exposición permanente Visión de los Días. Poesía experimental. Francisco Pino».

Hay más espacios culturales que no conviene dejar en el tintero. La fundación Joaquín Díaz y su Centro Etnográfico, por ejemplo, donde el viajero se encuentra, entre grabados de trajes e instrumentos musicales de varias épocas, hasta una colección de gramófonos y una magnífica muestra de pliegos de cordel, que son esos impresos sueltos que distribuían los ciegos cantores por los pueblos y cuya labor cultural es digna de elogio. O el Espacio DiLab, donde la creación y el diseño son pilares de sus muchas actividades. O el museo de la música, que alberga medio millar de instrumentos de la colección de Luis Delgado. O el Museo de Campanas, donde se exponen piezas fundidas entre los siglos XV al XX.

Entrada por la Calle Real

Las calles, prácticamente peatonales, son una inmersión en el más puro ambiente castellano y medieval. En muchísimas ocasiones, también, un remanso de paz. Y, como no podía ser de otra manera, un libro abierto: las placas que identifican los viales añaden, a la lógica denominación, la explicación de por qué llevan ese nombre. Por ejemplo, la calle Catahuevos, en cuya esquina con el Corro de San Andrés está la librería Alcarabán, dice que catahuevos es el «Lugar donde los recoveros –intermediarios del producto aviar, aclaramos– solían catar los huevos que estaban frescos poniéndoselos en el hueco del ojo y mirando a la luz del sol». Dejamos al lector que «apueste» con su imaginación por qué hay calles que se llaman Abrazamoza, Bolinche, del Oro… Y que se anime a comprobar in situ si sus suposiciones son correctas.

Perderse por las calles carrasqueñas –en efecto: el gentilicio de Urueña es carrasqueño– es también encontrarse con palacetes o casonas, como la de La Mayorazga (s. XVIII), sede de la Fundación Joaquín Díaz. O con la iglesia de Santa María del Azogue, construida entre los siglos XVI y XVIII sobre lo que fue un templo medieval. Y se «apellida» del Azogue, porque está en la calle del mismo nombre y junto a la puerta en la muralla que así también se llama. Es decir, el lugar del pueblo donde tenía lugar el comercio y los intercambios. Muy cerca –bueno: no hay nada lejos en una población como Urueña– está el Ayuntamiento. No es un edificio especialmente singular, pero sí lo es la Oficina de Turismo allí instalada. Es de esos lugares donde hacen sentirse bien al visitante por el cariño, los conocimientos y la paciencia con que se explican las cosas.

Chozo en una era

Los Chozos es una de las cosas que podrían pasar desapercibidas si antes de la visita a la localidad carrasqueña no se entra a investigar un poco en la citada oficina. Son esas construcciones que se hacían en las eras y que tenían dos partes: una en forma de cúpula –sorprendente– y otra con estructura de prisma cuadrangular, ambas de adobe. La primera para las personas y la segunda para los animales. Eran el sitio donde refugiarse cuando el trillado de la parva era interrumpido por una tormenta o donde encontrar el necesario frescor en las horas centrales del día para descansar un poco o dar cuenta del correspondiente refrigerio. En la actualidad, se han reconstruido varios chozos y se gradece que sea posible entender el trabajo en las eras, que en tierras castellanas se ha mantenido hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX.

Dejamos para el final una, créannos, auténtica joyita: la ermita de la Anunciada (s. XII). La mandó construir la infanta-reina que citábamos al principio, Sancha Raimúndez, para sustituir la iglesia del Monasterio que allí se encontraba. Hoy, vistas magníficas desde y hacia Urueña. Está a unos dos kilómetros del recinto amurallado, en un breve valle, lo que implica subidita de regreso. Quizás por eso, el día de la patrona (el 25 de marzo), cuando se hace la procesión de rigor, a alguien se le ocurrió la coplilla que se convirtió en chascarrillo popular: «Virgen de la Anunciada / buena es tu fiesta, / pero cuesta trabajo / subir la cuesta». Para los amantes de la historia de la arquitectura es todo un referente: su estilo arquitectónico es románico «con orientación lombarda», dicen los especialistas, y es el único monumento de este estilo que se encuentra completo en la comunidad castellano-leonesa.

El Día de las Librerías se celebra el 13 de noviembre. La Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, que lo promueve, organiza actividades de distintos tipos, pero, sobre todo, campañas para que no dejemos de entender al libro y al librero como algo esencial en nuestras vidas. En analógico, sí, pero también en digital. Lo especial que tiene lo primero es ese carácter multisensorial que nos conecta con los libros y que tan bien saben conducir los buenos libreros. Por eso, el día 13 de noviembre de 2021, y siempre, nos vemos en Urueña.

Arco de la Villa

Para no perderse

Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz.
C/ Real, 4
Tel.: 983 717 472
[email protected]

Urueña, pueblo oficial.
Los pueblos más bonitos de España.

Centro E-LEA Miguel Delibes
Calle de la Costanilla, 12
Tel.: 983 717 502
Día de las Librerías.
Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros.
Ermita de la Anunciada (s. XII)
INFORMACIÓN

 

Oficina de Turismo

Plaza Mayor, 1

Tel.: 983 717 445 / 676 199 223

[email protected]

[email protected]

www.xn-uruea-rta.es/

 

ALOJAMIENTO

Solo alojamientos rurales

Más información en

https://acortar.link/ifK6GY

 

RESTAURANTES Y TAPEO

Los Lagares

Catahuevos,21.

Tel.: 983 717 554 / 629 479 634

[email protected]

www.loslagares.com

 

Mesón Villa de Urueña

Corro de San Andrés, 6.

Tel.: 983 717 063 / 606 018 345

[email protected]

www.mesovilladeurueña.es

Museo del cuento

Te mereces España. El mensaje para atraer turistas

CONSUMO

"TE MERECES ESPAÑA"

El mensaje para atraer turistas

El Gobierno de España lanza una campaña para atraer turistas internacionales y reactivar el sector tras un año perdido. Con el eslogan Te mereces España, se lanza un mensaje de tranquilidad para recuperar la posición de nuestro país como destino vacacional preferente para millones de europeos.

MARIÁN LEZAUN

El sector ha recibido la noticia con mucha expectación tras perder en un solo año el 77% de los viajeros y el 75% de sus ingresos, según datos de Exceltur, la asociación de empresas turísticas.

Suben las reservas. Si está pensando en reservar sus vacaciones no lo deje para más adelante. Los datos de vacunación, la flexibilización de las medidas anti Covid y las políticas de apoyo al sector (bonos turísticos, fondos para la digitalización y ayudas directas) han disparado las reservas al tiempo que se incrementan los precios y se reduce la oferta disponible. De hecho, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que lidera Reyes Maroto, ha destinado ocho millones de euros a relanzar este sector clave de la economía española para competir directamente con otros destinos turísticos como Grecia y Portugal que ya abrieron sus fronteras a principios de mayo.

Se trata de una campaña oficial que pretende atraer a turistas de mercados como Reino Unido, Francia, Alemania e Italia, nuestros principales clientes, pero también de otros países como Polonia, Bélgica, Holanda y Suecia, que han incrementado su presencia durante los últimos años. Solo estos países representan un 65% de las visitas totales, según Turespaña. Por eso la campaña está dirigida a los jóvenes, a las parejas, a las familias con hijos, a los adultos sin hijos y al público sénior. Es decir, de manera personalizada a todos los segmentos en los que «España tiene una posición de liderazgo», según la ministra. La idea es volver poco a poco a los buenos datos, aunque no será fácil.

Como explica Miguel Sanz Castedo, director general de Turespaña, «conforme a los últimos datos de la ETC (European Travel Comission), más del 56% de los turistas se muestra optimista de cara al verano y está planeando irse de vacaciones ante la mejora de la situación de la pandemia en todo el mundo. Y España se mantiene en primer lugar del Top 10 de los posibles destinos». La campaña de promoción durará hasta finales de julio, momento en el que, si sigue el ritmo de vacunación, el porcentaje de la población vacunada será aún más alto y España estará en torno a 25 millones de personas vacunadas, siendo en agosto cuando se podrá llegar a esa inmunidad de grupo del 70% de la población adulta, es decir, hasta 33 millones de españoles. «Todo ello contribuirá a crear un contexto de seguridad sanitaria que ayudará a viajar a España sin preocupación», asegura Sanz. «De esta manera Te mereces España apela, no a los productos concretos, sino a los sentimientos. Quiere activar el deseo de viajar este mismo verano a España, como el mejor remedio a las restricciones de la pandemia, identificando experiencia de viaje con estados emocionales positivos que no hemos disfrutado durante este tiempo», asegura Sanz. Además, desde Turespaña señalan que se trata de fortalecer el posicionamiento de la marca España como sinónimo de vacaciones que facilita experiencias positivas.

Motivos para viajar. Sin embargo, para los expertos el mensaje debería haber tenido mucho más en cuenta las motivaciones de los viajeros. «Se ha hecho un esfuerzo en lanzar diferentes vídeos, dirigidos a todos esos segmentos, pero el mensaje sigue siendo muy genérico y, desde mi punto de vista, se centra en estereotipos, agrupando a las personas por edades y no por motivaciones», explica Eduard Baldrís, experto en comunicación de turismo y director creativo ejecutivo de la agencia de publicidad Proximity. Para Baldrís, el punto fuerte de la campaña es el propio eslogan, Te mereces España. «Se trata de una buena humanización de la realidad del momento, la realidad de las personas y lo que hoy puede ofrecerte un destino tan seguro, diverso, inmenso, experto, actual y revitalizante como España.» No obstante, habría que insistir más en que ahora mismo «es vital hacer ver y sentir que Te mereces España; no otro lugar», asegura Baldrís.

Pero España vende también seguridad y, sobre todo, una oferta muy amplia y para todos los gustos. Y es que, aunque la pandemia sigue ahí, la situación es mucho mejor que hace un año. Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), lanzan también un mensaje de tranquilidad. «Dado el ritmo de vacunación y el número de contagios, ahora mismo no hay razones sanitarias para vetar la entrada de turistas británicos, aunque al Gobierno de Boris Johnson le conviene más que sus ciudadanos pasen las vacaciones en su país y gasten allí», explica Ramón Estalella, secretario general de Cehat. Por eso, Estalella se muestra muy prudente respecto a la recuperación del sector y el impacto de la campaña. «Sí que vamos a ver cierta recuperación del turismo nacional y del turismo extranjero de proximidad, pero los operadores especializados en destinos lejanos, como el norteamericano, el asiático o nuevos mercados, van a seguir teniendo muchas dificultades. El turismo británico tiene un gran impacto en destinos como Mallorca, Tenerife, Levante y la Costa del Sol, que aún tardarán en recuperarse.»

Pese a la necesidad de reactivar el sector, muchos de los ciudadanos se preguntan si realmente es necesario asumir estos riesgos, mientras a los españoles nos siguen poniendo trabas de entrada en varios destinos. Te mereces España convive con la campaña de comunicación iniciada en diciembre de 2020, Travel Safe, cuyo principal objetivo es generar confianza y seguridad a la hora de viajar. «Los 21 protocolos adaptados e implantados desde el principio por todos los servicios del sector turístico, benefician a los destinos españoles y a los viajeros, tanto internacionales como nacionales», responde Sanz.

Hacia la recuperación

2020 ha sido el peor año de la historia para el sector turístico. Este verano el negocio recibirá un pequeño impulso, aunque todavía queda mucho para recuperar el liderazgo anterior a la crisis. «Si todo va bien, podrían llegar a España entre 14,5 y 15,5 millones de turistas internacionales. Estos datos representan el 40% de los turistas que llegaron en el verano de 2019, el año previo a la pandemia, pero supondría el doble de los turistas que recibió España en 2020. Y esperamos acabar 2021 con al menos el 50% de las cifras de 2019. Además, estas cifras se pueden incrementar con la implantación del Certificado Covid Digital de la UE y, sobre todo, si España, como esperamos, entra en zona verde en el sistema británico, ya que hoy por hoy hay mucha demanda de británicos que quieren venir a nuestro país, y hay que tener en cuenta que el turista británico supone uno de cada cinco de los que llegan», explica Miguel Sanz, director general de Turespaña. En 2019, 18 millones de viajeros procedentes de Reino Unido visitaron España, el 21,6% del total y el 19,4% del gasto turístico realizado por extranjeros. En el escenario más optimista, las previsiones de Turespaña es que la recuperación de los ingresos por turismo a niveles de antes de la pandemia llegará en 2023 o 2024.

Mientras llegan las buenas noticias al sector, solo falta el visto bueno al certificado digital. «Lo que facilita el certificado digital es que las barreras o certificaciones que uno tiene que presentar en los aeropuertos, se cumplirán con un solo documento y que será una especie de vía rápida (fast track) para pasar la frontera de uno de los Estados miembros de la UE, pero también se va a poder viajar si uno no tiene el certificado digital y va con los requisitos de entrada de ese otro país que establece la normativa», explica Miguel Sanz Castedo, director general de Turespaña.

Para saber más

El Instituto Oficial de Promoción del Turismo en España, Turespaña, ha elaborado una guía completa para conocer todos los destinos, las mejores rutas, los eventos y todo lo que hay que saber para planificar un gran viaje. Además, en la web travelsafe.spain.info/es se pueden consultar todas las dudas referentes a cuestiones sanitarias, en función del país de origen.

Viajar seguro. Los requisitos de entrada no son los mismos para cualquier país de procedencia. Por eso, desde el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo se insiste en la necesidad de consultar los aspectos específicos para cada país. Además, desde la misma web los viajeros, tanto nacionales como extranjeros, pueden consultar las guías oficiales respecto a las medidas exigidas en hoteles, playas, restaurantes, transportes públicos o lugares de ocio, entre otros espacios.

Desde la web del Ministerio de Asuntos Exteriores se pueden consultar los requerimientos de entrada para cualquier destino al que se quiera ir de vacaciones, así como diferentes recomendaciones antes de emprender el viaje en estos tiempos de pandemia.

Entrevista a Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE)

ESFERA CULTURAL

Santiago Muñoz Machado,

director de la Real Academia Española

"Nos preocupa principalmente la unidad de la lengua"

Santiago Muñoz Machado nos recibe en su despacho de la RAE, sancta sanctorum del español para seiscientos millones de hispanohablantes englobados en la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Da fe de sus palabras un busto de Cervantes, causa y razón de gran parte de lo que se “cocina” en la Docta Casa, que dirige este catedrático de derecho, escritor e historiador, impulsor de iniciativas como el Proyecto LEIA, que enseña a las máquinas a hablar correctamente nuestra lengua, o la elaboración de diccionarios como el Histórico de la Lengua Española o el Panhispánico del Español Jurídico.

JUAN ANTONIO LLORENTE

-En su gestión como director de la RAE: ¿pesan el jurista, el profesor y el escritor?

Esta es una institución que, como todas, necesita ser gestionada, y cuyo trabajo de administración no es distinto sustancialmente al de cualquier otra, pública o privada. No como una empresa, ya que no tenemos ninguna intención de lucro, ni esperamos beneficios económicos. Pero hay que gestionarla igual, cuidando los gastos, y procurando siempre tener ingresos suficientes para funcionar. En cuanto a las decisiones relativas a la lengua, no es el director quien las resuelve, sino el pleno de la Academia, donde somos 46 miembros numerarios. Nos reunimos cada jueves y resolvemos en marcos de debate muy interesantes sobre palabras, conceptos o ideas muy variopintas. Contribuyen, naturalmente, nuestros compañeros filólogos, pero también cualquier especialista en las distintas ramas del saber. Tener un médico, un arquitecto o un economista en el pleno da seguridad cuando tratamos palabras de esos campos, confiando en alguien que nos aportará ideas exactas y útiles.

-Hace dos años, al ocupar el cargo, algún medio escribió que entre sus objetivos estaba mejorar su solvencia económica. Superada la mitad del mandato: ¿podría evaluar lo conseguido hasta el momento?

El modelo de gestión necesitaba mejorarse. Pasada la mitad del mandato, me siento contento de los resultados, porque me encontré una RAE con graves problemas de financiación, que creo superados en su totalidad. Los Presupuestos Generales del Estado han sido más generosos con nosotros y un nutrido elenco de grandes empresas nos ayudan a financiar los proyectos más importantes de la institución. Todo está funcionando y me parece que hay que estar contentos con lo que estamos haciendo. Tenemos numerosos proyectos, estamos trabajando mucho, cuento con un equipo extraordinario y estoy muy a gusto.

“El español lo hablan seiscientos millones de personas y es muy importante que sea en una misma lengua, basada en las mismas reglas”

-¿Con qué fuentes de financiación se sostienen, aparte del capítulo mencionado de los Presupuestos Generales del Estado?

La Academia se nutre en primer lugar de los Prepuestos Generales del Estado, como le decía, de donde procede su aportación principal, asegurando los gastos corrientes. Luego, de los ingresos que producen nuestras obras y aquellos trabajos por los que nos retribuyen y, como tercer pilar, de las generosas aportaciones de un buen número de empresas a las que les gustan nuestros proyectos y los patrocinan, muchos de ellos a través de la Fundación pro-RAE, que se constituyó a instancias del Rey Juan Carlos. Ahora la preside Felipe VI, y en su patronato están algunas instituciones del Estado, autonómicas, de ayuntamientos y, sobre todo, aquellas grandes empresas que aportan las sumas necesarias para desarrollar nuestro trabajo.

-Esa ley de mecenazgo que nunca llega, la estarán esperando como agua de mayo…

No tenemos muchas esperanzas de una Ley de mecenazgo que solucione nuestros problemas ni los de ninguna gran institución sin ánimo de lucro. Llevo trabajando toda la vida en el mundo de las fundaciones y a la Ley de mecenazgo le he dedicado cuarenta años, para sólo llegar a hacer buenos proyectos que nunca hemos conseguido que compartan los gobiernos sucesivos. No se entiende muy bien en España el papel que tiene el mecenazgo de las grandes empresas. Supondría un cambio en la filosofía. Lo vamos a intentar, celebrando incluso con la Asociación de Fundaciones -que contribuí a crear y que hoy reúne a mil de estas instituciones-, unas jornadas que hemos dado en llamar Filantropía, para ver si conseguimos llegar al alma de los grandes políticos con lo que significa, ha significado y es realmente un filántropo.

-Hasta 1979 no tuvieron una mujer académica. La primera fue Carmen Conde…

Las mujeres tardaron en incorporarse en numerosos estamentos por un problema de cultura. Me resulta curioso cuando me preguntan por qué la RAE las marginó. La RAE no: la Sociedad y la Historia entonces no consideraban a las mujeres. Tenían una posición determinada en la sociedad y en la familia, y se las dejó al margen del sistema general del trabajo, de la política… La RAE no fue una excepción. Hizo exactamente lo mismo que, por ejemplo, el Consejo de Ministros, que tampoco incorporó a ninguna ministra hasta bien entrado el presente siglo.  

Si me pregunta si había mujeres con méritos bastantes para entrar en la RAE, la respuesta es si. ¡Qué bien habría estado, de haber existido en sus tiempos la Academia, tener en sus plenos a Santa Teresa de Jesús! O que se hubiera incorporado a ella Emilia Pardo Bazán, a quien se negó la entrada por ser mujer. Así fue y así hay que decirlo. No se le negó como escritora, porque era la mejor de su siglo. Y posiblemente, junto a Santa Teresa, la mejor escritora de la Historia de España.

¿Se está ganando terreno en ese aspecto? De las cuarenta y seis sillas, ¿cuántas están ocupadas por mujeres?

Al haber fallecido Margarita Salas, una de nuestras grandes científicas, quedó libre la suya y, para sustituirla, se ha elegido a Paloma Díaz-Mas, que será la octava. Pero aun no ha tomado posesión del cargo. Tenemos ocho, por tanto. Y en crecimiento, puede decirse, porque la voluntad de la Academia es tratar de ampliar el número de mujeres que forman parte de nuestro pleno.

-¿Cuentan en el mismo con algún representante extranjero?

No. Para ser académico de la RAE es condición ser español. Mario Vargas Llosa es el único miembro que no ha nacido en España, pero es español.

-¿Mantienen vinculación con otras academias de lengua no hispana?

Institucionalmente, ninguna. Pero las dos academias europeas que más próximas nos quedan por las funciones que desarrollan y los fines que persiguen son la Académie Francaise y la Accademia della Crusca. 

-¿No han pensado intercambiar experiencias?

Cada una tiene una lengua en la que trabajar y a la que proteger, como es su misión, y son muy distintas. En la francesa, por ejemplo, los académicos son fundamentalmente escritores, mientras aquí sólo son un tercio del pleno. Aparte de que nuestro abanico de preocupaciones y de trabajos es más amplio que el suyo. Pero mantenemos todo el respeto y la colaboración personal con alguno de los académicos franceses, y también con los italianos.

-Pocas campañas en la Historia han calado tanto con un slogan: Limpia, fija y da esplendor

Ese fue el lema originario, obtenido en un pequeño concurso de ideas que se hizo entre los académicos de 1713. Venció Limpia, fija y da esplendor frente al otro que se propuso: Aprueba y desaprueba. Era mejor lo de fijar y dar esplendor, que tanta gente conoce y ha dado mucho juego en la historia de la Academia. No obstante, lo hemos abandonado casi del todo, porque la idea de limpiar, fijar y dar esplendor, la Academia la tiene resuelta. En sus obras principales; con un diccionario que ha “limpiado” mucho; fijando las palabras del uso léxico; una gramática que enseña a escribir, o una ortografía que explica como hacerlo con corrección. Ahora nos preocupa principalmente la unidad de la lengua. Si hubiera que elegir un lema hoy, en los carteles, los membretes y las vidrieras habría que poner “Unidad”. Porque el español lo hablan seiscientos millones de personas, y es muy importante que sea en una misma lengua, basada en las mismas reglas. Con un vocabulario si no igual, porque no es exactamente el mismo, por lo menos, unificado. Reconocible por unos y por otros. A esto nos dedicamos principalmente. Y para esto nos sirven nuestras colegas las academias americanas y las academias de la lengua de todo el mundo.

-La ASALE, que usted preside ¿Cuántas academias reúne?

Con la nuestra, 23. Y nos coordinamos aquí, al ser el director de la RAE presidente nato de ASALE desde que se fundó hace 70 años.

-¿Han apostado por la modernización? ¿Cómo se llevan con las redes?

Debemos atender los retos de cada día. En una sociedad que evoluciona mucho y a toda rapidez, no podemos desatender lo que está pasando con la tecnología; qué ocurre con las máquinas que hablan nuestro propio idioma; qué pasa con los aparatos que traducen automática pero incorrectamente…

Hay mucho que hacer en ese campo, y la RAE no es la de hace 300 años. Ahora la Academia es digital.

“No podemos desatender lo que está pasando con la tecnología. La RAE no es la de hace 300 años. Ahora la Academia es digital”

De isla a isla. Menorca y La Palma como hitos del turismo sostenible

AL ENCUENTRO

De isla a isla

MENORCA Y LA PALMA

Como hitos del turismo sostenible

Seguro que ha escuchado o leído alguna vez la expresión “turismo sostenible”. Y, a grandes rasgos, seguro que también sabe o se imagina a qué se refiere. Para poner imágenes y sensaciones, nos acercamos a dos lugares de nuestra geografía que son, en estos tiempos de cauta desescalada pandémica, paradigma de ese tipo de turismo por sus bosques, sus playas, su cultura y su gastronomía: la mediterránea Menorca y la atlántica La Palma.

JESÚS ORTÍZ

@JesOrtizAl

Jesús Ortíz

Fotos cedidas por Fundació Foment del Turisme de Menorca y Visit La Palma

SI SE TRATA DE DEJARSE llevar por atractivos culturales y naturales en zonas donde el visitante no sienta la presión de las aglomeraciones –nada convenientes en tiempos de pandemia y por más que esta esté remitiendo– y donde, a la vez, no haya que echar de menos el rayo de sol y el chapuzón en la playa, vamos de isla a isla y, como en el Juego de la Oca, tiramos porque es sostenible. Del Mediterráneo al Atlántico, más de dos mil kilómetros en línea recta mediante, la balear Menorca y La Palma canaria.

Son Reservas de la Biosfera las dos islas y esto ya dice mucho a su favor. Menorca lo es desde 1993, «por el alto grado de compatibilidad conseguido entre el desarrollo de las actividades económicas, el consumo de recursos y la conservación de su patrimonio y de su paisaje». Para La Palma el camino fue más largo, pero no menos reconfortante. La Unesco, que es quien reconoce la condición Reserva de la Biosfera a los 701 lugares del mundo donde se encuentran estos paraísos, firmó la primera declaración para la isla canaria en 1983, pero solo para algo más de quinientas hectáreas en el entorno del Bosque de los Tilos. El 1998 se amplió el espacio a una sexta parte de la isla y en 2002, definitivamente, toda La Palma se incluyó en el programa MAB (Man and the Biosphere Programme).

En ambos casos, hay algo más que tierra firme en sus espacios reservados. Se protegen también casi dieciséis mil quinientas hectáreas del Océano Atlántico que rodea a la isla canaria y cerca de cuatrocientas cincuenta mil del Mediterráneo de la balear. Asumiendo que los números en bruto son difíciles de imaginar, pensemos en unos veintitrés mil y seiscientos veinticinco mil campos de futbol, respectivamente. Estadios, eso sí, por los que no corren deportistas sino multitud de especies marinas entre las que es habitual ver delfines, cachalotes o calderones.

La Palma es tierra de fuertes contrastes, como no podía ser menos en una isla volcánica que se encuentra en la zona subtropical del hemisferio norte. Basta subir hasta los poco más de dos mil cuatrocientos metros del Roque de los Muchachos y echar un vistazo alrededor para ser consciente de que entre la verde y un tanto salvaje espesura que se intuye en el Bosque de los Tilos y las cumbres peladas de la Caldera de Taburiente o los senderos de la Ruta de los Volcanes, apenas coloreados con algún tajinaste rosa o azul, la diferencia es notable.

Carretera vieja de Garafia (La Palma)

Los senderos, bien definidos y señalizados, son los grandes aliados del turismo ecológico de la «Isla Bonita»; los de la Caldera de Taburiente, para comprobar que en ese gran círculo, con unos ocho kilómetros de diámetro, cada día es distinto: tanto si se accede a las cumbres, como si se deja el caminante llevar por el discurrir de los barrancos; los del Bosque de los Tilos, para hacer un viaje en el tiempo y poder palpar, ver, escuchar, oler y sentir lo mismo que, de haber existido la especie humana, habría experimentado hace más de sesenta millones de años, a principios de la Era Cenozoica; o los del Roque de los Muchachos, para dejar que los ojos se bañen de distancia de día y de estrellas de noche.

Menorca puede dar sensación, en un primer golpe de vista, de que es poco variada. Quizás sea porque la actividad agrícola de siglos ha conferido a su superficie un aspecto como de inmensa colcha de retales y abuela, que cubriese y protegiese un preciado tesoro. Pero a nada que el viajero se mueva entre la Tramuntana, la mitad norte, y el Migjorn, la sur, observará que los colores y las formas de esa colcha denotan distintas personalidades y enmarcan diferentes paisajes: tierra de colinas suaves del lado que mira a la Estrella Polar y surcada de barrancos en la zona opuesta; costas suaves donde entre calas y pequeños cabos un enamorado del mar pie a tierra podría pasarse la vida, en la Tramuntana, y acantilados impensables, al sur: rectos muchos de ellos, como si alguien los hubiera plantado ahí para respaldo de playas largas y serenas.

De entre las joyas de la isla, si de naturaleza a raudales hablamos, posiblemente la más característica es el Parque Natural de S’Albufera des Grau. La protagonista del espacio es una laguna de unas setenta hectáreas y en su entorno hay como un muestrario de todo lo que supone Menorca, como humedales, bosques, dunas o islotes, ya en la zona marítima, llenos de vida. Y si durante la visita surge la oportunidad de ver a algún águila pescadora yendo al «mercado», ya ha merecido la pena; y más al amanecer. Porque para atardecer, el de Pont d’en Gil, al otro lado de la isla y cerca de Ciudadela; esculpido, más que labrado, en un brazo de roca que se adentra en el mar. E importante para un ecoturista: a todos los lugares se puede llegar por el Camí de Cavals, un sendero que rodea la isla y que es pura historia.

Faro Cavallería (Menorca)

La historia también forma parte del sentido sostenible que tienen estos dos destinos. Y si nos centramos en esta, imposible no mencionar ese inmenso museo al aire libre menorquín que son los restos de la cultura talayótica. Talayots, navetas, dólmenes e hipogeos, repartidos en una treintena de bien conservados yacimientos, siguen siendo motivo de estudio para datarlos correctamente y definir en qué momentos de las edades de Bronce y de Hierro se construyeron. Un detalle más: «Menorca Talayótica» es, en el momento de escribir estas líneas, candidata a Patrimonio Mundial de la Humanidad. En Mahón, el viajero puede percibir su carácter estratégico para asuntos militares e imaginarse la fundación de la ciudad por parte de un hermano de Aníbal, Magón, los saqueos de Barbarroja o los setenta años de ocupación británica. Ciudadela, más administrativa y aristocrática, como corresponde a la antigua capital isleña, merece el paseo por su casco histórico, sin perder de vista al obelisco que conmemora el asalto de la flota otomana el 9 de julio de 1558.

Los primitivos palmeros eran los benahoritas, cuyo origen pudiera estar en algún antepasado bereber que hubiese salido del continente africano en busca de mejores sitios (¡y vaya si los encontró!). Un punto para empezar a entender a estas gentes, muy belicosas en el decir de los conquistadores continentales, es visitar el Museo Arqueológico Benahoarita, en Los Llanos de Aridane, pero sin dejar de encontrarse con los parques arqueológicos de Belmaco, el Tendal y la Zarza, donde es posible darse una mejor idea de las condiciones de vida de estos pobladores. Todo un tratado de astrología, por ejemplo, los petroglifos de Zarza; y un libro gordo de historia antigua imaginar a la familia de los reyes Juguiro y Garehagua instalada en el caboco (cueva) de Belmaco, donde tampoco faltan los petroglifos. En Santa Cruz de La Palma, la capital de la isla, la brisa suena a América: su puerto era el último europeo en la escala de los primeros viajeros al continente americano y de donde salía hacia allí la caña de azúcar que se producía en la isla. Su Juzgado de Indias (1558, Felipe II), es más, fue el primero de toda España en el que debían registrarse los barcos que comerciaban con las colonias del otro lado del «charco».

Las experiencias marinas, claro, son casi obligatorias cuando el destino vacacional es una isla. Si hemos de empezar por una singularidad, los siete faros de Menorca lo son. El Camí de Cavals antes citado nos puede llevar a casi todos ellos a caballo, claro, en bicicleta o, si el viajero está más entrenado, caminando. Lo bueno que tiene es que no se pierde de vista el mar en todo el recorrido y que permite disfrutar de un crepúsculo en el faro de Cavalleria o comprobar la furia de los elementos –a poco que se dé el día, por supuesto– en el de Favarix. Y podrá comprobar, quien no lo haya experimentado, que detenerse a mirar el mar pegado a un faro es siempre el principio de una historia, porque todos tienen un «algo» que excita la imaginación.

En la isla atlántica es muy común salir a descubrir cetáceos: delfines, cachalotes, calderones, rocuales… se muestran sin demasiados temores y hasta se convierten en animados y juguetones compañeros de singladura. Es más que recomendable, para el turista garante de la sostenibilidad, que la compañía en la que contrate su excursión de avistamiento tenga la certificación «bandera azul», que concede el Gobierno de Canarias. Y eso aportará otra perspectiva cultural: el buen hacer de los pilotos acercándose a los grupos en un ángulo de treinta grados, nunca de frente, en perpendicular o por detrás, navegando a la misma velocidad que el miembro más lento del grupo y dejándoles su espacio vital, indicando a los habitantes marinos que queremos compartir, no invadir.

La gastronomía, el concepto, incluye dos aspectos que enlazan directamente con la idea de sostenibilidad ligada a los lugares que visitamos: el mercado de proximidad y el cultural desde el punto de vista de las costumbres y los hábitos antropológicos. Pero también porque se pueden descubrir sabores y texturas que, a la postre, resultan inolvidables. Podemos hablar, así, del mojo palmero, que es el mojo picón o rojo hecho con pimienta picona palmera. Imprescindible con una carne o unas simples y magníficas papas arrugás. Y, bueno: el gofio, que es el resultado de cocinar harina de distintos cereales. En La Palma hay noticia de que ya los benahoritas lo consumían, procedente de semillas de amagante, en vez de cereales, y de raíces de helechos; hoy, incluso hay un Museo del Gofio en el municipio de Garafia. Pida el viajero un queso de cabra artesanal, para saber lo que es «pelotazo» de sabor, y saboréelo en otro momento asado y con mojo verde. Para los amantes de los vinos, las catas pueden ir desde los blancos, de la singular uva malvasía, hasta los tintos, de negramol y albillo, envejecidos en teas de pino canario.

Los Balcones, en Santa Cruz de La Palma (Foto S. Santos)

En Menorca, si de cocina marinera hablamos, imprescindible mencionar la caldereta de langosta. De este crustáceo se pueden localizar dos tipos en la isla: los de roca, de pequeño tamaño, y los de fondo, mayores, pero menos sabrosos. Su pesca está regulada y sometida a inspecciones para proteger la especie. Eso significa que no hay demasiada abundancia de langosta menorquina en los mercados y que el viajero debe recordar un principio si quiere degustar la especialidad gastronómica: si tiene un precio sospechosamente bajo (y al margen de que el guiso esté bueno o no), no será langosta local. Donde será casi imposible toparse con suplantaciones de productos alimentarios es en el terreno de los quesos de vaca, donde la denominación «de Mahón» reina indiscutiblemente. Otro tanto puede decirse de la sobreasada menorquina, más magra que la de otros lugares, y que puede ser fresca o curada, y el cuixot, con su toque anisado. Entre otras muchas posibilidades, dos cosas más: la oliaigua, una sopa muy simple que se hacían los payeses en tiempos de escasez, y el arroz de la tierra, que (debe ser para descolocar al forastero) no se hace con arroz, sino con trigo machacado en el mortero.

Y sí: playas estupendas, tanto bañadas por el Mediterráneo como por el Atlántico, para el dolce far niente, de vez en cuando, tumbados a la sombra y disfrutando de alguna bebida refrescante o para actividades organizadas, que las hay respetuosas con el entorno y la naturaleza, para el solaz de los más pequeños de la familia. Si la apuesta del viajero es por el turismo sostenible, ya sabe: de isla en isla.

Taula del poblado talayótico de Trepucó (Menorca)
INFORMACIÓN

LA PALMA
Visit La Palma
Tel.: 922 423 100
(Cabildo)
[email protected]
www.visitlapalma.es

MENORCA
Fundació Foment del Turisme de Menorca
Tel.: 971 368 678
[email protected]
www.menorca.es

Para no perderse

Menorca Reserva de la Biosfera
Agència Menorca Reserva de Biosfera, Departament de Medi Ambient i Reserva de Biosfera.
Consell Insular de Menorca.

La Palma Reserva Mundial de la Biosfera. Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera La Palma.

GASTRONOMÍA LOCAL
LA PALMA
Asador del Campesino
Travesía Casco Urbano
de Barlovento, 34
Barlovento
Tel.: 922 186 906
Twitter: @elcampesinobarlovento
 
Chipi-Chipi
Juan Mayor, 42
Santa Cruz de La Palma
Tel.- 922 411 024
www.chipichipi.es
 
 
MENORCA
Es Cranc
Escoles, 31
Fornells
Tel.: 971 37 64 42
www.escranc.com
 
Ca N´Aguedet
Lepant, 30
Es Mercadal
Tel.: 971 375 391
 
La Josefina
Moll de Llevant, 292
Mahón
Tel.: 971 353 368
Cascada de los Tilos (La Palma) (Foto S. Santos)

Un movimiento ganador para el ajedrez

ESFERA CULTURAL

Un movimiento ganador para el ajedrez

La serie Gambito de dama impulsa el número de practicantes del juego milenario, uno de los grandes beneficiados por las horas de ocio aislado en la pandemia.

JULIÁN DÍEZ

La pandemia ha tenido consecuencias inesperadas incluso en el apartado del ocio. Por ejemplo, difícilmente se podría haber esperado hace poco más de un año que un sutil y bien conocido juego milenario multiplicara su número de practicantes. Y que el impulsor de ese fenómeno fuera una serie de televisión basada en una novela publicada hace 35 años, y que se tradujo hace diez al castellano pasando totalmente inadvertida.

Sin embargo, el hecho es que Gambito de dama se ha convertido en uno de los fenómenos de los últimos años, y que su impacto ha trascendido a las multimillonarias audiencias mundiales (unos 70 millones de hogares la han visto) que es capaz de obtener una plataforma de servicio global como Netflix. Las consecuencias han sido tan llamativas como que los tableros de ajedrez estuvieron agotados durante semanas en muchas tiendas, en lo que supone un singular colofón a un periodo que ha sido en líneas generales muy positivo para el mundo de los juegos de mesa.

Suben las ventas. Un ejemplo de esta singular moda es el del impacto en Rechapados Ferrer, modesta firma catalana con 14 empleados. Uno de sus tableros aparecía en la partida decisiva de la serie, que se desarrolla (y fue filmada) en Berlín. La marca vende la práctica totalidad de los 20.000 tableros que producen anualmente a través de distribuidores alemanes, y alguien de producción de la serie debió comprar el tablero allí. Los responsables de Rechapados Ferrer no sabían que uno de sus modelos con remates de marquetería rojos y amarillos había sido visto por millones de telespectadores y se vieron de repente desbordados por los pedidos. Ahora mismo tienen lista de espera de más de un año.

Goliath Games, una de las principales productoras mundiales de juegos, cifró en un 1000% el incremento de sus ventas relacionadas con el ajedrez durante 2020. La web Chess.com reconoció un aumento de un 400% en el número de visitas y un incremento del 160% en el número de partidas disputadas en su aplicación, con tres millones de jugadores activos. Según la Federación Internacional de Ajedrez, el número de estudiantes inscritos en torneos pasó de treinta a cincuenta millones a lo largo del pasado año. El impacto se ha percibido incluso en pequeñas academias de enseñanza del juego, como la madrileña Ajedrez con cabeza, que casi ha duplicado su número de alumnos.

La incidencia ha sido especialmente significativa entre mujeres, que siempre han sido un colectivo minoritario en el juego. Hasta el año pasado, apenas el 16% de ajedrecistas federados eran mujeres, pese a ser un deporte que de entrada no hace distingos entre sexos (si bien existe un mundial femenino específico). Tampoco les ha acompañado mucho el éxito, ya que sólo una mujer ha llegado a estar entre los diez mejores ajedrecistas del mundo (la húngara Judit Polgar, ya retirada) y hoy apenas son tres entre las cien mejores.

Tirón femenino. Sin embargo, el carisma de la protagonista de Gambito de dama, Beth Harmon (interpretada por la argentina Anya Taylor-Joy), ha impulsado sobre todo a mujeres, incluso adultas, a retomar esta actividad, con un impacto numérico significativo. Eso sí, los expertos avisan de que, a pesar de que la serie refleja el juego mejor de lo que es habitual, contiene bastantes inexactitudes. El ejemplo más notable es que no se muestra ninguna partida terminada en tablas, cuando es el resultado más frecuente entre jugadores de alto nivel. Tampoco merece aprobación el detalle de corte dramático sobre el consumo de pastillas de la protagonista, puesto que sería difícil que mantuviera un rendimiento alto con ese tipo de adicción. El más conocido experto en ajedrez español, Leontxo García, planteaba en su análisis de la serie un reto para el futuro: «Hacer una buena peli sobre las numerosas facetas apasionantes del ajedrez sin recurrir para nada al crimen, las drogas o la paranoia».

En cambio, se ha destacado la verosimilitud de las partidas retratadas, en las que se ha tenido el detalle de reproducir algunos grandes juegos de la historia del ajedrez. También gustó la falta de glamour que acompaña a la mayor parte de los eventos reales de este mundillo: conviene recordar que, según cálculos oficiales, las ganancias medias en torneos y campeonatos de los cien mejores jugadores del mundo andan en torno a los 29.000 euros anuales, y en la práctica totalidad de los casos complementan sus ingresos con tareas de enseñanza, redacción de artículos y libros, exhibiciones privadas…

La Beth Harmon de Gambito de dama pasa por ese tipo de vida un tanto insegura hasta llegar al campeonato del mundo, que como la propia serie termina convertido en un evento de interés global. De hecho, según los expertos, entraría en la historia del ajedrez en la misma categoría que el duelo entre Bobby Fisher y Boris Spassky en los años setenta; los sucesivos mundiales entre Garri Kaspárov y Anatoli Kárpov en los ochenta, o las partidas del propio Kaspárov contra programas, a caballo del fin del milenio.

Una novela recuperada

La serie Gambito de dama está basada en una novela de Walter Tevis, un escritor de notable prestigio en Estados Unidos pero relativamente poco conocido fuera. Su fama deviene sobre todo de las adaptaciones audiovisuales de otras de sus obras más notables, caso de El buscavidas, convertida en mítico filme protagonizado por Paul Newman, su continuación El color del dinero o El hombre que cayó a la Tierra, con David Bowie. Tevis, que murió relativamente joven y tuvo notables problemas de adicciones, tuvo una carrera de moderado éxito pero en la que nunca alcanzó las ventas que ha conseguido esta, su quinta novela (originalmente publicada en 1983), tras su adaptación televisiva, cuando llegó a colocarse en el primer puesto de ventas de The New York Times. Fue traducida al castellano por primera vez hace una década (con el título de Gambito de reina) por una pequeña editorial, Amarelle, y la misma versión realizada entonces por Rafael Marín ha sido la empleada por Alfaguara para su nueva edición del pasado enero.

Otras fuentes

Infografía sobre el impacto de Gambito de dama en las búsquedas de internet

Vídeo en el que Magnus Carlsen, mejor jugador del mundo de ajedrez, desentraña la popular serie de Netflix Gambito de dama.

17 películas y documentales para apasionados del ajedrez.

Nueva propuesta de Garri Kaspárov, la red social Kasparovchess, bajo el paraguas del conglomerado francés de las telecomunicaciones Vivendi.

La carrera por enfrentarse a Carlsen

La mejor prueba para saber si Gambito de dama tendrá efecto en la popularidad del ajedrez profesional la tendremos cuando Magnus Carlsen ponga en juego su título mundial del 24 de noviembre al 16 de diciembre próximos, en Dubai. Antes, los ocho mejores jugadores del momento se están disputando el derecho a desafiar al que muchos consideran el mejor jugador de la historia, en un proceso que se vio interrumpido la primavera pasada por la expansión del covid-19. El ruso Ian Nepomniachtchi y el francés Maxime Vachier-Lagrave encabezaban la clasificación tras la disputa de siete partidas, de forma sorprendente, dado que el galo es un jugador relativamente veterano y que accedió al torneo por la negativa a disputarlo por temor a la pandemia por parte de uno de los favoritos, el azerí Timur Radjanov. En todo caso, cabe esperar que los jugadores en el segundo y el tercer puesto del ranking mundial, el estadounidense Fabio Caruana y el chino Ding Liren, ofrezcan aún fuerte resistencia. Una final entre Carlsen, a estas alturas ya un mito, y Caruana, fuertemente respaldado por empresas estadounidenses, podría tener audiencias récord en la actual coyuntura. Sería además la revancha del último Mundial celebrado, en el que el resultado fue de empate a seis y Carlsen se impuso en una «prórroga» de partidas semirrapidas, su punto fuerte.

Entrevista a José Miguel Pérez-Sierra, director musical

ESFERA CULTURAL

José Miguel Pérez-Sierra

director musical

José Miguel Pérez-Sierra (Madrid, 1981) cambió el piano por la batuta en 2005, frente a la Sinfónica de Galicia. Un año más tarde se convertiría en el director más joven en enfrentarse a un título rossiniano en el Festival de Pesaro. Reconocido internacionalmente por su labor -mejor director de ópera en la temporada 2019 de Santiago de Chile- estos días, tras la habitual presencia en el Teatro de la Zarzuela, se anota un doble debut operístico en el Teatro Real. 

JUAN ANTONIO LLORENTE

-El título de su primera ópera pareció marcar su destino.
No está mal que se llamase El viaje a Reims. Fue el pistoletazo de salida de 15 años en los que no he parado, moviéndome por medio mundo. Aunque no es la faceta que más me gusta de mi trabajo, porque soy muy casero, muy familiar. De verdad disfruto como ahora, haciendo música en mi casa, donde he crecido:  en los teatros en los que, desde pequeño, aprendí a amar la música. Pero al final, sin ser viajero de vocación, porque no me gusta hacer turismo, al exigirlo mi profesión, me resulta interesante la experiencia de conocer mundo, integrándome largas temporadas en la idiosincrasia de un país; de una ciudad. Estas experiencias son muy enriquecedoras para un artista.   

-¿Había planificado milimétricamente su carrera?
No. En cada momento he tratado de fluir, viendo las oportunidades que se presentaban para tomar la decisión más adecuada, tratando de escoger las que más se parecían a mí como artista y como persona. La carrera de un artista se debe parecer a uno mismo. Si echo la vista atrás, me siento orgulloso de lo fructífero que ha sido este tiempo. A lo mejor, hace quince años quería otras cosas. Pero planificándolas, posiblemente no habrían sido mejores.

-De la treintena de orquestas sinfónicas de España, ¿le falta alguna por dirigir?
Tres o cuatro, porque no se ha dado la situación. A lo mejor alguna me ha buscado y no estaba disponible o, simplemente, no me han buscado. Pero conozco casi todas, y estoy muy contento.

-¿Con alguna ha surgido especial feeling, como para haberle ofrecido su titularidad o, sopesando servidumbres, o prefiere el estatus de freelancer?
Esto enlaza con lo que decía sobre la planificación o no de mi carrera. En 15 años no he sido titular de nada, y no puedo decir que sea elección mía. Hace tiempo creo que ya me puede apetecer volcarme en cuerpo y alma en un proyecto propio que, día a día, crezca, mejore y se desarrolle, sintiendo en alguna medida que ese niño es mío. Pero lo mismo que digo que no se ha dado hasta ahora, digo que ha estado a punto hasta en una decena de ocasiones en España y en otros países donde trabajo habitualmente, pero no se ha llegado a un acuerdo. Porque han estimado que otro director era más adecuado, o yo que el proyecto, que un principio me resultaba interesante, luego no me lo parecía tanto. Eso ha dado lugar a una carrera que puede ser un poco atípica exclusivamente como director invitado.

-Sin parar.
Tengo la inmensa fortuna de contar con un volumen de trabajo casi mayor que los que tienen titularidades, y eso es una suerte para mí, porque no es lo habitual. ¿Que si me apetece afrontar algún proyecto como titular? Pues si. Cada vez más. A cambio, he tenido mi agenda a disposición, para moverme permanentemente entre unos sitios y otros. En estos 15 años habré dirigido treinta o cuarenta orquestas sinfónicas y en treinta o cuarenta teatros. Si desde el principio me hubiera ubicado con una titularidad, eso igual no habría sido posible. -Esa trashumancia le ha servido para crear vínculos.
A lo largo del tiempo se crean lazos muy firmes con orquestas en las que artísticamente llegas a una simbiosis similar a la de su director musical. La Oviedo Filarmonía la he dirigido unas 50 veces; la Sinfónica de Euskadi, otras 30. Pero a la ORCAM creo que han sido 115. No sé si llega a esa cifra alguno de sus responsables de los últimos años. También es verdad que quizás te llevas sólo la parte bonita, la artística. La administrativa y las decisiones más duras la evitas. Y eso tampoco está mal. -Otro de sus referentes es el Teatro de la Zarzuela, donde acaba de dirigir Benamor ¿Cuántas funciones se anota en este coliseo madrileño?
La número 100 se celebró hace dos años, cuando dirigía El Barberillo de Lavapiés. Con Benamor, mi novena producción en el Teatro, he llegado a 125. Dentro de mis ganas de hacer todo tipo de música, la zarzuela sin duda estará siempre. Un director español tiene el deber y el orgullo de contar con un repertorio maravilloso, que gusta a todo el que lo escucha. Habría que exportarla, globalizarla más, y creo que lo lograremos. Pero es bonito que, como factor distintivo complementario, sea una música muy nuestra, que casi-casi sólo hacemos los españoles. Hay directores estupendos haciendo opereta francesa o alemana, pero no es lo mismo. Como género popular, la zarzuela española es sin duda más potente, de más calidad y más abundante, porque el repertorio es inmenso. -De esa inmensidad usted ha rescatado títulos como Gloria y peluca o El estreno de un artista y, ahora, Benamor. ¿Ha valido la pena o, después de sacarlas a la luz, han vuelto al cajón?
Este tipo de recuperaciones suponen un esfuerzo adicional, pero hay que hacerlo con la fe de que en alguna ocasión pueda quedar en el repertorio algo de lo que recuperas. En Benamor tengo mucha fe. Aparte de que la partitura es digna de pertenecer al repertorio por pleno derecho, ha contado con una producción preciosa, que puede ir a muchos teatros. -También para su debut operístico en el Teatro Real ha optado por sacar del olvido Don Fernando el emplazado, de Zubiaurre ¿Lo ofreció usted?
Me lo propusieron. Empezamos a hablar de la obra en 2016 y después de diversos retrasos, quedamos emplazados (ríe) para esta temporada. La edición me ha costado hacerla. Han tenido que funcionar muchas sinergias para llegar a puerto, y ahí está. Es música muy bella. Zubiaurre es un compositor muy verdiano, de rasgos estilísticos peculiares que hacen creer que estás oyendo un Verdi joven, con alguna referencia a la trilogía popular. Por las fuentes con que contábamos, creímos que se había estrenado a finales del siglo XIX; luego supimos que fue en 1871, con lo que se acerca mucho a la música europea que se estaba haciendo en ese momento: un ejemplo de su época. Ahora nos preguntamos el porqué de 150 años desaparecida. -Complementa esta primera aventura operística con la producción de Viva la Mamma, firmada por Laurent Pelly.
Eso es. Tras mi debut con una ópera completa en forma de concierto, con esta ópera de Donizetti estaré por vez primera en el foso. Para el futuro tenemos otros proyectos, que como es lógico no se pueden contar todavía. -¿Ha echado en falta el apartado escénico en la ópera de Zubiaurre?
En una ópera como Don Fernando, tan compleja incluso desde el punto de vista vocal, resultaba complicada la puesta en escena. Ha sido bueno hacerla primero en versión concierto, para que el público se pudiese concentrar exclusivamente en la música. Esperemos que en el futuro tenga un gran recorrido. Porque, igual que en Benamor, un espectáculo completo favorece la valorización de la partitura. Y nos haría mucha ilusión, por tratarse de un proyecto muy largo y muy trabajado. -Las normas marcadas por la pandemia han obligado a reducir la duración de algunas obras para encajar en los tiempos marcados. ¿Le parece sacrílego a un especialista exigente como usted?
Los músicos, y más con el perfil musicológico, como yo, de alumno del maestro Zedda, tenemos esa obsesión por el respeto al autor y las versiones integrales, evitando cortes. Pero ahora nos toca preocuparnos por nosotros; por los vivos, porque hay que adaptarse a los tiempos que corren. Muchos artistas lo han pasado mal, porque no podían seguir pagando sus hipotecas. Las dificultades en muchos casos han ido más allá de la mera desesperación por no poder hacer música en público. Conozco muchísimos casos de colegas, cantantes, amigos, que lo que necesitan, también por su salud mental, es verse de nuevo en un escenario… Esos compositores a los que tanto respetamos y salvaguardamos, en una situación así también hubieran hecho de todo con tal de salir a escena. Si te dicen que una función de tres horas la tienes que reducir a una y tres cuartos, se hace con todo el dolor del corazón. En algún momento, seguro que Rossini tuvo que hacerlo, y lo hizo.

Dentro de mis ganas de hacer todo tipo de música, la zarzuela sin duda estará siempre

Se crean lazos muy firmes con orquestas en las que artísticamente llegas a una simbiosis similar a la de su director musical

¿Dónde encontrarle?

Hasta que los principales teatros vayan desvelando sus temporadas, la actividad de Pérez-Sierra podemos encontrarla en su propia página web o bien recurriendo al periscopio (www.operabase.com) infalible para la puesta al día en su actividad lírica.

Muchos artistas lo han pasado mal, porque no podían seguir pagando sus hipotecas

Nava, entre sidra y agua

AL ENCUENTRO

NAVA

ENTRE SIDRA Y AGUA

Cuentan las crónicas de los tiempos de Augusto que cuando los romanos llegaron a las tierras bañadas por el Cantábrico, los pobladores de lo que hoy llamamos Asturias fermentaban el mosto de manzana para hacer sicĕra. Veinte siglos largos después, la ‘bebida embriagadora’, que eso significa la palabra latina, tiene su capital en Nava, que se ha convertido en templo de la sidra. Y también del agua. No solo por sus ríos y manantiales, sino porque los propios romanos también encontraron aguas puras y medicinales en la pedanía naveta de Fuensanta; aguas que, en 2021, celebran los 175 años desde que se oficializó su condición de ‘utilidad pública’.

JESÚS ORTÍZ

@JesOrtizAl

Jesús Ortíz

No deja de ser cierto que la sidra es bebida tradicional en muchas partes del mundo, sobre todo de la Europa atlántica, pero no lo es menos que cuando añadimos la palabra “natural” la mirada se vuelve hacia el norte de España y, sobre todo, Asturias. Expresiones como chigre, culín (o ‘culete’) y espicha se identifican con el Principado y con esa bebida rubia, refrescante y divertida, por el ritual que la envuelve. De oriente a occidente, del interior a la costa, en cualquier localidad asturiana hay lagares, industriales o artesanales, desde donde se distribuye el mosto fermentado de manzana. La mayor concentración de ellos se encuentra en la denominada ‘Comarca de la Sidra’, formada por seis municipios limítrofes y cuya capital es la tierra de los navetos.

Nava, junto con Bimenes, es el concejo más interior de la media docena que componen la mancomunidad. Es, por tanto, una zona de montaña o, más exactamente, al pie de montañas como ese símbolo local que es Peñamayor. Nada mejor, por cierto, que llegarse hasta Les Praeres, al pie de su cumbre, para darse un buen baño de paisaje, aunque sin saber muy bien si uno debe sentirse azor flotando por encima de los verdes eternos o ciervo henchido de espacio para correr, pastar o berrear; esto último para los machos y llegado el momento, claro. No se pierda, por cierto, ese ‘momento’ cuando el verano va cediendo sitio a los tonos otoñales: es todo un espectáculo.

El municipio es, en fin, más de disfrutar las rutas rurales que las urbanas, aunque el centro de la localidad, en torno a la Plaza de Manuel Uría, tiene ese aire recoleto que anima a dejarse envolver por la personalidad de los colores de las fachadas, mientras el paseante disfruta de unos ‘culetes’ de sidra en una de las terrazas con que se prolongan los chigres circundantes. Es el sitio para comprobar cómo “sus vecinos se han distinguido a través del tiempo por la defensa y valoración de la sidra”, según explicó el jurado de los premios Princesa de Asturias, cuando concedió el título de Pueblo Ejemplar 1996 a su mancomunidad vecinal.

Capilla de Santa Lucía (siglo XVIII), En Ceceda

El Museo de la Sidra está pegado a esa plaza y su fin es dar a conocer la bebida, su origen, elaboración y características, además de la cultura y tradiciones que la rodean. Al margen de escenas que recrean el camino seguido por la manzana desde la pomarada hasta, una vez fermentado su mosto, el paladar de quienes lo degustan y de la exposición de utensilios tradicionalmente utilizados antaño para las distintas tareas, hay un pequeño llagar mecánico que suele hacer las delicias de los niños… ¡y de algún mayor! El visitante toma una manzana, la sitúa en la entrada del artefacto y ve cómo su pieza de fruta pasa por el tren de lavado, se trocea, se maya (se prensa), se recoge el mosto y se pasa este directamente a la cuba de fermentación. Toda una experiencia que termina, como no podía ser de otra manera, aprendiendo a escanciar y tomando una ‘sidrina’ (dulce, o sin alcohol, para quien lo desee).

Difícil saber con exactitud en qué época o civilización nace la sidra. El hecho de que los romanos la conocieran e identificaran, cuando observaron su utilización entre los habitantes del arco atlántico, hace pensar en que su consumo viene de lejos. Y es más que probable que el cultivo de la manzana, las pomaradas, haya sido la alternativa en las zonas geográficas donde es complicado criar vides. Pero, llegados a los tiempos actuales en que los métodos de agricultura vitivinícola permitirían plantar viníferas casi en cualquier sitio, dígale usted a un asturiano que le cambiamos la sidra por el vino. En el mejor de los casos, le contestaría que si no pueden ser ambas cosas… Y si, con permiso de la pandemia, puede el lector acercarse a Nava en la segunda semana de julio, podrá ser partícipe del Festival de la Sidra, que en 2021 irá por la 64 edición, y degustar la de distintos elaboradores mientras presencia el concurso de escanciadores y comprobar el amor de los astures por una de sus señas de identidad.

Las Foces (hoces) del Río Pendón es una de las rutas de senderismo más populares en Nava. Parte de la entrada del Balneario de Fuensanta y es una ruta circular de poco menos de nueve kilómetros, que transcurre entre panorámicas para dejar colgadas en las retinas cual obras de arte, aguas cristalinas, puentes tapizados de musgo, cascadas, caminos labrados en la piedra y majadas pastoriles. Es un imprescindible, pero hay más: la ruta del Picu La Mua, la de Santo Tomás de Priandi, la de la Coroña de Castru, la de la Ribera del Río Peña o el Sendero del Remediu.

Cabe hacer especial mención, por su concepción, de la Ruta de los Escolinos (escolares). Se concibió en 2007 como un ejercicio de educación medioambiental por parte de los alumnos del IES Peñamayor de Nava y que sus promotores definen como “un recorrido por la arquitectura tradicional asturiana, en un entorno lleno de belleza, ante la animada mirada del monte Peñamayor”. Es una ruta circular, de nueve kilómetros y muy fácil, que parte del polideportivo de Nava. Conveniente llevar para hacerla el documento elaborado por los escolinos, que está en bable —advertencia para no asturianos—, o localizar a alguno de los alumnos que la haya hecho en los últimos años para que ayude como guía.

Palacio de la Ferrería (siglo XIV)

El Palacio de la Ferrería tiene la cualidad de aunar senderismo, historia, leyendas, naturaleza y paisaje en torno a un monumento cuya primera piedra es probable que date de principios del siglo X, aunque lo que ahora se ve corresponde al siglo XIV y se organiza en torno a la torre gótica. Perteneció a los Álvarez de las Asturias o a sus ancestros, que eran de las Asturias, pero no todos Álvarez (Díez, Fernández, Rodríguez, según fueran hijos de un Diego, Fernando o Rodrigo). Se llega a la casa fortificada por un precioso sendero paralelo al Río Prá, que parte, como el de las Foces, del Balneario de Fuensanta.

No es fácil saber a qué la dedicaban sus primeros propietarios, aunque, por su carácter rural, es posible que fuese lugar donde administrar las posesiones de la familia circundantes o de descanso, bien alejado de la corte. Sí parece contrastado el origen del nombre: herrería, porque allí se fabricaban armas blancas. El sitio es precioso, pero lo que más ha marcado su existencia es la historia o leyenda, nadie lo puede asegurar, de que por allí correteó de niña Jimena Díaz, la hija de Diego Fernández de las Asturias, Conde de Oviedo, y esposa de Rodrigo Díaz de Vivar “El Cid”. Como Jimena nació a mediados del siglo XI, la única posibilidad de que sus andanzas por La Ferrería sean ciertas es que, en efecto, la casa tuviera una construcción anterior a la que hoy se conserva. Pero es lo mismo: el encanto de identificarla con la noble dama no se lo quita nadie.

Ceceda, por no dejar nada atrás digno de ser visto, es una pedanía naveta que se hace visible, al otro lado de la carretera nacional, por un conjunto de casas, hórreos y otros pequeños edificios apiñados en lo alto de una colina, cuyo origen bien pudo ser un castro celta, lo que da idea de su situación y las vistas en su entorno. Predomina el estilo colonial en sus casas, propio de los indianos. Sus callejas se ven, más que cuidadas, mimadas por sus vecinos. Todo un pelotazo de armonía al que contribuyen muestras de la arquitectura local y la preciosa capilla de Santa Lucía (siglo XVII).

INFORMACIÓN

Turismo de Nava
Plaza José Vicente Ordóñez «El Turrao»
Tel.: 985 714 477
[email protected]
http://www.ayto-nava.es

Museo de la Sidra
Plaza Príncipe de Asturias, s/n
Tel.: 985 717 422
www.museodelasidra.com
(Se pueden concertar visitas combinadas con recorridos por lagares de Nava).

La campeona de escanciadores 1999, 2004 y 2005, Susana Ovín, sirviendo un ‘culete’ en La Barraca.

Para no perderse

El léxico de la sidra y el vino en la diplomática medieval asturiana en latín (siglos VIII-XIII). Perfecto Rodríguez Fernández. Boletín del Real Instituto de Estudios Asturianos n.º 109-110 (Oviedo, 1983).

Red de senderos del Concejo de Nava. Edita: Ayuntamiento de Nava.

Ruta de los escolinos. Con el apoyo de IES Peñamayor, Nava.

RESTAURANTES, CHIGRES Y BARES

Casa Mino-Villa de Nava
Carretera Oviedo-Santander
Tel.: 985 718 070
[email protected]
www.hotelvilladenava.com

La Barraca
La Barraca, 16
Tel.: 985 716 936
[email protected]

Sidrería Plaza
Plaza de Manuel Uría, 11
Tel.: 984 84 25 71
[email protected]
https://sidreriaplaza.com/

La Naveta
Plaza Dominganes, 7
Te.: 684 613 142
[email protected]
www.lanaveta.com

Los 175 años de Fuensanta
Fachada del Balneario de Fuensanta (mediados s. XIX)

Fue el 31 de mayo de 1846 cuando el manantial de Fuensanta obtuvo el reconocimiento de agua minero medicinal de Utilidad Pública por Real Orden, “por sus propiedades terapéuticas y su composición única y equilibrada”. Esta declaración fue paralela a la construcción del balneario, al que empezaron a ir aquellos que buscaban paliar sus males estomacales, renales, dermatológicos y un largo etcétera en el que se incluía el alivio de la anemia. Como curiosidad, aún se conserva la bañera de mármol macizo que se hizo para la reina Isabel II.

Pero esto no es más que un hito de la historia que comienza, hasta donde sabemos, con la llegada de los romanos a Hispania; y que se perpetúa en el tiempo, como demuestran documentos como la Carta Puebla del Concejo de Nava de Alfonso X el Sabio (siglo XIII) o las referencias de un peregrino del Camino de Santiago, en el siglo XVIII, que habla en su diario de “la presencia de una fuente termal medicinal, a orillas del rio Prada, que tiene nombre de Fuente Santa por haberse observado que a ningún enfermo agrava y sí alivia».

Hoy, y aunque no tiene actividad balnearia, Fuensanta es una prestigiosa marca de agua mineral bien conocida y apreciada en España, pero también demandada en países como Estados Unidos, México, República Dominicana, Panamá, Puerto Rico, China, Emiratos Árabes o Marruecos. Sin duda, Nava, la capital de la sidra, se potencia también con el agua.

La pandemia impulsa la lectura

ESFERA CULTURAL

La pandemia impulsa la lectura

Al contrario que buena parte de las industrias culturales, el sector editorial emerge de la pandemia sin graves daños y con perspectivas de que el hábito de la lectura se haya reforzado.


JULIÁN DÍEZ

Los teatros a medio aforo y abiertos solo en contadas ocasiones, los museos potenciando sus escaparates virtuales, los conciertos suspendidos, sólo un 30% de los cines de toda España abiertos… Y, en una más de las sorpresas sociológicas que nos ha deparado la pandemia, el sector editorial, uno de los habituales enfermos de la cultura en los últimos años, no se ha visto seriamente afectado en sus balances del pasado año. Las caídas en determinadas fechas se compensaron ampliamente en otras; es más, según algunas fuentes del sector, las ventas subieron moderadamente.

“Aparte de las circunstancias generales, el comportamiento de cada libro es diferente, unos se venden más y otros menos, debido a su propia naturaleza y conexión con el lector. Es un tópico, pero cierto. La editorial Atalanta ha tenido una subida moderada”, explica su editor, Jacobo Siruela.

Quizá muchos lectores no sepan que entre dos de las grandes compañías se reparten una cifra variable de ventas, que se encuentran en torno al 80% del mercado español.

Tras muchos nombres conocidos, se esconden dos gigantes: Penguin Random House, que cuenta con Plaza & Janés, Alfaguara, Salamandra, Debate o Ediciones B, entre otras muchas, y Planeta, a la que corresponden también Tusquets, Seix Barral, Espasa, Destino o Grijalbo, entre otras.

Si vemos los diez libros más vendidos del pasado año, en los distintos listados que han publicado diferentes fuentes, el denominador común es la pertenencia a alguno de los sellos mencionados. No ha habido grandes sorpresas, más allá de la prolongación del éxito de El infinito en un junco, de Irene Vallejo. Valores seguros más que consolidados en ejercicios precedentes, desde Arturo Pérez-Reverte, hasta Juan Gómez Jurado, pasando por Elisabet Benavent, Ken Follet, Joël Dickert o Almudena Grandes.

Prima la calidad

Según Enrique Redel, editor de la editorial independiente Impedimenta: “Tras un segundo trimestre complicado, en el que las ventas bajaron al no estar las librerías abiertas, la vuelta fue muy fuerte y además hubo campaña de verano. El otoño fue potente y aunque la campaña de Navidad no fue buena, al final la subida fue notable. Eso pasó en las editoriales más prescriptivas y selectivas, en las editoriales dedicadas a la literatura de calidad, de fondo, cuyo punto fuerte son las librerías literarias”.

Porque Redel coincide con Siruela en que la demanda que ha crecido es la de textos exigentes, no masivos, pero que van más allá de la literatura que ocupa casi siempre las listas de bestsellers: “Quizás es porque hemos redescubierto la lectura, la buena lectura, como una opción premium de entretenimiento, frente a otras apuestas más gaseosas y volátiles. Algo que también han notado las librerías, con afluencias récord. En cuanto a géneros, nos ha funcionado sorprendentemente bien el western (A lo lejos, de Hernán Díaz y Basilisco, de Jon Bilbao, están entre nuestros cinco títulos más vendidos del año)”.

Los hechos provocan que las expectativas para este ejercicio mantengan también un discreto tono optimista: “La Covid-19 no perjudica a los lectores, al contrario, tienen más tiempo. Seguiremos en nuestra misma línea de trabajo, navegando contra viento y marea”, señala Jacobo Siruela. Enrique Redel apunta ideas similares: “Las perspectivas son buenas, pero porque hemos redoblado nuestra apuesta por títulos muy pensados, que van más allá del mero entretenimiento, que aportan “algo más.

Estas editoriales no tienen, en su mayoría, catálogo en libro electrónico, con lo que un potencial incremento de las ventas en ese formato durante el periodo en el que no fue posible comprar libros presencialmente no les ha afectado. Lamentablemente, las fuentes al respecto son bastante opacas y no hay todavía un balance sobre ventas del sector en formato ebook.

Las editoriales de menor tamaño dependen significativamente de la evolución de las librerías, donde se recomiendan títulos de manera personalizada, con atención específica al lector y sin tanta relevancia para el marketing. “Las cifras de enero han sido buenas, mejores incluso que las del año pasado, pero para que el año funcione es clave que las librerías estén abiertas. Sin las librerías independientes el negocio no funciona”, explica Enrique Redel. Y curiosamente, pese a los cierres que se acumularon en los años previos y los meses que han debido permanecer cerradas durante este pasado año, también desde la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL) se envía un mensaje de moderado optimismo.

Apoyo social

Según Álvaro Manso, librero portavoz de la asociación y responsable de la librería burgalesa Luz y Vida, “todos los indicios apuntan a que la caída no ha sido tan grave como se preveía en los meses del cierre por el estado de alarma. La lectura ha sido uno de los hábitos culturales que ha experimentado un crecimiento durante estos meses y las librerías hemos recibido un gran apoyo, no solo de nuestros clientes fieles, sino de muchas otras personas que han tomado conciencia de la necesidad de apoyar al comercio de proximidad”.

Además, el movimiento de las librerías para conformar una plataforma web colectiva, todostuslibros.com, ha funcionado también de forma interesante en sus primeros meses de andadura: 167.891 usuarios dados de alta, 365 librerías registradas, y ventas por un importe superior a los 700.000 euros. “Es un ejemplo de colaboración de una rica diversidad de empresas culturales (editoriales, distribuidoras y librerías), que permite una competencia libre, distribuye las ganancias y no fomenta una única empresa ganadora”, señala Manso, en una clara referencia al gigante que les ha comido terreno en los últimos años. No hay datos en España, pero en Estados Unidos Amazon copa el 40% de la venta total de libros. “Los primeros estudios que vamos conociendo siguen señalando que las librerías y las cadenas de librerías somos el primer punto de encuentro de los lectores con los libros. La venta presencial tiene todavía mucha fuerza”, ratifica.

Este pasado año no hubo Feria del Libro de Madrid y Sant Jordi se aplazó al otoño, con lo que dos de los momentos álgidos del sector quedaron seriamente tocados. A cambio, las ventas en verano y en navidades estuvieron a un nivel excelente, por encima de las expectativas.

Todavía no se sabe al detalle lo que ocurrirá con esas grandes citas de primavera, nos explica Álvaro Manso: “Ya hemos conocido que la Feria del Libro de Madrid apuesta por el otoño como fecha de celebración; Sant Jordi no se ha pronunciado y todavía estamos esperando la concreción de qué pasará con este tipo de eventos por todo el territorio. Hay que esperar un poco más para saber si hay posibilidades de plantear propuestas alternativas hasta que las condiciones sanitarias sean más favorables y permitan la concentración de un mayor número de personas”.

El regreso de Camus

Entre los libros que han vendido más de lo normal en los últimos tiempos, destaca la forma en que el clásico La peste, de Albert Camus, se coló entre los más vendidos en las listas de algunos periódicos durante el pasado mayo. En Francia, llegó incluso al número uno de ventas durante una semana. El tono existencialista de esa obra maestra, en el contexto de una plaga, sin duda encontró eco en los sentimientos de algunos lectores. Curiosamente, en cambio, no han funcionado prácticamente los libros oportunistas surgidos a lo largo de estos meses, en algunos casos con firmas tan notables como la del filósofo esloveno Slavoj Zizek, que reflexionaba sobre este fenómeno en el breve Pandemia, de Anagrama.

Este pasado año no hubo Feria del Libro de Madrid y Sant Jordi se aplazó al otoño, con lo que dos de los momentos álgidos del sector quedaron seriamente tocados

Otras fuentes

Una descripción extensa de Los ojos de la oscuridad de Dean Koontz y los matices sobre su condición profética

Para conocer un panorama sobre la concentración del mercado editorial en España

El alta en la web colectiva de las librerías españolas es gratuita

Las librerías han lanzado su propia plataforma online y se ha capeado el confinamiento mejor que en otros sectores

Profecías relativas, éxitos de ventas

En Estados Unidos se colocó una semana como tercer libro más vendido en Amazon una novela de terror de 1981, Los ojos de la oscuridad. La novela es bastante mejorable, pero se mantiene en catálogo por la popularidad de su autor, Dean R. Koontz, un secundario de la literatura de terror contemporánea. La repentina fama de este título (que reeditó en España RBA) se basa en que describe una pandemia extendida en 2020 y llamada Wuhan-400. También ha sido reivindicada en los últimos tiempos una novela de terror pospandémica de mayor calidad, Apocalipsis, para muchos la obra magna de Stephen King, que además ahora ha sido llevada a serie de televisión con su título original: The Stand.

Entrevista a Alberto Conejero, dramaturgo

ESFERA CULTURAL

ALBERTO CONEJERO, dramaturgo

«Escribir me concilia con mis fantasmas»

Multiplicándose en todas las facetas que brinda el teatro, reconocido entre otros por el Premio Nacional de Literatura Dramática y con sus obras representadas en más de una docena de países, Alberto Conejero (Vilches, Jaén, 1978) factótum de la escena en España, anuncia un golpe de timón en su carrera, tras presentarse estos días en calidad de autor, director y actor en una propuesta de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Mientras, ajusta los engranajes de la nueva edición del Festival de Otoño de Madrid, a cuyo frente está desde el pasado año.

 

JUAN ANTONIO LLORENTE

AlbertoConejero2

En Paloma Negra, la obra que acaba de estrenar en los Teatros del Canal, un personaje interpela al público: “¿Quién soy yo?”. Rebotando la pregunta: ¿Quién es usted?

No lo sé a ciencia cierta. La identidad es un camino. Nos vamos transformado día a día, año a año. Incluso las células, llega un momento en que no son las mismas. Hasta el cuerpo cambia. Pero si tuviera que responder de un modo conciso, diría que soy un amante del teatro.

… oficiante en el altar de García Lorca.
Uno tiene maestros entre los vivos y también entre los muertos. De éstos, Lorca para mí ha sido y es un gran maestro. No sólo como dramaturgo y poeta; también como ciudadano. Un glorioso ejemplo de lo mejor que puede dar este país. Y su final, un triste ejemplo de lo peor que este país puede dar.

¿Se transforma, según escriba teatro, poesía o cuento?

No lo creo. Al menos, no lo siento, porque esa distinción entre dramaturgo y poeta no voy a decir que es contemporánea, pero sí moderna. Pienso en Valle Inclán, Lorca o Angelica Liddell, por citar una autora más reciente. Y son todos poetas y dramaturgos. Los poetas han estado siempre en el corazón del teatro y el teatro muy cerca de la poesía, si es que no son la misma cosa. Yo no me transformo; las herramientas de escritura son distintas, pero la sustancia es la misma. Entiendo que la poesía siempre establece un tu y yo, y el teatro un nosotros: una primera persona del plural. La poesía tiene más que ver con el encuentro cuerpo a cuerpo, corazón a corazón. No siento que abandone al poeta cuando estoy escribiendo teatro, ni tampoco al teatro cuando escribo poesía. Es quizá una de mis potencias y a la vez de mis fragilidades.

¿En qué lugar deja el cine?

Deseo que alguna de mis historias llegue a la gran pantalla. Con Laura Belloso como coguionista, hicimos el guion de La piedra oscura y creo que la película está en preproducción. También se han interesado por La geometría del trigo para el cine. Pero al no tener mucha ambición en ese terreno, no creo que incursione más allá, porque me queda mucho por hacer para el teatro. Con eso y con la poesía, tengo bastante. Me han pedido escribir para televisión, pero creo que no sería un buen autor para el realismo que impone el medio.

Presente en todas las salsas teatrales… ¿de dónde saca el tiempo?

Duermo poco y mal, y el insomnio ayuda. No puedo estar en la cama más allá de las ocho de la mañana. Esos días que no tengo obligaciones, quisiera quedarme más tiempo, pero a las siete ya estoy en pie. Descanso muy poco, y es malo. Me lo dicen en casa. Pero este oficio requiere ciertas aptitudes atléticas, en el sentido en que llegan unos años de mucha actividad, que puede desaparecer en cualquier momento. Uno siente que debe aceptar los encargos porque no sabe cuándo va a volver a trabajar. De momento no me he caído, pero estoy como un equilibrista insomne. Como desde 2020 dirijo el Festival de Otoño, mis trabajos de creación los he colocado en el primer trimestre, para tener el resto del año libre. De modo que ahora, después de El Príncipe Constante, paro, y ya estoy volcado en el Festival.

Entre tantas actividades, ¿en qué apartado exigen -y se exige- más?

Lo que peor llevo es la autoproducción de mis obras. Ojalá tuviese mentalidad de empresario y me salieran las cuentas, pero no es así. Con mi compañía hago el teatro que nadie se atreve a estrenarme y yo deseo que exista. No voy a ganancias, sino a perder lo menos posible. Capitalizando mi propia fuerza de trabajo, sin otra remuneración a veces que el placer del aprendizaje. Lo paso muy mal y quisiera no hacer esa tarea de, digamos, empresario: auto producirse en mi escala es un auténtico ejercicio de autofagia, en el que sólo aspiro a no perder mucha masa.

Ha dicho: ”la escritura acontece en soledad”, y cita las palabras de Foster Wallace: “todas las historias de amor, son historia de fantasmas”. ¿Le visitan muchos en esa soledad?

Todos los autores, creadores y creadoras, tenemos cinco o seis obsesiones, no más. La gente comenta los temas que escoges, y yo pienso que los que te han escogido a ti son los temas, que tienen que ver con tus grietas convencionales: la pedrada -real o metafórica- que te pegaste siendo niño o adolescente, la familia, los primeros amores… Están ahí y uno los va llevando como puede. No concibo la escritura como un lugar de sufrimiento ni padecimiento. Escribir me hace mucho bien. Me concilia con mis fantasmas. Pese a ciertas miserias, sinsabores y aranceles, que puede tener, como cualquier otra profesión, me hace muy feliz. Desde adolescente. Me siento más libre; menos enfermo… Hay veces en que se liga la escritura al sacrificio o al sufrimiento. No, no. Lo que viene antes y después de la escritura, lo que tiene que ver con los padecimientos de la profesión teatral, es otra batalla (sonríe). Ojalá pudiera estar más tiempo escribiendo y menos tratando de que esa escritura llegue a algún lado.

En sus fuentes de referencia, ¿busca héroes, mitos?

Sobre todo, héroes olvidados; figuras de la Historia casi sepultadas por el tiempo, porque su conducta moral o sexual contravenía las normas, con las que siento que puedo hacer una especie de autobiografía especular.

El teatro de hoy debe inventar los mitos de hoy”. Son palabras de Pierre Boulez.

Es una asignatura que tiene pendiente mi teatro. La pieza de ahora en la CNTC es algo así como un hasta luego con la escena. Por eso estoy también sobre las tablas. Llevo seis años sin parar de escribir, y siento que me hace falta el silencio. Si hasta el momento ha habido en mis obras ese viaje al pasado, lo que venga a la vuelta de ese paréntesis tendrá que ver con nuestro presente y nuestro futuro inmediato. Porque creo que políticamente estamos en un momento muy crítico. Tengo cierto temor de que lo que vamos a ser dentro de dos o tres años. Dicen que tras la pandemia van a venir unos felices años 20, de hedonismo, placer y no sé qué más cosas. Yo no estoy tan convencido, y querría equivocarme.

Apostando por el futuro, ha creado el Proyecto Confín para alentar a los nuevos creadores.

En mi primer año al frente del Festival de Otoño tuve claro que se había caracterizado por traer producciones elocuentes y grandilocuentes avaladas por grandes nombres de la escena internacional. Esta vez no podíamos estar de espaldas a lo que ocurre en el mundo del teatro de nuestro país que, si ya era un sector precarizado, ahora vive un momento crítico. Por eso pensé que en la edición actual tienen que estar todos los creadores y creadoras de aquí, sin preocuparme porque digan que no he traído estrellas deslumbrantes o grandes montajes. ¿Cómo no va estar el Festival de Otoño con la creación local? ¿Cómo voy a hacer un festival ignorando el momento trágico que está viviendo la profesión? Así surgió Confín. Empezamos en abril y, tras la selección entre las más de 500 propuestas recibidas, se determinaron las diez bolsas con que otros tantos creadores pudieran trabajar desde sus espacios de confinamiento. Este año, cuando confío en que haya más presencia internacional, deseo que esto siga así, con la esperanza de que los creadores sientan el apoyo del festival.

¿Usted lo tuvo en sus comienzos?

He tenido suerte y he contado con ellos. Sobre todo, becas. No como creador, que también, sino como estudiante. Una de cuatro años para formación de profesorado universitario, me permitió hacer la tesis doctoral, y gracias a la Leonardo, de la Fundación BBVA, he podido hacer Paloma Negra. Cuando alguien se sienta ahora a proponerme un proyecto, me veo en su lugar. Pienso: “donde está, estaba yo hace diez minutos, y voy a estar dentro de otros diez”.

Los poetas han estado siempre en el corazón del teatro y el teatro muy cerca de la poesía

Dicen que tras la pandemia van a venir unos felices años 20, de hedonismo, placer y no sé qué más cosas

¿Dónde encontrarle?

Si rizando el rizo de su polifacética trayectoria, podemos verlo estos días en el Teatro de la Comedia de Madrid, pronto se desvelará la oferta que ha previsto para la nueva edición del Festival de Otoño de Madrid en más de 20 escenarios de la capital.

Lo que peor llevo es la autoproducción de mis obras. Ojalá tuviese mentalidad de empresario y me salieran las cuentas

Un terruño llamado Federico. Universo Lorca

AL ENCUENTRO

Un terruño llamado Federico

'UNIVERSO LORCA'

Apetecía preguntarse cómo se referiría Federico García Lorca a su tierra, a su Granada natal. Casi seguro que los muy expertos en el poeta y dramaturgo saben dónde buscar; y seguramente algo encuentren. Pero si, simplemente, el lector se deja llevar por las sensaciones que dejan sus textos, la palabra que surge es “terruño”: ese sitio del que uno es, al que pertenece, aunque esté lejos, del que se siente parte inseparable sin grandilocuencias.

JESÚS ORTÍZ

 

Fotos cedidas por las instituciones promotoras y colaboradoras de Universo Lorca.

@JesOrtizAl

Jesús Ortíz

Es posible que venga un tiempo de centenarias conmemoraciones: desde ese primer poemario del joven veinteañero publicado, Libro de poemas (1921), hasta una siempre impactante Casa de Bernarda Alba (1936). Al fin y al cabo, Lorca es el poeta español más leído de todos los tiempos, como asegura el Instituto Cervantes, y cualquier excusa sería buena para recordar su obra y su talento, su empeño en ser del pueblo y estar con él, como cuando fundó La Barraca para que muchos españoles supiesen que existía una cosa llamada Teatro del Siglo de Oro. Pero, haya o no públicos reconocimientos una vez más a su obra, cabe la memoria de lo que es su tierra ‑su terruño, déjennos decirlo‑, que sigue ahí alimentando cuerpos y alientos.

Universo Lorca, por aquí empezamos, es una iniciativa de la Diputación de Granada y del Patronato Provincial de Turismo de Granada en la que colaboran también ayuntamientos y otras instituciones. Es una web: sí. Es un viaje, un Al Encuentro, virtual: también. Pero es como una puerta, abierta a la luz, que desde el mundo de los dos dígitos nos invita a explorar, además del itinerario cultural pegados a las pantallas, ese otro idéntico, pero multisensorial, al que podremos acceder en cuanto que la situación socio sanitaria nos conceda la libertad sin condiciones.

Casa natal. Habitación de los padres de Federico y su cuna.

“Granada es Lorca, y Lorca es Granada ‑dice la presentación de la web‑. La vida hecha tierra; la tierra hecha obra; y la literatura convertida en una suma de sentimientos, biografía y emociones. Aquí está el poeta y sus paisajes: cientos de páginas, un diccionario de personajes, biografías, la música, el cine… Todo lo necesario para emprender un viaje sin fin por Lorca y Granada, por su tierra y sus metáforas”. En sus secciones, tales como Lugares lorquianos o Rutas lorquianas, no falta nada; pero, mucho mejor, tampoco sobra casi nada. Y desde conocer a las personas que compartieron vida y experiencias con el poeta o revisar sus intensos 38 años de existencia, hasta jugar a un “trivial” para medir los conocimientos de cada cual sobre el protagonista de toda esta aventura ‑con certificados de aptitud, no se lo pierdan-, el sitio web da para mucho y para muchas cosas.

“En este pueblo tuve mi primer ensueño de lejanía. En este pueblo yo seré tierra y flores”. Se refería Federico a Fuente Vaqueros, claro; y es la primera pieza de su terruño, donde un 5 de junio de 1898 hizo saber a su familia ‑él fue el primero de cuatro hermanos‑ que se inauguraba un tiempo de risas infantiles en la casa. La localidad fuenterina rinde culto a su más ilustre hijo, como es de imaginar, donde no cabe perderse su Casa Museo Natal o el Centro de Estudios a él dedicado; tampoco un buen paseo por la vereda del Genil, en la que seguro que Federico jugó de niño, o averiguar por qué hasta 1940 ‑¡tela!‑ toda la zona era propiedad de los Duques de Wellington, que se la fueron vendiendo a los colonos.

Fuente Vaqueros compartió la infancia de Lorca con Asquerosa… que es como se llamaba entonces la población conocida hoy como Valderrubio. Y no es que la primera denominación tuviera que ver con ningún desagradable olor o aspecto; es, simplemente, que su toponímico original, Acuerosa (con abundante agua), derivó en el poco afortunado nombre. Pero, en fin, el caso es que el niño de ocho años que ya hacía pinitos con la música y la pintura, seguramente también con la literatura merced a las enseñanzas de su madre, maestra de profesión, tuvo allí parte de su infancia y fue vecino de Francisca Alba Frasquita, cuyo personaje y casa inspirarían La Casa de Bernarda Alba años más tarde. Tres puntos de interés lorquiano en Valderrubio: la recreación de la casa familiar, con el anexo de la casa de los guardeses recreando el ambiente popular, la casa de Frasquita Alba y el Cortijo Daimuz (a 2 Km de la casa), que realmente está en Pinos Puente, pero que fue el motivo del traslado familiar desde Fuente Vaqueros.

Casa de Francisca Alba.

Granada fue el siguiente hito familiar (se mudan en 1909), aunque el pequeño Federico se había trasladado a Almería para estudiar bachiller poco antes. Un flemón fue la causa de que volviese a casa y trasladase su matrícula ya a la capital granadina, cosa de la que da constancia un documento fechado el 25 de mayo de ese año. Su primer domicilio estuvo en la Acera del Darro, pero si hay una morada lorquiana de referencia en Granada, esta es la Huerta de San Vicente. Es una casa de campo y era el lugar de veraneo cuando los García Lorca dejaron de volver a pasar el tiempo de estío en Asquerosa, pero nótese, mapa mediante, que está a poco más de quince minutos caminando de la casa familiar. Ahí nacieron Yerma, Bodas de sangre, Romancero gitano

El Café Alameda, hoy transformado en Restaurante Chikito, está al lado de Acera del Darro, en la Plaza del Campillo. Y allí, en un pequeño hueco debajo de la escalera, se reunía la tertulia El Rinconcillo, en la que participaba el joven Federico. El espacio conserva el espíritu ambiental de la época y una mesa, en la que escribe eternamente el poeta de bronce, mantiene la memoria de un tiempo de inquietudes juveniles. Fueron los rinconcillistas, en alguna de sus charlas de café e ilusiones, los que idearon el Concurso de Cante Jondo, para el que contaron con el impulso de Manuel de Falla, celebrado en 1922 en la Plaza de los Aljibes. El espacio, en el complejo de La Alhambra, fue construido tras la conquista por los Reyes Católicos en 1492 para albergar depósitos de agua. En las noches del 13 y 14 de junio de 1922 dicen que no cabía un alfiler. Hoy es un gustazo asomarse a su mirador. Hay otro lugar lorquiano de tertulia que no cabe dejar en el olvido: la taberna de El Polinario. Estaba construida sobre unos baños árabes y hoy no existe como tal. En su lugar está un museo dedicado a Ángel Barrios, hijo del dueño de la taberna y concertista internacional.

La Alpujarra no puede ‑no debe‑ faltar en un encuentro con Lorca y Granada. Sus biógrafos cuentan que, entre 1924 y 1935, su familia iba a “tomar las aguas” (así se decía entonces) al Balneario de Lanjarón en septiembre; sobre todo, por su madre, a la que se lo recomendaron por algún tipo de afección. No se sabe si Federico los acompañaba todos los años, pero sí que visitó muchas zonas de la montaña granadina, que le impresionaron sus naturales (“Gentes de ojos azules y gentes de ojos… indescriptibles”), sus paisajes (apoyado en un naranjo a dos mil metros de altura: “Oigo el canto de cuatro ríos que bajan dando tumbos a los olivos de la Vega de Órgiva”) y sus leyendas, como esa que escuchó a un guitarrista y cantaor de la Cueva de Sortes en la que hablaba de una muchacha que el narrador se llevó al río “creyendo que era mozuela, pero tenía marido”.

El Balneario, por si las dudas, sigue en activo, lo mismo que el Hotel España de Lanjarón, donde se alojaba la familia. La Cueva de Sortes, en Órgiva, al pie de la carretera, es una breve gruta que mantiene el nombre del poblado que estaba en su entorno. Buen sitio para percibir el encanto de las leyendas locales al anochecer, no obstante. De La Alpujarra y sus encantos, escribió Lorca a su amigo Melchor Fernández Almagro animándole a visitar la zona: “Debes venir a ese paraíso en cuanto puedas. He encontrado curiosísimos cuentos y romances”. E inspiración para escribir y dibujar, podemos añadir, ya que él mismo citó en alguna ocasión dibujos suyos nacidos en la tranquilidad de Lanjarón.

El Albaicín desde la plaza de los Aljibes

Alfacar y Víznar son lugares que también forman parte de la vida granadina de García Lorca, pero no son sitios de grato recuerdo. Hablan de guerras, envidias, cerrazón, incomprensión, ignorancia, abusos, muerte… Pero están ahí. Algunos dan hoy más sensación de paz que de trifulca, es cierto; permítannos, pues, invitarles simplemente a acercarse a ellos, tanto virtual como presencialmente, cuando sientan que la calma anida en su interior y que sus espíritus no se alterarán demasiado con la injusticia, cuando sepan, a ciencia cierta, que “el toro de la reyerta” ya no sube más por las paredes.

Mas volvamos al principio: Universo Lorca es para disfrutar hoy a ratos perdidos o a minutos ganados. Permite al lector introducirse a fondo en las vivencias del poeta, del dramaturgo, del pintor, del músico, del joven inquieto o del intelectual algo más maduro, siempre a través de su tierra. Y faculta también para preparar el viaje, el que lleva hasta Granada, a su Vega, a su historia, a recorrer las veredas de los ríos que también reverdecieron la vida de Lorca. No sabremos cuándo aún, pero saldrá el sol de la normalidad social y, aunque sea tiempo de blancos cubriendo Sierra Nevada, algo renacerá como en un eterno abril, aunque “¡Ay! No puedo decirte, aunque quisiera, el secreto de la primavera”.

INFORMACIÓN

Universo Lorca

 

Diputación de Granada

Patronato Provincial de Turismo de Granada

Lorca es el poeta español más leído de todos los tiempos, como asegura el Instituto Cervantes, y cualquier excusa sería buena para recordar su obra y su talento

Para saber más

La Barraca. Teatro y Universidad: ayer y hoy de una utopía. Catálogo coordinado por Alma Guerra. Acción Cultural Española (2011).

Libro de Poemas. Federico García Lorca. Editor: Gabriel García Maroto (1921).

Federico García Lorca. Ian Gibson. Editorial Planeta (2011).

“Granada es Lorca, y Lorca es Granada. La vida hecha tierra; la tierra hecha obra; y la literatura convertida en una suma de sentimientos, biografía y emociones”

ESTABLECIMIENTOS CITADOS

Balneario de Lanjarón

Avda. de Madrid, 2

18420 – Lanjarón

Tel.: 958 770 454

[email protected]

www.balneariodelanjaron.es/

Hotel España **

Av. de la Alpujarra, 42

18420 – Lanjarón

Tel.: 958 77 13 86

[email protected]

www.hotelespanalanjaron.es/

Restaurante Chikito

Plaza del Campillo, 9

18009 – Granada

Tel.: 958 223 364

restaurantechikito.com/