Vino nuevo, odres nuevos, por Ángel Nanclares

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CONSUMO

ÁNGEL NANCLARES,

decano del Colegio Notarial del País Vasco

Nuestros derechos forales han demostrado una extraordinaria variedad y dinamismo, tanto en lo legislativo como en la capacidad de adaptarse a las nuevas realidades sociales”

Vino nuevo, odres nuevos

Las mejores instituciones jurídicas responden a anhelos muy profundos del ser humano, como el dejar ordenados los asuntos para cuando uno ya no esté, trabajar en unión de otros para un fin común o proteger a la sociedad de quien quiere dañarla. Esta característica, de raíces antropológicas, se revela de manera muy acusada en la figura de la donación, la cual encauza una necesidad tan primordial como la de favorecer desinteresadamente a aquellos que nos son más queridos, en muchas ocasiones para ayudarles a salir adelante y facilitarles la vida.

Liberalidad y gratuidad

Lo anterior viene recogido en esencia en el artículo 618 de nuestro Código Civil, que aporta los dos componentes subjetivos básicos del donar: es un acto de liberalidad para el que da y es gratuito para el que recibe. Liberalidad y gratuidad que explican bien a las claras el extraordinario vigor que muestra este instituto jurídico en los tiempos recientes, funcionando como un acabado ejemplo en la práctica de lo que modernamente se conoce como mecanismos de solidaridad intergeneracional. En efecto, en su variante más frecuente de la donación de bienes -singularmente de dinero efectivo- de padres a hijos, aporta solución a un problema muchas veces sangrante en nuestra sociedad: los jóvenes no consiguen independizarse, debido a que sus sueldos son magros y no les permiten acceder a una vivienda, por otra parte, un bien caro por escaso en la España actual. Son entonces los padres los que, en la medida de sus posibilidades, dan el empujón económico a sus hijos para que puedan llevar adelante su proyecto vital. Un rasgo este de apoyo familiar del que debemos estar orgullosos a mi modo de ver, y que no se da en las sociedades del centro y norte de Europa que con tanto afán tratamos de imitar.

Las instituciones del derecho civil, nacidas de la sociedad, son no obstante un material sensible y no florecen en cualquier tipo de terreno. Necesitan dos condiciones ambientales: una fiscalidad adecuada que no las impida y, todavía mejor, que las proteja y fomente; y seguridad jurídica, para la certidumbre y tranquilidad de los ciudadanos. Esta última la proporcionamos los notarios, otra creación social. Los exactos datos de nuestro Índice Único Informatizado advierten una realidad incontestable: cada vez se hacen más donaciones en escritura pública, al darse las dos condiciones apuntadas. No es casualidad.

Pactos sucesorios

¿Existe alguna forma de combinar en una sola figura jurídica el anhelo de organizar el destino futuro de nuestros bienes con el de favorecer ya ahora a nuestros familiares que lo necesitan? Sí existe y, de hecho, está presente de una u otra manera en todos nuestros derechos forales o civiles territoriales: el pacto sucesorio.

En el derecho civil del País Vasco se carece de una regulación de las donaciones, por lo que se aplica de modo supletorio el Código Civil y ello sin disfunción alguna. Sentado esto, se aprecia un lento pero inexorable desplazamiento de las donaciones por los pactos sucesorios. Esta figura, ya prevista en la Ley 3/1992, de Derecho Civil Foral, dentro del Fuero de Bizkaia, tuvo una muy discreta implantación, tanto por su escasa raigambre como por no poderse aplicar en Guipúzcoa y Álava. Sin embargo, la Ley 5/2015, de Derecho Civil Vasco, con una regulación mucho más ambiciosa y de aplicación en los tres Territorios Históricos vascos, conoce actualmente en materia de pactos sucesorios un crecimiento acelerado que comenzó por Bizkaia, pero que ya se expande al ámbito de todo el País Vasco. La razón es sencilla: en su modalidad más habitual, el pacto sucesorio con eficacia de presente y eficacia de futuro, permite combinar armónicamente la transmisión efectiva de los bienes a parientes (al igual que la donación, pero con el régimen fiscal de las herencias) con las disposiciones patrimoniales para después del fallecimiento (como el testamento, de ahí que tenga su reflejo en el sistema de últimas voluntades).

Autonomía de la voluntad

Concluyo con una breve reflexión. Siempre he mantenido que la tan necesaria actualización de nuestro Código Civil no pasa por beber en fuentes ajenas en Francia, Alemania o Italia. Muy al contrario, pasa por inspirarse en nuestros propios derechos forales, que han demostrado una extraordinaria variedad y dinamismo, tanto en lo legislativo como en la capacidad de adaptarse a las nuevas realidades sociales. Los pactos sucesorios son un buen ejemplo de lo que escribo, las legítimas son otro. Tal vez haya llegado la hora de cruzar antiguas líneas rojas (prohibición de sucesión paccionada, rígidas legítimas individuales, limitaciones por doquier a la libertad de testar) que parecen haber quedado netamente desfasadas y avanzar hacia un modelo que prime sin reparos la autonomía de la voluntad y, en definitiva, una libertad civil tan amplia como sea posible unida a la necesaria seguridad jurídica. La sociedad lleva mucho tiempo preparada para ello.        

Suplantación en las redes sociales

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

No solo los ciberdelincuentes pueden suplantar nuestra identidad: también alguien cercano.

Suplantación en las redes sociales

PATRICIA ANDÚJAR

Hacerse pasar por otra persona en las redes sociales constituye una práctica más habitual de lo que parece. Los métodos empleados son cada vez más sofisticados y no necesariamente los ejecutan profesionales, sino también personas de a pie. Reconocerlos, intentar prevenirlos y saber cómo actuar si nos suceden, son elementos clave para proteger nuestra ciberseguridad.

Hablamos de suplantación de identidad cuando “alguien finge ser otra persona con el propósito de engañar a otros”, explican desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE). Puede ocurrir en el mundo real, pero en un momento de la historia en el que ‘la vida’ en Internet en ocasiones parece aún más auténtica, este tipo de prácticas se han convertido en un peligro habitual, que adopta muchas caras pero que comparte el mismo fin: cometer fraudes o difamar la reputación del suplantado.

 


HABLAMOS DE SUPLANTACIÓN DE IDENTIDAD CUANDO “ALGUIEN FINGE SER OTRA PERSONA CON EL PROPÓSITO DE ENGAÑAR A OTROS”, EXPLICAN DESDE EL INSTITUTO NACIONAL DE CIBERSEGURIDAD (INCIBE)


 

La suplantación entre iguales

A priori, podemos pensar que se trata de acciones llevadas a cabo por profesionales, es decir, por ciberdelincuentes que, a través de virus y enlaces maliciosos, acaban logrando sus fines. Sin embargo, “la suplantación entre iguales” también es común mediante “el robo de la cuenta de un compañero/a o la creación de un perfil falso”, señalan desde INCIBE. De hecho, en su página web, establecen una diferenciación en función del tipo de usuario que lo comete y su motivación.

Si el actor implicado es un ciberdelincuente, puede tener un objetivo económico y acceder así a “métodos de pago guardados en las cuentas de servicios online, o bien explotando la información del usuario”, señalan. También pueden acometer el robo de cuentas e información a través de softwares maliciosos diseñados para ello, conocidos como malware, o hacerse pasar por un menor y “resultar más confiable en futuros intentos de fraude”, como la difusión de virus y mensajes fraudulentos a un mayor número de usuarios. Podemos cerrar el listado con otro tipo de suplantación conocido como grooming, que ocurre cuando “una persona se hace pasar por alguien atractivo y confiable para los menores y así chantajearles con fines sexuales”.

Pero no siempre son expertos delincuentes quienes llevan a cabo estas prácticas delictivas. En ocasiones es alguien mucho más cercano. Entre los menores, por ejemplo, pueden existir diferentes motivaciones, como el ciberacoso. Para ello, “utilizan la cuenta de otra persona o crean un perfil falso para burlarse, fastidiar o realizar presión sobre el/la menor que sufre esta situación”. También puede darse el caso de difusión de contenidos privados, mediante la utilización obtenida del perfil de la víctima que aprovechan para compartir “vídeos, fotos, comentarios o conversaciones privadas sin consentimiento”. Pero: ¿cómo consiguen hacerse con todo ese material? Lo habitual es aprovechar un descuido; una sesión iniciada en un ordenador compartido o fijarse en el teclado cuando la potencial víctima está introduciendo su contraseña, etc.

 


LA SUPLANTACIÓN ENTRE IGUALES TAMBIÉN ES COMÚN MEDIANTE EL ROBO DE LA CUENTA DE UN COMPAÑERO/A O LA CREACIÓN DE UN PERFIL FALSO


 

Tipos de suplantación de identidad

Podemos diferenciar dos métodos, principalmente. El primero sería la creación de un perfil falso con información de otra persona, incluyendo fotografías, que ayudan a dar credibilidad al engaño. En segundo lugar, se encuentra el acceso a una cuenta ajena sin consentimiento del usuario, que no necesariamente implica que el propietario legítimo no pueda seguir entrando y utilizándola. En este punto, aparecen tres conceptos: phising, smishing y vishing.

Según INCIBE, que define estos conceptos, el phising hace referencia a una “técnica que consiste en el envío de un correo electrónico por parte de un ciberdelincuente a un usuario simulando ser una entidad legítima (red social, banco, institución pública, etc.) con el objetivo de robarle información privada, realizarle un cargo económico o infectar su dispositivo. Para ello, adjuntan archivos infectados o enlaces a páginas fraudulentas en el correo electrónico”. Por su parte, el smishing persigue el mismo objetivo que el anterior, pero en este caso la particularidad es que se inicia con el “envío de un SMS por parte del ciberdelincuente, que invita a llamar a un número de tarificación especial o acceder a un enlace de una web falsa bajo un pretexto”. En último caso, el vishing se sirve de una llamada de teléfono en la que “se suplanta la identidad de la empresa, organización o persona de confianza” con el propósito de “obtener información personal o sensible de la víctima”.

 


EL GROOMING OCURRE CUANDO UNA PERSONA SE HACE PASAR POR ALGUIEN ATRACTIVO Y CONFIABLE PARA LOS MENORES Y ASÍ CHANTAJEARLES CON FINES SEXUALES


 

¿Qué dicen los datos?

Miriam Puente, técnico de Ciberseguridad de Conocimiento y Concienciación para Ciudadanía en INCIBE, asegura que la suplantación en redes sociales es sobre la que más reportes reciben. De hecho, en 2025, el servicio gratuito y confidencial de este instituto cifró en 142.767 las consultas recibidas, lo que supone “un 44,9% más que en 2024”. Si desgranamos esos datos, “un 49% fueron consultas preventivas”, es decir, dudas que resolver antes de que se produjera cualquier suceso. La parte restante, el 51%, “fueron reactivas”, o lo que es lo mismo, aquellas en las que se prestó ayuda a víctimas para “mitigar daños una vez ocurrido el incidente”.

En este sentido, añade la técnica de ciberseguridad que en el 017 reciben consultas sobre temas muy variados. “Un 28% de los usuarios han recibido algún intento de phising, vishing o smishing”. Así “un 16% de personas han necesitado asesoramiento debido a compras fraudulentas en Internet” y “un 14% contactaron con la Línea de Ayuda en relación a algún tipo de suplantación de identidad digital”.

Reconocerlos para evitarlos

Para evitar posibles sustos, lo mejor es ser cuidadoso a la hora de utilizar las redes sociales. Es decir, tener en cuenta algunas pautas de seguridad que dificulta a los ciberdelincuentes llevar a cabo sus maliciosos objetivos. Entre las recomendaciones destaca la de crear contraseñas fuertes, no compartirlas con nadie y cambiarlas regularmente. Además, desde INCIBE recomiendan “usar la autentificación de dos factores cuando esté disponible para agregar una capa adicional de seguridad a dichas cuentas de usuario”. También aconsejan “utilizar herramientas, como extensiones del navegador que permiten bloquear anuncios y rastreadores que utilizan algunas webs o aplicaciones VPN, para forzar el cifrado de la información que se transmite mientras navegas por Internet”. Además. puede resultar interesante practicar egosurfing, es decir, realizar búsquedas sobre uno mismo para controlar la información que circula en la Red. Asimismo, es importante “limitar la información que se comparte, evitar prácticas de riesgo como el sexting, así como revisar la configuración de privacidad de los servicios utilizados y limitar el público que puede verlo”, entre otras.

La mejor arma contra la suplantación en redes sociales es la prevención.

¿Qué hago si soy víctima?

Si se produce el robo de una cuenta, lo primero que se debe intentar es recuperarla, siguiendo los pasos que se indiquen en la ayuda o centro de seguridad de cada red social. También, cambiar la contraseña de la cuenta y de las otras cuentas que puedan verse afectadas, ya sea por estar vinculadas o por tener contraseñas similares. Del mismo modo, es recomendable establecer medidas adicionales, como el doble factor de autentificación y si se sospecha del robo a través de un malware, analizar y limpiar con un antivirus online.

En caso de detectarse un perfil falso, lo primero que se debe hacer es reportarlo en la propia plataforma para solicitar su retirada. En este supuesto, si se ha producido la difusión no consentida de contenidos privados de un menor, se puede también solicitar su retirada en el Canal Prioritario de la AEPD. De igual modo, si la persona suplantada es otra, hay que tratar de informarle.

Además, es importante recabar todo tipo de pruebas por si fuera necesario denunciar ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, así como buscar asesoramiento en el servicio Tu Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE a través del 017.

Un ciberdelincuente puede tener un objetivo económico y acceder a métodos de pago guardados.

PARA SABER MÁS

Balance de Ciberseguridad 2025

Informe realizado por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) que permite conocer, a través de los últimos registros, los incidentes más habituales en forma de datos.

Suplantación de identidad en menores

INCIBE gestiona el Centro de Seguridad en Internet para menores en España, conocido Internet Segura for Kids (IS4K), y que aborda la suplantación de identidad en menores.

Agencia Española de Protección de Datos (AEPD)

Campaña realizada en colaboración con el Ministerio de Consumo en 2021 con consejos sobre cómo actuar ante una suplantación de identidad en redes sociales.

Canal Prioritario

La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) también cuenta con este canal, destinado sobre todo a menores, para poder denunciar todo tipo de violencia a través de Internet

Otro delito frecuente es la creación de un perfil falso con información de otra persona, incluyendo fotografías, que ayudan a dar credibilidad al engaño.

Protege a ´tu yo´ digital, por Luis Jiménez

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LUIS JIMÉNEZ,

director de Ciberseguridad del Centro Tecnológico del Notariado

La IA no ha inventado el fraude, pero le ha puesto un motor de reacción y lo ha escalado a nivel industrial"

Protege a ´tu yo´ digital

Mi yo digital es mucho más popular (y eficiente) que yo, que intento sobrevivir a la ´pandemia´ de Inteligencia Artificial (IA). ¡Qué tiempos aquellos en los que el mayor peligro digital era un príncipe nigeriano que, por un golpe de fortuna, había decidido compartir su herencia conmigo a cambio de mis datos bancarios! Eran fraudes con encanto, casi artesanales. Pero hoy, mientras intento recordar si cerré la llave del gas, hay una herramienta de inteligencia artificial en algún rincón del mundo que probablemente ya ha clonado mi voz, ha perfeccionado mis tics faciales y está pidiendo un préstamo en mi nombre con una educación exquisita.

El fraude de identidad ya no es un hobby de hackers solitarios; se ha convertido en una industria global que mueve la friolera de 9,5 billones de dólares (MasterCard, 2025). Para que nos hagamos una idea, si el ´Gremio de Estafadores´ fuera un país, sería la tercera economía más grande del mundo, justo detrás de EE.UU. y China. Estamos ante lo que los expertos llaman una ´pandemia silenciosa´ impulsada por la IA, donde el fraude ya no se comete, se fabrica en serie.

Distinguir lo real de lo falso

Y es que estamos en plena revolución industrial del engaño, donde el deepfake es mejor que el original. Lo confieso: me aterra que el 75% de los consumidores crea que pronto será imposible distinguir lo real de lo falso en internet (MasterCard, 2025). Y no les falta razón. Las herramientas de deepfake han crecido un 223% en un solo año (Accenture, 2024). Ahora, falsificar es más sencillo y barato. La IA ha democratizado el crimen; ya no necesitas ser un genio de la informática, solo necesitas una suscripción al Fraude como Servicio (FaaS) y ganas de fastidiar al prójimo.

Ante este panorama de ciencia ficción, parece que debemos convertir nuestras empresas en fortalezas digitales si no queremos que nuestro `gemelo malvado´ nos vacíe la cuenta. Si algo he aprendido observando la evolución del fraude, es que la batalla más importante se libra en el primer segundo: el onboarding. Es como en las películas de vampiros: si no les dejas entrar en casa, estás a salvo. El problema es que ahora los vampiros usan máscaras 3D y vídeos inyectados directamente en el sistema. Por eso, no basta con pedir una foto; necesitamos tecnología que analice píxel a píxel si el documento es real y, sobre todo, una prueba de vida que confirme que la persona está ahí, sudando y parpadeando, y no es un clip pregrabado.

Otro punto que me parece vital es la coherencia. A veces pecamos de ingenuos. Blindamos la aplicación móvil, pero dejamos el call center protegido por una pregunta secreta que cualquier bot de IA puede adivinar tras cinco minutos en nuestras redes sociales. Si vas a usar biometría, úsala en todas partes. Si mi banco me reconoce por mi cara en la aplicación, debería usar esa misma referencia biométrica, junto con mi voz, cuando llamo por teléfono o acudo a una sucursal. Esta transversalidad asegura que mi identidad sea la misma en todas partes, cerrando las grietas por donde suele filtrarse el fraude.

La limpieza de primavera en la base de datos es mi parte favorita (e irónica) de la protección ante el fraude de identidad. Muchas empresas conviven con el enemigo y no lo saben. Tienen sus bases de datos llenas de identidades sintéticas —híbridos de datos reales y falsos— que se quedan ahí, madurando como un buen vino, hasta que deciden atacar. Se recomienda usar tecnologías de clustering para detectar si hay diez personas distintas con la misma cara (un síntoma claro de que algo no va bien) y limpiar el sistema antes de que el daño sea irreversible. Al parecer, el 30% de los ataques (Veridas, 2025) los cometen los mismos perpetradores usando identidades recicladas.

Verificarlo todo

Los expertos dicen que debemos adoptar una arquitectura de ´confianza cero` que es como decir que el modo paranoico es el modo seguro. Y parece que tienen razón. En este nuevo mundo, ver para creer ya no es suficiente. Hay que verificarlo todo, siempre: la integridad del dispositivo, la biometría, los datos… y hacerlo de forma adaptativa. Dado que el fraude ahora corre a velocidad de máquina, nuestras defensas no pueden ser manuales ni lentas; o aprenden en tiempo real o están muertas. La agilidad no es solo una ventaja operativa, es la base misma de la seguridad y la resiliencia.

Por último, de nada sirve tener un muro de biometría si el usuario le da su contraseña al primer bot que le habla por WhatsApp con voz de su jefe. La concienciación y la formación siguen siendo el antídoto fundamental. Pero —y aquí viene el reto para los diseñadores— todo esto debe ser sin fricciones. Si para comprar un libro tengo que pasar por tres escaneos de retina y una prueba de ADN, probablemente me iré a la competencia. El truco está en ser invisible para el bueno y un muro infranqueable para el malo.

Conclusión: ¿Real o sintético? Tú decides. Vivimos en una era donde la línea entre lo real y lo falso es más fina que un cabello. La IA no ha inventado el fraude, pero le ha puesto un motor de reacción y lo ha escalado a nivel industrial. La agilidad es la nueva seguridad.

Así que, la próxima vez que veas mi cara en una pantalla pidiéndote dinero, por favor, hazme una pregunta que solo yo sabría responder… O, mejor aún, asegúrate de que el sistema que estás usando tenga una buena detección de prueba de vida certificada. Porque, sinceramente, mi `yo digital´ tiene una voz mucho más profesional que la mía y, si nos descuidamos, terminará yéndose de vacaciones con mis ahorros mientras yo me quedo aquí, escribiendo un artículo sobre cómo evitarlo.

20 años de OCP: ¿Funciona el sistema? Juzguen ustedes mismos, por Pedro Galindo

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN SOCIEDAD

PEDRO GALINDO,

director del Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales (OCP) del Notariado

El Órgano Centralizado de Prevención de Blanqueo de Capitales comunica, en nombre del notario correspondiente, las operaciones con indicios o sospechas”

20 años de OCP: ¿Funciona el sistema? Juzguen ustedes mismos

El Ministerio de Economía creó en 2005, en el Consejo General del Notariado, el Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo de Capitales (OCP) para intensificar y canalizar la colaboración de los notarios con las Administraciones Públicas en esta materia. Desde entonces, la ayuda notarial ha sido decisiva para prevenir este tipo de delitos.

El OCP permite fortalecer la colaboración del Notariado con el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) y con las autoridades policiales y judiciales, y facilita enormemente la labor del notario. Así, es el propio órgano el que comunica, en nombre del notario correspondiente, las operaciones con indicios o sospechas.

Los técnicos del OCP son los responsables de analizar, en el marco de la normativa de protección de datos, la información contenida en el Índice Único Informatizado Notarial, una gran base que almacena y clasifica electrónicamente el contenido de las escrituras y de las actas públicas autorizadas por los más de 2.800 notarios existentes en nuestro país.

Desde que se constituyó en 2005 hasta finales de 2025, el Órgano Centralizado de Prevención de Blanqueo de Capitales (OCP) ha contestado de forma telemática a más de 415.000 requerimientos de información y casi 200.000 solicitudes de documentación. Solo en materia de prevención del blanqueo se ha contestado a requerimientos policiales, fiscales o judiciales en más de 344.000 ocasiones, de manera telemática y con medias de tiempo que no superan los tres minutos en la mayoría de los casos. Más del 80% de las comunicaciones de operaciones sospechosas que realiza al Sepblac acaban judicializándose.

Gracias al Índice Único Informatizado y al OCP tenemos identificada la titularidad real de más de 3,3 millones de entidades jurídicas en la Base de Datos de Titular Real y conocemos en la mayoría a la totalidad de los socios.

¿Cambiar lo que funciona?

Si siguiese adelante el Anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública, que plantea sustituir el actual sistema de transmisión de participaciones sociales basado en la escritura pública por la inscripción constitutiva en el Registro Mercantil de un documento privado, se acabaría con un sistema que funciona. Y funciona no porque lo diga yo, sino porque ha sido reconocido por el Manual de Buenas Prácticas en su Lucha contra la Criminalidad Financiera del Consejo de la Unión Europea; por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), que ha señalado este sistema de prevención del blanqueo de capitales como modelo a seguir destacando la Base de Datos de Titular Real; y por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, que aseguró en una intervención en el Parlamento Europeo realizada en 2024, que “especialmente a través de los notarios, tenemos una base de datos (de Titular Real) que ha sido señalada por numerosos informes como mejores prácticas”.

Una buena ley no se mide por su retórica, sino por su necesidad, su proporcionalidad y su eficacia. El artículo 129 de la Ley 39/2015 establece que, en el ejercicio de la iniciativa legislativa, las Administraciones públicas actuarán de acuerdo con los principios de necesidad, eficacia, proporcionalidad, seguridad jurídica, transparencia y eficiencia. También señala que una norma es necesaria y eficaz siempre que esté justificada por una razón de interés general y siempre que sea el instrumento más adecuado para garantizar su consecución, que es proporcional siempre que su regulación sea imprescindible para atender la necesidad a cumplir con la norma, y que nunca ha de generar cargas administrativas innecesarias. Y concluye indicando que, para garantizar el principio de seguridad jurídica, la iniciativa normativa se ejercerá de manera coherente con el resto del ordenamiento jurídico nacional y de la Unión Europea. No hay ni una sola norma de la Unión Europea que exija la modificación legislativa que aquí se plantea. Juzguen ustedes mismos.

Cierre nuclear: la obstinación española, por Luis E. Herranz

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

LUIS E. HERRANZ,

Profesor de Investigación en Seguridad Nuclear. Responsable de la investigación en Seguridad Nuclear de Fisión en el Centro de Investigaciones Energéticas Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).

La producción anual de electricidad de origen nuclear equivale aproximadamente a 40 veces el consumo eléctrico de todos los hogares de España"

Cierre nuclear: la obstinación española

La energía nuclear ha sido objeto de debate desde sus orígenes, marcados por el desarrollo bélico en el Proyecto Manhattan. Sin embargo, el mundo actual ya no se sitúa en ese contexto. Los desafíos de la sociedad del siglo XXI son distintos y, en buena medida, pueden formularse en términos energéticos: una demanda creciente; la seguridad del suministro —o independencia energética; la asequibilidad económica; y, no menos importante, la minimización del impacto medioambiental. Cualquier pronunciamiento riguroso sobre el papel actual de la energía nuclear exige, por tanto, considerar de manera conjunta todos estos factores, dejando al margen dogmas ideológicos y alimentando el debate con hechos y realidades verificables.

Escala mundial

A escala mundial, la energía nuclear continúa siendo una fuente relevante de generación eléctrica. En 2025 representó el 9 % de la electricidad total producida y más del 20 % de la electricidad libre de emisiones de carbono, solo por detrás de la hidráulica. Para contextualizar estas cifras, la producción anual de electricidad de origen nuclear equivale aproximadamente a 40 veces el consumo eléctrico de todos los hogares de España, o al consumo anual de unas 200 ciudades del tamaño de Madrid. En términos de emisiones, ello supone evitar una cantidad de CO₂ equivalente a las emisiones totales de España durante más de dos años. Esta electricidad se generó en 416 reactores nucleares distribuidos en más de treinta países. En la actualidad, se encuentran en construcción más de setenta reactores —aproximadamente el 25 % de la capacidad instalada— y, desde 2023, han entrado en operación 12 nuevos reactores. En conjunto, estos datos muestran que la energía nuclear cubre una fracción significativa de la demanda eléctrica mundial, contribuye de forma sustancial a la descarbonización de la actividad humana y presenta una escalabilidad tecnológica plenamente demostrada.

Estas magnitudes se ven reforzadas por posicionamientos expresados en foros internacionales, como los recogidos por la Agencia Internacional de la Energía durante la COP21, a partir de evaluaciones del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático): «De mantenerse las tendencias actuales, el cumplimiento de los objetivos climáticos para 2050 podría requerir un aumento de la capacidad de generación nuclear superior a un factor seis». Más recientemente, cerca de cuarenta países han suscrito la denominada Declaración para Triplicar la Energía Nuclear, promovida por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en la COP28 (2023), con el respaldo de la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE y de la Asociación Nuclear Mundial. El objetivo de esta iniciativa es triplicar la capacidad nuclear global de aquí a 2050 como estrategia clave para alcanzar la neutralidad climática y limitar el calentamiento global a 1,5 °C. Entre los argumentos esgrimidos destacan: su contribución a la mitigación del cambio climático al no emitir gases de efecto invernadero; el refuerzo de la soberanía y seguridad energética, al reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y garantizar un suministro estable las 24 horas del día; y su viabilidad técnica y económica, tanto por la operación segura a largo plazo de los reactores actuales como por el desarrollo de nuevas tecnologías, en particular los reactores modulares pequeños (SMR, Small Modular Reactors).

Un giro notable

En Europa, más del 25 % del consumo eléctrico se cubre con energía nuclear —producida en más de un centenar de reactores—, lo que representa aproximadamente el 50 % de la electricidad consumida libre de emisiones de CO₂. A raíz de la crisis energética y de la necesidad de avanzar en la descarbonización de todos los sectores industriales la percepción de la energía nuclear está experimentando un giro notable. Declaraciones públicas recientes de altos responsables políticos así lo reflejan, como las de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen («Europa cometió un error estratégico al alejarse de una fuente fiable y asequible de energía baja en emisiones»), o del canciller alemán Friedrich Merz («Fue un grave error estratégico eliminar progresivamente la energía nuclear, con un elevado coste para la economía»). Pero la realidad va más allá de declaraciones. A la apuesta sostenida de países como Francia o Eslovaquia, donde la contribución nuclear al sistema eléctrico supera el 60 % —casi el 70 % en el caso francés—, se suma el cambio de orientación observado entre 2022 y 2023 en otros países europeos, que han pasado de estrategias de abandono progresivo a planes de reintroducción o expansión nuclear. Tal es el caso de Bélgica, Países Bajos e Italia, este último protagonizando el primer intento serio en décadas desde los años ochenta. Las principales líneas de actuación contemplan tanto la extensión de la vida útil de las centrales existentes, bajo condiciones estrictas de seguridad, como la construcción de nuevos reactores, de gran potencia y modulares.

Merece especial atención la tecnología de los reactores modulares pequeños (SMR). Su potencial resulta considerable: mayor flexibilidad económica, gracias a menores costes iniciales y a la posibilidad de inversiones escalonadas; plazos de construcción más reducidos, derivados de su diseño estandarizado y fabricación en serie; modularidad, que permite adecuarlos a distintas escalas de demanda y facilita su despliegue en regiones aisladas; y mejoras adicionales en seguridad, mediante la incorporación de sistemas pasivos y diseños simplificados que reducen el riesgo de accidentes graves. Asimismo, los SMR amplían el abanico de aplicaciones energéticas al no limitarse a la generación eléctrica, sino también al suministro de calor industrial o a la producción de hidrógeno, lo que incrementa su impacto potencial en la descarbonización de sectores no eléctricos. Todo ello los posiciona como una opción especialmente atractiva en la intersección entre energía y clima, desde la creciente demanda asociada a los centros de datos hasta su complementariedad con fuentes de generación intermitentes, como las energías renovables. No obstante, su adopción a gran escala deberá superar desafíos relevantes en los próximos años, entre ellos la incertidumbre sobre su competitividad económica y el desarrollo de marcos regulatorios adecuados.

Pese a este contexto internacional, resulta hoy poco probable que España preste una atención significativa a las alternativas que ofrece la tecnología nuclear para abordar sus desafíos energéticos. La posición nacional es la más restrictiva del entorno occidental, sustentada en un calendario de cierre progresivo de las centrales en operación. Esta estrategia podría traducirse en mayores costes estructurales de la electricidad, un incremento de la dependencia energética exterior y una merma de la competitividad industrial, especialmente si otros países consolidan sistemas eléctricos más estables y predecibles.

Avilés. Con notas celtas

AL ENCUENTRO

Palacio de Camposagrado (s. XVII).
Palacio de Camposagrado (s. XVII).

AVILÉS

Con notas celtas

JESÚS ORTIZ

Avilés, digámoslo para empezar, nunca dejó de ser marinera y pescadora, aunque la sombra de los altos hornos marcase un frenético ritmo industrial en el siglo XX, que favoreció el empleo y el crecimiento económico, cierto, aunque tiñó la ría del color del óxido y emponzoñó la brisa antaño salobre. Avilés, compruébenlo, tampoco perdió, en el aturdimiento de aquella expansión fabril, ese aire señorial de calles en las que la piedra es como allí nació, sin reconstrucciones ni artificios, viva desde el Medievo o desde el siglo XIX; calles en las que conviven la esencia de las pesquerías, de los artesanos, de la nobleza y sus palacetes y de la modernidad cultural.

Hay un cuento, como de madrastra de Blancanieves preguntando a su espejo mágico, según el cual, alguna de las herramientas de inteligencia artificial al uso, a la que alguien puso en la tesitura de citar la localidad más fea de Asturias, no tuvo reparo en adjudicar a la villa avilesina el “galardón”. De ser cierta la historia, seguro que la IA de marras se sintió plenamente humana y dijo semejante majadería por puro egoísmo, para poder disfrutar ella sola de la “Villa del Adelantado” en el siglo XXI.

El Avilés de la infancia, la adolescencia y la primera juventud de quien esto les cuenta se proyecta en los recuerdos niños de San Balandrán, arenal del vecino Gozón al que se llegaba cruzando la ría en una barquita, quizás una chalana; en los de las meriendas tardías en Sabugo, tras un día de playa y antes de regresar a Oviedo; en los de la triste degradación paulatina del estuario y ese envenenado hedor que enervaba la sangre joven; en los de las movilizaciones laborales y la eterna duda sobre si era posible cuidar el entorno permitiendo la actividad industrial; y hasta en los de una voz niña, con acento argentino –¡Mirá, papá: una fábrica de nubes!–, en un puro grito de descubrimiento y sorpresa cuando pasaron ante sus ojos las grades columnas de vapor blanco que las chimeneas de los altos hornos proyectaban hacia la troposfera.

 


HABLAR DE AVILÉS Y SU COMARCA TAMBIÉN PERMITE ALEJARSE DE LA CRÓNICA SUBJETIVA PARA SUMERGIRSE EN LA MERAMENTE DESCRIPTIVA SIN QUE EL RESULTADO PIERDA NI UN ÁPICE DE INTERÉS


 

Ya: es muy personal esto que acabamos de contarles; pero las ciudades, los pueblos, los paisajes… tienen cada cual el encanto de las sensaciones que recuerda quien hizo el viaje, quien se amansó en un paseo urbano, quien casi levitó sintiéndose en paz con la naturaleza o quien aún revive el roce de una mano paternal, el sabor de un plato marinero, el torbellino del desenfado recorriendo festejos con amores y amigos…; bien lo sabe el lector. Sin embargo, hablar de Avilés y su comarca también permite alejarse de la crónica subjetiva para sumergirse en la meramente descriptiva sin que el resultado pierda ni un ápice de interés; tampoco de emoción, porque sus calles y edificios son una antología viva del transcurrir de los siglos. Y porque aquel grito de la “fábrica de nubes”, que antes rememoramos, fue como una premonición de que la degradación medioambiental se podía revertir, que de nuevo es la villa de visión luminosa y olor marinero que nunca debió de quedar medio sepultada en lodos y vapores de sulfhídrico.

El casco antiguo o histórico acaba de cumplir 70 años de haber sido declarado Conjunto Histórico Artístico (1955). Cuentan los cronistas que su origen, asentamientos prehistóricos al margen, pudo haber sido un campamento romano, pero su existencia solo está documentada desde la Edad Media. Los restos del trazado de las murallas, de los que hay algún vestigio en calles como La Muralla (no es casualidad el nombre, vaya), San Bernardo o la propia Plaza España, hablan de un primer núcleo no muy grande que, para darse una idea, tenía extramuros al barrio de pescadores de Sabugo. De aquellos tiempos, en los que Avilés era el almacén de sal asturleonés, nos quedan la iglesia románica de San Nicolás de Bari (s. XIII), donde mora un capitel romano convertido en pila bautismal; la iglesia vieja de Sabugo (s. XIII), oficialmente iglesia de Santo Tomás de Canterbury, con esa ‘Mesa de los Mareantes’ en su lateral donde, cuando fue construido el templo, se reunían los pescadores para organizar y coordinar las labores de pesca; la joyita arquitectónica de la capilla de los Alas (s. XIV), entre románica y gótica; o el Palacio de Valdecarzana o Casa de las Baragañas (s. XIV), con sus góticas ventanas geminadas.

 


SE LLAMA CALLE RIVERO PORQUE CORRÍA PARALELA A LA ORILLA (RIVA, EN CASTELLANO ANTIGUO) DE LA RÍA, QUE ANTES LLEGABA CASI HASTA LA CALLE Y BAÑABA GRAN PARTE DE LO QUE AHORA ES EL CENTRO URBANO


 

De los siglos XV y XVI no queda nada apenas. Quizás porque la actividad comercial decayó bastante en aquellos tiempos. En ello influyó que un incendio (1478) se cebase con buena parte de la villa o que la navegación por la ría se viese dificultada por el crecimiento de los arenales. Aunque, bien pensado, sí queda algo del XV: el mercado franco de los lunes, privilegio que otorgaron los Reyes Católicos a Avilés un año después del incendio, y la calle Rivero, que a lo mejor era anterior a dicho siglo, pero que aparece documentada desde entonces, aunque reseñada como una zona extramuros. Esta es una de las calles donde disfrutará el visitante, porque supone un paseo peatonal más que agradable y porque se abre a una de las entradas al parque de Ferrera: el mayor de Avilés. Volviendo a la calle, se llama Rivero porque corría paralela a la orilla (riva, en castellano antiguo) de la ría, que antes llegaba casi hasta la rúa y bañaba gran parte de lo que ahora es el centro urbano. El paseante podrá ver en el suelo, también en otras calles avilesinas, que tiene dos tipos de pavimentos: cantos, para los animales, y losas, para los artesanos, que trabajaban en los soportales para protegerse de sol y lluvia, pero aprovechar la luz solar.

El siglo XVII aporta al paisaje urbano avilesino varios palacios: el de Camposagrado, que luce con orgullo su decoración barroca en una estructura arquitectónica renacentista; o el de Llano Ponte, al principio de la calle Rivero, con sus soportales incorporados y “a juego” con la sede el ayuntamiento. Y, ya que estamos prácticamente en la Plaza de España, también del XVII son el antes citado Palacio del Ayuntamiento, primer edificio noble construido fuera de las murallas; el Palacio de Ferrera, hoy convertido en un hotel de cinco estrellas, con su poco convencional torre en escuadra, a cuyo costado está la fuente de los Caños de San Francisco y sus seis cabezas proveedoras de agua limpia para hacer frente, cuando se diseñó, a la escasa higiene de los regatos en superficie que suministraban el líquido elemento hasta entonces.

 


EL PALACIO DE FERRERA, CON SU POCO CONVENCIONAL TORRE EN ESCUADRA Y HOY CONVERTIDO EN UN HOTEL DE CINCO ESTRELLAS, A CUYO COSTADO ESTÁ LA FUENTE DE LOS CAÑOS DE SAN FRANCISCO


 

La siguiente centuria no dejó nada significativo, seguramente porque los piratas ingleses andaban dando mucha “lata” por la zona y porque había un mayor interés por nuevas industrias artesanas, como el moldeado de cobre o la fabricación de loza y lienzos. Y porque hubo varios terremotos, que también debieron hacer lo suyo. Llegados al siglo XIX, nuevos palacetes: el de Maqua y la Casa de Arias Noceda. El primero, con su intento de balcones góticos; la segunda, típica casona de indiano con su llamativa fachada en rojo carruaje. De ese tiempo es también la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury y la singular Plaza del Mercado o de los Hermanos Orbón. Y antes de cambiar de siglo, cita ineludible al Cementerio de la Carriona, parte de la «Ruta europea de Cementerios Significativos» y cuyos grupos escultóricos dejan impresionado al visitante. La Casa de Eladio Muñiz, otro indiano que, en esta ocasión, optó por un edificio en altura, y el Palacio de Balsera, hoy sede del Conservatorio de Música, son muestras de la arquitectura de principios del siglo XX.

Las calles de Avilés, las del Casco Antiguo, basan su encanto en su fuerte personalidad. Ya hemos hablado de la de Rivero y su alma artesanal, que es normalmente la más citada por las guías al uso. Pero pasee el viajero y sorpréndase con la de La Fruta, que ya formaba parte del núcleo medieval intramuros; la de La Cámara, que es el primer eje comercial surgido tras la desaparición de la limítrofe muralla; la de San Bernardo, que marcaba otro de los límites de la fortificación; y, en fin, la lúdica, coqueta y singular Galiana, que sigue conservado edificaciones construidas en el mismo siglo XVII en que nació la propia vía. Metidos en callejeo, dos plazas: la de Carbayo y la del Cabayedo. Para quien no conozca bien Asturias, los nombres suenan parecido, pero no son lo mismo; carbayo es como se denomina al roble en asturiano y, claro, carbayedo es un bosque de robles. Pero volvamos a la Villa: la Plaza del Carbayo concita en su entorno al barrio de Sabugo y es donde esta su iglesia vieja; y la del Carbayedo, al final de la calle Galiana y tan coqueta como ella, era un bosque de robles donde se conseguía la madera para hacer las embarcaciones que los carpinteros de ribera construían en… ¡la plaza del Carbayo!

 


OSCAR NIEMEYER, EL DISEÑADOR DE LA CAPITAL FEDERAL DE BRASIL, BRASILIA, DEJÓ A ORILLAS DEL ESTUARIO SU ÚNICA OBRA EN ESPAÑA Y UNA DE LAS MÁS IMPORTANTES DE EUROPA


 

Una buena manera de sintonizar con el encanto avilesino es empezar por el Museo de la Historia Urbana de Avilés. Está en pleno centro, en la calle La Ferrería, que es, por cierto, la que más vestigios medievales tiene. El museo explica, como puede imaginarse el lector, el desarrollo de la población desde su pequeña configuración medieval hasta nuestros días. Y poner punto final en el hito del siglo XXI: el Centro Niemeyer. El reconocido arquitecto brasileño del mismo nombre recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1989 y donó el proyecto del edificio en agradecimiento. De esta manera, el diseñador de la capital federal de Brasil, Brasilia, dejó a orillas del estuario su única obra en España y una de las más importantes de Europa, en sus propias palabras. Oscar Niemeyer definió el Centro como «una plaza abierta a todo el mundo, un lugar para la educación, la cultura y la paz».

Podrán comprobar, en fin, que la IA que citábamos al principio estaba despistadísima si aceptan la invitación a conocer hoy la Villa del Adelantado de la Florida. Breve reseña, que no hemos dicho nada, sobre el “adelantado”: se trata de Pedro Menéndez de Avilés, que fue fundador de San Agustín; es la ciudad más antigua de los Estados Unidos que aún conserva su identidad fundacional.

Oficina de Turismo de Avilés

Antigua Pescadería (Plaza de Santiago López)
Tel.: 985 544 325
[email protected]
https://goo.su/ZqCmknt

ALOJAMIENTO

Palacio de Avilés *****

Plaza de España, 9
Tel.: 985 129 080
[email protected]
https://goo.su/1u6cn

 

RESTAURANTES Y TAPEO

Casa Lin
Avda. de los Telares, 3
Tel.: 985 564 827

Tuercebotas
Galiana, 62
Tel: 984 282 131

La Botella
Emile Robin, 15
Tel.: 985 564 808

Tierra Astur
San Francisco, 4
Tel.: 984 833 038

Palacio de Ferrera (s. XVII). Al fondo, Plaza de España y Ayuntamiento (s. XVII).
Palacio de Ferrera (s. XVII). Al fondo, Plaza de España y Ayuntamiento (s. XVII).
Fuente de los Caños de San Francisco (s. XVII).
Fuente de los Caños de San Francisco (s. XVII).
Iglesia de San Nicolás de Bari (s. XIII).
Iglesia de San Nicolás de Bari (s. XIII).
Centro Niemeyer (s. XXI).
Centro Niemeyer (s. XXI).
Iglesia de San Antonio (s. XIII).
Iglesia de San Antonio (s. XIII).
Iglesia de Sabugo (s. XIII).
Iglesia de Sabugo (s. XIII).
Palacio de Valdecarzana (s. XIV).
Palacio de Valdecarzana (s. XIV).
Palacio de Llano Ponte (s. XVII) y calle Ribero.
Palacio de Llano Ponte (s. XVII) y calle Ribero.

PARA NO PERDERSE

Centro Niemeyer.

Paseo ilustrado por el Casco Histórico.

Comarca de Avilés.

XXIX FESTIVAL INTERCÉLTICO DE ASTURIAS

Avilés, del 18 al 26 de julio de 2026

El grupo folclórico Esbardu, actualmente compuesto por banda de gaitas y grupo de baile, quiso reproducir en Avilés, hace más de tres décadas, el ambiente que sus componentes vivieron en el ya mítico Festival Intercéltico de Lorient, Francia. Como explican desde la organización, “está dedicado a las tradiciones culturales (y sus evoluciones) de los países celtas, con especial peso de la música y de la danza, aunque también recoge otras formas de arte como la pintura, la fotografía, el teatro, la escultura o la artesanía, así como deportes, gastronomía, etcétera”.

El Grupo Esbardu –esbardo o esbardu, es vocablo bable que significa osezno– ha logrado, a través de los años, que el festival llene toda una semana de actuaciones, principalmente en calles y plazas, con grupos procedentes de varios lugares de Asturias, pero también de Galicia, Francia, Irlanda, Escocia… Pasacalles, desfiles, mercado o exposiciones llenan Avilés y su comarca con sonidos de reminiscencias céticas y el colorido de los trajes tradicionales.

Más allá del tiempo del festival veraniego, no es mala idea una visita al Muséu de los Países Celtes, que se encuentra en Corvera, municipio perteneciente a la Comarca de Avilés. Además de una imponente colección de gaitas procedentes de todos los territorios celtas europeos, el visitante podrá ver una serie de paneles en los que se explican las peculiaridades, las musicales, sobre todo, de dichos territorios.

Banda escocesa por las calles de Avilés.
Muséu de los Países Celtes.

EE.UU. contra todos y todos contra EE.UU. por Carlos Sánchez

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN EL ESCAPARATE

CARLOS SÁNCHEZ,

director adjunto de El Confidencial

Lo que está en juego es, ni más ni menos, quién ganará un formidable un pulso entre superpotencias, cada una con sus respectivos aliados

EE.UU. contra todos y todos contra EE.UU.

Ya es un tópico decir que ha vuelto la geopolítica. En realidad, nunca se fue, pero después de tres largas décadas de globalización, acelerada a principios de siglo tras la adhesión de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), ha regresado con intensidad. ¿La causa? Una nueva correlación de fuerzas ha trastocado el tablero mundial, y la vuelta de Trump a la Casa Blanca —el ensayista Robert Kagan lo ha resumido con un provocador: EE.UU. contra el mundo— sólo ha exacerbado esa tendencia. Y la guerra desatada en Oriente Medio hay que insertarla en ese contexto. La batalla geopolítica entre los dos colosos pasa por una reconfiguración de la región.

Lo que está en juego es, ni más ni menos, quién ganará un formidable un pulso entre superpotencias, cada una con sus respectivos aliados, como sucedió durante la guerra fría. La nueva Estrategia de Seguridad de EE.UU. —coherente con la posición de la OTAN en su reunión de Madrid— lo deja claro: China es el enemigo a batir.

Hay, sin embargo, una diferencia respecto de aquel tiempo, y no es pequeña. Trump no sólo ha quebrado el marco de relaciones comerciales de las últimas décadas entre Occidente y Oriente vía aranceles, es decir, la globalización tal y como la hemos conocido hasta ahora, sino que ha cuarteado el tradicional vínculo entre EE.UU. y Europa.

Presión arancelaria

El viejo continente está siendo hostigado por Washington mediante una presión arancelaria y diplomática, Groenlandia es el caso más evidente, impensable hace pocos años. Y en medio, por si este cambio de escenario no fuera suficiente, el auge del nacionalismo identitario que amenaza el prestigio de la democracia. En última instancia, el fin del orden liberal basado en reglas como el mejor instrumento para dirimir el conflicto social. El populismo, que se nutre de emociones, siempre lleva en su seno un componente nacionalista que responde a intereses tribales. La justificación que hace Rusia de la invasión de Ucrania es un buen ejemplo del auge del nacionalismo, como el movimiento MAGA, todavía de forma pacífica, cuando enarbola el America First.

La disputa, y este sí que es un fenómeno nuevo distinto a la guerra fría, abarca, incluso, a una de las grandes tendencias que han ofrecido estabilidad al sistema mundial de pagos desde Bretton Woods (1944). El dólar, que salió hegemónico de la II Guerra Mundial como moneda universal de reserva, con la oposición de un Keynes que perdió el debate frente al Harry Dexter White, está siendo amenazado por divisas todavía poco relevantes en el comercio mundial, pero en auge.

No es un asunto menor. Es, de hecho, la guerra de todas las guerras por su ascendencia sobre otros frentes. John Connolly, entonces secretario del Tesoro de EE.UU., quien viajaba junto a su mujer en el mismo coche en el que John F. Kennedy fue asesinado en Dallas, lo dijo claramente en 1971 refiriéndose a Europa: el dólar “es nuestra moneda”, pero es “vuestro problema”. Gracias a ese privilegio, EE.UU. ha podido financiar sus ingentes déficits, tanto público como por cuenta corriente. Y merece la pena recordar que China, a través del propio Xi Jinping, ya ha reclamado que el renminbi se convierta en una moneda de reserva global.

La causa es obvia. Pekín, en coherencia con su peso económico, pretende desempeñar un papel más importante en los sistemas financieros internacionales porque sus intereses ya van mucho más allá que sus fronteras físicas. No sólo es una carrera contrarreloj por la supremacía tecnológica (la inteligencia artificial o los avances biotecnológicos) o por la soberanía energética, incluido los minerales críticos o las tierras raras, sino que va mucho más allá.

China la prestamista

No en vano, China se ha convertido, gracias a sus inconmensurables superávits, en el primer prestamista del planeta, por encima de organismos multilaterales como el FMI o el Banco Mundial y, por supuesto, EE.UU., lo que explica su interés en reivindicar el papel del renminbi. Nunca antes China se había manifestado tan claramente a favor de su moneda y en contra de los intereses de Washington en un asunto de vital importancia, ya que una moneda fuerte que compita con el dólar puede provocar una reconfiguración de los flujos financieros globales.

No es extraño, por eso, que en ocasiones Trump haya amenazado con aranceles a los países que paguen el petróleo en monedas distintas al dólar. La fortaleza de EE.UU. frente a Europa, y al margen de la superioridad militar, tiene que ver, precisamente, con la dependencia del viejo continente de los medios de pagos (Visa, Mastercard…) y de la nube, ambos controlados por empresas de EE.UU.

Es en este contexto en el que Europa busca su papel en el mundo. Pero no sólo en el plano económico, sino en el de los valores. Ya hay pocas dudas de que la democracia, aunque cueste creerlo, ha perdido prestigio en el planeta, donde los sistemas autoritarios, que han logrado desbordar los marcos ideológicos de la guerra fría, ganan brillo a causa de su presunta eficacia para generar prosperidad.

El planeta, como muchos no se cansan de repetir, no solo asiste a un pulso entre superpotencias, sino que, además, se enfrenta al fin del orden liberal basado en reglas. Exactamente, el mismo que ha funcionado desde 1945 tras la creación de organismos multilaterales, aunque también, hay que decirlo, no siempre lo hizo con acierto.

Prohibir las redes: un “mal” menor, por Esther Paniagua

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

ESTHER PANIAGUA,

periodista y autora especializada en tecnología

Se dice que no hay que prohibir, sino educar, como si fuera una elección binaria. Se puede y se debe hacer ambas cosas."

Prohibir las redes: un “mal” menor

Revuelo mundial, de Australia a España, pasando por Francia, Reino Unido o Portugal. El país oceánico fue el primero en implementar la prohibición del uso de redes sociales a menores de 16 años. En Europa, Francia ha aprobado un proyecto de ley que fija la edad mínima en 15 años, mientras que España propone redoblar la apuesta.

Pedro Sánchez ya había anunciado hace meses la ampliación de la edad mínima para registrarse en redes sociales, de 14 a 16 años, a través de la ley de protección de los menores en los entornos digitales. Lo novedoso ahora es el anuncio de un paquete de medidas que incluye propuestas hasta ahora inéditas, como la de que los directivos de las plataformas respondan penalmente por las infracciones cometidas en ellas bajo su gestión, si no retiran contenidos ilegales o de odio.

Dispuestos Digitales

Se propone, además, tipificar como delito la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilícito, junto con la creación de un sistema de rastreo, medición y trazabilidad que permita identificar y cuantificar la huella de odio y polarización en ellas. No solo eso. El presidente español también ha hecho una llamada a unirse -junto con otros cinco países europeos- a la “Coalición de los Dispuestos Digitales”, una alianza para avanzar en la aplicación de una regulación más estricta, rápida y eficaz de las plataformas sociales.

A pesar de todo, el debate público se ha centrado eminentemente en lo que ya conocíamos antes. La prohibición de los 16 años. Una necesaria medida profiláctica, tan aplaudida como criticada. Se dice que no hay que prohibir, sino educar, como si fuera una elección binaria. Se puede y se debe hacer ambas cosas. La prohibición es una salvaguarda pragmática, una reacción al estado de unas plataformas tóxicas que, por mucha educación que haya -y mientras no cambie su modelo de negocio- lo seguirán siendo.

No eludir responsabilidades.

Si no permitimos que los menores entren en webs pornográficas, a clubes de alterne o a entornos donde se comercia con ilegalidades, ¿por qué sí hacerlo en espacios digitales donde campan los depredadores sexuales y los contenidos inapropiados, diseñados para enganchar? Nadie discute que la educación digital sea necesaria, pero confiar en que por sí sola resolverá el problema no es ingenuo e irresponsable, además de una forma cómoda de eludir responsabilidades.

¿Que algunos menores se saltarán las prohibiciones o acudirán a plataformas aún más tóxicas? Por supuesto. Como siempre, hecha la ley, hecha la trampa. Pero si los sistemas de verificación son eficaces, esos casos serán marginales. ¿O es que la existencia de jóvenes que fuman o beben antes de los 18 años invalida la prohibición legal o vuelve innecesaria la norma? Regular no garantiza el cumplimiento absoluto, pero renunciar a hacerlo garantiza el desamparo.

Además, quienes alegan que dicha verificación de edad es una invasión de la privacidad, se equivocan, ya que existen formas de comprobar cuántos años tiene una persona sin necesidad de desvelar ningún otro dato, ni de pedir datos biométricos, ni documentos de identidad o tarjetas de crédito. Por tanto, que se convierta en un mecanismo de vigilancia depende del sistema elegido para implementar dicha medida.

Lo que sí viola la privacidad de los usuarios es la vigilancia y perfilado de sus comportamientos y contenidos que las redes sociales hacen de sus usuarios, tanto para presentarles anuncios y contenidos personalizados, como para entrenar sus modelos de IA. Por ese motivo, varias de ellas ya han sido multadas, o están bajo investigación.

Alternativas mejores

En cuanto al posible bien que las redes sociales pueden hacer a los menores, usadas con moderación y en el marco de comportamientos prosociales, no es un motivo que justifique no prohibir el acceso a Instagram, TikTok o X. Estas plataformas no son las únicas donde los menores pueden socializar y estar en contacto con sus amigos y compañeros, o ampliar su red.

Existen, de hecho, alternativas mejores: desde redes privadas de mensajería hasta los SMS de toda la vida o, mejor aún, usar el tiempo que antes se destinaba a esas plataformas a ver a sus amigos en persona, a hablar más con su familia, a hacer ejercicio y a dormir más. Cosas que la ciencia ya ha demostrado de sobra que aumentan la autoestima, mejoran la salud y reducen la ansiedad, y que son la verdadera fuente de una vida plena.

En paralelo, es imprescindible sanear los espacios públicos, y de ahí el otro paquete de medidas anunciado por Sánchez, el verdaderamente novedoso. Este se dirige a donde las tecnológicas más les duele: al corazón de su modelo de negocio, basado en incentivos económicos que priorizan la economía de la atención. Se maximizan el tiempo de uso, las interacciones y la recurrencia, mediante el diseño persuasivo y la manipulación algorítmica.

La consecuencia es que se favorecen contenidos emocionales, polarizantes o extremos, y una falta de moderación efectiva. Prosperan la desinformación y el extremismo, y las plataformas más privadas sirven como refugio y herramienta de difusión de comunidades radicales, lavado de dinero, etc. Esto, claro está, es más rentable que la información de interés público, o que mostrar meramente lo que comparten tus contactos o las personas a las que sigues, en orden de publicación y sin filtros.

Porno y pedofilia

Otra porción del pastel económico de estas plataformas son los ingresos procedentes del fraude publicitario, la ciberdelincuencia y el cibercrimen (según la propia Meta, alrededor de un 10% de sus ingresos). Eso sin olvidar el papel central del porno y la pedofilia como motor de tráfico y monetización, en un entorno donde maximizar el beneficio económico prevalece sistemáticamente sobre la protección de los usuarios y la salud del debate público.

Dada la gravedad de la situación, los máximos responsables de estas plataformas deben rendir cuentas por los daños causados. Igualmente crucial es garantizar el cumplimiento de las normas ya existentes para este tipo de actores -como la Ley de Servicios Digitales- que ayudaría a mitigar muchos de los problemas existentes.

Además, es imprescindible extender tanto estas normativas como las medidas como las planteadas por Sánchez a las plataformas de IA generativa y chatbots. Estas tecnologías ya están amplificando los mismos vicios que las redes sociales y creando otros nuevos, con un impacto potencialmente aún más devastador. Se pasa de la economía de la atención a la economía del apego, donde los chatbots comienzan a ocupar el lugar de mentores, terapeutas, amigos e incluso parejas emocionales, tanto en menores como en adultos.

Si no queremos tropezar de nuevo con la misma piedra, debemos anticiparnos al escenario distópico que ya se atisba con el uso irresponsable de estas herramientas. Puede sonar grandilocuente, pero el futuro de la humanidad está en juego.

Aportación notarial a la búsqueda de soluciones al problema de la vivienda, por Concepción Pilar Barrio Del Olmo

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @ EN DESARROLLO

CONCEPCIÓN PILAR BARRIO DEL OLMO,

presidenta del Consejo General del Notariado. Decana del Colegio Notarial de Madrid.

El Notariado juega un destacado papel por la función que tiene de cara a garantizar la seguridad jurídica, máxime en un contexto de enorme complejidad normativa."

Aportación notarial a la búsqueda de soluciones al problema de la vivienda

La vivienda es uno de los problemas esenciales a los que se enfrentan las personas y familias en la actualidad. Un problema complejo y multifacético que afecta no solo a los grupos más vulnerables (personas sin hogar, hogares con bajos ingresos), sino también a la juventud y a la clase media.

Una crisis social

El mismo se extiende a toda la Unión Europea, habiendo indicado al efecto la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en el discurso por ella pronunciado sobre el estado de la Unión ante el Parlamento Europeo el 10 de septiembre de 2025, que es más que una crisis inmobiliaria, es una crisis social, que desgarra el tejido social europeo, debilita nuestra cohesión y también amenaza nuestra competitividad. La Comisión ha presentado el primer Plan Europeo de Vivienda Asequible.

En semejante sentido se pronunció el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, tras la reunión que tuvo lugar el 22 de octubre de 2025 con los presidentes del Comité Europeo de Regiones y del Consejo Económico y Social Europeo.

A tal efecto expuso que la asequibilidad y el acceso a la vivienda figuran entre las preocupaciones más urgentes de los europeos, teniendo la crisis de la vivienda un peligroso triple impacto: afecta a los derechos fundamentales de la ciudadanía, perjudica la competitividad y socava la confianza en las instituciones democráticas.

También el Parlamento Europeo está ocupándose de esta problemática siendo ejemplo de ello la constitución de una Comisión Especial sobre la Crisis de la Vivienda en la Unión Europea.

Demanda de respuestas rigurosas

La crisis de la vivienda exige respuestas rigurosas, basadas en la experiencia práctica y en información fiable, que permitan adoptar medidas eficaces y sostenibles.

En la solución a este problema el Notariado juega un destacado papel por la función que tiene de cara a garantizar la seguridad jurídica, máxime en un contexto de enorme complejidad normativa y constantes reformas.

 Por ello, resulta oportuno plantear algunas de las soluciones que, desde el Notariado, pueden contribuir a afrontar este reto esencial.

En primer lugar, la experiencia práctica y el contacto diario con las personas. Las notarías están en contacto permanente con el mercado inmobiliario y por ellas pasan en torno a 60.000 personas cada día. Esto nos permite observar de primera mano los efectos de la normativa sobre la vida cotidiana de la ciudadanía y sobre el funcionamiento real del mercado.

En este contexto, resulta imprescindible hablar de seguridad jurídica y de confianza, especialmente en un entorno marcado por la complejidad y la continua modificación normativa. La falta de seguridad jurídica se manifiesta de forma clara en dos ámbitos: en el proceso precontractual, previo a la compra de vivienda, y en el mercado del alquiler. En el primero, es frecuente la firma de contratos de arras sin asesoramiento ni control, con consecuencias relevantes una vez entregadas cantidades de dinero que, en muchos casos, son elevadas.

Inseguridad del mercado del alquiler

En segundo lugar, la falta de seguridad jurídica se aprecia también de manera evidente en el mercado del alquiler que no garantiza, hoy, la seguridad jurídica ni del propietario ni del inquilino. Es cierto que en España no existe una tradición consolidada de constituir los contratos de alquiler en escritura pública. Durante años, la propia legislación contribuyó a ello al establecer contratos normados en los que, existiendo acuerdo sobre el objeto y la duración, el resto de las condiciones venían determinadas por la ley. Esta situación cambió a partir del año 2013 y desde entonces existe una mayor flexibilidad, pero también una mayor complejidad normativa, lo que hace necesario el asesoramiento y el control de legalidad. Si se quiere profesionalizar el mercado del alquiler, será imprescindible profesionalizar también la redacción de los contratos y contar con un asesoramiento notarial imparcial y gratuito.

Un contrato bien comprendido y claramente consensuado no solo facilita su aplicación, sino que coadyuva a su cumplimiento. La intervención notarial permitiría reforzar la seguridad jurídica mediante el control del título, del derecho del arrendador, confirmando la titularidad del inmueble; aportando información al arrendatario sobre la situación jurídica de la vivienda; verificando la legalidad del contrato; e incorporando un inventario del estado de la vivienda y de los bienes arrendados. Asimismo, podría preverse la utilización de medios adecuados de solución de controversias, de conformidad con la Ley Orgánica 1/2025 de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia.

Además, la intervención notarial permitiría controlar el depósito de la fianza en los órganos correspondientes de las comunidades autónomas, así como el cumplimiento de las obligaciones fiscales y detectar prácticas fraudulentas: como la celebración de contratos de temporada que tratan de eludir la regulación más protectora para el inquilino, del arrendamiento de vivienda.

Por no mencionar los efectos probatorios y ejecutivos de la escritura pública notarial.

Las tecnologías facilitarían la formalización del contrato si fuera posible el otorgamiento ante notario por videoconferencia, como ya lo permite la ley para otros actos y negocios jurídicos.

Transparencia e información

Todo ello contribuiría a fomentar el mercado del alquiler (hoy lastrado frente al de la propiedad por la falta de seguridad jurídica) aportando transparencia e información.

Junto a la seguridad jurídica, para avanzar en materia de acceso a la vivienda, resulta esencial disponer de datos objetivos y claros. Y en respuesta a esa necesidad, el Notariado ha puesto a disposición de la Administración y de la ciudadanía el Portal Estadístico de la vivienda, basado en datos auténticos, desagregados y actualizados procedentes del Índice Único Informatizado, que recoge los datos contenidos en las escrituras públicas. Su información es necesaria no solo para una buena política pública de vivienda, sino también para comprobar el impacto real de las medidas que se adopten. Y termino mencionando una frase de la Comisión Europea sobre la crisis de la vivienda: “Sin datos viables y detallados, la elaboración de políticas sólidas seguirá estando fuera de alcance”.

Ni jóvenes ni viejos, por Carmelo Encinas

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN ESTE PAÍS

CARMELO ENCINAS,

periodista. Asesor editorial de 20 minutos

Es un colectivo lo bastante numeroso y está lo bastante desesperado para que el Estado ponga la mayor atención a su desgracia"

Una jubilación más flexible y gradual

Acaba de cumplirse el 40 aniversario de la muerte de Enrique Tierno Galván, el político que mejor vistió la alcaldía de Madrid. Tierno logró una transversalidad envidiable que le hacía querido y respetado por gente de toda condición social y política, incluidos los más alejados a su ideología. Lo consiguió transmitiendo una imagen de bonhomía y respetabilidad que envolvía en aquel traje gris de chaqueta cruzada que vestía en invierno y en verano. Era la imagen del “viejo profesor” que cultivaba desde los mítines de la España predemocrática a los que asistimos tantos adolescentes seducidos por su discurso y la proximidad que irradiaba. Tierno no tenía entonces más de 60 años y ya sujetaba con orgullo ese título de “viejo” como un sinónimo de vulnerabilidad. Cuarenta años después nadie con 60 años se atribuiría esa condición y menos la generación a la que pertenezco, esa que sucedió a la de la de la postguerra.

Hijos del desarrollismo

Nosotros no tuvimos que soportar las penalidades de los años de hambre, los de la escasez y el aislamiento internacional a que nos condenó una dictadura retrograda. Fuimos hijos del desarrollismo ilusionados con la causa democrática y la apertura a Europa que llevaría implícita   el fin de la autocracia. Nuestros padres, en la medida de sus posibilidades, se habían esforzado en evitarnos las penalidades que ellos padecieron y nos abrían un futuro prometedor que anunciaba un modo de vida substancialmente mejor que la que ellos tuvieron. Y así fue. España asistió a los mejores años de su historia, años de progreso, de modernización, de prosperidad y, también, de libertad. Problemas serios no faltaron, pero el país evolucionó con tal dinamismo que en un tiempo récord consiguió equipararse a nuestros referentes europeos a los que tanto envidiábamos, Ese crecimiento proporcionó a la clase media una calidad de vida hasta entonces inédita permitiéndonos ofrecer a nuestros hijos ventajas y posibilidades en su educación y desarrollo de las que la mayoría de nosotros no disfrutó porque nunca estuvo al alcance de nuestros padres el proporcionarías. Les dimos todo aquello que nos habría gustado tener y estuvimos orgullosos de hacerlo desde la convicción de que la generación que nos sucedió gozaría de un futuro aún más prometedor que el nuestro. Tuvieron así la mejor infancia imaginable y una adolescencia tan confortable y placentera que muchos se negaban a madurar con tal de permanecer instalados en el   status dorado que esa edad dorada les procuraba.

Paro endémico

Los problemas vendrían después cuando los puestos de trabajo escasearon a consecuencia del paro endémico que aun hoy no termina de despejar el mercado laboral español. El desempleo juvenil se disparaba, la ley de la oferta y la demanda en la contratación lastraba el crecimiento de los salarios y empezó a perfilarse ya la perspectiva de un futuro menos halagüeño del de sus progenitores. Fue cuando la pensión de los abuelos se convirtió en el refugio que soportaba la manutención de hijos y nietos en situaciones extremas y las casas de tantos jubilados hubieron de tapizarse de colchones para acoger la prole de su descendencia caída en desgracia.

Los últimos años tras la pandemia han sido de crecimiento sostenido hasta el punto de poner a España a la cabeza de los países con mayor empuje de la UE. Esto ha ocurrido en un contexto de atonía económica de nuestros socios europeos que, habida cuenta del estrecho vínculo financiero y comercial que nos relaciona con ellos, tiene especial notoriedad porque de haberles ido mejor a los países comunitarios el crecimiento de nuestro país habría sido aún mayor. Un crecimiento que ha saneado el tejido empresarial y que rebajó las tasas de empleo en términos absolutos, pero que no ha permeado lo bastante en la llamada economía micro que ahora presenta problemas estructurales diferentes a los que nos agobiaron años atrás. El de la vivienda es sin lugar a duda el más acuciante porque limita de forma radical la posibilidad de independizarse y formar nuevos hogares, además de poner en situación crítica a quienes viven de alquiler y, su sueldo, o la precariedad laboral, les impide satisfacer los pagos de la casa. Esto que parecía afectar solo a la gente joven se está manifestando con una crudeza extraordinaria entre la llamada “generación senior”, el segmento entre los 50 y 65 años que son parados de larga duración y ya no pueden pagar el alquiler, sus hijos no consiguen emanciparse y el mercado laboral les vuelve la espalda porque les considera demasiado mayores. No son lo suficientemente jóvenes para interesar a las empresas ni lo suficientemente viejos para llegar airosos a la jubilación. Es un colectivo lo bastante numeroso y está lo bastante desesperado para que el Estado ponga la mayor atención a su desgracia y establezca incentivos que reviertan su situación. Ninguna generación merece ser olvidada.