En recuerdo de Camilo José Cela

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EN RECUERDO DE CAMILO JOSÉ CELA

La Fundación Camilo José Cela cumple 30 años.

El vigésimo aniversario del adiós del último Premio Nobel español impulsa distintas exposiciones y homenajes que reivindican la vigencia de su obra y su figura. 

JULIÁN DÍEZ

Registro oficial de periodistas.

En comparación con la forma en que Camilo José Cela dominaba como gran pope el panorama literario español en los años ochenta y noventa, cuando no sólo era un autor respetado sino también una figura popular que protagonizaba anuncios o protagonizaba momentos televisivos de máxima audiencia, podría considerarse que su nombre ha per-dido algo de relevancia. Sin embargo, el legado de Cela está más que vigente, sus obras más destacadas se mantienen en catálogo, y los veinte años que se cumplen de su fallecimiento en este 2022 van a servir para distintos homenajes y reivindicaciones.

Por toda España

La batería de recuerdos al autor va a repartirse prácticamente por toda España, como corresponde de forma lógica a la trayectoria de este gallego y madrileño, notorio viajero, firmante de 120 libros de distinta naturaleza y animador del panorama cultural. La Xunta de Galicia es quien encabeza las actividades en torno a su figura, ya que, aunque se trasladó a Madrid a los pocos años de nacer en Iria Flavia en 1916, es conocido que sus últimas palabras fueron para dar un viva a su localidad natal, donde hoy se aloja la Fun-dación que lleva su nombre y de la que fue nombrado marqués.

El 17 de enero, cuando se cumplieron exactamente los 20 años de su muerte, el conse-jero de Cultura de la Xunta, Román Rodríguez, hizo una ofrenda floral en su tumba, a pocos metros de la casa natal del autor, y anunció diferentes conferencias y actos en la comunidad. Por ejemplo, la exposición «Cela poliédrico», que recorrerá las siete princi-pales ciudades gallegas (La Coruña, Lugo, Orense, Pontevedra, Vigo, Ferrol y Santiago) con objetos y curiosidades acerca de su trayectoria. El Museo Camilo José Cela expon-drá una muestra extraordinaria sobre la publicación de La familia de Pascual Duarte, su primera novela (1942), que también está de cumpleaños redondo con los 80 años des-de su publicación.

Además, el 11 de mayo, día del nacimiento del autor, se hará una lectura pública de una de sus obras, La rosa, primer tomo de sus memorias correspondiente a su infancia ga-llega, que también será objeto de uno de los teatros sonoros de Radio Nacional de Es-paña.

La Xunta colabora también con otras de las actividades a lo largo del país. La Universitat de Barcelona acogerá en mayo el seminario «Camilo José Cela. Palabras e Imagen», de corte más académico. La Biblioteca Nacional recibirá en otoño la exposición sobre La familia de Pascual Duarte, del que también una primera edición viajará a Villarreal (Castellón) dentro de una muestra global sobre las ediciones más destacadas de la obra de Cela.

En La Rioja se abordará otra de las facetas del autor con un evento organizado por la Delegación del Gobierno en la comunidad que mostrará su periodo como senador por designación real, del que hay muchos más recuerdos y anécdotas.


EL MUSEO CAMILO JOSÉ CELA ALBERGA 25 SALAS CON TODO TIPO DE RECUERDOS, TAMBIÉN PERSONALES DE SU RELACIÓN CON PICASSO, HEMINGWAY O CHAPLIN

Proyecto digital

Cela dirigió la revista Papeles de Son Armadans, herramienta decisiva en la reintegra-ción de algunos autores exiliados en al franquismo tardío. En recuerdo de esa revista, la Fundación Camilo José Cela comenzará la publicación de una iniciativa digital, Cua-dernos de Iria Flavia, en la que no sólo se recogerán algunos textos de y sobre el autor de La Colmena, sino también obras de escritores que quieran en alguna medida seguir su estela, en el mismo espíritu que la publicación mallorquina. Es sólo una muestra más del dinamismo de la Fundación, que además de acoger el legado literario y artístico del autor, se preocupa por mantener su espíritu.

La colección que se puede visitar en las llamadas Casas de los Canónigos de Iria Flavia es realmente formidable, incluyendo la biblioteca personal del autor, obras de artistas con los que mantuvo amistad como Picasso o Miró, las botellas vacías que compartió con figuras como Hemingway o Chaplin, el enorme epistolario de Cela o los manuscritos originales de buena parte de su obra.


LOS 80 AÑOS DE LA PUBLICACIÓN DE «LA FAMILIA DE PASCUAL DUARTE» SERÁN OBJETO DE OTROS RECUERDOS Y CELEBRACIONES

Son veinticinco salas, en total, aunque el influjo de la Fundación se extiende más allá de esas dependencias con un Museo del Ferrocarril, puesto que el abuelo del escritor, John Trulock, fue pionero de la implantación de ese transporte en Galicia. Precisamente otra de las actividades anunciadas en este aniversario es la rehabilitación de la primera lo-comotora usada en suelo gallego, una vieja máquina inglesa rebautizada como Sarita que Trulock que se trajo para cubrir la pionera línea entre Cornes y Carril.

Otra curiosidad para los visitantes que acudan a Iria Flavia, a veinte kilómetros de San-tiago, es la posibilidad de hacer alguna de las rutas que se propone por los paisajes que conoció Cela en la niñez o los que reflejó en uno de sus libros de viajes más conocidos, Del Miño al Bidasoa. Notas de un vagabundaje (1952). Por cierto, que la relevancia de Cela en el campo de la literatura de viajes resulta especialmente digna de recuerdo en la actualidad, puesto que fue una especialidad a la que dedicó una parte sustancial de su obra (publicó catorce novelas y trece volúmenes viajeros, por ejemplo). En su mo-mento, Viaje a la Alcarria (1948) contribuyó a la fama de Cela no menos que las dos principales novelas de su primera etapa como escritor, la citada Pascual Duarte y La colmena (1951).

La relevancia de su obra

Cela sumó en su trayectoria los mayores honores imaginables, no sólo el ingreso en la Real Academia con apenas cuarenta años y el Nobel de 1989, sino también el Príncipe de Asturias en 1987 y el Premio Cervantes, que fue su espina clavada hasta 1995. Cu-riosamente, al margen de esos títulos más conocidos, el resto de su producción está menos presente en los catálogos editoriales hoy, y se diría que existe un aprecio menor en ciertos sectores que el que conservan otros de sus grandes contemporáneos. Tal vez porque lo tremendo de su figura pública ha terminado por eclipsar parcialmente la rele-vancia de su obra. Cabe esperar que los recuerdos de este aniversario sirvan para aqui-latar el recuerdo de uno de los gigantes de las letras españolas en el siglo XX.

Ulises y otros centenarios
relevantes

2022 también celebrará otras conmemoraciones literarias importantes, sin duda enca-bezadas por el centenario de la publicación del Ulises de James Joyce. Con este motivo, aparece por ejemplo en Galaxia Gutenberg una nueva traducción de José Salas Subira-tas, acompañada de más de 300 ilustraciones de Eduardo Arroyo, mientras que la edito-rial Lumen recupera la versión de José María Valverde que en su momento le valió el Premio Nacional de Traducción. En comparación, tal vez pase inadvertido el centenario de un poema que tuvo en las letras inglesas un peso comparable al del libro de Joyce, La tierra baldía, de T.S. Eliot. También se cumplen los cien años de Trilce, el poemario de César Vallejo que dio arranque al vanguardismo en la lírica en lengua española, que luego desarrollaron desde García Lorca hasta Gómez de la Serna.

Otras fuentes

Toda la información sobre las actividades y
posibilidades de visitar la Fundación y el
Museo Camilo José Cela.

Nuestro redactor, José Martínez Carrascosa, ha publicado su primer libro: Víctima del crimen perfecto (editorial Distrito 93), una original novela negra sobre un vigilante prejubilado de Castelldefels que quiere convertirse en asesino múltiple.

Entrevista a Rubén Fernández Aguirre, pianista

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RUBÉN
FERNÁNDEZ
AGUIRRE,

PIANISTA

«Una de las
responsabilidades fundamentales
en mi carrera artística
es la defensa del patrimonio
musical español»

Nacido en Baracaldo, descubrió su pasión acompañando desde el piano a sus padres, cantantes aficionados, y apoyando la tradición coral arraigada en el País Vasco. Hoy es el “pianista de cantantes” español más solicitado por voces de primera fila, nacionales e internacionales.

JUAN ANTONIO LLORENTE

Dónde encontrarle

Si bien su nombre es familiar en los principales teatros de España, como el de la Zarzuela, donde en abril regresa junto al tenor David Alegret con el programa Catalanes por el mundo, de su agenda destaca la vuelta con Lisette Oropesa, una de las mejores sopranos del mundo, para dos recitales: el 5 de enero en el Palau de Les Arts de Valencia y el 9 de enero en la reputada Ópera Estatal de Viena.

– Ha declarado que nunca le apeteció ser pianista en solitario ni solista con orquestas. ¿Le ha interesado al menos la música de cámara?

Muchísimo. Mi especial vinculación con el lied viene a través de mi experiencia con la música de cámara, que me enseñó a disfrutar más compartiendo música y escenario con otros artistas. Acompañar clases magistrales de José Luis Estellés o Enric Lluna me ayudó mucho. Con un clarinetista creamos el Duo Montsalvatge, nombre que nos dio el propio compositor después de conocernos en un concurso de Juventudes Musicales.

-Una actividad poco arraigada en España, aparte de nombres como Félix Lavilla, con quien usted estudió, Miguel Zanetti o, más tarde, Edelmiro Arnaltes. ¿Falta de afición, tradición, voces?

En cierta medida tiene que ver con la educación que se transmite en los Conservatorios sobre el músico de cámara, el de orquesta o el que trabaja con cantantes, figuras fundamentales en la música a las que, hasta no hace mucho, se les ha considerado inferiores. En este país siempre se incita al músico a ser solista por encima de todo. Si te presentas como pedagogo o músico de orquesta porque la vida te lleva por ahí, pareces estar haciendo algo menor. Lavilla y Zanetti, referentes fundamentales en este país, se dan a conocer por su vinculación con las grandes voces, que sí había en España. Lavilla, por su relación con Berganza; Zanetti con Caballé, de los Ángeles, o Lorengar, y Edelmiro por Kraus. Si esa época no ha tenido más repercusión en este país es porque la figura del pianista de cantantes no se valoraba en su justa medida.

-¿Cómo se conforman los contenidos de un programa?

Ahora está muy de moda buscar efemérides, fechas o momentos históricos para asociar con determinado repertorio. En España, al no estar familiarizados con el hecho del recital, parece que tienes que justificar las razones por las que lo haces, el porqué y vinculado a qué músicos. Yo propongo bastante repertorio a cantantes y, aunque a veces hago música de zarzuela o de ópera, lo que de verdad me gusta es el escrito originalmente para voz y piano, que es donde mejor me manejo. Tengo la suerte de trabajar con gente cuyas cualidades conozco bien y se fían de mí en lo que sugiero. Pero también ellos me plantean cosas que les apetece hacer.

-¿Es más fácil un acuerdo así, que en política?

Creo que sí.


«CON LISETTE OROPESA QUISIERA HACER FALLA Y RODRIGO, PORQUE LO HEMOS PRESENTADO EN CONCIERTO Y EL RESULTADO NOS GUSTA A LOS DOS»

-¿Tendrían que aprender los políticos de ustedes?

De los músicos de cámara, desde luego.

-¿Qué les enseñaría?

En mi profesión, lo más importante es escuchar. Con eso creo que lo contesto todo.

-¿Los cantantes se endiosan, o son fáciles de llevar?

Trabajando con un cantante, tienes muchos momentos de confidencias: viajando, en cenas… y al final confirmas que esa idea que puede existir del divismo, en la mayoría de los casos que he conocido, no deja de ser un caparazón para protegerse de inseguridades y de falta de afecto. Una máscara, un «perfil de», que no tiene nada que ver con la persona. No deja de ser un cliché cada vez, gracias a Dios, más desterrado.


«ME PRODUCE SATISFACCIÓN INVESTIGAR EN NUEVO REPERTORIO Y DARLO A CONOCER, PARA QUE LA GENTE LO VALORE»

-Se le reconoce también como gran defensor del repertorio español.

Una de las responsabilidades fundamentales en mi carrera artística es la defensa del patrimonio musical español. En mis viajes he visto como franceses, alemanes o ingleses defienden a muerte el suyo, sea de la calidad que sea: el mejor sobrevivirá en el tiempo, y el que no lo es tanto, pasará más desapercibido. Pues nosotros, los músicos españoles tenemos que hacer lo mismo con el nuestro.

-Exhumando la obra perdida de Manuel García, por ejemplo…

…o potenciando la de Emilio Arrieta. O la de Enrique Granados, cuando comprobé que no existe una integral de sus canciones. Aunque parezca ciencia-ficción, la primera persona en hacerla he sido yo, con tres cantantes españoles. Claro que cuando hablamos de música española en el extranjero, hay quien sólo piensa en Porque nací en la calle de la Paloma y De España vengo…   Pero mucho más repertorio merece la pena. Puedo decir como primicia que uno de mis fundamentos básicos en esta relación con Lisette Oropesa es grabar juntos un disco de canción española. Quiere hacer Falla y Rodrigo, porque lo hemos presentado en concierto y el resultado nos gusta a los dos. Pero también Albéniz, Marinero en Tierra de Halffter, y pensamos en algo de García Abril, con quien tuve mucha relación y a quien adoraba. Estoy convencido de cómo van a interesar las Seis Baladas Italianas de Albéniz con textos de la duquesa de Bolaños, que son de la misma calidad o mejores que muchas canciones de Tosti o de Donizetti. Lo importante es que ese repertorio se haga. Trabajando con Camarena, le propuse algunas músicas españolas, y ahora acaba los conciertos con el Canto porque estoy alegre, del homenaje a Gayarre de Antón García Abril. La ha hecho suya y la canta mucho.

-Empezando por las cinco óperas de salón de García, tenor referencial de Rossini y padre de la Malibrán y Pauline Viardot …

Al descubrir L’isola disabitata y ver que había cuatro más, me puse muy pesado con la Fundación Juan March, el Teatro de la Zarzuela, el Maestranza y otras entidades, y hemos podido recuperar las cinco, algo que yo solo no lo podría haber hecho. La verdadera satisfacción es haber podido presentar sin ningún tipo de adaptación estas óperas de cámara escritas originalmente para piano, aportando históricamente mi granito de arena. Para que se conozca y se pueda seguir haciendo, no necesariamente conmigo, este repertorio tan interesante para alumnos de escuelas superiores de canto o para espacios camerísticos. Eso me motiva como músico español. Como lo que estoy haciendo con obras de Arrieta junto a Sabina Puértolas, que vamos a grabar. O las de Montsalvatge con Nuria Rial, una artista maravillosa a la que adoro. Incluso con las de Fermín María Álvarez, un compositor aragonés que vivió en Barcelona. Hice unas canciones suyas con Airan Hernández, y quiero insistir en su obra. Me produce satisfacción investigar en nuevo repertorio y darlo a conocer, para que la gente lo valore.


«EL DIVISMO, EN LA MAYORÍA DE LOS CASOS QUE HE CONOCIDO, NO DEJA DE SER UN CAPARAZÓN PARA PROTEGERSE DE INSEGURIDADES»

Su experiencia con las cinco óperas camerísticas, ¿le ha tentado para saltar a la dirección?

El término director musical no me gusta. Ni lo soy ni lo quiero ser, porque valoro mucho a quien ha estudiado para dedicarse a ello. En este caso se precisaba una gestión musical, porque no estás solo con un cantante. A veces es un cuarteto, o un sexteto, y se precisa alguien que lo coordine musicalmente, y esa labor me ha correspondido desde el piano. Soy muy feliz haciéndolo, porque intento estar vinculado a lo que pasa dramáticamente en las obras, acercándome también a la dramaturgia, algo que no puedes vivir en los conciertos al uso. Quiero dedicar todos mis esfuerzos y todo mi tiempo a estar vinculado a la figura del pianista de cantantes.

Leer un cuadro: El excepcional Diadúmeno del Museo del Prado

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LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El visitante que accede al Prado debe adentrarse hasta el fondo de la galería central para disfrutar del sobresaliente grupo de obras maestras menos conocido: su exquisita selección de esculturas que se exhibe con carácter permanente.

Claves de la obra

Título: Diadúmeno Autor/es: Taller romano Materia:  Mármol blanco Datación:  140 – 150 Medidas:  202 x 110 x 70 cm Ubicación:  Sala 73 Nº catálogo:   E000088
EL EXCEPCIONAL “DIADÚMENO” DEL MUSEO DEL PRADO

SONIA TORTAJADA

Taller de Restauración de Escultura

La primera obra que nos da la bienvenida, tendida ante la gran cristalera del patio de Murillo, es Ariadna Dormida, con su serena grandiosidad, flanqueada por los bustos de Antinoo y Adriano. Si la curiosidad y la fortuna nos invitan a tomar el pasillo de la derecha, daremos con una galería dividida en tres espacios. Uno de ellos es una pequeña sala circular cuyo enlosado dibuja una estrella que dirige la atención al centro, donde se yergue majestuoso el Diadúmeno, una magnífica escultura de mármol de más de dos metros de altura. Su colocación dentro de la sala permite al visitante rodearlo por completo para poder admirar el exquisito modelado de su anatomía, que ejerce un poder casi hipnótico sobre el espectador que se detiene a contemplar a este gigante.

 


EN UNA PEQUEÑA SALA CIRCULAR SE YERGUE MAJESTUOSO EL ‘DIADÚMENO’, UNA MAGNÍFICA ESCULTURA DE MÁRMOL DE MÁS DE DOS METROS DE  ALTURA


 

Una curiosa anomalía

El Diadúmeno del Museo del Prado es una de las obras maestras de la escultura clásica. Copia del original griego de Policleto, -siglo V a.C.-,  posee una curiosa anomalía que la hace única entre las cuatro réplicas de época romana que se conservan en la actualidad. El diadúmeno representa a un joven atleta ciñéndose una cinta en la cabeza con ambos brazos levantados, pero la del Prado tiene el brazo derecho extendido hacia abajo con los dedos encorvados, mientras que el resto de réplicas mantienen la morfología original del diadúmeno.

Cuando se desenterró, la figura se encontraba casi completa, aunque le faltaba, precisamente, ese brazo, además de las piernas a partir de las rodillas. ¿Y qué era lo que hacían en el siglo XVII cuando hallaban estas magníficas esculturas mutiladas? Se completaban siguiendo el gusto y el criterio de la época. Es sabido que los mejores talleres se dedicaban a la tarea de completar las obras clásicas, además de a crear obras de nueva factura. En el caso de nuestro Diadúmeno, como en muchos otros, los artistas desconocían cómo eran los modelos originales. Crear las piernas no supuso un problema, ya que las rodillas indicaban claramente su posición, y el resto del cuerpo la proporción correcta. No ocurrió así a la hora de diseñar el brazo que faltaba. Al encontrarse el brazo conservado en tensión y flexionado a un lado de la cabeza, girada y con la mirada en dirección al brazo ausente, concluyeron que se trataba de la representación de un arquero: un hombre atlético en el momento de tensar su arco, con un brazo flexionado hacia arriba y el otro extendido hacia abajo. Así tallaron el brazo faltante con los dedos en posición de sujetar el arco; un añadido de altísima calidad que se podría considerar una obra de arte en sí misma, y que convierte al Diadúmeno “arquero” del Museo del Prado en una auténtica anomalía artística que bien merece una visita.

Las series: nuevos embajadores del español

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LAS SERIES NUEVOS EMBAJADORES DEL ESPAÑOL

El fenómeno de La casa de papel parece haber cimentado una industria con proyección internacional.

El español no sólo se ha difundido hasta ser el segundo idioma más hablado en el mundo gracias a los avatares históricos y políticos. También por el poder de sus creadores: las novelas de Cervantes, los versos de Neruda, las fantasías de Borges, las reflexiones de Unamuno… 

JULIÁN DÍEZ

Y ahora, de forma inesperada, con el potencial creador de su industria audiovisual, que coloca entre las series de televisión más vistas del mundo un buen puñado de las habladas en español, y que además abren la puerta al éxito a futuras creaciones.

Porque, por ejemplo, los sucesivos triunfos en las producciones que lidera Álex Pina están contribuyendo no sólo a crear una renovada industria, sino también a devolver al español la imagen de idioma de cultura (o de espectáculo, en este caso, si se prefiere) que era el que también tenía, por ejemplo, cuando las obras de teatro del Siglo de Oro, de Lope de Vega o Calderón de la Barca, se representaban en toda Europa. 

Contenidos globales

El fenómeno, por supuesto, forma parte del más complejo de la globalización en la difusión de contenidos que propician las plataformas de streaming. El espectador de cualquier lugar del mundo tiene ahora acceso con la misma facilidad a producciones estadounidenses que coreanas (como El juego del calamar), alemanas (Dark), italianas (Gomorra) o francesas (Lupin), y de manera que habría parecido inesperada hace apenas una década.

«La primacía del inglés tiene debilidades: por un lado, la comunidad anglohablante nativa no es la más grande del mundo, superada por la del chino mandarín y el español; por otra parte, cuanto más se expande el inglés, más se fragmenta o dialectiza», explica el profesor Francisco Moreno-Fernández, del  Centro de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Heidelberg (Alemania), al que el Instituto Cervantes nos remite como experto en el tema. «El inglés que se maneja en los foros internacionales o en el mundo académico es una variante algo simplificada y homogeneizada, destinada a unos fines específicos».

 


A ‘LA CASA DE PAPEL’ SE LE ANTICIPÓ ‘VIS A VIS’, QUE LUEGO FUE LA PRIMERA SERIE ESPAÑOLA EMITIDA EN ABIERTO EN GRAN BRETAÑA

 

El éxito de las series tiene para el profesor Moreno-Fernández un significado más que anecdótico, porque considera que son «junto a los videojuegos, un fenómeno de masas realmente impresionante. Están ocupando progresivamente un espacio que antes era casi exclusivo de la literatura de evasión». Y, al usar las plataformas de streaming, «el simple hecho de desplegar un menú de idiomas para subtítulos y dolajes en nuestros dispositivos ya tiene un efecto pedagógico. No sólo no se está sobrevalorando su importancia como fenómeno global; más bien, al contrario».

La historia de La casa de papel

Como es bien sabida, parte de un relativo fracaso en su emisión en Antena 3 (donde pasó de ser el mejor estreno del año al emitirse el primer episodio tras un Real-Atlético de Champions a ser cancelada al terminar la segunda temporada), a una eclosión internacional de motivaciones aún no del todo bien explicadas. Se sabe que los elogios de Stephen King o la adopción de su iconografía por parte de algunos movimientos de protesta políticos contribuyeron en determinados momentos, pero aún así no se comprende cómo llegó a ser el tercer contenido más visto en la historia de Netflix y el primero en buena parte de los países del sur de Europa y Latinoamérica. Además, es la primera serie española en ganar el premio Emmy Internacional.

A La casa de papel se le anticipó Vis a vis, que luego ha sido la primera serie española emitida en abierto en Gran Bretaña, en Channel 4. Merlí, tras su éxito en TV3, pasó a Movistar e internacionalmente ha logrado grandes datos en Netflix, caso similar al de El ministerio del tiempo, inicialmente en RTVE. Las chicas del cable y Elite han sido, cambio, productos originales para su emisión en Netflix con brillantes resultados. Tanto Amazon Prime Video como HBO se han lanzado a su vez a crear series españolas.

 


LAS FACILIDADES DE LOS SERVICIOS DE ‘STREAMING’ PARA VER LOS CONTENIDOS EN VERSIÓN ORIGINAL POTENCIAN EL INTERÉS POR EL APRENDIZAJE DE NUESTRA LENGUA

 

También es necesario reconocer que, a lo largo de la historia, otras series españolas han tenido buenas audiencias en el extranjero, aunque la diferencia es que se trató de fenómenos un tanto aislados, puntuales, de títulos concretos en lugares concretos. Así, puede citarse la popularidad realmente notable de Verano azul en países del este o Latinoamérica, donde también triunfó años después El barco. Médico de familia fue número uno en Portugal o Bélgica; El secreto de Puente Viejo fue la emisión más vista en su franja horaria en Italia durante meses y se ha emitido en sesenta países; y Un paso adelante llevó a que sus intérpretes hicieran una gira musical por Alemania o Francia.

Sin embargo, no puede atribuirse todo el empujón al español en los últimos años a las series. Se parte de una situación ventajosa, en difusión y prestigio, que a su vez posiblemente ha facilitado este éxito. Para Moreno-Fernández, «el deseo de aprender idiomas se mueve por impulsos. Cuando España ganó el Mundial de fútbol de 2010 se produjo una avalancha de matrículas en los cursos de español en muchos lugares del planeta, como China. Pero el crecimiento sostenido del interés por lo hispánico y el español no es circunstancial; se debe a la calidad de nuestros productos culturales y a una percepción benigna de las ventajas que supone conocer el español con distintos fines, comerciales o de desarrollo personal». La música latina, las películas de Pedro Almodóvar o la creciente popularidad de la gastronomía española son otros factores que han ido contribuyendo en su momento a la difusión del idioma.

La carencia del doblaje

España presumió tradicionalmente de tener una escuela de dobladores de primer nivel mundial, pero lo que fue fortaleza hoy se percibe como cierta debilidad desde otra perspectiva. Porque el nuestro está entre los países europeos con peores niveles en el uso del inglés como segunda lengua, y muchas voces señalan la falta de costumbre de ver contenidos audiovisuales en versión original (aunque sea subtitulada) como uno de los orígenes de ese problema. «No es la única causa, porque pesa también la mala formación idiomática recibida durante varias generaciones o la sensación popular de que con el español se puede ir a cualquier parte», señala el profesor Francisco Moreno-Fernández, que con todo insiste en que «Europa está claramente dividida entre los países que doblan y los que subtitulan. No es casualidad que el más alto nivel de inglés corresponda a estos últimos». Un informe de la Comisión Europea de 2011, Study on the Use of Subtitling, concluía que el subtitulado «ayuda a mejorar el domino de las lenguas extranjeras, sensibiliza y motiva para el aprendizaje de idiomas, y contribuye a crear un entorno que fomente el multilingüismo».

La música, las películas de Almodóvar o la creciente popularidad de la gastronomía es-pañola también han ido contribuyendo a la difusión del idioma.

Otras fuentes

Fórmula TV. Un precedente curioso al actual éxito de las series españolas es el de las que fueron adaptadas en distintos países

La casa de papel. Las pruebas de la popularidad mundial de La casa de papel son muchas, pero baste citar que, en la web más empleada para el seguimiento de series, www.tvtime.com, es la quinta serie más vista de todos los tiempos, y la única no anglosajona entre las veinte primeras. 

La literatura nos devuelve al campo

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La literatura nos devuelve al campo

El impacto de Feria, de Ana Iris Simón, combina el cuestionamiento de prioridades para muchos jóvenes con la preocupación por la España Vacía.

JULIÁN DÍEZ

Entre las consecuencias más inesperadas de la pandemia, se cita con frecuencia la del renovado interés por trasladarse al campo. Lo que parecía una moda ocasional, está teniendo una significativa relevancia en el mundo de la literatura, que ve cómo el inesperado éxito editorial del año, Feria, de Ana Iris Simón, entra de lleno en el tema y además está dando lugar a una singular polémica ideológica.

La generación del 98. El tema de la España vaciada, de las amplias regiones que han recibido recientemente nombres en algún caso tan exóticos como el de la Siberia Celtibérica, lleva siendo objeto de interés por parte de la literatura desde los tiempos de la generación del 98, con la fascinación por el paisaje castellano de Azorín o Miguel de Unamuno. Después, la novela en ámbito mesetario tuvo un corte muchas veces más tremendista y crudo, con ejemplos tan notables como los de La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela o Los santos inocentes de Miguel Delibes, que en otras de sus obras se perfiló como el gran retratista de la Castilla solitaria y apacible, en ocasiones dura, otras generosa, (recuérdese, por ejemplo, El disputado voto del señor Cayo), siempre auténtica a su manera. También fue cuantiosa la producción de novelas a partir de los años cincuenta sobre el éxodo rural a las ciudades, de nuevo con Delibes como referente con su Diario de un emigrante.

Un ejemplo de la revalorización de ese tipo de textos lo encontramos en la reciente edición de las obras completas de Francisco García Pavón. Este escritor manchego fue un bestseller en los años sesenta sobre todo gracias a su serie de historias protagonizadas por el jefe de la policía local de Tomelloso, Plinio, siempre secundado por su particular Watson, el albéitar don Lotario. Las historias de Plinio llegaron a tener adaptación televisiva al comienzo de los setenta, y sus argumentos están repletos de reflexiones sobre la progresiva desaparición de la forma de vida tradicional, el éxodo a las ciudades, la falta de lujos de un entorno que se siente recodo olvidado de una esquina perdida del mundo, etc. La riqueza lingüística del castellano de García Pavón encaja perfectamente en el retrato de esa vida obsoleta pero repleta de verdad.

Finales del siglo XX. El incuestionable jalón de esta temática llegó ya a finales de siglo con La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, la breve pero emotiva historia del imaginario último habitante del pueblo pirenaico de Ainielle. El lugar se ha convertido desde entonces en objeto de peregrinaje para aficionados al senderismo, a la manera que lo es en Alaska el rincón en el que perdió la vida el solitario aventurero retratado por Jon Krakauer en Hacia rutas salvajes.

Con todo, la preocupación por la bajísima densidad de población (en niveles que la UE considera propios de zonas desertificadas) de casi un tercio del territorio peninsular español, no se convertiría en tema presente en los grandes medios, e incluso arranque de un movimiento político que inicialmente se hizo fuerte en Teruel, hasta la publicación del ensayo La España vacía, de Sergio del Molino. Pese a haberse convertido en un símbolo, en rigor el libro de este autor aragonés era más una reflexión sobre la relevancia artística de toda esa amplia región despoblada que sobre la razón de su existencia o posibles soluciones. Curiosamente, Del Molino parece haber descreído un tanto del concepto, es posible que por su creciente relevancia política con los movimientos que pueden estructurarse en torno al primer diputado conseguido en la actual legislatura por el movimiento ciudadano Teruel Existe.

Al poco, a La España vacía le siguieron otros libros con mayor hondura analítica y trabajo a pie de campo, caso de Los últimos. Voces de la Laponia Española, de Paco Cerdá, o Donde la vieja Castilla se acaba: Soria, de Avelino Hernández. Y nuevos trabajos al respecto fueron apareciendo a lo largo del final de la pasada década.

El debate de Feria. El siguiente éxito al respecto ha sido Feria, de la joven periodista Ana Iris Simón, que ha aportado nuevos elementos al debate, algunos que han abierto heridas incluso en términos ideológicos. El propósito del libro es claro desde sus primeras páginas: Simón se presenta como una treintañera que no ha conseguido estabilidad ni personal ni laboral, y que cree que puede ser el momento de reconsiderar si abandonar su pueblo toledano al final de la adolescencia, para buscar el sueño de una vida cosmopolita en Madrid, no resultó ser un error. No ya por su relativo fracaso personal (que ahora este éxito habrá cambiado por completo), sino como concepto en sí. Como resumió en una intervención en un acto al que asistía el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «me da envidia la vida que llevaban mis padres a mi edad».

En resumen, Simón se cuestiona si vale la pena llegar a determinada edad con un notable bagaje cultural, con todo tipo de tecnología a su disposición, y habiendo realizado diferentes viajes por el mundo, pero sin un piso en propiedad, sin hijos, sin raigambre en el pasado ni cimiento de certeza acerca del futuro: «Somos pobres con un iPhone y Netflix», resumía en una entrevista en El País.

El libro puede interpretarse como la denuncia del autoengaño de toda una generación, aunque también desliza críticas a toda una estructura que convertía esas opciones no solo en tentadoras, sino también en socialmente más aceptadas. E incluso permite reflexionar sobre ciertas teorías en boga en torno a la necesidad de aceptar que puede aguardarnos un prolongado ciclo de decrecimiento económico, ya que asegura que la baja natalidad en su generación se debe a una pérdida de fe en el progreso, a que «en el horizonte de la generación de mis padres existía el progreso. Hoy el horizonte lo vemos negro».

Feria recoge sobre todo historias sencillas de sus primeros años en ese entorno rural, no del todo edulcorados, pero desde luego sí vistos bajo un filtro de añoranza y simpatía. La pregunta de si ese planteamiento es una cesión a posturas ideológicas regresivas o una adaptación realista a la «nueva normalidad» social ha inundado las redes sociales, donde la propia autora es muy activa, pero ella es tajante: «Nos distraen con las discusiones izquierda-derecha, cuando lo que hay es mucha gente en paro, que no cobra los ERTE y no puede ni tener hijos».

Recuerdos de infancia de Abel Hernández

Las obras biográficas Memorias de la Alcarama, El caballo de cartón y El canto del cuco, del periodista Abel Hernández, recogen sus recuerdos de infancia en la comarca soriana que da título a la primera. Cuando Hernández era apenas adolescente, la administración franquista determinó vaciar totalmente la zona (una franja de 40 kilómetros ancho y largo) para crear un enorme bosque, en el que hoy se derrumban una docena larga de pueblos abandonados sin un solo habitante registrado.

Otras fuentes

Julio Llamazares visitó recientemente a una de las personas que influyeron en la redacción de La lluvia amarilla y acaba de cumplir 101 años.

Entre las numerosas entrevistas publicadas con Ana Iris Simón y en las que explica sus ideas, nada coincidentes con ningún modelo ideológico al uso, puede destacarse esta.

Santiago Lorenzo, el autor de «Los asquerosos», hizo una lista de referentes literarios tan heterodoxa como interesante.

Los asquerosos, de Santiago Lorenzo

Quizá la principal razón de su éxito estriba en una singular combinación de factores. En primer lugar, se trata de un libro con un profundo aliento cómico, escrito además con una prosa heterodoxa y por momentos brillante. El segundo, la propia personalidad de su autor. Tras años en el mundo del cine con relativo éxito, hace unos quince se mudó a un pueblo de Segovia que permanece incógnito, y comenzó a escribir. Es decir, Lorenzo no sólo teoriza sobre el retorno al campo, sino que fue pionero años atrás y sigue manteniéndose por lo general apartado de la popularidad que le ha supuesto esta última obra. Después de tres novelas bastante interesantes pero que pasaron inadvertidas, Los asquerosos ha sumado ediciones con su historia de un personaje tímido y entrañable que se siente obligado a refugiarse en un pueblo abandonado, donde vive con una modestia más que espartana, pero cuya paz se ve rota por la llegada semanal de una caterva de domingueros retratados con certera ironía.

La copia de Mona Lisa del Museo del Prado

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La copia de Mona Lisa del Museo del Prado

Hace diez años una obra expuesta desde el siglo XIX en las salas del Museo del Prado centró nuestra atención. La copia de Mona Lisa. No era un cuadro desconocido, pero la gruesa capa de barniz amarillento que lo empañaba y el fondo negro le daban un aspecto tan extraño que sus catalogaciones oscilaron entre copia flamenca, española e italiana.

ANA GONZÁLEZ MOZO, Gabinete de Documentación Técnica, Museo del Prado

Fue una gran sorpresa descubrir en la reflectografía infrarroja[1] que su anónimo autor no reprodujo sólo la superficie del original, sino parte de su proceso de elaboración, oculto bajo la pintura, en el que repitió además alguna de las correcciones que Leonardo introdujo en su retrato. Esta revelación situó la copia en el círculo más cercano a Da Vinci.

Mayor fue nuestro asombro cuando distinguimos los contornos de las montañas bajo el fondo negro. Tras analizarlo se comprobó que era un repinte añadido siglos después de la ejecución del cuadro y se decidió eliminarlo. El examen de nuestra tabla y el que en paralelo se llevaba a cabo sobre una copia de la Santa Ana conservada en los Ángeles, -ambos en colaboración con el Museo del Louvre- abrieron la puerta a nuevos planteamientos en los estudios sobre el esquivo taller de Leonardo: se copiaban sus obras mientras él trabajaba en ellas.

Educar la mirada. La copia de Lisa no es la única obra de nuestro incógnito discípulo. Hasta donde hemos podido indagar, fue el autor de la mencionada Santa Ana y de la versión Ganay del Salvator Mundi. Las tres fueron un punto de partida para articular las prácticas del taller vinciano y hacernos algunas preguntas: ¿Fue Da Vinci un auténtico maestro? ¿Se propuso algo más que enseñar a pintar a sus discípulos? Leyendo sus notas se descubre que su labor docente fue importante, sin duda combinada con la necesidad de atender a los compromisos en los que su lentitud le impedía trabajar. Ante todo, sus escritos muestran a un tutor empeñado en educar la mirada de los que le rodeaban.

Que avancemos en el conocimiento de esta y otras obras se debe, entre otras cosas, al progreso que experimentan los dispositivos de análisis que utilizamos para examinarlas, que también amplían nuestra mirada. Nos proporcionan imágenes cada vez más nítidas de los procesos de creación enmascarados por la pintura. Pero las máquinas tienen sus limitaciones y somos conscientes de que parte de la información permanece inaccesible.

La interpretación de los datos recabados requiere una profunda reflexión: ¿Cómo trabajó el pintor para alcanzar el resultado que percibimos? Responder a esta pregunta es el motor de los trabajos que desarrollamos en el Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado donde, sin prisa, vamos desvelando la historia de la copia de Mona Lisa.

La ciencia del futuro -más cercano, más lejano- nos permitirá adentrarnos en sus lugares aún impenetrables y, quizás, conocer el resto del relato.

[1] Método de análisis por imagen de las obras de arte que revela trazados ocultos siempre que estén realizados con pigmentos negros.

Claves de la obra

Autor: Leonardo da Vinci (Taller de)

Tamaño: 76,3 x 57 cm.

Fecha creación: 1507-1516

Técnica: Óleo sobre tabla de madera de nogal

Ubicación: Exposición temporal Sala D (habitualmente Sala 49) del Museo del Prado

Entrevista a Lola Herrera, actriz

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Lola Herrera,

actriz

“Yo le he encontrado el alma a Carmen, una víctima de su tiempo”

El 26 de noviembre de 1979, en el Teatro Marquina de Madrid, Lola Herrera deslumbraba por primera vez al público como Carmen Sotillo, protagonista de la novela de Miguel Delibes Cinco horas con Mario, convertida en el monólogo más importante del teatro español. Cuando cuatro generaciones de espectadores la han aclamado transmutada en Carmen, la gran dama de la escena, que acaba de concluir su última gran temporada madrileña, se dispone a despedir a su querido personaje, al que en febrero dará el adiós definitivo.

JUAN ANTONIO LLORENTE

-Llegó a Carmen Sotillo con 44 años, cuando muchas colegas suyas dicen ser invisibles. ¿A qué le suena a usted lo de la crisis de los 40?

A que existe, y de qué manera. Ahora más aun que cuando estrené el papel, que me tocó porque antes cinco actrices dijeron que no. Entonces, si una actriz había hecho buena carrera, se suponía que a los cuarenta estaba en la cresta de la ola, y eso se respetaba. Hoy todo el mundo tiene que ser muy joven. A todos los niveles. Como si no existiéramos los demás. Todas las mujeres del mundo lo dicen. No sólo en mi profesión, sino en todas. Pero en esta es muy evidente.

-¿Trabajando en solitario disfruta? ¿Compromete más que compartiendo escenario?

Siempre es mejor compartir, pero hay que buscar el disfrute en la soledad, porque también tiene sus ventajas. La soledad me importa muchísimo en mi vida privada, y también en el trabajo, porque nadie te puede estropear lo que haces, ni tú se lo puedes estropear a nadie. A veces con algunos compañeros puede haber comunicación y con otros no. El teatro es más complicado de lo que la gente se puede imaginar, porque es día con día y, aunque la función siempre sale, muchas veces no te sientes a gusto del resultado. Sin ocurrir nada tremendo, esa vez no lo has pasado tan bien como otras. ¿Si disfruto en solitario? Por supuesto, pero tienes una responsabilidad adicional, alerta con los cinco sentidos que siempre requiere esta labor, consciente además de que nadie puede echar un capote para ayudarte. La responsabilidad es tuya frente a un texto muy complicado. Aunque parezca muy sencillo y coloquial, después de tanto tiempo sigue teniendo sus dificultades. Por más que lo hagas, tienes que tirarte de cabeza ahí todos los días. Y para ello, necesitas encontrarte en un estado para el que has de prepararte antes de empezar la función y, luego, intentar por todos los medios dar todo lo mejor al personaje. Y pasarlo bien. Porque de lo que se trata es de que yo quiero disfrutar haciéndolo. Y normalmente lo consigo.

-¿Tiene alguna anécdota de un posible bloqueo?

Si, claro. No bloqueos. Simplemente lapsus. Pero no tienes más que esperar. Cuando sabes una cosa, la sabes. Lo más que ha podido pasar es una distracción por algo, y eso, dentro de la complicación de este texto, es muy fácil de retomar sin que el incidente sea perceptible por el público. Lo que hace falta es mantener la calma.  

-¿Lleva contabilizado el total de representaciones?

No tengo ni idea ni siento ninguna curiosidad. Son números, y nada más. Lo que sé cada vez que retomo la función es el poso que me va dejando a lo largo de los tiempos, y el placer de hacer un texto que te permite siempre descubrir cosas. Que cada vez que lo haces te invita a desarrollarlo, para abrir nuevas puertas y descubrir otras formas de emitir las mismas palabras. Y ese lujo es indudablemente mérito del autor.

-Como resultado de la ósmosis que se produce entre personaje y actor, después de este tiempo, ¿Lola Herrera es más Carmen Sotillo o viceversa? ¿Hasta qué punto le ha abducido?

Yo soy una intérprete de Carmen Sotillo y, como en otros personajes, he tenido que meterme a fondo en él para darle la mayor verdad posible. Lola, como actriz, está interpretando a Carmen y toda la información que ha podido recabar del personaje, lo va poniendo sobre el tapete. En cuanto a si ella es más Lola o yo más Carmen, ¿tengo acaso una vara de medir para comprobarlo? El intérprete intenta controlar al personaje, pero el personaje tiene que andar por sí solo. Como actriz, te debes poner a su disposición, para luego vigilarlo y que no se desmande. Yo le he encontrado el alma a Carmen, una víctima de su tiempo y de la sociedad en que se desarrolló. En casa le enseñaron muy mal a lo que tenía derecho en la vida, y cuando encontró un marido, tampoco se molestó mucho en convencerla de que había otros caminos y otros mundos. Se le puede juzgar como se quiera, pero lo cierto es que siento una gran compasión por ella, como una de tantas víctimas en la senda que le tocó recorrer.

-Lola Herrera hoy, ¿defiende y lucha por el feminismo?

Siendo mujer, ¿cómo no voy a luchar por mis derechos? Por supuesto que estoy al lado y en piña, con todas las mujeres que batallan, cada cual desde donde puede, por conseguir más derechos de los que tenemos, porque a mí me tocó vivir -no es que me lo hayan contado- un momento en el que no teníamos ninguno. No comprendo a la gente desmemoriada, porque hablo de un capítulo de nuestra Historia que está a la vuelta de la esquina, y quien quiera informarse, puede hacerlo.

-Decía recientemente Robert Lepage: “Los artistas no debemos convertirnos en políticos”.

Una cosa es convertirte en político y otra tener opinión. Y si te preguntan, expresarla. Yo puedo hacerlo porque, aparte de ser actriz, soy ciudadana. O primero soy ciudadana cuya profesión es ser actriz. Es una cosa natural. Pero se tiende a etiquetar a la gente por la opinión que tenga. Para el público, el artista tiene que estar por encima de lo que piense y le tendrán que valorar por lo que hace en el escenario, la pantalla o donde trabaje, no por sus ideas. Que piense lo que le dé la gana, porque estamos en una democracia, y tiene derecho a hacerlo. 

-En el monólogo, el mejor del teatro español, Carmen reprocha a Mario las posibilidades de vida que le ha robado. A Lola Herrera, ¿el monólogo le ha robado oportunidades en otros medios?

No. Yo he estado siempre muy implicada en el teatro, porque es lo que me apasiona. Desde el principio de la televisión hasta los años 80 actué mucho en la pequeña pantalla, pero a la par que en el teatro, que nunca dejaba, porque eran compatibles. Menos al principio, porque se hacían los Estudio 1 en directo, y había que esperar al hueco entre el contrato en el teatro y la televisión. El cine prácticamente no lo he tocado. Porque no he tenido ofertas muy tentadoras ni he empujado para tenerlas. La pantalla grande no sólo me llama atención: me encanta; me vuelve loca. Pero sólo como espectadora. Al no apasionarme como actriz, no le he dedicado ningún tiempo a lo largo de mi vida, porque el teatro era muy esclavo en aquella época en que hacías dos funciones, y como luego ensayabas la que después tenías comprometida, estaba totalmente copada y sin tiempo más que para el teatro. Pero creo haber seguido el camino que quería, y estoy muy satisfecha. A veces oía decir… “pues me quedé sin hacer tal personaje”, y yo nunca he sentido esa necesidad. Hacía lo que me iba llegando, porque tampoco tenía posibilidades de otra cosa. Me quedé sola con mis hijos cuando eran muy chiquititos, y al tener que sostener mi casa, intenté dignificar hasta el papel más horrible que me dieran. Creerte lo que dices en ese caso cuesta muchísimo más trabajo que encontrar un personaje que te ayude.

-Terminando Madrid, aquí paz y luego gloria para Mario, ¿o volverá a sacar el muerto a paseo?

No voy a seguir paseando el muerto. Inicialmente, deberíamos haber terminado hace un año, pero tenemos que cumplir los compromisos firmados, que el COVID nos arrebató. Por eso se ha alargado tanto esto. En diciembre y en enero nos quedan unas cosas sueltas, para terminar específicamente en Valladolid, donde me concedieron la medalla de la ciudad. Como me la van a entregar allí, nos han pedido que representemos dos días la función, y entonces se termina.

-¿Tiene después proyectos en perspectiva?

Después, aunque tengo muchos años, tengo muchas perspectivas, pero no voy a hablar de ellas. 

-¿Como volver a escribir otro libro siguiendo a Me quedo con lo mejor?

No. No, no, no, no. Cuando me pidieron aquello, no sé por qué pero lo hice, y en su momento me sirvió por muchas razones personales. Pero lo mío no es escribir. Lo único que hago -y creo que me lo puedo permitir- es interpretar; escribir no sé.

Dónde encontrarla

Como antigua comediante de la lengua, tras pespuntear ritualmente el mapa de España entre diciembre y enero –Moguer-Utrera-Vejer de la Frontera-Medina del Campo-Boecillo-Benavente-Bilbao-Mairena del Alcor… el Carro de Tespis con ella al frente, en febrero atracará en Valladolid, su ciudad natal, para despedir allí la obra con que ha compartido la mitad de su vida.

Cultura por suscripción

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Cultura por suscripción

No son una novedad (el leasing para el disfrute de bienes como vehículos lleva años), pero parecen destinadas a convertirse en un estándar. Las suscripciones mensuales son el formato elegido de manera aplastante en el territorio de la cultura y el ocio. El pago mensual al que el usuario se ha habituado para ver películas o series se extiende a videojuegos, podcast, libros, retransmisiones deportivas, software

JULIÁN DÍEZ

El hecho de no poseer, sino pagar por el acceso a la cultura, encaja bien con algunas tendencias actuales. La movilidad laboral, las casas pequeñas, la decoración minimalista… Todo apunta a un futuro en el que los ciudadanos no tengan nutridas bibliotecas, colecciones de discos o videojuegos. Y que ni siquiera los posean virtualmente, sino que accedan a ellos de forma variable, según épocas, tendencias o relevancia de la oferta disponible en cada momento. A cambio de no poseer, no poder disfrutar del objeto, regalarlo o dejarlo en herencia, se tiene acceso desde cualquier lugar en que nos encontremos.

Los más de doscientos millones de suscriptores de Netflix en todo el mundo, ciento treinta millones de HBO y ciento sesenta millones de usuarios premium de Spotify marcan el camino hacia el futuro, y también suponen dos modelos de negocio totalmente distintos. En el caso de Netflix, al ofrecer unos determinados contenidos concretos, en exclusiva, y siempre previo pago de una cantidad mensual. En el de Spotify, con opciones preferentes de pago (el llamado freemium) o gratuitas con publicidad, y contenidos que también pueden conseguirse en otros servicios de música.

Lo que es evidente es que este modelo, con pagos que suelen andar en el abanico entre los cinco y quince euros mensuales, ha supuesto el final en la práctica de la piratería de contenidos. A cambio, no está claro que haya conseguido una mejora en las condiciones de los creadores, que por ejemplo se quejan periódicamente de los reducidísimos ingresos (según Business Insider, 0,0033 céntimos de dólar por canción reproducida) que les generan sus contenidos en Spotify.

Es en el sector audiovisual en el que el modelo de la suscripción parece más claramente decantado a una dominación absoluta. Los experimentos que lleva realizando Disney + desde su aparición (aunque no alcance las cifras de sus competidoras veteranas; su crecimiento es superior y le llevará a ellas pronto) resultan esclarecedores. Por ejemplo, han descartado poner a la venta en formato DVD o comercializar de cualquier otro modo que no sea la suscripción a Disney + sus nuevas y exitosas series, como Loki o The Mandalorian. Además, sus estrenos de cine de los últimos meses, en una tendencia espoleada por la pandemia de Covid 19, han llegado de forma simultánea a televisión, en algunos casos con pagos adicionales a la cuota mensual.

Por su madurez, las plataformas de streaming están dando pasos que todo el sector del entretenimiento parece que tendrá que recorrer en su futuro desarrollo como servicios de suscripción. La distinción entre un paquete «básico» y contenidos adicionales pagados aparte es el más obvio, pero también por ejemplo la necesidad de ofrecer cada mes uno o dos contenidos potentes que justifiquen mantener el pago, dado que una de las claves del negocio es la relativa facilidad para darse de alta o de baja.

Además, las plataformas audiovisuales se disponen a incorporar nuevos contenidos. En España, la gestión de la liga de fútbol y la Champions sigue siendo uno de los puntos fuertes de Movistar, por encima de alternativas como Vodafone, Bein o Gol Televisión, que también han ofrecido fútbol de forma simultánea. Hace un par de años, apareció otro servicio, Dazn, que ha conseguido tener la exclusiva de algunas citas relevantes como el Mundial de Motociclismo, el de Fórmula 1, la Euroliga de baloncesto o la Premier League inglesa de fútbol. La antigua Telefónica reaccionó hace unos meses llegando a un acuerdo con Dazn para ofrecer sus contenidos principales como parte de su paquete Movistar Deportes. Sin embargo, la batalla está lejos de terminarse, si hemos de hacer caso a Estados Unidos, donde servicios de streaming como HBO, Disney o Peacock (propiedad de la NBC, sin presencia exterior) ofrecen deportes en sus paquetes.

Microsoft ha tomado buena nota de toda esta experiencia para su servicio de videojuegos, Xbox Gamepass Ultimate. Por unos trece euros al mes, el usuario de esta consola tiene acceso ilimitado a unos trescientos juegos, y además recibe como regalo cada mes otros tres (que ya serán suyos online para siempre, aunque se dé de baja del servicio). Si tenemos en cuenta que las grandes novedades del sector suelen costar a partir de sesenta euros, y que el servicio Gamepass recoge algunos de ellos, es obvio que la rentabilidad para el usuario es notable. Para hacer aún más obvio que ese es su camino, la nueva Xbox ha aparecido en una opción económica sin lector de discos, dirigida a ese consumo online.

La apuesta ha venido redoblada además con la adquisición de varios estudios de videojuegos importantes y acuerdos con empresas tan significativas como EA, la reina de los simuladores deportivos. Todo ello ha hecho reaccionar a su gran rival, la Playstation de Sony, que ha reforzado su servicio homólogo. Además, han creado otros modelos de suscripción Google Play (para juegos en teléfonos y tablets Android), Apple (iPhone e iPads) y Amazon.

En cuanto al sector escrito, los periódicos han reforzado igualmente las ofertas de suscripción mensual, como medio para asegurarse visitas en el progresivo cierre de los medios de comunicación al «todo gratis», aunque el proceso está menos maduro en el campo del libro electrónico. Por un lado, porque el uso de pantallas para la lectura de libros sigue relativamente poco extendido, y por otro porque las condiciones de pago que las plataformas ofrecen a los grandes creadores y editoriales están muy lejos de sus ingresos regulares.

Amazon llegó a un acuerdo muy importante con la escritora inglesa J.K. Rowling como gran figura mediática, pero la mayor parte de las novedades más importantes siguen fuera de su servicio de suscripción Kindle Unlimited, aunque los libros en sí puedan comprarse sueltos (con precios algo por encima de la mitad que las ediciones en papel) en la propia tienda online. Movistar ha conseguido una mayor presencia de las editoriales españolas importantes en su servicio Nubico, así como numerosas revistas, pero el número de usuarios que pagan ocho euros al mes por esa suscripción, que existe desde hace ocho años, no parece elevado. Tampoco lo es, en apariencia, al menos por el momento, el número de usuarios premium que pagan por los servicios preferentes de podcast y audiolibros (iVoox, Podimo, Audible…).

La trampa del FOMO

Cualquiera de las principales plataformas de streaming tiene contenidos para satisfacer la demanda de cualquier consumidor medio. ¿Cómo conseguir, entonces, que alguien esté suscrito a varias? Las grandes empresas cuentan con un aliado: el fenómeno conocido como FOMO (por sus siglas en inglés, Fear of Missing Out). Se trata del temor social a no estar al día, a no conocer las últimas tendencias, a perderse algo que los demás estén disfrutando. Por ello, las plataformas procuran dosificar contenidos que prevén que tendrán un fuerte impacto en redes sociales, a fin de mantener a sus usuarios siempre a la expectativa de la llegada de nuevas producciones que justifiquen seguir adelante con la suscripción y mantenerse al día de los temas de conversación online. El mismo fenómeno se aplica, lógicamente, al mundo de los videojuegos, donde la prioridad de las distintas consolas es publicitar aquellos lanzamientos que son exclusivos para su máquina, en tanto que los lanzamientos de juegos que llegan a diferentes plataformas, o al ordenador, corren a cargo de las distintas productoras.

Otras fuentes

Ante la fuerte competencia de las plataformas de streaming, puede resultar útil esta comparativa de sus servicios y precios:

Aquí se detallan algunos servicios de suscripción poco conocidos que ya están en marcha en distintos países.

Entre los servicios de suscripción más peculiares lanzados en los últimos meses, puede destacarse el de Ikea para amueblar casas.

Una suscripción para reunirlas a todas

El reciente anuncio de Netflix de que incluirá videojuegos para móviles con su suscripción viene a subrayar una tendencia futura: la de que las grandes empresas ofrezcan bajo un paraguas común y con descuento el acceso a servicios en distintas categorías de ocio. Quien lleva más avanzado este escenario es sin duda Amazon, que en la actualidad tiene el servicio más barato de televisión (va incluido con su plataforma de venta Amazon Prime, 36 euros al año), y ofrece aparte Amazon Prime Music, Audible (podcast y audiobooks), Kindle Unlimited (libros y cómics), y videojuegos para PC, además de otras suscripciones audiovisuales como las de MGM o Starz. Sin embargo, parece más posible que las grandes marcas actuales lleguen a pactos entre ellas para ofertas conjuntas. Por ejemplo, Playstation ha dado algunos meses gratis del servicio de televisión de Apple, así como Microsoft lo ha hecho con Disney +. En España, Movistar ofrece bajo su paraguas la posibilidad de contratar tanto Netflix como Disney +.

Tríptico de la Redención: la Crucifixión

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CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

ENTRE MUSEOS E IGLESIAS. Cátedra Museo del Prado 2021

Tríptico de la Redención: la Crucifixión

La IX Cátedra del Prado 2021, patrocinada por la Fundación Notariado, pondrá el foco en las obras de arte medievales del Museo del Prado, una sección poco conocida de la colección, bajo el título de Encuentros entre museos e iglesias. El legado artístico de las iglesias medievales es inmenso.

JUSTIN A. KROESEN, catedrático de historia cultural en la Universidad de Bergen (Noruega), Director de la Cátedra Museo del Prado 2021.

Cada pueblo, cada ciudad tiene al menos una iglesia con interés histórico-artístico. Para la gran mayoría de nuestros antepasados, estos templos eran los únicos espacios para ver el arte. En este sentido, iglesias y museos tienen mucho en común.

En las salas del Prado encontramos fragmentos de ese pasado medieval. Reflejan el sentido de la belleza de nuestros antepasados y a la vez nos enseñan cómo entendían el mundo y el sentido de la vida. Esta cosmovisión es diferente de la nuestra, pero no es tan lejana. Parafraseando a L.P. Hartley, podemos decir que estudiar el pasado es como viajar a otro país.

En las charlas y seminarios que conforman el programa de esta Cátedra del Prado estudiaremos la iglesia medieval y su imaginería desde el punto de vista de la historia y la historia del arte. Aprender a ‘leer’ iglesias es fundamental. Durante las vacaciones casi todos las visitamos, pero ¿las entendemos de verdad? ¿Cómo se han desarrollado a lo largo de los siglos? ¿Qué significan las imágenes que encontramos allí? ¿Cómo eran vistas y vividas en la Edad Media? Este es el reto de esta Cátedra del Prado. Más allá de conocer los autores y las fechas, el objetivo es entender el porqué del arte medieval.

La visión que tenemos de la Edad Media aún está cargada de mitos. Aunque mucha gente no lo crea, fue una época de gran conectividad europea. Intensas redes comerciales atravesaban el continente de norte a sur y de este a oeste y por ellas circulaban tanto mercaderes como peregrinos, clérigos, artistas… Por ejemplo, Michael Sittow nació en Reval, la actual Tallinn (Estonia); se formó con los mejores pintores flamencos y después se mudó a España donde llegó a ser pintor de corte de los Reyes Católicos. Trayectorias artísticas como ésta, que se extienden sobre miles de kilómetros, no fueron una excepción en la Edad Media.

Las relaciones entre Norte y Sur siempre han jugado un papel importante en la trayectoria académica de Justin Kroesen. Es catedrático de historia cultural en la Universidad de Bergen (Noruega) y conservador de la colección de arte religioso del Museo Universitario de dicha ciudad desde 2016. En 2019-2020 co-comisarió la exposición North & South, sobre arte medieval de Noruega y Cataluña. Su doctorado en la Universidad de Groningen (Países Bajos) versó sobre el retablo medieval en España.

En cuatro charlas y cuatro seminarios en noviembre pondremos las obras medievales del Museo del Prado en circulación europea. Esta cátedra invita a un viaje en el espacio y el tiempo, un viaje de ida y vuelta entre iglesias y museos, entre el pasado y el presente.

Claves de la obra

Autor: Maestro de la Redención del Prado

Tamaño: 195 x 172 cm

Fecha creación: Hacia 1450

Técnica: Óleo sobre tabla

Ubicación: Sala 58ª del Museo del Prado

En las charlas y seminarios que conforman el programa de esta Cátedra del Prado estudiaremos la iglesia medieval y su imaginería

Entrevista a Fernando García de Cortázar, historiador

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Fernando García de Cortázar,

historiador

“El patriotismo es un parentesco que debe basarse en un pasado común”

Si en los reconocimientos a su actividad pesaba la sombra del catedrático de Deusto, el historiador o el novelista, Fernando García de Cortázar empezaba este año recibiendo el Premio Bravo, destinado a profesionales de la comunicación, con que le había distinguido en diciembre de 2020 la Conferencia Episcopal Española. En estos momentos ultima un nuevo trabajo, que vendrá a sumarse a las más de setenta publicaciones que acumula.

JUAN ANTONIO LLORENTE

Se le otorga el Premio Bravo por su servicio a la dignidad del hombre, los derechos humanos y los valores evangélicos. A estas alturas, ¿qué le ocupa -o preocupa- más de todo ello?
Cuando, al pasar de los años, en distintas ocasiones se me ha pedido que ofrezca una radiografía de mi vida, siempre ha quedado reflejado mi pensamiento de la Providencia de Dios, herencia inequívoca de una familia de doce hermanos y mi sentido de gratitud a las personas e instituciones que han sido generosas conmigo. Hoy mi inventario de agradecimientos incorpora a la Conferencia Episcopal Española por concederme el Premio Bravo de Comunicación, razonado con los argumentos que usted recoge. Desde hace ya muchos años me esfuerzo en que el humanismo de tradición cristiana vuelva a ser la referencia que nos defina, de tal forma que nuestros valores, los propios de la civilización occidental, recuperen su hegemonía. Bajo esa perspectiva debo afirmar que la dignidad del hombre y los derechos humanos son inseparables del mensaje de Jesús y que creyentes y no creyentes deben ver en el Evangelio el hecho civilizatorio más importante en la historia de la Humanidad.

Al Viaje al corazón de España, sobre el que conversamos en estas páginas, le ha seguido Y cuando digo España. Cuando dice España: ¿pesa más el paisaje, en tanto que viajero, o el paisanaje, como hombre de reflexión?
Sin duda es mi libro más patriótico, en el que como Antonio Machado sólo quiero recoger todo aquello que me emociona, los sueños de una nación profundamente viva, que con Jorge Guillén “quiero, quiero. Viva después de mí”. En esta obra pesa más el paisanaje -las grandes realizaciones materiales de los españoles, los iconos de España, sus apasionantes creaciones del alma, la deuda del mundo con nuestra patria-, pero también hay un hueco para el atlas de la belleza paisajística de nuestro país.

Apuesta por reactivar el patriotismo cultural, que nos une, y del que podemos sentirnos orgullosos. ¿Al español le falta orgullo de pertenencia? ¿Somos demasiado críticos con lo nuestro?
Hoy, con la continuidad misma de España cuestionada y nuestra convivencia resentida, queda bien claro el alto precio a pagar cuando se depone la fuerza de nuestra cultura, el vigor de nuestro significado histórico. El patriotismo es un parentesco que debe basarse en un pasado común, y lo saben todos los planes de estudio que han construido naciones con su aprendizaje de la Historia. En España necesitamos urgentemente reforzar nuestra endeble conciencia nacional, que debe ser cultivada como lo es la piedad en la infancia, en las familias de militancia religiosa. Nadie durante estos últimos cuarenta años ha cantado las baladas de la nación como hicieron los intelectuales de comienzos del siglo XX cuando se preguntaban por España. Muchos de estos hicieron ver que no bastaba con las reformas sociales y la afirmación de la democracia: había que creer en algo más. Y esto era el patriotismo cultural que cohesiona a los ciudadanos al fundamentarse en la emoción, en la grandeza de un patrimonio del que pudieran sentirse orgullosos. A través de la recuperación del tesoro de las manifestaciones literarias, filosóficas, artísticas, culturales en general, los españoles confirmarían la existencia de una personalidad nacional, más allá de cualquier esfuerzo político por impugnarla, más allá de toda indolencia cívica para preservarla.

“No creo que exista un historiador cabal que desprecie la aportación que a la Historia puede hacer la buena literatura”

¿Estamos viviendo un momento crucial del que quiere dejar testimonio? La historia, nos recuerda Walter Benjamin, no es el puro recuento de lo que suponemos sucedió en el pasado, sino lo que brilla en un instante de peligro. Durante las últimas décadas hemos rodado por una pendiente de desidia intelectual; de complaciente ignorancia; de feroz relativismo; de altanera deslealtad a nuestros principios. Se ha preferido el entretenimiento a la cultura; el placer al esfuerzo; la intensidad de los momentos fugaces a la tenacidad de una obra duradera, y hemos acabado borrando el perfil rotundo de nuestra nación. La tormenta en la que vive España desde hace unos cuantos años ha producido un desarme ideológico de tal magnitud que la sociedad se ha visto desprotegida ante todo lo hermoso que nuestra civilización había levantado, convertido en tierra donde habita el olvido. Quien ha defendido el concepto Patria en tantas acepciones, ¿cómo reacciona cuando alguien sugiere cambiarlo por el de Matria?  Podría interpretarlo como una gracieta y provocarme una sonrisa si no obedeciera a una perversa manipulación del lenguaje. Tenía razón el evangelista Juan cuando decía que todo comienza en el verbo, todo arranca de la palabra. También el desbarajuste doctrinal; la arrogancia impostada; el populismo desmelenado; el feminismo desorejado; la excitación iletrada de quienes creen que nos pueden mandar. Su primer trabajo novelístico, Tu rostro con la marea, recibió el Premio Novela Histórica Alfonso X el Sabio. Al escribir, ¿siempre aflora el historiador? Siempre aflora el amante de la historia y la literatura. Porque si la historia es la ciencia del cambio, que lo es, ella misma tiene que cambiar en sus métodos y dar ejemplo de adaptación a sus destinatarios. En mis más de setenta libros he tocado todos los palos en la Historia y como dijo un prestigioso crítico literario, estaba cantado que acabaría escribiendo una novela. Que mi preocupación por la belleza de la narración y mi voluntad de estilo me llevarían a abordar en serio la ficción y la literatura con el objeto de experimentar las posibilidades que ofrecían estas para la reconstrucción viva del pasado. No creo que exista un historiador cabal que desprecie la aportación que a la Historia puede hacer la buena literatura. Para escribir Tu rostro con la marea pude disponer de viejas lecturas almacenadas desde mis años de formación humanística en la Compañía de Jesús. A ellas debo la familiaridad con Günter Grass, Robert Musil, Thomas Mann, Kipling, Joseph Roth o Cesare Pavese, de lectura obligada para moverme en el período de entreguerras y dibujar el panorama de aquellos años de llamas, la era de los huracanes de acero. Tras la segunda, Alguien heló tus labios, nos dejó con ganas de más. Si cada nuevo título le absorbe algo más de dos años… nos debe dos. Mis lectores, si es así, tendrán que esperar o perder toda esperanza de que vuelva a la novela porque ésta es mucho más exigente en tiempo que el ensayo, y a mí me reclama una atención que en esta hora grave de España prefiero dedicar a los contratiempos de mi patria. Ahora mismo estoy trabajando en los últimos capítulos de un nuevo ensayo que mezcla paisaje e historia a través de un emocionante y comprometido relato, que se lee desde las inquietudes del presente.  ¿Trabaja sin presiones de agentes? No tengo agente, aunque en distintas ocasiones varias personas me han ofrecido representarme. A mí las presiones me vienen de los editores que, con su amistad, me chantajean para que salte de una editorial a otra o para que cada año publique un libro. ¿Concurre a premios literarios? ¿Le interesan?  ¡Oh, no! Soy muy mayor para ejercer de meritorio y creo que los premios literarios deben empujar la creatividad de los más jóvenes y la acogida por las editoriales mientras que los viejos debemos defendernos con nuestra trayectoria y el conocimiento que el público tiene de nuestra obra. Cuando escribe, ¿piensa en “su” lector? ¿Qué le pide? ¿Qué se exige a cambio? ¡Claro que pienso! Siempre he pensado en los lectores y más en concreto en los que me vienen siguiendo desde hace más de cuarenta años. Busco apasionadamente la claridad, la seducción del lenguaje, el instruir deleitando, como decían los clásicos, y evito con idéntica pasión el aburrir a quienes leen mis libros, procurando no mortificarles con un léxico profesoral de casta universitaria, de petete sabelotodo. Les exijo a cambio que no equiparen la fácil comprensión y la lectura amena con la falta de profundidad, que además no sé exactamente lo que es. Dice Saint-Exupéry en El Principito: “Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás”. ¿Es indulgente consigo mismo? Veo que conoce mis gustos literarios. Cuando el gobierno francés me condecoró con las Palmas Académicas agradecí la distinción con un discurso en el que afirmaba mi querencia por Francia, al estar entre mis escritores favoritos Saint-Exupéry, Montaigne y Camus. La máxima de “El Principito” precipita ahora mi examen de conciencia para concluir que a lo largo de mi larga carrera universitaria jamás he participado en peleas entre historiadores ni en juicios públicos por la labor de mis colegas. ¡Ah!, por supuesto, no me flagelo, ni llevo ceniza en la cabeza para acordarme de que mis libros tendrán una vida finita.

«Busco apasionadamente la claridad, la seducción del lenguaje, el instruir deleitando, como decían los clásicos»