Leer un cuadro: Calvario con santos y donantes’

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Seguidor de Hugo van der Goes
Fecha de creación: Hacia 1475
Material: Óleo sobre tabla
Ubicación: Sala 58
Medidas: 125,5 x 140,5 cm.

‘Calvario con santos y donantes’
Sucede en ocasiones que nos encontramos con obras de arte en los museos de las que apenas se conoce nada pero que resultan absolutamente fascinantes para el visitante interesado, y a la vez, clave en las colecciones de la institución que las custodia. Es el caso de este ‘Calvario con santos y donantes’.
JOSÉ JUAN PÉREZ PRECIADO,

conservador del área de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte

Sucede en ocasiones que nos encontramos con obras de arte en los museos de las que apenas se conoce nada pero que resultan absolutamente fascinantes para el visitante interesado, y a la vez, clave en las colecciones de la institución que las custodia. Es el caso de este Calvario con santos y donantes. De ella se desconoce quién la pintó, y también se ignora quién la encargó, es decir, quiénes son los donantes representados. Tampoco se puede reconocer a priori la ciudad captada al fondo del paisaje, lo que podría indicar dónde se pintó. Casi nada se sabe de ella. Pero a pesar de todas estas carencias en su conocimiento, la obra completa una laguna de la que adolecían las colecciones del Prado, habiendo sido por ello adquirida por el Museo hace apenas unos años.

Cuando se analiza con detalle, como se hizo para su adquisición, se descubre que se trata de una pintura excepcional y se deducen muchas cuestiones alrededor de su creación. Por ejemplo, que la obra presenta similitudes e incluye referencias que la sitúan en el entorno geográfico de la producción de artistas en la ciudad de Gante.

 


UN EXCEPCIONAL DOCUMENTO QUE NOS ILUSTRA SOBRE LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS DEL SIGLO XV


 

Influencias

La palmera y el árbol seco podrían rastrearse en obras como el altar del Cordero místico de los hermanos Van Eyck en la catedral de esta ciudad. También que los modelos de muchas de las figuras, están tomados de varias pinturas de Hugo van der Goes, uno de los pilares de la pintura neerlandesa temprana, muy activo en la misma ciudad, a la que por tanto pudiera aludir la ciudad representada en el paisaje, sin ser sin embargo una captación precisa. Aunque hay muchos detalles tomados de este pintor, las distintas influencias de otros artistas, -por ejemplo, ciertos ropajes están tomados de pinturas de Dirk Botus-, apuntan a un pintor independiente, no directamente miembro del taller de Hugo.

Por otro lado, y aunque no se conoce la identidad de la familia donante, cabe presumir que los nombres del matrimonio fueran Jerónimo y Catalina, dados los santos elegidos, y quizás estarían vinculados con España por la presencia de Santiago. Es interesante, por infrecuente, el rollo de oración en manos de una de las hijas, una pieza de rezo muy propia de finales del medievo de los que se conservan algunos ejemplares. El personaje parece haber llegado al final del rollo revelando la imagen, similar a un naipe, de las Cinco Llagas de Cristo, una devoción muy popular en el norte de Europa, confirmando el origen de la pintura. A la vez se puede observar cómo, ni ella ni su madre, entregadas a la lectura, miran al crucificado, sustituyendo la piedad de la contemplación directa del cuerpo de Cristo, presente ante ellas, por la de las llagas o la lectura de la pasión, según un hábito introspectivo, de meditación personal, propio de la entonces extendida corriente religiosa conocida como la Devotio moderna.

Todos estos detalles convierten a la pintura, no solo en una magnifica obra de arte, que nos fascina como creación artística y cubre una parte de las necesidades coleccionistas del Museo, sino en un excepcional documento que nos ilustra sobre las prácticas religiosas del siglo XV.

Música por la infancia desplazada

ESFERA CULTURAL

MÚSICA

POR LA INFANCIA DESPLAZADA

El pasado 6 de abril el Teatro Monumental de Madrid fue testigo de una emotiva velada solidaria, donde el Consejo General del Notariado, a través de sus dos fundaciones -Fundación Notariado y Fundación Æquitas- y Unión Profesional, unieron esfuerzos para impulsar el concierto benéfico Música por la Infancia Desplazada, con el apoyo de Vodafone Business.

JAIME PÉREZ DE MIGUEL
De izda. a dcha.: Mª del Mar Pageo, presidenta de Cruz Roja Española; José Ángel Martínez Sanchiz, presidente del Consejo General del Notariado; Nadia Garrido, secretaria general de Plataforma de Infancia; Jorge Gutiérrez, responsable del Área Sector Público de Vodafone Business, y Victoria Ortega, presidenta de Unión Profesional.

El evento quería visibilizar la necesidad de protección de los niños migrantes y refugiados que llegan a España y recaudar fondos destinados a dos instituciones que les prestan apoyo: Cruz Roja y Plataforma de Infancia.

También consiguió reunir a diversas instituciones y a la sociedad civil -con casi 900 asistentes y su contribución solidaria a través de la ‘Fila 0’- para la protección de estos niños. El respaldo de Vodafone Business como patrocinador principal del evento subraya también la relevancia de la colaboración público-privada en la promoción del bienestar infantil.

En definitiva, el compromiso de todos ellos responde a la convicción de que la protección de la infancia en movimiento, especialmente de los niños no acompañados, no debe ser solo una prioridad de los gobiernos, sino también de las instituciones y de la sociedad en general.

 


PROFESIONALES Y CIUDADANOS SE UNIERON EN UN CONCIERTO BENÉFICO PARA MEJORAR LAS CONDICIONES DE VIDA DE LOS NIÑOS MIGRANTES QUE LLEGAN A ESPAÑA


 

Música y solidaridad

La participación de la Joven Orquesta Bohème no solo fue un deleite para los oídos, sino también un recordatorio poderoso del potencial transformador de la juventud en la construcción de un mundo más justo y solidario. Bajo la dirección inspiradora de Luis Prades, estos jóvenes músicos demostraron su compromiso con la causa de la infancia desplazada a través de interpretaciones emotivas y magistrales.

Las obras seleccionadas para el programa musical no solo fueron una muestra de virtuosismo, sino también una declaración de principios. Desde la grandiosidad de la Egmont Overture de Beethoven hasta la emotividad de Aurora Europa, compuesta por el notario Josep Maria Valls, cada nota resonó con un mensaje de esperanza y solidaridad. La música, en su esencia más pura, se convirtió en un vehículo para sensibilizar y unir a la comunidad en torno a una causa noble.

Acciones con impacto real

La generosidad y el compromiso demostrados durante el concierto no se limitan al evento en sí, sino que se traducen en acciones concretas para brindar apoyo integral a la infancia vulnerable en España. Los fondos recaudados, tanto de la venta de entradas como de las donaciones a la ‘Fila 0’, han sido destinados a proyectos dirigidos a la infancia desplazada y refugiada de Cruz Roja y Plataforma de Infancia.

 


LOS FONDOS RECAUDADOS SE DESTINARÁN A PROYECTOS DE CRUZ ROJA Y PLATAFORMA DE INFANCIA


 

En este sentido, Cruz Roja, en su mandato humanitario, despliega una variedad de programas y servicios. Desde la acogida en centros específicos hasta la gestión de proyectos socioeducativos, la organización trabaja incansablemente para garantizar el bienestar físico, emocional y social de estos menores en situación de vulnerabilidad. Solo en 2023 Cruz Roja atendió a más de 120.000 niños y niñas menores de 14 años en situación de riesgo. Muchos de ellos, alrededor de un 15%, provenían de otros países, principalmente Marruecos, Ucrania, Colombia, Venezuela y Perú.

Por su parte, Plataforma de Infancia, como una red de más de 70 organizaciones, se ha consolidado como un referente en la defensa de los derechos de la infancia conforme a la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas. Su visión es la de alcanzar el pleno cumplimiento de estos derechos, integrando el esfuerzo de las organizaciones de infancia y de todos los agentes sociales. A través de grupos de trabajo especializados, la plataforma aborda las necesidades específicas de la infancia desplazada, promoviendo cambios estructurales en las políticas públicas para garantizar un entorno seguro y protector para todos los niños y niñas.

Una dolorosa realidad

Los niños refugiados e inmigrantes de Ucrania, Siria, Afganistán, Senegal o norte de África siguen en aumento en España. Las ONG no dejan de mostrarnos datos descorazonadores sobre ello. En el caso español, conocemos bien que Canarias es el mayor puerto de entrada de inmigrantes en la frontera sur, a los que hay que sumar los de otros puntos de llegada en Ceuta, Melilla o Baleares, sin contar con los 50.000 niños refugiados procedentes de Ucrania desde el inicio de la guerra.

Joven Orquesta Bohème.

OTRAS FUENTES

Información sobre menores desplazados de UNICEF

Reportaje sobre las diferentes infancias migrantes en España en The Conversation.

 

Información sobre la integración socioeducativa de estos menores en España, difundida en Europa Press.

Entrevista a Anna Mishchenko, soprano ucraniana

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ANNA MISHCHENKO,

SOPRANO UCRANIANA

El 26 de febrero de 2022, la soprano ucraniana de Dnipró, Anna Mischenko, debía interpretar el papel protagonista de La princesa del circo, opereta del húngaro Imre Kálmán. Dos días antes, Vladimir Putin había invadido su país. Hoy, en condición de refugiada, reside en Madrid y trabaja para el Coro Intermezzo en programas que requieren refuerzos vocales, como Maestros Cantores, la ópera de Wagner con la que regresó hace unas semanas al Teatro Real.

JUAN ANTONIO LLORENTE

“Es una suerte que me hayan brindado la oportunidad de cantar en el Teatro Real”

Sorprende leer que se formó en una materia tan distinta a su profesión como ingeniería de minas. ¿Llegó a ejercer?

Nunca. En aquel momento teníamos una buena especialización, pero entre 1996 y 2001, cuando cursé mis estudios, era difícil encontrar ese trabajo específico. Estando en la universidad me ofrecieron prácticas en otra localidad, no remuneradas y en condiciones duras, así que, como en aquel momento necesitaba dinero, comprendí que lo mejor era declinar la oferta. En la facultad había un grupo de gente con muy buenas voces, con los que empecé a cantar música popular.

¿Recuerda el día en que la invasión de Ucrania precipitó su marcha?

No sólo me acuerdo de ese día, también del anterior. Todo se esfumó en un minuto. Durante muchos años había estado escribiendo un diario. Intenté esbozar algo y lo único que me salió fue “es el segundo día de la guerra y me he quedado sin palabras». No sabía qué hacer en ese momento de mi carrera; mi marido me propuso quedarme pensando que todo se iba a solucionar. Suponía que siendo Dnipró una gran ciudad, con mucha industria y un sector manufacturero altamente desarrollado, todo ello muy ligado a los negocios con Rusia, nunca la tocarían. Pero mi principal objetivo era sacar a nuestros hijos fuera de todo riesgo. Como madre, no quería que viviesen aquel momento. Mi único pensamiento era cómo salir con ellos de allí.

¿Su marido no podía?

Me dijo “Anna, como patriota, no podría dormir pensando que he abandonado a mi nación. Pido perdón si soy demasiado egoísta -puede que así sea-”. Entonces, recordé cuando mis hijos estaban dentro de mí y yo les decía cosas y les cantaba nanas esperando el milagro de su llegada. Hablé con ellos, como si aún los llevara dentro, exponiéndoles los sucesos tan terribles que estaban ocurriendo. Hasta que mi marido le dio un arma al mayor diciéndole: “Aprende a manejarla, que tal vez un día tendrás que utilizarla en la guerra”. En ese punto, aun comprendiendo la actitud de mi marido pensando en nuestro país, dije ¡no! Salieron a tiempo, el mayor tenía 17 años y hoy estaría reclutado.

 


«LOS ESPAÑOLES SON ABIERTOS DE MENTE Y CORAZÓN Y, SI SE LO PIDES, ESTÁN DISPUESTOS A AYUDAR EN LO QUE NECESITES»


 

¿Pensó en algún plan concreto?

No tenía ni idea de adónde ir. Al principio existía la posibilidad de trasladarse al oeste de Ucrania para vivir más o menos en calma, o a los Cárpatos, un lugar idílico en medio de la naturaleza. Allí teníamos unos amigos y fuimos hasta una aldea cerca de Leópolis, donde nos quedamos tres días. Pero siguiendo las noticias, al ver a toda aquella gente que, a pesar del frío, esperaban en la frontera con sus niños y las maletas intentando salir de Ucrania, hablé con la dueña del apartamento. Su hija trabajaba en una empresa que ofrecía a sus trabajadores la posibilidad de llegar a Cracovia en autobuses. Le pregunté si había alguna posibilidad de comprar tres plazas en alguno de ellos, pudo conseguirlas, y salimos de Ucrania. Al día siguiente era el Día de la Mujer y cuando mi marido me llamó para felicitarme le dije: “Gracias, estamos ya en Polonia”. Noté que se quedaba en shock porque nos habíamos ido alejando más de nuestra ciudad.

Hasta instalarse en España, donde fue definitiva la ayuda de una profesora de canto con la que había estudiado…

Sí, se llama Milagros Poblador. Nos conocíamos de unas lecciones que me había dado, y habíamos seguido en contacto por WhatsApp. Decidí recurrir a Milagros, aunque sólo había dado dos o tres clases con ella y no quería molestarla. Me armé de valor y la llamé. Le dije que quería saber si ella me podría ayudarme a encontrar un trabajo. Estaba abierta a lo que me sugiera -limpiar casas, lo que fuera-, no quería mendigar.

¿Por qué pensó en España?

Tengo un amigo de Nueva York, David Johnson, que fue mi profesor y ahora está dando clases en Francia. En ellas conocí a una chica belga que, cuando estalló la guerra me dijo: “Os estoy esperando, a ti y a tus hijos. Aquí no os faltará nada, ni tendrás que pagar alojamiento”. Valoré todas las opciones y lo que nos aportaría cada país y finalmente decidí que nos íbamos a España.

¿Quieren volver a su tierra?

Al principio queríamos, mis hijos me decían que echaban de menos a su padre. A veces vuelven a lamentarse, y lo comprendo. Trato de evitarles las malas noticias para mantener su mente apartada, pero insisten en saber qué ocurre. Cada día, hablo con mi marido y me cuenta si han caído cohetes, bombas, etc. Así que a veces, cuando se quejan, les recuerdo lo que está sucediendo en Ucrania. Aquí vivimos en paz, pueden ir al colegio y estar con sus amigos, hablar por teléfono con su padre…

¿Siente que nuestro país le abrió los brazos?

Para mí fue una sorpresa cuando en 2016 visité España por primera vez con mi marido. Inmediatamente me sentí cómoda. Ahora, después de dos años viviendo aquí, veo que son tal y como los recordaba: abiertos de mente y de corazón y, si se lo pides, dispuestos siempre a ayudar.

Y usted paga con la misma moneda, dispuesta a echar una mano a los demás, cantando en hospitales y residencias o atenta a cualquier llamada de la Cruz Roja…

A Cruz Roja le estoy muy agradecida porque a nuestra llegada nos proporcionó alojamiento durante una semana en un hotel cerca del aeropuerto de Barajas. Desde allí, nos trasladamos a un apartamento en Malasaña. Después firmé el contrato con Intermezzo, que me permitió pagar el alojamiento y la comida para mí y mis hijos.

 


«CUANDO ESTALLÓ LA GUERRA INTENTÉ ESCRIBIR ALGO Y LO ÚNICO QUE ME SALIÓ FUE: “ES EL SEGUNDO DÍA DE LA GUERRA Y ME HE QUEDADO SIN PALABRAS”»


 

Después de haber cantado como solista en su país, ¿cómo se siente, anónima entre la multitud del coro?

El trabajo previo en mi país había sido también cantando en un coro. Por eso, volver a hacerlo ahora no es un problema. Es una suerte que me hayan brindado la oportunidad de cantar en el del Teatro Real. Nunca pensé que algún día sucedería. Mis compañeros son profesionales con mucho talento, y eso es lo importante para mí: sentirme rodeada de grandes músicos, de grandes cantantes y directores.

¿Le apetecería volver a cantar sola?

Naturalmente que me apetece, pero lo importante para mí en este momento es contar con independencia económica. Porque mi marido no puede ayudarnos mucho, y no quiero molestar a asociaciones benéficas de España. Estaría muy bien que surgiera alguna posibilidad de cantar como solista en eventos o pequeños conciertos, pero el que el coro Intermezzo cuente conmigo lo considero un gran honor.

¿Sueña en pasado o en futuro?

Sueño en presente. Pienso en este mismo momento, porque tenemos todo: agua, el azul del cielo… Desde pequeña me enseñaron a ser agradecida por tener lo que necesito. La voz es algo circunstancial, que en un momento dado puede no estar tan bien por diversas razones, empezando por el estrés.

Cuando todo vuelva a su cauce, ¿qué papel le gustaría interpretar?

Aunque mi favorito es Liu, de Turandot, me apetecería mucho cantar Mimi, de Boheme, por sus exigencias vocales y su punto dramático. O el de Theodora, protagonista de La princesa del circo, de Kalman que, en 2022, dos días después de la invasión, iba a interpretar en Mariupol.

¿Le gustaría materializar pronto aquella Theodora?

Sí, y de hacerlo, me gustaría que fuese en alemán, por todo lo que gana la línea melódica cuando se dice el texto en la lengua en la que fue escrito.

¿Dónde encontrarla?

Por sus obras se conocerán:

  • En YouTube. Anna Mishchenko y Tatiana Feshchenko. Et Incarnatus Est.
  • En YouTube. Anna Mishchenko. Io son l’umile ancella.

Leer un cuadro: El grabado a buril en el taller de Stradanus

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Grabador: Hans II Collaert
Atribuido: a Jan van der Straet.
Inventor: Philips Galle.
Fecha de creación: Hacia 1591
Técnica: Buril, papel verjurado
Ubicación: no expuesto en la actualidad
Medidas: 266 x 336 mm.

El grabado a buril en el taller de Stradanus
El periodo de formación de un artista coincide con los años más tempranos de su juventud, cuando comienza a desarrollar sus habilidades bajo la supervisión de un maestro o una academia. Durante la Edad Moderna, el primer paso en la formación de cualquier artista era la práctica del dibujo como fundamento de las artes.
GLORIA SOLACHE,
Área de Conservación de dibujos y estampas

Ejercicios de mano que empezaban con la copia de modelos dibujados o de estampas, facilitados por el maestro. El grabador debía dominar totalmente el dibujo antes de enfrentarse a la lámina de cobre con el buril. Grabar a buril requería una gran destreza técnica que solo se adquiría con la práctica durante varios años, a diferencia de otras técnicas de grabado como el aguafuerte de aprendizaje menos costoso.

El buril es una herramienta cortante de filo poligonal inserta en un mango semiesférico que se acopla al hueco de la mano del grabador. Con la herramienta en la mano, el burilista va incidiendo con fuerza sobre la lámina de cobre abriendo línea a línea cada detalle de la composición, desde los contornos a las tonalidades que consigue grabando más o menos cerca las líneas. Un trabajo preciso que, dependiendo de su complejidad y del tamaño de la lámina, podía durar meses o incluso años. Después, una vez concluido, la lámina se entintaba, dejando esta solo por el interior de los surcos, y se colocaba junto a una hoja de papel en una prensa o tórculo que, mediante un sistema de cilindros, ejercía la presión necesaria para trasladar la tinta de los surcos al papel. El resultado final es la estampa, la hoja de papel impresa con la composición previamente grabada.

 


LA DESTREZA TÉCNICA SOLO SE ADQUIRÍA CON LA PRÁCTICA DURANTE VARIOS AÑOS


 

Nuevas adquisiciones

Cuando se trabaja en un departamento de conservación de dibujos y estampas como el del Museo del Prado, no es extraño ser testigo de la llegada de conjuntos numerosos de estas obras. La entrada de nuevas piezas a una colección pública es siempre motivo de celebración, cuanto más si son obras que destacan por su calidad y por estar relacionadas directamente con el trabajo de los artistas. En este sentido, en 2022 el Museo del Prado adquirió más de dos centenares de estampas de temática artística procedentes de la colección del profesor de Historia del Grabado de la Universidad de Barcelona, Vicenç Furió.

Entre las estampas de este lote he querido seleccionar en esta ocasión una imagen singular que representa el reparto de funciones en el taller del grabador Stradanus en Italia, en la segunda mitad del siglo XVI. Los quince personajes que aparecen en la escena trabajan simultáneamente en dos habitaciones, que tiene cada una un tórculo. Llama la atención cómo la edad de los personajes representados está directamente relacionada con la complejidad de las tareas que realizan. Los aprendices de menor edad, casi niños, están dibujando o muestran al maestro sus diseños, mientras que este, un anciano con gafas a la derecha de la composición, está grabando. Los demás se reparten el resto de tareas, los jóvenes se encargan de elaborar las tintas y de la estampación, y los adultos de entintar, preparar las láminas antes de imprimir y, por último, de examinar el resultado final de la estampa, que es lo que está haciendo el personaje a la izquierda del primer plano.

Gabo, siempre presente

ESFERA CULTURAL

GABO,

SIEMPRE PRESENTE

El décimo aniversario del fallecimiento de Gabriel García Márquez no sólo traerá eventos a ambos lados del Atlántico, sino la publicación de En agosto nos vemos.

Según Carlos Fuentes Cien Años de Soledad es la obra germen del realismo mágico.
JULIÁN DÍEZ

Las flores amarillas, que siempre acompañaban a Gabriel García Márquez por cábala y estética, volverán a lucir en su recuerdo por distintos rincones de América y España en los próximos meses. Se cumple el décimo aniversario del fallecimiento del premio Nobel colombiano, el 17 de abril de 2014, y además de los eventos de conmemoración habrá otro de relevancia actual: la publicación de su última novela (inédita): titulada En agosto nos vemos.

 


LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID ACOGERÁ ESTA PRIMAVERA ACTOS ESPECIALES SOBRE EL AUTOR


 

Su última obra

Presentada por la editorial Random House como el gran hito literario de este ejercicio, se trata de una obra que se conservaba en los archivos personales del autor, y en la que trabajó no menos de diez años. En 2004, por ejemplo, la citó de pasada en una entrevista con el diario El País, asegurando que no se sentía “totalmente satisfecho, aunque sí bastante”, con la forma en que la había terminado. De hecho, algunos capítulos ya fueron publicados como cuentos previamente, en 1999.

Sin embargo, las continuas revisiones a las que el autor era tan aficionado no dieron con una versión definitiva, y las 150 páginas del manuscrito completo fueron recientemente reevaluadas por sus hijos, Rodrigo y Gonzalo García Barcha. Según hicieron público al anunciar la aparición del libro, descubrieron que “el texto tenía muchísimos y muy disfrutables méritos y nada que impida gozar de lo más sobresaliente de la obra de Gabo: su capacidad de invención, la poesía del lenguaje, la narrativa cautivadora, su entendimiento del ser humano y su cariño por sus vivencias y sus desventuras, sobre todo en el amor, posiblemente el tema principal de su obra”.

Por lo que se sabe de En agosto nos vemos, cada capítulo se corresponde con la visita anual de la protagonista, Ana Magdalena Bach, a la isla del Caribe en la que está enterrada su madre. Sin embargo, cada uno de esos viajes supone una ruptura absoluta en su feliz vida de casada, una aventura siempre similar y siempre distinta.

 


GARCÍA MÁRQUEZ TERMINÓ DIEZ AÑOS ANTES DE SU MUERTE LA NOVELA ‘EN AGOSTO NOS VEMOS’


 

Actos conmemorativos

Por otra parte, este décimo aniversario supondrá recuerdos del autor en lugares como las ferias del libro de Bogotá, Nueva York o Madrid, o el “Ransom Center” de la Universidad de Texas, donde se encuentran las veinte cajas de archivos del autor que esa entidad adquirió por dos millones de dólares tras su muerte.

 


EL FESTIVAL «GABO» CONFIRMA SU TRASLADO DEFINITIVO DE MEDELLÍN A BOGOTÁ


 

En particular, como es natural, será Colombia, la tierra natal e inspiración continua del escritor (aunque residiera buena parte de su vida fuera), la que acogerá el mayor número de eventos. Para encabezarlos se encuentra la Fundación Gabo, creada por el propio autor en 1995, entonces con el nombre de Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. El objetivo original era el de mejorar el nivel del periodismo de su entorno, aunque luego haya expandido sus actividades a la promoción de distintas facetas del arte, la cultura y la ciencia.

Conviene recordar que García Márquez tuvo el periodismo como su primera profesión, si bien el esfuerzo de casi dos años en la creación de Cien años de soledad (1965-66) y su posterior éxito, le hicieron centrarse en la literatura. Muy pronto esa obra se consagró, en palabras de su amigo el escritor mexicano Carlos Fuentes, como “la biblia latinoamericana” y germen del “realismo mágico” que ha sido uno de los más productivos caudales de la literatura en español desde entonces.

La Fundación Gabo ha firmado un convenio con el Ministerio de Cultura de Colombia para las conmemoraciones, en el que también participará la acción exterior del Ministerio de Cultura de España. Según el actual director de la Fundación, Jaime Abelló, “queremos ver cómo su pensamiento -que tiene que ver con la transformación social que siempre añoró para Colombia- también inspira a otros para crear en los diferentes formatos del arte”.

Una nota singular se vivirá en torno al Festival “Gabo”, que, tras celebrarse varios años en Medellín, ha recalado en Bogotá con el compromiso de que permanezca en la capital colombiana a lo largo de varias ediciones. Este año, la undécima edición se desarrollará entre el cinco y el siete de julio.

La deuda del premio Nobel con el español

El idioma español es el cuarto con mayor número de premios Nobel de Literatura, con once galardones. Sin embargo, en todo el siglo XXI sólo ha cosechado uno, el de Mario Vargas Llosa (2010). De hecho, desde el reconocimiento de 1982 a García Márquez sólo se cuenta otro, el de Camilo José Cela en 1989: dos reconocimientos en 41 años para el segundo idioma más hablado del mundo. Ello invita inevitablemente a la especulación: ¿tardará en llegar el siguiente? ¿En quién podría recaer? Durante algún tiempo se citó con frecuencia en las quinielas a Javier Marías, pero falleció en 2012 a los 70 años. Una buena pista sería mirar otros reconocimientos similares, de los que en España se entregan dos: el Premio Cervantes y el Princesa de Asturias. Sin embargo, no hay ningún autor con vida que haya recibido ambos. Si se amplía la búsqueda a otros galardones que suelen augurar el Nobel, sí encontramos un nombre repetido: el de Antonio Muñoz Molina, ganador del Príncipe de Asturias en 2013, el “Jerusalem Prize” y el “Medicis Étranger”. La mexicana Elena Poniatowska y el argentino César Aira (a causa de la deuda contraída por este premio con su país, jamás galardonado pese a las candidaturas repetidas de genios como Jorge Luis Borges o Julio Cortázar) son otros autores mencionados con frecuencia.

La fructífera relación con España

A diferencia de algunas tendencias actuales que parecen abrir brecha entre los países hispanoparlantes a ambos lados del Atlántico, García Márquez siempre guardó un lugar especial en su corazón para España. Y es que nunca olvidó los períodos en que vivió aquí, el más extenso entre 1967 y 1975 en Barcelona. Fueron los años de su salto a la fama internacional tras la publicación de Cien años de soledad, de la escritura de El otoño del patriarca y de la consolidación, a la sombra de la agente Carmen Balcells, del “boom” de la literatura latinoamericana. Por entonces fue cuando le dijo a Carlos Fuentes que “todos estamos escribiendo la misma novelota latinoamericana con un capítulo colombiano mío, un capítulo mexicano tuyo, el argentino de Julio Cortázar, el chileno de Pepe Donoso, el cubano de Alejo Carpentier…”. Aunque luego fijó su domicilio definitivo en Ciudad de México, García Márquez mantuvo un hogar en Barcelona, que visitaba con regularidad hasta su fallecimiento, y reconoció una y otra vez su deuda con la gran tradición de la literatura española.

La novela En agosto nos vemos narra la visita anual de la protagonista a la isla en la que está enterrada su madre.

OTRAS FUENTES

La página web de la Fundación Gabo da cuenta de las últimas novedades, no sólo de su propia actividad, sino también de otros eventos relacionados con la memoria del autor colombiano. Fundaciongabo.org

La escritura de Cien años de soledad tiene una cautivadora historia en sí misma.

Un relato detallado de los años de García Márquez en Barcelona.

Entrevista a Ángeles Blancas Gulín, soprano

ESFERA CULTURAL

ÁNGELES BLANCAS GULÍN,

SOPRANO

JUAN ANTONIO LLORENTE

“El diálogo con el director debe ser constante, si no la creatividad está muerta”

Hija de dos voces insignes de la lírica: el barítono Antonio Blancas y la soprano Ángeles Gulín, después de una larga ausencia ha vuelto al Teatro Real, deslumbrando en su nuevo registro con el papel de Goneril en la producción de Lear firmada por Calixto Bieito. Ángeles Blancas Gulín ha sido reconocida por Ópera XXI como Mejor Cantante del año por su interpretación del rol de Kostelnička en la ópera Jenůfa, de Leoš Janáček, en el Maestranza de Sevilla en 2023.

A la hora de decidir el futuro, llevar en vena la música: ¿animaba o disuadía?

Más bien disuadía. No por la profesión, que es maravillosa -la música, el teatro, todo-, pero la carrera es muy complicada. Mis padres, a pesar de todo su talento y su voz, lo pasaron tan mal que yo quería abrirme y hacer otras cosas. Pero al final, aquí estoy.

Tomando nota de sus experiencias para evitar sinsabores, ¿qué aprendió y qué evitó?

Hay cosas que no se pueden evitar. Lo único que puedes es aprender a ir por otros caminos, no sufrir, obviar situaciones y aprender. Por mi parte, me encaramé al mundo teatral y, en fin, de ellos aprendí todo el trabajo técnico, vocal y musical. Me decían: “Lo que estudies, lo que aprendas hasta que tu inquietud sea más superlativa, serán tus armas, porque esta carrera es muy difícil”. Y tenían toda la razón del mundo.

Dice que se encaramó al teatro.

Sí. Trabajando, haciendo cursos, sumergiéndome en el mundo de la prosa, del texto, para saber cómo analizarlos. Cómo entrar en una ópera, sea del compositor que sea. Eso me ha ido caracterizando y es algo que está ahí. Porque siempre hay que aprender. Constantemente. Se supone que quieres una carrera larga y nunca sabes hacia dónde pueden ir tu voz y el resto de las cosas. Hay que saber adaptarse a los cambios. Eso en nuestra familia estaba a la orden del día. No sólo por la profesión; por la vida en sí.

 


LA TÉCNICA QUE FUI ADQUIRIENDO LA HE APLICADO A TODA LA MÚSICA DEL SIGLO XX


 

Dejó el Teatro Real siendo la dulce Mimí y dieciocho años más tarde regresó como la malvada Goneril. ¿Con un propósito de enmienda para que en el futuro no sean tan largas las ausencias?

(Tras un silencio meditativo). ¿Propósito de enmienda? No lo sé. En lo que a mí respecta ya hice mi trabajo. He vuelto con mi repertorio, que ahora es este. Y mi voz es la que se ha escuchado en el Lear. Pero hay más. Detrás del Lear, donde Goneril es como una metralleta, una kalashnikov; están Wagner, Strauss, Janáček… Un repertorio increíblemente vasto, donde las posibilidades vocales se demuestran mucho más.

Siempre que dé con un director “meticuloso y exigente”. Explíquese…

Meticulosa y exigente ya lo soy yo. Lo que exijo es una situación de empatía, una capacidad psicológica en la que traspase incluso su frontera inicial de cómo desarrollar un personaje. Que conozca bien la partitura y el texto y sea ante todo sincero. Como sucede trabajando con Calixto Bieito. Para la obra Lear estuvimos una semana con él. Un pequeño reencuentro para comprobar su talento. Él parte de un esquema hecho, de una idea. Pero después tiene muy en cuenta al artista que está frente a él. No es todo lo de muévete aquí y ponte allá. Lo que me gusta de un director de escena es el diálogo. Yo me pongo completamente a disposición, pero él debe de estarlo también. Pero los hay muy rígidos.

Lo mismo diría del señor de la batuta.

El señor de la batuta tiene una orquesta delante y hay una partitura y un montón de cosas ahí en las que también el diálogo debe ser constante. No puede ser una imposición. Si no, la creatividad está muerta. Es cierto que hay cantantes a los que les gusta que les digan todo, pero hay otros que no, como es mi caso. Y no soy la única que reacciona así. Hay mucha gente con inquietud y con una capacidad teatral muy grandes. Si no hay diálogo, no hay arte, ni creatividad. Porque cada noche es un experimento, una experiencia. Cae el telón, y ya está: no hay nada más.

El repertorio. ¿Lo decide usted o su voz?

Ambas. Yo la escucho y le doy la capacidad y el apoyo técnico para desarrollar lo que me dice, indicando hacia dónde ir. Soy muy instintiva en esto.

¿Ante qué retrocede?

Para mí el miedo es la ignorancia; una ilusión mental. Lo preocupante son la crueldad, la violencia; la agresividad. Eso sí. Me producen rechazo; pero el miedo no. Si no puedo ir hacia un punto, lo acepto y voy hacia otro.

Ya que ha vuelto al Teatro Real, le tocaría hacer lo propio en el Teatro de la Zarzuela, con su nueva directora, que tan bien le conoce desde el Teatro Villamarta, en el que tantas veces cantó.

Isamay Benavente es amiga de muchos de nosotros. En Jerez siempre abrió las puertas a los artistas españoles, y la queremos todos, por ser un rayo de luz para nosotros.

Ópera XXI le ha distinguido como mejor cantante de 2023. En este momento de su carrera. ¿Cómo encaja los trofeos?

No lo sé. Cuando me lo comunicaron, me tuve que sentar diciendo: “¡Que me han dado un premio!”. Era el primero que me daban…

Para los oficiales, costará trabajo encajarla: madrileña, gallega nacida en Munich…

Es que no soy de ningún lugar. Nací en Alemania, mi madre es gallega, mi padre madrileño. Este premio ha sido un regalo. Cuando me llamaron del Maestranza para sustituir a la soprano programada inicialmente, no lo pensé ni un segundo. Fue el cuatro de enero y para mí fue como un regalo de Reyes. Sólo pensaba en Janáček y en que era una oportunidad. Por fin me iban a escuchar en un papel en el que sabía que podía dar algo especial. Y así fue. Con el público todas las noches en pie. ¡Fue toda una experiencia! El personaje de Kostelnička es maravilloso.

 


DE MIS PADRES APRENDÍ TODO EL TRABAJO TÉCNICO, VOCAL Y MUSICAL


 

Curiosa evolución en el repertorio, para alguien que, como su madre, empezó cantando la reina de la noche de La Flauta Mágica mozartiana.

Todos me dicen eso, aunque nuestras voces eran completamente distintas. Aquella Flauta Mágica de mi madre fue algo muy anecdótico. La cantó en Montevideo, cuando ya estaba claro que su voz, desde el origen, derivaba rápidamente hacia el mundo verdiano más denso, más potente. En mi caso fue distinto, porque mi voz encajaba mucho más para Mozart, Rossini; mucho más Bellini, bel canto, los primeros de Verdi… Gracias a eso, la técnica que fui adquiriendo la he ido aplicando con el tiempo a toda la música del siglo XX. Sin cambiar ni un ápice. Naturalmente, la voz es otra, hay una columna vocal distinta. Pero se trata de seguir cantando. Arrastro quince, veinte años de todo ese repertorio que me ha dado una capacidad técnica única.

Por ahí circula una grabación suya cantando el Vorrei spiegarvi oh Dio, de Mozart…

Cómo eran esas arias, a las que, a lo mejor, me gustaría algún día regresar en concierto. No ya con esas alturas cromáticas, con los superagudos, pero hay algunas más centrales que me encantaría poder hacer alguna vez porque creo que son únicas.

¿Desterraría algún papel de su carrera?

El de La fanciulla del West, que canté en México en 2017, el año del terremoto. Para mí fue una experiencia horrible porque cada noche teníamos temblores. Hicimos una función y punto. Como digo yo, se me cerraron todos los chacras. Y el repertorio del siglo XX fue entrando paulatinamente. Poco a poco, porque por medio estuvieron las óperas Adriana Lecouvreur en el Covent Garden y Aida en Basilea, en una producción de Bieito. Hay un momento en que las cosas se mezclaron, hasta que todo se fue reorientando hacia la música del siglo XX.

Su madre cantó en el Museo Metropolitano de Arte, en Nueva York.

Mi madre, pobrecita mía, cantó en el MET el año en que cayó enferma. Tenía cuarenta y dos años. Era su debut en aquel teatro y yo estaba con ella. Había llegado el momento en que por fin un agente, Michael Klotz, le ponía por delante el mundo, diciendo que su voz era universal de verdad. La voz de mi madre era impresionante. Y no sólo por el volumen; también por su voz mediterránea. No era oscura, como las de esas cantantes eslavas que inmediatamente identificas con determinado repertorio. La voz de mi madre era latina, brillante y con un squillo que le permitió cantar a Donizetti o Bellini y que claramente iba apuntando hacia el camino wagneriano. Pero llega la vida y te da uno de esos golpes que te dejan tumbado en el momento en que realmente eres cantante de verdad.

¿Le gustaría algún día seguir sus pasos en aquel teatro?

Claro que me gustaría.

¿Con qué papel?

No tengo ni idea. No me obsesiono con lo que puede llegar. Hay también que jugar con la magia. Podría ser un título contemporáneo: un Lear, o cualquier ópera de Leoš Janáček. Hay que ser inteligentes también a la hora de elegir. Esa es la clave.

¿Dónde encontrarla?

  • En una temporada llena de novedades, desde el inmediato Ángel de Fuego de Prokofiev, en Bari, donde volverá a ser Renata, la mejor forma de seguir sus pasos es recurriendo a su propia página web o al conocido buscador Operabase 

Leer un cuadro: ‘La restauración de ‘David vencedor de Goliat’’, de Caravaggio

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Caravaggio, Michelangelo Merisi
Fecha de creación: Hacia 1600
Técnica: Óleo sobre lienzo
Ubicación: sala 7
Tamaño: 110x 91 cm.

La restauración de 'David vencedor de Goliat', de Caravaggio
El motivo por el que se decidió restaurar esta obra fue el aspecto apagado y oscuro que presentaba y que hacía muy difícil la comprensión del lugar donde vemos a David junto al gigante Goliat, que yace a sus pies.
ALMUDENA SÁNCHEZ MARTÍN,
Área de Restauración

Esto era consecuencia de la oxidación de los barnices que cubrían la superficie, cuya tonalidad amarillenta transformaba el colorido original de Caravaggio. A su vez, la opacidad del viejo barniz anulaba el espacio y la profundidad de la composición al tiempo que impedía la percepción de los delicados matices y veladuras con los que el artista elabora las anatomías, los pliegues de las telas o con los que crea las transiciones de las luces a las sombras. Todo ello contribuyó a la alteración del claroscuro original de Caravaggio dejando la figura de David recortada sobre un fondo oscuro y la composición reducida a un solo plano.

Para devolverle a la obra su aspecto original era necesario eliminar de la superficie pictórica el barniz amarillo y opaco. Esta operación ha dejado al descubierto elementos de la composición que antes de la limpieza no podían adivinarse, pero que pudimos ver previamente en la reflectografía infrarroja, uno de los estudios técnicos que, junto con la radiografía, nos muestra el estado de conservación de la pintura y el proceso creativo del artista, así como la posible existencia de cambios de composición, como el que ha revelado la radiografía en el rostro de Goliat mostrándonos la primera idea de Caravaggio al realizarlo aún vivo en un terrorífico gesto de horror.

 


LA RESTAURACIÓN HA DEJADO AL DESCUBIERTO ELEMENTOS QUE ANTES NO PODÍAN ADIVINARSE


 

Un hito

Uno de los elementos más impactantes desvelados con la limpieza fue el cuerpo en escorzo de Goliat, una imagen que muestra el momento clave de la narración bíblica, al presentarnos el cuerpo derrotado del gigante tras ser alcanzado por la honda del joven pastor. Ahora en la pintura limpia podemos entender exactamente la compleja postura de David sobre el gigantesco cuerpo de su adversario, donde el artista juega con arriesgados escorzos que resuelve magistralmente, como podemos ver en la rodilla de David, el puño de Goliat o su propio rostro, colocados en un primerísimo plano y convirtiéndolos todos ellos en elementos tridimensionales que trascienden el plano de la pintura, aproximándose al espectador.

Al examinar la radiografía antes de la restauración pudimos percibir la existencia de dos daños muy concretos que debieron producirse de forma accidental. El de mayor importancia se encuentra en la manga de David y el otro en su rodilla continuando por el hombro de Goliat. Los dos estaban ocultos por repintes de óleo muy antiguos que invadían pintura original, la cual ha sido recuperada en la actual intervención con la retirada de los viejos repintes. Ambas pérdidas de pintura se han ajustado cromáticamente hasta integrarlas en el conjunto pictórico.

La excelente conservación de la pintura refleja el buen estado de las veladuras y medios tonos, capas sutiles y frágiles que encierran una gran información sobre el proceso creativo y la técnica del gran maestro.

La restauración ha devuelto a la obra los enormes valores artísticos y estéticos que permanecían ocultos y que ahora han salido a la luz aproximándonos a la imagen original de esta obra maestra, tal y como fue concebida por el gran genio del naturalismo.

Las cicatrices culturales del horror bélico

ESFERA CULTURAL

LAS CICATRICES CULTURALES DEL HORROR BÉLICO

El conflicto de Ucrania y los que siguen su curso en Siria o Iraq dejan un importante saldo en daños al patrimonio común de la humanidad.
JULIÁN DÍEZ

"LA UNESCO ESTIMÓ A FINES DE 2022 EN 231 LOS «OBJETOS SIGNIFICATIVOS» DAÑADOS EN UCRANIA, INCLUYENDO MUSEOS, IGLESIAS O BIBLIOTECAS"

La Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado firmada en La Haya en 1954 considera este tipo de actuaciones como «crimen de guerra».

Iglesias destruidas, restos del pasado vandalizados, bombas sobre lugares venerados por la cultura del enemigo… No es una situación nueva (capitales de imperios como Cartago o Persépolis fueron destruidas hasta los cimientos por romanos o griegos con sus incalculables riquezas artísticas), pero la progresiva sensibilización de la sociedad moderna con los conflictos bélicos ha puesto también su mirada en los daños culturales.

“Genocidio” cultural

El concepto de «culturicidio» o «genocidio cultural» fue por primera vez propuesto por el abogado judío polaco Raphael Lemkov en 1944. No es un término aceptado de manera unánime, pero sí abrió la puerta a iniciativas como la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado firmada en La Haya en 1954, y suscrita hasta ahora por 126 países, que considera este tipo de actuaciones como «crimen de guerra».

Incluso se han producido ya juicios en el Tribunal Penal Internacional por la destrucción de monumentos culturales. El primero de ellos en 2016 por los daños sufridos por distintos templos de la histórica ciudad medieval africana de Tombuctú, que terminó con una pena de cárcel de nueve años para el líder del grupo yihadista responsable.

La situación se está repitiendo en Ucrania de forma preocupante, pese a que ambos países en conflicto han suscrito esa Convención de La Haya. Iglesias de madera del siglo XIX quemadas hasta los cimientos, bibliotecas destruidas, museos enteros como el de Ivankiv reducidos a ruinas o desperfectos graves en monumentos como la catedral de Kiev se cuentan entre los daños sufridos, así como el saqueo de numerosos objetos arqueológicos por parte de las tropas rusas, por ejemplo, durante el periodo en que fue tomada la ciudad de Mariupol.

En total, la UNESCO informó a finales de 2022 que, pese a sus intentos de proteger el patrimonio ucraniano, se habían causado daños, de los que existían pruebas contrastadas, a 231 objetos significativos, incluyendo iglesias, museos y lugares de interés artístico. El ministerio de Cultura ucraniano elevaba esa cifra por encima del millar.

Con ser importantes, las cifras palidecen en comparación con otros conflictos actualmente en curso y que no ocupan ya tanto espacio en los medios informativos. Seguramente el más relevante es el daño al rico patrimonio de Siria, un territorio en el que la civilización se ha desarrollado durante milenios y donde el conflicto civil sigue su curso. Allí, por ejemplo, los restos de la antigua ciudad de Palmira, una de las grandes capitales del mundo a comienzos de la Era Cristiana, han sido espantosamente vandalizados. Otros lugares con el distintivo de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, caso de la Gran Mezquita y la Ciudadela de Alepo, resultaron prácticamente destruidos. El conocido como Crac de los Caballeros, antiguo castillo de la Orden Hospitalaria de enorme relevancia durante las Cruzadas, fue dañado por bombardeos cuando fue usado por distintos bandos como fortaleza.

La intermitente violencia en Iraq se ha cobrado víctimas como la histórica torre Malwlya de la Gran Mezquita de Samarra, la Gran Mezquita de Al-Nuri en Mosul, o distintos restos de la antigua capital del Imperio Asirio, Nínive, como sus estatuas de toros alados, las puertas monumentales o la tumba donde según la tradición descansaban los restos del profeta Jonás, todos ellos víctimas de campañas para terminar con restos del pasado que grupos como ISIS consideran como heréticos.

Ruinas milenarias

También en radicalismo islámico se cobró en Afganistán víctimas tan dolorosas como los Budas de Bamiyán, que se contaban entre los mayores del mundo. Eran de los monumentos budistas más relevantes del occidente, y fueron demolidos por los talibanes en 2001.

En cuanto a la guerra de Libia, existen informaciones contradictorias acerca de los daños sufridos por los restos de la antigua ciudad de Cirene, fundada en el siglo VII a. de C. y que llegó a ser capital de provincia romana. Otra guerra un tanto olvidada, la de Yemen, se ha cobrado buena parte de la ciudad vieja de Sana, otro lugar considerado Patrimonio de la Humanidad.

Quizá lo más preocupante de todas estas pérdidas es que, a diferencia de muchas otras del pasado, su reconstrucción es compleja o directamente imposible cuando hablamos de ruinas milenarias. Aunque existen algunos esfuerzos como los de instituciones japonesas para la reconstrucción de los budas de Bamiyán.

En comparación, los estragos causados por las dos guerras mundiales en Europa o los distintos conflictos vividos por los Balcanes a finales del siglo XX han sido paliados con el paso de los años y el esfuerzo de las autoridades locales. Así, el puente de la ciudad de Mostar que fue símbolo de la barbarie de la guerra en la antigua Yugoslavia, hoy está reconstruido, así como la catedral ortodoxa de la ciudad.

La práctica totalidad de los monumentos destruidos en Alemania por los bombardeos en la Segunda Guerra Mundial han sido reconstruidos, en particular en la zona de la antigua RDA y alrededores de Berlín a partir de la reunificación. Con algunas excepciones, como la Iglesia Memorial del Káiser Guillermo, cuya torre superviviente es una de las siluetas icónicas del Berlín Occidental, en las inmediaciones de Kurfurstendamm.

 


LA INTERMITENTE VIOLENCIA EN IRAQ SE HA COBRADO VÍCTIMAS COMO LA HISTÓRICA TORRE MALWLYA DE LA GRAN MEZQUITA DE SAMARRA O LA GRAN MEZQUITA DE AL-NURI EN MOSUL

 

Un caso similar es el de la catedral de Coventry, quizá el principal monumento inglés destruido por el llamado «blitz» de 1942. Hoy existe otra construida cerca, pero los restos de la original se mantienen como recuerdo del terrible coste de los bombardeos alemanes y la resistencia del pueblo británico.

El castigo de las bibliotecas

Mención aparte entre las víctimas culturales de las guerras merece el sufrimiento de las bibliotecas. La Biblioteca de Alejandría original, con sus colecciones que se estimaban únicas de grandes clásicos griegos y romanos, resultó destruida en las sucesivas tomas de la ciudad durante los conflictos que Roma mantuvo con la emergente ciudad de Palmira (cuyos restos, por cierto, fueron arrasados recientemente en la guerra de Siria). Además de numerosas quemas de bibliotecas sufridas durante las guerras de religión europeas, puede citarse como una pérdida singular la del manuscrito original iluminado del Hortus Deliciarium (Jardín de las delicias), considerada una de las primeras obras en las que se recogía un sistema de notación musical polifónico, y que ardió en el bombardeo de la ciudad de Estrasburgo en la guerra francoprusiana (1870). Un caso singular fue el de la biblioteca de la universidad de Lovaina (Bélgica), que cuando ardió en la I Guerra Mundial perdió un millar de incunables entre sus 250.000 volúmenes. Reconstruida en la posguerra, su siguiente encarnación perdió un millón de ejemplares en la II Guerra Mundial. Las grandes bibliotecas nacionales de Sarajevo y Belgrado estuvieron entre los principales lugares destruidos en las sucesivas guerras en los Balcanes.

La gran mezquita de Al-Nuri, en Mosul, antes y después de la destrucción. Estados Unidos e ISIS culpan al otro S bando de su pérdida.
Monumentos nunca recuperados en España
La lista de grandes monumentos desaparecidos en España de los que los propios españoles no somos muy conscientes es enorme. Debido a que en algunos casos fueron destruidos antes de que existiera la fotografía, o incluso de que se hicieran tasaciones artísticas con criterios contemporáneos, el valor de muchos de ellos resulta incierto. La lista es larga, pero estos serían algunos de los más destacados: el castillo de Burgos (quedan restos, destruido en las guerras napoleónicas); el Palacio original y la Fábrica de Porcelana del Buen Retiro en Madrid (guerras napoleónicas); el Alcázar de los Califas de Córdoba (su estructura principal sucumbió en la reconquista de la ciudad en el siglo XIV); la Torre de la Parada herreriana de Madrid (guerra de Sucesión); o el castillo del Patriarca de Tarragona (donde Carlos I mantuvo prisionero al rey de Francia Francisco I, guerras napoleónicas). La mayor parte de los monumentos relevantes que sufrieron daños en la guerra civil fueron en cambio reconstruidos después; un caso curioso sería el del Palacio de la Moncloa.

Otras fuentes

Entrevista a Isamay Benavente, directora artística del Teatro de la Zarzuela

ESFERA CULTURAL

Isamay Benavente,

directora artística del Teatro de la Zarzuela

Licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla, Isabel María (Isamay) Benavente llega al frente del Teatro de la Zarzuela de Madrid, precedida de un fructífero rodaje en el Villamarta de Jerez con hitos como el Centro Lírico del Sur o el Festival de Jerez, centrado en baile flamenco y danza española. En la actualidad es presidenta de la Asociación de Teatros y Temporadas Líricas de España, Ópera XXI.
JUAN ANTONIO LLORENTE

“En las crisis, o te mueres o aprendes”

Que los artistas, en especial los cantantes, cierren sus agendas con tanta antelación, hace que desembarque asumiendo compromisos de su predecesor.

Me parece lo normal. Pasa en todos los teatros europeos. Antes de nombrar al nuevo director, el que se despide deja en marcha lo inmediato, porque si no…

¿Hasta cuándo tiene acuerdos cerrados?

Daniel (Bianco) lo expuso en la presentación de su última temporada. Aparte de la presente, deja un encargo de composición sobre Las Trece Rosas, y un compromiso con Christof Loy para una producción de El gato montés en 2026.

 


«EN ZARZUELA, TENER UNA MENTALIDAD MÁS
COMPRENSIVA Y APERTURISTA, NOS VA A AYUDAR»


 

Encomiendas que respetará.

¡Si son un regalo! Que Loy haga un Gato montés, cuadra a la perfección en mi proyecto de internacionalizar la zarzuela.

A veces las apuestas por grandes nombres naufragan, como la de Graham Vick con ese título.

Siempre puede pasar con los repertorios que vienen de una tradición y arrastran una manera de hacer. Es sorprendente la similitud de lo que pasa entre el flamenco, que tanto he hecho, y la zarzuela. Toda una generación de artistas, críticos y entendidos del flamenco, piensan que hay cosas que se están haciendo y no se debería, porque no corresponden. Otros dicen que, tratándose de un género vivo, respetando determinados parámetros, se tiene todo el derecho a experimentar, innovar… En resumen, a evolucionar. En zarzuela, tener una mentalidad más comprensiva y aperturista, nos va a ayudar. Con el tiempo nos iremos acostumbrando a que propuestas muy tradicionales, coexistan con miradas de alguien de afuera, que no ha convivido con el género. Más interesante aún si se trata de grandes creadores como el citado Graham Vick, Christof Loy o el propio Giancarlo del Monaco, que no vienen de nuestra tradición. Si queremos que la zarzuela sea universal y se haga en todos los sitios, tenemos que abrirnos a que nos miren igual que nosotros a los españoles que dirigen La Flauta mágica o La Bohème. De aplicar el mismo criterio, sólo podrían hacerlo los austriacos o los italianos.

Primera mujer que se pone al frente del Teatro en 167 años de vida.

Tal vez no, si se considera que, durante la Guerra Civil, María Teresa León, la mujer de Alberti, estuvo en el teatro con su compañía. Pero como directora oficial, soy la primera.

La gestión va dejando de ser masculina. La cuarta parte de las candidaturas que aspiraban a su puesto eran de mujeres. ¿Cuál es el perfil de un gestor?

El perfil de un gestor para un teatro de lírica en general, no sólo de zarzuela, tiene que ser muy diverso. Necesita una mirada amplia frente a un equipo humano muy diferente, donde no tiene nada que ver el departamento de comunicación, con el técnico, el administrativo o el económico. Además, pensando que trabajamos con artistas, una actitud sensible y abierta, con muchas dotes diplomáticas. Y claro, es fundamental una visión precisa de hacia dónde tiene que ir la casa que dirige.

¿Cuántos años se anotó en el Villamarta?

Casi veintiséis. Me autodenomino directora de la crisis. Entré como directora de producción artística, y me nombraron directora gerente a la vez que se cayó Lehman Brothers. Llegué con muchas ideas y de repente vi que no podía poner en marcha casi ninguna, para centrarme en la relación con los patrocinadores que se me iban; en ver cómo rescatábamos la taquilla; en el público, que estaba asustado… Fue un gran reto, pero en las crisis, o te mueres o aprendes. Y aprendí muchísimo, porque en el Villamarta vivimos muchas (risas).

Quien le antecedió en el puesto madrileño apostaba en su candidatura por la captación de público joven. ¿Qué aportaba la suya?

Había dos cosas. En primer lugar, mantener y respetar el proyecto de Daniel, que me parece muy exitoso en muchas cosas, una de ellas el proyecto Zarza. En ese punto digo que el mío es continuista, porque creo en la continuidad de los proyectos culturales. Quien llega a un puesto y se carga todo, empezando por la imagen corporativa, me produce desconfianza. La otra parte de mi apuesta es difundir la zarzuela. Al venir de la periferia, soy consciente de que, aparte de hacerla aquí, que es su templo, tenemos la responsabilidad de llevarla más allá de las paredes de este teatro. No sólo producciones grandes, como hemos hecho en Sevilla, Valencia, Oviedo…, sino contar con otro tipo de montajes que puedan llegar a todos los puntos de España y la zarzuela esté más presente en sus programaciones.

Por experiencia sabe que no es lo mismo un festival que una temporada a la hora de programar.

Absolutamente. Me molesta que ahora se le llame festival a todo. Un festival es algo muy determinado: un ciclo con una periodicidad -anual, bianual, etc.- y unas fechas estables. Y, sobre todo, un proyecto que atraiga gente no habitual al teatro. Público de fuera. Si va destinado al tuyo, no es sino una temporada; una programación estable o un ciclo dentro de la misma. El festival es otra película, otra historia. Si me pidieran programar un festival aquí, diría que, en mi opinión, no se puede hacer.

¿Lo más apasionante para un programador?

¿Hablamos de este momento? Con tantos retos por delante, tantas cosas por acometer, no sabría priorizar. Así que contar con cinco años para poderlas materializar me ilusiona muchísimo. Es apasionante poner en marcha un proyecto. En ese punto, retomo la idea de tener claro hacia dónde queremos ir. Además, me toca -o creo que me va a tocar- una etapa ilusionante si, como parece, pudiera ver reconocida en ese tiempo la zarzuela como Patrimonio Inmaterial. ¡Difundir un género tan maravilloso! ¡Tener la responsabilidad de atender a este patrimonio! Muchas veces llego a casa y me digo: ¡Frena, frena! ¡Vayamos paso a paso, que estamos empezando!

Todo no consistirá en generar. También le llegarán ofertas sorpresivas.

Desde mi llegada empecé a recibir a mucha gente. Al principio todo el mundo quiere conocerte para saber qué vas a hacer y qué posibilidades de trabajo tienen aquí. Vine con la idea de hacer encargos musicales, de obras, y ¡me he dedicado a recibir a tantos compositores! Algunos con mucho nombre; con premios nacionales incluso. Y lo que más me ha sorprendido: con obras bajo el brazo ya escritas, que no han realizado. Propuestas algunas muy interesantes, que ni se me habrían ocurrido. Un par de ellas me parecen muy abordables y me gustaría hacerlas. Quiero ver con José Miguel Pérez Sierra, cuando se incorpore como director musical, qué somos capaces de incluir en estos cinco años. También te sorprende que alguien como Loy, que piensas que te va a pedir hacer algo muy moderno, de repente me llame para decir “no, porque, si bien últimamente se hacía así, la tradición anterior…”. Me ha pillado tan de sorpresa que he pensado: “O sea, él está velando por el pasado, empapándose en cómo se hacían las cosas. Está enloquecido con la zarzuela. Enamorado. Quiere hacer algún título allí donde va”. El otro día en no sé qué teatro empezó a vender nuestra producción de Las Golondrinas. La acababa de ver y estaba fascinado. Sin pretenderlo, se ha convertido en un grandísimo embajador del género.

 


«QUIEN LLEGA A UN PUESTO Y SE CARGA TODO, EMPEZANDO POR LA IMAGEN CORPORATIVA, ME PRODUCE DESCONFIANZA»


 

¿Insistirá en recuperaciones?

A ver cómo abordamos este tema, que estoy cuestionándome. No sé si con lo que quiero hacer tendré la posibilidad de incluir un título del repertorio cada año, porque tengo como objetivo seguir con la recuperación. He tenido largas conversaciones con Emilio Casares, que ha insistido muchísimo en que no puedo olvidarme de eso, porque queda mucho por hacer todavía. Me gustaría hacer cosas del repertorio olvidado escenificadas, y eso implica otro esfuerzo para el teatro. Porque sólo en concierto me parece que no funcionan tanto; que no se quedan tanto en el imaginario. Así que combinaremos ambas cosas.

¿Dónde encontrarla?

Al pie del cañón en todos sus trabajos, a esta gaditana de La Línea la encontraremos abonada a su teatro, defendiendo la programación día a día.

Desde el despacho, planificando con y sobre artistas, o en el vestíbulo, intentando captar la valoración de los asistentes a sus propuestas.

Leer un cuadro: ‘La adoración de los pastores’, de Mengs

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Anton Rafael Mengs
Fecha de creación: 1770
Material: Óleo sobre tabla de madera de roble
Ubicación: Expuesto en la sala 89
Medidas: 256 x 190 cm

La Adoración de los pastores
Anton Rafael Mengs no es uno de los pintores favoritos de los visitantes del Museo del Prado, los cuales mayoritariamente conciben las salas donde se exponen sus pinturas, como lugares de tránsito hacia otras que prometen la presencia de los más célebres. Y, a pesar de todo, es uno de mis preferidos.
ANDRÉS ÚBEDA DE LOS COBOS,
Director Adjunto de conservación e investigación.

Y lo es, porque corresponde con un modelo de pintor complejo en lo personal, que ocupa un lugar impropio en la historia de la pintura occidental, muy por debajo del que merece y porque, sin duda, se trata de un magnífico artista. Prueba de ello es su Adoración de los pastores (cat. núm. 2204, expuesto en la sala 89).

Comienzo con una breve semblanza biográfica, imprescindible para aquellos que no estén familiarizados con este personaje. Anton Rafael Mengs (1728-1779) fue un pintor de ámbito alemán cuya vida discurrió entre Dresde, Roma y Madrid, donde trabajó al servicio de Carlos III. Su destino quedó sellado por la rígida educación impuesta por su padre, quien impuso a su hijo los nombres de sus dos grandes mitos de la historia de la pintura: Anton, por Antonio Allegri, el Correggio, y Rafael, por Rafael Sanzio. Su aprendizaje artístico se llevó a cabo en Dresde, donde llegó a ser pintor de corte del elector de Sajonia y en Roma, donde, además de los magníficos estímulos que le proporcionaba la tradición clásica y los grandes maestros del Renacimiento y del Barroco (en su versión más clasicista), tuvo la posibilidad de insertarse en ambientes intelectuales que condicionaron decisivamente su concepción del arte de la pintura. Su amistad con Johann Joachim Winckelmann le abrió los ojos sobre los fundamentos de la belleza clásica y sobre la necesidad de asentar la práctica de la pintura en la especulación teórica. Fruto de todo ello fue su aprecio por la escultura antigua presente en Roma (que él creía erróneamente griega) y su vocación especulativa, que le llevó a escribir obras sobre teoría del arte que fueron muy celebradas por sus contemporáneos.

 


UN ARTISTA SINGULAR, DE ENORME TRASCENDENCIA EN LA DEFINICIÓN DEL NEOCLASICISMO, Y CUYA PRESENCIA PASA A MENUDO INADVERTIDA


 

Inconfundible estilo

Su Adoración de los pastores del Prado, pintada sobre tabla, permite acercarnos a buena parte de las características que definen su inconfundible estilo. Se trató sin duda de una obra de empeño donde el artista procuró dar lo mejor de sí mismo, asunto que se advierte en su tamaño, el soporte, o el uso de materiales caros como el azul ultramarino. Además, el carácter claramente correggiesco de los ángeles que sobrevuelan la escena, nos recuerdan sus filias artísticas. Su factura pulida, en la que no se perciben las pinceladas, con rostros como el de la Virgen, de aspecto nacarado, casi robado de una estatua, constituyen todos ellos elementos que también definen su pintura. En sus retratos, como el célebre de Carlos III, el visitante del Museo podrá confirmar estas características, que allí completa con una reproducción obsesiva de la realidad hasta sus más mínimos detalles.

Quizás estas líneas sirvan para que, en su próxima visita al Prado, el lector de estas líneas, de camino a sus pinturas y autores favoritos, repare en la presencia de un artista singular, de enorme trascendencia en la definición del Neoclasicismo, y cuya presencia pasa a menudo inadvertida.