Si te dan a elegir, que sea de oro, por Casimiro García-Abadillo

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ALDEA GLOBAL

CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO,

director de El Independiente

Nada ha tenido tanta capacidad de excitar la avaricia, la aventura y la imaginación como el oro"

Si te dan a elegir, que sea de oro

Hay gente que piensa que el oro ya no es lo que era. Que la posible subida de tipos de la Reserva Federal elevará el valor del dólar y de los bonos y eso lo depreciará. Puede ser. Dicen que la guerra en Oriente Medio no ha causado la ascensión que solía producir cualquier conflicto bélico en la compra del metal precioso. Pero se olvidan de que en 2025 la onza de oro se había revalorizado un 65%. Y que en enero de este año alcanzó su máximo histórico: 5.595 dólares. Era lógica una corrección a la baja. Entre otras cosas, porque muchos inversores han recogido beneficios.

Casi un bien divino

Los expertos explican que el suelo de su cotización ronda los 4.000 dólares, y que, a partir de ahí, hay que comprar, e incluso apuestan que en 2027 su valor estará en torno a los 4.500 dólares. Los bancos centrales, que son los grandes clientes en el mercado del oro, siguen comprando. Yo me fío de los bancos centrales: sobre todo si coinciden en la compra de oro como reserva.

No creo que algo que se valoraba casi como un bien divino hace más 6.000 años pierda su atractivo de repente. Nada ha tenido tanta capacidad de excitar la avaricia, la aventura y la imaginación como el oro.

La mitología griega hizo del vellocino de oro el motivo del viaje de Jasón y los argonautas en busca de la piel del carnero mágico.

Si no hubiera sido por la atracción del oro muchos conquistadores se hubieran quedado en casa, ya que sólo los más convencidos tenían en su mente adquirir la gloria por aportar nuevos territorios a la Corona o por llevar el cristianismo a civilizaciones paganas con sus espadas. Los tesoros de Atahualpa en Perú y Moctezuma en México no sólo colmaron las aspiraciones de Pizarro y de Hernán Cortés, sino que sirvieron de acicate a otros muchos aventureros que nunca tuvieron ni el valor, ni la inteligencia, ni la suerte, ni la relevancia que alcanzaron los dos grandes conquistadores del siglo XVI.

La “fiebre del oro”

A mediados del siglo XIX, el descubrimiento de unas pepitas en California desató la llamada “fiebre del oro”, que movilizó a más de 300.000 personas en busca de una fortuna que el destino les había negado hasta entonces. ¡Qué cantidad de horas de entretenimiento nos brindó Hollywood con ese argumento!

Durante todo el siglo XIX y hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial, el oro era el contravalor de todas las monedas. Los bancos centrales estaban obligados a canjear el valor en oro de todas las monedas y billetes que emitía. Era lo que se llamó “el patrón oro”. El dólar fue convertible en oro hasta 1971, fecha en la que Richard Nixon puso fin a un modelo que no había previsto ni la inflación galopante ni la deuda pública mastodóntica.

La URSS no quiso pesetas, sino que se llevó el oro del Banco de España a cambio de fusiles escacharrados y tanques en desuso para armar a los incautos republicanos españoles. Stalin no era tonto. ¡Quería el oro y nos vendió chatarra!

Pero la atracción por el metal que ocupa el puesto 79 de la tabla de periódica de los elementos no sólo ha sido asunto de Estado, o motivo de guerras y aventuras. Las abuelas siempre han guardado con mimo unos pendientes, un anillo, tal vez un broche, de oro, como valioso legado para sus nietos.

Hasta las joyas que Zapatero guardaba en la caja fuerte de su despacho estaban elaboradas con oro blanco.

El oro es un activo

Como un piso o las acciones de una compañía eléctrica. Pero el oro, además de poseer un valor de mercado, siempre ha servido para fabricar cosas bellas. Joyas con piedras preciosas incrustadas (volvemos a la caja fuerte de Zapatero), o una simple medallita. ¡Cuantos de nosotros hemos certificado el compromiso matrimonial con una simple alianza de oro!

Aún recuerdo la emoción que sentí cuando, siendo un adolescente, un amigo me mostró un lingote de oro que su padre guardaba celosamente en una caja fuerte. Era pequeño y reluciente y pesaba un kilo. ¡Un kilo de oro! Mi amigo me dijo que valía por lo menos un millón de pesetas -no tenía ni idea de su valor exacto, pero le pareció que la equivalencia era perfecta-, y yo pensé que había tenido la suerte de acariciar con mis manos un millón en oro. De repente, entendí muchas cosas.

En las olimpiadas, el campeón de cualquiera de las competiciones es premiado con una medalla de oro. La plata y el bronce se quedan para los segundos y terceros puestos. El oro es también en el deporte el símbolo del máximo que se puede alcanzar, el premio al triunfo.

Puede que el precio del oro suba o baje, porque haya gente que especule con su valor o que porque busquen refugio en él cuando vienen mal dadas. Lo que está claro es que, en un mundo tan cambiante, tan dado a crear expectativas sobre cosas incomprensibles, tan poco fiables, el oro es como ese puerto seguro al que deseamos arribar en plena tormenta.

Por eso, si alguna vez les ofrecen algún regalo, mejor que sea de oro.

ALDEA GLOBAL

CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO,

director de El Independiente

Nothing has had such a capacity to excite greed, adventure, and imagination as gold"

If you’ve got a choice, make sure it’s gold

Some people think that gold isn’t what it used to be. That a possible interest rate rise by the Federal Reserve will push up the value of the dollar and bonds, and will cause it to depreciate. Perhaps. They say that the war in the Middle East has not caused the surge in the purchase of precious metals that most armed conflicts used to bring about. But they forget that by 2025, the price of an ounce of gold had risen by 65 per cent. And in January this year, it reached an all-time high: $5,595. A downward correction was to be expected. Among other things, because many investors have made profits.

Almost a divine gift

Experts explain that the price has bottomed out at around $4,000, and that, from that point onwards, it is time to buy; they even predict that by 2027 its value will be around $4,500. Central banks, which are the major buyers in the gold market, are continuing to buy. I trust central banks: especially if they are all buying gold as a reserve.

I don’t think that something that was regarded almost as a divine treasure more than 6,000 years ago would suddenly lose its appeal. Nothing has ever stirred up greed, a thirst for adventure and the imagination quite like gold.

Greek mythology made the Golden Fleece the reason for Jason and the Argonauts’ journey in search of the hide of the magical ram.

Had it not been for the lure of gold, many conquistadors would have stayed at home, as only the most determined were set on achieving glory by adding new territories to the Crown or by bringing Christianity to pagan civilisations by the sword. The treasures of Atahualpa in Peru and Moctezuma in Mexico not only fulfilled the ambitions of Pizarro and Hernán Cortés, but also served as an incentive to many other adventurers who never possessed the courage, intelligence, luck, or prominence achieved by the two great conquerors of the 16th century.

The “gold rush”

In the mid-19th century, the discovery of gold nuggets in California sparked the so-called ‘gold rush’, which drew more than 300,000 people in search of a fortune that that fate had denied them until then. Just think of all the hours of entertainment Hollywood gave us with that plot!

Throughout the 19th century and up to the outbreak of the First World War, gold was the standard against which all currencies were valued. Central banks were obliged to redeem the gold value of all the coins and banknotes that they issued. It was what was known as ‘the gold standard’. The dollar was convertible into gold until 1971, when Richard Nixon brought an end to a system that had failed to anticipate either runaway inflation or the colossal public debt.

The USSR did not want pesetas; instead, it took the gold from the Bank of Spain in exchange for battered rifles and disused tanks to arm the unsuspecting Spanish Republicans. Stalin was no fool. He wanted gold, but he sold us scrap metal!

The fascination with the metal that occupies the 79th position in the periodic table of elements has not only been a matter of state, and cause of wars and adventures. Grandmothers have always lovingly kept a pair of earrings, a ring, or perhaps a brooch made of gold as a precious heirloom for their grandchildren.

Even the jewellery that Zapatero kept in the safe in his office was made of white gold.

Gold is an asset

Like a property or shares in an electricity company. But gold, as well as having a market value, has always been used to make beautiful things. Jewellery set with precious stones (back to Zapatero’s safe), or a simple little medallion. How many of us have sealed our marriage vows with a simple gold wedding ring!

I still remember the excitement I felt when, as a teenager, a friend showed me a gold bar that his father kept carefully locked away in a safe. It was small and shiny and weighed one kilo. A kilo of gold! My friend told me that it was worth at least a million pesetas. He had no idea of its exact value, but it struck him as a perfect comparison – and I thought how lucky I had been to hold a million in gold in my hands. Suddenly, I understood a lot of things.

At the Olympic Games, the winners of each event are awarded a gold medal. Silver and bronze go to those in second and third places. In sport, too, gold is the symbol of the highest achievement, the reward for victory.

The price of gold may rise or fall, either because people are speculating on its value or because they are seeking refuge in it when times are tough. What is clear is that, in a world that is so ever-changing, so prone to creating expectations about things that are incomprehensible and so unreliable, gold is like that safe haven we long to reach when a storm rages.

That’s why, if you’re ever offered a gift, it would be best if it were made of gold.

Proteger al consumidor desde el compromiso deontológico

CONSUMO

Las asociaciones profesionales consideran que los consumidores siguen necesitando mayor información y protección.

Proteger al consumidor desde el compromiso deontológico

Marián Lezaun

La Asociación Española de Consumidores (ASESCON) y Unión Profesional se han aliado para proteger al consumidor partiendo de las premisas ya contenidas en sus código deontológicos.

Pese a todos los avances y la normativa existente, la vigilancia de la protección de los consumidores sigue siendo necesaria por varias razones: los compradores suelen tener menos información, recursos y capacidad de negociación que los vendedores, y, además, existe siempre cierto desequilibrio de poder entre el ciudadano y las grandes empresas. Por eso, los derechos básicos de los consumidores en España están ya reconocidos en el artículo 51 de la Constitución Española y están desarrollados en el Real Decreto 1/2007 que aprueba el texto refundido de la  la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Consumo justo y responsable

Pero una cosa es que exista la normativa y otra que, en muchas ocasiones, los consumidores no sepan dónde acudir a reclamar o qué hacer cuando no están conformes con un intercambio comercial o han sido víctimas de un fraude. Según la legislación vigente, los derechos de los consumidores que requieren mayor protección son la salud y la seguridad frente a productos peligrosos, los intereses económicos contra cláusulas abusivas y el derecho a una información veraz. Por eso, la Asociación Española de Consumidores (ASESCON) trabaja con diferentes entidades para garantizar el cumplimiento de todos esos derechos en cualquier ámbito y, sobre todo, para promover un consumo justo, responsable y libre de fraudes. Así, el pasado mes de junio, la ASESCON y Unión Profesional, la asociación estatal que agrupa a los consejos generales y superiores de los colegios profesionales, firmaron un acuerdo para promover la protección y mejora de los derechos de las personas consumidoras, situando la colegiación y la deontología en el centro de las garantías ciudadanas. Es decir, las dos entidades consideran el código deontológico como el punto de partida de cualquier relación comercial o contractual. Un código que debe reunir las normas, los deberes y los valores éticos que deben cumplir las personas que ejercen una profesión concreta y que siempre deben redundar en el beneficio de toda la sociedad.

Promoción de buenas prácticas

De esta manera, el acuerdo firmado promueve, en primer lugar, la difusión de información sobre los principios y las normas recogidas en los códigos deontológicos de los profesionales colegiados (juristas, sanitarios, economistas, sociólogos, docentes, científicos, arquitectos e ingenieros), así como la promoción de buenas prácticas en el ejercicio profesional. Además, la firma de este convenio se centra en una de las funciones esenciales que desempeñan los colegios profesionales: la protección de la ciudadanía como consumidores y usuarios de productos y servicios.  Y es que, a través de la colegiación, las organizaciones profesionales velan por el cumplimiento de los requisitos necesarios para que una persona desempeñe el ejercicio profesional y por el respeto a los principios éticos y deontológicos que rigen cada profesión. Por eso, los colegios se han reconocido como un mecanismo de garantía para consumidores y usuarios, “al favorecer que los servicios sean prestados por profesionales cualificados y sometidos a normas y sistemas de supervisión profesional”, como explicaba, Miguel Ángel Ruiz, presidente de ASESCON en la firma del acuerdo. Además, los colegios profesionales ofrecen cauces de información, orientación y tramitación de incidencias relacionadas con el ejercicio profesional, lo que mejora la confianza de la ciudadanía en los servicios que recibe. Una iniciativa que tendrá también un gran impacto económico, ya que un entorno seguro siempre anima a mucha más gente a comprar y contratar productos y servicios sin miedo. Tomás Cobo, presidente de Unión Profesional, reconocía también “que este convenio apuesta por la visión de ejercicio profesional, responsabilidad y acreditación de la calidad de los servicios prestados hacia los consumidores españoles por parte de los colegiados de todos los Consejos Generales y Colegios Profesionales que forman parte de Unión Profesional y por eso,  todas las actuaciones previstas en el clausulado del convenio establecen un acercamiento entre los colegios profesionales y los consumidores y usuarios”.

El artículo 51 de la Constitución recoge cuáles son los derechos del consumidor en España.
ASESCON y Unión Profesional quieren situar la colegiación y la deontología en el centro de las garantías ciudadanas.

PARA SABER MÁS

BOE: En el Boletín Oficial del Estado (BOE), se puede consultar el texto íntegro que recoge la protección al consumidor y las normas que le afectan.

Asescon: Desde su página web la Asociación Española de Consumo promueve la formación en materia de consumo en todos los rangos de edad de la población para proporcionar a los consumidores todas las herramientas necesarias para contratar productos y servicios.

Unión Profesional: En la web de la asociación se puede consultar toda la información relativa a los servicios profesionales y la actualidad al respecto.

Comprar vivienda de manera segura

La compra de vivienda es la principal preocupación de los consumidores españoles y, en la mayoría de casos, una de las decisiones más importantes. El proceso está siempre lleno de dudas y cuestiones que resolver. Además de la labor de asesoramiento imparcial, identificación de las partes y control de la legalidad que realizan los notarios en esta materia, que puede iniciarse desde el primer momento, incluso en la firma de las arras, el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) y la Asociación Española de Consumidores (ASESCON) han suscrito un convenio de colaboración para desarrollar actuaciones conjuntas destinadas promover la calidad, la seguridad y la sostenibilidad en la edificación. El acuerdo establece un marco de trabajo común que incluye campañas de información y sensibilización, acciones de formación y divulgación, elaboración de estudios e informes, y colaboración en iniciativas de acreditación de la calidad de las viviendas. Igualmente, desde el pasado 15 de abril, profesionales y particulares pueden solicitar la legitimación de firmas ante un notario sin necesidad de registro previo en el Portal Notarial del Ciudadano. Pensando precisamente en ellos, el Consejo General del Notariado ha firmado convenios con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, el Consejo General de la Abogacía Española y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España para que sus profesionales puedan usar este servicio, que reconocerá y autentificará su pertenencia colegial de forma automática e inmediata.

Según la legislación vigente, los derechos de los consumidores que requieren mayor protección son la salud y la seguridad frente a productos peligrosos.

Los derechos básicos del consumidor

Los derechos básicos del consumidor garantizan el intercambio comercial entre ciudadanos y proveedores y se clasifican por orden de importancia. En primer lugar, se incluyen los relativos a la salud y a la seguridad. Después, se contemplan los dirigidos a adquirir bienes y servicios que no representen riesgos para la vida o la integridad física.  A continuación, le siguen los relativos a la protección de intereses económicos. Es decir, los ciudadanos estamos protegidos frente a cláusulas abusivas, fraudes o prácticas deshonestas. También existe el derecho a la información: recibir datos claros, verdaderos, comprensibles y suficientes sobre el precio, características y condiciones del producto o servicio. En el proceso de compra, los consumidores deben tener información sobre la reparación e indemnización de sus adquisiciones, así como condiciones de garantía. El derecho garantiza además la reparación de los daños sufridos o una indemnización justa si el producto o servicio es defectuoso. Se garantizan también programas que faciliten un consumo racional y seguro, así como el derecho a ser escuchados a través de las asociaciones de consumidores en la elaboración de leyes que les afecten. La normativa señala también la necesidad de contar con procedimientos rápidos y sencillos para resolver conflictos o presentar reclamaciones. Los expertos recomiendan que, ante cualquier duda, se acuda siempre a una asociación de consumidores o a los colegios profesionales.

El principio de la confianza: Colegiación y derechos del consumidor, por Tomás Cobo

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CONSUMO

TOMÁS COBO,

presidente de Unión Profesional

La deontología y el control colegial encarnan las formas más especializadas y preventivas de los derechos de los consumidores”

El principio de la confianza: Colegiación y derechos del consumidor

La evolución del derecho de las personas consumidoras en España ha redefinido de modo irreversible el papel y la naturaleza de las corporaciones colegiales. Hay quienes han querido interpretar la relación entre las labores de los Consejos Generales y Colegios Profesionales y las dinámicas del libre mercado como interacciones de polos opuestos. En realidad, tanto la colegiación como la protección de las personas ante las dinámicas del consumo no solo son compatibles; constituyen un binomio indisociable para garantizar la seguridad jurídica y la protección efectiva de los usuarios de los servicios profesionales.

Equilibrio regulatorio

Es fundamental recordar que el intenso escrutinio al que ha sido sometido el modelo colegial español en las últimas décadas tiene su base en la perspectiva que ofrece el derecho de la competencia. La transposición de la Directiva de Servicios de la Unión Europea mediante la conocida Ley Ómnibus (Ley 25/2009) representó un punto de inflexión por el cual el eje de gravedad de las sociedades mercantiles se vio desplazado, pasando de la mera protección del profesional a la garantía del interés general y la defensa inquebrantable del receptor del servicio, tal como exige además el artículo 5 de la Ley 2/1974 de Colegios Profesionales.

Este equilibrio regulatorio se ha visto abocado en los últimos tiempos a una disrupción sin precedentes, debido a la proliferación de plataformas digitales y demás mercados de servicios profesionales —legales, sanitarios o de ingeniería—, introduciendo nuevos riesgos para las personas consumidoras. Por ese motivo, es más importante que nunca que sepamos prever los peligros a que nos exponemos nosotros, los profesionales, y la ciudadanía; hasta qué punto esas herramientas tecnológicas y de servicios pueden, sin ir más lejos, llegar a operar bajo un razonamiento estrictamente comercial que difumina los límites entre la mera intermediación y la prestación de un servicio, eludiendo los controles exigidos a las profesiones colegiadas.

En este escenario desregulado, la colegiación se erige como un elemento indispensable de control previo, o “ex ante”. No se trata de un requisito administrativo. Tampoco de una formalidad burocrática. La colegiación acredita públicamente que el profesional en cuestión tiene la titulación necesaria, está legalmente habilitado para ejercer su profesión, y desarrolla su actividad, sujeto a un código deontológico cuyos mecanismos de control tienen como finalidad proteger a la persona objeto del servicio profesional.

Dimensión ética

Asimismo, el alcance del control posterior, o “ex post” de la actividad adquiere una nueva dimensión. El servicio de atención a consumidores y usuarios (artículo 12 de la Ley de Colegios Profesionales), junto a la autoridad disciplinaria, se convierten en los únicos mecanismos especializados y accesibles capaces de canalizar las quejas y los requerimientos deontológicos requeridos por la ciudadanía. Es en el procedimiento sancionador de los Colegios Profesionales donde se concreta la dimensión ética del ejercicio profesional.

Somos conscientes de que la jurisprudencia respalda ciertas lógicas del mercado, pero también de que han de respetarse los mínimos éticos y técnicos que salvaguardan el interés del consumidor, en sintonía con el espíritu del Texto Consolidado de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007). La colegiación en nuestro país es eficaz como instrumento de orden público; la deontología y el control colegial encarnan las formas más especializadas y preventivas de los derechos de los consumidores. Garantizar su validez e independencia resulta necesario para que los servicios profesionales puedan seguir sustentándose en la confianza mutua y el buen hacer profesional, y nunca en la fría lógica mercantilista del principio de caveat emptor (que el comprador tenga cuidado), que tan poca seguridad suscita.

La necesidad de convergencia institucional sobre el tema se ha materializado en el reciente acuerdo firmado entre Unión Profesional y la Asociación Española de Consumidores (ASESCON). Esta alianza estratégica implica un reconocimiento explícito de que la calidad del servicio es inherente al ejercicio profesional asignado al colegio correspondiente. El convenio entre la entidad que agrupa a las profesiones colegiadas y el asociacionismo de las personas consumidoras de ASESCON demuestra que la deontología no es una barrera para el mercado, sino una herramienta compartida que protege los derechos de la ciudadanía, mejora la formación de la comunidad profesional, y combate conjuntamente la desinformación y el intrusismo en el ecosistema de los servicios profesionales.

Entre las iniciativas previstas en el acuerdo entre Unión Profesional y ASESCON me gustaría destacar la propuesta de acercar a muy diversos públicos la lógica de una cultura profesional construida sobre los principios y normas que recogen los códigos deontológicos de las distintas profesiones colegiadas.

Como bien apunta la filósofa Victoria Camps en su ensayo La sociedad de la desconfianza (Arpa, 2026), “la confianza no es un estado de ánimo que pueda buscarse por sí mismo; es fruto de unos comportamientos y unas acciones que proporcionan seguridad”. Los Consejos Generales y Colegios Profesionales estamos ahí para asegurar que esa confianza no solo ha de generarse; puede y debe filtrarse al conjunto de la sociedad. Se ha de conocer, se ha de vivir.

Decidir hoy sobre cuestiones de mañana, con seguridad

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

Los más conocidos son el testamento y los poderes generales, pero hay otros tres muy útiles: las voluntades anticipadas, la autocuratela y los poderes preventivos.

Decidir hoy sobre cuestiones de mañana, con seguridad

PATRICIA ANDÚJAR

Expresar nuestra voluntad futura con seguridad y conocimiento es posible gracias a los denominados instrumentos de autoprotección y prevención futura. Son herramientas legales que no solo evitan conflictos, sino que nos garantizan el cumplimiento de nuestras decisiones. Para ayudarnos a entenderlos, a elegir los más adecuados y a dejarlo por escrito, están los notarios.

Pensar en el futuro a veces sí es una buena opción. Existen herramientas legales que nos amparan y que nos permiten anticipar nuestras decisiones.

El abanico de posibilidades es amplio. Lo correcto es hablar de instrumentos jurídicos de autoprotección y prevención futura. Así los define M.ª Teresa Barea, portavoz del Consejo General del Notariado, quien explica que “todos son diferentes, aunque complementarios, y cada uno cubre una necesidad”.

Los más conocidos son el testamento y los poderes generales, pero hay otros tres que pueden resultarnos muy útiles: las voluntades anticipadas, la autocuratela y los poderes preventivos.

 


LA AUTOCURATELA NOS PERMITE DEJAR POR ESCRITO CÓMO DESEAMOS QUE SE ORGANICEN NUESTROS ASUNTOS Y BIENES, INCLUIDA LA DESIGNACIÓN DE UN CURADOR


 

Voluntades anticipadas

Esta fórmula legal, también conocida como ‘instrucciones previas’, según la comunidad autónoma, y vulgarmente popularizada como ‘testamento vital’, permite que una persona mayor de edad y con capacidad suficiente manifieste, entre otras cuestiones, qué asistencia médica desearía recibir en caso de que llegase a encontrarse en una situación en la que no pudiera expresar su voluntad. También puede incluir otras disposiciones como si querría contar con asistencia espiritual, o donar sus órganos, por ejemplo. Se trata de un derecho reconocido por la Ley 41/2002 , que, como decíamos, además incluye la posibilidad de tomar decisiones sobre la donación de órganos, el destino del cuerpo tras el fallecimiento y desde la entrada en vigor de la Ley de Eutanasia, la prestación de ayuda para morir.

 


EXISTEN HERRAMIENTAS LEGALES QUE NOS AMPARAN Y QUE NOS PERMITEN ANTICIPAR NUESTRAS DECISIONES


 

Se puede otorgar por escrito, ante tres testigos mayores de edad y con plena capacidad de obrar y con la condición de que al menos dos de ellos no tengan relación de parentesco hasta segundo grado ni vínculo patrimonial o profesional. También existe la posibilidad de hacerlo en escritura pública ante notario o, en tercer lugar y solo en algunas comunidades autónomas, realizarlo directamente ante el personal del registro de voluntades anticipadas.

Autocuratela y poder preventivo

La autocuratela es la designación por uno mismo de un curador, o lo que antiguamente se conocía como ‘tutor’. Es un derecho recogido en la reforma del Código Civil para el apoyo de las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. Se trata de una figura legal que permite a una persona, en previsión de la concurrencia de circunstancias que puedan dificultarle el ejercicio de su capacidad, dejar por escrito cómo desea que se organicen y administren los asuntos relativos a su persona y bienes, incluida la designación de un curador. El curador será preferentemente asistencial, es decir, ayudará en la toma de decisiones y solo cuando haya una imposibilidad de hecho para manifestar y conformar voluntad.

 


EL OTORGANTE PUEDE NOMBRAR CURADOR A QUIEN DESEE, TANTO A PERSONAS FÍSICAS – YA SEAN FAMILIARES O AMIGOS – COMO JURÍDICAS (PÚBLICAS O PRIVADAS)


 

El otorgante puede nombrar curador a quien desee, tanto a personas físicas – ya sean familiares o amigos – como jurídicas (públicas o privadas). Y un punto importante, “la autocuratela puede ser positiva o negativa”, explica M.ª Teresa Barea. Es decir, el otorgante puede decir quién quiere que sea su curador, pero también determinar claramente quién no. Además, el curador se designa en escritura pública ante notario, para garantizar su legalidad y el debido asesoramiento.

Por su parte, el poder puramente preventivo se define como un documento público autorizado por un notario que permite a una persona (poderdante) designar a otra u otras conforme a su voluntad (apoderado/s) para que actúe/n representando sus intereses, en caso de que llegase a estar en una situación en la que no pudiera decidir por sí misma. Este poder permite otorgar las facultades que desee, ampliar o reducir los ámbitos de actuación, así como decidir si esas facultades podrán ejercerse por una sola persona o por varias, que actúen por separado o conjuntamente, o incluso sucesivamente. El poder preventivo debe redactarse y autorizarse por un notario y constar en escritura pública y el apoderado solo podrá actuar con la copia autorizada de la escritura de poder. “Es un instrumento súper útil porque si incluye esa cláusula que lo hace preventivo evita necesitar la curatela”, señala Barea.

 


PODEMOS DEJAR POR ESCRITO SI QUEREMOS DONAR ÓRGANOS O QUE NOS PRESTEN AYUDA PARA MORIR


 

¿Son populares?

Si bien cada una de estas fórmulas legales plantean un escenario de previsión y control ante el futuro, no todas ellas tienen el mismo arraigo en la sociedad. En el caso de las voluntades anticipadas, por ejemplo, explica la portavoz del Notariado que depende de con qué prisma lo veamos. “Si comparamos la situación de hace veinte años en España, estamos en un estadio muy superior porque es una terminología que ya se conoce a nivel social”, aunque vulgarmente esté más extendido como ‘testamento vital’. “Pero si lo comparamos con otro tipo de instrumentos jurídicos que tienen que ver con la autoprotección de la persona o con la adopción de previsiones para el futuro, como el testamento o los poderes, indudablemente es todavía una herramienta muy menor y que tiene aún mucho margen para crecer”. En cualquier caso, “estamos en la tendencia de crecimiento de este tipo de documentos”.

En el lado opuesto se encuentran los poderes preventivos, un tipo de documento más común. Así lo atestiguan las cifras oficiales del registro notarial. Solo en el primer semestre de 2026, por ejemplo, se realizaron 16.459 y en todo el año 2025, hasta 30.199. Choca de frente con las cifras de la autocuratela, mucho menos habitual, con 1.406 registrados en el primer semestre de este año y 2.471 en el ejercicio de 2025.

Poder ordinario vs. preventivo

“Un poder es una escritura notarial en la que una persona concede facultades o una autorización a otra u otras personas para que hagan algo en su nombre”, explica M.ª Teresa Barea, portavoz del Consejo General del Notariado. “A partir de ahí, los poderes son instrumentos muy flexibles porque pueden ser muy especiales, (comprenden facultades muy concretas), hasta generales, que es un poder para absolutamente todo”.

La diferencia entre un poder ordinario y uno puramente preventivo es que el primero tiene efecto desde el mismo momento de la firma ante notario y deja de tenerlo en el caso de que se produzca una situación de discapacidad sobrevenida del poderdante (que implique la pérdida del discernimiento suficiente). Por el contrario, los segundos se otorgan ante la previsión de la discapacidad futura del poderdante.

Gracias a las voluntades anticipadas podemos dejar dicho que asistencia médica desearíamos recibir, por ejemplo, en caso de no poder expresarnos.

Normalizarlos y extenderlos

Teniendo en cuenta el envejecimiento de la sociedad y que la tendencia es vivir más años, tomar decisiones en el ámbito personal y patrimonial para asegurar nuestro bienestar futuro parece esencial. “Son instrumentos donde se ve al individuo ejercitando su libertad de decisión, su libertad civil”, dice Terea Barea, portavoz del Consejo General del Notariado, y es ahí donde entra en juego el papel del notario, que consigue maximizar el ejercicio de esa libertad. “El notario ayuda a la persona a moldear ese instrumento jurídico, dentro de lo que le permite la Ley, para que, siendo completamente legal, se adapte a la necesidad, voluntad y libertad de esa persona. Es como un traje a medida”, señala.

Por eso, defiende la importancia de hacer pedagogía al respecto, para normalizarlos y extender su formalización. “Son instrumentos que dan tranquilidad y seguridad y que, con la intervención notarial, tenemos la certeza que están bien hechos y que van a evitar problemas futuros a nuestros seres queridos, en lo patrimonial y en lo personal, además de garantizarnos que nuestras decisiones se van a respetar”, concluye.

El poder preventivo nos permite designar a una o varias personas para que nos representen en caso de no poder comunicarnos.

PARA SABER MÁS

Página oficial del Consejo General del Notariado

Toda la información sobre los Instrumentos jurídicos de autonomía personal y protección patrimonial y la ayuda que pueden prestar los notarios

‘Ley 41/2002 de autonomía del paciente’

Esta normativa regula en su artículo 11 las voluntades anticipadas, llamadas oficialmente ‘documento de instrucciones previas’

‘Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la ley de eutanasia’

Se habla de instrucciones previas, principalmente, en el artículo 6.4, el cual regula cómo presentar la solicitud de ayuda para morir cuando el paciente ya no tiene capacidad de expresarse.

Medidas de autoprotección, por Federico Cabello de Alba

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

FEDERICO CABELLO DE ALBA,

director de la Sección Social y Económica de la Fundación Aequitas

La intervención notarial garantiza que esa autonomía de voluntad no suponga un riesgo para el respeto y eficaz ejercicio de los derechos que asisten a la persona”

Medidas de autoprotección

A lo largo de la vida no es infrecuente que, lo anómalo sería lo contrario, todos nos encontramos con situaciones en las que, ya sea de manera transitoria o definitiva, perdemos las facultades de discernimiento para poder tomar determinadas decisiones; ya sea en el ámbito personal, patrimonial, familiar o cualquier otro aspecto de nuestro interés.

Anticipación

Para afrontar esas situaciones, los ordenamientos arbitran una serie de medidas que tratan de suplir esa imposibilidad o dificultad para tomar las propias decisiones. Tradicionalmente se ha recurrido por la legislación a actos de autoridad, de modo que a través de un procedimiento judicial se acudía al expediente de sustituir a la persona en su toma de decisiones. Progresivamente el centro de gravedad se ha ido desplazando hacia la asunción del principio de que sean las propias personas quienes pueden anticiparse a esas situaciones y delimitar el régimen de asistencia, apoyo y toma de decisiones en aquellos momentos en que sus facultades se vean mermadas. Todas las opciones que recoge nuestro ordenamiento ahora parten de la base de que es la propia persona, conocedora de su entorno familiar, social y patrimonial quien de manera más acertada puede prever y regular esas situaciones, así como anticiparse a posibles abusos o conflictos de interés.  

De ese principio deriva que dichas disposiciones voluntaria sean preferentes a las de cualquier otro origen, aunque, lógicamente, son decisiones que han de verse rodeadas de una serie de garantías para evitar posibles conflictos, consecuencias no deseadas o manipulaciones que vicien esa voluntad. La intervención notarial, como salvaguarda y apoyo a las personas en el proceso de la toma de decisiones y la superior vigilancia del ministerio fiscal y la autoridad judicial, garantiza que esa autonomía de voluntad no suponga un riesgo para el respeto y eficaz ejercicio de los derechos que asisten a la persona aun en esa coyuntura.

Voluntad y seguridad

Ese marco delimita las diferentes instituciones que en nuestro derecho civil hacen posible conciliar la autonomía de la voluntad con la seguridad que a todo ciudadano es debida al afrontar situaciones de debilidad cognitiva o volitiva.

No podemos analizar aquí de manera pormenorizada los recursos reconocidos en la actualidad por nuestra legislación, pero merece la pena detenerse en los principios y normas de funcionamiento de voluntades anticipadas, autocuratela y poderes y mandatos preventivos.

El marco regulador de las denominadas instrucciones previas, voluntades anticipadas o mal llamadas también testamento vital parte de la Ley 41/2020 de Autonomía del paciente donde se definen como instrucciones previas aquellas en que una persona mayor de edad, capaz y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad, con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en que no sea capaz de expresarlos personalmente. Su contenido puede referirse a preferencias sobre atención al final de la vida o tratamientos médicos, instrucciones sobre medidas paliativas que eviten prologar artificialmente la vida, prestación de ayuda para morir con arreglo a la Ley 3/2021 de regulación de la eutanasia, destino del cuerpo o de los órganos tras el fallecimiento e incluso, designar un representante como interlocutor con el servicio sanitario. Son las comunidades autónomas las que asumen la competencia para regular y establecer el modo en que se puede formalizar este documento, su contenido y su registro, aunque existe un registro estatal para asegurar su eficacia en todo el territorio nacional. De ahí resulta una enorme heterogeneidad en su regulación, aunque encontramos unas líneas directrices básicas que conviene señalar. En cuanto a la capacidad, siguiendo a la ley de autonomía del paciente se habla de personas mayores de edad, capaces y libres, y se prevé el consentimiento por representación, regulación que, evidentemente, requiere su adaptación a los principios inspiradores de nuestra regulación civil tras la Ley 8/2021 de apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. La mayoría de las legislaciones autonómicas reconocen la posibilidad de otorgarlas alternativamente por escrito ante testigos, ante personal e instancias sanitarias o ante notario. Aunque algunas comunidades autónomas no prevén su formalización notarial, la dispersión territorial del Notariado, el asesoramiento que es inherente a nuestra función y la no sujeción a un esquema predeterminado en su redacción, entiendo hacen aconsejable procurar siempre su formalización notarial.

Instrumentos jurídicos

Frente a las instrucciones previas, tendentes a asegurar el respeto a la voluntad de la persona en el momento del fallecimiento y procurar una muerte digna, hay otras que procuran el respeto a su voluntad cuando, durante su vida, encuentran dificultades volitivas o cognitivas para expresarla o hacerla efectiva. Aparte de la escritura de medidas voluntarias, de contenido más amplio y que merecería un estudio aparte, debemos referirnos a la autocuratela, poderes y mandatos preventivos. Guardan analogía en cuanto a su objeto, adecuar a la voluntad de la persona la asistencia y apoyo cuando tengan dificultades en el ejercicio de su capacidad jurídica, así como por ser preceptiva la intervención notarial. Como en todos los supuestos de medidas voluntarias de asistencia y apoyo que regula nuestro Código civil, el notario se configura como institución de salvaguarda y apoyo, garante de la adecuada formación de la voluntad, de su formulación y diseño y de que exista un consentimiento realmente informado. Otro aspecto común es que no se limitan a designar a la persona que va a ejercer esas determinadas funciones, sino a regular su forma de ejercicio, garantías, cautelas y salvaguardas, esto es, una regulación plena de su funcionamiento.

A partir de ahí, las diferencias: la autocuratela tiene por objeto proponer quien va a ejercer la curatela y diseñar el funcionamiento de esta institución en el caso en que haya de recurrirse a ella y, por el contrario, el poder y mandato preventivo designa a quien, como apoderado o mandatario va a ejercer la asistencia y apoyo a la persona que lo necesite. No hemos de olvidar que ambas instituciones, poder y mandato, son sustancialmente distintas. El poder un negocio jurídico unilateral que no obliga al apoderado salvo que sea manifestación de un mandato, negocio jurídico bilateral que sí que obliga a ambas partes.

En fin, manifestación todo ello de los medios que nuestro ordenamiento ofrece como medidas de autoprotección a las personas que transitan o prevén situaciones que las pueden hacer especialmente vulnerables, así como de la confianza del legislador en la función notarial para prestar un servicio que exige no sólo conocimiento, sino cercanía y sensibilidad.

La ampliación, desafío geopolítico para la UE, por Daniel Calleja

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN PLENO DEBATE

DANIEL CALLEJA,

director de la Oficina de la Comisión Europea en Madrid

La ampliación debe ir acompañada, por tanto, de una mayor integración y modernización de la Unión"

La ampliación, desafío geopolítico para la UE

En su discurso sobre el Estado de la Unión de 2025, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que “solo una Europa unida —y reunificada— puede ser una Europa independiente” y que, para Ucrania, Moldavia y los Balcanes Occidentales, “su futuro está en nuestra Unión”. Tanto la presidenta von der Leyen como el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han definido la ampliación como una “opción estratégica”. La Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, la ha calificada de “prioridad política” y la comisaria de Ampliación, Marta Kos de “estabilizador geopolítico de Europa”.

En un panorama geopolítico marcado por la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, los desafíos al Derecho internacional, la desinformación y la instrumentalización de las dependencias, la ampliación no es solo una política hacia los países vecinos. Es también una de las herramientas más poderosas de la UE para promover la paz, la prosperidad, la estabilidad y la seguridad, así como para reforzar su capacidad de actuación.

En 2026 se cumplen 40 años de la adhesión de España y Portugal a la UE. La experiencia española muestra el potencial transformador de la adhesión: ha contribuido a fortalecer la democracia, modernizar la economía y las infraestructuras y mejorar los niveles de vida. A su vez, España ha dejado su huella en el proyecto europeo, promoviendo derechos y libertades, ampliando las oportunidades para estudiar, trabajar y viajar y contribuyendo a profundizar las relaciones de la UE con América Latina y el Mediterráneo.

Esto refleja una característica esencial de toda ampliación: los nuevos Estados miembros se transforman con la adhesión y, al mismo tiempo, contribuyen a transformar y a reforzar la Unión.

El reto de una nueva ampliación

Actualmente hay nueve países candidatos—Albania, Bosnia y Herzegovina, Georgia, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia, Turquía y Ucrania—, así como un candidato potencial, Kosovo. Además, tras el referéndum del 29 de agosto, Islandia ha decidido no reanudar las conversaciones de adhesión a la UE, pero sigue estrechamente vinculada a la UE a través del Espacio Económico Europeo.

Más de una década después de la adhesión de Croacia en 2013, la ampliación ha recuperado impulso en un contexto profundamente distinto, marcado por el Brexit, la pandemia de COVID-19 y las guerras en las fronteras de la UE.

El 14 de julio de 2026, descrito por la comisaria Kos, como un “súper martes para la ampliación”, la presidencia irlandesa del Consejo celebró cuatro conferencias de adhesión en un solo día. Apenas un mes después de abrir en junio el primer grupo temático sobre aspectos fundamentales (Estado de Derecho; derechos fundamentales; criterios económicos), Ucrania y Moldavia abrieron un segundo, sobre relaciones exteriores. Montenegro y Albania, por su parte, cerraron provisionalmente otros capítulos de negociación. Montenegro aspira a concluir las negociaciones a finales de 2026 y Albania a finales de 2027.

El renovado impulso también se refleja en la opinión pública europea: frente al 37 % de apoyo a la ampliación en 2013, el Eurobarómetro de 2025 registró un apoyo del 56 %.

Pero este impulso plantea también una cuestión fundamental: ¿cómo garantizar que una UE más grande sea también más fuerte y capaz de actuar de forma más eficaz?

En su Resolución de marzo de 2026 sobre la ampliación, el Parlamento Europeo advirtió del riesgo de que la falta de avances genere “zonas geopolíticas grises” vulnerables a influencias externas malignas. Los costes de la no ampliación van, por tanto, más allá de las injerencias extranjeras e incluyen riesgos para la seguridad y oportunidades económicas perdidas, con posibles implicaciones para el papel geopolítico de la UE.

Ampliación y reforma de la UE

La adhesión es y seguirá siendo un proceso basado en méritos. Como ha subrayado la comisaria Kos, no puede haber “ningún ajuste a la baja de las reformas”. Pero un proceso basado en los méritos no tiene por qué ser lento, como ha señalado la presidenta von der Leyen.

También es fundamental reforzar el proceso de adhesión, desde mayores salvaguardias frente al retroceso democrático y las deficiencias del Estado de Derecho hasta fórmulas de integración gradual o nuevas modalidades de asociación para los países candidatos. Esta integración progresiva ya está teniendo lugar, con una participación creciente en políticas y programas de financiación de la UE antes de la adhesión. También los países candidatos están siendo incluidos en los informes periódicos de la Comisión sobre el estado de derecho.

Pero la adhesión tiene también una importante dimensión interna. La propia UE debe ser capaz de actuar eficazmente en un escenario con más de 30 Estados miembros, en particular en materia de valores y Estado de Derecho, gobernanza y toma de decisiones -incluida la cuestión de la unanimidad-, políticas y presupuesto. Para ello habrá que aprovechar plenamente las posibilidades de los tratados actuales y, si fuera necesario, considerar su reforma.

La ampliación debe ir acompañada, por tanto, de una mayor integración y modernización de la Unión. Está en el propio interés estratégico de la UE, pero tanto la Unión como los futuros Estados miembros deben estar preparados. Este otoño están previstas las revisiones de las políticas previas a la ampliación. En este contexto, la Comisaria Kos ha señalado recientemente cuatro aspectos, en línea con los retos mencionados anteriormente, para generar consenso en torno a la ampliación: analizar el posible impacto de futuras adhesiones; debatir las reformas internas necesarias para que una UE más grande siga siendo capaz de actuar; reforzar las salvaguardias de los valores fundamentales de la Unión y estudiar todas las modalidades más ambiciosas de integración. El Consejo Europeo de octubre ofrecerá una oportunidad para hacer balance y reflexionar sobre el camino a seguir.

Comillas. De mar, universidad y modernismo

AL ENCUENTRO

Plaza de la Constitución, con la iglesia parroquial de San Cristóbal (s. XVII), el antiguo ayuntamiento (s. XVIII) y varias casas tradicionales. Foto EP.

COMILLAS

De mar, universidad y modernismo

JESÚS ORTIZ

Algunos, y esto es confesión en primera persona, sabíamos en nuestros tiempos mozos de un pueblo marinero de la costa cántabra llamado Comillas, pero nos resultaba complicado identificarlo con la universidad del mismo nombre y buen prestigio académico situada en Madrid. Como hay ideas preconcebidas que, como argumentó Ortega y Gasset, son enfermedades “que se quitan viajando”, nada más oportuno ni más agradable que unos buenos paseos por esa localidad donde las vueltas de la historia nos llevan, sí, desde un espectacular campus hasta el puerto y las playas, pasando por la grandeza del palacio de Sobrellano o esa joyita que es el “Capricho de Gaudí”.

Si algo ha caracterizado a esta sección de Escritura Pública, a lo largo de 26 años y 161 números, es la idea de “dar un paseo por”, no darlo “en”, como se place en explicar la filóloga gaditana Carmen Amores a sus alumnos extranjeros: “‘En’ coloca al cuerpo dentro de un espacio; ‘por’ deja que el cuerpo dialogue con él”. Y si algo apetece verdaderamente cuando se llega a Comillas es eso: dar un paseo por, dejar casi que los pies se muevan a su aire, que los ojos se llenen de luces y estructuras impensadas, que la pituitaria se empape de mar y de hierba o que los oídos capten la vida un tanto ecléctica que anida en este antiguo enclave ballenero.

 


EL CONJUNTO DE LA PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN TIENE UN TAMAÑO RECOGIDO: NO ESPERE EL VIAJERO QUE LE DESLUMBRE DE GOLPE, PORQUE DESCUBRIRÁ LOS DETALLES A MEDIDA QUE AVANZA


 

La plaza de la Constitución es un estupendo punto de partida, con su marcado carácter de centro de la vida local. Allí se encuentran la iglesia parroquial de San Cristóbal (s. XVII), el antiguo ayuntamiento (s. XVIII) y varias casas tradicionales. El conjunto tiene un tamaño recogido: no espere el viajero que le deslumbre de golpe, porque asume ese principio de diálogo, que antes decíamos, conduciendo a que descubra los detalles a medida que avanza. Desde la plaza, surgen las callejuelas que exponen casas con balcones, escudos y galerías acristaladas. Es toda una experiencia observar las diferencias entre las viviendas populares y las residencias de familias enriquecidas con la navegación y los negocios. El paseo tiene algo de lectura urbana: una portada informa sobre linajes, una ventana habla del clima y una fachada anuncia la llegada de nuevos gustos…

Pero volvamos a San Cristóbal, que tiene anécdota histórica. Nos situamos en el siglo XVII y la parroquia estaba donde hoy se encuentra el cementerio (al que merece la pena echar un vistazo, por cierto). Rifirrafe entre el administrador del duque del Infantado y los vecinos durante una misa dominical por determinados privilegios que se atribuía el primero, cosa que en realidad era la gota que colmaba un vaso, y los comillanos dejaron plantados al administrador y al párroco. A las autoridades eclesiásticas les pareció fatal y excomulgaron a todo el pueblo. Ambas partes cedieron al cabo de casi un año y, entre los acuerdos para normalizar la situación, estaba que los vecinos construirían la nueva parroquia en la que no hubiera privilegio de ningún tipo.

 


DE LA VISITA DE ALFONSO XII VIENE EL RELATO, NO DEL TODO CIERTO SEGÚN ALGUNAS FUENTES, DE QUE COMILLAS FUE LA PRIMERA LOCALIDAD ESPAÑOLA EN TENER ALUMBRADO ELÉCTRICO PÚBLICO


 

Antonio López y López fue el catalizador de la transformación de Comillas en el siglo XIX. Hablamos de un empresario y naviero nacido en la localidad, que hizo fortuna en Cuba y recibió el título de marqués de Comillas en 1881, concedido por el rey Alfonso XII. De aquél mismo año viene el relato, no del todo cierto según algunas fuentes, de que la localidad comillana fue la primera de España en tener alumbrado eléctrico público. El marqués invitó al rey a visitarle y quiso exhibir músculo económico poniendo en las calles faroles dotados del entonces recientísimo invento de Edison. Fue en verano, el monarca aprovechó para pasar unos días de relax, pero convocó un consejo de ministros en la Casa Ocejo (s. XIX), donde se alojaba. El regreso a su tierra natal de Antonio López, en suma, reforzó su papel como lugar de veraneo de las élites y transformó la escala de sus edificios.

 


EL VOLUMEN DEL PALACIO DE SOBRELLANO, SUS TORRES Y SU DECORACIÓN CONVIERTEN LA RESIDENCIA EN UNA DECLARACIÓN DE PODER


 

Así podemos hablar del palacio de Sobrellano (1880-90), que se inspira en la arquitectura medieval, pero no es una reconstrucción arqueológica: es una interpretación historicista propia del siglo XIX. Su volumen, sus torres y su decoración convierten la residencia en una declaración de poder. El palacio no pretende pasar desapercibido; desde su posición domina el entorno y establece un diálogo monumental con la vecina capilla-panteón de los marqueses de Comillas. Esta fue concebida como espacio religioso y funerario familiar. En su interior se combinan referencias góticas, mobiliario con diseño de Gaudí y una notable atención a las artes decorativas.

El “Capricho de Gaudí”, ya que hablamos del arquitecto modernista, está a pocos metros del palacio y se llama, en realidad, Villa Quijano (1883-85), porque lo mandó construir para residencia de verano un familiar del marqués llamado Máximo Díaz de Quijano, como el mismo Antonio López emigrado a Cuba y enriquecido allí. Y lo del “capricho” no es una ocurrencia más o menos improvisada: la casa responde a un proyecto residencial concreto, adaptado al terreno, a la luz y a las aficiones de su propietario. Como se puede constatar por las fechas, pertenece a la etapa temprana del arquitecto y combina cerámica, hierro, madera, piedra y motivos vegetales con una libertad formal digna de elogio. Las franjas de azulejos, las torres y las referencias musicales hacen que la casa parezca moverse incluso cuando permanece inmóvil.

 


EL “CAPRICHO DE GAUDÍ” COMBINA CERÁMICA, HIERRO, MADERA, PIEDRA Y MOTIVOS VEGETALES CON UNA LIBERTAD FORMAL DIGNA DE ELOGIO


 

Cabe decir que la ejecución de las obras no corrió a cargo de Gaudí, sino de un compañero de carrera que se basó en una maqueta que aquél había hecho, imaginamos que para acordar formas y estilos con Quijano. Lo más habitual es que Gaudí trabajase maquetas, no con planos; otra cosa es pensar cómo hubiese sido el “Capricho” si él hubiese hecho la obra, dada la combinación de imaginación, perfeccionismo e improvisación que le caracterizaban. Hubiera hecho buena –o mejor, si cabe– una de sus frases: “La belleza es el resplandor de la verdad; y, como que el arte es belleza, sin verdad no hay arte”.

La antigua Universidad Pontificia, es otro de los grandes hitos del paisaje comillano. El complejo fue impulsado por los jesuitas, con el apoyo –cómo no– de Antonio López, y se destinó a seminario. Sus edificios (1890 y sucesivos), de inspiración historicista y decoración abundante, reflejan el deseo de crear un centro de estudios de alcance internacional. Por sus aulas pasaron alumnos de distintos países y se impartieron enseñanzas vinculadas a la teología, la filosofía y las humanidades. Comenzó su actividad a finales del siglo XIX y posteriormente se trasladó a Madrid, donde continuó su trayectoria universitaria. Hoy es la sede de la Fundación Comillas del Español y la Cultura Hispánica, cuyo nombre completo ya explica sus objetivos.

 


LOS EDIFICIOS DE LA ANTIGUA UNIVERSIDAD PONTIFICIA, DE INSPIRACIÓN HISTORICISTA Y DECORACIÓN ABUNDANTE, REFLEJAN EL DESEO DE CREAR UN CENTRO DE ESTUDIOS DE ALCANCE INTERNACIONAL


 

A mayores de valores culturales y académicos, nos fijamos en la decoración interior: cerámicas, pinturas, mosaicos y elementos arquitectónicos forman un repertorio exuberante, muy alejado de la austeridad que algunos visitantes esperan de un edificio universitario, empezando por la puesta de acceso al campus. Esa riqueza responde al lenguaje artístico de su tiempo y a la voluntad de prestigiar la institución. El conjunto puede leerse como una síntesis del momento en que la arquitectura se convirtió en herramienta de representación, educación y competencia cultural.

El puerto de Comillas fue un importante centro ballenero en los siglos XVI a XVIII, aunque, claro, no sólo de ballenas vivían los pescadores, que el Cantábrico es rico en especies como el besugo y el congrio, en invierno, o la sardina, el bocarte y el bonito, en verano. Y ya entramos sin quererlo en materia gastronómica; pero en esto, ya saben, la cosa no es leerse las bondades del producto de cercanía, sino catarlo. Volviendo a los cetáceos, una buena idea es apuntarse a la actividad de la “ruta ballenera”, que promueve el ayuntamiento. Es una forma de descubrir cómo influyó la pesca de estos gigantes marinos en la identidad de la villa.

 


EN TORNO AL 16 DE JULIO, LOS PICAYOS Y PICAYAS PUEBLAN COMILLAS. LOS UNOS, DANZAN; LAS OTRAS, HACEN SONAR SUS PANDERETAS PARA MARCAR EL RITMO DE LA DANZA


 

El puerto, también la playa, nos sumergen en la tradición veraniega de las danzas de los picayos y los panderetazos de las picayas. Nos situamos en 1676, los pescadores salieron a faenar –posiblemente desde la playa, como venía siendo habitual, porque entonces el puerto estaba a medio construir–, una galerna de rapidísima evolución y graves consecuencias se les echó encima y los vecinos recurrieron al párroco. Mientras este se encomendaba al Cristo del Amparo, la galerna cedió, permitiendo el regreso de los pescadores sin que se les volcasen sus barcos y sin el riesgo de estrellarse contra las rocas. Desde entonces, en torno al 16 de julio, se conmemora este hecho con la participación de picayos y picayas. Los unos, danzan; las otras, hacen sonar sus panderetas para marcar el ritmo de la danza; y así recorren Comillas varios días y con procesiones de distinto trayecto y contenido. Es cierto que las figuras de bailarines y pandereteras no son exclusivas de la villa comillana, pero son estas las que más reconocimiento han adquirido de toda el área cántabra donde se dan.

Puerto escondido (2015) es el primer título de una saga de novelas de la escritora María Oruña, cuya acción se localiza en diversas localidades cántabras, entre ellas Comillas. Esto ha dado lugar a una ruta literaria con el mismo nombre de la saga, que se inicia en las vecinas localidades de Suances y Santillana del Mar, para terminar en Comillas. Los personajes que pueblan los relatos se encuentran aquí con El Duque (s. XIX), “…una mansión espectacular. El toque inglés era inconfundible, a camino entre una impresionante vivienda romántica y un escenario de terror gótico”; con el puerto: “…verás los pesqueros cuando regresan de la sardina, rodeados de gaviotas por todas partes”; con el cementerio: “Volvió a mirar al ángel pétreo: sus rasgos, a aquella distancia, no le resultaban completamente definidos, aunque los conocía de memoria […] Lo llamaban el Ángel Guardián, como si fuese un ente protector de las almas que yacían bajo sus pies y su cuerpo alado. Pero ella sabía que aquel ángel era el otro, el llamado Ángel Exterminador”.

 


LA RUTA LITERARIA DE PUERTO ESCONDIDO SE INICIA EN LAS VECINAS LOCALIDADES DE SUANCES Y SANTILLANA DEL MAR, PARA TERMINAR EN COMILLAS


 

Verán, en fin, que les hemos dado razones paisajísticas, históricas y arquitectónicas de lo más singular para ver Comillas en todo momento, así que este Al Encuentro no es solo una sugerencia de turismo cultural a fecha concreta, sino una invitación para “pasear por” cuando les plazca, con la agenda abierta. Eso sí: si se llegan a Comillas en el entorno de marzo o abril, no se pierdan dos iniciativas gastronómicas de lo más marinero: la fiesta del erizo, tres semanas antes de la Semana Santa, y la fiesta de la caballa, el mismo Viernes Santo. Llegados a este punto, imprescindible recalar en alguno de los sitios donde ofrezcan ese otro monumento local, gastronómico en este caso, que son las albóndigas de caballa. Si nos lo permiten… ¡todo un capricho!

Acceso al campus de la antigua Universidad Pontificia (s. XIX). Foto EP.
Escultura homenaje (2008) a las mujeres de los pescadores, que recibían el pescado y lo cargaban en cestas para su venta… “Con la falda regazada y a la cintura sujeta, con andar corto y ligero, descalzas de pie y de piernas” (palabras de Jesús Cancio grabadas en la placa). Al fondo, el puerto pesquero.
Edificio principal de la antigua Universidad de Comillas (s. XIX). Foto EP.
Palacio de Sobrellano (s. XIX) y Capilla-panteón (s. XIX). Foto EP.
Casa Ocejo (s. XIX). Foto EP.
Casas de diferentes estilos y épocas en la plaza del Corro de Campíos, con la fuente de Los tres caños (s. XIX) a la izquierda. Foto EP.
Iglesia de San Cristóbal (s. XVII). Foto EP.
Antiguo ayuntamiento (s. XVIII). Foto EP.
En primer plano, “El capricho de Gaudí” (s. XIX), con la Capilla-panteón (s. XIX) al fondo. Foto EP.
Villa Quijano (s. XIX) o “El capricho de Gaudí”. Foto Consell Gaudí.
Capilla-panteón de los marqueses de Santillana (s. XIX). Foto EP.
Interior de la capilla-panteón de los marqueses de Santillana (s. XIX). Foto Centros Culturales de Cantabria.
Detalle de la fachada del palacio de Sobrellano (s. XIX). Foto EP.
El “Ángel Exterminador” (Josep Llimona, 1895) sobre los restos de la antigua iglesia (S. XV). Interior del cementerio. Foto EP.

PARA NO PERDERSE

Ruta literaria Puerto escondido. Ayuntamientos de Suances, Santilla del Mar y Comillas.

Cementerio de Comillas. Ana María de la Lastra Valdor. Colegio de Arquitectos de Cantabria.

El capricho de Gaudí. Consell Gaudí

INFORMACIÓN

Oficina de Turismo de Comillas
Plaza Joaquín del Piélago, 1
Tel.: 942 722 591
[email protected]
https://comillas.es/comillas/Web_php/index.php

ALOJAMIENTO

Hotel Comillas ****
Paseo Maria Luisa Bru, 2
Tel.: 942 722 300
[email protected]
www.hcomillas.com

RESTAURANTES Y TAPEO

Marisquería Adolfo
C/ Las Infantas, 9
Tel.: 942 722 014
[email protected]

Restaurante Gurea
C/ Ignacio Fernández de Castro, 11
Tel.: 942 722 446
[email protected]

Asador Las Ruedas
C/ La coterona, 14
Tel.: 679 246 679
[email protected]

La Lonja de Comillas
C/ del Muelle, s/n
Tel.: 942 722 458
[email protected]

El Registro Único de Arrendamientos: el Supremo pone fin a una enorme incertidumbre jurídica, por Silvia Blasco

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN EL ESCAPARATE

SILVIA BLASCO BENITO,

presidenta de FEVITUR. Organización patronal de alquiler de corta estancia en España.

La principal enseñanza de esta historia quizá sea que la seguridad jurídica no se construye acumulando registros, autorizaciones o procedimientos"

El Registro Único de Arrendamientos: el Supremo pone fin a una enorme incertidumbre jurídica

Las sentencias 620/2026, 629/2026 y 697/2026 del Tribunal Supremo han cuestionado los elementos esenciales del denominado Registro Único de Arrendamientos creado por el Real Decreto 1312/2024. La primera resolvió el recurso promovido por la Generalitat Valenciana. La segunda, el interpuesto por APARTUR y ATA. La tercera, el planteado por la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (ASCAV).

Las tres parten de procedimientos distintos, impulsados por actores diferentes y desde territorios distintos. Sin embargo, todas convergen en una misma conclusión: la adaptación española del Reglamento europeo sobre alquileres de corta duración fue más allá de lo que permitían tanto el reparto constitucional de competencias como los principios que deben inspirar una regulación eficaz y proporcionada.

Conviene aclarar algo desde el principio.

Las sentencias no cuestionan la necesidad de disponer de información sobre los alquileres de corta duración. Tampoco cuestionan que las administraciones públicas deban contar con herramientas que permitan conocer mejor la realidad del mercado, combatir el fraude o diseñar políticas públicas basadas en datos.

Cargas administrativas y advertencias

Lo que cuestionan es algo muy distinto.

Cuestionan que, bajo la apariencia de una adaptación técnica de una norma europea, se construyera un sistema que añadía nuevas cargas administrativas sobre actividades que ya estaban sometidas a control público, generando duplicidades, inseguridad jurídica y conflictos competenciales perfectamente evitables.

Lo verdaderamente llamativo es que este desenlace era perfectamente previsible.

Antes de la aprobación de la norma, el propio Consejo de Estado advirtió de los problemas competenciales que planteaba el proyecto. Señaló que el Estado carecía de cobertura suficiente para regular determinados aspectos del Registro Único en los términos planteados y que la función estatal podía ejercerse mediante instrumentos de coordinación e intercambio de información, sin necesidad de crear una nueva capa administrativa sobre estructuras ya existentes.

Las comunidades autónomas alertaron de la invasión competencial.

Las organizaciones empresariales advirtieron de la duplicidad registral.

Los operadores alertaron de los costes y de la inseguridad jurídica que iba a generar el sistema.

Nada de lo que hoy recogen las sentencias apareció por sorpresa.

Y es precisamente aquí donde este asunto deja de ser un debate sobre viviendas turísticas para convertirse en una reflexión sobre la calidad institucional de nuestro país.

Porque cuando una Administración impulsa una norma pese a la existencia de advertencias técnicas relevantes, el problema deja de ser exclusivamente jurídico. Se convierte en una cuestión de responsabilidad pública.

Daños difícilmente reparables

Las consecuencias han sido muy reales.

Miles de operadores iniciaron procedimientos registrales. Muchos propietarios tuvieron que actualizar documentación técnica de sus inmuebles. Otros quedaron atrapados en procesos complejos, costes inesperados o situaciones de incertidumbre que afectaban directamente a su actividad económica. Todo ello para cumplir una obligación cuya configuración jurídica ha sido posteriormente cuestionada por el Tribunal Supremo.

Y conviene recordar quiénes son esos afectados.

No hablamos únicamente de grandes plataformas o fondos de inversión. Hablamos, en gran medida, de pequeños propietarios, autónomos, empresas familiares y emprendedores. Personas que no disponen de departamentos jurídicos especializados ni de estructuras capaces de absorber con facilidad los errores regulatorios de las administraciones.

Mientras tanto, el debate público se desarrolló bajo una narrativa simplista según la cual cualquier crítica al Registro Único equivalía a una oposición al control, a la transparencia o a la legalidad.

La realidad era mucho más sencilla.

Lo que muchas organizaciones veníamos defendiendo era algo elemental: si ya existen registros autonómicos creados por las Administraciones competentes en materia turística, la solución no puede consistir en obligar a los ciudadanos a registrarse una segunda vez ante otra autoridad distinta para acreditar una realidad que ya había sido comprobada por la administración competente.

La buena regulación no consiste en pedir dos veces la misma información.

La buena regulación consiste en hacer interoperables los sistemas existentes.

La buena regulación no consiste en multiplicar procedimientos.

Consiste en simplificarlos.

Y la buena regulación no consiste en trasladar al ciudadano los costes de la falta de coordinación administrativa.

Consiste precisamente en evitarlos.

Injustificable papel de los registradores

Tampoco debería pasar desapercibido el papel que desempeñó el Colegio de Registradores dentro de este modelo.

No corresponde cuestionar una institución que ha desempeñado históricamente una función esencial para la seguridad jurídica preventiva en España. Precisamente por ello resulta legítimo preguntarse si era razonable convertir al Registro de la Propiedad en el eje central de un sistema destinado a supervisar actividades económicas que ya estaban siendo objeto de control administrativo por parte de las comunidades autónomas.

La cuestión no es si los registradores actuaron dentro de las funciones que les fueron atribuidas.

La cuestión es quién decidió atribuirles funciones que nunca debieron formar parte de ese diseño regulatorio.

Porque una institución concebida para proporcionar publicidad y certeza jurídica no debería verse arrastrada al centro de controversias regulatorias que corresponden al ámbito de la acción administrativa y de la distribución territorial de competencias.

La principal enseñanza de esta historia quizá sea que la seguridad jurídica no se construye acumulando registros, autorizaciones o procedimientos.

Se construye mediante normas sólidas, proporcionadas y respetuosas con el ordenamiento jurídico.

Regular más no significa regular mejor.

Y cuando las advertencias técnicas se ignoran, los informes se convierten en un trámite y las dudas jurídicas se subordinan a los objetivos políticos del momento, el resultado suele ser el mismo: años de litigios, recursos públicos desperdiciados y ciudadanos obligados a asumir los costes de errores que nunca cometieron.

Las sentencias del Tribunal Supremo no representan únicamente la corrección de una norma concreta.

Representan algo más importante.

La constatación de que el fin no justifica cualquier medio regulatorio.

Porque la lucha contra cualquier problema social, incluido el acceso a la vivienda, debe desarrollarse dentro de los límites que impone el Estado de Derecho.

No al margen de ellos.

Las democracias sólidas no se distinguen por la cantidad de normas que aprueban, sino por su capacidad para respetar los límites jurídicos que el propio ordenamiento impone a quienes gobiernan.

Y esa es, probablemente, la lección más valiosa que dejan estas sentencias.

Cómo prepararnos para los retos globales de salud, por Salvador Macip

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN EL ESCAPARATE

SALVADOR MACIP,

Médico e investigador, director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya y catedrático de medicina molecular de la Universidad de Leicester

En vez de fortalecer el único organismo capaz de coordinar una respuesta global, lo hemos acabado de despojar del poco poder que tenía"

Cómo prepararnos para los retos globales de salud

Quizás la frase que más recordamos de la época de la pandemia de covid-19 es una afirmación que repetíamos como un mantra para darnos ánimos en los tiempos más difíciles: de esta saldremos mejores. ¿Ha sido así? Si por “mejores” entendemos ser más conscientes de que dependemos los unos de los otros y de que la solidaridad es lo que nos va a salvar de los retos globales de salud, está claro que no, como evidencia el aumento en los últimos cinco años de los discursos xenófobos y egoístas, encabezados por el “nosotros primero” de Trump y de otros políticos que no creen que ayudar al prójimo sea una prioridad. Si “mejores” significa más bien preparados para la siguiente pandemia, la respuesta es igual de contundente: no lo parece.

El efecto secundario

¿Qué ha ido mal? Casi todo. Bajo la presión intensa de la lucha por la supervivencia que representaron los primeros meses de la pandemia, cuando aún no sabíamos a qué clase de enemigo nos enfrentábamos, la respuesta ciudadana fue ejemplar en muchos países, empezando por el nuestro. Esto compensó los tumbos que daban unos dirigentes muy poco preparados para lidiar con una crisis de esas dimensiones, a pesar de que los científicos hacía años que alertaban de su posibilidad.

Pero el efecto secundario de todo eso se diría que ha sido un rebote hacia la despreocupación absoluta. Esta actitud de raíz se ha trasladado a nuestros líderes. Por ejemplo, los ataques frontales de Estados Unidos a cualquier estructura supranacional, aplaudidos por los numerosos imitadores que les van saliendo, han significado que la OMS esté más debilitada que nunca. En vez de fortalecer el único organismo capaz de coordinar una respuesta global, lo hemos acabado de despojar del poco poder que tenía.

Así pues, si nos preguntamos cómo responderíamos ahora a otra amenaza planetaria, solo hace falta fijarse en lo que ha pasado durante el reciente brote de hantavirus en un crucero: se reaccionó tarde, no había protocolos claros y cada país hizo lo que quiso, en general desoyendo las tímidas recomendaciones científicas de la OMS. Los virus de este tipo es muy poco probable que lleguen a dar pandemias, ni siquiera epidemias, pero nada hace pensar que las actuaciones serían diferentes ante un microbio potencialmente más peligroso. Sin la más remota posibilidad de ir coordinados, lo más probable es que viéramos una secuela del desastre organizativo de principios del 2020.

El brote de Ébola que aún azota el Congo es el mejor ejemplo de que la resilencia tendría que ser un asunto global. La desmantelación encubierta del USAID (siglas en inglés de la agencia para el desarrollo internacional del gobierno de los Estados Unidos) que ha llevado a cabo el gobierno de Trump desde su regreso al poder ha dejado desprotegidos a los países centroafricanos que dependían de estos recursos para responder a sus crisis de salud. Algunos expertos calculan que ya hay 750.000 muertos que se podrían haber salvado si USAID hubiera seguido funcionando como siempre. La cifra podría aumentar hasta los 14 millones antes de que Trump termine su segundo mandato, en 2029.

Falta de solidaridad

Estas cifras son una cuantificación de una realidad incontestable: no estamos mejor que antes de la pandemia, sino al contrario. El problema no es tanto que existan personajes que, como Trump o toda la ultraderecha europea, prioricen el bienestar de los locales hasta el punto de empujar a una muerte certera a los que no tienen tanta suerte, si no que estos políticos son el reflejo de una masa considerable de personas (las que los han votado) que no creen que en la solidaridad ni en ayudar a los más necesitados.

Hay que tener en cuenta que una de las característiques que han permitido a nuestra especie sobrevivir y convertirse en una de las más exitosas del planeta es precisamente la colaboración. Sin la capacidad de colaborar no hubiéramos podido jamás formar estructuras sociales tan grandes y complejas como las que tenemos, y seguiríamos viviendo en grupos pequeños, como los demás primates. Las grandes comunidades empezaron a establecerse a partir del surgimiento de agricultura, hace más de doce mil años, lo que probablemente nos obligó a expandir los límites naturales de nuestra capacidad de trabajar para un objetivo común. Esto parece que lo hemos olvidado.

Es triste, pues, que después de vencer instintos animales ancestrales como son el individualismo y la xenofobia, que tenían un sentido en el principio de la historia cuando nos teníamos que proteger de los extraños que amenazaban nuestra supervivencia, ahora volvamos a caer en los mismos errores del pasado. No ver la humanidad como una sola unidad acaba siendo perjudicial, incluso para los partidarios de dar prioridad a ciertos grupos étnicos o socioculturales: hay estudios que demuestran que, cuanto mayores son las desigualdades sociales en un país, peor es la calidad de vida para todos, ricos y pobres.

Ante este resurgimiento del egoísmo ancestral humano, Europa está intentando organizar una estructura que permita más resilencia ante crisis de salud, coordinada a nivel continental. No es la solución al problema, pero es una buena noticia. Por lo menos mitigará en parte los efectos de la “doctrina Trump”, por llamarla de alguna manera. Pero para estar verdaderamente tranquilos haría falta un cambio de perspectiva que trasladara este tipo de iniciativas al resto del planeta y esto, por desgracia, no parece que vaya a pasar en los próximos años.

El peligro de creerse internet, por Delia Rodríguez

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

DELIA RODRÍGUEZ,

periodista especializada en digital

Internet está lleno de mentiras, y eso hace que sea más fácil deslizarse en ellas. Además de quienes cobran a escondidas, están los que hacen pasar por suyo un talento artificial"

El peligro de creerse internet

Durante la mayor parte de mi carrera he sido periodista digital. Mi trabajo consistía en averiguar qué ocurría en internet y en contarlo allí mismo y de la mejor manera posible. Además de una miopía galopante, le debo a mi especialidad un instinto bastante desarrollado para detectar qué contenido aparentemente inocente intenta en realidad manipularnos con fines comerciales o ideológicos. Incluso escribí un libro sobre ello. Pero cada vez puedo fiarme menos de mis conocimientos.

Éxitos irreales

La revista New York desveló en mayo que buena parte de los éxitos virales “espontáneos” que vemos a diario, como canciones, películas, influyentes, memes o dramas de famosos, son campañas de publicidad encubierta organizada por agencias de marketing. La idea no es nueva (Shakespeare ya puso a Casio a escribir cartas falsas del “público” para convencer a Bruto de que debía unirse a la conspiración contra Julio César), pero ni siquiera los profesionales sospechábamos que se había llegado a tal punto. El cofundador de Gudea, una empresa que analiza el origen de estos fenómenos, reconocía no haber visto una tendencia “real” desde hace tiempo. Para Joe Lim, el creador de Floodify -una compañía que llegó a operar con 65.000 cuentas zombi y a publicar 50.000 vídeos al día en X, TikTok, Instagram y YouTube- el 90% de lo que vemos en internet es publicidad encubierta. Está convencido de que en tres o cinco años las audiencias dejarán de creer en nada de lo que ven.

Las agencias pagan a pequeñas cuentas para que repliquen opiniones sobre sus clientes y despiecen y republiquen clips de vídeo. El objetivo es triple: darle un empujón al algoritmo para que fomente el contenido, convencer a los humanos de que la tendencia es real para que se unan a ella, y engañar a los periodistas para que la publiquen en sus medios. Cada uno de estos mecanismos se retroalimenta entre sí.

The Guardian explicó recientemente que incluso los grupos de música independiente más desconocidos utilizan estas artes porque sienten que es su única vía de entrar en la conversación. En España, un pequeño escándalo sucedió en abril cuando la escritora Luna Miguel desveló que muchos booktokers que reseñan obras literarias en vídeos cortos cobraban tarifas elevadas por mencionar libros sin advertir de que se trataba de publicidad. Como miembro de la generación X, crecí esperando poco de Hollywood o las multinacionales, pero sí creí que internet serviría de refugio para el talento ante la lógica de mercado más cruel. Sin embargo, ni la literatura ni la música menos comercial se escapan.

Batallas geopolíticas

El escándalo de Cambridge Analytica demostró que las redes sociales son escenario de batallas geopolíticas, y que bots y trolls malintencionados las pueblan. Hay que ser muy ingenuos para no darse cuenta de que a veces los influyentes “olvidan” escribir la etiqueta #ad en sus publicaciones. Pero no esperábamos que hasta los fans de los nichos culturales más diminutos pudieran estar vendidos.

Internet está lleno de mentiras, y eso hace que sea más fácil deslizarse en ellas. Además de quienes cobran a escondidas, están los que hacen pasar por suyo un talento artificial o lo utilizan para inflar fantasías. En Substack me encuentro con autores que intentan despuntar escribiendo con IA; en Instagram con autónomos que para conseguir más ventas fabulan éxitos y seguidores; en LinkedIn con profesionales que inventan historias para llamar la atención; en X con hilos imaginarios copiados de otros foros cuyo único fin es monetizar la polémica. Muchos podcasts son pura fachada, apenas una excusa para investir de autoridad a sus protagonistas. Pinterest y Reddit tienen un serio problema de contenido sintético y cuentas fantasma que pone en peligro su experiencia de uso.

Verdades y mentiras, buenas y malas intenciones, humanos y máquinas son difícilmente distinguibles. TikTok y Meta eliminan cientos de millones de cuentas ilegítimas al año. Abundan los vídeos cortos verticales sin sentido generados algorítmicamente, pero incluso en los que están protagonizados por humanos, guion y descripción pueden estar elaborados por máquinas. Algunas secciones de comentarios parecen un diálogo entre androides. Se estima que el 30% de las reseñas de productos no son auténticas. En esta guerra de EE.UU., Israel e Irán, los profesionales del análisis forense de imagen se han visto sobrepasados por la cantidad y calidad de la propaganda.

No es que internet fuera antes un paraíso, pero desde finales de 2022, tras la audiovisualización y profesionalización de las redes postpandemia y la irrupción de la inteligencia artificial generativa, se ha acelerado y expandido un tipo de adulteración de la realidad que ya estaba en marcha. Y es un problema, porque las métricas del éxito son un radar social que nos indica qué somos y qué nos interesa como sociedad, y corremos el riesgo de creer en una imagen falsa de nosotros mismos.