El europarlamentario Juan Fernando López Aguilar repasa para ‘Escritura Pública’ su dilatada trayectoria política, que se inició en 1983 con su ingreso en el PSOE, en la que ha ocupado cargos de relevancia, llegando a ser Ministro de Justicia de España.
La Comisión que preside se enfrenta a situaciones urgentes como la crisis de refugiados o la guerra de Ucrania. A día de hoy, ¿cuáles son las principales líneas de actuación a corto plazo de ‘LIBE’?
La Comisión que presido con honor es la de mayor espectro de competencias legislativas en el Parlamento Europeo. Legisla sobre derechos fundamentales y libertades públicas, las fronteras exteriores de la UE, la libre circulación, el Derecho Penal comunitario y la cooperación judicial y policial, entre otras cuestiones. Asimismo, mantenemos una relación institucional de control con una constelación de agencias de gran calado: Frontex, Eurojust, Europol o la Agencia de Derechos Fundamentales.
Sobre la mesa tenemos un paquete de actos legislativos relativos al sistema común de asilo; el proyecto de justicia digital; al intercambio telemático de información relevante en la lucha contra el terrorismo; y al recientemente aprobado reglamento de prueba electrónica, que supone un paso de gigante para la persecución de la cibercriminalidad, que ha explosionado en tiempo de pandemia. También sobre un reglamento que previene el acoso sexual en la Red.
A su cargo en Estrasburgo se suman las presidencias de otros líderes españoles en el ámbito internacional (Pedro Sánchez, en la Internacional Socialista; Nadia Calviño, en el Comité Financiero y Monetario Internacional, y Josep Borrell, como jefe de la diplomacia europea). ¿Cómo valora esta alta representación de nuestro país en las instituciones globales?
Esas autoridades ejercen responsabilidades ejecutivas de primer nivel que jalonan el indiscutible compromiso español en la integración europea. Quiero poner en valor que, desde la presidencia de Felipe González hasta hoy, España ha estado siempre en el primer vagón de la locomotora europea, remando en la dirección correcta. De nuestro país proceden iniciativas como el Fondo de Cohesión o el Programa Erasmus puesto en marcha por el inolvidable Manolo Marín.
Es miembro del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, conformado por los parlamentarios socialistas en el Parlamento Europeo. ¿Cómo valoran desde su grupo el ascenso de representantes de la derecha en países como Italia, Hungría, Polonia o Suecia?
Me preocupa el ascenso de la extrema derecha nacional-populista que está en gobiernos como Hungría y Polonia. Son repliegues nacionales, que tienen un componente radicalmente incompatible con la integración europea y el proyecto federal. No existe una respuesta eficaz desde el punto de vista nacional ante el hecho migratorio, la explosión demográfica en África, la guerra de Ucrania, el cambio climático o la renovación de nuestra dieta energética. Tenemos que actuar unidos, como se puso de manifiesto cuando combatimos juntos a la pandemia o estamos haciendo ahora ante la amenaza de un Putin desatado. Es imposible que Polonia y Letonia puedan actuar por sí solas ante Rusia, el país más grande del mundo. Debemos responder juntos; lo contrario de lo que propugna esa extrema derecha.
«EL 80% DE LA LEGISLACIÓN DE LOS PARLAMENTOS NACIONALES ES TRANSPOSICIÓN O DERIVACIÓN DE LA LEGISLACIÓN EUROPEA»
Un reciente estudio (de EUmatrix.eu) le sitúa entre los diez europarlamentarios más influyentes por su contribución como ponente. ¿Puede explicarnos cuáles son las principales funciones de los diputados del Parlamento Europeo?
El Parlamento es una institución única, directamente electiva y democráticamente legitimada por el sufragio universal de 450 millones de ciudadanos europeos en 27 Estados miembros. Es un hecho que el 80% de la legislación de los parlamentos nacionales es transposición o derivación de legislación europea. Tiene especificidades en su procedimiento, que recae intensamente sobre el ponente que dirige cada iniciativa legislativa y su equipo, que cuenta con representantes de otros grupos de la cámara. Por ello, en el Parlamento Europeo priman aptitudes como la personalidad, la capacidad de persuasión, la experiencia o la voluntad negociadora.
«NUESTRO DERECHO COMUNITARIO NO SE REALIZA POR ENSALMO, NECESITA DE LA INTERMEDIACIÓN DE LOS SISTEMAS JUDICIALES Y DE PROFESIONALES CUALIFICADOS COMO LOS NOTARIOS»
Como miembro de la Comisión Especial sobre Delincuencia Financiera, Corrupción y Blanqueo de Capitales, ¿cómo valora la labor del Notariado español en la materia?
Conozco -y reconozco- muy bien esa labor. No en vano la impulsé durante mi mandato como ministro. En ese período obtuve del Notariado un compromiso sobresaliente en la lucha contra el blanqueo de capitales, gracias a la transmisión automatizada de información relevante al SEPBLAC. Esa colaboración permitió a la fiscalía anticorrupción destapar casos sonadísimos de corrupción que trajeron como consecuencia condenas de varios gerifaltes locales. Desde entonces, me consta que ese compromiso notarial se ha mantenido con las herramientas pertinentes; manteniéndose a la vanguardia en la denuncia de operaciones sospechosas indiciarias de criminalidad en, por ejemplo, algunos negocios inmobiliarios.
«ESPAÑA HA ESTADO SIEMPRE EN EL PRIMER VAGÓN DE LA LOCOMOTORA EUROPEA, REMANDO EN LA DIRECCIÓN CORRECTA»
Canario de nacimiento, ha llevado la situación de los damnificados por el volcán de La Palma al Parlamento Europeo, solicitando la activación de fondos de solidaridad. ¿Qué le ha parecido la reacción de algunos profesionales jurídicos, como los notarios, a la hora de recuperar la titularidad de los bienes inmuebles sepultados por la lava?
La erupción del volcán en Canarias se llevó por delante más de seiscientas viviendas, totalmente devastadas, y causó daños materiales a varios millares de ellas. Un daño irreparable, de vida personal y de memoria. A pesar de la encomiable solidaridad de autoridades locales, regionales y nacionales nunca se puede paliar todo lo que siente el que pierde todo. En ese esfuerzo de solidaridad, pude ser testigo en primera línea del trabajo del Notariado. Estuve en La Palma con el decano de los notarios canarios, Alfonso Cavallé -también estaba el decano de Cataluña-, y pude contemplar cómo aportaban soluciones jurídicas e instrumentales para la escrituración de muchas propiedades que no estaban legalmente configuradas por dejadez o por imprevisión; reparando en la medida de sus posibilidades, que no son pocas, parte del daño causado por la lava. Y resalté ese esfuerzo notarial públicamente en declaraciones a los medios de comunicación.
El Consejo de los Notariados de la Unión Europea es la voz de los 40.000 notarios comunitarios ante las instituciones comunitarias. ¿Cuál es la relación de este organismo con la Eurocámara?
La Comisión LIBE legisla sobre garantías legales y seguridad jurídica preventiva, ámbitos en los que el Notariado desempeña una función muy importante. La formación de las profesiones jurídicas es crucial para que el Derecho Europeo arraigue. Nuestro Derecho comunitario no se realiza por ensalmo, necesita de la intermediación de los sistemas judiciales y de profesionales cualificados como los notarios. Por todo ello, mantenemos una estrecha relación y una constante disposición por nuestra parte para cualquier comunicación con el CNUE.
Ha desempeñado su función en el ámbito regional, nacional e internacional. Desde su experiencia próxima a las cuatro décadas como servidor público, ¿cuáles son las diferencias y semejanzas en esos ámbitos de la política?
En cada momento he intentado dar lo mejor de mí mismo. Me gustaría resaltar que el trabajo en el Parlamento Europeo es particularmente absorbente y muy exigente. Servimos a 450 millones de ciudadanos, lo que es muestra de su envergadura y complejidad. Sin olvidar la sofisticación de procedimientos y el carácter multilingüe. Tenemos el desafío de hacer visible esta función. La razón de esta invisibilidad es simple: en parlamentos regionales o nacionales, el sistema mediático está estabilizado y da cuenta de lo que se hace. No ocurre lo mismo en Europa, lo que redunda en la dificultad de conformar una opinión pública o una identidad del espacio público comunitario.
Por último, no se debe olvidar su trayectoria académica como jurista, catedrático y autor -entre otros de una biografía sobre su paisano Juan Negrín-. ¿Qué faceta de sus diferentes actividades le aporta más gratificaciones?
Mi primera vocación, sin duda, es la docente. Soy universitario de formación, vocación y profesión. Intento seguir ejerciendo y acudo con frecuencia a las facultades de Granada y Las Palmas, aunque mi trabajo me impide impartir clases a diario. Continúo estudiando y publicando en revistas académicas. Y patrocino visitas de universitarios y escolares al Parlamento para que conozcan las instituciones comunitarias.
Me complació mucho la publicación de la biografía de Negrín. No fue sólo presidente del gobierno republicano durante la guerra: también fue un visionario, un gran científico -maestro de premios Nobel, como Severo Ochoa- y políglota. Mi paisano fue un gigante de eminencia poliédrica, cuya figura siempre me interesó.