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Nº 158
Marzo - abril 2026
El cincuentenario del fallecimiento de Agatha Christie coincide este año con el centenario de su primer gran éxito y su legendaria desaparición.
Este año, de celebrar a Agatha Christie, llega en un momento especialmente dulce para reivindicar su legado. Cuando las adaptaciones de su obra se suceden y el subgénero de la «novela problema» triunfa de manera generalizada, cuando mantiene su reinado como la escritora más vendida de la historia, llega el cincuentenario de su fallecimiento y el centenario de los cambios en su vida que la convirtieron en leyenda.
Cómo comenzó su éxito
Durante años, Christie fue una escritora menospreciada, la acompañante perenne de la sombrilla y la nevera de plástico en las playas, sin que se le reconocieran mayores méritos. Su propio éxito (según el Libro Guinness de los récords nadie se acerca a sus dos mil millones de libros vendidos en un centenar de idiomas) y su imagen retraída un tanto a contracorriente contribuían a ese menosprecio.
Conviene recordar que Christie empieza a hacerse conocida a la vez que surge una nueva corriente en la literatura policiaca, la novela negra, que no tardaría en adquirir mayor prestigio, en parte por el interés estilístico de sus mejores representantes, también por su contenido social. Un año después de que El asesinato de Roger Ackroyd marcara en 1926 un hito para la carrera de Christie, se publicaba la novela fundacional de ese movimiento complementario y opuesto: Cosecha roja de Dashiell Hammett.
Sin embargo, el paso de los años ha terminado por igualar la imagen de la apacible dama inglesa y al dinámico activista político estadounidense. Hoy, en rigor, puede decirse que la primera no se impone solamente en términos de popularidad, sino que no está tan lejos en impacto literario.
LOS RÉCORDS DE VENTAS DE SUS LIBROS Y DE REPRESENTACIONES DE SUS OBRAS TEATRALES SE MANTIENEN VIGENTES
Su vida
Nacida en 1890, Agatha Mary Clarissa Miller combatió con sus inquietudes artísticas una infancia terminada prematuramente por el fallecimiento de su padre, un vividor que dejó a su esposa e hijos en una precaria posición económica. En 1910, cuando viajó a París para completar sus estudios parecía destinada a la música. Aunque como tantas mujeres de la época dejó atrás sus inquietudes al casarse en 1914 con el aviador Archibald Christie, del que adoptaría el apellido.
Durante la guerra fue primero enfermera voluntaria y luego auxiliar de farmacia, lo que le permitió adquirir los conocimientos de química que resultarían luego tan importantes en sus obras. En 1919 tuvo a su única hija, Rosalind, y en 1920, por una apuesta con su hermana, escribió su primera novela, El misterioso caso de Styles.
A partir de ahí su carrera mantuvo una evolución paulatina de éxito y progresiva mejora literaria para dar un salto en 1926 con su primer gran éxito: El asesinato de Rogelio Ackroy. Ese mismo año sufrió dos duros golpes personales que cambiaron totalmente su carácter: el fallecimiento de su madre y el descubrimiento de la infidelidad de su marido.
AUNQUE HÉRCULES POIROT FUE PROTAGONISTA DE 33 DE SUS NOVELAS, TERMINÓ SINTIENDO ANTIPATÍA POR EL PERSONAJE
Christie desapareció durante once días, una historia que fue la comidilla de los periódicos británicos en el desarrollo del misterio. Lo que se puede decir con seguridad es que a la vuelta su voz narrativa ganó firmeza para establecerse en el baremo de ingenio y calidad del Rogelio Ackroyd, y que puso fin a su matrimonio poco después.
Había nacido el relato característico de Agatha Christie: entorno de clase alta inglesa o internacional, crimen inesperado y reducido grupo de posibles culpables, todos con motivaciones factibles, pero con una única posible respuesta satisfactoria. Quien la encuentra en muchas ocasiones es un detective ya conocido, que se encarga de desentrañar la madeja.
Sus personajes
El más reputado de los hijos de Agatha Christie es Hércules Poirot, el amanerado propietario de unas sobresalientes células grises (en sus propias palabras) y de unas excelentes dotes de observación de la naturaleza humana, que se ha convertido en uno de los más famosos detectives de ficción de la historia. Poirot protagonizó 33 novelas empezando con su aparición en el debut literario de Christie en 1920, así como una cincuentena de relatos, si bien Christie ya dejó escrito su final con Telón, en 1947. Se publicaría en 1975, después de unas cuantas novelas más en las que aparecía.
Aunque sin llegar a los extremos de auténtica fobia que sintieron Arthur Conan Doyle por Sherlock Holmes o Henning Mankell por su comisario Wallander, Christie desarrolló cierta antipatía a Poirot en contraste con su otro gran personaje, la señorita Marple. Esta anciana ingeniosa y metomentodo, con sabiduría de la vida en lugar de los interminables conocimientos intelectuales de Poirot, fue a su vez el eje de una docena de novelas.
Tras el traumático 1926, los años treinta fueron los del éxito absoluto personal y profesional para la autora. En 1930 se casó con el arqueólogo Max Marrowan, catorce años más joven que ella, y al que acompañó en expediciones por todo Oriente Medio. De esos viajes surgieron algunas de sus obras más famosas, como Muerte en el Nilo (1937).
En esa época se publican sus dos mayores éxitos, referentes hasta hoy por la brillantez de su desenlace: Asesinato en el Orient Express (1934) y Diez negritos (1939). Esta última se considera la novela de misterio más vendida de la historia, y curiosamente fue causante de una cierta polémica en la última década.
SU BISNIETO CAMBIO HACE CINCO AÑOS EL TÍTULO UNA DE SUS NOVELAS MÁS FAMOSAS, DIEZ NEGRITOS, POR Y NO QUEDÓ NINGUNO
El bisnieto de la autora, James Prichard, anunció en 2020 que las ediciones sucesivas en idioma inglés se titularían Y no quedó ninguno, título que se ha empleado también en las últimas publicaciones en España mientras que en Francia por ejemplo se optó por Eran diez.
Obras más célebres
Aunque en años sucesivos Christie siguió publicando regularmente novelas (un total de 74), conseguiría sus éxitos más relevantes en el teatro. La obra Testigo de cargo (1946) fue poco después adaptada al cine por Billy Wilder (1957), en la que según Christie era la única de sus versiones al cine que realmente le parecía valiosa.
Aún mayor fue el éxito de La ratonera (1952), obra de la que se realizaron más de 28.000 funciones en el New Ambassador Theatre del West End londinense entre el 25 de noviembre de 1952 y el 16 de marzo de 2020. El parón sólo se debió a la interrupción de los espectáculos teatrales en Londres debido a la pandemia de covid-19. Christie rechazó ofertas para su adaptación al cine para mantener la expectación.
Los últimos años de Christie fueron de vejez activa y tranquila en su casa de campo, con reconocimientos como el de Dama del Imperio Británico, la máxima condecoración posible en su país. Falleció a los 85 años dejando un legado incalculable de horas de entretenimiento.
Recuadros:
El misterio que agrandó la leyenda
El 3 de diciembre de 1926, el coche de Agatha Christie fue encontrado abandonado cerca de una cantera en una zona rural de la campiña inglesa. Desde entonces, con llamamientos de su marido, continuas noticias en los periódicos y la máxima expectación del público, pasaron once días. Su aparición se produjo en Harrogate, a unos 250 kilómetros de distancia, donde se había inscrito en un hotel con el nombre de la amante de su marido. Ni siquiera en su autobiografía reveló décadas después qué había sido de su vida en ese periodo, en el que los expertos consideran que pudo sufrir un episodio de amnesia disociativa producida por estrés emocional. La historia centra una interesante película de 1979, Agatha, protagonizada por Vanessa Redgreave.
El streaming celebra el aniversario
Este año comenzó con el estreno en Netflix de una nueva serie basada en una obra poco recordada de Agatha Christie, El misterio de las siete esferas, con estrellas como Helena Bonham Carter y Martin Freeman. Además, la plataforma Filmin ofrece de manera íntegra la serie Poirot, con David Suchet como el detective. Aunque, según muchos aficionados, quien ha conseguido recientemente ofrecer la mejor versión del presuntuoso belga ha sido Kenneth Brannagh con sus tres películas en las que dirige y encarna al personaje, la última de ellas, Misterio en Venecia, de hace solo dos años (disponible en Disney +). Netflix está también produciendo las sucesivas aventuras de un nada disimulado epígono de Poirot: Benoit Blanc, encarnado por Daniel Craig hasta ahora en tres películas que comenzaron con la exitosa Puñales por la espalda (2019).
El auge del misterio acogedor
Agatha Christie tuvo en su momento una amiga rival en el terreno de la novela de crimen en las clases altas inglesas: Dorothy L. Sayers. Sayers (1893-1957), que empezó a publicar más o menos a la par que Agatha Christie, y sus novelas estuvieron largos años descatalogadas hasta su recuperación ya en este siglo. El éxito sostenido de ambas se ha visto reflejado en la aparición de un subgénero conocido como el cozy mistery, literalmente el “misterio acogedor”, en el que se combinan la novela romántica femenina con la criminal. En España la editorial Alma incluso cuenta con una colección con ese nombre, en la que han aparecido por ejemplo las novelas de Joanna Fluke sobre una detective aficionada y repostera, o las de Sally Goldenbaum sobre un club de costura. Quizá las más exitosas de estas novelas sean la serie del Club del crimen de los jueves, de Richard Osman, que recientemente tuvo una primera adaptación en Netflix.
Desde 2007 se celebra en Puerto de la Cruz (Tenerife) un festival sobre Agatha Christie, del que puede encontrarse información.
La localidad natal de Agatha Christie, Torquay, mantiene un museo de la autora. En la ciudad también es posible realizar recorridos turísticos en recuerdo a su hija predilecta.
Entre los numerosos artículos que dan cuenta del fenómeno que supuso la desaparición de Agatha Christie hace cien años puede consultarse, por ejemplo, uno de Infobae.