El Registro Único de Arrendamientos: el Supremo pone fin a una enorme incertidumbre jurídica, por Silvia Blasco

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN EL ESCAPARATE

SILVIA BLASCO BENITO,

presidenta de FEVITUR. Organización patronal de alquiler de corta estancia en España.

La principal enseñanza de esta historia quizá sea que la seguridad jurídica no se construye acumulando registros, autorizaciones o procedimientos"

El Registro Único de Arrendamientos: el Supremo pone fin a una enorme incertidumbre jurídica

Las sentencias 620/2026, 629/2026 y 697/2026 del Tribunal Supremo han cuestionado los elementos esenciales del denominado Registro Único de Arrendamientos creado por el Real Decreto 1312/2024. La primera resolvió el recurso promovido por la Generalitat Valenciana. La segunda, el interpuesto por APARTUR y ATA. La tercera, el planteado por la Asociación Canaria del Alquiler Vacacional (ASCAV).

Las tres parten de procedimientos distintos, impulsados por actores diferentes y desde territorios distintos. Sin embargo, todas convergen en una misma conclusión: la adaptación española del Reglamento europeo sobre alquileres de corta duración fue más allá de lo que permitían tanto el reparto constitucional de competencias como los principios que deben inspirar una regulación eficaz y proporcionada.

Conviene aclarar algo desde el principio.

Las sentencias no cuestionan la necesidad de disponer de información sobre los alquileres de corta duración. Tampoco cuestionan que las administraciones públicas deban contar con herramientas que permitan conocer mejor la realidad del mercado, combatir el fraude o diseñar políticas públicas basadas en datos.

Cargas administrativas y advertencias

Lo que cuestionan es algo muy distinto.

Cuestionan que, bajo la apariencia de una adaptación técnica de una norma europea, se construyera un sistema que añadía nuevas cargas administrativas sobre actividades que ya estaban sometidas a control público, generando duplicidades, inseguridad jurídica y conflictos competenciales perfectamente evitables.

Lo verdaderamente llamativo es que este desenlace era perfectamente previsible.

Antes de la aprobación de la norma, el propio Consejo de Estado advirtió de los problemas competenciales que planteaba el proyecto. Señaló que el Estado carecía de cobertura suficiente para regular determinados aspectos del Registro Único en los términos planteados y que la función estatal podía ejercerse mediante instrumentos de coordinación e intercambio de información, sin necesidad de crear una nueva capa administrativa sobre estructuras ya existentes.

Las comunidades autónomas alertaron de la invasión competencial.

Las organizaciones empresariales advirtieron de la duplicidad registral.

Los operadores alertaron de los costes y de la inseguridad jurídica que iba a generar el sistema.

Nada de lo que hoy recogen las sentencias apareció por sorpresa.

Y es precisamente aquí donde este asunto deja de ser un debate sobre viviendas turísticas para convertirse en una reflexión sobre la calidad institucional de nuestro país.

Porque cuando una Administración impulsa una norma pese a la existencia de advertencias técnicas relevantes, el problema deja de ser exclusivamente jurídico. Se convierte en una cuestión de responsabilidad pública.

Daños difícilmente reparables

Las consecuencias han sido muy reales.

Miles de operadores iniciaron procedimientos registrales. Muchos propietarios tuvieron que actualizar documentación técnica de sus inmuebles. Otros quedaron atrapados en procesos complejos, costes inesperados o situaciones de incertidumbre que afectaban directamente a su actividad económica. Todo ello para cumplir una obligación cuya configuración jurídica ha sido posteriormente cuestionada por el Tribunal Supremo.

Y conviene recordar quiénes son esos afectados.

No hablamos únicamente de grandes plataformas o fondos de inversión. Hablamos, en gran medida, de pequeños propietarios, autónomos, empresas familiares y emprendedores. Personas que no disponen de departamentos jurídicos especializados ni de estructuras capaces de absorber con facilidad los errores regulatorios de las administraciones.

Mientras tanto, el debate público se desarrolló bajo una narrativa simplista según la cual cualquier crítica al Registro Único equivalía a una oposición al control, a la transparencia o a la legalidad.

La realidad era mucho más sencilla.

Lo que muchas organizaciones veníamos defendiendo era algo elemental: si ya existen registros autonómicos creados por las Administraciones competentes en materia turística, la solución no puede consistir en obligar a los ciudadanos a registrarse una segunda vez ante otra autoridad distinta para acreditar una realidad que ya había sido comprobada por la administración competente.

La buena regulación no consiste en pedir dos veces la misma información.

La buena regulación consiste en hacer interoperables los sistemas existentes.

La buena regulación no consiste en multiplicar procedimientos.

Consiste en simplificarlos.

Y la buena regulación no consiste en trasladar al ciudadano los costes de la falta de coordinación administrativa.

Consiste precisamente en evitarlos.

Injustificable papel de los registradores

Tampoco debería pasar desapercibido el papel que desempeñó el Colegio de Registradores dentro de este modelo.

No corresponde cuestionar una institución que ha desempeñado históricamente una función esencial para la seguridad jurídica preventiva en España. Precisamente por ello resulta legítimo preguntarse si era razonable convertir al Registro de la Propiedad en el eje central de un sistema destinado a supervisar actividades económicas que ya estaban siendo objeto de control administrativo por parte de las comunidades autónomas.

La cuestión no es si los registradores actuaron dentro de las funciones que les fueron atribuidas.

La cuestión es quién decidió atribuirles funciones que nunca debieron formar parte de ese diseño regulatorio.

Porque una institución concebida para proporcionar publicidad y certeza jurídica no debería verse arrastrada al centro de controversias regulatorias que corresponden al ámbito de la acción administrativa y de la distribución territorial de competencias.

La principal enseñanza de esta historia quizá sea que la seguridad jurídica no se construye acumulando registros, autorizaciones o procedimientos.

Se construye mediante normas sólidas, proporcionadas y respetuosas con el ordenamiento jurídico.

Regular más no significa regular mejor.

Y cuando las advertencias técnicas se ignoran, los informes se convierten en un trámite y las dudas jurídicas se subordinan a los objetivos políticos del momento, el resultado suele ser el mismo: años de litigios, recursos públicos desperdiciados y ciudadanos obligados a asumir los costes de errores que nunca cometieron.

Las sentencias del Tribunal Supremo no representan únicamente la corrección de una norma concreta.

Representan algo más importante.

La constatación de que el fin no justifica cualquier medio regulatorio.

Porque la lucha contra cualquier problema social, incluido el acceso a la vivienda, debe desarrollarse dentro de los límites que impone el Estado de Derecho.

No al margen de ellos.

Las democracias sólidas no se distinguen por la cantidad de normas que aprueban, sino por su capacidad para respetar los límites jurídicos que el propio ordenamiento impone a quienes gobiernan.

Y esa es, probablemente, la lección más valiosa que dejan estas sentencias.

Cómo prepararnos para los retos globales de salud, por Salvador Macip

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN EL ESCAPARATE

SALVADOR MACIP,

Médico e investigador, director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya y catedrático de medicina molecular de la Universidad de Leicester

En vez de fortalecer el único organismo capaz de coordinar una respuesta global, lo hemos acabado de despojar del poco poder que tenía"

Cómo prepararnos para los retos globales de salud

Quizás la frase que más recordamos de la época de la pandemia de covid-19 es una afirmación que repetíamos como un mantra para darnos ánimos en los tiempos más difíciles: de esta saldremos mejores. ¿Ha sido así? Si por “mejores” entendemos ser más conscientes de que dependemos los unos de los otros y de que la solidaridad es lo que nos va a salvar de los retos globales de salud, está claro que no, como evidencia el aumento en los últimos cinco años de los discursos xenófobos y egoístas, encabezados por el “nosotros primero” de Trump y de otros políticos que no creen que ayudar al prójimo sea una prioridad. Si “mejores” significa más bien preparados para la siguiente pandemia, la respuesta es igual de contundente: no lo parece.

El efecto secundario

¿Qué ha ido mal? Casi todo. Bajo la presión intensa de la lucha por la supervivencia que representaron los primeros meses de la pandemia, cuando aún no sabíamos a qué clase de enemigo nos enfrentábamos, la respuesta ciudadana fue ejemplar en muchos países, empezando por el nuestro. Esto compensó los tumbos que daban unos dirigentes muy poco preparados para lidiar con una crisis de esas dimensiones, a pesar de que los científicos hacía años que alertaban de su posibilidad.

Pero el efecto secundario de todo eso se diría que ha sido un rebote hacia la despreocupación absoluta. Esta actitud de raíz se ha trasladado a nuestros líderes. Por ejemplo, los ataques frontales de Estados Unidos a cualquier estructura supranacional, aplaudidos por los numerosos imitadores que les van saliendo, han significado que la OMS esté más debilitada que nunca. En vez de fortalecer el único organismo capaz de coordinar una respuesta global, lo hemos acabado de despojar del poco poder que tenía.

Así pues, si nos preguntamos cómo responderíamos ahora a otra amenaza planetaria, solo hace falta fijarse en lo que ha pasado durante el reciente brote de hantavirus en un crucero: se reaccionó tarde, no había protocolos claros y cada país hizo lo que quiso, en general desoyendo las tímidas recomendaciones científicas de la OMS. Los virus de este tipo es muy poco probable que lleguen a dar pandemias, ni siquiera epidemias, pero nada hace pensar que las actuaciones serían diferentes ante un microbio potencialmente más peligroso. Sin la más remota posibilidad de ir coordinados, lo más probable es que viéramos una secuela del desastre organizativo de principios del 2020.

El brote de Ébola que aún azota el Congo es el mejor ejemplo de que la resilencia tendría que ser un asunto global. La desmantelación encubierta del USAID (siglas en inglés de la agencia para el desarrollo internacional del gobierno de los Estados Unidos) que ha llevado a cabo el gobierno de Trump desde su regreso al poder ha dejado desprotegidos a los países centroafricanos que dependían de estos recursos para responder a sus crisis de salud. Algunos expertos calculan que ya hay 750.000 muertos que se podrían haber salvado si USAID hubiera seguido funcionando como siempre. La cifra podría aumentar hasta los 14 millones antes de que Trump termine su segundo mandato, en 2029.

Falta de solidaridad

Estas cifras son una cuantificación de una realidad incontestable: no estamos mejor que antes de la pandemia, sino al contrario. El problema no es tanto que existan personajes que, como Trump o toda la ultraderecha europea, prioricen el bienestar de los locales hasta el punto de empujar a una muerte certera a los que no tienen tanta suerte, si no que estos políticos son el reflejo de una masa considerable de personas (las que los han votado) que no creen que en la solidaridad ni en ayudar a los más necesitados.

Hay que tener en cuenta que una de las característiques que han permitido a nuestra especie sobrevivir y convertirse en una de las más exitosas del planeta es precisamente la colaboración. Sin la capacidad de colaborar no hubiéramos podido jamás formar estructuras sociales tan grandes y complejas como las que tenemos, y seguiríamos viviendo en grupos pequeños, como los demás primates. Las grandes comunidades empezaron a establecerse a partir del surgimiento de agricultura, hace más de doce mil años, lo que probablemente nos obligó a expandir los límites naturales de nuestra capacidad de trabajar para un objetivo común. Esto parece que lo hemos olvidado.

Es triste, pues, que después de vencer instintos animales ancestrales como son el individualismo y la xenofobia, que tenían un sentido en el principio de la historia cuando nos teníamos que proteger de los extraños que amenazaban nuestra supervivencia, ahora volvamos a caer en los mismos errores del pasado. No ver la humanidad como una sola unidad acaba siendo perjudicial, incluso para los partidarios de dar prioridad a ciertos grupos étnicos o socioculturales: hay estudios que demuestran que, cuanto mayores son las desigualdades sociales en un país, peor es la calidad de vida para todos, ricos y pobres.

Ante este resurgimiento del egoísmo ancestral humano, Europa está intentando organizar una estructura que permita más resilencia ante crisis de salud, coordinada a nivel continental. No es la solución al problema, pero es una buena noticia. Por lo menos mitigará en parte los efectos de la “doctrina Trump”, por llamarla de alguna manera. Pero para estar verdaderamente tranquilos haría falta un cambio de perspectiva que trasladara este tipo de iniciativas al resto del planeta y esto, por desgracia, no parece que vaya a pasar en los próximos años.

El peligro de creerse internet, por Delia Rodríguez

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

LA @

DELIA RODRÍGUEZ,

periodista especializada en digital

Internet está lleno de mentiras, y eso hace que sea más fácil deslizarse en ellas. Además de quienes cobran a escondidas, están los que hacen pasar por suyo un talento artificial"

El peligro de creerse internet

Durante la mayor parte de mi carrera he sido periodista digital. Mi trabajo consistía en averiguar qué ocurría en internet y en contarlo allí mismo y de la mejor manera posible. Además de una miopía galopante, le debo a mi especialidad un instinto bastante desarrollado para detectar qué contenido aparentemente inocente intenta en realidad manipularnos con fines comerciales o ideológicos. Incluso escribí un libro sobre ello. Pero cada vez puedo fiarme menos de mis conocimientos.

Éxitos irreales

La revista New York desveló en mayo que buena parte de los éxitos virales “espontáneos” que vemos a diario, como canciones, películas, influyentes, memes o dramas de famosos, son campañas de publicidad encubierta organizada por agencias de marketing. La idea no es nueva (Shakespeare ya puso a Casio a escribir cartas falsas del “público” para convencer a Bruto de que debía unirse a la conspiración contra Julio César), pero ni siquiera los profesionales sospechábamos que se había llegado a tal punto. El cofundador de Gudea, una empresa que analiza el origen de estos fenómenos, reconocía no haber visto una tendencia “real” desde hace tiempo. Para Joe Lim, el creador de Floodify -una compañía que llegó a operar con 65.000 cuentas zombi y a publicar 50.000 vídeos al día en X, TikTok, Instagram y YouTube- el 90% de lo que vemos en internet es publicidad encubierta. Está convencido de que en tres o cinco años las audiencias dejarán de creer en nada de lo que ven.

Las agencias pagan a pequeñas cuentas para que repliquen opiniones sobre sus clientes y despiecen y republiquen clips de vídeo. El objetivo es triple: darle un empujón al algoritmo para que fomente el contenido, convencer a los humanos de que la tendencia es real para que se unan a ella, y engañar a los periodistas para que la publiquen en sus medios. Cada uno de estos mecanismos se retroalimenta entre sí.

The Guardian explicó recientemente que incluso los grupos de música independiente más desconocidos utilizan estas artes porque sienten que es su única vía de entrar en la conversación. En España, un pequeño escándalo sucedió en abril cuando la escritora Luna Miguel desveló que muchos booktokers que reseñan obras literarias en vídeos cortos cobraban tarifas elevadas por mencionar libros sin advertir de que se trataba de publicidad. Como miembro de la generación X, crecí esperando poco de Hollywood o las multinacionales, pero sí creí que internet serviría de refugio para el talento ante la lógica de mercado más cruel. Sin embargo, ni la literatura ni la música menos comercial se escapan.

Batallas geopolíticas

El escándalo de Cambridge Analytica demostró que las redes sociales son escenario de batallas geopolíticas, y que bots y trolls malintencionados las pueblan. Hay que ser muy ingenuos para no darse cuenta de que a veces los influyentes “olvidan” escribir la etiqueta #ad en sus publicaciones. Pero no esperábamos que hasta los fans de los nichos culturales más diminutos pudieran estar vendidos.

Internet está lleno de mentiras, y eso hace que sea más fácil deslizarse en ellas. Además de quienes cobran a escondidas, están los que hacen pasar por suyo un talento artificial o lo utilizan para inflar fantasías. En Substack me encuentro con autores que intentan despuntar escribiendo con IA; en Instagram con autónomos que para conseguir más ventas fabulan éxitos y seguidores; en LinkedIn con profesionales que inventan historias para llamar la atención; en X con hilos imaginarios copiados de otros foros cuyo único fin es monetizar la polémica. Muchos podcasts son pura fachada, apenas una excusa para investir de autoridad a sus protagonistas. Pinterest y Reddit tienen un serio problema de contenido sintético y cuentas fantasma que pone en peligro su experiencia de uso.

Verdades y mentiras, buenas y malas intenciones, humanos y máquinas son difícilmente distinguibles. TikTok y Meta eliminan cientos de millones de cuentas ilegítimas al año. Abundan los vídeos cortos verticales sin sentido generados algorítmicamente, pero incluso en los que están protagonizados por humanos, guion y descripción pueden estar elaborados por máquinas. Algunas secciones de comentarios parecen un diálogo entre androides. Se estima que el 30% de las reseñas de productos no son auténticas. En esta guerra de EE.UU., Israel e Irán, los profesionales del análisis forense de imagen se han visto sobrepasados por la cantidad y calidad de la propaganda.

No es que internet fuera antes un paraíso, pero desde finales de 2022, tras la audiovisualización y profesionalización de las redes postpandemia y la irrupción de la inteligencia artificial generativa, se ha acelerado y expandido un tipo de adulteración de la realidad que ya estaba en marcha. Y es un problema, porque las métricas del éxito son un radar social que nos indica qué somos y qué nos interesa como sociedad, y corremos el riesgo de creer en una imagen falsa de nosotros mismos.

15º aniversario del European Law Institute, por Teresa Rodríguez de las Heras. Presidenta del ELI

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ÁMBITO EUROPEO

TERESA RODRÍGUEZ DE LAS HERAS BALLELL,

Presidenta del European Law Institute (ELI) Catedrática de Derecho Mercantil, Universidad Carlos III de Madrid

Superado el hartazgo de una actividad regulatoria ciertamente desaforada debe venir la calma, pero no la quietud, y menos aún la parálisis"

El 15º aniversario de la fundación del European Law Institute

El 1 de junio de 2026 marca el 15º aniversario de la fundación del European Law Institute (ELI)1. Los aniversarios son ocasiones para la memoria y la celebración por lo logrado, pero son, sobre todo, momentos de reflexión sobre el presente y ocasiones singularmente fértiles para pensar el futuro. Tres lustros podrían parecer una corta historia, sin embargo, en estos quince años, el ELI ha ganado dimensión, escala e influencia de forma extraordinaria y se ha convertido en un foro independiente de referencia, en un catalizador del debate de política legislativa a nivel global, y en un promotor de la reforma y la modernización legislativas con instrumentos de soft-law en todas las áreas del Derecho2.

Multilateralismo cuestionado

El ELI celebra su joven aniversario en un contexto internacional radicalmente diferente, con un multilateralismo frontalmente cuestionado, unas organizaciones internacionales intencionadamente debilitadas para convertir las delicadamente tejidas relaciones de cooperación en oportunistas interacciones desiguales entre Estados, guiadas por la insensible lógica transaccional, y una escena geopolítica turbulenta, fracturada y lastrada por la desconfianza. Tras décadas de construcción robusta y leal de una comunidad jurídica global, el presente muestra que vivimos en la “Era de la Fragilidad”, una alarmante fragilidad multidimensional. Las fracturas del presente evidencian una triple fragilidad del mundo contemporáneo: la fragilidad del planeta, que nos enfrenta al reto, esperemos que no demasiado tardío e irremediable, de hacer nuestras sociedades sostenibles; la fragilidad del ser humano, expuesto principalmente hoy por la Inteligencia Artificial (IA) al dilema apabullante de imaginar futuros utópicos de trascendencia o de temer los horizontes más distópicos que encierran incluso un genuino riesgo existencial; y la fragilidad de la Ley y del Estado de derecho, sumidos en un ataque sistemático y descarado y enfrentados a sus propias limitaciones inherentes de legitimidad, justicia y eficacia. Consciente de este presente, el ELI ha hecho suya esta fragilidad como misión, ha interiorizado estas fragilidades, que ha convertido en sus ejes de reflexión, de acción y de propuesta para la adopción de sus instrumentos de política y reforma legislativas3.

Raíces europeas

Las raíces europeas del ELI la hacen también sensible al radical cambio estratégico con que la Unión Europea se ha enfrentado a este nuevo, ciertamente imprevisible e incómodo, contexto geopolítico. Tras el intenso despliegue normativo y regulatorio con el que la UE cerró el ciclo 2019-2024 – Comisión Von der Leyen I – se aboga ahora por una “simplification revolution”. Esta estrategia de simplificación está tensionada por dos fuerzas, una externa y otra interna. Una geopolítica, en la que se defiende, ya sin contención alguna, una retórica antiregulación que cuestiona radicalmente todo marco de derecho internacional y, en particular, los esfuerzos dirigidos a la gobernanza de la IA, acusando toda regulación en este sentido de excesos e ineficiencias, de intromisión en el mercado y del fracaso de un modelo económico europeo en declive. Este argumentario ha calado con gran facilidad en un terreno ya abonado por el diagnóstico y las advertencias y recomendaciones de los Informes Draghi y Letta, sobre el futuro de Europa. Las preocupaciones, legítimas e identificadas con finura y agudeza por sus autores, sobre el impacto de la regulación (excesiva) en la competitividad, la innovación y la prosperidad de Europa, han dado razones a la repetidamente alegada “fatiga regulatoria”.

Sin embargo, a pesar de la hostilidad del entorno geopolítico en el que la UE debe bracear, la sensatez de una “pausa regulatoria” no debe conducir a la temeridad de una retirada del terreno global o una renuncia al modelo europeo. La UE debe luchar por preservar y reforzar su soberanía digital y apuntalarla en el modelo de valores europeo. Esta soberanía digital naturalmente requiere financiación, tejido industrial, ciencia básica y aplicada e innovación tecnológica. Pero además acción política, compromiso ciudadano y un marco normativo facilitador que mire hacia los nuevos horizontes (IA sostenible, IA agéntica, computación cuántica, robots polifuncionales) y anticipe el escenario, que propongo, de las sociedades híbridas4.

Superado el hartazgo de una actividad regulatoria ciertamente desaforada debe venir la calma, pero no la quietud, y menos aún la parálisis y la retirada de la escena internacional. La pasividad por temor a ahondar en un problema que debe resolverse con acciones adecuadas es tan perniciosa como la respuesta excesiva o desencaminada.

La gobernanza de la IA

En este contexto, la gobernanza de la IA se ha convertido en un eje vertebrador de las estrategias de sostenibilidad, de soberanía digital y de resiliencia jurídica, tecnológica y social. Por ello, pensar y consensuar un modelo para la IA es pensar y consensuar un modelo de sociedad que incorpora la reflexión y la acción sobre las tres dimensiones de la fragilidad actual. Es un posicionamiento ante el reto de la sostenibilidad; una respuesta a los peligros y las promesas de una economía de la IA, hoy asimétrica, desigual, con altísimos niveles de integración vertical y preocupantes grados de concentración empresarial; y, finalmente, un desafío a la resiliencia del Estado de derecho.

Abogamos por superar una visión reduccionista de la IA como simple producto y entenderla también como una palanca cultural y de construcción civilizatoria. La prometida estrategia “AI Continent” para la UE requiere articular también estructuras jurídicas facilitadoras de la adopción de la IA – con un marco jurídico-privado para la “Economía de Agentes de IA”5–, ofrecer instrumentos de certidumbre y previsibilidad al mercado6, acompañar su incorporación con el liderazgo científico y técnico en computación cuántica y otras áreas de pensamiento y desarrollo humanista, y apostar por un uso responsable de la IA en todos los frentes que, lejos de una simplista visión instrumentalista de la IA, se atreva a pensar el mundo en términos imaginarios de “hibridación”.

[1] Sobre la institución, su origen, sus objetivos y su misión, https://www.europeanlawinstitute.eu/about-eli/.
[2] El ELI cuenta con 1800 miembros individuales que recorren todas las profesiones jurídicas y representan hoy la comunidad jurídica en 64 países y con 200 miembros institucionales, que reflejan las raíces europeas de la institución, pero la clara vocación internacional: https://www.europeanlawinstitute.eu/membership/current-members/.
[3] Tres ejes temáticos que ordenan la amplia actividad del ELI, sus proyectos y sus instrumentos: Rule of Law and the Convergence of Legal Systems; Law and Governance for the Digital Age; Climate Justice and Sustainable Societies.
[4] Teresa Rodríguez de las Heras Ballell, “Editorial: The Next Frontier for Private Law: Envisioning Rules and Constructing Legal Fictions for an AI-Human Hybrid Society”, Journal of European Consumer and Market Law (EuCML), Vol. 15, Issue 1 (2026) pp. 1 – 5.
[5] El ELI ha aprobado sus Guiding Principles and Model Rules on Digital Assistants for Consumer Contracts, en línea con las iniciativas internacionales de CNUDMI/UNCITRAL con la adopción de la Ley Modelo de Contratación Automatizada.
[6] Con el proyecto de ELI Model Contractual Terms on Automated Contracting and Digital Assistants in Business and Consumer Transactions (B2C and B2B), in collaboration with UNCITRAL Contractual Terms.

EUROPEAN SCOPE

TERESA RODRÍGUEZ DE LAS HERAS BALLELL,

President of the European Law Institute (ELI) Senior lecturer in Commercial Law, Carlos III University of Madrid

Now that we have overcome the weariness caused by what was certainly an excessive level of regulatory activity, calm must now set in – but not stagnation, and certainly not paralysis."

The 15th anniversary of the founding of the European Law Institute

 

1 June 2026 marks the 15th anniversary of the founding of the European Law Institute (ELI)1. Anniversaries are occasions to remember and celebrate what has been achieved, but they are, above all, moments to reflect on the here and now and particularly valuable opportunities to think about the future. Three lustrums may seem like a short period of time; however, over these fifteen years, the ELI has grown extraordinarily in scope, scale and influence, and has become a leading independent forum, a catalyst for global debate on legislative policy, and a promoter of legislative reform and modernisation through soft-law instruments in all areas of law2.

Multilateralism under scrutiny

The ELI is celebrating its first anniversary against a radically different international backdrop, with multilateralism coming under direct challenge, international organisations deliberately weakened in order to transform delicately woven cooperative relationships into opportunistic, unequal interactions between States guided by a callous transactional logic, and a turbulent, fractured geopolitical landscape weighed down by mistrust. After decades of steadfast and committed efforts to build a global legal community, the current situation shows that we are living in the “Age of Fragility” – a period of alarming, multidimensional fragility. Fractures in the here and now reveal a threefold fragility in the contemporary world: the fragility of the planet, which confronts us with the challenge – hopefully not too late and not yet irreversible – of making our societies sustainable; the fragility of human beings, who are today exposed, primarily by Artificial Intelligence (AI), to the overwhelming dilemma of either imagining utopian futures of transcendence or fearing the most dystopian horizons, which even harbour a genuine existential risk; and the fragility of the Law and the Rule of Law, which are under systematic and brazen attack and confronted with their own inherent limitations in terms of legitimacy, justice and effectiveness. Aware of this reality, the ELI has embraced this fragility as its mission; it has internalised these fragilities, turning them into the cornerstones of its reflection, action and proposals for the adoption of its policy instruments and legislative reforms3.

European roots

The ELI’s European roots also make it sensitive to the radical strategic shift with which the European Union has responded to this new, certainly unpredictable and uncomfortable, geopolitical context. Following the intensive legislative and regulatory drive with which the EU brought the 2019–2024 cycle to a close, Von der Leyen’s 1st Mandate, there is now a call for a “simplification revolution”. This simplification strategy is subject to pressure from two forces, one external and the other internal. A geopolitical landscape in which an anti-regulation rhetoric is now being championed without any restraint whatsoever, radically calling into question the entire framework of international law and, in particular, efforts aimed at governing AI, whilst accusing any regulation in this regard of excesses and inefficiencies, of market interference and of the failure of a European economic model in decline. This line of argument has taken root very easily in a climate already prepared by the analysis, warnings and recommendations contained in the Draghi and Letta reports on the future of Europe. The concerns – which are legitimate and have been identified with subtlety and insight by the authors – regarding the impact of (excessive) regulation on Europe’s competitiveness, innovation and prosperity have provided grounds for the frequently cited “regulatory fatigue”.

However, despite the hostile geopolitical environment in which the EU must operate, the wisdom of a “regulatory pause” must not lead to the recklessness of withdrawing from the global stage or abandoning the European model. The EU must strive to preserve and strengthen its digital sovereignty and anchor it in the European values-based model. This digital sovereignty naturally requires funding, an industrial base, basic and applied science, and technological innovation. But also political action, civic engagement and a supportive regulatory framework that looks towards new horizons (sustainable AI, agentic AI, quantum computing, multifunctional robots) and anticipates the scenario – which I propose – of hybrid societies4.

Having overcome the weariness caused by what was certainly an excessive level of regulatory activity, calm must now set in – but not stagnation, and certainly not paralysis or withdrawal from the international stage. Passivity based on a fear of delving into a problem that needs to be resolved through appropriate action is just as harmful as an excessive or misguided response.

AI governance

In this context, AI governance has become a cornerstone of strategies for sustainability, digital sovereignty and legal, technological and social resilience. Therefore, devising and agreeing on a model for AI means devising and agreeing on a model for society that incorporates reflection and action on the three dimensions of our current fragility. It is a stance in the face of the challenge of sustainability; a response to the dangers and promises of an AI-driven economy – which is currently asymmetrical and unequal, with extremely high levels of vertical integration and worrying degrees of corporate concentration; and, finally, a challenge to the resilience of the Rule of Law.

We advocate moving beyond a reductionist view of AI as merely a product and also understanding it as a cultural catalyst and a force for the development of civilisation. The proposed “AI Continent” strategy for the EU must also establish legal structures that facilitate the adoption of AI – including a private-law framework for the “AI Agents Economy”5, to provide the market with tools that ensure certainty and predictability6, to support its implementation through scientific and technical leadership in quantum computing and other areas of humanistic thought and development, and to commit to the responsible use of AI on all fronts – a commitment which, far from a simplistic, instrumentalist view of AI, dares to think of the world in imaginative terms of “hybridisation”.

[1] To find out more about the organisation, its origins, objectives and mission, please visit https://www.europeanlawinstitute.eu/about-eli/.
[2] The ELI has 1,800 individual members spanning the entire legal profession, who today represent the legal community in 64 countries, and 200 institutional members, reflecting the organisation’s European roots but also its clear international focus: https://www.europeanlawinstitute.eu/membership/current-members/.
[3] Three thematic areas that underpin the ELI’s wide-ranging activities, projects and tools: Rule of Law and the Convergence of Legal Systems; Law and Governance for the Digital Age; Climate Justice and Sustainable Societies.
[4] Teresa Rodríguez de las Heras Ballell, “Editorial: The Next Frontier for Private Law: “Envisioning Rules and Constructing Legal Fictions for an AI-Human Hybrid Society”, Journal of European Consumer and Market Law (EuCML), Vol. 15, Issue 1 (2026) pp. 1 – 5.
[5]The ELI has endorsed its Guiding Principles and Model Rules on Digital Assistants for Consumer Contracts, in line with the international initiatives of UNCITRAL following the adoption of the Model Law on Automated Contracting.
[6]Through the project entitled ELI Model Contractual Terms on Automated Contracting and Digital Assistants in Business and Consumer Transactions (B2C and B2B), in collaboration with UNCITRAL Contractual Terms.

El Notariado ante el reto internacional: colaboración con la Academia de Derecho Europeo (ERA), por Pablo Vázquez

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ÁMBITO EUROPEO

PABLO VÁZQUEZ MORAL,

notario de Sant Feliu de Guíxols y censor primero de la Junta Directiva del Colegio Notarial de Cataluña

ERA es el proveedor líder de formación jurídica en el continente. Entre sus patronos se encuentran los 27 Estados de la UE, el Reino Unido y diversas instituciones de la Unión"

El Notariado ante el reto internacional: colaboración con la Academia de Derecho Europeo (ERA)

En un entorno globalizado como el actual, la práctica diaria del Notariado español ha experimentado una transformación profunda. Hoy en día es habitual que a nuestros despachos acudan ciudadanos extranjeros para otorgar todo tipo de negocios jurídicos: compraventas, herencias, testamentos… Esta realidad nos exige aplicar de forma constante el Derecho Internacional Privado, una materia regida de forma directa por reglamentos comunitarios. Ante este escenario, la formación continua de máxima calidad no es un accesorio, sino una necesidad absoluta para garantizar la seguridad jurídica.

Una provechosa alianza

Precisamente con esta finalidad formativa, hace más de cincos años se constituyó en el Colegio Notarial de Cataluña, con las catedráticas Cristina González Beilfuss y Beatriz Añoveros Terradas, el Instituto Notarial de Derecho Internacional Privado (INDIP). Y fue a través de Cristina González Beilfuss, miembro de su patronato, que contactamos con la Academia de Derecho Europeo (ERA, por sus siglas en alemán), institución europea de referencia en este ámbito que, a pesar de su relevancia, muchos notarios y juristas en España desconocen. Con el objetivo de situar al Notariado a la vanguardia, la Junta Directiva del Colegio Notarial de Cataluña está consolidando una provechosa alianza con ERA, permitiéndonos estrechar lazos con una entidad que es un auténtico referente en la aplicación del derecho comunitario.

Fundada en 1992 por iniciativa del Parlamento Europeo, ERA nació como una fundación pública sin ánimo de lucro con sede en la histórica ciudad de Tréveris (Alemania). Su creación respondió a un momento clave de la integración europea, con la consolidación del Mercado Único, donde se hacía indispensable una aplicación uniforme y coherente del derecho comunitario.

Hoy en día, ERA es el proveedor líder de formación jurídica en el continente. Cuenta con el respaldo institucional de sus patronos, entre los que se encuentran los 27 Estados miembros de la Unión Europea —España se adhirió formalmente en el año 2001—, el Reino Unido y diversas instituciones de la UE. Cofinanciada por la Unión Europea y el Estado federado alemán de Renania-Palatinado, su misión fundamental es capacitar a jueces, fiscales, notarios, abogados, funcionarios y juristas de toda Europa, dotándolos de las herramientas y redes de contactos necesarias para aplicar con eficacia el marco normativo común.

La propuesta de la Academia destaca por su enfoque práctico y su adaptabilidad. Diseñada por un equipo internacional de juristas, abarca todas las ramas del derecho europeo a través de múltiples formatos: conferencias presenciales, programas híbridos, seminarios en línea y productos de aprendizaje electrónico (e-learning). Además, publica de forma trimestral la prestigiosa revista jurídica ERA Forum.

Más allá del aprendizaje técnico, los eventos de ERA se han convertido en un foro de debate de primer nivel. Ofrecen una oportunidad inigualable para que profesionales de distintos Estados miembros intercambien experiencias directas, unificando criterios de interpretación y elevando las inquietudes de la práctica diaria hacia las propias instituciones de la Unión.

Colaboración mutua

Esta provechosa colaboración mutua se ha materializado con fuerza en el ámbito del derecho privado, un terreno donde el Notariado ejerce un papel crucial. El despliegue de esta alianza en Barcelona se ha estructurado a través de dos grandes hitos especializados.

La primera gran cita tuvo lugar en octubre de 2024 con la Conferencia anual sobre Derecho de familia europeo. En ella se abordaron cuestiones de máxima complejidad práctica, tales como la protección transfronteriza de adultos vulnerables en la Unión Europea y las dificultades inherentes a la preparación y redacción de contratos matrimoniales con elementos internacionales.

Dando continuidad a este éxito formativo, el pasado mes de mayo de 2026 el Colegio Notarial de Cataluña albergó la Conferencia anual sobre el Derecho europeo de sucesiones. Durante estas jornadas, ponentes de la máxima relevancia académica y judicial europea —incluyendo catedráticos de universidades de Barcelona, Tréveris, Leiden y Lieja, notarios y magistrados de tribunales supremos— analizaron al detalle la jurisprudencia más reciente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) respecto al Reglamento 650/2012 de sucesiones. Se debatieron cuestiones tan vivas como la expedición del certificado sucesorio europeo, la identificación de activos, el impacto de la digitalización, la labor del notario en materia sucesoria transfronteriza y las lecciones aprendidas tras años de aplicación de la norma.

Estas conferencias no solo sirven para desgranar las últimas sentencias del TJUE o anticipar reformas normativas, sino que actúan como un extraordinario catalizador de relaciones humanas y profesionales. En las pausas de trabajo los asistentes pudieron tejer redes de colaboración directa con juristas de múltiples nacionalidades. Para un notario español, conocer personalmente a los operadores jurídicos que aplican las mismas normas en Francia, Alemania o Rumanía resulta de una utilidad incalculable a la hora de resolver dudas en escrituras transfronterizas futuras.

Acoger a una institución de la talla y el prestigio de ERA consolida al Colegio Notarial de Cataluña como un referente en la formación jurídica internacional y demuestra nuestro firme compromiso con la excelencia. Seguiremos impulsando esta colaboración para que el derecho europeo no sea percibido como una normativa lejana, sino como una herramienta cotidiana que dominamos con absoluta seguridad en beneficio de los ciudadanos.

ÁMBITO EUROPEO

PABLO VÁZQUEZ MORAL,

notary of Sant Feliu de Guíxols and senior auditor of the Board of Directors of the Notarial Association of Cataluña

ERA is the leading provider of legal training on the continent. Its members include the 27 EU Member States, the United Kingdom and various EU institutions"

The Notarial Profession Facing International Challenges: Collaboration with the European Law Academy (ERA)

In today’s globalised world, the day-to-day practice of the Spanish notarial profession has undergone a profound transformation. Nowadays, it is common for foreign nationals to visit our offices to carry out all manner of legal transactions: purchases and sales, inheritances, wills… This reality requires us to consistently apply Private International Law, a field governed directly by EU regulations. Against this backdrop, top-quality continuous training is not a luxury, but an absolute necessity to ensure legal certainty.

A beneficial alliance

It was precisely with this aim for training in mind that, more than five years ago, the Notarial Institute of Private International Law (INDIP) was established at the Notarial Association of Catalonia, under the leadership of Professors Cristina González Beilfuss and Beatriz Añoveros Terradas. It was through Cristina González Beilfuss, a member of its board of trustees, that we made contact with the Academy of European Law (ERA, as it is known by its German acronym), a leading European institution in this field which, despite its importance, is unknown to many notaries and legal professionals in Spain. With the aim of positioning the Notarial Profession at the forefront, the Board of Directors of the Notarial Association of Catalonia is forging a beneficial alliance with ERA, enabling us to strengthen our ties with an organisation that is a true leader in the application of EU law.

Founded in 1992 through an initiative of the European Parliament, ERA was established as a public, non-profit foundation based in the historic city of Trier (Germany). Its creation came at a pivotal moment in European integration, with the consolidation of the Single Market, when a uniform and consistent application of Community law had become essential.

Today, ERA is the leading provider of legal training on the continent. It enjoys the institutional support of its members, which include the 27 Member States of the European Union — Spain formally joined in 2001 —, the United Kingdom and various EU institutions. Co-funded by the European Union and the German federal state of Rhineland-Palatinate, its key mission is to train judges, prosecutors, notaries, lawyers, civil servants and legal professionals across Europe, equipping them with the tools and networks necessary to effectively implement the common regulatory framework.

The Academy’s proposal stands out due to its practical approach and its adaptability. Designed by an international team of legal experts, it covers all areas of European law through a range of formats: in-person conferences, hybrid programmes, online seminars and e-learning resources. It also publishes the prestigious legal journal ERA Forum on a quarterly basis.

Beyond technical learning, ERA events have become a leading forum for debate. They offer an unrivalled opportunity for professionals from different Member States to exchange first-hand experiences, thereby unifying interpretation criteria and bringing the concerns arising from day-to-day practice to the attention of the European Union’s institutions themselves.

Mutual cooperation

This mutually beneficial collaboration has been particularly evident in the field of private law, an area in which the notarial profession plays a crucial role. The roll-out of this partnership in Barcelona has been organised around two major specialised milestones.

The first major event took place in October 2024 with the Annual Conference on European Family Law. The conference addressed issues of the utmost practical complexity, such as the cross-border protection of vulnerable adults in the European Union and the difficulties inherent in preparing and drafting marriage contracts with international features.

Building on this success in training, last May 2026 the Notarial Association of Catalonia hosted the Annual conference on European succession law. During the conference, speakers of the highest academic and judicial standing in Europe — including senior lecturers from the universities of Barcelona, Trier, Leiden and Liège, as well as notaries and judges from supreme courts — analysed in detail the most recent case law of the Court of Justice of the European Union (CJEU) concerning Regulation 650/2012 on succession. The discussions covered such topical issues as the issue of the European Certificate of Succession, the identification of assets, the impact of digitalisation, the role of the notary in cross-border succession matters, and the lessons learnt following years of implementing the regulation.

These conferences not only serve to analyse the latest rulings of the CJEU or anticipate regulatory reforms, but also act as an exceptional catalyst to build personal and professional relationships. During breaks in the proceedings, participants were able to forge direct collaborative links with legal professionals of various nationalities. For a Spanish notary, being able to meet in person the legal practitioners who apply the same regulations in France, Germany or Romania is of enormous value when it comes to resolving any queries regarding future cross-border deeds.

Hosting an institution of the calibre and prestige of ERA cements the Notarial Association of Catalonia’s position as a leading centre for international legal education and demonstrates our firm commitment to excellence. We will continue to promote this collaboration so that European law is not seen as a distant set of regulations, but as an everyday tool that we can use with complete confidence for the benefit of citizens.

Riesgos dispersos y una crisis sin nombre, por Gonzalo Gómez Bengoechea

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ALDEA GLOBAL

GONZALO GÓMEZ BENGOECHEA,

profesor del Departamento de Economía de la Universidad Pontificia Comillas.

Históricamente, las crisis no surgen solo por la existencia de desequilibrios, sino por la interacción inesperada entre ellos"

Riesgos dispersos y una crisis sin nombre

Además de por su manual universitario, el economista Paul Samuelson es conocido por haber acuñado uno de los aforismos económicos más citados: “De las últimas 5 crisis financieras, el mercado ha previsto 10”. Samuelson aludía al desacople existente entre mercados financieros y economía “real” y a la recurrencia e imprevisibilidad de las crisis financieras; siempre aparecen cuando -y donde- casi nadie las espera.

Mapa de riesgos

Si en 2001 fueron las .com, en 2008 las hipotecas subprime y en 2010 Grecia y la Eurozona, hoy se dibujan nuevas vulnerabilidades que podrían desencadenar una nueva crisis financiera, según muchos analistas y expertos. El mapa de riesgos presenta cuatro áreas de inestabilidad para la económica mundial: los mercados de crédito privado, el endeudamiento público americano, el entorno geopolítico global y la sincronización de los mercados financieros a través de la Inteligencia Artificial (IA)

En primer lugar, el private credit es una forma de financiación en la que empresas obtienen préstamos directamente de fondos de inversión u otros prestamistas privados, en lugar de acudir a bancos o de emitir bonos. Fondos como Apollo, Blackstone, KKR o Carlyle sustituyen parcialmente a los bancos, generalmente asumiendo mayores riesgos y facilitando la expansión de sectores emergentes. El mercado global supera actualmente los US$2–3,5 billones de activos gestionados y continúa creciendo con rapidez.

Presenta, sin embargo, dos vulnerabilidades estructurales relevantes. Primero, una elevada exposición a empresas altamente apalancadas y, segundo, una concentración significativa en compañías tecnológicas y de software. Estas características aumentan la sensibilidad del sector a un deterioro económico, subidas de tipos de interés y posibles disrupciones tecnológicas.

A pesar de estos riesgos, existen varias razones para evitar una visión excesivamente alarmista al respecto. El nivel de apalancamiento del sistema financiero es significativamente menor que antes de la crisis de 2008, las conexiones entre el private credit y los bancos son relativamente limitadas y los supervisores llevan años evaluando sus posibles vulnerabilidades.

Deuda pública de EE.UU.

En segundo lugar, la evolución de la deuda pública estadounidense supera ya los 39 billones de dólares, un nivel sin precedentes en tiempos de paz. Ha aumentado desde el 60% del PIB en 2007 hasta cerca del 125% en la actualidad. Este incremento refleja no solo el impacto de la crisis financiera de 2008 y de la pandemia, sino la recurrencia de déficits presupuestarios estructurales elevados, incluso en períodos de crecimiento económico.

La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) prevé que los déficits continúen por encima del 6% del PIB durante la próxima década, impulsados por el envejecimiento, el aumento del gasto en Medicare y los intereses de la deuda. Además, los planes de expansión del gasto público y las dificultades políticas para aprobar ajustes fiscales significativos apuntan a un mayor deterioro de las cuentas públicas. Aunque Estados Unidos mantiene ventajas únicas derivadas del papel del dólar como moneda de reserva global, la trayectoria actual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal a largo plazo y podría incrementar la presión sobre los tipos de interés, la inflación y la estabilidad de los mercados financieros.

En tercer lugar, una escalada de la guerra en Oriente Medio podría provocar nuevas interrupciones en el suministro energético y un aumento significativo de los precios del petróleo y el gas. Esto se traduciría en presiones inflacionistas y elevando los costes de producción para empresas y consumidores y, consecuentemente, un crecimiento económico débil con tipos de interés elevados durante más tiempo. El mecanismo de contagio sería el ya conocido: energía más cara implicaría mayor inflación; una inflación más elevada obligaría a mantener tipos de interés altos; unos costes financieros mayores aumentarían la presión sobre empresas endeudadas, elevando el riesgo de impagos y pérdidas en fondos de crédito privado.

Riesgo adicional

Finalmente, un riesgo adicional, todavía difícil de cuantificar, es el creciente uso de la IA en los mercados financieros. La IA ya se emplea en áreas como la gestión de liquidez y tesorería, la evaluación de riesgos y la respuesta automática a eventos de mercado. Aunque estas herramientas pueden mejorar la eficiencia, también podrían amplificar futuras crisis al favorecer decisiones simultáneas y reacciones extremadamente rápidas por parte de instituciones financieras. Si los distintos algoritmos responden de forma similar ante una perturbación, podrían generarse comportamientos sincronizados que intensifiquen la volatilidad y aceleren las ventas masivas de activos.

En resumen, la próxima crisis probablemente no se parecerá a la anterior. El crédito privado representa una vulnerabilidad real; la deuda pública estadounidense preocupa de forma creciente a los bancos centrales; la geopolítica puede actuar como detonante de nuevas tensiones inflacionistas; y la inteligencia artificial introduce riesgos inéditos por su capacidad de acelerar y sincronizar decisiones financieras. La clave, por tanto, no está en identificar y abordar una única amenaza aislada, sino en comprender cómo riesgos aparentemente independientes pueden terminar conectándose. Históricamente, las crisis no surgen solo por la existencia de desequilibrios, sino por la interacción inesperada entre ellos.

ALDEA GLOBAL

GONZALO GÓMEZ BENGOECHEA,

lecturer in the Department of Economics at Comillas Pontifical University.

Historically, crises do not arise solely because of the existence of imbalances, but because of the unexpected interaction between them."

Widespread risks and a crisis without a name

The economist Paul Samuelson is known not only for his university textbook but also for having coined one of the most frequently quoted economic aphorisms: “The stock market has predicted 10 of the last 5 financial crises”. Samuelson was referring to the disconnection between financial markets and the “real” economy, and to the recurring and unpredictable nature of financial crises; they always occur when – and where – almost no one expects them.

Risk map

If it was the .com in 2001, subprime mortgages in 2008, and Greece and the Eurozone in 2010, today new vulnerabilities are emerging that could trigger a new financial crisis, according to many analysts and experts. The risk map identifies four areas of instability for the global economy: private credit markets, U.S. public debt, the global geopolitical environment, and the synchronisation of financial markets through Artificial Intelligence (AI)

Firstly, private credit is a form of financing in which companies obtain loans directly from investment funds or other private lenders, instead of turning to banks or issuing bonds. Funds such as Apollo, Blackstone, KKR and Carlyle are partly replacing banks, generally by taking on greater risks and facilitating the expansion of emerging sectors. The global market currently has over US$2–3.5 trillion in assets under management and continues to grow rapidly.

It does, however, have two significant structural weaknesses. First, a high exposure to highly leveraged companies and, second, a substantial concentration in technology and software companies. These characteristics make the sector more vulnerable to an economic downturn, interest rate rises and potential technological disruptions.

Despite these risks, there are several reasons not to take an overly alarmist view of the matter. The level of leverage in the financial system is significantly lower than it was before the 2008 crisis; the links between the private credit sector and the banks are relatively limited; and the supervisory authorities have been assessing potential vulnerabilities for years.

U.S. public debt

Secondly, U.S. public debt now stands at over 39 trillion dollars, an unprecedented level in peacetime. It has risen from 60% of GDP in 2007 to around 125% today. This increase reflects not only the impact of the 2008 financial crisis and the pandemic, but also the recurrence of high structural budget deficits, even during periods of economic growth.

The Congressional Budget Office (CBO) forecasts that deficits will remain above 6% of GDP over the next decade, driven by an ageing population, rising Medicare expenditure and interest on the national debt. Furthermore, plans to increase public spending and the political difficulties involved in passing significant fiscal adjustments point to a further deterioration in public finances. Although the United States continues to enjoy unique advantages stemming from the dollar’s role as a global reserve currency, the current trajectory raises questions about long-term fiscal sustainability and could increase pressure on interest rates, inflation and the stability of financial markets.

Thirdly, an escalation of the war in the Middle East could lead to further disruptions to energy supplies and a significant rise in oil and gas prices. This would lead to inflationary pressures and higher production costs for businesses and consumers and, consequently, weak economic growth with interest rates remaining high for longer. The chain of events would be the familiar one: more expensive energy would lead to higher inflation; higher inflation would necessitate high interest rates; and higher financing costs would increase the pressure on indebted companies, raising the risk of defaults and losses in private credit funds.

Additional risk

Finally, an additional risk – one that is still difficult to quantify – is the growing use of AI in financial markets. AI is already being used in areas such as liquidity and cash management, risk assessment and the automated response to market events. Whilst these tools may improve efficiency, they could also exacerbate future crises by encouraging simultaneous decision-making and extremely rapid reactions by financial institutions. If different algorithms respond in a similar way to a disruption, this could lead to synchronised behaviour that exacerbates volatility and accelerates a mass sell-off of assets.

In short, the next crisis is unlikely to be anything like the last one. Private credit poses a real vulnerability; U.S. public debt is a growing concern for central banks; geopolitics could trigger fresh inflationary pressures; and artificial intelligence introduces unprecedented risks due to its ability to accelerate and synchronise financial decisions. The key, therefore, lies not in identifying and addressing a single, isolated threat, but in understanding how seemingly unrelated risks can end up being linked. Historically, crises do not arise solely because of the existence of imbalances, but because of the unexpected interaction between them.

El Turno de Oficio: la justicia cuando nadie puede quedarse atrás, por Eugenio Ribón

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CONSUMO

EUGENIO RIBÓN,

decano del ICAM

La justicia gratuita no protege únicamente al beneficiario directo, protege la credibilidad del sistema”

El Turno de Oficio: la justicia cuando nadie puede quedarse atrás

A las tres de la madrugada, en un pasillo frío de un juzgado de guardia, una persona espera sin saber muy bien qué va a ocurrir. Tal vez ha sido detenida. Tal vez no entiende el lenguaje jurídico que acaba de irrumpir en su vida. Tal vez tiene miedo, vergüenza o simplemente no tiene recursos para pagar un abogado. En ese momento, antes de cualquier sentencia, antes incluso de que el procedimiento avance, aparece una figura que muchas veces pasa desapercibida para la sociedad: el abogado o la abogada del Turno de Oficio. No llega allí como un gesto de caridad, sino como expresión concreta de una promesa democrática: que nadie debe enfrentarse solo al poder del Estado ni quedar privado de defensa por falta de dinero.

Este 2026 se cumplen treinta años de la Ley 1/1996, de Asistencia Jurídica Gratuita, la norma que consolidó un modelo estable para hacer efectivo este derecho. Tres décadas después, las cifras del Turno de Oficio en Madrid dan la medida de su importancia: más de 6,5 millones de designaciones y solicitudes de asistencia jurídica gratuita gestionadas; más de 2,55 millones de asistencias letradas al detenido; una demanda que se ha multiplicado por más de tres desde 1996; 37.125 guardias de veinticuatro horas en 2025, el valor más alto de la serie histórica; y una tasa de quejas que nunca ha superado el 1,3 % de las designaciones poniendo en evidencia su calidad incuestionable. Detrás de esos datos hay miles de profesionales sosteniendo con profesionalidad y entrega, día y noche, el derecho de defensa de quienes más lo necesitan.

Qué es el Turno de Oficio

El turno de oficio es uno de esos servicios públicos que solo se valoran de verdad cuando se necesitan. Para muchas personas, la justicia gratuita puede sonar a una institución lejana, reservada a situaciones excepcionales. Sin embargo, forma parte de la arquitectura cotidiana del Estado de Derecho. Está presente en asuntos penales, civiles, laborales, administrativos, de extranjería, de violencia de género, de familia o de menores. Acompaña a quienes atraviesan momentos especialmente delicados: una detención, un desahucio, una ruptura familiar, una reclamación frente a la Administración, una situación de vulnerabilidad o una acusación penal.

Su valor es sencillo de explicar y enorme en sus consecuencias: convierte un derecho escrito en la Constitución en una realidad práctica. El derecho de defensa no puede depender del saldo de una cuenta corriente. Tampoco la igualdad ante la Ley puede quedarse en una declaración solemne si, llegado el momento, solo algunos pueden pagar asesoramiento jurídico.

Tipo de profesionales

Conviene recordarlo: los abogados de oficio no son abogados de segunda. Son profesionales sometidos a rigurosos requisitos de acceso, formación, experiencia y control colegial. Atienden guardias, preparan escritos, estudian expedientes, acuden a declaraciones, juicios y recursos, y asumen la responsabilidad técnica y humana de defender intereses muy concretos. Detrás de cada expediente hay una persona, una familia, un patrimonio, una libertad, una oportunidad de empezar de nuevo o de evitar una injusticia.

El Turno de Oficio tiene una dimensión humana que no siempre aparece en las estadísticas. Cada guardia implica disponibilidad. Cada asunto exige estudio. Cada juicio requiere preparación. Cada recurso supone tiempo y responsabilidad. Y cada cliente atendido desde el Turno de Oficio merece la misma calidad de defensa que cualquier otro ciudadano. La justicia gratuita no es una justicia menor; es, precisamente, la prueba de calidad de la justicia de un país.

Por eso resulta tan importante hablar del Turno de Oficio no solo como un servicio para quienes carecen de recursos, sino como una garantía para toda la sociedad. Incluso quien nunca lo utilice se beneficia de su existencia. Una comunidad en la que todos tienen defensa es una comunidad más segura jurídicamente, más equilibrada y más confiada en sus instituciones. La justicia gratuita no protege únicamente al beneficiario directo; protege la credibilidad del sistema.

Su verdadero alcance

A veces, además, detrás de un expediente aparentemente pequeño se esconde una cuestión capaz de cambiar muchas vidas. La historia reciente ofrece ejemplos elocuentes. Un letrado del Turno de Oficio de Madrid consiguió que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos paralizara el desalojo de una mujer joven, con dos hijos menores y en situación de extrema vulnerabilidad. El mismo abogado protagonizó años después otro caso de enorme trascendencia pública, cuando llevó hasta los tribunales la venta de miles de viviendas públicas a un fondo de inversión. Aquella batalla judicial, nacida de la reclamación de una persona concreta, terminó contribuyendo a que se cuestionara la legalidad de una operación que afectaba a casi 3.000 viviendas.

Estos casos explican mejor que cualquier definición el verdadero alcance del Turno de Oficio. La justicia gratuita no solo resuelve conflictos individuales. También puede revelar fallos del sistema, corregir abusos, hacer evolucionar la interpretación de los derechos y obligar a las instituciones a mirar donde antes no miraban. Un profesional de la abogacía de oficio puede activar garantías, abrir caminos jurisprudenciales y recordar que el Derecho existe precisamente para proteger a quien se encuentra en una posición más débil.

Por eso conviene recordarlo con claridad: cuando un abogado de oficio entra en una comisaría, en un juzgado o en una sala de vistas, no solo está defendiendo a una persona. Está defendiendo la idea misma de Justicia.

En una democracia madura, la justicia no puede ser un territorio reservado a quienes pueden pagarla. Debe ser un espacio común, accesible y garantista. El Turno de Oficio hace posible esa aspiración todos los días, muchas veces lejos de los focos y casi siempre sin reconocimiento suficiente.

Alquilar… ¿seguro?, por César Sanz

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

CÉSAR SANZ PÉREZ,

vicesecretario del Consejo General del Notariado

Nadie se plantearía en la actualidad comprar una vivienda sin acudir a una notaría”

Alquilar… ¿seguro?

Hay un dicho popular según el cual un contrato son dos desconfiados y un notario. Esto vale para cualquier contrato y por eso la práctica diaria notarial, desde hace siglos, como bien sabe y mejor escribe mi compañero Plácido Barrios, está trufada de elementos y objetos curiosos que los ciudadanos quieren transmitirse delante de un fedatario público.

De entre las cosas sobre las que está permitido contratar, la que suele tener más valor son los bienes inmuebles, por su relevancia para la actividad económica de las personas y por servirles de cobijo y residencia. El derecho español, heredero en este punto de la tradición romana clásica y la canónica, acoge un principio de libertad de forma según el cual, en lo que ahora nos interesa, usted puede vender, comprar o alquilar una vivienda con un simple apretón de manos o firmando una servilleta en una cafetería. Cuestión distinta, y no menor, es qué sucede si la servilleta se moja o el dueño de la mano no recuerda haber apretado la suya.

Preguntas e inquietudes

Por esta y otras razones, nadie se plantearía en la actualidad comprar una vivienda sin acudir a una notaría, en la que verificarán que el inmueble pertenece a quien le pide el pago del precio, que puede legalmente vender, que no tiene cargas que comprometan su tranquilidad futura, que no intenta engañarle con ninguna cláusula ilegal o abusiva y que usted, antes de firmar, entiende perfectamente el contenido y consecuencias del contrato.

Pero si esto es así para la propiedad: ¿por qué resulta hoy tan extraño que el acceso a una vivienda en alquiler se haga ante notario? Dejando aparte el comprensible ahorro de costes, una de las razones puede ser la menor percepción del riesgo que un potencial inquilino tiene, respecto de su vivienda habitual, con relación a un potencial propietario. Si no puedo pagar el alquiler, no me acaba gustando el barrio o me molestan los vecinos, en cuanto acabe la permanencia mínima me busco otra casa. Pero si he firmado una hipoteca, la cosa es bastante más compleja de deshacer.

Ahora bien, mientras el inquilino habita su vivienda con normalidad, puede tener una serie de preguntas e inquietudes legales que, por desgracia para todos, aumentan año a año proporcionalmente al incremento de leyes y reglamentos. Usted, que está ahora leyendo estas líneas y que vive en régimen de alquiler: ¿sabe qué derechos tiene si el propietario decide vender la vivienda? ¿Sabe si usted tiene preferencia para comprarla o si ha renunciado a ello en el contrato que en su día firmó? ¿Conoce cuántos años, como mínimo, tiene derecho a ocupar la misma casa? Y ahora me dirijo a usted, que también está leyendo esto y que con su esfuerzo y ahorro ha podido comprar alguna vivienda para alquilar y complementar su pensión de jubilación. ¿Puede recuperar la vivienda si alguno de sus hijos la necesita porque no ha podido pagar su propia hipoteca? ¿Qué puede hacer si su inquilino dice que es vulnerable? ¿Cómo le afecta la declaración de zona tensionada de su barrio?

Consulte al notario

Sin duda, la labor de asesoramiento notarial, que no eliminaría sino complementaría la que pueden realizar otros operadores como abogados o agentes de la propiedad inmobiliaria, podría dar mayor claridad contractual, eliminar incertidumbres y, en definitiva, mejorar la seguridad jurídica en un mercado cada vez más convulso. Por otra parte, la digitalización del Notariado español, consolidada desde hace años, pero en continua evolución, aportaría muchas herramientas de simplificación y seguridad, tanto en el otorgamiento de los contratos como en la conservación y circulación de los documentos.

Y a partir de aquí, bottom up, como dicen las nuevas tendencias, es decir, de lo particular a lo universal. De las andanzas de un hidalgo manchego o de un agente de publicidad irlandés, a don Quijote o Ulises. La formalización en escritura pública de las compraventas de vivienda, desde la más humilde de la España vaciada hasta la más lujosa en urbanizaciones premium, ha permitido al Notariado crear una base de datos inmensa, en cantidad y calidad, el Índice Único Informatizado, que nutre de información valiosísima a organismos y Administraciones públicas.

El ejemplo más reciente es el Portal Estadístico del Notariado (www.penotariado.com), una potente herramienta en la que cualquier persona puede consultar, gratuitamente, los precios medios de viviendas en cualquier calle de España, superficie media, edad y nacionalidad de los adquirentes y otros datos relevantes. Además del interés que pueda tener para cualquier potencial vendedor o comprador, pensemos en la información que aporta a las Administraciones encargadas de diseñar y ejecutar políticas de vivienda.

Ahora imagine que pudiéramos contar con una herramienta similar para el mercado de arrendamientos; que los operadores económicos, ayuntamientos, comunidades autónomas, el Ministerio de Vivienda y la Comisión Europea pudieran tener datos fiables para actuar en el mercado; o que la Agencia Tributaria pudiera tener un control mayor del dinero que deja de ingresarse por alquileres no declarados. En una época en la que el exceso de información conduce muchas veces a la desinformación, es fundamental contar con datos bien estructurados y fiables, basados en la calidad y seguridad de la fuente que los proporciona. Y esa seguridad comienza por cada contrato individual, para que los dos desconfiados dejen de serlo.

Vulnerabilidad económica y jurídica de los jóvenes, por Andrea González

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ANDREA GONZÁLEZ HENRY,

presidenta del Consejo de la Juventud de España

La mayoría de los contratos de alquiler se firman como documentos privados, sin ningún tipo de intervención que garantice que ambas partes entienden lo que están firmando”

Vulnerabilidad económica y jurídica de los jóvenes

Al hablar de democracia es algo común escuchar que en España todas las personas somos ciudadanas de pleno derecho y que nos encontramos en igualdad de condiciones. Pero nada más lejos de la realidad cuando hablamos de juventud. Porque si no podemos vivir con dignidad, no podemos ejercer una ciudadanía plena. Y vivir con dignidad, en 2026, requiere algo que se ha convertido en un privilegio: tener un lugar donde vivir. Un lugar donde sentirte segura, donde saber que el día de mañana seguirás estando, donde poder construir algo parecido a una vida.

El último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España confirma lo que muchas ya sabíamos: emanciparse en España se ha convertido en un lujo generacional. Solo el 14,5% de las personas jóvenes vive de forma independiente, el peor dato desde que existen registros. Y eso ocurre, conviene subrayarlo, mientras el empleo mejora y los salarios crecen. El problema no es que la juventud no trabaje. El problema es que el mercado de la vivienda ha dejado de ser accesible para una generación entera, y que cuando por fin conseguimos entrar en él, lo hacemos en condiciones de enorme vulnerabilidad. Una enorme vulnerabilidad que no solo es económica, sino que es jurídica, porque existe una realidad que los datos de emancipación no terminan de capturar: la de quienes técnicamente tienen dónde vivir, pero en condiciones que no les protegen.

Inseguridad jurídica

Hablamos, por ejemplo, de la persona que encontró su habitación en Instagram o TikTok porque no había otra opción; de la que comparte piso con cuatro desconocidos y cuyo nombre no aparece en ningún contrato, o de la que vive en una habitación alquilada por una cantidad que paga en Bizum a su compañera de piso, sin recibo, sin registro, sin ningún documento que acredite que ese espacio es, de alguna manera, suyo. Son situaciones que se han normalizado por pura necesidad, y que dejan a quienes las viven completamente desprotegidas ante cualquier conflicto: una subida arbitraria del precio, un aviso de que hay que marcharse en dos semanas, una retención de fianza sin justificación, una cuota de basura nueva que tienes que pagar…

Pero la inseguridad jurídica no afecta solo a quienes viven al margen de cualquier formalidad. Afecta también a quienes sí tienen un contrato, porque la mayoría de los contratos de alquiler en España se firman como documentos privados, sin ningún tipo de intervención que garantice que ambas partes entienden lo que están firmando y que el contenido es legal. Hay cláusulas que son nulas aunque estén por escrito (por ejemplo que obligan a la persona inquilina a hacerse cargo de reparaciones que corresponden al propietario, que imponen penalizaciones desproporcionadas, que limitan derechos que la ley reconoce expresamente) y que sin embargo se firman cada día porque quien alquila no siempre sabe que puede negarse, o porque la necesidad de conseguir ese piso es más urgente que cualquier otra consideración, sobre todo cuando sabes que para conseguir un piso tendrás que caerle mejor al propietario que las 40 personas que lo han visitado antes que tú. También nos encontramos con mucha gente con un contrato en regla, sin trampas y sin letra pequeña sospechosa y que aun así no sabe si mañana su contrato seguirá siendo válido. La derogación del Real Decreto ley 8/2026 (aprobado en marzo para responder a las consecuencias de la guerra de Irán y derogado semanas después) dejó a miles de personas inquilinas sin saber si su prórroga extraordinaria seguía en pie o no. La respuesta, en muchos casos, llegó a través de un telediario, no de una carta de su arrendador ni de ningún servicio de orientación jurídica. Esa es también una forma de vulnerabilidad: la de vivir pendiente de si el BOE de hoy te cambia las condiciones de tu vivienda, sin tener a nadie que te explique qué significa eso para tu contrato concreto, para tu situación concreta.

¿Qué hacer?

Lo que pocos inquilinos saben es que existen instrumentos para cambiar eso. Elevar un contrato de arrendamiento a escritura pública ante notario aporta algo que un documento privado no puede dar: fecha cierta, fuerza ejecutiva, y la garantía de que alguien ha verificado que el contenido del contrato respeta la Ley y que ambas partes saben lo que están firmando. No elimina la asimetría de poder entre quien necesita urgentemente una vivienda y quien la ofrece en un mercado con escasísima oferta (para eso necesitamos política pública, y sigue haciendo falta), pero sí introduce un nivel de protección real para quien está en la posición más débil, que en la mayoría de los casos es la persona inquilina.

Nada de esto sustituye a lo que sigue siendo urgente y necesario: más vivienda pública, más oferta de alquiler asequible, una intervención decidida del Estado en un mercado que ha fallado sistemáticamente a las personas jóvenes. Decía Ricardo Piglia que cuando quería tranquilizarse se refugiaba en el futuro: «Dentro de diez años me voy a reír de todo esto». Esa opción, la de esperar a que el tiempo solucione las cosas, no está disponible para nuestra generación, pero a veces no queda otra, y mientras esas políticas llegan, hay personas jóvenes que hoy buscan piso en Instagram, que hoy firman contratos que no comprenden del todo, que hoy viven en situaciones que no las protegen. Y esas personas merecen conocer los instrumentos jurídicos que existen para protegerlas. No como sustituto de la lucha política, sino como parte del mismo compromiso: el de construir condiciones en las que la juventud pueda vivir con dignidad, con seguridad y con derechos reales. Eso también es política de vivienda.

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El notariado como motor de la España rural, por Benito Torrecillas

PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

EN PLENO DEBATE

BENITO TORRECILLAS,

notario de Falset

Es en los pueblos donde el Notariado despliega su función social más pura y gratificante"

El notariado como motor de la España rural

Hay pueblos en España donde todavía se dejan las llaves puestas en la puerta, la gente se sigue saludando por la calle y una casa representa la memoria de una familia. Sin embargo, muchos de esos pueblos viven hoy entre persianas bajadas y carteles de “se vende” que nadie mira.

Se habla mucho de la España vaciada y de la despoblación. Las estadísticas suelen ser frías, pero a veces retratan realidades incómodas: casi la mitad de las casas vacías de España se concentran en el entorno rural (unos 3,8 millones de inmuebles, según el INE).

Inseguridad jurídica

En el debate público sobre cómo movilizar este patrimonio, se suele apelar a recargos en el IBI o a incentivos fiscales. Son medidas necesarias pero incompletas si se analizan exclusivamente desde un despacho urbano. El verdadero freno para que una casa de pueblo vuelva a tener vida no siempre es el dinero, a menudo es la inseguridad jurídica. Y es aquí donde la función notarial sobre el terreno resulta indispensable.

Para quienes ejercemos el Notariado en municipios como Falset (Tarragona), con una población de unos 2.800 habitantes aproximadamente, esa cifra no es una abstracción, sino el paisaje de cada mañana. Detrás de cada balcón desconchado y de cada cerradura oxidada no suele haber una fría estrategia de especulación, sino algo mucho más complejo: una telaraña de herencias inconclusas, dudas legales y un arraigo que se resiste a morir, pero que ha olvidado cómo avanzar. Para rehabilitar una vivienda rural, antes hay que rehabilitar su historia jurídica. Ahí el Notariado cumple una función social, aunque pocas veces visible.

Cuando llegué a mi destino en Falset, comprendí pronto que la famosa ´capilaridad´ del Notariado no es un concepto retórico, sino un servicio de urgencias jurídicas. En el mundo rural, el notario es, con frecuencia, el último faro institucional que permanece encendido mientras las oficinas bancarias bajan el cierre y los servicios se alejan. Somos el asesor de cabecera, esa autoridad cercana a la que un vecino puede acudir a consultar un problema sin necesidad cita previa o meses de antelación.

Artesanos del Derecho

Nuestra labor consiste en ser artesanos del Derecho. Dedicamos horas a desenredar particiones complejas, buscar el consenso entre copropietarios que ni siquiera se conocían y a dotar de certezas un patrimonio que, de otro modo, acabaría en ruina estructural. Aquí escuchamos historias familiares que se remontan a tres generaciones, localizamos fincas sin registrar, interpretamos voluntades dichas “de palabra”, o ayudamos a personas mayores que llegan con sus carpetas de gomas llenas de papeles desgastados por el tiempo relativas una masía que perteneció al abuelo y que nadie inscribió nunca.

Cada vez que logramos formalizar una venta difícil o ayudar a una pareja joven a adquirir esa casa que llevaba décadas cerrada, sentimos que estamos combatiendo el olvido.

Cuando pienso en el futuro de nuestra profesión, me dirijo inevitablemente a quienes hoy pasan largas jornadas devorando el temario de la oposición. Existe el mito de que el destino ideal es una plaza en una gran capital. Permítanme disentir.

Es en los pueblos donde el Notariado despliega su función social más pura y gratificante. Aquí no eres un anónimo: eres el notario del pueblo. Escuchas a las familias, aconsejas en la mesa de la cocina si es necesario, calmas los ánimos en una partición difícil y ves el impacto directo de tu trabajo en la comunidad. Animo firmemente a las nuevas promociones a buscar estos destinos no como un trámite de paso, sino como una escuela de vida y de derecho.

En muchos pueblos hay casas vacías, pero también personas que querrían rehabilitarlas, comprarlas o volver a ellas. El problema es que entre unas y otras existe, con frecuencia, un laberinto jurídico que alguien tiene que ayudar a atravesar. Ese alguien suele ser el notario rural.

Acompañar a las familias

Y quizá por eso el mundo rural sigue necesitando notarios jóvenes que quieran instalarse en él. Porque ejercer en un pueblo significa acabar acompañando a las familias en todos los momentos importantes de su vida: compras, herencias, matrimonios, proyectos, despedidas.

La recuperación de la España interior no vendrá solo de la mano de la fibra óptica o de los planes estatales, aunque sean bienvenidos. Vendrá si garantizamos que vivir en un pueblo no signifique ser un ciudadano de segunda en cuanto a acceso a la justicia preventiva. La presencia del notario en el territorio asegura que un habitante de la comarca del Priorat tenga exactamente las mismas garantías y el mismo asesoramiento de excelencia que el residente de la calle Serrano de Madrid o el Paseo de Gracia de Barcelona.

El notario rural no es una figura del pasado, sino parte de la solución futura. Un profesional cercano, accesible y capaz de transformar problemas aparentemente enquistados en oportunidades para que los pueblos vuelvan a tener vida.