SOS – Salvemos el turismo

EL ESCAPARATE

SOS: Salvemos el turismo

En 2019 el sector del turismo daba empleo a 330 millones de personas en todo el planeta y representaba el 10,3% del PIB mundial. Tras más de seis décadas de crecimiento continuado, en 2020 se ha visto duramente golpeado por la pandemia. España es uno de los países más afectados porque el turismo, que aportó en 2019 el 14% del PIB, es uno de sus principales motores económicos. Los países del G20 han lanzado un plan de recuperación urgente para salir de una crisis sin precedentes.

Uno de cada diez puestos de trabajo en el mundo, 330 millones, corresponden al sector del turismo y viajes. Además, el 25% de los nuevos empleos creados en los últimos cinco años pertenecen a este sector, que se ha consolidado como uno de los grandes pilares del crecimiento económico mundial y nacional.

En los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos) la actividad turística aporta directamente el 4,4% del PIB, el 6,9% del empleo y el 21,5% de las exportaciones de servicios. En España su peso es muy superior, ya que en 2019 contribuyó al 14,3% del PIB, daba empleo a más de 2,8 millones de personas (el 14,6% de la población activa) y el turismo internacional generó 77.800 millones de euros. En 2018, las exportaciones de viajes representaron el 52,3% del total español.

Aunque a largo plazo las perspectivas de este sector son prometedoras, ahora atraviesa uno de sus momentos más aciagos. La pandemia del COVID-19 ha reducido los viajes drásticamente y ha desencadenado en el turismo una crisis sin precedentes.

Efectos devastadores. España es uno de los países que más ha sufrido las consecuencias de esta realidad, tanto en la llegada de turistas internacionales como en los desplazamientos internos.

En los ocho primeros meses de 2020, han visitado nuestro país 15,7 millones de extranjeros, un 73% menos que en el mismo periodo de 2019, cuando llegaron 58,1 millones. Los principales países emisores han sido Francia (con cerca de 2,9 millones de turistas y un descenso del 64,7%); Reino Unido (con más de 2,6 millones y una bajada del 78,9%), y Alemania (con casi 2,1 millones de turistas, un 73% menos). Sus destinos preferidos han sido Cataluña, Canarias y Andalucía.

Igualmente, los desplazamientos dentro de España se redujeron un 82% en el segundo trimestre del año debido a las limitaciones de movilidad impuestas por el estado de alarma. Por meses, la caída fue de un 97,1% en abril, un 88,1% en mayo y un 61,8% en junio. El 90% de los viajes se hicieron en vehículo propio, frente al 74,9% del mismo trimestre de 2019.

En términos económicos, Exceltur, Alianza para la Excelencia Turística, destaca que en el verano de 2020 la actividad turística en España registró un desplome histórico de 39.903 millones de euros respecto a 2019, un 69,2% menos. Además, el empleo turístico sigue siendo el más dañado, con 595.000 puestos de trabajo afectados por la pandemia hasta septiembre. Esto se debe a la reducción de los afiliados (281.000 menos que en 2019) y al alto número de personas en ERTE (315.000 en septiembre de 2019).

A escala mundial, el Barómetro OMT del Turismo Mundial muestra un descenso del 70% en las llegadas internacionales durante los ocho primeros meses de 2020. Además, según las previsiones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), a finales de 2020 se habrán visto afectados más de 197 millones de puestos de trabajo en el mundo y se perderán más de 4.600 millones de euros debido al colapso actual.

Para saber más

Portal oficial de Turismo de España. Propuestas de destinos, guías y recomendaciones para extranjeros y españoles que quieran descubrir España.

Rastreador de recuperación turística. Organización Mundial del Turismo. Herramienta que agrupa los indicadores clave del comportamiento del turismo por meses, regiones y subregiones, permitiendo una comparación en tiempo real de la recuperación del sector en distintos lugares del mundo. (en inglés).

Evolución y necesidades del sector turístico español ante el impacto del coronavirus. 
Exceltur. Octubre de 2020. Valoración empresarial de la situación actual y perspectivas.  

Mapa de las restricciones a los viajes de ciudadanos provenientes de España. Ministerio de Asuntos Exteriores. Gobierno de España.

Estrategia internacional. Esta situación ha llevado a los líderes mundiales a buscar soluciones globales para evitar consecuencias aún peores. Todos coinciden en que la supervivencia del sector depende de una adecuada coordinación entre los gobiernos para eliminar barreras y generar confianza en los viajeros. También insisten en que es apremiante reanudar la actividad turística porque hay millones de puestos de trabajo y empresas en juego.

El pasado 7 de octubre el WTTC presentó a los ministros de Turismo del G20 un plan de recuperación para salvar 100 millones de puestos de trabajo en el mundo. Este plan, elaborado a petición de Arabia Saudí -actualmente en la presidencia del G20-, incluye doce puntos para el sector privado y doce para el sector público, orientados a reactivar los viajes internacionales.

Entre las acciones contempladas para las empresas privadas, destaca la implantación de protocolos de seguridad y salud estandarizados en todas las industrias y países para hacer viajes seguros. También colaborarán con los gobiernos en la realización de las pruebas de COVID-19 antes de la salida; adoptarán tecnologías innovadoras que permitan gestionar mejor los flujos de visitantes y ofrecerán flexibilidad para hacer reservas o cambios, especialmente cuando estos se deban a causas relacionadas con la pandemia. Los patrones comerciales se adaptarán a la nueva situación mundial y se lanzarán productos más asequibles para estimular los viajes internacionales. Al mismo tiempo, los profesionales del turismo se beneficiarán de programas formativos que les doten de las habilidades digitales básicas para sus funciones.

Sin embargo, para alcanzar el objetivo de recuperar 100 millones de empleos, el sector privado necesita el apoyo del sector público. Por ello, el plan diseñado por el WTTC propone que los gobiernos adopten un criterio coordinado para reabrir las fronteras y que abran «corredores aéreos» entre países o ciudades con similares situaciones epidemiológicas, especialmente las siguientes: Londres, Nueva York, París, Dubai, Frankfurt, Hong Kong, Shanghai, Washington DC, Atlanta, Roma, Estambul, Madrid, Tokio, Seúl, Singapur y Moscú.

También se trabajará en la aplicación de un protocolo internacional de pruebas y un estándar de rastreo de contactos en colaboración con el sector privado. Otra petición recurrente es que las cuarentenas solo se impongan cuando haya pruebas positivas, lo que reduciría claramente su impacto negativo en el empleo y la economía. Asimismo, habrá que seguir invirtiendo recursos públicos y privados en planes de contingencia y prevención que fortalezcan la respuesta del sector ante crisis futuras.

Más acción. El Gobierno de España ha manifestado su total acuerdo con este tipo de iniciativas, pero el sector empresarial reclama concreción y una dotación presupuestaria para ayudas directas. Exceltur se queja de la escasa receptividad que ha tenido la presentación del Plan Renacer Turismo Español 2020-2023 ante la Comisión de Recuperación del Congreso. En la actual coyuntura consideran que es apremiante poner en marcha un gran plan de rescate para el sector.

Según los datos difundidos por la alianza de marketing turístico Travel Consul, si las agencias, turoperadores e intermediarios españoles no reciben apoyo o ayudas públicas, su supervivencia está en riesgo: el 40% reconoce que puede sostener su negocio hasta tres meses y un 38% podrá hacerlo seis meses.

Como medidas inmediatas, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo ha anunciado que el Ejecutivo está analizando ampliar los periodos de carencia y de amortización de los créditos ICO para que los negocios sean viables cuando recuperen la normalidad. También ha confirmado que el presupuesto en el área de Turismo para el año 2021 asciende a 1.349,5 millones de euros, lo que supone un incremento de 1.036 millones, el 331,29% respecto al presupuesto prorrogado de 2018. Este significativo aumento se debe a la dotación de 1.121,6 millones de euros en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la UE.

Además, como parte del Plan de Impulso al Turismo presentado en junio, en el primer trimestre de 2021 se iniciará un programa de formación para más de 70.000 trabajadores y trabajadoras del sector turístico, especialmente de la hostelería. Incluye acciones como la potenciación del proyecto “Digitalízate” y la creación de una Tarjeta de Competencias Profesionales en Hostelería, que recogerá la información relativa a la experiencia laboral y a la formación de su titular.

Corredores seguros. Desde el 9 de octubre, Canarias y Baleares disponen de un protocolo para establecer corredores turísticos con los países europeos. El objetivo es reactivar el turismo en los dos archipiélagos sin poner en riesgo la salud pública.

De acuerdo con este protocolo, todo viajero que llegue a Canarias o Baleares procedente de un territorio con una Incidencia Acumulada (IA) de 50 o menos casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días no deberá someterse a ningún test a su llegada a los archipiélagos. Aquellos con origen en territorios con una IA mayor a 50 tendrán que presentar un test negativo realizado 48 horas antes del vuelo como máximo.

Del mismo modo, antes de abandonar las islas, todos los viajeros deberán hacerse un test de diagnóstico de infección activa 48 horas antes del vuelo. Estas pruebas se realizan en dependencias asignadas por las autoridades sanitarias, sin coste para el turista. Los que den positivo no podrán volar y tendrán que guardar cuarentena en el mismo destino. Los gobiernos de Canarias y Baleares también se harán cargo de la cobertura necesaria en caso de cuarentena y han habilitado una serie de alojamientos para este fin. También cubrirán la asistencia sanitaria u hospitalización.

Alemania y Reino Unido ya han eliminado las restricciones de viajes a Canarias, un destino elegido mayoritariamente por los turistas de estos dos países para pasar el invierno. Sin embargo, el último confinamiento anunciado por el Reino Unido y la amenaza de nuevas restricciones en otros países europeos hacen ver con pesimismo la posibilidad de salvar la temporada.

En plena transformación. La irrupción de la pandemia se ha producido además en un momento en el que el turismo se preparaba para acometer cambios que afianzaran su posición en la economía mundial tras más de 60 años de mejora continuada.

El informe Tendencias y políticas en el sector del turismo en 2020, publicado por la OCDE a principios de marzo, señala que, aunque las perspectivas a corto plazo son inciertas debido a la pandemia y a la inestabilidad económica, a largo plazo se espera que el turismo continúe su línea ascendente. Para ello, es necesario emprender un conjunto de reformas que deberán esperar a que pase la crisis sanitaria.

En el ámbito público, la OCDE recomienda seguir diseñando políticas con visión de futuro, que aseguren el crecimiento del sector y garanticen mayores beneficios para las poblaciones y empresas locales, algo que muchos gobiernos ya están fomentando. A la vez, el rápido desarrollo de la economía colaborativa, los sistemas de pago móvil, las aplicaciones de realidad virtual y aumentada, o la inteligencia artificial, afectarán a los productos y servicios turísticos, por lo que probablemente habrá que desarrollar normativas que protejan a los consumidores y ayuden a maximizar las oportunidades.

El sector debe avanzar también en su proceso de transformación digital. La digitalización ha cambiado el turismo, permitiendo a los consumidores contratar viajes con gran facilidad y dando a las empresas acceso inmediato a los mercados globales. La proporción de empresas turísticas que hacen ventas online en los 28 países de la OCDE es superior a la de otros sectores: el 77% tienen página web y el 70% utilizan las redes sociales. Sin embargo, las tecnologías que mejoran la productividad, como el análisis de datos, siguen teniendo poca aceptación en el turismo.

Las nuevas tecnologías se han implantado en gran medida en las grandes plataformas, pero muchas pequeñas y medianas empresas se han quedado al margen, algo que no se pueden permitir si quieren prosperar en el futuro. En el año 2040 la mayoría de los turistas serán los milenials y las generaciones siguientes, un nuevo tipo de clientes que solo están familiarizados con empresas nativas digitales, por lo que la oferta futura tendrá que adaptarse a sus necesidades.

Sostenibilidad. También es necesario integrar plenamente la sostenibilidad en las prácticas turísticas, con el fin de apoyar la transición hacia una economía verde, libre de carbono y resiliente frente al cambio climático. Esta es una meta prioritaria para el Gobierno de España, que tiene previsto aprobar en esta legislatura la Estrategia de Turismo Sostenible de España 2030, una agenda en la que están participando el sector y las comunidades autónomas.

Aunque los datos previos a la pandemia dejaban ver un escenario de prosperidad para los próximos 10 años, el Gobierno ya había expresado su inquietud por reorientar el turismo español hacia la sostenibilidad, no como un valor añadido, sino como requisito para que siga siendo un motor económico y social durante muchos años más. Este crecimiento sostenible debe ir acompañado de la superación de inconvenientes como la pérdida de identidad de los destinos, la saturación de los espacios, la contaminación ambiental o la distribución desigual de los beneficios que acompaña al modelo turístico actual.

España parte de una situación muy ventajosa para acometer este tipo de retos, no solo porque es desde hace décadas un referente turístico mundial gracias a su climatología y a la calidad de sus playas. También es el segundo país del mundo en patrimonio histórico cultural declarado patrimonio de la humanidad; y es líder europeo en espacios naturales protegidos. Cuenta además con un turista internacional muy fiel, que repite sus vacaciones en más del 80% de los casos.

Aun así, para mantener su excelente posición, el turismo español debe hacer frente a algunas debilidades que pueden condicionar su crecimiento futuro, como la elevada dependencia del turismo de sol y playa, o la gran dependencia de determinados mercados, como se ha visto en los últimos meses, ya que el Reino Unido, Francia, y Alemania suponen más del 50% de los visitantes internacionales. 

El deseado repunte. Por ahora, el sector intenta sobrevivir como puede a su peor época, sin saber cuándo llegará la recuperación. De momento, Exceltur anticipa una situación límite en España para el final de 2020, con caídas de ventas de las empresas turísticas de hasta un 77,6%, 16 puntos más de lo esperado a mediados de agosto. Esta asociación estima que, al cierre de 2020, el PIB turístico español tendrá un descenso de actividad de 106.159 millones de euros, un 69,6% menos que en 2019. De confirmarse estas previsiones, en 2020 España generaría 46.431 millones de euros de PIB turístico, lo que la situaría en niveles de 1995.

Por otro lado, las expectativas empresariales de recuperación de la actividad turística a niveles previos a la pandemia se han retrasado. Si en junio de 2020 un 51% de los empresarios pensaban que a mediados de 2021 se iniciaría el repunte, en octubre solo un 10% veía posible la recuperación en ese año.

El grupo de expertos de la OMT (Organización Mundial del Turismo) prevé un repunte del turismo internacional en el tercer trimestre de 2021, aunque un 20% de estos creen que habrá que esperar a 2022. Las restricciones para viajar se consideran la principal barrera para la recuperación del turismo internacional, junto con la lentitud con que se está conteniendo el virus y la baja confianza de los consumidores. La falta de una respuesta coordinada entre los países para garantizar protocolos armonizados y el deterioro del entorno económico son otros aspectos señalados por la OMT como importantes obstáculos para la vuelta a la normalidad.

Mientras, será imprescindible apoyar al sector con ayudas directas para superar este bache. La Comisión Europea calcula que será necesaria una inversión de 161.000 millones de euros para volver a los niveles anteriores de la crisis. Los Estados miembros tienen de plazo hasta abril de 2021 para presentar sus agendas nacionales de inversión y reforma en consonancia con los dos objetivos estratégicos: digitalización y sostenibilidad.

En cuanto las circunstancias sanitarias lo permitan, la Unión Europea quiere volver a ser el principal destino turístico. De hecho, ya ha adelantado que una de sus prioridades es convocar una convención europea de turismo, con el fin de comenzar a construir la hoja de ruta hacia un ecosistema turístico europeo sostenible, innovador y resiliente, que se concretará en la “Agenda europea de turismo 2050”.

El 40% de las agencias, turoperadores e intermediarios españoles señalan que si no reciben ayudas solo pueden sostener su negocio hasta tres meses

Recuperar la confianza

La última encuesta mundial realizada por Travel Consul a más de 1.000 agentes y turoperadores sobre el impacto del COVID-19 en el turismo confirma que el aspecto más relevante para los viajeros a la hora de considerar un destino es que este disponga de certificados sanitarios y de seguridad. Esto es clave para el 70% los españoles y para el 74% de los encuestados, seguidos de la gestión gubernamental de la pandemia y el precio.

Asimismo, la recuperación de la confianza deberá ir acompañada de políticas de cancelación más flexibles.

De confirmarse las actuales previsiones, España cerraría 2020 con 46.431 millones de euros de PIB turístico, lo que la situaría en niveles de 1995

Destino a ninguna parte

La necesidad de reinventarse ha llevado a algunas aerolíneas a ofrecernos subir a un avión solo para disfrutar de unas horas de vuelo.

Los pasajeros ven el lugar de destino desde el aire, sacan fotografías, disfrutan de un servicio de comidas y bebidas a bordo y vuelta a casa. Una experiencia que muchos califican como única después de meses sin subir a un avión. Una de las compañías que prestan este servicio es la australiana Qantas Airways, que ofrece varios destinos dentro de Australia y a la Antártida.

También en Singapur se organizan cruceros a ninguna parte, con salida y regreso en el mismo puerto, sin hacer escalas. Los viajeros disfrutan del placer de estar en alta mar sin apenas distanciarse de su lugar de origen. Previamente, se les practica una prueba para comprobar que no tienen el COVID-19.

Los líderes mundiales reclaman una estrategia internacional coordinada con el sector privado para salir del colapso actual

Referente internacional

ESPAÑA aspira a ser uno de los países más ciberseguros del mundo, para lo cual deberá incrementar su resiliencia ante los incidentes cibernéticos e incrementar la formación de talento. De aquí a 2025 se propone contar con 20.000 especialistas en ciberseguridad, inteligencia artificial (IA) y datos gracias a la actividad de entidades como el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE).

Además, sobre la base del ecosistema empresarial creado en el entorno del INCIBE, se potenciará la participación de España en diferentes iniciativas internacionales, como la candidatura para albergar el futuro Centro Europeo de Ciberseguridad. En la misma línea, el Centro de Tecnología de la Información y las Comunicaciones de la Organización de las Naciones Unidas, ubicado en Quart de Poblet (Valencia), trabaja para ser reconocido como un referente mundial en ciberseguridad, entre otros aspectos.

Llegada de turistas internacionales* a España en 2020


Enero-Agosto 2020

Variación anual

Total

15.692.636

-73%

Francia

2.875.192

-64,7%

Reino Unido

2.665.571

-78,9%

Alemania

2.078.327

-73%

Países nórdicos

1.046.796

-71,7%

Países Bajos

813.425

-69%

Italia

804.800

-74,7%

Bélgica

601.306

-66,7%

Portugal

585.326

-63,3%

Suiza

333.999

-72,7%

Irlanda

277.770

-82,1%

Resto de Europa

1.470.311

-72,6%

Estados Unidos

377.487

-83,3%

Resto de América

789.977

-68,2%

Resto del mundo

972.349

-73,9%

*No incluye viajeros en tránsito ni visitantes de un sólo día sin pernoctación.
Fuente: Estadística de Movimientos Turísticos en Fronteras (Frontur) Agosto 2020

El turismo español en cifras

Contribución al PIB

14,3%

Puestos de trabajo

2.878 millones (14,6% del total)

Turistas internacionales recibidos

84 millones

Ingresos del turismo internacional

77.800 millones de euros

Fuente: Datos de 2019. Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC)

Las empresas turísticas en España

Tamaño


Entre 1 y 2 trabajadores

78,7%

Entre 2 y 100 trabajadores

21%

Más de 100 trabajadores

0,3%

Principales subsectores


Nº de empresas

Agencias de viaje

Más de 7.000

Alojamientos turísticos

Más de 16.000

Hostelería

Más de 300.000

Transporte de viajeros (terrestre)

60.574

Alquiler de vehículos

5.000

Fuente: Ministerio de Industria,  Comercio y Turismo.

«Turismo somos todos», por Santiago Aguilar

EL ESCAPARATE

SANTIAGO AGUILAR

presidente de la Asociación Española de Profesionales de Turismo

@saguilarmdea

 

Turismo somos todos

EL AÑ0 2020 nos ha sorprendido con una crisis cuyo origen y alcance me atrevería a decir que nadie era capaz de prever hace no más de un año. Somos víctimas de una pandemia que está provocando millones de infectados y cientos de miles de muertos en todo el mundo, y las cifras no paran de crecer. La mayoría de los países está tomando medidas de contención ante el avance del virus que, salvo en contadas excepciones, se están mostrando como poco eficientes o incluso muchas veces totalmente inútiles. El desconocimiento que tenemos sobre el virus que ha originado el Covid-19 es tan grande que muchas de esas medidas resultan divergentes de unos territorios a otros, en muchas ocasiones si dar tiempo a comprobar su eficacia antes de modificarlas o incluso abolirlas. Y esto a los ciudadanos nos resulta desconcertante, cuando no preocupante. Una de las medidas que sí se está tomando a nivel global en busca de frenar la expansión del virus es la restricción en la movilidad. En unos casos se trata confinamientos domiciliarios, en otros de cierres perimetrales, en algunos de restricciones en origen y destino, pero en cualquier caso todos parecen coincidir, lo que a mi juicio es bastante lógico, en que limitando los desplazamientos de la población es más que probable que dificultemos la expansión del virus. Todos somos conscientes de los efectos negativos que dicha prevención tiene sobre las relaciones sociales y económicas de ámbito mundial, y muy especialmente sobre el turismo, actividad para la que por definición es condición sine qua non el desplazamiento fuera del domicilio habitual, según recoge la propia Organización Mundial del Turismo, que lo define como “un fenómeno social, cultural y económico que supone el desplazamiento de personas a países o lugares fuera de su entorno habitual por motivos personales, profesionales o de negocios. Esas personas se denominan viajeros (que pueden ser o bien turistas o excursionistas; residentes o no residentes) y el turismo abarca sus actividades, algunas de las cuales suponen un gasto turístico”. Seguridad y renta. Además de la máxima facilidad para los desplazamientos, el turismo necesita también de la coexistencia de dos requisitos también fundamentales para que se produzca, como son la seguridad y la disponibilidad de renta. Por seguridad entiendo no sólo la seguridad física, saber que nada amenaza tu salud o tu integridad física de manera señalada, lo que en el caso de la pandemia que nos atenaza resulta evidente. Seguridad también es la falta de incertidumbre por el futuro, la confianza en las condiciones y en las medidas que se estén aplicando en el destino, o incluso en tu propio país, el hecho de saber no sólo a dónde vas, sino que a la vuelta vas a encontrar las cosas como las dejaste. Y mucho me temo que la actual deriva de medidas descoordinadas y en muchas ocasiones contradictorias que están llevando nuestras autoridades a todos los niveles no contribuye precisamente a esa necesaria seguridad.
«El turismo español es líder en innovación, formación, eficiencia, investigación y desarrollo. Exportamos know-how a todo el mundo»

Y en cuanto a la renta disponible, con un elevado porcentaje de población sometido a ERTE, cuando con la amenaza de un ERE o incluso ya en el desempleo, con infinidad de autónomos abocados al cese de actividad, o como poco a su drástica disminución, con cientos o miles de negocios abocados al cierre temporal o definitivo, no parece que nos encontramos en la mejor coyuntura posible para animarnos a disponer de nuestros ahorros para viajar. A nadie puede sorprender, pues, que la llegada de turistas extranjeros a España se haya desplomado este año, con descensos inimaginables hasta ahora. Hemos sufrido el que ha sido el peor primer semestre de la historia reciente, con descensos que en junio llegan a cifrarse en un 97% menos de llegadas. El verano ha sido catastrófico, con descensos en torno al 75% en julio y agosto y de nuevo de cerca del 90% en septiembre, con la llegada de la temida segunda oleada del coronavirus y el consiguiente endurecimiento de las medidas restrictivas. Es verdad que hemos experimentado un cierto alivio gracias al desarrollo de la demanda interna, pero ni de lejos ha sido suficiente para compensar las enormes pérdidas que deja la ausencia de turismo internacional. Se ha debatido mucho últimamente sobre la excesiva dependencia del turismo en España, así como sobre la eficiencia de nuestro sector y su aportación a nuestra economía global. En el mes de mayo nos topamos con unas a mi juicio desafortunadísimas declaraciones del Ministro de Consumo, Alberto Garzón, calificando el turismo como un sector estacional, precario y de escaso valor añadido. Todo el sector fue un clamor exigiendo una rectificación, pero no se obtuvo ni siquiera una matización sobre esas declaraciones. Más recientemente, el propio Vicepresidente Segundo del gobierno, Pablo Iglesias, en la presentación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía Española, ha argumentado que la fortaleza del turismo en España nos hace débiles ante crisis como la actual, calificando de excesiva la dependencia que nuestra economía tiene del mismo. Es cierto que otros sectores de la economía tienen mucho margen para crecer, y que sería deseable una mejor distribución de la aportación al PIB de actividades como la industria o la agricultura. Pero el crecimiento de estos sectores no se consigue de ninguna manera poniendo trabas al turismo, nuestra principal fuente de ingresos de divisas y la actividad que ha puesto a España en el mapa y ha contribuido de manera indiscutible a la salida de nuestro país del ostracismo al que estábamos sometidos hasta la década de los 60 del siglo XX. Y hacer declaraciones restando importancia a la innegable aportación de este sector al desarrollo socioeconómico de nuestro país es ponerle trabas. El turismo español es líder en innovación, formación, eficiencia, investigación y desarrollo. Exportamos knowhow a todo el mundo, y nuestras empresas están presentes en los cinco continentes. Nuestros profesionales son reconocidos por su alto nivel de formación y muchos estudiantes de otras nacionalidades vienen a formarse con nosotros. Y, sin embargo, dentro de nuestras fronteras el turismo parece ser considerado una actividad de segundo orden. Esto, por desgracia, no es nuevo. La reivindicación del reconocimiento de la formación y la profesión turística ha sido el principal caballo de batalla desde la fundación en 1967 de la Asociación Española de Profesionales del Turismo, creada por un grupo de recién titulados, que apostó de manera clara por la calidad tanto del servicio como de los estudios, en aras a transformar el sector turístico español en el líder que es hoy, a pesar del escaso reconocimiento que se nos sigue dando dentro de nuestras fronteras. Como ejemplo, no es hasta los años 90 del siglo XX que los estudios de turismo llegan a la universidad. El turismo representa para España una importantísima fuente de ingresos que supone cerca del 15% del PIB nacional, y que sumando la aportación indirecta llega cerca del 30%. El turismo es una actividad totalmente transversal, que involucra a todos los estratos de la sociedad y de la economía. Es un motor fundamental para que la sociedad avance, para que las diferentes industrias que de una manera u otra están involucradas en el sector no se detengan, y para que el enorme potencial que tiene el turismo en generar empleo continúe. Y aún hay más, el turismo proporciona cultura y beneficios sociales a la comunidad; igualmente se consigue, en la mayoría de los casos, una mayor y mejor gestión del respeto medioambiental, y facilita a los pueblos el acceso a una distribución más equitativa de los ingresos, uniformando la distribución de los ingresos en la sociedad.
««Las instituciones, medios de comunicación, empresas y sociedad en general deben reconocer
el gran valor que el turismo supone para un país como España»

Podríamos enumerar aquí las muchas bondades del turismo, y la lista sería interminable, pero uno de los aspectos de los que menos se percata la sociedad, y que me gustaría destacar, es su ya mencionada transversalidad. El turismo, repito, está presente en todos los estratos de la sociedad y a todos los niveles. En definitiva, turismo somos todos. Turismo es el profesional que está detrás de la recepción de un establecimiento de alojamiento turístico o del mostrador de una agencia de viajes; turismo es el guía que muestra el patrimonio de su ciudad a los visitantes y consigue que además de disfrutar de su tiempo obtengan formación de la más alta calidad; turismo es la azafata que nos recibe y nos atiende en nuestro medio de transporte, procurando hacer nuestro desplazamiento lo más placentero posible; turismo es el director de hotel que dedica jornadas interminables a, con su equipo, tener su establecimiento en perfecto estado de mantenimiento y limpieza; turismo es el centro educativo y sus profesionales que se dedican a dar a los profesionales una formación específica para el sector; turismo también es el camarero que sirve el plato de la gastronomía local al turista, el propietario de ese restaurante, la tienda de recuerdos… Pero turismo es también el dueño de un pequeño comercio generalista o de una boutique internacional que ofrece sus productos al turista; turismo es también el taxista que da servicio al visitante; turismo es el agricultor, el ganadero o el pescador que ofrece sus productos a los establecimientos turísticos, y los transportistas que los llevan del punto de producción al de consumo; turismo son los cines y teatros que sirven de atractivo para que los turistas elijan un destino u otro, el fabricante de coches que vende la flota a las compañías de alquiler de vehículos… Y así podríamos enumerar una interminable lista de sectores de la sociedad que, de una manera u otra, están vinculados al turismo y que generan ingresos económicos y riqueza. Las instituciones, medios de comunicación, empresas y sociedad en general deben reconocer el gran valor que el turismo supone para un país como España por lo que es necesario que, en la situación actual, el Gobierno marque una hoja de ruta centrada en medidas concretas de protección y recuperación a la industria turística española. Nosotros desde AEPT seguiremos alzando nuestra voz, como venimos haciendo durante nuestros más de 50 años de historia. Y para conseguir que esta voz suene más alta y llegue a oídos de todos, estamos en proceso de crear el Colegio Oficial de Profesionales del Turismo de la Comunidad de Madrid, como paso previo a la futura creación del Consejo General de Colegios de Profesionales del Turismo, en la confianza de que se convierta en la herramienta definitiva para la consolidación de la calidad y la fiabilidad de la actividad turística en España. Un Colegio, y futuro Consejo, que nos permitirán un mejor acceso a las universidades y la confección de planes de estudios, a las administraciones y la elaboración de estrategias de promoción y gestión de destinos, o la elaboración de un código deontológico que tutele las buenas prácticas dentro del sector turístico. Desde el convencimiento de que el buen funcionamiento del turismo en España sólo puede ser bueno para el país, estoy seguro de que será útil para todos.

Cuando el turismo se vuelve incómodo

Turismo

Lo que comenzó siendo una alternativa económica para el turista medio, una buena oportunidad envuelta en las bondades de la economía colaborativa, se ha convertido en un negocio difícil sin el control necesario.

Alquilar un apartamento para pasar un fin de semana se ha convertido en una buena opción para los que desean independencia a la hora de alojarse. También para los que buscan precios más baratos o, simplemente para los que lo prefieren a un hotel. Se trata de una demanda creciente que el sector turístico no puede obviar y al que plataformas como Airbnb, Windu o Homeaway, entre otras, han sabido sacar partido.Seguir leyendo