El Premio del Notariado nace con la más alta institución del Estado: el Rey Felipe VI

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PREMIO «FIDES» GRANDES VALORES
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El Premio del Notariado nace con la más alta institución del Estado: el Rey Felipe VI

El 10 de octubre vio la luz un proyecto largamente acariciado por el Consejo General del Notariado (CGN) y su Fundación Notariado. Ese día, Su Majestad el Rey Felipe VI recibió el ‘Premio Fides Grandes Valores’ del Notariado español en su I Edición. Un premio creado y otorgado por el CGN a través de su Fundación Notariado, en reconocimiento a la labor ejemplar de la Corona como garante de la unidad de España, la estabilidad institucional y la defensa de los principios constitucionales.

La importancia de los Grandes Valores

Nos ocurre a todos, independientemente de nuestra profesión, de nuestro lugar de procedencia, de nuestra edad, de otras tantas y tantas variables que nos definen como personas: la satisfacción y el orgullo que sentimos tras la consecución de un objetivo, la culminación de un proceso o la llegada a una meta deseada. Eso es precisamente lo que nos ha ocurrido al Notariado con la creación del ‘Premio Fides Grandes Valores’: que la más alta magistratura del Estado, el Rey Felipe VI, ha aceptado recibirlo en su primera edición. La aceptación de un galardón tan significativo para nosotros por parte del Monarca nos ha honrado y llenado de orgullo, al tiempo que nos afianzado en nuestra convicción de la necesidad de seguir subrayando la importancia de los Grandes Valores, con mayúscula, en una realidad nacional e internacional tan compleja.

En un mundo demasiado agitado, e inundado, las más de las veces, por preguntas sin respuesta, debemos seguir recordándonos quién es el ser humano y qué lo engrandece. Desde la profesión jurídica tenemos la convicción de que los valores humanos han contribuido a conformar la grandeza de la humanidad y constituyen el punto de apoyo que va a seguir moviendo el mundo para responder a sus constantes desafíos. Los grandes valores de nuestras instituciones, de nuestras autoridades, de todos nosotros como ciudadanos, deben constituir el firme contrapeso de una realidad recurrentemente azotada por injusticias y desigualdades.

Valores que sustentan nuestro Estado de Derecho

Por esta razón, el Consejo General del Notariado y Fundación Notariado decidieron crear un galardón que distinguiera a la persona o institución que en el desarrollo de su actividad haya destacado por defender y representar los grandes valores que nos definen como personas y nos construyen como sociedad. Y, sin lugar a dudas, representar y defender los principios y valores fundamentales que sustentan nuestro Estado de Derecho y la convivencia democrática de los españoles es uno de esos Grandes Valores. Al Pleno del Consejo General del Notariado y al Patronato de Fundación Notariado no les cupo ninguna duda de quién debía ser nuestro primer premiado: S.M. el Rey Felipe VI. Su persona y su ejemplo constituyen la mejor guía para la identificación de posibles candidatos en futuras ediciones.

 


EL NOTARIADO DECIDIÓ CREAR UN GALARDÓN QUE DISTINGUIERA A LA PERSONA O INSTITUCIÓN QUE HAYA DESTACADO POR DEFENDER LOS GRANDES VALORES QUE NOS DEFINEN COMO PERSONAS Y COMO SOCIEDAD


 

A lo largo de sus más de diez años de Reinado, desde el Notariado español hemos sido testigos de los valores que le han acompañado, valores en los que tiene un lugar destacado su neutralidad política con pleno respeto al pluralismo ideológico, su escrupuloso rigor institucional con el que ha impregnado cada una de sus actuaciones, y su compromiso con los valores democráticos de libertad, igualdad y justicia. Al mismo tiempo, con el conjunto de la sociedad, hemos ido apreciando su sensibilidad y cercanía con los ciudadanos de todos los rincones de España, tanto en los momentos de júbilo, como en los que han necesitado de mayor apoyo y consuelo. Valores, todos, fehacientemente reconocidos dentro y fuera de nuestras fronteras.

 


AL PLENO DEL CONSEJO GENERAL DEL NOTARIADO Y AL PATRONATO DE FUNDACIÓN NOTARIADO NO LES CUPO NINGUNA DUDA DE QUIÉN DEBÍA SER NUESTRO PRIMER PREMIADO: S.M. EL REY FELIPE VI


 

Los pilares de su Reinado

En la audiencia concedida en el Palacio de la Zarzuela al Pleno del Consejo General del Notariado y a una representación de Fundación Notariado encabezada por su director general, Raimundo Fortuñy, nuestra presidenta, Concepción Pilar Barrio Del Olmo, ahondó en las razones del Premio con estas palabras: “Su Majestad ha hecho de la ejemplaridad, la defensa del Estado de Derecho y la vocación de servicio los pilares de su Reinado, y ha demostrado con sobriedad y firmeza que el servicio público es un deber basado en la vocación, la lealtad a los valores democráticos y en la defensa inquebrantable de los derechos y libertades de los ciudadanos”. Y subrayó que son esos mismos valores “los que guían a los notarios, servidores públicos, en el desempeño diario de nuestra función”.

Valores del Notariado

Una función que está recogida en la denominación del Premio, Fides. El término latino Fides (fides, fidei) se puede traducir como confianza, buena fe, lealtad u honor. Fides forma parte de nuestro lema, Nihil Prius Fide -“Nada antes que la fe pública”, o “Nada antes que la confianza”-; la confianza que los ciudadanos depositan en nosotros, los notarios, para hacernos custodios de las más preciadas decisiones de su vida personal, familiar o patrimonial. Una fides indisolublemente asociada a los valores de autenticidad, veracidad y legalidad del documento público, y, por ende, a la función notarial.

En las palabras de agradecimiento del Rey, fue muy satisfactorio escuchar la alta opinión que le merece nuestra función. Felipe VI dijo textualmente: “Gracias por el trabajo diario que hacéis en beneficio de nuestra sociedad, en beneficio de la confianza y en beneficio de que la ley, el Estado de Derecho y los principios y valores que recoge nuestra Constitución prevalezcan y nutran la convivencia de España”. Gratificante y reconfortante.

Atrapar los instantes para recordarlos. Es lo que hemos querido hacer con el monográfico que usted tiene entre sus manos y acompaña al número habitual de nuestra revista Escritura Pública. Frente a la fugacidad, la permanencia. A lo largo de sus páginas encontrará cómo iniciamos este proceso: con la convocatoria en primer lugar del concurso de escultura Grandes Valores entre los jóvenes de las facultades de Bellas Artes y centros artísticos de España. Queríamos que fueran ellos, los jóvenes, los que captaran en una obra artística el espíritu del nuestro futuro premio y convertirla en nuestro trofeo. Y se consiguió con Equilibrio, una escultura en bronce que simboliza la armonía entre la convivencia y el respeto, creada por una estudiante de postgrado entonces, y hoy joven artista, Estela Ferrer, acreditada recientemente con un galardón europeo; podrá leer igualmente las palabras dirigidas por nuestra presidenta al Rey, amén de sendas entrevistas con ella y con el director general de Fundación Notariado. Recoge también, entre otras instantáneas del acto, un interesante artículo de nuestro anterior presidente, José Ángel Martínez Sanchiz, en el que disecciona de manera jurídica y divulgativa el término Fides.

Comenzábamos estas líneas con la idea de que la aceptación de nuestro premio por Su Majestad el Rey Felipe VI podría considerarse como la culminación de un proceso. Es cierto: el ‘Premio Fides Grandes Valores’ acaba de nacer, pero con este primer gran paso no nos vamos a detener:  perseguimos un largo y fecundo camino. Es urgente seguir trabajando por y desde los Grandes Valores para aportar más luz a este convulso siglo XXI.

El Notariado es recibido por Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela

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Los miembros del Consejo General del Notariado y de la Fundación Notariado junto a S.M. el Rey Felipe VI minutos antes de dar comienzo la recepción.

El Notariado es recibido por Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela

Su Majestad el Rey Felipe VI recibió el pasado 10 de octubre el ‘Premio Fides Grandes Valores’ en su I Edición del Consejo General del Notariado, a través de su Fundación Notariado, en reconocimiento a la labor ejemplar de la Corona como garante de la unidad de España, la estabilidad institucional y la defensa de los principios constitucionales.

 


EL GALARDÓN LE FUE ENTREGADO POR EL PLENO DEL CONSEJO GENERAL DEL NOTARIADO Y POR LA FUNDACIÓN NOTARIADO


 

El ‘Premio Fides Grandes Valores’ busca distinguir a aquellas personas o instituciones que en el desarrollo de su actividad hayan destacado por representar y defender los principios y valores fundamentales que sustentan nuestro Estado de Derecho y nuestra convivencia democrática.

El trofeo es una escultura realizada por la joven artista Estela Ferrer denominada Equilibrio y simboliza el abrazo de dos ramas que coexisten en armonía e igualdad: la convivencia y el respeto.

Nihil Prius Fide

La denominación del Premio incluye el término latino Fides, una de las virtudes públicas romanas, que representa la confianza que los ciudadanos depositan en la fe pública notarial para las más preciadas decisiones de su vida personal, familiar o patrimonial.  Nihil Prius Fide es su lema – Nada antes que la fe pública, o Nada antes que la confianza –. Una Fides asociada indisolublemente a los valores de autenticidad, verdad, legalidad y justicia, que definen la función notarial.

Recepción en el Palacio de la Zarzuela

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Recepción en el Palacio de la Zarzuela

A la recepción ofrecida por Su Majestad el Rey para recibir el ‘Premio Fides Grandes Valores’ del Notariado, asistieron los decanos de los colegios notariales que integran el Pleno del Consejo General del Notariado, así como los secretarios y vicesecretarios de esta corporación y el director general de la Fundación Notariado.

El Consejo General del Notariado

El Consejo General del Notariado tiene la condición de corporación de Derecho público, con personalidad jurídica propia y plena capacidad. Son sus fines esenciales: colaborar con la Administración, mantener la organización colegial, coordinar las funciones de los colegios notariales, asumiéndolas en los casos legalmente establecidos, dictar circulares de orden interno de obligado cumplimiento para los colegios y los notarios en determinadas materias, y ostentar la representación unitaria del Notariado español.

Forman parte del Consejo General todos los decanos de los Colegios Notariales de España.

Los Colegios Notariales

Los más de 2.700 notarios españoles están organizados en 17 Colegios Notariales, corporaciones que les representan y ayudan en la defensa de sus intereses profesionales al tiempo que contribuyen a su formación continua y controlan el cumplimiento de la actuación social que les corresponde. También desarrollan actividades de interés social y cultural, relacionadas tanto con su función y servicios como con otros asuntos jurídicos, económicos y sociales.

Colaboración internacional

El Consejo General del Notariado de España es miembro del Consejo de los Notariados de la Unión Europea (CNUE), organismo que representa ante las instituciones comunitarias a los más de 45.000 notarios procedentes de 26 países europeos. También forma parte de la Unión Internacional del Notariado (UINL), una organización no gubernamental instituida para promover, coordinar y desarrollar la función y la actividad de los más de 200.000 notarios que hay en el mundo. Actualmente forman parte de la misma los Notariados de 92 países de los cinco continentes.

Palabras de la Presidenta del Notariado

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Recepción en el Palacio de la Zarzuela

Palabras de la Presidenta del Notariado

Majestad:

Con profundo respeto y sincera gratitud, los Decanos de los Colegios Notariales integrantes del Pleno del Consejo General del Notariado nos honramos hoy en hacerle entrega del ‘Premio Fides Grandes Valores’ de la Fundación Notariado, representada, además también, por su Director General.

El ‘Premio Fides Grandes Valores’ nació con la finalidad de reconocer públicamente a aquellas personas e instituciones cuya trayectoria y ejemplo encarnan de forma eminente los principios y valores fundamentales que sustentan nuestro Estado de Derecho, nuestra convivencia democrática.

En este sentido, no hay figura que represente con mayor dignidad dichos valores que la de Su Majestad.

Los notarios como servidores públicos somos garantes de la legalidad, la libertad, la seguridad jurídica preventiva y la justicia, por ello, nuestra función se incardina en los poderes del Estado. Además, somos custodios de la confianza de los ciudadanos, hombres y mujeres, a quienes diariamente, en torno a sesenta mil personas acuden cada día a las notarías, asesoramos, aconsejamos y, en definitiva, atendemos; no en vano el Notariado tiene sus orígenes, ya milenarios, y hunde sus raíces en la sociedad, el Notariado es una creación de la sociedad.

La función notarial se fundamenta en la imparcialidad, la transparencia y el compromiso con la verdad. Pero, sobremanera se basa en la confianza. Confianza que no solo depositan en nosotros los ciudadanos, sino también las instituciones del Estado que, como la Corona, velan por el interés general y la cohesión de nuestra sociedad.

Bajo Su Reinado el Notariado español ha sentido siempre el respaldo sereno de una Institución que como nuestra Monarquía Parlamentaria nos representa a todos, sin excepción.

Señor, este premio que hoy le entregamos simboliza nuestro reconocimiento a la labor ejemplar de la Corona como garante de la unidad de España, “la indivisible unidad politerritorial de la Nación española” en palabras de Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, la estabilidad institucional y la defensa de los principios constitucionales.

Su Majestad ha hecho de la ejemplaridad, la defensa del Estado de Derecho y la vocación de servicio los pilares de Su Reinado. Ha demostrado, con sobriedad y firmeza, que el servicio público es un deber basado en la vocación, en la lealtad a los valores democráticos y en la defensa inquebrantable de los derechos y libertades de los ciudadanos.

Son esos mismos valores los que nos guían a los notarios en nuestra labor diaria, y los que nos inspiran a mejorar en beneficio de una sociedad moderna y plural como la española. Una sociedad que Su Majestad calificó como madura, vital, responsable y solidaria en Su discurso de Proclamación como Rey de España ante las Cortes Generales, el día 19 de junio de 2014.

Su Majestad encarna la continuidad histórica de España, pero también Su compromiso con el presente y Su esperanza en el futuro garantizado por S.A.R. la Princesa de Asturias.

Por todo lo expuesto, nuestro Rey, como Institución y como persona, no solo representa la más alta magistratura del Estado, sino también un referente ético de integridad, responsabilidad y servicio.

Señor, en nombre de todos los notarios de España que como Presidente del Consejo General del Notariado me honro en representar, reciba este premio como muestra de nuestro respeto, nuestra admiración y nuestra lealtad institucional.

Que este reconocimiento sirva también para renovar el compromiso del Notariado con la justicia, la legalidad y los valores constitucionales que Su Majestad representa con ejemplaridad.

Para concluir quiero señalar que el hecho de que haya tenido a bien aceptar esta distinción en su primera edición nos honra inmensamente, es una muestra de Su confianza en el Notariado y marca, sin duda, una línea de máximo rigor para los futuros galardonados.

Muchas gracias.

 

Galería fotográfica de la recepción

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Recepción en el Palacio de la Zarzuela

Galería fotográfica de la recepción

El Rey Felipe VI dedicó unas afectuosas palabras a los representantes de Notariado español, poniendo en valor la importancia de su función y la seguridad jurídica preventiva que prestan los casi 3.000 notarios, repartidos por pueblos y ciudades de toda España, a la sociedad. «Gracias- les dijo- «por el trabajo diario que hacéis en beneficio de nuestra sociedad, en beneficio de la confianza y en beneficio de que la Ley, el Estado de Derecho y los principios y valores que recoge nuestra Constitución prevalezcan y nutran la convivencia de España».

 

La recepción ofrecida por S.M. a la presidenta, los decanos y el director general de la Fundación Notariado les permitió también informar a Felipe VI sobre las principales actividades y proyectos que están acometiendo tanto el Consejo General del Notariado como los Colegios Notariales, en su mayoría, de carácter social y profesional. Entre ellos cabría destacar la creación de un nuevo Portal Estadístico del Notariado, con datos extraídos de las escrituras públicas, único y fiable, que dotará de mayor transparencia al mercado inmobiliario, o el desarrollo de un plan notarial de emergencias frente a las catástrofes para prestar apoyo notarial inmediato y servicio público a los damnificados-como ya se viene haciendo- por tragedias como las recientemente vividas en España.

Repercusiones mediáticas y Redes Sociales

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Repercusiones mediáticas y Redes Sociales

Numerosos medios de comunicación se hicieron eco del ‘Premio Fides Grandes Valores’ concedido a S.M. el Rey Felipe VI por la Fundación Notariado. La noticia fue difundida tanto por la Casa Real como por el Consejo General del Notariado, la Fundación Notariado y los Colegios Notariales, en sus páginas web y en sus redes. Televisión Española entrevistó a la presidenta del Notariado, Concepción Pilar Barrio Del Olmo, así como el diario Artículo 14. Otros Medios, impresos y audiovisuales, tanto nacionales como autonómicos, económicos y jurídicos, también le dedicaron un amplio espacio.

Entrevista a la presidenta del Consejo General del Notariado y de la Fundación Notariado, Concepción Pilar Barrio Del Olmo

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CONCEPCIÓN PILAR BARRIO DEL OLMO,
PRESIDENTA DEL NOTARIADO

“El Rey nos mostró que conoce el Notariado, las preocupaciones comunes que tenemos. Incluso surgieron iniciativas que vamos a poner en marcha”

En esta entrevista con la presidenta del Consejo General del Notariado, a su vez presidenta de nuestras dos fundaciones, Aequitas y Notariado, y decana del Colegio Notarial de Madrid, nos adentramos en los momentos vividos con S.M. el Rey en la recepción del pasado 10 de octubre, la razón de ser de este premio, la realidad del Notariado y los proyectos futuros.

Ana Togores
[email protected]

-Estimada presidenta. Recientemente el Pleno del Consejo General del Notariado y el director de la Fundación Notariado hicieron entrega a S. M. el Rey del ‘Premio Fides Grandes Valores’, en su primera edición, en una recepción en el Palacio de la Zarzuela. ¿Qué reconoce este galardón?

Este galardón se creó por la Fundación Notariado. Con él queremos reconocer a las personas o instituciones cuya trayectoria y dedicación están dirigidas a mantener y defender nuestros principios y valores esenciales; los valores democráticos y de nuestra convivencia.

 


“PUDIMOS COMPROBAR QUE TENEMOS UN MAGNÍFICO REY, QUE ADEMÁS ES UNA MAGNÍFICA PERSONA. NOS RECIBIÓ CON MUCHA CALIDEZ”


 

-Como presidenta de ambas entidades, fue la encargada de hacer entrega del premio y de pronunciar unas palabras, recogidas en este número de Escritura Pública. Textualmente dijo: “Su Majestad ha hecho de la ejemplaridad, la defensa del Estado de Derecho y la vocación de servicio los pilares de Su Reinado”.  Los notarios, a los que representa, ¿son también defensores del Derecho y servidores públicos?

Sí. Los notarios, como servidores públicos, somos garantes de la legalidad, de la justicia, de la seguridad jurídica preventiva y de la libertad. De ahí que formemos parte de los poderes del Estado. Son valores que el Notariado comparte con los valores que Su Majestad el Rey ha demostrado de una forma muy sobria, muy sencilla, pero con mucha firmeza durante su reinado.

-Háblenos del acto en el Palacio de la Zarzuela… ¿Cómo fue?

Fue un día entrañable, inolvidable. Creo que todos éramos conscientes de que estábamos viviendo un momento histórico para el Notariado. Pudimos comprobar que tenemos un magnífico Rey, que además es una magnífica persona. Nos recibió con mucha calidez. Nos mostró que conoce el Notariado, las preocupaciones comunes que tenemos. Incluso surgieron iniciativas que vamos a poner en marcha siguiendo los consejos de nuestro Rey.

-En la recepción con S. M. también señaló que “los notarios somos custodios de la confianza de los ciudadanos”. Una gran responsabilidad y un gran tesoro, sin duda. ¿Cómo mantienen esta confianza en momentos tan difíciles como el actual, donde vivimos rodeados de falsas impresiones y noticias?

Es cierto que estamos viviendo en una época muy, muy difícil, donde parece que los valores se están olvidando, y la forma de mantenerlos es precisamente persistir en la verdad. La confianza es lo que justifica la razón de ser del Notariado. En mis palabras a Su Majestad le dije que el Notariado tiene un origen milenario, que es una creación de la sociedad, no una creación de la Ley. Fueron los ciudadanos, hombres y mujeres, los que se dieron cuenta de que necesitaban al Notariado. Tenemos que persistir, mantener todos los valores que justifican nuestra existencia. Y da igual que ahora utilicemos medios digitales o soporte en papel: hay que seguir manteniendo los valores que sabemos que son los que sostienen a la sociedad.

Cuando los ciudadanos van a las notarías, ¿ustedes perciben esa cercanía, esa confianza del ciudadano en el notario?

Sí. Y da igual que estemos en pueblecitos muy pequeños o en grandes ciudades: las personas se acercan al notario y les asesoramos, les aconsejamos; en definitiva, les atendemos. Muchas veces solo buscan nuestro consejo, que a veces no es ni siquiera un consejo jurídico. Y es esa relación la que aporta un plus. Siempre va a existir un notario en la notaría para atenderles personalmente, como sucedió también en la pandemia, cuando seguimos siendo un servicio público esencial.

-Organismos como los que preside —el Colegio Notarial de Madrid, el Consejo General del Notariado, la Fundación Aequitas, la Fundación Notariado—, ¿contribuyen a mantener y reforzar esa confianza de la sociedad?

Por supuesto, estas instituciones, junto con los notarios, desarrollan la función social del Notariado. La Fundación Aequitas, por ejemplo, de la que decimos que es nuestra “ONG” y que ya ha cumplido 25 años, se dedica a la atención de las personas en situación de vulnerabilidad física o psíquica. Y la Fundación Notariado, fundamentalmente, se preocupa del desarrollo social y cultural, defendiendo los grandes valores. Algo que no tendría sentido si cada uno de nosotros, en nuestros despachos, no mantuviéramos esos mismos valores. Y, por supuesto, también los Colegios Notariales y el Consejo General. Somos un gran equipo.

-¿Qué labor tiene encomendada la Fundación Notariado, impulsora de este premio?

Como he dicho antes, fundamentalmente contribuir al desarrollo cultural y social. Pero, además, desempeña una importante labor de formación de los notarios (cerca de 3.000) y de los empleados de notarías (unos 18.000). Aunque puede parecer una función interna, no lo es, porque redunda en el servicio a las personas que acuden a las notarías.

-En un breve recorrido por los proyectos desarrollados en el año que lleva como presidenta de la misma, se aprecia un creciente interés por problemas sociales tan acuciantes como la soledad no deseada de los mayores o la falta de vivienda para los jóvenes. ¿Qué pueden aportar los notarios y sus fundaciones?

Podemos aportar muchísimo y son proyectos muy ilusionantes. Eso es fruto, por un lado, de nuestro compromiso con la sociedad y con el servicio público, pero también de nuestro contacto diario con las personas, porque en las notarías sabemos cuáles son realmente los problemas que existen en la sociedad. No necesitamos encuestas ni noticias: lo estamos viendo en vivo. Nuestra formación jurídica nos permite aportar soluciones en temas como la soledad no deseada, donde estamos haciendo un trabajo importante en materia de pactos convivenciales. Respecto a la vivienda, por ejemplo, acabamos de presentar el Portal Estadístico del Notariado, cuya finalidad es poner a disposición de las personas y de las Administraciones información completa y exacta sobre la vivienda, que ha pasado a ser el principal problema de los españoles.

 


“QUEREMOS RECONOCER A LAS PERSONAS O INSTITUCIONES CUYA TRAYECTORIA Y DEDICACIÓN ESTÁ DIRIGIDA A MANTENER Y DEFENDER NUESTROS PRINCIPIOS Y VALORES ESENCIALES”


 

-¿También tienen cabida en la Fundación Notariado la cultura y el arte?

Sí. Tenemos un convenio con El Prado y estamos impulsando la cultura y el arte a través de ese convenio, así como mediante publicaciones relacionadas con pinturas de esta gran pinacoteca y sobre otras materias.

-El Notariado también realiza una amplia labor investigadora y académica, gracias a sus foros y publicaciones. ¿Le queda algo de tiempo para seguir contribuyendo a la misma como hacía antes de ser su presidenta?

– Sí, sí. Sigo contribuyendo. Por ejemplo, intervengo en foros. Recientemente he intervenido en una mesa redonda muy interesante de la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial y recientemente he participado como ponente en un congreso sobre vivienda de la Universidad Complutense de Madrid y en unas jornadas organizadas por el CGN sobre el 10º aniversario de la Ley de Jurisdicción Voluntaria. Además, sigo publicando artículos en revistas jurídicas o capítulos en libros también jurídicos.

 


“LOS NOTARIOS, COMO SERVIDORES PÚBLICOS, SOMOS GARANTES DE LA LEGALIDAD, DE LA JUSTICIA, DE LA SEGURIDAD JURÍDICA PREVENTIVA Y DE LA LIBERTAD”


 

-Una última pregunta: ¿algún proyecto especial o muy significativo para 2026?

Tenemos muchos proyectos en beneficio de la ciudadanía. Antes he hecho referencia al Portal Estadístico del Notariado, respecto del cual ya hemos comprobado su gran utilidad en el mercado de la vivienda y para arrojar luz sobre el problema de acceso, que es la principal preocupación de las personas. Hemos constituido la Comisión Notarial de Emergencias junto con el Plan de Emergencias para aportar soluciones de ayuda a los damnificados cuando, desgraciadamente, se produzca una catástrofe como las que hemos vivido en tiempos recientes, por ejemplo, la erupción del volcán de la isla de la Palma, la Dana en Valencia, o los incendios que han azotado España este verano.

Además, tenemos numerosos proyectos de nuestra Comisión de Igualdad Notariado, Mujer y Sociedad, y seguimos trabajando en un mayor conocimiento y en dotar de seguridad jurídica a los pactos asistenciales, en beneficio de las personas mayores. Por si fuera poco todo lo mencionado, estamos de aniversario: en 2026 se cumplirán 25 años de la entrada en vigor de la Ley 24/2001, que estableció, y los notarios cumplimos, que dispusiéramos de firma electrónica, hoy cualificada, y de una red de interconexión entre todas las notarías. De hecho, la Sede Electrónica Notarial fue pionera en España; para la regulación de las sedes electrónicas de las demás Administraciones hubo que esperar a 2007. También se cumplen 20 años de la creación de nuestro Órgano Centralizado de Prevención de blanqueo de capitales, que desarrolla una labor esencial en la prevención y lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo en estrecha colaboración con las autoridades competentes en la materia. Esta labor fue muy bien valorada por el Grupo de Acción Financiera (GAFI) en 2014. Ya entonces señaló que las acciones de las sociedades anónimas que no cotizan en bolsa deberían transmitirse en escritura pública, previsión que no se ha cumplido todavía. En 2026 el GAFI volverá a España para emitir un nuevo informe y probablemente señalará esta asignatura pendiente.

¿Por qué ‘Fides’?, de José Ángel Martínez Sanchiz

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¿Por qué ‘FIDES’?

Heródoto de Halicarnaso contaba que entre los persas: “Lo que no es lícito hacer no es lícito decirlo. Tienen por la primera de todas las infamias el mentir, y por la segunda, contraer deudas; diciendo, entre otras muchas razones, que necesariamente ha de ser mentiroso el que sea deudor.”  

JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ SANCHIZ
Notario. Presidente del Consejo General del Notariado (2017-2024)

El dar no es fácil, conlleva un desprendimiento que presupone confianza o fe en la restitución o correspondencia ajena. La palabra crédito, deriva del verbo “credere” que hoy traducimos como “creer o confiar”, si bien originariamente equivalía a dar algo cierto, “certum dare”. Fue después, según Álvaro D`Ors, cuando apareció el sentido religioso de “creer”. Dar crédito requiere credibilidad o resultar acreditado, y, por esta vía, enlaza directamente con la idea de “fides”, que significa “confianza” y también “fidelidad con la verdad” en contraposición con la mentira y la falsedad, Se comprende, entonces, que los canonistas medievales consideraran el incumplimiento de un contrato como una mentira, esto es, como un pecado.

Confianza

Tenemos así, que la fe es tanto creencia, “dar crédito a lo que no se ve, por el testimonio del que dice,” como confianza o “fides”, procedente de fido”, a su vez, de “fio”, que contaba entre sus significaciones con la de “fiarse”. Posteriormente, el infinitivo “fidere” pasó en el latín vulgar a “fidare”, de donde fianza y confianza: “hacer fe” (“fidem facere”) equivale, en efecto, a inspirar confianza.  En este sentido, resulta interesante el paso de “hacer fe” a “dar fe” con el fin de establecer la verdad de lo dicho o escrito.

Pero, la credibilidad requiere cosas o personas creíbles; lo increíble o lo imposible queda fuera de su ámbito, “extra fidem”. Escribió Mommsen que “cuando los griegos ofrecen un sacrificio tienen sus ojos clavados en el cielo, los latinos se cubren la cabeza cuando hacen oración; los primeros contemplan, los segundos piensan.” Los romanos tienden a identificar a sus dioses con ideas. Cuenta Plutarco que Numa prohibió que se pintara o esculpiera la imagen de Dios, pues a Dios no se le podía comprender más que por el entendimiento. Por esta razón, aquel pueblo convertiría en dioses a conceptos abstractos y Numa, en concreto, construyó un templo a la “Fides” a fin de fomentar la reconciliación y la concordia. Verdaderamente, si bien se piensa, la conversión en dioses de estas abstracciones, entre ellas la fe pública y la justicia, era cosa muy útil y no muy diferente, si se me permite, de lo que hacemos modernamente al recoger en la Constitución los valores superiores del ordenamiento jurídico.

 


“RESULTA INTERESANTE EL PASO DE “HACER FE” A “DAR FE” CON EL FIN DE ESTABLECER LA VERDAD DE LO DICHO O ESCRITO”


 

En la antigua Roma, en especial los juristas, tenían clarísimo que la buena fe representa la argamasa sobre la que se construye la convivencia social. La buena fe, en el sentido ético, de honestidad, es el mejor camino para la consecución de la paz. La existencia de una ordenada concordia. Solo cuando la buena fe no basta, ante la desmoralización de la sociedad, resulta necesario acudir a medidas cautelares o preventivas, y, en última instancia, recurrir a la coacción jurídica. Entretanto, Numa al edificar su templo convirtió la fe en una divinidad pública.

Verdad  y fidelidad

Pero ¿cómo asegurarse de la verdad y la fidelidad de las personas?

En la respuesta a esta pregunta se encuentra el origen de la fe pública notarial. El asunto llevó su tiempo.

En efecto, hay que esperar hasta el siglo XII para que aparezca la fe pública como un atributo de la función notarial. El reconocimiento de la fe pública era una necesidad impuesta por la seguridad jurídica, pero no fue una invención legislativa, no surgió de la nada, sino que se fundamentó en la credibilidad ganada por los humildes escribas que subsistieron en la Romanía tras la caída del imperio de Occidente.

En la lucha por el derecho -escribió Calasso- el particular se sentía solo: y a esta soledad socorre el humilde escribano con todos los medios a su disposición, que nosotros la posteridad juzgando tranquilamente con la distancia de los siglos, fácilmente atribuimos al infantilismo mental o ignorancia. Es, sin embargo, natural que en esta lucha el notario se sienta protagonista y exalte enfáticamente la propia obra, de la cual depende la estabilidad en el tiempo y en el espacio del negocio que el particular ha encomendado a su cuidado, y la tranquilidad de éste que no ha de verse turbada por las violaciones de otros, generadoras de litis.”

En la Alta Edad Media, en ausencia de una organización estatal, las gentes acuden a los monasterios, que en Occidente no siguieron al Concilio de Calcedonia (451) en cuanto a la prohibición de enseñar a niños y jóvenes, sino que, al contrario, crearon escuelas monacales, al tiempo que los monjes asumían la documentación no solo de los negocios del monasterio, sino también los propios de los particulares.

A falta de un sistema judicial efectivo que hiciera valer los documentos, ¿en qué se basaba su credibilidad?

La credibilidad va asociada, en un primer momento, al monasterio, que constituye un “locus credibilis”, del que se piensa que las paredes pertenecen a los santos. Así en el Cartulario de Santo Toribio de Liebana se realizan donaciones al Salvador, a San Juan “in loco Viñellas, a Santa María o al Santo que da nombre a la Iglesia. Ahora bien, las donaciones implican la responsabilidad del escritor para con la verdad del documento, por lo que consigna su nombre en el mismo. En algunos cartularios, el monje se aplica el calificativo de indigno, alejándose así de toda vanidad.

 


“EN LA ANTIGUA ROMA, EN ESPECIAL LOS JURISTAS, TENÍAN CLARÍSIMO QUE LA BUENA FE REPRESENTA LA ARGAMASA SOBRE LA QUE SE CONSTRUYE LA CONVIVENCIA SOCIAL”


 

Esta “formula humilitatis” no era una mera cláusula de estilo o de complacencia, como explica Ángel Martínez Sarrión, apoyándose en el formulario del monje Marculfo, sino que obedecía al pensamiento de que por el documento el monje se dignificaba, pues escribir era, en definitiva, una forma de orar.

 


“HAY QUE ESPERAR HASTA EL SIGLO DOCE PARA QUE APAREZCA LA FE PÚBLICA COMO UN ATRIBUTO DE LA FUNCIÓN NOTARIAL”


 

Los escritores seglares no recogerán la “formula humilitatis”; su credibilidad derivaría del juramento de fidelidad que implicaba atenerse a la verdad y a la legalidad, lo que dará lugar al reconocimiento de la fe pública en la Decretal “Scripta authentica” de Alejandro III en el 1167 o 1169, anticipando el planteamiento de la glosa que recurrió a la consideración del notario como persona pública. Hoy los notarios recibimos la fe pública como consecuencia de nuestro nombramiento y ostentamos la doble e inescindible condición de funcionarios públicos y profesionales del derecho, dando la razón a la certera afirmación de Fernández Casado de haber depositado la ley en nosotros el ministerio de la verdad, como en los tribunales el de la justicia. En realidad, sin vedad no puede haber justicia, pues en el fondo “iustitia veritatis”.

La “fides” exige, como hemos visto, fidelidad por parte de quien la presta, tal como refleja límpidamente el lema del Notariado español, “Nihil prius fide, extraído, como acredita Fernández Casado de una elegía de Propercio: “Los dioses me son testigos de que no he degenerado de nuestros progenitores y que en mis libros nada se antepone a la fidelidad y a la exactitud en la narración.”

La confianza según el Diccionario de la Lengua es la esperanza firme que se tiene de algo. De este modo, la fe no se proyecta solo sobre los hechos pasados en una visión necesariamente retrospectiva como ocurre en un proceso judicial, sino que en el caso del notario, por  el hecho de desarrollar una función cautelar o preventiva, abarca hechos pasados y contemporáneos que  proyecta también hacía el futuro, pues alberga la esperanza firme de que no haya conflictos, de manera que, a semejanza de dios Jano, abre la puerta a la justicia y la cierra con la paz.

‘Equilibrio’: el arte de los ‘Grandes valores‘

EDITORIAL
PREMIO «FIDES» GRANDES VALORES

Equilibrio:

el arte de los ‘Grandes Valores’

El galardón del ‘Premio Fides Grandes Valores, creado por el Consejo General del Notariado (CGN), a través de su Fundación Notariado, es una escultura en bronce concebida por la joven artista Estela Ferrer. Su título, Equilibrio, simboliza la armonía entre dos fuerzas esenciales para la convivencia: el respeto y la tolerancia. Una obra que trasciende su dimensión estética para convertirse en emblema de los valores que inspiran tanto la función notarial como el propio premio.

JAIME PÉREZ DE MIGUEL
[email protected]

El trofeo del premio no fue encargado, sino elegido mediante un concurso de escultura denominado Grandes Valores y convocado en el año 2021 por la Fundación Notariado entre jóvenes artistas. El certamen invitaba a estudiantes de último curso de ciclos superiores, grados oficiales o de máster y doctorado en Bellas Artes y disciplinas afines, a crear una pieza de pequeño formato que representara los valores que mueven el mundo y que dan sentido a la función notarial: confianza, honestidad, diálogo, tolerancia, esfuerzo, ética. En el concurso participaron alumnos de escuelas y universidades de diferentes áreas geográficas como la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Politécnica de Valencia, la Escuela de Arte Superior de Conservación y Restauración de Valladolid o la Universidad de Sevilla.

De entre las decenas de propuestas recibidas, el jurado —integrado por representantes de la Fundación Notariado y destacados miembros de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Asociación Española de Pintores y Escultores y la Asociación Española de Críticos de Arte— eligió la obra Equilibrio, presentada por Estela Ferrer, que por aquel entonces cursaba el Máster Universitario en Producción Artística de la Universidad Politécnica de Valencia. “Buscábamos que los jóvenes creadores reflexionasen sobre los grandes valores de la Humanidad y nos ofrecieran una mirada artística innovadora que pudiera simbolizarlos”, explicó José Ángel Martínez Sanchiz, presidente del CGN y de la Fundación Notariado entre 2016 y 2024.

Convivencia y respeto

La escultura Equilibrio representa el abrazo entre dos ramas que crecen juntas, se rodean y se apoyan mutuamente, hasta unirse en un gesto final de armonía. Ninguna de las dos invade a la otra ni pretende imponerse. Ambas se necesitan para sostener dos esferas que simbolizan la vida pública y la privada, inseparables en la construcción de una sociedad justa y ética.


EL TROFEO DEL PREMIO NO FUE ENCARGADO, SINO ELEGIDO MEDIANTE UN CONCURSO DE ESCULTURA DENOMINADO GRANDES VALORES Y CONVOCADO EN EL AÑO 2021 POR LA FUNDACIÓN NOTARIADO


La escultura, de formas orgánicas y movimiento fluido, fue concebida para transmitir la coexistencia serena de fuerzas complementarias: la convivencia y el respeto, la justicia y la empatía, la libertad y la responsabilidad.

En palabras de la artista, “nacen de un abrazo en la parte inferior; después se rodean, se esfuerzan, se apoyan y finalmente se dan la mano”. El jurado valoró su capacidad para reunir en una sola forma escultórica una “polisemia de grandes valores”.

De la idea al bronce

El proceso de materialización de Equilibrio fue, según la propia autora, una experiencia de aprendizaje y diálogo. Partió de una maqueta modelada en barro rojo, presentada al concurso, y evolucionó después hacia una escultura fundida en bronce. Durante el desarrollo, Estela Ferrer trabajó en estrecha colaboración con el equipo de la Fundación Notariado, ajustando proporciones, acabados y materiales. “La Fundación Notariado me acompañó en todo el proceso. Mantuve un contacto constante con ellos para definir cuestiones como la pátina, la peana o el acabado final”, explica la escultora.


LA ESCULTURA EQUILIBRIO REPRESENTA EL ABRAZO ENTRE DOS RAMAS QUE CRECEN JUNTAS, SE RODEAN Y SE APOYAN MUTUAMENTE, HASTA UNIRSE EN UN GESTO FINAL DE ARMONÍA


El resultado final dio vida a una pieza que conjuga fuerza y delicadeza, materia y significado. “Fue un proceso en el que cada decisión tenía un sentido simbólico: la unión de materiales, la textura, la dirección de las formas… todo debía transmitir armonía y equilibrio”, señala Ferrer.

La escultura Equilibrio, creada por Estela Ferrer.

Un galardón con alma

Convertida ya en el trofeo oficial del ‘Premio Fides Grandes Valores’, la escultura Equilibrio acompaña al reconocimiento que la Fundación Notariado otorga a quienes encarnan los principios de integridad, justicia, responsabilidad y servicio a la sociedad. En su primera edición, el galardón fue entregado a Su Majestad el Rey Felipe VI, como símbolo de la unidad, la estabilidad institucional y la defensa del Estado de Derecho.

Más allá de su valor artístico, la obra se erige como un emblema duradero del compromiso del Notariado con la cultura y con la promoción de los valores que fortalecen la convivencia. Su presencia en cada edición futura recordará la alianza entre Arte y Derecho, entre creación y servicio público, mostrando que los valores también pueden representarse de forma tangible y bella. Equilibrio será, así, la huella material de una ética compartida entre quienes inspiran y quienes sirven a la sociedad.

La artista Estela Ferrer durante sus trabajos en el taller.
La maqueta de la escultura en barro rojo.

Entrevista a Estela Ferrer, autora de la escultura

EDITORIAL
PREMIO «FIDES» GRANDES VALORES
ESTELA FERRER, ARTISTA

“Ganar el concurso Grandes Valores supuso un antes y un después en mi carrera”

Nacida en Berge (Teruel) en 1999, Estela Ferrer pertenece a una generación de artistas que entienden el arte como un instrumento de reflexión y compromiso. Su obra, centrada en la escultura, está impregnada de sensibilidad hacia la identidad, el feminismo y el mundo rural. Desde su taller en Teruel crea piezas que exploran el vínculo entre cuerpo y emoción. Ganadora del concurso de escultura Grandes Valores de la Fundación Notariado, su trayectoria no ha dejado de crecer desde entonces, como ella misma explica.

JAIME PÉREZ DE MIGUEL
[email protected]

Hace 3 años ganó el concurso Grandes Valores con su escultura Equilibrio. ¿Cómo recibió la noticia?

Fue, sin duda, un día profundamente emocionante que recuerdo como si fuera ayer. Recibí la llamada una mañana, mientras estudiaba en Valencia, en mi piso de estudiantes. Fue una noticia que me llenó de una inmensa felicidad, no solo por el honor de ganar, sino por la trascendencia del certamen.

Era un concurso realmente especial, de esos que, como artista, sabes que marcan un antes y un después en tu carrera. Ver que mi escultura Equilibrio fue elegida para representar los Grandes Valores del Notariado y convertirse en el trofeo del ‘Premio Fides Grandes Valores’ fue una validación profesional enorme y un motivo de profundo orgullo.

¿Qué significó para usted que el premio fuera entregado en su primera edición a Su Majestad el Rey Felipe VI?

Fue una sorpresa mayúscula que superó todas mis expectativas. Al principio no imaginaba la magnitud real que tendría este reconocimiento, y descubrir que la primera edición se entregaría a Su Majestad el Rey Felipe VI fue un honor inmenso.

Es, sin duda, el máximo reconocimiento que se le puede dar a una obra: un gesto que eleva su valor simbólico e institucional.

¿Cómo resumiría el proceso creativo desde la maqueta inicial hasta la versión final en bronce de Equilibrio?

En el plano conceptual, el mayor desafío fue sintetizar unos ‘Grandes Valores’ tan amplios y a la vez profundos en una única forma. Para lograrlo, opté por una obra abstracta, diseñada para funcionar como un símbolo atemporal.

Quería innovar y crear una escultura nueva y cautivadora, que evitara la obviedad. La solución fue utilizar las alusiones a las esferas, generando una composición que fuera a la vez sencilla y complicada, logrando que el significado se extrajera de su equilibrio estético y estructural.

 


“VER QUE MI ESCULTURA EQUILIBRIO FUE ELEGIDA PARA REPRESENTAR LOS GRANDES VALORES DEL NOTARIADO FUE UNA VALIDACIÓN PROFESIONAL ENORME Y UN MOTIVO DE PROFUNDO ORGULLO”


 

En el plano técnico, la creación de la maqueta en barro fue fundamental. Era la fase más personal y requirió un conocimiento preciso de los materiales. El reto fue hacer que los brazos tan finos que sostienen el conjunto tuvieran la fortaleza para aguantar la composición, dominando el proceso de secado del barro. Finalmente, la pieza se llevó a su versión en bronce, material que le da la solidez institucional. Aquí mi rol fue el de dirección artística y supervisión con la empresa fundidora, para garantizar que la transición del barro al metal mantuviera la delicadeza y el sentido de Equilibrio de la maqueta original

Ha hablado de esas dos ramas, que representan la convivencia y el respeto, sosteniendo las esferas de lo público y lo privado. ¿Cómo conectan estos símbolos con su propia mirada artística?

Mi mirada parte siempre del deseo de expresar lo intangible —la emoción, la energía, lo espiritual— a través del cuerpo y el material. En Equilibrio, las dos ramas funcionan casi como extensiones humanas: tensas, pero armónicas, sosteniendo el punto de unión entre lo público y lo privado. Esa relación entre fuerzas contrapuestas es muy similar a la que busco en mi obra: traducir las emociones en forma y peso, en materia viva. Trabajo con materiales naturales porque me interesa su sensibilidad, su respuesta a la mano, y porque creo que en ellos habita una memoria que puede transformarse en emoción escultórica.

¿Y de qué modo este premio ha influido en su trayectoria profesional y personal?

El Premio Grandes Valores ha sido decisivo en mi trayectoria. A nivel profesional, me otorgó una visibilidad institucional inmediata y un reconocimiento que abrió nuevas oportunidades.  Pero, más allá de eso, el impacto más profundo fue personal, ya que el premio llegó cuando aún era estudiante, en una etapa de búsqueda e incertidumbre. Ganar un concurso de tal envergadura me dio la confianza necesaria para creer en mi visión y en mi voz como escultora. Fue una validación interna y externa a la vez. Podría decir que ese momento marcó el punto de inflexión que me llevó a dedicarme plenamente a la escultura con convicción y propósito.

¿En qué está centrada ahora mismo?

Actualmente estoy centrada en dos líneas principales. Por un lado, en la creación de Umbral, un proyecto escultórico que investiga los procesos de transformación —personales, naturales y universales—, continuando con mi interés por los conceptos profundos y simbólicos.

Y por otro lado, mantengo una programación activa de exposiciones colectivas en distintos museos y salas. Además, preparo varias individuales: una próxima en el Museo de Arte Sacro de Teruel, en colaboración con el CIDA (programa Alabastro in itinere), y otra para el próximo año en Zaragoza con la Fundación Ibercaja. Paralelamente, sigo formándome constantemente, porque considero que el conocimiento y la técnica son una evolución permanente del propio artista.

La artista Estela Ferrer con una de sus obras.
Estela Ferrer tras ganar el concurso Carrara Ciudad Creativa.