La reina del misterio sigue ejerciendo su hechizo

ESFERA CULTURAL

Los años treinta fueron los del éxito absoluto personal y profesional para la autora.

La reina del misterio sigue ejerciendo su hechizo

JULIÁN DÍEZ

El cincuentenario del fallecimiento de Agatha Christie coincide este año con el centenario de su primer gran éxito y su legendaria desaparición.

Este año, de celebrar a Agatha Christie, llega en un momento especialmente dulce para reivindicar su legado. Cuando las adaptaciones de su obra se suceden y el subgénero de la «novela problema» triunfa de manera generalizada, cuando mantiene su reinado como la escritora más vendida de la historia, llega el cincuentenario de su fallecimiento y el centenario de los cambios en su vida que la convirtieron en leyenda.

Cómo comenzó su éxito

Durante años, Christie fue una escritora menospreciada, la acompañante perenne de la sombrilla y la nevera de plástico en las playas, sin que se le reconocieran mayores méritos. Su propio éxito (según el Libro Guinness de los récords nadie se acerca a sus dos mil millones de libros vendidos en un centenar de idiomas) y su imagen retraída un tanto a contracorriente contribuían a ese menosprecio.

Conviene recordar que Christie empieza a hacerse conocida a la vez que surge una nueva corriente en la literatura policiaca, la novela negra, que no tardaría en adquirir mayor prestigio, en parte por el interés estilístico de sus mejores representantes, también por su contenido social. Un año después de que El asesinato de Roger Ackroyd marcara en 1926 un hito para la carrera de Christie, se publicaba la novela fundacional de ese movimiento complementario y opuesto: Cosecha roja de Dashiell Hammett.

Sin embargo, el paso de los años ha terminado por igualar la imagen de la apacible dama inglesa y al dinámico activista político estadounidense. Hoy, en rigor, puede decirse que la primera no se impone solamente en términos de popularidad, sino que no está tan lejos en impacto literario.

 


LOS RÉCORDS DE VENTAS DE SUS LIBROS Y DE REPRESENTACIONES DE SUS OBRAS TEATRALES SE MANTIENEN VIGENTES


 

Su vida

Nacida en 1890, Agatha Mary Clarissa Miller combatió con sus inquietudes artísticas una infancia terminada prematuramente por el fallecimiento de su padre, un vividor que dejó a su esposa e hijos en una precaria posición económica. En 1910, cuando viajó a París para completar sus estudios parecía destinada a la música. Aunque como tantas mujeres de la época dejó atrás sus inquietudes al casarse en 1914 con el aviador Archibald Christie, del que adoptaría el apellido.

Durante la guerra fue primero enfermera voluntaria y luego auxiliar de farmacia, lo que le permitió adquirir los conocimientos de química que resultarían luego tan importantes en sus obras. En 1919 tuvo a su única hija, Rosalind, y en 1920, por una apuesta con su hermana, escribió su primera novela, El misterioso caso de Styles.

A partir de ahí su carrera mantuvo una evolución paulatina de éxito y progresiva mejora literaria para dar un salto en 1926 con su primer gran éxito: El asesinato de Rogelio Ackroy. Ese mismo año sufrió dos duros golpes personales que cambiaron totalmente su carácter: el fallecimiento de su madre y el descubrimiento de la infidelidad de su marido.

 


AUNQUE HÉRCULES POIROT FUE PROTAGONISTA DE 33 DE SUS NOVELAS, TERMINÓ SINTIENDO ANTIPATÍA POR EL PERSONAJE


 

Christie desapareció durante once días, una historia que fue la comidilla de los periódicos británicos en el desarrollo del misterio. Lo que se puede decir con seguridad es que a la vuelta su voz narrativa ganó firmeza para establecerse en el baremo de ingenio y calidad del Rogelio Ackroyd, y que puso fin a su matrimonio poco después.

Había nacido el relato característico de Agatha Christie: entorno de clase alta inglesa o internacional, crimen inesperado y reducido grupo de posibles culpables, todos con motivaciones factibles, pero con una única posible respuesta satisfactoria. Quien la encuentra en muchas ocasiones es un detective ya conocido, que se encarga de desentrañar la madeja.

Sus personajes

El más reputado de los hijos de Agatha Christie es Hércules Poirot, el amanerado propietario de unas sobresalientes células grises (en sus propias palabras) y de unas excelentes dotes de observación de la naturaleza humana, que se ha convertido en uno de los más famosos detectives de ficción de la historia. Poirot protagonizó 33 novelas empezando con su aparición en el debut literario de Christie en 1920, así como una cincuentena de relatos, si bien Christie ya dejó escrito su final con Telón, en 1947. Se publicaría en 1975, después de unas cuantas novelas más en las que aparecía.

Aunque sin llegar a los extremos de auténtica fobia que sintieron Arthur Conan Doyle por Sherlock Holmes o Henning Mankell por su comisario Wallander, Christie desarrolló cierta antipatía a Poirot en contraste con su otro gran personaje, la señorita Marple. Esta anciana ingeniosa y metomentodo, con sabiduría de la vida en lugar de los interminables conocimientos intelectuales de Poirot, fue a su vez el eje de una docena de novelas.

Tras el traumático 1926, los años treinta fueron los del éxito absoluto personal y profesional para la autora. En 1930 se casó con el arqueólogo Max Marrowan, catorce años más joven que ella, y al que acompañó en expediciones por todo Oriente Medio. De esos viajes surgieron algunas de sus obras más famosas, como Muerte en el Nilo (1937).

En esa época se publican sus dos mayores éxitos, referentes hasta hoy por la brillantez de su desenlace: Asesinato en el Orient Express (1934) y Diez negritos (1939). Esta última se considera la novela de misterio más vendida de la historia, y curiosamente fue causante de una cierta polémica en la última década.

 


SU BISNIETO CAMBIO HACE CINCO AÑOS EL TÍTULO UNA DE SUS NOVELAS MÁS FAMOSAS, DIEZ NEGRITOS, POR Y NO QUEDÓ NINGUNO


 

El bisnieto de la autora, James Prichard, anunció en 2020 que las ediciones sucesivas en idioma inglés se titularían Y no quedó ninguno, título que se ha empleado también en las últimas publicaciones en España mientras que en Francia por ejemplo se optó por Eran diez.

Obras más célebres

Aunque en años sucesivos Christie siguió publicando regularmente novelas (un total de 74), conseguiría sus éxitos más relevantes en el teatro. La obra Testigo de cargo (1946) fue poco después adaptada al cine por Billy Wilder (1957), en la que según Christie era la única de sus versiones al cine que realmente le parecía valiosa.

Aún mayor fue el éxito de La ratonera (1952), obra de la que se realizaron más de 28.000 funciones en el New Ambassador Theatre del West End londinense entre el 25 de noviembre de 1952 y el 16 de marzo de 2020. El parón sólo se debió a la interrupción de los espectáculos teatrales en Londres debido a la pandemia de covid-19. Christie rechazó ofertas para su adaptación al cine para mantener la expectación.

Los últimos años de Christie fueron de vejez activa y tranquila en su casa de campo, con reconocimientos como el de Dama del Imperio Británico, la máxima condecoración posible en su país. Falleció a los 85 años dejando un legado incalculable de horas de entretenimiento.

Recuadros:

El misterio que agrandó la leyenda

El 3 de diciembre de 1926, el coche de Agatha Christie fue encontrado abandonado cerca de una cantera en una zona rural de la campiña inglesa. Desde entonces, con llamamientos de su marido, continuas noticias en los periódicos y la máxima expectación del público, pasaron once días. Su aparición se produjo en Harrogate, a unos 250 kilómetros de distancia, donde se había inscrito en un hotel con el nombre de la amante de su marido. Ni siquiera en su autobiografía reveló décadas después qué había sido de su vida en ese periodo, en el que los expertos consideran que pudo sufrir un episodio de amnesia disociativa producida por estrés emocional. La historia centra una interesante película de 1979, Agatha, protagonizada por Vanessa Redgreave.

El streaming celebra el aniversario

Este año comenzó con el estreno en Netflix de una nueva serie basada en una obra poco recordada de Agatha Christie, El misterio de las siete esferas, con estrellas como Helena Bonham Carter y Martin Freeman. Además, la plataforma Filmin ofrece de manera íntegra la serie Poirot, con David Suchet como el detective. Aunque, según muchos aficionados, quien ha conseguido recientemente ofrecer la mejor versión del presuntuoso belga ha sido Kenneth Brannagh con sus tres películas en las que dirige y encarna al personaje, la última de ellas, Misterio en Venecia, de hace solo dos años (disponible en Disney +). Netflix está también produciendo las sucesivas aventuras de un nada disimulado epígono de Poirot: Benoit Blanc, encarnado por Daniel Craig hasta ahora en tres películas que comenzaron con la exitosa Puñales por la espalda (2019).

El auge del misterio acogedor

Agatha Christie tuvo en su momento una amiga rival en el terreno de la novela de crimen en las clases altas inglesas: Dorothy L. Sayers. Sayers (1893-1957), que empezó a publicar más o menos a la par que Agatha Christie, y sus novelas estuvieron largos años descatalogadas hasta su recuperación ya en este siglo. El éxito sostenido de ambas se ha visto reflejado en la aparición de un subgénero conocido como el cozy mistery, literalmente el “misterio acogedor”, en el que se combinan la novela romántica femenina con la criminal. En España la editorial Alma incluso cuenta con una colección con ese nombre, en la que han aparecido por ejemplo las novelas de Joanna Fluke sobre una detective aficionada y repostera, o las de Sally Goldenbaum sobre un club de costura. Quizá las más exitosas de estas novelas sean la serie del Club del crimen de los jueves, de Richard Osman, que recientemente tuvo una primera adaptación en Netflix.

Sus característicos relatos se ubican en un entorno de clase alta inglesa o internacional, con un crimen inesperado y un reducido grupo de posibles culpables.
Durante la guerra, Christie, fue primero enfermera voluntaria y luego auxiliar de farmacia.

Otras fuentes

Desde 2007 se celebra en Puerto de la Cruz (Tenerife) un festival sobre Agatha Christie, del que puede encontrarse información.

 

La localidad natal de Agatha Christie, Torquay, mantiene un museo de la autora. En la ciudad también es posible realizar recorridos turísticos en recuerdo a su hija predilecta.

Entre los numerosos artículos que dan cuenta del fenómeno que supuso la desaparición de Agatha Christie hace cien años puede consultarse, por ejemplo, uno de Infobae.

Los últimos años de Christie fueron de vejez activa y tranquila en su casa de campo.

Entrevista a Marina Bollaín Pérez-Mínguez, directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música

ESFERA CULTURAL

Este no es cualquier despacho. Es un lugar en el que se trabaja por la conservación de las artes escénicas"

MARINA BOLLAÍN,

directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música

Juan Antonio Llorente

Reconocida ex aequo en el Festival de Gijón de 1992 como mejor actriz en Dime una mentira junto a su hermana Iciar, la madrileña Marina Bollaín es desde 2023 directora del Centro de Documentación de las Artes Escénicas y la Música (CDAEM), dependiente de la Dirección General de Artes Escénicas y Música del Ministerio de Cultura. En 2002 materializó en Berlín su proyecto fin de carrera con una aplaudida producción de La verbena de la Paloma que, con Miguel Roa en el foso, se pudo ver en España. Una prueba de amor a la Zarzuela, a la que ahora regresa, para responsabilizarse en el templo madrileño del género de la recuperación de Jugar con fuego, título apenas conocido de Francisco Asenjo Barbieri, que estará en cartel desde finales de marzo hasta mediados de abril.

-Directora de escena, dramaturga, intérprete… Después de una carrera de salto en salto, ¿cómo lleva lo del despacho?

– Lo llevo muy bien. Me ha parecido una evolución conocer el mundo de las artes escénicas y la música desde otro lado. Me está interesando mucho, pensando en el prejuicio que parece existir en el mundo de los artistas de “esto es administración y esto producción”. Yo, que siempre he organizado mis producciones con mucho interés –“esto va para esto, esto para esto”-, también lo tenía, porque me parecía poco artístico. Pero a estas alturas de mi vida soy consciente de que este no es cualquier despacho. Es un lugar en el que se trabaja por la conservación de las artes escénicas y la música. Un trabajo que tiene partes más o menos…

 


“ALLÍ DONDE ME ENCUENTRE, ESTOY A TOPE. ES EL ÚNICO MODO DE DISFRUTAR LO QUE HACES Y DE QUE TENGA SENTIDO IR A TRABAJAR CADA DÍA”


 

-¿Burocráticas?

– Burocráticas, sí. Pero sirve a un fin como la documentación, que es fundamental, aunque muchos artistas no sean aún del todo conscientes de su importancia.

-Sintetiza su actividad pasada como un puzle vital. ¿Se reconoce en él?

– Claro que me reconozco. Nunca he planificado lo que venía después. Cuando llegó este ofrecimiento, esta posibilidad, me pareció sorprendente. Pero si miro hacia atrás, veo que en efecto es un puzle que se va formando y que el paso por todo ese mundo artístico y académico se decanta en este trabajo.

-¿Echa en falta alguna pieza?

– El puzle todavía está por hacer. Supongo que en el lecho de muerte miraré hacia atrás y podré contestar a esto. Hoy por hoy no echo en falta ninguna. En la vida pienso que somos siempre los mismos, hagamos lo que hagamos. Allí donde me encuentre, estoy a tope, tanto si se trata de la Administración como haciendo un montaje o implicándome en la educación. Es el único modo de disfrutar lo que haces y de que tenga sentido ir a trabajar cada día.

 


“HE SIDO MUY ECLÉCTICA INTENTANDO CONTAR COSAS. LO IMPORTANTE ES CREER QUE TIENES ALGO INTERESANTE QUE DECIR”


 

– Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. ¿Lo ha escrito ya?

– Si contamos como trabajos dramatúrgicos las adaptaciones, considero que he hecho un trabajo literario. Y he tenido hijas maravillosas… Pero no me he propuesto objetivos ni hacia adelante ni hacia atrás. Lo importante es fijarse en que lo que haces tenga sentido para ti. Cuando deje de tenerlo, intenta irte a otro lado, donde lo tenga. Pero en mi vida he tocado muchos “palos”: teatro hablado, una adaptación para la escena de La regenta, traduciendo del alemán el Bastian y Bastiana de Mozart, La ópera de tres peniques de Kurt Weill, un montón de infantiles, girando diez años por todas partes. He sido muy ecléctica intentando contar cosas. Lo importante es creer que tienes algo interesante que decir.

-En 1992, en el Festival de Cine de Gijón, recibió un premio ex aequo como actriz con su hermana gemela Icíar. ¿El cine no le ha tentado más?

– El cine es maravilloso. Igual que la música, me vino dado, y me gustó muchísimo. Decían que era una actriz natural. Como mi hermana, porque ninguna de las dos habíamos estudiado arte dramático. Pero en el 92 terminé Filología Alemana, que simultaneaba con canto, y lo que me apetecía era salir de España. Me monté un Erasmus cuando no existía. Me fui a Alemania por un año, y me quedé once, dedicándome de lleno a la música, que era lo que hacía en ese momento. En mi Escuela Superior de Berlín, trabajando con estudiantes de dirección escénica, descubrí que, además de cantar, tenía muchas ideas de puestas en escena. A menudo, más que ellos. Y cuando acabé canto, reingresé para hacer Dirección de Escena de Ópera, carrera que a día de hoy sigue sin existir. Comparándolo con el cine: ¡veo que he hecho cosas tan bonitas! El cine lo fue cuando lo hice; luego, derivé hacia otro lado.

-Pensaba en el trabajo en cine como directora, que es más activo.

– Mi lenguaje, como como mi formación, es de cantante y de escena lírica. Es el lenguaje del teatro. Aunque el cine tenga otras cosas, lo que sugiere un escenario me resulta mucho más interesante. Que en el teatro barroco un banco sea un exterior, y que a ese mismo banco le pongas un cojín y sea un interior… eso no lo supera el cine.

-Va a medirse como directora en el Teatro de la Zarzuela. ¿Cuántos títulos del género se anota?

– La primera fue La Verbena de la Paloma en Berlín. Luego, también en Alemania, sin textos y con una dramaturgia nueva a base de zarzuelas, otra que llamé Adiós Julián. También he hecho un Manojo de rosas muy divertido, adaptado en el aeropuerto de Madrid-Barajas. Esta será la siguiente.

 


“DE VERDAD QUE NO SOY TALIBÁN NI PUNKI. CUANDO ERA MÁS JOVEN, A LO MEJOR MÁS. PERO AHORA, AL REVÉS”


 

-A su Verbena de la Paloma, aquí la tituló Noche de verano en la Verbena de la Paloma.

– Cuando se estrenó en 2006 en El Escorial y, posteriormente en los Teatros del Canal de Madrid, yo la hubiera titulado La Verbena de la Paloma sin más. Lo hice por una recomendación cuando dijeron “vamos a llamarla de otra manera, por si el público se enfada por la actualización”. Los tiempos han cambiado y me parece que ahora se podría llamar sencillamente La Verbena de la Paloma. Pero yo venía de 11 años en Alemania donde, a Casa de muñecas, de Ibsen, no le tienes que cambiar el nombre porque al final Nora, de acuerdo con tu dramaturgia, le pegue un tiro a su marido. En ese sentido hemos avanzado mucho, pero en aquel momento, un poco por respeto al público, me pareció bien. Yo no tengo problema por decir: no vais a ver La Verbena con un Don Hilarion mayor, sino que van a estar todos subidos al andamio.

-Como en un retablo laico costumbrista.

– Como 13 rue del Percebe. Pero han pasado 20 años y me da la impresión de que el montaje, del que ha habido varias adaptaciones, sigue siendo moderno. La idea me vino de que, puesto que la calle era su casa, hacer una casa que fuera calle-casa. Era un concepto un poco del tiempo vivido en Alemania y por eso lo subí al andamio.  

-Ahora debuta en el Templo del Género, con un público muy especial.

– Lo sé.

-¿Se le ha venido a la cabeza el comentario entonces de su director musical, Miguel Roa?

– “A pesar de todos los cambios que has introducido, dijo, es más Verbena que nunca.

-Y añadió algo más.

– Si. … “Cuidado con la caverna, que te va a crujir”

-¿Y?

– Cuando se estrenó en El Escorial hubo una parte que se enfadó y crujió y otra que dijo “Bravo”. Después, en los Teatros del Canal, todo funcionó.

¿La actitud de los primeros no le llevó a pentimenti?

– Simplemente, me sorprendió. Cuando decía Roa: “la caverna te va a crujir, pensaba: “¿Por qué? Si no me estoy burlando de la Zarzuela, que me apasiona. Si está todo lleno de cariño y buen humor”. Pero cuando alguien quiere ver su cuento de toda la vida dice: “esto no lo es”.

-El título que ahora acomete sirve como pregunta. ¿Le gusta jugar con fuego?

– No, no. De verdad que no soy talibán ni punki. Cuando era más joven, a lo mejor más. Pero ahora, al revés. Incluso me he preguntado cosas como: “Puesto que esta obra prácticamente no se ha visto, que no se conoce: ¿el público tiene derecho a verla con su texto original? ¿Está bien hacer una propuesta de teatro actual, actualizándola?” Me pregunto muchas cosas, y no existe una respuesta definitiva. Se puede hacer una versión y también dejarlo tal cual para que el público lo conozca, claro que sí.

-Dirigiendo ¿Cómo es? ¿Estricta, severa?

– No, nada. Intento crear el mejor clima posible. Ante todo, pretendo que nos divirtamos. No sé cómo. Dependerá de si tienes mucho tiempo de ensayos, en cuyo caso puedes jugar más, porque en general para mí los ensayos son un disfrute. Hay gente que piensa que si pega una voz tienes el atrezo que te falta, y yo no lo creo.

-Partiendo de que, como cantante, domina la parte actoral y la vocal.

– Soy muy musical. No soporto el ruido que suena cuando hay música. Me molesta. También muy coreográfica. Aunque no haya coreografías, siguiendo la música monto los movimientos cuando están cantando. Jamás cosas antimusicales o que dificulten a los cantantes mirar al maestro en ese momento.

-¿Y su relación con el director de orquesta?

– Normalmente, muy buena. No he tenido ningún problema porque les entiendo, y no me empeño en tonterías, como poner de espaldas a los cantantes cuando tienen que entrar o cuando hay un momento difícil de todos juntos. Ahí está todo el mundo, con un ojo al maestro o con la posibilidad de mirarlo. Con pequeños detalles como esos, la relación fluye desde el principio.

-¿Le gustaría trabajar en alguno de los grandes teatros de ópera de España?

– Me encantaría. Claro.

-¿Con qué repertorio? ¿Contemporáneo? ¿Clásico? ¿Adaptándolo usted?

– Viviendo en Berlín presenté a un concurso de conceptos escénicos una propuesta muy buena y muy atrevida para Fidelio y no entendieron nada. Me gustaría poder hacerla. Disfruté muchísimo también con Bodas de Fígaro, y repetiría. El título lo elegí yo. Lo propuse en el ambiente de los años setenta, porque seguía teniendo muchísimo que decir, y funcionó muy bien. Porque Mozart dirige la escena: este entra, este sale, esta habla, este se esconde… Alucinante. Mozart es un genio y Donizetti divertidísimo. No tengo prejuicios… ¿Contemporáneo? Bueno, hice la dramaturgia para Cuerpos deshabitados, una propuesta muy poética de Sánchez Verdú sobre el exilio, dándole forma con piezas que ya existían, y me encantó.

-Vamos, que disfruta con todo.

  • Creo que sí. Sobre todo, si es bueno.

DONDE ENCONTRARLA

Dedicada en cuerpo y alma, en el CDAEM. Desde finales de mes, defendiendo su proyecto en el Teatro de la Zarzuela 

El rapto de Helena

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Jacopo Robusti, “Tintoretto”
Medidas: 186 x 307 cm
Material: Lienzo
Ubicación: Sala 25

El rapto de Helena

El rapto de Helena de Tintoretto ingresó en 1819 en el Museo del Prado. Probablemente fue encargado por Vincenzo I Gonzaga, duque de Mantua y mecenas de Tintoretto de 1590 a 1593.

Ana González Mozo,

Jefe de la Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Museo del Prado

Esta obra la poseyeron, entre otros, Carlos I de Inglaterra y Luis de Haro, quien se la regaló a Felipe IV. Es una escena bélica similar a las que se solicitaron al pintor para los palacios ducales de Venecia y de Mantua, la mayoría ejecutadas por su taller. La del Prado sería la única totalmente autógrafa. En el primer plano está representado, con figuras de tamaño casi natural, el rapto de Helena de Troya siguiendo la tradición homérica, mientras en tierra y mar se libra un combate entre turcos y cristianos, título que ha recibido el cuadro en alusión a la Batalla de Lepanto (1571). Tintoretto enlazó así, a través de episodios muy distantes en el tiempo, el mundo clásico y el contemporáneo.

Dibujos autógrafos

Es un ejemplo del variado registro de recursos técnicos y compositivos del artista. Se conservan dibujos autógrafos sobre papel de figuras que aparecen en esta y otras obras contemporáneas salidas de su bottega: el modelo para el Martirio de San Lorenzo (Christ Chruch, Oxford); algunas escenas de la Sala terrena de la Scuola de San Rocco de Venecia, o Ludovico II Gonzaga derrota a los venecianos en la batalla del Adigio, realizado por el taller. Que estaba trabajando simultáneamente al menos en el Rapto y el boceto de Oxford lo delata que el cuerpo de Helena, como reveló la radiografía, era inicialmente masculino, estaba desnudo y en la misma posición que la figura de San Lorenzo. Lo mismo sucede con los barqueros del primer plano, idénticos en la radiografía a los dibujos que empleó para los verdugos del modelo. No es fácil seguir la secuencia del proceso ejecutivo, ya que Tintoretto dejó visibles en la superficie muchos de los contornos del dibujo preparatorio, hecho con óleo blanco sobre una base negra, matizándolos apenas con la pintura de las anatomías, que se reduce a sinuosas y saturadas manchas verdes, rojas y azules.

 


EN ESTA BATALLA, JACOPO DEMUESTRA UNA VEZ MÁS SU INTELIGENCIA ESPACIAL Y SU CONTROL DE LA PERSPECTIVA PARA PROPORCIONAR, ORGANIZAR Y RELACIONAR LAS FORMAS EN TRES ACTOS


 

Inteligencia espacial

En esta batalla, Jacopo demuestra una vez más su inteligencia espacial y su control de la perspectiva para proporcionar, organizar y relacionar las formas en tres actos que se desarrollan a campo abierto. El espectador se introduce en ellos guiándose por la luz y el movimiento de los adversarios y la disminución de sus tamaños y su gradual pérdida de definición, que impulsan a la mirada a traspasar la barrera formada por las monumentales figuras del primer plano. Es en este segundo recorrido por el lienzo cuando, en contraste con la solidez de los protagonistas del drama, se perciben los episodios que se desarrollan en el plano medio y en el fondo. Sus espacios están llenos de guerreros incorpóreos, algunos fantasmales, reducidos a halos luminosos que parecen precipitarse hacia el mar.

El rapto de Helena se erige así en paradigma de uno de los aspectos claves del arte de Tintoretto: la ficción del movimiento en un soporte rígido y bidimensional. Los cuerpos parecen moverse porque no ocultó las correcciones que hizo en ellos, dejando sus siluetas desdobladas para simular una fuerza cinética que recuerda a la de los dibujos de Leonardo para la Batalla de Anghiari. El orden en este caos se impuso con la introducción de los mástiles y las velas de los barcos sobre la escena acabada, creándose ventanas abiertas hacia espacios cada vez más lejanos.

El recuerdo de una creadora genial y entrañable

ESFERA CULTURAL

Martín Gaite se introdujo en el mundillo literario salmantino a finales de los años cuarenta.

El recuerdo de una creadora genial y entrañable

JULIÁN DÍEZ

En el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite se reparten actos en su Salamanca natal y su Madrid adoptiva mientras su figura se agiganta con el paso del tiempo.

Como buena parte de los artistas que han pasado a formar parte del paisaje madrileño, Carmen Martín Gaite tenía su propio entorno del que parecía parte integral. Era común divisar su silueta, decidida y carismática, aunque enjuta y de apariencia frágil, tocada por una boina y cubierta por una gabardina entallada, por el parque del Retiro o sus calles próximas. Fumando, tantas veces. Como otros artistas icónicos que sin ser madrileños son dueños de sus propios rincones de Madrid (Valle Inclán, Pérez Galdós, Antonio López, Julio Camba, Carlos Arniches…), a Carmen Martín Gaite se la recuerda igualmente en su localidad natal, en Salamanca, en su casa. Con lo que al cumplirse ahora el centenario de su nacimiento los homenajes se multiplicaron en atención no solo a la calidad de su obra, sino a su honda raigambre en sus lugares queridos.

 


RECHAZÓ SER ACADÉMICA, ROL EN EL QUE HABRÍA SIDO PIONERA, PORQUE CREÍA QUE NO ERA TAREA PARA UNA CREADORA


 

En una época que tiende al adanismo, a la valoración de lo inmediato y el desdén por lo precedente, crece la relevancia de Carmen Martín Gaite no sólo como pionera, sino por sus méritos propios como artista. En parte por el cuidado con el que Siruela, la editorial que está publicando su obra completa, y Anagrama, su sello principal durante su carrera, tratan las nuevas ediciones. Pero también quizá por su propia modestia en vida, por una falta de notoriedad que ahora permite descubrirla sólo a través de la magnitud de sus trabajos, sin alharacas ni prejuicios.

Cómo era ella

Las palabras de una de sus admiradoras y seguidoras, Belén Gopegui, transmiten bien ese aspecto de la forma en que se la juzga hoy: “Martín Gaite tenía prestigio, vendía muchos libros, estudiaban su obra hispanistas de todo el planeta, era lo que muchos autores y autoras quieren llegar a ser y, sin embargo, vale la pena ponerse a pensar lo que no era. Lo que no era pudiendo serlo, lo que no era recibiendo cada día ofertas para serlo. Dónde no estaba, en qué fiestas no se la veía, de qué premios no era jurado, qué premios pactados bajo cuerda no ganó, de qué instituciones no quiso formar parte por más que le insistieron, en qué programas de televisión no estuvo, a qué grupos mediáticos no quiso unir su figura ni su discurso, qué historias de encargo no aceptó, a qué preguntas no quiso contestar, qué favores prefirió no pedir”.

 


POETA, ENSAYISTA, TRADUCTORA DE CINCO IDIOMAS, ERA UNA MUJER DE LETRAS INTEGRAL QUE MARCÓ EL CAMINO PARA LAS AUTORAS ACTUALES


 

Tampoco sería correcto deducir a partir de esas palabras que Martín Gaite no fue conocida y querida. Fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 (la única mujer que lo recibió en el siglo XX), y Premio Nacional de las Letras Españolas en 1994. Además, rechazó ser académica de la Lengua en varias ocasiones, la primera en 1981, cuando Carmen Conde era la única mujer que ocupaba un asiento en la institución (desde dos años antes). Martín Gaite pensó que afectaría a su independencia como escritora, y manifestó en más de una ocasión que la RAE debía ser atendida antes por filólogos que por creadores.

 Sus obras

 La más popular es sin duda Caperucita en Manhattan, una narración para lectores jóvenes traducida a quince idiomas y que ha vendido en todo el mundo cerca de 600.000 ejemplares. Sin embargo, es un libro sólo parcialmente representativo de su obra: no en lo temático, aunque sí en su estilo cuidado y sencillo, íntimo y chispeante.

Martín Gaite se introdujo en el mundillo literario salmantino a finales de los años cuarenta, cuando estudiaba en su localidad natal. Luego se trasladó para el doctorado a Madrid, donde conoció a figuras como Ignacio Aldecoa, Alfonso Sastre o Rafael Sánchez Ferlosio, con el que se casó en 1953. La hija que sobrevivió a su matrimonio, que duró apenas una década, falleció tras una grave enfermedad antes de los treinta años y le supuso un duro golpe en la madurez.

 


MENOS CONOCIDA, PERO IGUALMENTE VALIOSA, FUE LA LABOR DE CARMEN MARTÍN GAITE COMO TRADUCTORA


 

Pese a los meandros de su vida personal, la profesional fue para ella de progresivo triunfo desde que cosechara el premio Café Gijón en 1957 por El balneario. El Nadal de 1959 por Entre visillos fue su consolidación también a nivel popular: desde entonces fue agrandando su legión de lectores fieles con obras entre las que se pueden destacar Retahílas (1974), El cuarto de atrás (Premio Nacional de Literatura en 1978,) o Nubosidad variable (1992) y La reina de las nieves (1994).

Además, publicó tres libros de poesía y cinco volúmenes de cuentos, así como atinados artículos de prensa, si bien donde obtuvo mayor resonancia además de la novela fue en el ensayo. Al hilo de su tesis doctoral sobre las costumbres amorosas en la España del siglo XVIII, que publicó adaptada para lectores no académicos en 1973, firmó otra media docena de volúmenes, entre ellos el que se convirtió en un pequeño bestseller Usos amorosos de la postguerra española (1981). También puede destacarse Desde la ventana: enfoque femenino de la literatura española (1987), uno de los trabajos en que hace gala de su condición de feminista de manera elegante y docta.

Menos conocida, pero igualmente valiosa, fue su labor como traductora. Una treintena de títulos originalmente publicados en inglés, italiano, francés, portugués y rumano, prueba de su increíble brillantez lingüística. Entre los autores a los que vertió al castellano se puede citar a Gustave Flaubert, Fernando Pessoa, las hermanas Brontë, Edgar Allan Poe, Primo Levi, Rainer Maria Rilke, Virginia Woolf o Eça de Queiroz, entre otros.

Actividades audiovisuales, exposiciones, conferencias, encuentros académicos y la publicación de una interesante biografía a cargo de José Teruel (en Tusquets) han jalonado este año que también es 25 aniversario de su fallecimiento, en 2000.

La hija del notario

José Martín López (1885-1978) no sólo fue notario de Salamanca, sino una figura que explica en buena medida la trayectoria de su talentosa hija Carmen. Ella fue fruto de su segundo matrimonio, tras enviudar muy joven. Ocupó plaza en Salamanca de 1923 a 1949, cuando se trasladó a Madrid. Amigo de Miguel de Unamuno, se le recuerda por sus ideas avanzadas, que transmitió tanto a Carmen como a su hermana mayor, Ana. Ya en 1918 impartió una conferencia con el título La condición jurídica y social de la mujer, en la que denunciaba la irracionalidad de impartir educación de menor jerarquía a las féminas. En 1954, en pleno franquismo y cuando las esposas necesitaban permiso de sus maridos para abrir una cuenta bancaria, defendió en público la necesidad de independencia económica de la mujer en el seno del matrimonio. Educó a sus hijas estrictamente de acuerdo a esas opiniones, e incentivó en ellas el conocimiento y la lectura. Hoy sus restos descansan junto a los de ellas, su esposa y su nieta.

La autora manifestó que la RAE debía ser atendida antes por filólogos que por creadores.

Otras fuentes

La web que mantiene la Universidad de Salamanca sobre la autora recoge la más completa información sobre los actos con los que se ha conmemorado su aniversario.

La Fundación Martín Gaite no sólo se ocupa del legado de la escritora, sino que también tiene por catalogar la ingente biblioteca de su padre, y está situada en la casa familiar de El Boalo (en la sierra de Madrid). 

Entre las actividades fomentadas por el Ministerio de Cultura ha estado la publicación de un sello conmemorativo. 

Martín Gaite fue la única mujer que recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en el siglo XX.

Entrevista a Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado

ESFERA CULTURAL

La esencia del Prado permanece, aunque todo cambie a su alrededor"

Miguel Falomir,

director del Museo Nacional del Prado

JAIME PÉREZ DE MIGUEL

Tras casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, Miguel Falomir Faus ha guiado a la institución a través de algunos de los años más complejos y transformadores de su historia reciente. Pandemia, ampliación de públicos, nuevos debates culturales, retos tecnológicos y una creciente exigencia social han marcado una etapa en la que el Prado ha reforzado su personalidad única y su vocación divulgadora. Con una mirada lúcida y realista, Falomir repasa los avances, desafíos y prioridades de un museo que aspira, más que a crecer en número, a llegar mejor y más lejos.

-Después de casi una década al frente del Museo Nacional del Prado, ¿cómo describiría la evolución reciente de la Institución y los cambios que más han marcado su dirección?

– Han sido años agitados pero fascinantes. Para que os hagáis una idea, hasta 2017 el Prado había cerrado una sola vez, durante la Guerra Civil; desde entonces ha debido hacerlo varias por distintas razones: la pandemia, la nevada Filomena, la cumbre de la OTAN, el apagón…y 2019 fue un año excepcional por la celebración del bicentenario de la institución. A estas circunstancias particulares añadiría dos que comparte con otros grandes museos: la presión de un público en creciente aumento y la conversión de los museos en protagonistas de debates culturales que, cada vez más, permean la vida política.

-El Museo Nacional del Prado ha logrado mantener su prestigio mientras ampliaba públicos. ¿Qué demandas detecta hoy en los visitantes y cómo condicionan la toma de decisiones?

– El público actual está más preocupado por cuestiones medioambientales y tiene una sensibilidad social más acusada. Ello obliga a los museos a ser más eficientes en materia energética, más rigurosos sobre el origen de sus colecciones, más trasparentes sobre potenciales donantes y patrocinadores y, en general, más receptivos a las múltiples sensibilidades de una realidad social cada vez más compleja y variada.

 


“EL FUTURO DEL PRADO ESTÁ GARANTIZADO GRACIAS A UNA NUEVA GENERACIÓN DE RESTAURADORES”


 

-La digitalización del patrimonio está transformando la relación con los museos. ¿Qué papel quiere que juegue la tecnología en la experiencia del Prado durante los próximos años?

– La tecnología es una herramienta y cómo tal puede hacerse un uso bueno o malo de ella. Para el Prado está siendo utilísima, permitiéndole llegar a más público y de forma más eficiente. No hemos detectado incompatibilidad alguna entre avance tecnológico y disfrute presencial de las obras de arte. En ese sentido, el “aura” benjaminiana mantiene intacta su fascinación. Mientras siga así y la tecnología no se convierta en un fin en sí misma, creo que es más una aliada que una enemiga.

-La sociedad reclama nuevas narrativas, más diversidad y lecturas actualizadas de las colecciones. ¿Cómo se articula ese debate dentro del Museo?

– Los museos son parte de la sociedad y del mismo modo que esta cambia también lo hace el público que los visita. Es obligación del museo estar atento a estas transformaciones y, sin perder nunca su esencia, dar respuesta a las nuevas demandas. Pondré dos ejemplos. De un lado, parece evidente que en el pasado no se prestó la atención debida al papel múltiple de las mujeres en la esfera artística; del otro, prejuicios culturales relegaron a una categoría inferior determinadas manifestaciones artísticas, como la escultura policromada o el arte realizado en los virreinatos americanos. Integrar estas sensibilidades permite al museo ofrecer una aproximación más rica y variada al pasado del arte y al presente de nuestras sociedades.

 


“LA FUNDACIÓN NOTARIADO ES UNO DE ESOS ALIADOS FUNDAMENTALES, QUE NOS AYUDA EN LA DIFUSIÓN DE LA CULTURA”


 

-La conservación de un patrimonio único es un desafío constante. ¿Hay un área o línea de investigación cuya evolución reciente considere especialmente relevante?

– Tenemos la suerte de contar con uno de los mejores talleres de restauración del mundo que en los últimos años ha protagonizado una transición ejemplar. Se han jubilado restauradores de fama internacional y han sido sustituidos por jóvenes tan brillantes y capacitados como ellos. El futuro de la restauración en el museo (e incluyo dentro de ella el área de estudios técnicos) está más que garantizado.

 


“NO HEMOS DETECTADO INCOMPATIBILIDAD ALGUNA ENTRE AVANCE TECNOLÓGICO Y DISFRUTE PRESENCIAL DE LAS OBRAS DE ARTE”


 

-En un contexto cultural cada vez más competitivo, ¿cómo se posiciona el Prado frente a otros grandes museos internacionales?

– La fortaleza del Prado reside en su fuerte personalidad: por historia y colecciones es diferente a los demás y el público experimenta al visitarlo una sensación distinta. No está hecho por académicos, sino por coleccionistas, y ello le otorga características, como la acumulación asombrosa de obras de un mismo autor: Velázquez, Goya, Rubens, Tiziano, Bosco…, que lo hacen único. Eso lo sitúa entre los principales museos del mundo, aunque -hay que admitirlo- sus recursos económicos disten de los que disfrutan instituciones similares.

-¿Qué proyecto o decisión reciente considera especialmente representativo de la identidad del Museo bajo su dirección?

– Podría decir algunas de relumbrón, de esas que acaparan premios y titulares, pero me decantaré por una iniciativa modesta que, creo, ilustra nuestra ambición por llegar a todos: El Prado de noche; esto es, la apertura gratuita del museo el primer sábado de cada mes desde las 20:30 y hasta medianoche, y que está permitiendo a muchos conocer el Prado. Es muy satisfactorio ver que quien acude esos sábados al museo, a menudo familias de limitados recursos, lo hace mayoritariamente por primera vez.

-La Cátedra del Prado, patrocinada desde 2019 por Fundación Notariado, es uno de los programas de referencia en divulgación. ¿Qué ha supuesto para el Museo contar con un socio como el Notariado?

– Un museo no es un ente aislado, desarrolla una importante labor social y para tal cometido necesita aliados en la sociedad civil. La Fundación Notariado es uno de esos aliados fundamentales, que nos ayuda en una de las labores más encomiables que tiene asignada el Prado: la difusión de la cultura. Gracias a la Fundación Notariado, centenares de personas presencialmente y miles más de forma virtual, tienen acceso gratuito a algunos de los más renombrados historiadores del arte del mundo.

 


“LA PROGRAMACIÓN DE 2026 HARÁ ESPECIAL HINCAPIÉ EN LA LABOR DE TRES REINAS COLECCIONISTAS: ISABEL DE FARNESIO, CRISTINA DE SUECIA Y MARIANA DE AUSTRIA”


 

-Además de la Cátedra, Fundación Notariado ha desarrollado proyectos en los que el Museo del Prado ha participado, como Acoger es un bien para todos, La vejez como experiencia humana o Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. ¿Cree que este tipo de iniciativas corporativas son útiles para acercar las colecciones del Prado a distintos grupos sociales?

– El Museo del Prado cerrará 2025 con tres millones y medio de visitantes, probablemente nuestro límite si queremos mantener la calidad de la visita. Como director no me interesan más visitantes, pero sí más variados, con perfiles sociales, culturales y económicos diferentes. Iniciativas como las que comentas permiten llegar a segmentos de la población que tradicionalmente viven de espaldas al museo, de ahí su enorme utilidad y nuestro interés por ellas.

-¿Qué proyectos previstos para 2026 puede anticipar a nuestros lectores?

– La programación de 2026 será variada, pero hará especial hincapié en la labor de tres reinas coleccionistas: Isabel de Farnesio, Cristina de Suecia y Mariana de Austria, y se adentrará en periodos (Edad Media) y ámbitos geográficos (el mundo alemán) poco frecuentados con anterioridad, manteniéndonos siempre fieles a la máxima de Horacio de “enseñar deleitando”.

¿Dónde encontrarle?

En la página web del Museo Nacional del Prado se puede consultar su biografía así como las obras que ha publicado. 

Mesa revuelta

ESFERA CULTURAL

LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

El autor dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal

CLAVES DE LA OBRA

Autor: Anónimo
Fecha: Siglo XVII
Material: Óleo sobre lienzo
Ubicación: Depositado en la Casa Museo de Lope de Vega, Madrid
Medidas: 60 x 74 cm

Mesa revuelta

Un primoroso paño viste una mesa. La tela se amolda a unos jarrones labrados, sujetándolos. Al fondo descansa ligeramente ladeado un espejo con marco. Mientras que a la izquierda se ve el fleco que remata el tejido por un extremo, el patrón a rayas traza un movimiento ondulante hasta el borde derecho de la mesa, donde la gravedad tira de la tela hacia abajo. La composición resulta estética, pero guarda una tensión asimétrica e inestable.

Profesora Astrit Schmidt-Burkhardt,

historiadora de la imagen y titular de la Cátedra del Museo Nacional del Prado 2025

El foco de atracción es un reloj de mesa dorado provisto de dos esferas, pie y remate; está protegido por un fanal de vidrio. En él se refleja una fuente de luz distante que hace relucir todos los objetos.

Aunque la ilusión sea perfecta, no es más que pintura: de finales del siglo XVII y de autor desconocido. Permaneciendo anónimo, entre otras cosas, dirigió la atención hacia un tema fundamental: el curso de las cosas, lo transitorio y efímero de todo lo terrenal. De forma discreta, pero con un alegato implícito de la cualidad atemporal del arte, es como si el pintor sin nombre desapareciera tras su obra, que aparece documentada en la colección Felipe v desde mediados del siglo XVIII.

El tiempo

Los bodegones no son obras de la eternidad, aunque muchos de los artefactos que representan reclamen justamente eso para sí. Sobre todo, cuando están hechos de materiales duraderos. De este modo, Mesa revuelta encierra un conocimiento intrínseco del tiempo que va más allá de símbolos y alegorías.

Es un ejemplo de vánitas que suma una dimensión adicional a los bienes mundanos: el artista ha integrado un instante transitorio en el motivo estático. El reloj ocupa el centro, pero la manera en que el tiempo actúa sobre las cosas debe leerse en la propia imagen. Analizados en conjunto y vistos en sentido horario, la sucesión de objetos comienza con el jarrón de pie, a la izquierda, y conduce, pasando por el reloj y su reflejo en oblicuo, hasta el jarrón que yace tumbado y cuya prolongación es el candil del extremo derecho; la punta donde debería estar la llama extinta se sitúa en la línea del borde del paño que, con su patrón a rayas, cae bruscamente. Eso hace visible la fugacidad del tiempo contenida en este bodegón.

El orden espacial complementa el temporal: arriba y abajo, izquierda y derecha, detrás y delante. Tanto el tiempo como el espacio son magnitudes físicas. El artista las ilustra mediante la disposición del conjunto. Las naturalezas muertas no dan respuesta, en sentido literal, a la pregunta sobre el origen del tiempo, aunque en ellas permanezca siempre presente. En cambio, desaceleran el tiempo cultural y muestran cómo actúa esa fuerza invisible sobre las cosas y determina el curso de todo lo terrenal: de ello se nutre el arco de tensión de la composición de idea y forma, de vánitas y jarrón volcado. Ni siquiera el cuadro en sí es inmune a ello. Para los coetáneos de Mesa revuelta, el mensaje dado en pintura serviría para la reflexión propia. ¡Nada ha cambiado hasta la fecha!

Los nuevos críticos de la cultura

ESFERA CULTURAL

Las nuevas generaciones confían más en quienes ven como sus iguales; los que emplean sus códigos.

LOS NUEVOS CRÍTICOS DE LA CULTURA

Los ‘influencers’ de la literatura o de las artes atraen a millones de seguidores en las redes sociales y suponen voces cada vez más importantes para el sector

Millones de lectores de habla hispana (especialmente jóvenes) ya no consultan los suplementos culturales para decidir su próxima compra. Revisan las reseñas que han hecho sus booktubers (de Youtube), booktokers (de Tick Tock) o bookgramers (de Instagram) favoritos, almas gemelas en gustos, que pueden disparar las ventas de un libro poco conocido.

JULIÁN DÍEZ

Los influencers especializados en cultura han venido para quedarse. Las nuevas generaciones confían más en quienes ve como sus iguales; los que emplean sus códigos. Las empresas ya lo han aceptado y miman a este nuevo sector con el envío de servicios de prensa o invitaciones. Además de abrirles las puertas a sus propias creaciones en muchos casos.

 


EL AUGE DEL ‘ROMANTASY’, LA FANTASÍA CON TOQUES ROMÁNTICOS, ES ATRIBUIBLE A LAS REDES SOCIALES CENTRADAS EN LITERATURA


 

Redes y literatura

En el territorio de la literatura, por ejemplo, el veterano Javier Ruescas suma 296.000 seguidores en su canal de Youtube después de una labor divulgativa de diez años, que ha derivado a la publicación de sus propios libros. Ruescas empezó administrando una web de fans de la saga Crepúsculo de Stephanie Mayer en 2008, y un par de años después, con apenas veinte, empezó a publicar sus primeras novelas de fantasía juvenil. Como curiosidad, entre sus vídeos más visitados se cuentan los que resumen libros de lectura obligatoria en bachillerato, como La Celestina (641.000 visualizaciones).

Las obras de fantasía, en particular lo que se ha dado en llamar romantasy (que añaden gotas de novela romántica e incluso erotismo suave) se cuentan entre las que más interés despiertan a este público. Una personalidad destacada en este campo es la instagramer Laura Díaz, con 278.000 seguidores en la dirección @fantasyliterature. El creciente número de lectores de la romantasy se plasma en las sucesivas ediciones, en muchos casos en formatos de lujo numerados, de autoras como Rebecca Yarros o Sarah Maas.

Aunque relevantes al punto de convertir a estos creadores de contenido en verdaderos prescriptores, sus números son relativamente pequeños si los comparamos con los de algunos creadores. Es el caso por ejemplo de poetas como Defreds (José A. Gómez Iglesias), con más de 900.000 seguidores en Instagram. Elvira Sastre y Sara Búho son otras poetisas que superan el medio millón de seguidores.

Comic, música y danza

Y aún mayor es el número de suscriptores que reciben las novedades sobre cómic de Paco Hernández, con 4,2 millones de tiktokers. Hernández, un catalán de 48 años, está lejos del perfil de joven que cabría esperar de los influencers más destacados, pero se ha abierto un hueco con su especialización y humor en @pacohdez77. Este mes de octubre publicó su primera novela, El barrio de los deseos. Puede que todos estos datos choquen con el escepticismo sobre la lectura en España, pero quizá estos influencers estén contribuyendo a un cambio notable. Según el Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2024, elaborado la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) en colaboración con el Ministerio de Cultura, el 75,3% de los jóvenes entre 14 y 24 años leen libros en su tiempo libre. Se trata del grupo con mayor índice lector del país, que en su conjunto tiene un 65% de la población que lee regularmente. Entre esos jóvenes, el promedio de libros leídos al año es de 11,8.

Aunque, como es natural, en internet no existen océanos y el lenguaje común permite un seguimiento cruzado entre lectores y autores españoles y latinoamericanos. Un buen ejemplo es que una parte sustancial del millón y medio de seguidores de la argentina Victoria Resco proceden de España.

Aunque la literatura, junto a las series de televisión y el cine, son los campos culturales dominantes en internet, algunos influencers se han hecho un hueco importante tocando temas a priori menos populares. Un primer ejemplo podría ser el del divulgador musical Jaime Altozano, que mantiene 3,53 millones de suscriptores en su canal de Youtube alternando explicaciones de música clásica con análisis de discos contemporáneos o de la propia teoría de la música. También en este territorio hay destacados nombres latinoamericanos, como el del mexicano Pierre St. John, con 600.000 seguidores.

 


ARQUITECTURA, MÚSICA CLÁSICA O FILOSOFÍA SON OTRAS ÁREAS CON ‘INFLUENCERS’ QUE SUMAN MILES DE SEGUIDORES


 

Altozano fue durante un tiempo pareja de una de las personalidades más conocidas de Youtube en España, la arquitecta y diseñadora Ter (Ester Rodríguez de las Heras). Sus explicaciones sobre temas de estética o armonía en las proporciones le han valido dos millones de suscriptores a su canal, que por desgracia mantiene algo abandonado por problemas emocionales que ha reconocido con valentía públicamente. Ter también ha colaborado con distintos programas de televisión y publicó un libro de poemas.

Otra de las bellas artes tradicionales es la danza, terreno en el que destaca el barcelonés Samuel López. Su combinación de baile espectacular y humor le ha reportado veinte millones de seguidores en Tik Tok, que ahora le siguen en sus andanzas por Estados Unidos para abrirse camino en el profesionalismo tras haber cosechados éxitos en el campo del baile deportivo.

Aunque todos estos datos de influencers orientados a actividades culturales sean muy notables, también es conveniente ponerlos en contexto. Los reyes de la red en España (y en general en habla hispana), Georgina Rodríguez (esposa de Cristiano Ronaldo), el futbolista Sergio Ramos, Ibai Llanos y Rubén Doblas (El Rubius), suman cada uno entre sesenta y ochenta millones de seguidores registrados en sus distintas redes sociales.

Adictos a la Filosofía

La filosofía, materia a priori compleja para su difusión por medios audiovisuales, ha encontrado en Enric F. Gel un divulgador popular y eficaz, cuyos trabajos en el canal de Youtube Adictos a la Filosofía sirven tanto para estudiantes como a curiosos. Intercambiar colaboraciones con personajes tan conocidos como Jordi Wild o el científico Javier Santaolalla también le ha ayudado sumar 750.000 seguidores.

@soloeme con la Fundación Notariado

Mario de las Sagras (@soloeme) es uno de los poetas con más presencia en Instagram, y fue escogido para la Fundación Notariado para difundir entre sus decenas de miles de seguidores comentarios acerca del proyecto Los jóvenes y el arte: el atrevimiento de mirar. Un recorrido por las obras del Museo Nacional del Prado. Se trata de un proyecto cultural, conformado por un catálogo y una exposición virtual, que nos muestra 26 obras de grandes pintores expuestas en el Museo del Prado, poniendo el foco en los jóvenes representados en ellas. De las Sagras ha subido vídeos a lo largo de los últimos meses sobre diferentes lienzos , con cientos de «me gusta», comentando obras tan conocidas como El jardín de las delicias de El Bosco o El triunfo de Baco de Velázquez a otras dignas de reivindicación y mayor conocimiento como La carta de un hijo ausente, de Maximino Peña.

OTRAS FUENTES

El crecimiento de los datos de lectura en España se desglosa en esta noticia de RTVE.

Enric F. Gel ha incluido en su web una guía completa de sus vídeos. Puede verse en el orden cronológico de los autores reseñados, para así disfrutar de un curso de historia de la filosofía muy completo.

Entrevista a Cecilia Bartoli, mezzosoprano

ESFERA CULTURAL

CECILIA BARTOLI,

MEZZOSOPRANO

“El público español es muy cálido y entusiasta. Cuando le apasiona, lo demuestra, y esto es precioso”

JUAN ANTONIO LLORENTE

Tras casi cuatro décadas, Cecilia Bartoli continúa siendo uno de los nombres más emblemáticos del panorama lírico. Como mezzosoprano y por su actividad rectora en lugares referenciales. En el Festival de Pentecostés de Salzburgo, del que es responsable desde 2012, acaba de renovar su contrato por cinco años más. Si su carrera estuvo afianzada desde el inicio por dioses de la música como Karajan, Barenboim o Harnoncourt, Bartoli ha querido estimular a las nuevas generaciones desde sus puestos gerenciales o a través de la fundación que lleva su nombre.

La generosidad que muestra con los jóvenes se traduce en admiración por su parte. La soprano Sara Blanch comentaba recientemente: «Descubrir a Bartoli me supuso romper con todo”. Pensaba: “Está haciendo algo nuevo. Ese nuevo esquema me abre las puertas de todo un mundo».

¿Qué puedo replicar ante esas bellísimas palabras? Que me siento muy halagada, teniendo en cuenta que quien las pronuncia es una cantante de esa nueva generación en cuyo futuro tanto confío. Esto quiere decir que he podido transmitirles esa sensación que yo experimento cuando hago música. Recuerdo al respecto la bellísima frase que Rossini escribe en una carta dirigida a Pauline Viardot, en la que sintetiza su idea de qué significa cantar. Son unas palabras que a su vez había recogido de un soneto de Petrarca cuando dice “E ‘l cantar che nell’anima si sente” (“El cantar que en el alma se siente”). Y es que la expresión debe proceder del alma y en ello se tiene que empeñar todo cantante. Porque eso es el canto.

El otro día, tras el brindis por su nuevo contrato en Salzburgo, nos dieron un bombón.

Pero yo no lo pude recoger, porque tenía que bajar rápidamente a maquillarme. Era el día del estreno de Hotel Metamorphosis y la función empezaba una hora después.

En previsión me quedé también con el suyo. En el envoltorio aparecía el siguiente aforismo de Leibnitz: Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad”.

Sí, sí, es verdad.

 


“LA EXPRESIÓN DEBE PROCEDER DEL ALMA Y EN ELLO SE TIENE QUE EMPEÑAR TODO CANTANTE. PORQUE ESO ES EL CANTO”


 

¿Lo pronunciaría el Leibnitz filósofo o el matemático?

Diría que a quien veo más tras esas palabras tan hermosas es al filósofo.

Por si tuviera poco trabajo entre Zúrich, Mónaco y Salzburgo, desdoblándose como gestora y como intérprete, acaba de renovar su compromiso en la ciudad de Mozart hasta 2031. ¿Hasta qué punto le asusta asumir responsabilidades, si es que le asusta? ¿No siente vértigo, miedo, ante cada nueva apuesta?

Yo no hablaría de miedo en el estricto sentido del término. Sólo lo contemplaría en aquello que tiene que ver con la responsabilidad como artista. Una responsabilidad por lo que supone el hecho de enfrentarse al compositor. O, por decirlo de otra manera: ¡De ponerse al servicio de la música de Mozart! (gesto de “casi nada o ahí queda eso”. Bartoli, como latina ejerciente, es muy expresiva). Y cuando digo Mozart digo Haendel o cualquiera de tantos grandísimos compositores. En ese momento necesitas verdaderamente entregarte a su servicio. Con una gran humildad para llegar a comprender o, para ser más precisa, intentar comprender lo que quería decir. Y no sólo con las notas que como creador dejó escritas, sino pensando qué quería expresar tras esas notas. Ni más ni menos. Y en eso, está claro, es donde encuentro la mayor responsabilidad. Porque nosotros somos sus intérpretes, es decir, ejercemos el papel de intermediarios entre el autor de la obra y el público, ¿no es así? Entonces, tenemos la gran responsabilidad de servir su música, y debemos hacerlo siempre con gran reverencia. Es cierto que, aunque esta sensación esté ahí, no puedo hablar de miedo, lo que no impide que siempre esté presente la duda al plantearte: ¿será de verdad esto lo que el compositor deseaba que llegase al corazón de las personas? ¿Es esta exactamente la interpretación que yo le estoy dando? Y aunque no tengas la certeza absoluta de cómo solventar ese dilema sí debes tenerla de que no debes afrontarlo con miedo, porque el miedo suele ser un mal consejero.

Ahí está el factor imaginación que aludía…En cierta ocasión me comentó que el público espera escuchar nuevo repertorio.

Y así lo pienso.

 


“LA DUDA SIEMPRE ESTÁ PRESENTE: ¿SERÁ DE VERDAD ESTO LO QUE EL COMPOSITOR DESEABA QUE LLEGASE AL CORAZÓN DE LAS PERSONAS?”


 

¿Incluso si se trata de cosas tan radicales como hizo, presentando en Salzburgo el West Side Story de Leonard Bernstein?

(Risas). Bueno… la idea de programar aquel título tuvo su origen en la percepción personal que siempre había defendido de que West Side Story es una obra maestra de Bernstein que yo no definiría simplemente como un musical. Es mucho más. Sobre todo si, como punto de partida, la música que compuso se canta tal y como está escrita. Porque la tesitura, tanto en el caso de Tony como en el de María, es muy compleja. Por eso, a la hora de llevarlo al disco el mismo compositor quiso contar para la grabación con José Carreras y Kiri Te Kanawa: dos cantantes no sólo, obviamente, con técnica vocal, sino con una técnica vocal muy sólida. Otra cosa es que hoy los teatros la suelan ofrecer con cantantes que no tienen necesariamente una, digamos, impronta lírica. Sin considerar que la obra tal y como Bernstein la escribió es verdaderamente difícil de cantar.

En el Liceu de Barcelona, que usted conoce bien, se pudo ver hace unos meses, con Gustavo Dudamel en el pódium.

Es un director fabuloso.

¿También lo hizo con cantantes de ópera?

Con Nadine Sierra y Juan Diego Flores. Como decía, si se quiere hacer tal y como Bernstein lo escribió, se necesitan cantantes de ópera con todos los colores y los matices. Hay momentos en los que María debe cantar un solo en pianísimo y esto garantizo que es imposible hacerlo sin una técnica vocal muy sólida.

Si en los últimos tiempos era cada vez más difícil verla sobre el escenario, aceptar tantos cargos en distintos lugares. ¿Le sirve como coartada perfecta para rechazar ofertas de los intendentes teatrales y reducir más aún su presencia escénica?

La verdad es que a día de hoy mantengo una actividad enorme. Recientemente me ofrecían una colaboración en Berlín, que no estoy segura de poder aceptar. Y es que apenas me queda tiempo disponible entre Zúrich y el Festival de Pentecostés de Salzburgo, que, con una nueva producción por temporada, me supone dedicarle, entre ensayos y funciones, cinco semanas. Porque a Salzburgo regreso en el verano y unos días en invierno. Luego están los conciertos, y a esto hay que sumarle la entrega que me supone ser directora artística de la ópera de Montecarlo, a la que me dedico en cuerpo y alma durante seis meses. Aun así, sigo intentando equilibrar las dos facetas.

Por lo que podemos calificar de milagroso que en esos días haya decidido presentarse con el Orfeo y Eurídice de Gluck en tres ciudades de España, país que le resulta familiar desde muy joven. Conoce bien los bailes andaluces, domina las castañuelas… ¿Se puede llegar a sentir un poco española?

Un poco, sí. Y quiero decir algo que no tiene que ver con la música, pero que, pensando en España, me acaba de venir a la cabeza (más risas). Me ocurrió hace varios años, cuando estuve con el programa Malibran, centrado en torno a María Malibran y la familia García. Empezando por su padre y maestro, Manuel, el tenor favorito de Rossini, que era sevillano. Pues bien, cuando lo presentamos en Sevilla, en un concierto que fue mi debut en el Teatro de la Maestranza, recuerdo haber comido los mejores chipirones fritos. ¿Te acuerdas, mamá? (la madre, Silvana Bazzoni, su primera profesora de técnica vocal, que acaba de entrar al despacho donde nos encontramos, asiente divertida con la cabeza). La noche antes del espectáculo fuimos a un restaurante cerca del teatro, donde los probé y me encantaron. 

…y eso que Sevilla no es puerto de mar.

Pero el caso es que los comí en Sevilla, en un restaurante cuyo nombre no recuerdo, ni sé dónde tengo el número de teléfono. Lo tengo que buscar. Después de aquella experiencia le dije “¡Mamá, tenemos que volver!” (la madre corrobora, riendo, las palabras de su hija). De modo que el día del concierto, cuando normalmente los cantantes tenemos que limitarnos a comer algo más ligero, me dije “¡No importa!”, “¡Y tú, mamá, también los puedes comer!” (otra risotada). Es algo que nunca olvidaré.

Podrá, si encuentra el contacto, disfrutar otra vez en ese lugar, ahora que, siete años después de aquel descubrimiento, regresa cerca del Guadalquivir. Cerrando su paseo español, para cumplir con los que esperan ese Orfeo y Eurídice de Gluck en Barcelona, Madrid y Sevilla. Y ya, para acabar ¿cómo recuerda al público de España?

El público español es muy cálido y entusiasta, un público que escucha con gran interés. Que cuando le apasiona, lo demuestra, y esto es precioso, precioso. Es fantástico. Es un público al que, debo decir, también le encanta el canto dulce, y esto me conmueve de un modo especial porque, obviamente, aunque he cantado mucho -pensemos que en mi repertorio hay numerosas obras de coloratura-. Mi especialidad también es precisamente ese canto: el bel canto, el pianísimo, el canto dulce, el legato. Y he podido percibir que esto también conmueve profundamente al público español.  

¿DÓNDE ENCONTRARLA?

Una página cuidadosamente puesta al día da clara idea de la actividad de una polifacética Cecilia Bartoli, destacando las tres fechas que dedica a España en noviembre para presentar el Orfeo y Eurídice de Gluck (25, Barcelona; 27, Madrid y 29, Sevilla)

‘Oratorio de san Jerónimo penitente’, de Damián Forment y Juan de Juanes

ESFERA CULTURAL
LEER CUADROS

CONVENIO EL PRADO-FUNDACIÓN NOTARIADO

CLAVES DE LA OBRA

Autores: Damián Forment y Juan de Juanes.
Fechas: hacia 1520 (relieve en alabastro); hacia 1560 (estructura y pintura).
Material: Madera de pino, óleo y alabastro del Valle del Ebro.
Medidas: Alto: 83,5 cm; Ancho: 59 cm; Fondo/Profundidad: 17 cm.
Ubicación: Sala 51.

Oratorio de san Jerónimo penitente

El Oratorio de San Jerónimo penitente es una obra excepcional realizada por dos artistas fundamentales de la Corona de Aragón: el escultor Damián Forment (hacia 1475-1540) y el pintor Juan de Juanes (hacia 1505-1579). Ambos autores no trabajaron juntos y su trabajo fue realizado en momentos distintos. Forment debió de tallar la pequeña placa hacia 1520, cuando Juanes era un adolescente que estaba formándose en el taller de su padre, Vicente Maçip (hacia 1473/75-1551), el iniciador de una dinastía de pintores que tuvo continuidad hasta principios del siglo XVII.  

LETICIA RUIZ GÓMEZ,

jefa de Colección de Pintura Española del Renacimiento

La realización de pequeñas placas de alabastro con escenas religiosas era una práctica frecuente que Forment empleó en otras ocasiones. Refinados coleccionistas apreciaban esas obras que, para asegurar su conservación y presentación como altares de sobremesa, se montaban en estructuras de madera. Este es el caso de este ejemplar en que está representado san Jerónimo en su retiro penitencial, un fondoso paisaje lleno de amenos detalles que originalmente estaban policromados y con resaltes dorados.

El pintor

Cuarenta años después de realizarse la placa, el propietario debió de pedirle a Juan de Juanes que enmarcara la obra. El pintor era por esas fechas el autor más apreciado de la importante escuela valenciana, siempre atenta a la llegada de novedades del arte italiano. Juanes había realizado otros pequeños oratorios devocionales, pero ninguno pensado para embutir un relieve de otro artista, lo que nos hace suponer que quien hizo el encargo era persona notable porque Juanes concibió un marco donde aúna su conocimiento de la arquitectura clásicista, o ´a la romana´, y una delicada intervención pictórica, trabajando en pequeño formato.

El alabastro se cobijó en una suerte de templete con basamento y rematado de frontón, trabajado en madera tallada y policromada y provisto de dos puertas batientes en la que incluyó la representación de cuatro santos. Con las puertas cerradas, se aprecia un paisaje con san José sosteniendo al Niño Jesús junto a San Lucas. En el interior pintó las imágenes de San Vicente Ferrer y San Pedro Mártir, dos figuras situadas en dos arcos exviados, un diseño pensado en la perspectiva de esos arcos con los batientes abiertos. Un alarde más de conocimientos de la arquitectura clásica.

Un nombre inscrito a tinta en la trasera del templete: Adrián López de Discastillo, un miembro de una familia notable de Zaragoza a finales del siglo XVI. Ningún dato más hasta que la obra apareció en una subasta en Madrid en 2019. La Fundación de Amigos del Prado la adquirió para nuestro museo. Eran fechas en que estábamos preparando un espacio de exposición exclusivo para Juan de Juanes. La importancia de la pieza nos obligó a esperar para decidir el modo de exposición al tiempo que fue estudiada y restaurada en el museo; una tarea de algunos meses que nos ayudó a centrar más la importancia de la obra y su complejidad, incluyendo la procedencia aragonesa del alabrasto, tarea en la que contamos con la ayuda de la Universidad de Zaragoza.

La obra llegó además con una curiosa sorpresa que descubrimos mientras se limpiaba el alabastro: detrás de la rama del árbol del primer término, se escondía una pequeña cabeza de mármol. ¿Un descuido del escultor?, ¿una suerte de exvoto? La cabeza volvió al sitio donde se encontró, por si acaso.

Chillida infinito

ESFERA CULTURAL
De izda. a dcha.: Diego Granados, José Carmelo Llopis, Andoni Iturbe, Bakartxo Tejeria (presidenta del Parlamento Vasco), Concepción Pilar Barrio, Ángel Nanclares y Raimundo Fortuñy.

Chillida infinito

El Palacio Miramar de San Sebastián acogió la presentación del proyecto Eduardo Chillida. El elogio del infinito, promovido por el Colegio Notarial del País Vasco con la colaboración de la Fundación Notariado y la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce, y que contó también con el respaldo de la Universidad del País Vasco (UIK). Una iniciativa que se enmarca dentro de los actos celebrados con motivo del centenario del nacimiento del artista.

JAIME PÉREZ DE MIGUEL

El proyecto se estructura en torno a una exposición multimedia virtual y una publicación de prestigio en forma de catálogo, mediante los cuales Chillida vuelve a interpelar al mundo sobre los límites inalcanzables y la aparente dicotomía entre lo lleno y lo vacío. La voz del escultor toma de nuevo protagonismo en diálogo con un Notariado que comparte su compromiso con la búsqueda de la verdad y la reflexión a través del arte.

Compromiso compartido
El acto, conducido por Valentina Montero, vicedecana del Colegio Notarial del País Vasco, se desarrolló en un clima de respeto institucional y gratitud hacia la familia Chillida. “Quiero expresar un especial agradecimiento a los miembros de la familia Chillida que nos acompañáis aquí en el Palacio de Miramar. En especial a su hijo Pedro y a su nieto Mikel. La casa de vuestro padre y abuelo, era Guipúzcoa, era Donosti, era Igueldo. Era el Mar Cantábrico y su paisaje. Pero para todos, Chillida hizo que nuestra casa -Guipúzcoa- fuese el mundo, nos hizo trascender de una forma universal”, aseguró Montero.

A continuación, se dio paso a la apertura del acto. “Hoy es un día que quedará para siempre en la historia del Colegio Notarial del País Vasco”, afirmó Ángel Nanclares, decano del Colegio Notarial del País Vasco. En su intervención, reivindicó el papel de la cultura como espacio de acogida, reflexión y resistencia frente al ruido y la incertidumbre: “Vivimos tiempos convulsos. Se habla mucho y se piensa poco. Chillida es un oasis, un territorio exento, un lugar en el que refugiarse. Siempre que he visitado Chillida Leku he tenido esa sensación”. Y subrayó la sintonía entre el pensamiento del artista y la función notarial: “Chillida nos da claves para afrontar los males actuales: trabajo, silencio, reflexión. También los notarios hemos de ser fieles a ese legado y a esa vocación”.

Por su parte, la presidenta de Fundación Notariado y del Consejo General del Notariado, Concepción Pilar Barrio Del Olmo, remarcó el vínculo que existe entre Chillida y los valores notariales: “Eduardo Chillida creía en la verdad, la autenticidad, la paz. Pensaba que cualquier problema podía resolverse con trabajo y diálogo. Unos valores que el Notariado comparte plenamente”. Y añadió: “No se trata solo de una apuesta cultural, sino de una forma de entender el compromiso con la sociedad, desde la razón, la espiritualidad y la verdad. Esta exposición nos permite conocer no solo al artista, sino también al hombre y al padre”.

Dibujar los límites
La presentación de la iniciativa corrió a cargo de Enrique Andreo, arquitecto y comisario del proyecto, quien definió la obra de Chillida como una construcción simbólica: “Todas las cosas se hacen importantes en los límites, en las fronteras. Chillida fue un creador de lugares. El acero que se retuerce en El peine del viento nos pregunta qué hay más allá”.

Un proyecto en el que Andreo ha trabajado durante más de un año, y que él mismo contó cómo se inició: “Con motivo de una visita al Chillida Leku se me ocurrió la idea de organizar una exposición sobre el trabajo del artista. Había visto el libro publicado por la Fundación Notariado sobre el Museo del Prado y me pareció que podíamos aunar esfuerzos”.

Durante su intervención, explicó también la estructura de esta iniciativa, articulada en torno a dos ejes: la exposición multimedia virtual y el catálogo. Mediante drones, fotografías de alta resolución, dibujos y testimonios escritos por miembros de su familia y expertos en su obra, el visitante puede adentrarse de forma online con todo detalle en las piezas del escultor.

“Hemos querido que quien se acerque a este proyecto pueda ver a través de los ojos de Chillida, que entienda su relación con la materia, con el vacío y con la verdad que subyace en todo su proceso creativo”. “Una aproximación al artista debe hacerse a partir de la construcción de su propia persona. Chillida fue construyendo su persona a partir de su obra. Obras grandiosas porque, como su autor, son verdaderas”, añadió.

Verdad, Arte y Notariado
La mesa de diálogo titulada Claves de su personalidad y su obra. Su significado para el Notariado permitió ahondar en la dimensión humana de Chillida. Moderada por Raimundo Fortuñy, director general de Fundación Notariado, reunió a Diego Granados, decano del Colegio Notarial del País Vasco entre 2016 y 2024; Pedro Chillida, hijo de Eduardo Chillida y Pilar Belzunce y patrono de la Fundación Eduardo Chillida-Pilar Belzunce; Carmen Velasco, vicedecana del Colegio Notarial del País Vasco; y Mikel Chillida, director de Desarrollo de Chillida Leku.

Fortuñy abrió la conversación recordando su propia admiración por el artista: “Siempre me ha cautivado su obra, desde sus piezas monumentales a esas pequeñas animaciones que él llamaba ‘música de cámara’. Hoy hablamos no solo de un escultor, sino de un hombre universal, poeta y filósofo”. Agradeció a la familia su generosidad y reconoció la implicación de quienes impulsaron el proyecto desde el Colegio Notarial del País Vasco: “Este momento es muy bonito y quedará grabado para siempre”.

El exdecano Diego Granados ofreció una mirada emocional desde su relación profesional y personal con la familia: “Eduardo Chillida transmitía paz y sosiego. Cuando venían todos, entraban en la notaría y parecía una fiesta. Era una familia entrañable”. Granados también contó cómo la confianza mutua fue construyendo una relación duradera: “Llevo más de treinta años compartiendo momentos con la familia Chillida. Más que firmar escrituras, lo que me han dejado son momentos de alegría”.

Por su parte, Pedro Chillida comenzó su intervención explicando la relación que existe entre Eduardo Chillida y el Notariado: “Los notarios dan fe. Mi padre tenía fe. Ellos certifican lo que es verdad, y no hay nada que esté más cerca de la verdad que el arte”. En un testimonio íntimo y emotivo, recordó sus años de aprendizaje al lado de su padre: “Yo diría que soy su único alumno. Hablábamos mucho, viajábamos mucho. Vivíamos los dos encima de El peine del viento. Había una complicidad muy bonita. Él sentía que me podía tirar de la cuerda. Y yo me dejaba tirar”.

En su intervención, Carmen Velasco quiso hacer una reflexión sobre la presencia y la autenticidad como ejes compartidos entre la escultura y la función notarial: “Esta no es sólo una apuesta cultural, no es sólo una apuesta por el arte, que nos interesa, claro que sí. Pero sobre todo lo que nos interesa, es la búsqueda de la verdad que perseguía Chillida. Que no la quiero plantear como algo abstracto, sólo filosófico, si no en el sentido de que Eduardo Chillida era un artista que estaba presente, con todo su ser, delante de lo que hacía. Y aquí es donde nos llama la atención la similitud con la función notarial, porque los notarios también estamos delante de la persona, de los problemas o asuntos jurídicos, de la complejidad de los tiempos”, aseguró.

Finalmente, Mikel Chillida evocó la convivencia con sus abuelos como un espacio de libertad, cultura y diálogo familiar: “Todo formaba parte de un gran lugar donde se eliminaban las barreras entre generaciones. La duda era bienvenida. Mi aitona fue muy valiente en reconocerla y valorarla”. También rememoró el modo en que su abuelo transmitía los valores del arte desde la vida cotidiana: “Las obras no eran objetos sagrados. Se vivía con ellas. Nos hacía preguntas sobre ellas, nos pedía nombres. Luego él nos las explicaba desde su punto de vista. Era realmente bonito”.

La clausura del acto corrió a cargo del viceconsejero de Cultura del Gobierno Vasco, Andoni Iturbe, quien subrayó el carácter universal y renacentista del artista: “Hemos descubierto una vertiente más personal de Chillida, un filósofo, un pensador. El proyecto de su centenario es un proyecto de país. Chillida pertenece a todos”. Iturbe apeló también al compromiso social con el legado artístico: “La cultura debe estar más en el núcleo de la sociedad. Agradezco al Colegio Notarial del País Vasco su colaboración en ese objetivo”.

Exposición multimedia virtual

Esta exposición permite hacer un recorrido interactivo por algunas de las obras más emblemáticas del artista. Dentro de esos ‘Límites inalcanzables’ (“sin ellos, yo vería el mundo muy plano”, escribió Chillida), se encuadran las obras de El Peine del viento, La casa de nuestro padre, El Elogio del horizonte y El buen ladrón. En ‘Lo Lleno y lo Vacío’, (“creo que esta dialéctica es una de las más apasionantes para un escultor”, también dijo), se encuentran Tindaya y Buscando la luz.

Más que una réplica digital de la experiencia museística, esta exposición se plantea como un entorno de encuentro con la verdad artística de Chillida. Una cartografía del pensamiento del artista. Un lugar —como define su comisario, Enrique Andreo— “al que acudir para guarecerse”.

ANDONI ITURBE:

“EL PROYECTO CHILLIDA ES TAMBIÉN UN PROYECTO DE PAÍS, CON VOCACIÓN INTERNACIONAL. CHILLIDA ES DE TODOS”

CONCEPCIÓN PILAR BARRIO:

“EDUARDO CHILLIDA CREÍA EN LA VERDAD, LA AUTENTICIDAD, LA PAZ… UNOS VALORES QUE EL NOTARIADO COMPARTE”

ÁNGEL NANCLARES:

“CHILLIDA NOS OFRECE CLAVES PARA AFRONTAR LOS MALES ACTUALES: TRABAJO, SILENCIO, REFLEXIÓN…”

Un catálogo homenaje

El catálogo, además de un capítulo dedicado a cada una de las obras mencionadas anteriormente, incluye textos institucionales firmados por destacadas autoridades como el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños; la vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea: Ángel Nanclares, decano del Colegio Notarial del País Vasco; o Concepción Pilar Barrio Del Olmo, presidenta del Consejo General del Notariado y Fundación Notariado, entre otros.

En el prólogo han participado Susana Chillida, escritora, humanista e hija del escultor, y el sacerdote Javier Prades, teólogo y catedrático de la universidad San Dámaso, además de incluir un texto firmado conjuntamente por el Colegio Notarial del País Vasco y Fundación Notariado. Destaca también el apartado ‘Otras miradas’, donde diversas figuras cercanas a Chillida ofrecen una visión personal sobre algunas de sus obras más icónicas. Estos textos, que nacen de las entrevistas grabadas para la exposición multimedia virtual, incluyen las aportaciones de Mikel Chillida (director de desarrollo de Chillida Leku), Jesús Aparicio (arquitecto y catedrático de la ETSAM) o Pedro Chillida (escultor, pintor y autor del retrato de portada del catálogo), entre otros.

De izda. a dcha.: Diego Granados, Pedro Chillida, Carmen Velasco, Mikel Chillida y Raimundo Fortuñy.

ENRIQUE ANDREO:

“CHILLIDA FUE UN CREADOR DE LUGARES. OBRAS GRANDIOSAS PORQUE, COMO SU AUTOR, SON VERDADERAS”

PEDRO CHILLIDA:

“MI PADRE FUE EL HOMBRE MÁS HONRADO QUE HE CONOCIDO. NUNCA SE DESVIÓ NI UN MILÍMETRO DE SU CAMINO”

RAIMUNDO FORTUÑY:

“SU OBRA ME HA ACOMPAÑADO DESDE MI JUVENTUD; CHILLIDA ERA ESCULTOR, POETA Y MAESTRO FILÓSOFO”

DIEGO GRANADOS:

“ENTRABAN EN LA NOTARÍA Y PARECÍA UNA FIESTA. MÁS QUE FIRMAR ESCRITURAS, AQUELLOS ERAN MOMENTOS DE ALEGRÍA. ERA UNA FAMILIA ENTRAÑABLE”

Portada y salas de la exposición virtual.

MIKEL CHILLIDA:

“EN CASA DE MIS ABUELOS LAS JERARQUÍAS SE DILUÍAN: TODO ERA DIÁLOGO, VALOR Y NATURALIDAD”

VALENTINA MONTERO:

“CHILLIDA HIZO QUE NUESTRA CASA –GUIPÚZCOA– FUESE EL MUNDO, NOS HIZO TRASCENDER DE UNA FORMA UNIVERSAL”

CARMEN VELASCO:

“EDUARDO CHILLIDA ESTABA PRESENTE CON TODO SU SER DELANTE DE LO QUE HACÍA. SU OBRA NACE DE ESA ATENCIÓN A LA REALIDAD”