Actualidad de los Colegios Notariales – País Vasco

COLEGIOS NOTARIALES

País Vasco

Guía jurídica sobre discapacidad adaptada al País Vasco

El pasado 14 de julio, la sede del Colegio Notarial del País Vasco en Bilbao acogió la presentación del texto Más de 100 preguntas acerca de la discapacidad. Guía Jurídica Básica Adaptada a la Legislación del País Vasco, editada por la Fundación Æquitas, en colaboración con la Fundación ‘la Caixa’ Esta publicación está disponible en castellano, euskera y lectura fácil y se puede descargar gratuitamente aquí.

El acto fue presentado por Ángel Nanclares, decano del Colegio Notarial del País Vasco; Valeri Ruiz García, responsable en el Área de Colaboraciones y Alianzas para el Impulso Social de la Fundación ‘la Caixa’; y Almudena Castro-Girona, directora de la Fundación Æquitas.

Para más información, puedes leer la noticia completa en la página de la Fundación Aequitas.

De izda. a dcha.: Valeri Ruiz García, Ángel Nanclares y Almudena Castro-Girona.
Foto de familia.
Participantes en la reunión.

Foro Aequitas de Discapacidad

El Foro Aequitas de Discapacidad del País Vasco se reunió el 15 de julio en la sede del colegio notarial autonómico, en una sesión que contó con la participación de representantes institucionales y de las Administraciones Públicas, de la Fundación Aequitas y del Notariado, operadores jurídicos y profesionales del tercer sector. Esta plataforma, constituida en 2023, tiene como objetivo promover los derechos de las personas con discapacidad y la implantación efectiva de la Ley 8/2021.

Actualidad de los Colegios Notariales – Madrid

COLEGIOS NOTARIALES

Madrid

‘Comparecen los olvidados’

La sede del Colegio Notarial de Madrid acogió la presentación del libro Comparecen los olvidados. Mujeres abandonadas, homosexuales, gitanos, prostitutas, esclavos, expósitos y otros en los protocolos notariales, del notario Plácido Barrio. Una obra que recopila testimonios y rastros documentales, en las escrituras notariales entre el siglo XVI y el XIX, de los estratos más desfavorecidos de la sociedad.

El acto fue presentado por el vicedecano del Colegio Notarial de Madrid, Eduardo Hijas, y contó con las intervenciones de José Ángel Martínez Sanchiz, expresidente del Consejo General del Notariado; Ignacio Solís, exdecano del colegio notarial madrileño; y el notario jubilado Antonio Linage.

Los ponentes expusieron cómo la historia está íntimamente ligada a los documentos notariales, fiel reflejo de la realidad social desde antaño, que a lo largo de los siglos han recogido las acciones, palabras, voluntades y vivencias de las personas.

“El Notariado es la profesión jurídica más proclive a la historia”, señaló el autor Plácido Barrios en su intervención. Sobre el libro, Barrios añadió que trata de recoger las historias de aquellos personajes marginados por la sociedad, los más vulnerables, habitualmente relegados a un segundo plano, “cuya presencia en los protocolos notariales es lo que les va a rescatar del olvido y a mantener en la historia para siempre”.

La obra tiene, además, fines solidarios y lo recaudado se destinarán, a través de la Fundación Notariado, a ayudas y becas para opositores a notarías con menores recursos económicos.

Puedes volver a ver aquí la entrevista a Plácido Barrios en la sección ‘Un Café en Escritura Pública‘.

Intercambio de información Catastro-Notariado

En imagen, de izda. a dcha.: Rafael Bonardell, Ricardo Cabanas y Eduardo Hijas.

El Colegio Notarial de Madrid celebró a finales de junio un seminario formativo sobre el intercambio de información entre la Dirección General del Catastro y los notarios. La sesión fue presentada por el vicedecano del colegio notarial madrileño, Eduardo Hijas, y contó con la participación de la notaria Victoria Cervantes; José Alfonso Solórzano, gerente regional del Catastro de Madrid; y Magdalena Peguero, gerente regional adjunta.

El encuentro sirvió para poner en común cuestiones relacionadas con los sistemas de interconexión entre el Catastro y el Notariado, las sedes electrónicas de ambas instituciones, las comunicaciones y el suministro de información sobre alteraciones jurídicas, las comunicaciones físicas de los fedatarios, las subsanaciones de discrepancias, el informe de validación gráfica y la asignación de referencias catastrales en divisiones horizontales.

Encuentros y seminarios

PANORAMA INTERNACIONAL // ENCUENTROS Y SEMINARIOS

Foto de familia de los participantes.

Cooperación entre Catastro y Notariado

Del 27 y el 31 de julio, el Centro de Formación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) celebró en Cartagena de Indias (Colombia) el Seminario Iberoamericano «El objeto del derecho y su adecuada concordancia con la realidad: función catastral y notarial», organizado conjuntamente por AECID y el Consejo General del Notariado (CGN).

Representantes de 12 países de Iberoamérica reflexionaron sobre la trascendencia de la cooperación institucional entre el Catastro y los notarios para asegurar la correcta descripción gráfica e información territorial de los inmuebles y su importancia para la seguridad jurídica preventiva, y pusieron de manifiesto el valor de la escritura pública como instrumento de actualización catastral y fuente de información fiable. Se analizaron los distintos modelos iberoamericanos de coordinación entre el Catastro, el Notariado y el Registro, se abordaron las oportunidades que trae consigo la transformación digital y la inteligencia artificial para la gestión territorial, y se realizaron diversos talleres prácticos sobre la comunicación de alteraciones y la resolución de discrepancias.

Los representantes del Notariado español Alfonso Cavallé -delegado para América y África- y José Ignacio González Álvarez -miembro de la Sección Internacional del CGN- intervinieron en la inauguración y clausura del seminario, acompañados por el director del Centro de Formación, Carlos Pérez Ybarra. El encuentro contó también con la participación del director general del Catastro español, Jesús Puebla, y su antecesor en el cargo, Fernando de Aragón, así como el responsable de Webs Corporativas del Centro Tecnológico del Notariado, Miguel Ángel Molinero.

Además, en las sesiones, el presidente de la Unión Internacional del Notariado, David Figueroa, y el secretario general de la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos (Comjib), Enrique Gil Botero, firmaron un memorando de entendimiento entre ambas instituciones.

De izda. a dcha.: Alfonso Cavallé, Natalia Barrios -directora del Instituto de Derecho Registral y Catastral del Colegio de Escribanos del Paraguay- y José Ignacio González.
Firma del memorando de entendimiento entre la UINL y la Comjib.

European Law Institute

Representantes institucionales de ELI.
Carmen Boulet, en pantalla, interviene en el encuentro.

A principios del mes de septiembre, la notaria Carmen Boulet participó en la Conferencia Anual 2026 del European Law Institute (ELI), titulada Europa y el Estado de Derecho: compromiso cultural y resiliencia jurídica, en representación del Notariado español, como miembro integrante de dicha institución.

Boulet, delegada de Asuntos Económicos e Internacionales del Consejo General del Notariado, intervino en las sesiones, celebradas en París, para resaltar las virtudes del sistema de seguridad jurídica latino, del que forma parte el Notariado español, frente al modelo anglosajón.

El encuentro reunió a numerosos profesionales del Derecho, académicos y responsables políticos para debatir sobre la Justicia y el Estado de Derecho, profundizando en cuestiones como la independencia judicial, el equilibrio institucional y la convivencia de las distintas tradiciones jurídicas. Asimismo, la conferencia también abordó los nuevos retos jurídicos que afronta Europa y las perspectivas de futuro en el ámbito regulatorio, de las nuevas tecnologías, la sostenibilidad, la competitividad, la resolución de conflictos y el Derecho privado y contractual, entre otros.

La presidenta de ELI, Teresa Rodríguez de las Heras, inauguró las sesiones, que contaron con la intervención de representantes institucionales y de los órganos de Justicia europeos, entre ellos Matthias Guyomar, presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y Donal O’Donnell, presidente de la Red de Presidentes de los Tribunales Supremos de los Estados miembros de la UE.

Prevención del blanqueo en Perú

Asistentes y ponentes del seminario.

El 11 de agosto, el jefe de la Unidad de Análisis y Comunicación del Órgano Centralizado de Prevención del Blanqueo del Consejo General del Notariado, Mariano García Fresno, participó en el taller Beneficiario final: desafíos, buenas prácticas y uso estratégico de la información para la prevención e investigación del lavado de activos y financiamiento del terrorismo, organizado en Lima por la Unidad de Inteligencia Financiera de Perú, de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP.

Funcionarios públicos de las instituciones que integran el sistema peruano contra el blanqueo asistieron al seminario impartido por el representante del Notariado español, que centró su intervención en la exposición de buenas prácticas y la experiencia comparada de España y Panamá.

El taller contó también con la participación de representantes del Ministerio Público, la Policía Nacional del Perú y la Procuraduría General del Estado, entre otros organismos. Esta iniciativa tiene como objetivo fortalecer las capacidades técnicas de los profesionales implicados en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo para la identificación, el análisis y la utilización de la información sobre el beneficiario final en la prevención de estos delitos.

UINL

PANORAMA INTERNACIONAL // UINL

Comisión de Asuntos Americanos

Foto de familia de la 116ª Sesión Plenaria de la CAAm.

Los días 27 y 28 de agosto, la Comisión de Asuntos Americanos (CAAm) de la Unión Internacional del Notariado (UINL) se reunió en Ciudad de México para celebrar su 116ª Sesión Plenaria. Representantes de los 22 países que integran la CAAm se dieron cita para hacer balance de las actividades e hitos notariales de los últimos seis meses.

Las sesiones estuvieron presididas por el mexicano David Figueroa, presidente de la UINL, y la boliviana Stenka Udaeta, presidenta de la CAAm. En representación del Notariado español asistieron a la cita Concepción Pilar Barrio Del Olmo, presidenta del Consejo General del Notariado (CGN); Alfonso Cavallé, delegado para América y África; e Ignacio González Álvarez, miembro de la Sección Internacional del CGN.

Conferencia sobre prevención del blanqueo

De izda. a dcha.: Thierry Vachon, Ayaz Baetov, David Figueroa y Symbat Ryskulova.

En agosto, la notaria Belén Barrios, miembro de la Sección Internacional del Consejo General del Notariado, intervino por videograbación en el seminario internacional La lucha contra el blanqueo de capitales: el papel clave de la profesión notarial, organizado por la Comisión de Cooperación Notarial Internacional (CCNI) de la Unión Internacional del Notariado (UINL) y la Cámara de Notarios de la República de Kirguistán.

Las sesiones se celebraron en Biskek (Kirguistán) y reunieron a numerosos notarios de diversos puntos del planeta para compartir experiencias prácticas y debatir sobre los desafíos en materia de prevención del blanqueo. Los ponentes abordaron el marco normativo internacional y su aplicación nacional, así como la utilización de las nuevas tecnologías en la lucha contra esta lacra. En su intervención, Barrios expuso la experiencia y el modelo de España y el funcionamiento del Órgano Centralizado de Prevención del blanqueo del Notariado.

El seminario fue inaugurado por el ministro de Justicia de la República Kirguisa, Ayaz Batyrkulovich Baetov; la presidenta del Notariado de Kirguistán, Symbat Sharshebaevna Ryskulova; el presidente de la UINL, David Figueroa Márquez; el presidente de la CCNI, Thierry Vachon; y el presidente de la Comisión de Asuntos Asiáticos de la UINL, Oleg Polumordvinov.

«Abrir la puerta a lo real», por Alfonso Garnica

ÁGORA CULTURAL Y JURÍDICA

Alfonso Garnica.

Abogado y escritor. Socio de Departamento Procesal de Garnica Asesores Legales. Profesor de Derecho Procesal en ISDE Law & Business School.

Abrir la puerta a lo real

Se ha olvidado en esta era tecnocientífica la importancia de la literatura para conocer toda la realidad del mundo. Se sitúa en esa finalidad y causa en un plano de igualdad con las matemáticas, la física y la química. No se trata de que como ciencia sea equiparable categóricamente, sino que, al igual que -sobre todo- la física, observa y describe la realidad del universo, sin que ambas sean excluyentes.

Desde la explosión de la cosmovisión propiciada por Einstein, la interpretación de Copenhague auspiciada por Bohr, el gato de Schrödinger, el experimento de la doble rendija, la radicación de fondo de microondas, la teoría de cuerdas y, cómo no, la Teoría del Todo y el Multiverso; la física se ha convertido en la ciencia que explica el mundo y el universo, a través del lenguaje de las matemáticas.

El auge de la física y el lenguaje matemático, por contraposición o por la manida bipolaridad, ha desplazado a la literatura como fuente de conocimiento de la realidad, relegándola a una forma de entretenimiento. Este movimiento tectónico, en consecuencia, ha frustrado esta función primordial de la literatura, limitando el conocimiento del ser humano en un ámbito esencial: la parte de la realidad que es inaprehensible e inconmensurable.

Describir el mundo con palabras

Si observamos un libro, la física y la química nos darán detalles sobre su longitud, anchura, profundidad, composición, peso, tiempo aproximado de lectura, color, antigüedad de sus materiales y, en definitiva, de todos los elementos necesarios para identificarlo como un libro. Sin embargo, ¿es una definición completa del libro? ¿Se agota con ello su realidad?  

Si nos acercamos a ese libro ya individualizado y lo observamos más detalladamente, comprobamos que se trata de una edición del Quijote. ¿Podría la física o la química, a través de la matemática, explicar qué significa eso? Obviamente, la respuesta a esa pregunta es negativa, pues entramos dentro del ámbito de estudio de la literatura. Será esta la que explicará, más allá de sus aspectos formales y medibles con los que podrá, lógicamente, interactuar con la física, que se trata de una novela con un argumento concreto y un significado determinado.

En este breve espacio no puedo profundizar en este argumento, pero valga como conclusión, que la física puede explicar el libro, pero no puede explicar el Quijote. Sin embargo, una y otra explicación precisan coexistir si queremos tener una explicación completa del Quijote.

Esto mismo ocurre con el mundo, entendido en su máxima expresión. Existe una realidad material que está siendo explicada de forma magistral y extensa por la física desde principios del siglo XX, pero esa realidad material no agota la realidad del mundo ni lo explica por completo. Coexiste con esa realidad material otra inmaterial que antes he definido como inaprehensible e inconmensurable, que escapa a los dominios de la física y que debe ser explicada por las letras y descrita por la literatura.

Con la literatura se materializan y se hacen accesibles al ser humano las entidades que conforman el mundo inmaterial, que denominaremos como “lo real”. Algunos son sentimientos y se comprueban internamente y se confirman de forma relacional, otros se conforman como presentimientos que solo podrán tener confirmación en el convencimiento interno.

No pretendo darle a la literatura la función propia de la filosofía, aunque nuevamente, como con la física, sus funciones no son excluyentes y convergen en muchos puntos. La literatura aspira a la descripción de la realidad, a relatarla como es, no necesariamente a explicarla como sí lo hace per se la filosofía.

Ambición universal e intención estética

La literatura, cuando se refiere a lo real, lo hace con afán descriptivo y, en cierta forma, didáctico. Por eso, es muy acertada la afirmación que dice que la literatura trae el mundo al lenguaje.[1] El amor, la envidia, el bien, el mal, la verdad, la justicia, el alma o el espíritu… son realidades del mundo que se hacen accesibles a través de la literatura. Complementan la realidad que explica la física.

Podría objetarse a la anterior afirmación que el autor, cuando escribe un libro, no se encuentra sometido a las leyes físicas, ni tampoco pueden confirmarse o refutarse sus conclusiones respecto a lo real, toda vez que por su propia naturaleza no pueden ser definidas físicamente, sin embargo, la literatura cuando se refiere a lo real y lo describe, sí está sometida a límites.

El autor podrá hurtar a la física el mundo en el que se desarrollan sus personajes, pero no puede sustraerse de los principios que rigen lo real, porque, entonces, su historia sería incontable. El ejemplo más evidente sería el amor. Este puede verse afectado por la psicología del personaje y la relación con aquello que ama, puede ser amor romántico, filial, fraternal; idealista, realista, práctico; pero en ningún modo puede ser impostado, porque entonces el lector no identificará ese sentimiento con amor. El concepto de amor no puede ser hurtado en literatura, como sí puede ser modificado el mundo físico, porque eso haría a la obra intrascendente.

De esta manera, la literatura, cuando apela a lo real, se basa en el cumplimiento intrínseco de las normas que el autor se impone, esto es el contexto en el que la historia se desarrolla, pero también responde a normas externas que no puede sortear: esa limitación insalvable, permite que la literatura pueda ser considerada como una forma adecuada de entender el mundo en el que vivimos.

Partiendo de todo lo anterior, se evidencia la importancia de leer y, sin solución de continuidad, se plantea también la duda de si la mera lectura proporciona el acceso a esa parte de la realidad. La respuesta, creo yo, debe ser positiva en la medida que hemos dado de la literatura, cualquiera que sea el género (narrativa, poesía, teatro o ensayo). Cualquier libro literario aspira a introducir el mundo en el lenguaje a través de la palabra. Tiene ambición universal e intención estética. Como se puede comprobar, la finalidad de este tipo de obras no es (al menos inmediatamente) entretener.

Del entretenimiento a la decadencia

Lo que ha producido la decadencia de la literatura no ha sido la televisión, los teléfonos inteligentes o las tabletas y ordenadores; la caída en desgracia de la literatura ha sido porque se ha apartado de su finalidad principal. Los libros han perdido su carácter literario porque se presentan como una forma de entretenimiento de masas. Su causa no es ya lo real, sino cubrir la necesidad de esparcimiento, ocio y divertimento que la sociedad actual exige como fórmula de la felicidad. Sería algo así como si la física se redujera a encandilar con sus trucos en ferias y espectáculos.

No se quiere afirmar que no se escriba nada bueno, eso sería un maximalismo injusto, lo que ocurre es que como dijo Pérez-Reverte, en una entrevista concedida en abril de 2026 a El Español: “Lo bueno se asfixia entre tanta basura”. No necesita traducción, y se ha ganado el derecho a expresarse con contundencia, pero adaptado a esta meditación, es lo mismo que decir que la literatura se asfixia entre tanto entretenimiento.

Quizá sea Kafka quien lo expresa de una forma más abrupta en una carta que envía a su amigo Pollak, en la que afirma: “Si el libro que leemos no nos despierta con un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leemos entonces ese libro? ¿Para que nos haga felices, como tú escribes? Dios mío, felices seríamos también si no tuviéramos libros… un libro debe ser el hacha para el mar helado que hay dentro de nosotros. Eso creo”. Debe advertirse que el objeto de la carta no era una disquisición literaria. Responde a una carta previa que no se ha conservado. Con todo, creo que el contenido de la cita sirve para nuestro propósito.

La literatura, para serlo, necesita orientarse al mundo de lo real a través de la realidad sensible. Si trata de rehuirlo o falsearlo, traspasa los límites de lo que se entiende por literatura. Sin embargo, respetando sus propios límites, podrá acercar al lector (y al autor) a la verdad, hacia el origen del mundo, aunque la palabra imperfecta no podrá, como tampoco ha podido la física, alcanzarlo.

Pero de lo que no se puede hablar es mejor callar, como dijo Wittgenstein, por lo que no debemos darle a la literatura una función que exceda esos límites. Desde lo humano no podemos aspirar más que acceder a lo humano. La literatura no amplía las fronteras de este mundo, lo describe y nos permite tener el presentimiento de aquello que no conoceremos.[2] 

Restauremos el lugar que debe ocupar la literatura, reforcemos el conocimiento del mundo y, “cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que sea largo…” que la lectura de las obras literarias despierte tus sentidos, acompañen tus emociones, respondiendo a tus preguntas y ayudándote a aceptar que de lo que no se puede hablar, es mejor callar, y, quizá, simplemente solo debas asombrarte.

[1] Se atribuye a Italo Calvino, aunque seguramente sea una paráfrasis de su obra Mundo escrito y mundo no escrito. 

[2] Son clarificadoras las palabras de Domingo en el “Hombre que fue Jueves” de Chesterton: “Averiguarán ustedes lo que son las estrellas… entenderán lo que es el mar y yo seguiré siendo un enigma”.

«A propósito de Clarín. Republicano de las letras», por Antonio Jiménez-Blanco

ÁGORA CULTURAL Y JURÍDICA

Antonio Jiménez-Blanco Carrillo de Albornoz.

Catedrático de Derecho administrativo. Letrado de las Cortes Generales. Autor de publicaciones en diversas materias de Derecho público.

A propósito de «Clarín. Republicano de las letras», de Rafael Jiménez Asensio

Clarín, pseudónimo de Leopoldo Alas —en realidad García-Alas Ureña—, que vivió medio siglo mal contado (1852-1901) fue, ante todo, lo que los franceses llaman un homme de lettres, aunque teniendo lo jurídico —como más tarde Miguel Delibes, Francisco Ayala o Alejandro Nieto— como formación de base. De hecho, era nada menos que catedrático de lo que entonces se llamaba Derecho Natural, hoy de Filosofía o Teoría del Derecho, y fue quien, en 1881 —poco antes de tomar posesión de la Cátedra— prologó la versión española de La lucha por el derecho de Ihering, con un texto que Giner calificó como “uno de los trabajos de más intensa profundidad y de más sustancia de nuestra literatura filosofía-jurídica”.

En los últimos años está mereciendo mucha atención: al extraordinario El caso Alas Clarín, con el subtítulo —ciertamente expresivo— La memoria y el canon literario, de Ricardo Labra (2022), se suma ahora la obra Clarín. Republicano de las letras —definitiva, si es que acaso tiene sentido emplear esa palabra— de Rafael Jiménez Asensio, que, tras los estudios sobre Galdós (2023) y Valera (2024), “cierra esta suerte de trilogía”, como se afirma en la propia solapa del libro al presentar al autor. Ni que decir tiene que tanto el grancanario como el egabrense vuelven a estar muy presentes en este nuevo trabajo.

De la industrialización al desastre del 98

Pongamos las cosas en su contexto o, como se decía antes, en su sazón. Las palabras “progresista” y “conservador” están muy gastadas por el uso que de ellas se hace en nuestra España polarizada —calificativo postmoderno de lo que no es sino el tribalismo de siempre—, al grado de que su empleo para calificar a algunas personas, sobre todo si son del planeta judicial, arroja un resultado verdaderamente caricaturesco: suele suceder por cierto con los estereotipos (“verdades cansadas”, como decía George Steiner). Pero lo que nadie podrá negar es que en esa dicotomía —palabra que empleo en el sentido de Norberto Bobbio para referirse a la diferencia entre lo público y lo privado— anida un fondo de verdad. Es un hecho indiscutido que todo está siempre mutando (la razón está del lado de Heráclito de Éfeso y de Darwin, no de Parménides ni de sus discípulos de la escuela de Elea), mutaciones sobre cuya raíz última puede discutirse si se encuentra en la evolución tecnológica —de la rueda a la IA— o en que son las mentalidades las que van cambiando. El debate sobre la causa y la consecuencia resulta tan interminable como el que enfrenta al huevo y la gallina, porque bien se sabe que la pescadilla tiende de manera impepinable a morderse la cola con terquedad.

Sea por lo uno o por lo otro, o por ambas cosas retroalimentadas, lo cierto es que frente a los cambios hay dos maneras de reaccionar: o celebrarlos o lamentarlos. Y sucede que, en la segunda mitad del siglo XIX, la que empieza en el año 1848, las cosas se aceleraron. La expansión del ferrocarril (es decir, los caminos para la máquina de vapor; para el motor de explosión y las carreteras habría que esperar todavía) dio lugar en Europa a la industrialización y la urbanización, dos palabras distintas para llamar a lo que en el fondo es una sola cosa. Un fenómeno que vino acompañado de la idea de que el espacio de identidad política pasaba a ser la nación —recuérdense las unificaciones de Italia y de Alemania—, concebida en su acepción democrática. De ahí el sufragio universal, entendido, eso sí, solo para los varones. Pero las mujeres no iban a resignarse, ni en lo relativo al voto ni en ninguna otra faceta de la vida, empezando por lo que hoy llamamos las relaciones de pareja: a los maridos insoportables no había por qué seguirles aguantando. Surge así el adulterio (femenino) no solo como hecho social sino también como género literario, con Madame Bovary, la legendaria Emma, de la mano de Flaubert, que se vio procesado por las autoridades del régimen de Napoleón III —nada se consigue gratis—; y (en 1878) tanto con Ana Karenina como con Luisa, la protagonista de El primo Basilio, de José María Eça de Queiroz. Novelas todas ellas a las que el calificativo de realistas —el de costumbristas se ha quedado antiguo— se ajusta como el guante a la mano.

En España, aun con nuestro lamentable rezago —los primeros trenes no llegaron hasta 1848 en Barcelona y 1849 en Madrid—, todo se desarrollaba más o menos igual: leyes de ensanche de poblaciones en los años sesenta y sufragio universal (masculino) en 1890, ya bajo otro régimen político, el de la Constitución alfonsina de 1876, con el desdichado Sexenio de por medio. Y con una década de final de siglo marcada por la desgracia: el asesinato de Cánovas en 1897 y, claro está, el desastre del 98, no hace falta decir de qué siglo. Nuestras ‘novelas de adulterio’ habían aparecido antes, La regenta —ya se estaba echando en falta la cita— en 1884 y 1885 (fueron dos tomos) y Fortunata y Jacinta, en cuatro volúmenes en 1887.

Crítico literario, azote político y maestro del relato breve

El libro de Rafael Jiménez Asensio que da lugar a estas líneas —una suerte de biografía intelectual— retrata a Clarín, en primer lugar, en cuanto crítico literario, y por cierto, de la clase de los implacables, o ácidos incluso (“higiénicos”, según sus propias palabras), lo que no le granjeó precisamente amistades. Particular mención merece, en ese contexto, Emilia Pardo Bazán (y, claro está, José Lázaro Galdeano, el editor de La España moderna, que junto con El imparcial de Ortega y Munilla eran el no va más), acerca de todo lo cual se encuentra el lector multitud de anécdotas.

Segundo, Jiménez Asensio se recrea en el Clarín autor de cuentos o novelas cortas, con particular atención a los textos recogidos en El gallo de Sócrates, publicado en 1901 (mismo año de fallecimiento del maestro) y ahora reeditado. Y eso sin contar sus obras de teatro, que también las hubo, aunque no fuese lo más celebrado en su momento y lo mejor conocido hoy.

Y, en fin, tenemos el Clarín comentarista político, el de los Paliques, que, lejos de mostrarse un cortesano (los había hasta los límites de lo bufonesco, obviamente retribuidos a tanto la línea), se comportaba de nuevo como un crítico feroz del régimen de la Restauración —ya se sabe: las palabras clientelismo y caciquismo son casi una cláusula de estilo para describir aquello— y, en particular, de la persona de Antonio Cánovas del Castillo. Incluso después del sufragio universal (masculino, se insiste): “[…] lo que hemos traído es la cocina económica. Un hombre un voto, no; un hombre un plato” (El heraldo de Madrid, 22 de abril de 1896). Y siempre, en la línea de Mariano José de Larra, con gran escepticismo sobre las posibilidades de arreglo de las cosas: nunca se alineó con los regeneracionistas, a los que, ya en 1899 —es decir, tras el acabose— dedicó un artículo poniéndolos de vuelta y media.

Reflexiones vigentes más de un siglo después

Las casi 270 páginas del libro (más diez de bibliografía) cunden muchísimo. No hay desperdicio. Y, leídas en esta España de 2026 (cuando han sido escritas), dan lugar a muchas reflexiones sobre nuestro tiempo, porque se puede concluir que las actuales patologías, como el sectarismo de los tertulianos —y de la opinión pública— o el descrédito de la clase política (auténticos malditos de la sociedad) ya existían entonces.

Suele decirse, siguiendo a Ortega, que los nacionalismos periféricos son una consecuencia del desastre de Cuba. Se justifican en una España decadente —las naciones moribundas de que hablaba Lord Salisbury en contraste con la feliz Inglaterra de su tiempo, la arcadia rediviva— y de ahí que, por ejemplo, los triunfos futbolísticos patrios les supongan toda una afrenta. Pero el libro recoge (págs. 199 a 205) textos de Clarín anteriores a 1898 donde, con tono verdaderamente profético —un auténtico oráculo en la mejor tradición griega—, se alerta de la calamidad que se nos venía encima. Por ejemplo, en un artículo en La publicidad del 2 de febrero de 1896, apenas un lustro después de las Bases de Manresa:

«El regionalismo que, per se, es una cosa natural y excelente, siempre es peligroso en España, porque suele significar el salto atrás de la civilización y de la racionalidad […]. No me hace gracia tratar con los fanáticos de ningún género, ni con los que lo son por retrógrados, ni con los que lo son por separatistas de campanario, por espíritu de aislamiento sea regional, municipal, de clan de tribu o lo que se quiera. Todo ello es puramente salto atrás […]. En Cataluña, como en Galicia, como en Asturias, hay que tener mucho cuidado con cierta clase de regionalistas que trabajan ‘pro domo sua’ y aspiran al provincialismo para ser, si pueden, cabeza de ratón, notabilidades de treinta leguas a la redonda, caciques literarios o científicos o lo que sea».

Poco más de un año más tarde, el 15 de abril de 1897, en La saeta, el maestro volvía a despacharse a gusto:

«Si el regionalismo ha de ser pasarse la vida tocando la gaita si es uno gallego o asturiano, o cantando la jota si es aragonés, si el regionalismo ha de ser formar sociedades de bombos mutuos entre las celebridades de campanario, entonces el regionalismo es todo vanidad. El regionalismo artificial es una Zarzuela de espectáculo, para que se luzcan los literatos de la lengua. Para que puedan llamarse eminentes varios señores que nadie conoce más allá de los límites del respectivo obispado».

Han pasado más de 125 años desde que esas líneas se escribieron y, en cuanto al fondo, poco hemos mejorado. Igual a quien le asistía la razón es a Parménides y no a Heráclito, porque el rasgo esencial de la sociedad española sigue siendo, con uno u otro nombre, el tribalismo, no se sabe si herencia berebere o incluso más antigua, de los pueblos germánicos que conocemos como visigodos. En el bien entendido de que algo sí ha cambiado, hoy ese tipo de frases no se atreve a pronunciarlas —en público— nadie y menos aún un republicano (un progre, sí). La ventana de Overton se ha estrechado muchísimo. Podemos hablar de lo políticamente correcto, la autocensura o como lo queramos llamar: los Ramones Martínez Vigil (el obispo de Vetusta que, en 1885, recién aparecida La regenta, escribió su famosa carta condenatoria) ya no hacen falta.

Suele afirmarse, con tono de lamentación, y no sin motivo, que a Clarín le ha faltado, en la capital de Asturias —y no solo— el reconocimiento intelectual al que era acreedor. En ese contexto, a este libro, como el de Labra de 2022, y antes los de Yvan Lissorgues, se les saluda con muestras de satisfacción de una suerte de deuda histórica o, dicho en términos actuales, un acto de justa reparación de la memoria igualmente histórica. Aceptado ese marco mental, hay que decir que igual la tardanza ha merecido la pena: Don Leopoldo estaba esperando a sus bisnietos, los Tolívar Alas (uno de ellos, por cierto, prologuista del libro objeto de esta glosa). Vaya un lujazo de estirpe, aunque haya tardado en manifestarse.

 

Clarín. Republicano de las letras, de Rafael Jiménez Asensio (Ediciones Orígenes, 2026).