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PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR

ESPECIAL VISITA A CEUTA​

JOSÉ EDUARDO GARCÍA PÉREZ,

notario de Ceuta

Desde esta tierra tan bonita, conocida como la perla del Estrecho, os pido que no nos olvidéis, pues necesitamos vuestro apoyo y cariño”

La notaría de mi vida

Ceuta es la notaría de mi vida, pues la mitad de mi carrera profesional la he pasado en esta ciudad. Este lapso tan dilatado de tiempo, me ha permitido ser testigo del cambio físico experimentado por nuestra ciudad, y digo nuestra ciudad, pues aun cuando no soy ceutí de nacimiento, me considero de adopción.

No puede ser de otra manera, porque siempre me he sentido muy bien tratado por la gente, que, con su cariño, ha hecho que Ceuta pase a ser mi tierra.

La Ceuta que conocí la primera vez que vine, tiene poco que ver con la actual: se han abierto nuevas calles, se han peatonalizado otras, y, especialmente (los ceutíes con nuestro peculiar sentido del humor hacíamos muchos chistes), se han construido muchas rotondas. En suma, la ciudad ha cambiado y lo ha hecho a mejor.

Sin paragón en el pasado

Es cierto que, dada su situación geográfica, siempre hemos sentido lo que se llama presión migratoria, pero lo que ocurrió los pasados días 30 y 31 de julio, no tiene paragón en el pasado.

Sufrimos una verdadera invasión (término no muy correcto políticamente, pero el más ajustado a la realidad). Entraron tantas personas como habitantes tiene Ceuta, lo que provocó un shock en la población; de repente y en pocas horas, nuestras calles se llenaron de gente procedente de Marruecos, algunos todavía empapados de agua, dando gritos de alegría por haber conseguido entrar. Tal fue el impacto que todas las entidades financieras cerraron sus puertas; dejaron de funcionar los cajeros, y los supermercados echaron la persiana. Los taxistas (los que continuaron trabajando) se negaron a ir a las barriadas, dada la imposibilidad de entrar en ellas.

Notarías abiertas

No todo se cerró, pues las notarías, en ningún momento echaron las persianas; tampoco la mía. Establecimos (los empleados y yo) medidas que pudieran limitar o restringir el acceso al interior de nuestro local de todos aquellos que requirieran de nuestros servicios.

No se produjo en mi notaría ningún tipo de incidente, y, por mi parte, intenté que la entrada masiva de migrantes no cambiara mis hábitos: seguí caminando hacia el puerto como todos los días. Es cierto que había mucha más gente, y aunque pude contemplar situaciones poco habituales, no tuve nunca ningún problema, ni nadie se metió conmigo.

Cercanía social

Además de la transformación física de nuestra ciudad, el llevar tanto tiempo ejerciendo mi función en Ceuta me ha permitido ver el cambio que se ha producido en la documentación notarial. Recuerdo que en mis primeros años eran muy frecuentes, prácticamente diarias, las actas de reagrupación, que suponían tener que visitar físicamente las viviendas donde iba a ser recogida la persona a reagrupar.

Estas actas me dieron la oportunidad de conocer todas las barriadas, entre ellas la conocida del Príncipe. Me he pateado casi todo el Príncipe, y he de confesar que, pese a su mala fama, yo no puedo decir más que bondades de la gente que allí habita. Siempre fui muy bien tratado, y siempre me sentí muy seguro en el interior del mismo.

La existencia de varias comunidades (hindúes, musulmanes, cristianos, hebreos y chinos) genera ciertas peculiaridades en nuestro quehacer: la complicadísima ortografía de los apellidos hindúes, que en ocasiones ha determinado que la certificación del Registro General de Actos de Ultima Voluntad sea negativa; nuestra población musulmana, especialmente la de mayor edad (he de comentar que ellos, los no rifeños, no hablan árabe clásico, sino el dialectal de esta tierra, y lo rifeños, tienen su lengua totalmente distinta), en su mayoría,  no sabe leer ni escribir el árabe, lo que genera que el nombre de los hijos en el testamento sea algo diferente del que consta en los documentos nacionales de identidad de los mismos.

Por último y como curiosidad jurídica, señalar que en Ceuta hace años se otorgó una escritura en la que se aplicó el Fuero de Baylío y causó la correspondiente inscripción registral.

Garantía de futuro

Estoy seguro que de esta situación, saldremos y saldremos mucho mejor de lo que estábamos antes. El carácter de las gentes de Ceuta es una garantía de que será así, pues a lo largo de la historia esta tierra nuestra ha vivido múltiples vicisitudes de todo tipo, y siempre ha sabido superarlas y sobreponerse.  Ahora bien, la soledad y el sentimiento de abandono que sufrimos esos desdichados días, excepto por parte del presidente de la Ciudad Autónoma, don Juan Jesús Vivas Lara, no se puede explicar. Por eso quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos los compañeros, que han sido muchos, que se han interesado por nuestra situación, en espacial a la presidenta de nuestro Consejo y a todos sus miembros y, muy especialmente a mi jefe directo (el decano de mi Colegio de Andalucía), que desde el primer momento se puso en contacto telefónico conmigo para brindarme su apoyo.

Desde esta tierra tan bonita, conocida como la perla del Estrecho, os pido que no nos olvidéis, pues necesitamos vuestro apoyo y cariño.

Un saludo José Eduardo.

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