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EN SOCIEDAD

Las empresas deben asumir un rol clave en la lucha contra desigualdad”

María González Dyne,

secretaria general de Caritas Española

Carlos Capa

María González Dyne, bióloga con tres décadas de experiencia en cooperación internacional y justicia social, asume la secretaría general de Cáritas Española tras dirigir Alpha Contexto Católico en Europa, Oriente Medio y el norte de África y ser directora de Cooperación al Desarrollo en CAFOD. Su trayectoria, marcada por voluntariados en Bolivia y residencias en diversos países de varios continentes, la posiciona para impulsar la lucha contra la pobreza en un contexto de crisis encadenadas.

-¿Cuáles son las principales líneas de acción que se ha propuesto impulsar y qué prioridades considera más urgentes en la actual coyuntura social?

– Destacaría tres. La primera tiene que ver con impulsar una acción social transformadora y más innovadora, que nos permita alcanzar a un mayor número de personas vulnerables tanto en España como a nivel internacional. En este sentido, debemos seguir invirtiendo en programas de acción sociocaritativa (vivienda, empleo, personas en situación administrativa irregular) y apostando por la dimensión universal de la caridad. Esto significa apoyar la labor humanitaria y de promoción del desarrollo de Cáritas en países azotados por la crisis climática, la violencia o la pobreza extrema. Otra prioridad es revitalizar el voluntariado: uno de los pilares más importantes de nuestra identidad y acción social; y la tercera es acompañar a las comunidades cristianas y parroquias para impulsar un mayor compromiso social. Todo ello, a través de un acompañamiento cercano a nuestras 70 Cáritas Diocesanas.

 


LA POBREZA EN ESPAÑA NO PUEDE ENTENDERSE HOY COMO UN FENÓMENO ESTACIONAL, SINO COMO UNA EXCLUSIÓN ESTRUCTURAL QUE SE HA CRONIFICADO


 

-Tras años de crisis encadenadas —sanitaria, económica y habitacional—, ¿cómo describiría hoy la situación de la pobreza en España?

– La situación de la pobreza en España no puede entenderse hoy como un fenómeno estacional, sino como una exclusión estructural que se ha cronificado tras dos décadas de crisis encadenadas. A pesar de ciertos periodos de recuperación macroeconómica, la fractura social permanece abierta y la exclusión severa ha crecido de forma alarmante, afectando en 2024 a 4,3 millones de personas, un 52% más que en 2007. Si duda, una situación a la que – como Iglesia- debemos de seguir haciendo frente desde la corresponsabilidad y la estrecha colaboración con otras entidades del tercer sector, las empresas o la administración pública.

 


LA RESPUESTA INSTITUCIONAL SIGUE SIENDO INSUFICIENTE PARA TRANSFORMAR LAS RAÍCES DE LA DESIGUALDAD


 

-¿Qué perfiles emergen entre las personas atendidas?

– Podríamos decir que hay cuatro perfiles que emergen y se consolidan. Los de los trabajadores pobres: uno de cada diez vive en exclusión. También se profundiza la brecha generacional, con un 33% de menores en exclusión severa. Al mismo tiempo, el riesgo de pobreza golpea con mayor intensidad a los hogares encabezados por mujeres, que han pasado del 17% al 21% desde 2007. La población de origen inmigrante sufre además una tasa de exclusión del 47%, que triplica la de la población autóctona debido a barreras estructurales persistentes. Todo ello configura un escenario donde la pobreza se consolida como un problema profundo, multidimensional y sostenido en el tiempo.

 


CÁRITAS SIGNIFICA “CARIDAD”, “AMOR”, Y ÉSTE ES EL MOTOR QUE NOS MUEVE


 

-Cáritas lleva décadas reclamando una mayor atención a la exclusión estructural. ¿Percibe avances reales en las políticas públicas o sigue siendo insuficiente la respuesta institucional?

– Estamos en un escenario de claroscuros. Si bien es justo reconocer avances técnicos en la protección social, la respuesta institucional sigue siendo insuficiente para transformar las raíces de la desigualdad. Por un lado, hay avances innegables en las herramientas de contención. La puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital (IMV) y medidas como los ERTE demostraron un efecto protector real durante la pandemia, evitando que millones de personas cayeran en la pobreza extrema.

– Además, los datos del IX Informe FOESSA desmienten el mito de la pasividad de las personas pobres. La tasa de activación de los hogares en exclusión severa subió al 77% en 2024. Esto demuestra que cuando existe un soporte mínimo, las personas se mueven, se forman y buscan empleo con más determinación.

-¿Cómo debería articularse la respuesta para que la integración de las personas en exclusión sea plena y duradera?

– Debería coordinarse en tres niveles. El Estado debe garantizar los pilares de la vida en sociedad, es decir, empleo digno, vivienda y protección social, mediante medidas predistributivas que eviten la desigualdad antes de que se genere. La sociedad civil a su vez debe ser un motor de acompañamiento capaz de aportar la personalización que la Administración a menudo no alcanza.

– Pero también es crucial una comunidad activa como escudo relacional. El informe FOESSA revela que una red sociofamiliar fuerte es el factor que mejor frena los golpes de una crisis. En definitiva, es vital construir un «nosotros» inclusivo que rechace los discursos de odio y la tentación de culpabilizar a quien sufre la pobreza. Solo así el futuro dejará de ser un privilegio de unos pocos para ser una promesa compartida.

 


LA FUNCIÓN NOTARIAL ES CLAVE PARA LA SEGURIDAD JURÍDICA, ESPECIALMENTE EN SITUACIONES DE VULNERABILIDAD O DESPROTECCIÓN


 

-La colaboración entre entidades sociales y el sector privado es cada vez más necesaria. ¿Qué papel deberían asumir las empresas en la lucha contra la desigualdad?

– Las empresas juegan un rol vital en la lucha contra la desigualdad. En este sentido, hay mucho trabajo que hacer y enormes retos futuros. En los últimos años desde Cáritas observamos cómo cada vez más entidades se dirigen a nosotros, no solo para hacer una donación económica, sino para poner en marcha iniciativas que permitan a las personas acceder a derechos básicos como el empleo, la formación, la salud, la alimentación. Por otro lado, las empresas pueden también hacer partícipes a sus empleados y grupos de interés de los proyectos que apoyan, para fomentar esa corresponsabilidad que necesitamos para acabar con la exclusión social. La solidaridad es enormemente transformadora.

Concienciar y movilizar a las personas para que donen o para que sean voluntarios es otra forma de luchar contra la pobreza y tener un impacto positivo en la sociedad. Promover el trabajo en red, creando sinergias y tendiendo puentes con empresas y otras entidades sociales, es también parte de nuestra misión.

-En los últimos años, Cáritas ha reforzado su transparencia y sus mecanismos de rendición de cuentas. ¿Cómo se garantiza que la ayuda llegue donde más se necesita y que la ciudadanía confíe en su gestión?

– Gracias a la capilaridad de nuestra organización, que llega a cada diócesis, ciudad y muchos pueblos a través de la presencia de las Cáritas parroquiales y de distintos centros podemos adaptar nuestra acción social a cada situación de pobreza. Incluso, son ellos mismos los que plantean y promueven proyectos, actividades y ayudas adecuadas a lo que viven en su entorno.

Respecto a la credibilidad y confianza de la sociedad en nuestra gestión de los fondos, contamos con una política comprometida con la transparencia. Eso se plasma en toda la información económica disponible en la web, en la realización de una auditoría de cuentas anual realizada por una empresa auditora externa, en la rendición de cuentas que hacemos a la sociedad con nuestra memoria de actividades y con otros informes que publicamos anualmente, tanto desde Cáritas Española como desde cada Cáritas Diocesana.

Un elemento añadido es que la acción de Cáritas, incluida la gestión económica, está realizada por más de 5.500 empleados y por más de 60.000 voluntarios. Son estos voluntarios nuestra fuerza de presencia en cada lugar y nuestra garantía de que las cosas que hacemos tienen la confianza y la supervisión de muchas personas.

-Usted procede de una trayectoria marcada por el compromiso social y el trabajo en red. ¿Cómo se traduce esa experiencia en su visión de liderazgo dentro de una organización tan amplia y diversa?

– El sentido del verdadero liderazgo es el servicio; aprender a mirar la realidad desde la escucha atenta, desde la responsabilidad, la cercanía, la humildad, la sencillez y tener siempre presente la pedagogía de los últimos, poniendo a la persona en el centro. Hay un proverbio africano que repetía mucho el papa Francisco y que dice: “Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado”. En ese mensaje se concentra el gran desafío de nuestra organización: ayudar a construir una sociedad verdaderamente inclusiva, comprometida, donde la dignidad inalienable de cada persona nos recuerde que todos formamos parte de una misma familia humana.                      

-Desde su perspectiva, ¿qué significado debe tener hoy la palabra caridad en una sociedad tan diversa y plural?

– Cáritas significa “caridad”, “amor”, y éste es el motor que nos mueve. Para los cristianos ese amor nace de la experiencia de sentirnos amados por Dios. Pero como bien dice Benedicto XVI, todos los hombres perciben en su corazón el anhelo de amar y ser amados de manera auténtica. La primera consecuencia del amor es sentirnos responsables del otro, sobre todo del más débil y vulnerable, y esforzarnos por buscar su bien.

La segunda es la justicia, que significa dar al otro lo que es “suyo”, lo que le corresponde en virtud de ser una persona. Por eso la justicia es la “medida mínima” del amor. La denuncia profética e incidir y defender políticas más justas es parte también de nuestra misión. En una sociedad cada vez más diversa, plural y polarizada como la nuestra, la caridad nos hace capaces de mirar y amar a los demás incluso a aquellas personas que no piensan como nosotros y a trabajar por el bien común. La oportunidad de servir, de llegar a las periferias y ser testigos del amor y misericordia de Dios es lo que da sentido a nuestra acción.

-El Notariado español mantiene una larga vinculación con Cáritas y otras organizaciones del Tercer Sector, en gran medida a través de su Fundación Aequitas, con 26 años de existencia. ¿Qué valor otorga a esta cooperación y cómo podría profundizarse en beneficio de las personas más vulnerables?

– Efectivamente, la colaboración con la Fundación Aequitas nos ha permitido exponer la realidad compleja y multidimensional de las personas que Cáritas acompaña y realizar propuestas concretas en procesos de trabajo, que posteriormente han dado su fruto como el Libro Blanco de la Infancia en Movimiento que se presentará en breve.

El Notariado ha asumido un liderazgo muy importante como defensor de los derechos humanos de las personas con discapacidad y desde Cáritas nos gustaría mucho profundizar en esa línea con las personas que acompañamos y que quizás sienten la figura del Notariado como algo lejana a sus vidas, y no como una posibilidad de contar con un asesoramiento especializado y preventivo.

Desde la óptica de la justicia social: ¿cómo valora la función notarial como garantía de seguridad jurídica y como instrumento al servicio de la ciudadanía, especialmente en situaciones de vulnerabilidad o desprotección?

– La función notarial es clave para la seguridad jurídica, especialmente en situaciones de vulnerabilidad o desprotección. Su papel, por ejemplo, en la Ley 8/2021, de 2 de junio, para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica valorando los apoyos que cada persona necesita y ayudando a su autonomía, ha sido fundamental.

Hemos visto también cómo en la DANA y posteriormente en otras emergencias, el Notariado ha reaccionado, brindando servicios de forma gratuita, facilitando la gestión de actas de daños o la reconstrucción de documentos.

Las personas en situación de exclusión social necesitan de todos los apoyos posibles, pero fundamentalmente necesitan, como señala el IX Informe FOESSA, un cambio estructural que aborde, desde todos los espacios de la sociedad, el problema de la vivienda, del empleo precarizado, con una mirada y un enfoque de derechos humanos, y ahí, sin duda, el Notariado tiene mucho que decir y aportar.

Finalmente: ¿qué mensaje le gustaría trasladar a quienes aún creen que la solidaridad es tarea exclusiva de las instituciones caritativas y no una responsabilidad compartida por toda la sociedad?

El dicho “tu indiferencia te hace cómplice” nos recuerda que acabar con la pobreza, la injusticia o la desigualdad dentro o fuera de nuestras fronteras, es una tarea de todos. Cada uno de nosotros puede ayudar a construir un orden justo desde el lugar o momento donde le toca estar. El Estado, las administraciones públicas, los partidos políticos, la sociedad civil, el sector privado, los ciudadanos… podemos convertirnos en cauce y oportunidad para quienes más nos necesitan.

Lo podemos hacer poniendo en el centro a la persona, creando empleo digno, buscando tiempo y espacio para un voluntariado, tejiendo comunidad, dejando de lado los intereses particulares para trabajar por el bien común. Todos somos necesarios si queremos construir un verdadero “nosotros”, y es que, como bien cita Hechos 20:35: “Hay más felicidad en dar que en recibir».

HUELLA DIGITAL

María González Dyne está presente en la mayoría de las redes sociales.

En la página web del Consejo de Estado puede descargarse el CV completo de Carmen Calvo

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