Entrevista a Estela Ferrer, ganadora del Concurso de Escultura Grandes Valores

EN SOCIEDAD

ESTELA FERRER,

ganadora del Concurso de Escultura Grandes Valores

¿Cómo te sientes por haber sido la ganadora del Concurso de Escultura Grandes Valores de la Fundación Notariado?

Me siento muy contenta y satisfecha porque es un gran reconocimiento que te afirma que tu trabajo es bueno, y que vales para lo que has estado formándote y luchando en un mundo tan difícil como es el ámbito artístico.

Según las bases, presentaste un boceto. La escultura ya está finalizada. ¿Cuál ha sido tu intervención –la de un escultor creador en el proceso- hasta la terminación final?

Presenté una maqueta a la convocatoria modelada con barro rojo. Una vez me dieron la noticia de que había sido la escultura premiada, se llevó a cabo la pieza en bronce. Ideé cómo acabar la pieza a través de prototipos realizados y editados mediante Photoshop. Cuestiones como la realización de una peana en piedra en la que colocar la escultura o la selección de una pátina que daría su acabado final a fueron las más importantes. Finalmente, el gran trabajo de fundición lo hizo el fundidor Toni Tomás.

¿Qué valores crees que deben mover a los gobiernos? ¿Y a nosotros como individuos? ¿Y a ti?

Pienso que algunos de los principales valores que deberían mover a cada persona son el respeto, la honestidad, la solidaridad, la humildad y la tolerancia.

Personalmente, como artista pretendo mostrar ese compromiso utilizando mi obra como medio de expresión en el que se transmitan todos esos valores que creo imprescindibles en nuestra sociedad. De esta manera, pretendí reflejar todas estas cuestiones en la escultura “Equilibrio”, premiada por la Fundación Notariado.

Aun estudiando el grado y el máster en Bellas Artes no has dejado de trabajar y exponer. ¿Dónde te ves en 10 años?

Considero que estas exposiciones son sólo el principio de una trayectoria en la que me desarrollaré como artista, y por supuesto, como persona. Diez años me permitirán especializarme y mejorar esas pinceladas de saberes que he adquirido en la carrera de Bellas Artes. Se tratará de seguir trabajando y luchando por uno de mis sueños.


Las dos ramas ascendentes del trofeo simbolizan la convivencia y el respeto. Nacen de un abrazo, después se rodean, se apoyan y se dan la mano


¿Qué temas artísticos te inspiran?

Temas como identidad, cuerpo, feminismo, ecología o el mundo rural son aquellos que me han inspirado en mis propuestas artísticas. Prefiero tratar este tipo de cuestiones que inciten a una reflexión o propongan nuevas formas de mirar hacia aquello que nos rodea.

Entrevista a Andrés Mª. Urrutia, notario. Presidente de la Academia Vasca de Derecho (AVD-ZEA) y de la Real Academia de la Lengua Vasca

EN SOCIEDAD

Andrés Mª Urrutia,

Notario. Presidente de la Academia Vasca de Derecho (AVD-ZEA) y de la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia

“Los años en Ondarroa fueron mi mejor máster en euskera y Derecho civil vasco”

Andrés Mª. Urrutia Badiola es uno de los referentes del Derecho civil vasco. Nacido en Bilbao en 1954, hasta el pasado año impartía clases tanto en euskera como en castellano en la Universidad de Deusto. Notario de Ondarroa desde 1981 hasta 1994, posteriormente obtuvo plaza para Bilbao, en cuya notaría lleva desde entonces.
Alex Oviedo

ALEX OVIEDO

Fotos: MIGUEL SAN CRISTÓBAL

Sus antecedentes familiares, sobre todo por parte de madre, con bastante gente dedicada al mundo del derecho, y la influencia que sobre él tuvo un abogado amigo de la familia, Simón Garteiz, le animaron a elegir esta carrera. “Garteiz fue quien me recomendó que hiciese notarías. Y desde segundo de carrera tuve claro que lo mío era el ejercicio de la fe pública y del Derecho privado, básicamente el civil y mercantil.

¿Cuánto tiempo le llevó preparar las oposiciones?

Estuve preparándolas en el Colegio Mayor César Carlos, en el que se respiraba un buen ambiente de opositores, ya fuera de universidad, de notarías, registros, judicaturas… Estuve cuatro cursos escolares, por llamarlos de alguna forma. En 1981 prácticamente tenía el temario terminado, pero llegó el 23-F y tuvimos que esperar varios meses. En octubre de ese año opté a la plaza vacante de Ondarroa. Tuve la suerte de poder comenzar a trabajar en el lugar que yo quise porque mi familia tiene muchos lazos con la localidad vizcaína de Lekeitio, y Ondarroa está a diez kilómetros. En esa notaría estuve catorce años.

Ondarroa le permitiría conocer las particularidades de aquella zona y el arraigo del euskera.

Esos años fueron el mejor máster que he podido tener en euskera, cultura vasca y Derecho civil vasco. Tuve que atender no solo la notaría de Ondarroa, sino también como sustituto, las de Lekeitio y Markina-Jemein, lo que me permitió empaparme tanto de euskera como de algo que conocía de Deusto, porque el profesor Adrián Celaya nos daba clases fuera de las reglamentarias, sobre Derecho civil vasco. Paradójicamente, en Ondarroa también aprendí mucho sobre Derecho internacional privado y anglosajón porque, con la crisis pesquera, había barcos que se estaban abanderando con los pabellones británico y francés y toda la documentación de aquellas embarcaciones había que hacerla con arreglo al Derecho británico y francés. Eso me enriqueció enormemente.

Posteriormente sacó la plaza para Bilbao. ¿Había muchas diferencias con Ondarroa?

No tantas. Los últimos años en Ondarroa se despertó en mí la vocación universitaria. El padre Aranzadi me propuso dar clases de Derecho civil común y vasco en la Universidad de Deusto y en euskera, porque yo ya había participado en algunas iniciativas como el primer Diccionario de Derecho en euskera de UZEI, y tenía contactos con la Real Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia y, además, estaba muy interesado en la introducción del euskera en el mundo de lo jurídico, algo inexistente salvo en la época de la Guerra Civil. Se juntaron en aquel momento esta experiencia universitaria —que ha durado más de treinta años— y mi llegada a Bilbao, con compañeros como Juan Ramón Manzano y Manuel Garcés.

En 2015 entró en vigor la Ley 5/2015, de 25 de junio, de Derecho Civil Vasco, de cuyo texto es uno de sus impulsores. ¿Qué ha supuesto esta Ley para el Notariado y para la sociedad vasca?

En mi caso, el tema del Derecho civil vasco venía de lejos, tanto por mi vocación universitaria como por el hecho de que ya en la Ley 3/1992, de 1 de julio, era el miembro más joven de aquella comisión que se formó en la Diputación Foral de Bizkaia para poder llevar a cabo la actualización del Fuero Civil de Bizkaia. Adrián Celaya, inmediatamente después de terminar la redacción de aquella ley y de que entrase en vigor, nos llamó a un grupo de gente a través de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, de la que luego surgiría la Academia Vasca de Derecho (AVD-ZEA), para redactar un texto que fuese una ley de Derecho civil vasco para todos los habitantes de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Costó varios años, pero en 2015 se aprobó por el Parlamento Vasco la Ley 5/2025, de 25 de junio, de Derecho Civil Vasco. Y, por primera vez en la Historia, tenemos una ley civil para todos los vascos y una ley en la que la que la intervención del Notariado —como siempre ha sido, porque creo que el Notariado es uno de los pilares de la conservación del Derecho civil vasco en los territorios de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia, y por supuesto en Navarra y al otro lado de la frontera— se configuró con una serie de competencias muy importantes; competencias que estamos ahora desarrollando. Estamos vivificando ese sistema que se establece en la Ley de 2015, dándole cuerpo, haciendo que la sociedad lo perciba como algo interesante, importante y útil. Y el balance de estos siete años de aplicación es muy positivo.


Por primera vez en la historia tenemos una ley civil para todos los vascos en la que el notariado tiene competencias muy importantes


Respecto al Derecho civil común, ¿qué es lo que tiene de específico este Derecho civil vasco?

Básicamente dos cuestiones: es un Derecho de libertad civil, basado en el criterio de la libertad de la persona, a quien concede todo un abanico de opciones; y es un Derecho fundado en la perspectiva social y colectiva, en el sentido de que esa libertad civil no atiende tanto a una propiedad individual sino al bien común. Recientemente hemos tenido dos hitos importantes: el Reglamento Sucesorio Europeo, que entró en vigor también en 2015 y que ha supuesto el contraste del Derecho civil vasco con la experiencia europea, y la Ley 8/2021, de 2 de junio, por la que se reforma la legislación civil y procesal para el apoyo a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica; todo un reto para ver cómo funcionan nuestras instituciones de Derecho civil vasco en su aplicación diaria con la nueva regulación que proviene de la Convención de Nueva York. Una regulación que, además, reconoce a las personas su plena capacidad jurídica y que, en este sentido, casa muy bien con el sistema de libertad civil que nuestro Derecho predica.

Entrevista a Carlos Ganzenmüller, fiscal.

ESPACIO AEQUITAS

EL FISCAL CARLOS GANZENMÜLLER,

‘AMIGO DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD’

De izquierda a derecha: María José Segarra (fiscal de sala del TS para la protección de las personas con discapacidad y mayores); Carlos Ganzenmüller, Luis Cayo Pérez y Pilar Vilarino (presidente y directora ejecutiva del CERMI, respectivamente).

El pasado marzo, el fiscal de la Sala Primera del Tribunal Supremo -y colaborador de la Fundación Aequitas desde los inicios de la ‘ONG del Notariado’- fue galardonado como ‘Amigo de las Personas con Discapacidad-Ciudadano CERMI’. El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad reconocía así la labor del jurista en el Alto Tribunal y el Consejo Fiscal en defensa de los derechos de los colectivos más vulnerables durante décadas.

JOSÉ M. CARRASCOSA

¿Qué supone para usted la concesión de este galardón?

Una gran satisfacción personal y colectiva, pues debe ser compartido con todos los profesionales jurídicos, que desde sus conocimientos y responsabilidades han promocionado y divulgado los derechos de las personas con discapacidad, sus familias y sus organizaciones. Gracias a ellas hemos percibido el estado de sus derechos, sus valores y su proyecto de vida.

A nueve meses vista de la aprobación de la Ley 8/2021 sobre discapacidad. ¿Puede realizar alguna valoración sobre el cambio que ha supuesto la normativa para el colectivo?

Se ha dado un paso necesario. Debemos pensar que desde 2008 el Estado español se había comprometido a aplicar la Convención de Nueva York, sin ninguna enmienda ni dilación, y a legislar y modificar el sistema tutelar anterior por uno de capacitación y de apoyo. Esto implicaba una modificación legislativa en todos los órdenes; indudablemente, el Código Civil era la pieza clave. Por otro lado, tendrán que ser revisadas muchas de las anteriores sentencias dictadas, unas trescientas mil. La aplicación de las leyes lleva su tiempo. El Tribunal Supremo, que ya efectuó una notabilísima labor de adaptación de la Convención a la anterior legislación, ha dictado varias sentencias aplicando los principios generales de la reforma. Y las necesidades prioritarias expuestas en los múltiples encuentros de expertos inciden en la gran reforma del Derecho Civil desde la perspectiva de las personas mayores, así como los problemas procesales que aparecen en supuestos concretos. Yo creo que el colectivo de personas con discapacidad tiene con esta reforma una gran proyección de futuro.

Desde el punto de vista del ministerio fiscal, ¿puede adelantarnos a grandes rasgos qué novedades implica dicha ley a la hora de proteger jurídicamente a una persona con discapacidad?

Un cambio organizativo importante, y que veníamos reclamando desde 2010, como era la creación de una Fiscalía de Sala Especializada en la protección de las personas con discapacidad y mayores, así como la dotación de medios materiales y personales adecuados al reto del acceso a las fiscalías.

Lleva muchos años vinculado a Aequitas como colaborador. ¿Qué papel ha jugado esta institución en la evolución del Derecho de la discapacidad en sus más de veinte años de existencia?

Los notarios y los fiscales vamos siempre de la mano en aquellos ámbitos en que la discapacidad tiene que ser evaluada y valorada jurídicamente para determinar la capacidad de decisión que se posee; dotando del apoyo necesario, en su intensidad y calidad para formar la capacidad de decidir ante una actividad jurídica.


La intervención y apoyo expreso del notariado en la ley de patrimonio protegido y en la reciente reforma legislativa han sido trascendentes


Son similares los problemas que se nos plantean, pero en distintos ámbitos: por un lado, el juicio de capacidad y legalidad en el notario; y la protección de los derechos humanos en un proceso accesible, en los fiscales. Nuestra colaboración, aunque predestinada, no había coincidido antes. Sobre 2001, oí por primera vez a Rafael Leña, hablarnos del hoy famoso “traje a medida” para la persona con discapacidad, especificando sus capacidades y habilidades para determinar las necesidades de apoyo que tuvieran. Y a Carlos Marín, explicando los principios de la convención recién nacida en Nueva York, desde su magisterio brillante y contundente. Y con Juan Bolas y Almudena Castro-Girona ‘cruzamos el charco’ y nos encontramos con nuevos compañeros, nuevas ideas y perspectivas. Como con quien resultaría presidenta del Comité de Naciones Unidas para las personas con discapacidad, la chilena María Soledad Cisternas, una mujer extraordinaria.

La intervención en la Ley de Patrimonio Protegido y en la reciente reforma legislativa, apoyadas expresamente por José Angel Martinez Sanchiz y el Notariado, ha sido trascendente; así como los estudios, cursos y jornadas de formación, difusión y actividades en todos los campos sociales, que se revelan fundamentales Aequitas constituye siempre un puntal necesario en materia de discapacidad.

En 1988 ya inició su labor en defensa de los colectivos más vulnerables al ser nombrado fiscal coordinador del servicio especial de discapacidades y tutelas del TSJ de Cataluña. ¿Cómo han evolucionado los mecanismos de protección de la discapacidad desde entonces?

Un cambio radical, sin duda. Pasamos del fiscal que sólo se ocupaba del Derecho Penal, al fiscal también defensor de los derechos humanos y las personas más vulnerables por su edad, sexo, discapacidad y situación de inferioridad social. Frecuentemente existen varios factores de vulnerabilidad y los riesgos son muy acusados. La actuación del fiscal en condiciones de especialidad otorga un mayor conocimiento y concienciación de la situación de la persona.

Ha sido ponente en el Foro Europeo de la Discapacidad y miembro de la delegación española ante el Comité de seguimiento de la Convención de la ONU. Desde esa experiencia internacional, ¿cómo valora la situación legal de la discapacidad en España?

Yo creo que es pareja a los países de nuestro entorno, pero han de delimitarse mejor las competencias estatales y territoriales en esta materia; y, al mismo tiempo, crear mecanismos de coordinación que se centren en prioridades concretas dentro de un marco de igualdad y solidaridad.

Cartel de la conferencia.

Almudena Castro-Girona, ponente en Euro Family

La directora de la Fundación Aequitas, Almudena Castro-Girona, acudió en marzo a Bruselas para participar en una conferencia internacional de Euro Family sobre El papel de los profesionales legales en la aplicación de la normativa comunitaria sobre sucesiones y parejas de hecho. Este programa está impulsado desde la Comisión de Justicia de la UE y cuenta con la colaboración de distintas instituciones educativas nacionales, como la Universidad de Almería. La notaria abordó en su intervención Los derechos de los ciudadanos europeos y Residentes: Seguridad Jurídica vs. Autonomía.

Entrevista a Ádám Toth, presidente del Consejo de los Notariados de la Unión Europea

EN SOCIEDAD

ÁDÁM TÓTH,

presidente del Consejo de los Notariados de la Unión Europea

“Utilizaremos la tecnología respetando nuestro ADN: la seguridad jurídica”

El pasado mes de enero el notario húngaro, Ádám Tóth, asumió el cargo de presidente del Consejo de los Notariados de la Unión Europea (CNUE) para 2021, en representación de los 22 notariados que integran este organismo. Un año de cambios en el que, en un contexto de crisis por el Covid-19, Tóth ha marcado un tema prioritario en su agenda: la digitalización.

FÁTIMA PÉREZ DORCA

@fatimadorca

En su visita a San Sebastián para acudir al seminario Seguridad Jurídica y Digitalización, organizado por el Consejo General del Notariado (CGN) y la Universidad del País Vasco, Tóth habló para Escritura Pública sobre la Directiva 2019/1151 y los retos del Notariado europeo.

¿Cuáles son los puntos clave de la Directiva 2019/1151 sobre la utilización de herramientas y procesos digitales en el ámbito del Derecho de Sociedades?

La directiva establece que los Estados miembros deben adaptar sus sistemas jurídicos nacionales para poder realizar procedimientos de constitución de empresas de manera online. A la hora de llevar esta acción a cabo, no se exigirá la comparecencia física del ciudadano ante una autoridad del Estado miembro de registro. Además, la transposición de la directiva traerá consigo la introducción de medios electrónicos de identificación a distancia, según lo dispuesto en el Reglamento e-IDAS de la UE 910/2012. Por último, deberán ponerse a disposición del usuario formularios online para facilitar la creación de sociedades de responsabilidad limitada.

¿Cómo está siendo la incorporación de esta directiva en los Estados miembros?

Los notariados europeos están trabajando en proyectos innovadores para la transposición efectiva de la directiva. Algunos de ellos ya han implementado soluciones funcionales basadas en la identificación electrónica y la videoconferencia, como Alemania, Bélgica, Italia, Luxemburgo, Holanda y República Checa. Por su parte, el Notariado español ya está técnicamente preparado para implementar el mismo modelo.

¿Cuáles son las ventajas que traerá consigo esta nueva regulación y cómo se garantiza la seguridad jurídica?

Los procedimientos digitales contribuyen a ofrecer un mejor servicio a los ciudadanos gracias a la rapidez derivada de la tramitación automatizada y a la eliminación de desplazamientos físicos innecesarios por parte del usuario. Además, ofrecen la posibilidad de asegurarse de que un documento no ha sido alterado y ha sido firmado por una persona identificada previamente. Sin embargo, se debe poner todo el empeño en garantizar que la seguridad jurídica y la calidad del control de la legalidad no se vean comprometidas. En este contexto, el papel del notario es fundamental para realizar una identificación completamente segura, así como la capacidad del otorgante y su consentimiento libre e informado.

¿Y los próximos objetivos del CNUE?

La digitalización de los sistemas jurídicos es una prioridad de las instituciones europeas y, en ese sentido, esperamos una propuesta legislativa en diciembre. Estoy convencido de que el Notariado tiene mucho que aportar a este avance. Actualmente los notarios estamos a la vanguardia con el intercambio de documentos por medios digitales, la creación online de empresas, la firma electrónica, la realización de videoconferencias, etc. También estamos explorando el uso de la inteligencia artificial y el blockchain. Ahora tenemos el desafío de aprovechar los avances tecnológicos respetando el ADN de nuestra función: la seguridad jurídica.

Este año nos centraremos en el uso de blockchain, una tecnología en la que ya están trabajando muchos notariados europeos, dado que permite realizar un seguimiento de los cambios con fiabilidad técnica. Existe un enorme potencial para crear seguridad jurídica en las transacciones legales.

 

¿Cómo ha vivido el CNUE el momento de crisis provocado por la pandemia y cuáles han sido los grandes aprendizajes?

Durante la pandemia hemos sido considerados un servicio público esencial. La principal lección que podemos aprender es que el Notariado no tiene nada que temer a la digitalización y que ha sabido y sabrá afrontar los retos del futuro.