Siguiente Dos décadas del OCP: el puente entre el notario y la Unidad de Inteligencia Financiera de España
La colaboración de los notarios con la Guardia Civil es una herramienta esencial en la lucha contra delitos como el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. Una de las piezas claves de esta colaboración es el acceso directo, casi en tiempo real, de la Guardia Civil al Índice Único Informatizado Notarial, que contiene datos parametrizados de 173 millones de documentos públicos y 47,6 millones de personas físicas.
Un país de contrastes. Las grandes ciudades se erigen cual polos que atraen población como auténticos imanes. Oasis de oportunidades laborales en medio del desierto demográfico de la denominada España vaciada. Una tendencia que se acelera en nuestro caso al concentrar la mitad de los habitantes en sólo nueve de las cincuenta provincias. La aglomeración urbana conlleva inconvenientes derivados del dimensionamiento de unos servicios limitados que tratan de satisfacer una desbocada demanda exponencial.
“La vida siempre se abre camino”. La cita de ‘Jurassic Park’ podría ilustrar, salvando las distancias, la explosión de actividad que el cóctel migración -interna y externa- y turismo desencadenan desde hace años en el centro de las grandes ciudades españolas. En este escenario global teñido de proclamas de turismofobia y, en ocasiones, rechazo xenófobo, Madrid; Barcelona o Valencia, por citar las de mayor densidad de habitantes, no son ninguna excepción.
EL 52,1% DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA SE CONCENTRA YA EN NUEVE PROVINCIAS, CON MADRID, BARCELONA Y VALENCIA A LA CABEZA
Muy al contrario, en el caso de la capital de España se trataría de una de las urbes llamadas a liderar esta tendencia internacional al cosmopolitismo exacerbado con una previsión de 10 millones de habitantes en 2025. Un fenómeno de densificación demográfica que entraña evidentes retos más allá del romanticismo que supone la pérdida de identidad de los barrios. Entre ellos: la desorbitada subida del precio de la vivienda (con la consiguiente gentrificación -léase desplazamiento del vecino tradicional-) y la saturación primero y desbordamiento posterior de los servicios sanitarios, centros educativos, sistemas de transporte y movilidad. En definitiva, un ensanchamiento de la demanda -con picos en períodos vacacionales- que amenaza con hacer saltar por los aires las costuras del statu quo de nuestro estilo de vida.
En casa y con gaseosa
El experimento comenzó hace unos años. En el centro de Madrid, el ayuntamiento tomó hace años una insólita y arriesgada decisión. Atípica por extraordinaria y comprometida por polémica. La controversia, como preveían los responsables de la misma, saltó de inmediato. El consistorio decidió reordenar el tránsito de los ciudadanos por determinadas calles peatonales en los aledaños de la Puerta del Sol. El hasta entonces desaforado trasiego de los transeúntes, locales y visitantes, en fines de semana y fechas señaladas fue embridado en una suerte de coreografía colectiva ejecutada al unísono con disciplina marcial.
La reordenación en sentido único de las saturadas vías comerciales de Preciados y El Carmen representó un ejemplo previo de las delimitaciones de movilidad impuestas tras la pandemia en el suburbano. No en vano, la instalación en el suelo de pasillos y andenes de baldosas de guías de alerta para invidentes, denominadas podotáctiles por su característica rugosidad al contacto con la pisada, sirvió también ordenar el ‘tráfico humano’ marcando carriles en los pasillos del suburbano madrileño en el sentido de la circulación automovilística.
EL DÉFICIT DE VIVIENDAS Y LA SATURACIÓN DE INFRAESTRUCTURAS Y SERVICIOS EVIDENCIAN LA NECESIDAD DE UN DEBATE TERRITORIAL EN ESPAÑA
¿El último?, por favor
Esperar haciendo cola en múltiples situaciones es una incómoda y práctica rutina en las grandes ciudades. Para más inri, el 90% de la población española reside ya en tan sólo el 2,6 por ciento del territorio nacional. Una singular concentración de habitantes por kilómetro cuadrado sin igual en toda Europa. De hecho, en pequeños y poblados países como Bélgica, Irlanda o Estonia, ese mismo porcentaje de habitantes apenas alcanzaba en 2021 el 30%, 26,2% y 24,9%, respectivamente, según datos de Eurostat.
La ‘España a dos velocidades’, como algunos expertos denominan el desigual crecimiento económico, da idea de lo que se viene gestando paulatinamente en las últimas décadas. La evidente acumulación poblacional en las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona (donde ya habita más de uno de cada cuatro residentes en España), además de los ejes: Valencia-Alicante-Murcia y Málaga-Costa del Sol, sin olvidar las islas de Mallorca y Gran Canaria, dibujan un escenario de futuro que demanda, más que eventuales parches, medidas a largo plazo.
Vida concentrada
En resumen, sólo un puñado de provincias aglutinan más de la mitad de la población española. En concreto el 52,1% de los casi 50 millones de almas que está previsto que habiten la piel de toro en 2026, con un reparto proporcional que deja pocas dudas de la dimensión del fenómeno: Madrid (14,5%), Barcelona (12,1%), Valencia (5,6%), Alicante (4,1%), Sevilla (4%) -un 40,3% solamente entre estas cinco primeras-, Málaga (3,6%), Murcia (3,2%), Cádiz (2,6%) y Vizcaya (2,4%).
Además, esta masificación se ve intensificada por la afluencia de turistas. Una avalancha que en 2025 casi alcanza la icónica cifra de 100 millones, nada menos que un 3,5% más que en el año anterior, confirmando la fuerte tendencia al alza registrada tras el COVID y consolidando el segundo puesto de España en el ránking mundial, pisándole los talones a Francia.
SANIDAD, TRANSPORTE E INFRAESTRUCTURAS SUFREN LA PRESIÓN DEL AUMENTO DE POBLACIÓN URBANA
Por tierra, mar y aire
Uno de los efectos más obvios derivados de la presión demográfica es el repunte del precio de la vivienda. Un impacto que se recrudece, sobre todo, en las zonas geográficas tensionadas. El déficit de vivienda en España oscila según la fuente, aunque varía en una horquilla de 500.000 a 750.000 casas, lo que supondría entre un 3% y un 4% del parque total. Una cifra que Caixabank eleva hasta las 765.000, al tiempo que considera que el 39% del actual encarecimiento es debido a ese déficit de oferta.
La capacidad de las infraestructuras también se resiente. El mayor uso derivado del aumento de clientes, unido a las carencias en su mantenimiento y a la necesidad de aumentar las inversiones para acometer ampliaciones, ha puesto al límite tanto la red de ferrocarriles de Adif como la aeroportuaria gestionada por Aena.
En el primer caso, la liberalización del sector, con la llegada junto a Renfe/AVE de compañías foráneas como Ouigo e Iryo, ha abaratado el coste de los billetes y aumentado un 10% el uso de trenes de alta velocidad. Mientras tanto, el número de pasajeros que utilizaron el avión en 2025 alcanzó el récord de los 321 millones. Todo un desafío en ambos casos con la renovación del material ferroviario y la ampliación de aeródromos en el horizonte de los próximos años.
A los retos del concentrado demográfico hay que sumarle otros cuellos de botella en infraestructuras críticas, como las de transmisión eléctrica que no sólo afectan a las empresas industriales sino también al desarrollo de nuevas viviendas, o los servicios de Cercanías para atender el aluvión de trabajadores que cada día se desplazan del extrarradio al centro de las grandes ciudades.
Sigue el dinero
En el caso de España, el habitual modelo geográfico de distribución territorial de la riqueza norte-sur varía en uno condensado entre las grandes capitales y las costas. La intensidad de la inmigración, con la llegada anual de alrededor de 500.000 personas y el mencionado turismo masivo tienen mucho que ver en su explicación.
Una de las derivadas de este proceso es que entre los 49,57 millones de habitantes que tenía España en enero de 2026, más de 10 millones habían nacido en el extranjero, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Una ayuda extra que evita la caída del país en una espiral de decrecimiento que derivase en el conocido como ‘invierno demográfico’. Sin dejar de lado su irreemplazable contribución económica, que explica casi la mitad de la expansión del PIB español desde 2022, según un informe de Funcas.
Crecer sin colapsar
El boom demográfico no es, en sí mismo, el problema. Incluso, como hemos visto, puede ser una oportunidad para dinamizar la economía y apuntalar el Estado del bienestar. Por tanto, la clave estaría en gestionar ese auge de forma sostenible. Sin planificación, la alta densidad de personas en torno a los grandes núcleos puede derivar en un deterioro de la calidad de vida y en un incremento de las desigualdades.
Esto implicaría actuar en varios frentes: ensanchar la oferta de vivienda, mejorar las infraestructuras, reforzar los servicios públicos y promover el desarrollo económico en zonas menos pobladas. Por su parte, la digitalización y el teletrabajo ofrecen oportunidades para tratar de redistribuir la población, aunque requieren importantes inversiones en conectividad y la apuesta por un cambio en los modelos productivos.
Como en la célebre ilustración de El Principito, la universal obra de Saint-Exupéry, donde una serpiente engulle un elefante a la vez que asemeja también la silueta de un sombrero, se antoja una alegoría propicia para recordarnos que el crecimiento descontrolado acarrea complicaciones para el sano sostenimiento de cualquier sistema o modelo.
España se enfrenta a la encrucijada de seguir prosperando ordenadamente. Encontrar la medida exacta entre dinamismo urbano y cohesión territorial será determinante para su futuro económico y social. La presión demográfica no es una situación coyuntural, sino una tendencia estructural que exige respuestas a largo plazo. Por consiguiente, se requiere de la puesta en marcha de una política de Estado capaz de reasignar recursos para conseguir un adecuado equilibrio entre los diferentes territorios que conforman España.
Los servicios públicos enfrentan un aumento significativo de usuarios. Centros de salud saturados, listas de espera y dificultades para dimensionar recursos humanos para afrontar el déficit de médicos y enfermeras, son algunos de los efectos más visibles. La evolución poblacional in crescendo, combinada con el envejecimiento, multiplica además las necesidades asistenciales.
En paralelo, enseñanza, seguridad o gestión de residuos también deben adaptarse a un entorno de mayor densidad humana. El problema es doble: responder a la demanda creciente en las áreas urbanas sin descuidar la cobertura en las zonas menos pobladas, donde el acceso a estos servicios ya es limitado.
Desajustes:
Propuestas:
Informe sobre el precio real de la vivienda. Portal Estadístico del Notariado. Consejo General del Notariado (CGN).
Aumentar la oferta, el gran desafío del mercado inmobiliario español. Informe sectorial inmobiliario del primer semestre de 2026. Caixabank Research.
La inmigración en España: retos, impacto y políticas. Estudios de la Fundación. Serie Economía y Sociedad. Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).
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