ÁGORA CULTURAL Y JURÍDICA

Enrique Arnaldo Alcubilla.

Magistrado del Tribunal Constitucional. Letrado de las Cortes Generales. Catedrático de Derecho Constitucional por la Universidad Rey Juan Carlos

La Literatura pone letra al Deporte

La literatura es, probablemente, la mejor de las atalayas desde la que contemplar la vida. El novelista nos abre los ojos. Su obra nos permite conocer, aprender, disfrutar, descubrir historias, ideas, pasiones, ilusiones, aunque también desilusiones… León Tolstoi dijo algo así como que un libro bien escrito es el mejor producto de la civilización. No hay, pues, sociedad civilizada concebible sin la literatura.

La literatura, a veces, es una expresión de realismo, pero otras da rienda suelta a la imaginación, a la fantasía o a la magia. El novelista puede ser notario o escultor, escribano o taumaturgo, y hasta integrar todas estas profesiones al tiempo. Su misión es atraer la atención, cautivar al lector, seducirlo de tal forma que quede apresado por las garras de su relato. El novelista busca al lector entusiasta, febril, apasionado. Nótese que entre los oficios no he incluido el ejercicio de la ingeniería, que era la pretensión de Stalin: convertir a los escritores en ingenieros de las almas.

La literatura despierta emociones, abre los poros de nuestra piel, nos traslada a lugares recónditos, a sentirnos personajes de sueños o de pesadillas, nos hace reflexionar, pues es fuente de enseñanzas. Para mí, pero seguro que para muchos, la literatura es una necesidad, como lo es el agua para el peregrino. Amo la literatura como la primera de las bellas artes, quizás también porque no sé pintar, ni escribir una partitura, ni modelar con barro (y tampoco estoy dotado para eso que se conoce como bricolaje).

La literatura es disfrute para los sentidos. Y el deporte también lo es. Ambos nacieron para deleitar. Ambos nos permiten gozar. Gonzalo Torrente Ballester, en Filomeno, a mi pesar, aconsejó que cuando se escribe hay que tener un sentido deportivo de la literatura, como también de la vida. Tomo el adjetivo como referente: deportivo, deportividad. Nos rememora el valor de lo limpio, de lo transparente, del respeto, de la armonía, de la dignidad. Los ingleses lo denominan fair play, y ellos fueron los que inventaron la mayor parte de los sports.

El deporte es connatural al ser humano desde sus formas más primitivas. Noah Harari ya escribió que los sapiens competían en una asombrosa variedad de juegos. Pero es en el mundo contemporáneo en el que ha adquirido una irresistible atracción derivada de su eclosión universal partir de las olimpiadas de la edad moderna. La literatura es su espejo de la realidad y ha reflejado, desde que el mundo es mundo, el interés por el deporte; lo ha consagrado como hecho literario por más que algún sector excéntrico y minoritario de la intelectualidad lo haya pretendido minusvalorar o hasta despreciar.

Sin pretender emular a Francisco Umbral y su famoso «he venido a hablar de mi libro», debo sincerarme y dar cuenta de que este es el fin que he pretendido con El deporte en la literatura, editado por Espasa: acreditar que el deporte ha tenido un lugar en la escritura. Lo encontramos en la Ilíada de Homero, cuando narra los juegos fúnebres de Patroclo; en el Gimnástico de Filostrato; en los Epinicios de Píndaro, en los que canta a los vencedores de los juegos olímpicos; pero también en Aristóteles, en Virgilio o en Séneca. En la Baja Edad Media no faltan referencias, como en el Cantar del Mío Cid, que define los torneos como competición deportiva, el Amadís de Gaula o el Tirant lo Blanch; pero en la Edad Moderna se multiplican en especial cuando la literatura -Cervantes o Shakespeare, Calderón, Camoes o Góngora- nos habla de los juegos de pelota (el tenis tiene por entonces su origen, como demuestra Álvaro Enrigue en Muerte Súbita), de los de fuerza o de los de velocidad.

El mundo contemporáneo se está convirtiendo en una sociedad deportivizada, pero en algunos pioneros encontramos la primera expresión, por ejemplo, en el Emile de Rousseau, o más adelante en Flaubert, Dickens o Larra, entre nosotros que defienden la relevancia de la educación física para el aprendizaje de los jóvenes. Como escribe Richard Ford en su aclamada El periodista deportivo, «los deportes son el paradigma de la vida», y es, probablemente, el sentido que expresó el Nobel Albert Camus cuando dijo aquello de que «lo que finalmente sé con mayor certeza respecto a la moral y las obligaciones de los hombres se lo debo al fútbol». Muchos de los que nos han legado páginas inolvidables han sido, como el argelino, practicantes. Desde Nabokov a Mario Benedetti, desde Miguel Hernández a Gerardo Diego, desde Miguel Delibes a Pier Paolo Pasolini, desde De Lillo a Roth, incluso Groucho Marx, quien se reivindica como tenista (aunque pierde siempre) y hasta Woody Allen, quien a pesar de su estatura se reivindica como baloncestista.

El universo fútbol parece tan dominante que expulsa otras modalidades deportivas, hasta el punto de que Philip Kerr dice que «es, de hecho, lo más importante del mundo». Por fortuna la literatura es plural, abierta y toca todas las teclas del piano, aunque fútbol (Galeano, Handke, Villoro, Sacheri, Benedetti, Cela, Marías, Garci, Vargas Llosa o Fontanarrosa) y boxeo (Conan Doyle, Oates, Cortázar, Remnick, Mailer o Gistau) son las preferidas por la literatura. La pelota y el combate son dominantes como en los juegos de la antigüedad. Pero hay tantas referencias… a correr, en Echenoz o en Murakami; a la natación, en Soledad Puértolas; al surf, en William Finnegan; al golf, en Wodehouse y  Updike; al ciclismo, en Dino Buzzati; al tenis, en la extraordinaria biografía de André Agassi Open, o en Foster Wallace con El tenis como experiencia religiosa; a las carreras de caballos, en Fernando Savater o en Hemingway; a la gimnasia, en Lola Lafon; al béisbol, en Leonardo Padura o en Paul Auster; a la esgrima en Pérez Reverte; al rugby en John Carlin; o a la pelota vasca en Unamuno o Pío Baroja.

El deporte se siente o se plasma de muchas formas en la literatura: como afición, como ejercicio, como evasión o como entretenimiento, como pasión, como religión, como parte de la educación integral, como arte, como instrumento de superación, como símbolo o bandera de un país, como instrumento político, incluso como signo social distintivo, pero sobre todo por ser, como dice Martínez de Pisón: «una escuela de valores morales». Ciertamente mucho antes, en La deshumanización del arte, el maestro Ortega dijo que «el triunfo del deporte significa la victoria de los valores de la juventud sobre los valores de senectud», y en otro de sus escritos escribió que la cultura no es hija del trabajo sino del deporte y que esta es la forma superior de la existencia humana. Así lo percibió, como valor, el barón de Coubertain. Albert Camus pronunció una sugerencia en su ciudad natal, Argel, ya con el reconocimiento del Premio Nobel y se atrevió a confesar que debía al deporte “todo lo que más sé a la larga acerca de la moral y de las obligaciones de los hombres”. Olvidemos los disvalores, cuando se torna en deriva negocial o en amaño de los resultados en virtud de interesadas apuestas, en violencia o en fanatismo que los ingleses definieron como hooliganism. El deporte, en fin, es un hecho literario incontestable, como han captado los grandes nombres de la literatura, particularmente la contemporánea, que lo llega a convertir en eje central de una novela o incluso de una poesía, como lo demuestran Alberti, Celaya, Miguel Hernández o Luis Alberto de Cuenca. Muchos maestros han conseguido que el deporte se haya hecho literatura.

Me identifico con el pensamiento del fundador de neoplatonismo, Plotino, que defendía que el arte es posterior a la naturaleza. La literatura es el arte que consagra la natural actividad deportiva como hecho literario incontestable.

El deporte en la literatura

Autor: Enrique Arnaldo Alcubilla Editorial: Espasa

ÁGORA CULTURAL Y JURÍDICA

Andalucía

Academia Sevillana del Notariado

En los meses de noviembre y diciembre, la Academia Sevillana del Notariado celebró sendas sesiones de su ciclo anual. El notario Carlos Pérez Ramos impartió la conferencia El arte de redactar un testamento a principios de noviembre, una sesión en la que analizó las partes esenciales del testamento y los problemas jurídicos que surgen en la práctica y reflexionó sobre la evolución del derecho sucesorio. “El testamento un traje a medida, y hacer un traje requiere un arte. No es solo un instrumento jurídico, sino también un reflejo de los valores, las relaciones y la evolución de nuestra sociedad”, señaló.

Por su parte, Bernardo Periñán, catedrático de Derecho Romano de la Universidad Pablo de Olavide, ofreció una ponencia sobre la Trama urbana y trama jurídica en la ciudad romana, organizada en colaboración con la Real Academia Sevillana de Legislación y Jurisprudencia. En su exposición, Periñán argumentó la relación entre el urbanismo romano y la construcción del derecho y defendió que aquellas estructuras siguen influyendo en nuestra cultura: “Las ciudades son un reflejo de la norma; se planifican, se ordenan y se construyen sobre la base de una normatividad. El diseño de nuestras ciudades -hoy- todavía es muy romano”, apuntó.

A las sesiones asistieron el decano del Colegio Notarial de Andalucía, Manuel Seda, y los notarios Carlos María García Campuzano y Carmen Vela, vicepresidente y secretaria de la Academia.

Bernardo Periñán durante su exposición.
Josefa Romero recibe el II Premio Héroes Anónimos.

Aula de Cultura

El Aula de Cultura del Colegio Notarial de Andalucía organizó tres nuevas sesiones durante el último trimestre de 2025. El magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Miguel Pasquau, presentó su libro El oficio de decidir. Dudas y certezas de un juez en activo, acompañado por Yolanda Rueda, jueza de la Audiencia Provincial de Sevilla, y Francisco Aranguren, delegado de Cultura del colegio notarial. Pasquau compartió una reflexión sobre el lado más humano de quienes ejercen la Justicia, lo que significa juzgar y las dudas, responsabilidades y dilemas que acompañan las decisiones.

El catedrático emérito de Filología Italiana, Manuel Carrera, y el decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, Fernando Llano, participaron en el mes de noviembre en una mesa redonda -junto a Francisco Aranguren- para dialogar sobre la figura del escritor y director Pier Paolo Pasolini, en el 50 aniversario de su fallecimiento. Los ponentes analizaron su aportación al arte, la literatura y el cine italiano del siglo XX, y dialogaron sobre su activismo político y los misterios que aún rodean su muerte.

Miguel Pasquau presenta El oficio de decidir.
De izda. a dcha.: Manuel Carrera, Francisco Aranguren y Fernando Llano.

Formación para empleados de notarías

Carmen García-Berbel, Vicente Rodríguez y Juan Pablo Pérez.

La sede de Granada del Colegio Notarial de Andalucía acogió, a finales de octubre, la primera actividad del curso de formación para empleados de notarías organizado por la Asociación Estatal de Empleados de Notarías (Feapen). El profesor de la Universidad Pablo de Olavide, Juan Pablo Pérez Velázquez, impartió una sesión sobre ‘Derecho de Sucesiones y personas con discapacidad’.

Ya en el mes de noviembre, el notario Vicente Rodríguez Moreno-Torres ofreció dentro de este ciclo formativo una conferencia sobre la aplicación de la Ley 8/2021 y las principales resoluciones emitidas por la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública desde la entrada en vigor de la norma. El ponente estuvo acompañado por Juan Pablo Pérez Velázquez y Carmen García-Berbel, presidenta de Feapen.

Congreso de Derecho de Familia

De izda. a dcha.: Manuel Ridruejo, Manuel Seda y M.ª Ángeles Parra.
De izda. a dcha.: Manuel Ridruejo, Fátima Yáñez, Manuel Seda y Fernando Llano.

La sede de Sevilla del Colegio Notarial de Andalucía acogió la primera jornada del XIX Congreso Internacional del Instituto de Desarrollo y Análisis del Derecho de Familia en España (IDADFE), organizado del 5 al 7 de noviembre en colaboración con los Departamentos de Derecho Civil de la Universidad de Sevilla (US) y la UNED, bajo el título El Derecho de Familia en España: 20 años después.

El decano del Colegio Notarial de Andalucía, Manuel Seda, intervino en la sesión inaugural, junto al decano del Colegio de Registradores de Andalucía Occidental, Manuel Ridruejo; el decano de la Facultad de Derecho de la US, Fernando Llano; y la representante de IDADFE, Fátima Yáñez. La conferencia de apertura corrió a cargo de la magistrada del Tribunal Supremo, M.ª Ángeles Parra Lucán.

Los notarios Francisco Aranguren, Javier Feás, Amalia Cardenete, Carmen Vela, José María Gómez-Riesco e Isidoro Lora-Tamayo participaron en las distintas mesas redondas y paneles de debate, que abordaron los pactos y protocolos familiares, las separaciones y divorcios ante notario, la protección de adultos vulnerables y los apoyos a las personas con discapacidad.

El encuentro reunió a más de 50 profesionales del ámbito jurídico, entre notarios, abogados, registradores, catedráticos y profesores, para debatir sobre la evolución del Derecho de Familia en las últimas dos décadas: de la acción del legislador y a la adaptación a la normativa.

Academia Granadina del Notariado

El decano del Colegio Notarial de Cataluña, José Alberto Marín, impartió el pasado 1 de diciembre una conferencia sobre los métodos adecuados de solución de controversias en la Academia Granadina del Notariado. Durante la sesión, el ponente estuvo acompañado por la vicedecana del Colegio Notarial de Andalucía, María Teresa Barea, y el director de la Academia, Antonio Juan García Amezcua.

Seminario sobre cláusulas abusivas

Francisco Infante, Carmen Vela, Manuel Seda, Olga Ruiz y Miguel Ángel Serrano (secretario de FACUA).

La Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (UPO) y la organización de consumidores FACUA, en colaboración con el Colegio Notarial de Andalucía, celebraron el 27 de noviembre el seminario Cláusulas y prácticas bancarias abusivas. Estado de la cuestión y experiencias recientes en la sede sevillana del colegio notarial.

La notaria Carmen Vela participó en la sesión para explicar El papel del notario en el control de transparencia y abusividad. Tras ella intervinieron el profesor Javier Domínguez Romero, que analizó la evolución de las cláusulas abusivas en los préstamos hipotecarios tras la entrada en vigor de la Ley de Contratos de Crédito Inmobiliario; y el abogado Manuel Molina Suárez, que se centró en los mecanismos de defensa del consumidor frente a este tipo de prácticas.

El seminario fue inaugurado por el decano del Colegio Notarial de Andalucía, Manuel Seda; el catedrático de la UPO, Francisco Infante; y la presidenta de FACUA, Olga Ruiz Legido.

Inteligencia artificial y función notarial

La Cátedra de Derecho Notarial Internacional y Comparado de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla organizó a principios de diciembre un nuevo seminario, impartido por el notario jubilado Enric Brancós i Núñez, que versó sobre Inteligencia artificial y función notarial.

“Dentro de la notaría, la inteligencia artificial va a ser un auxiliar importantísimo para facilitar algunas tareas. La IA es un instrumento de ayuda para el notario en la gestión de documentación, pero no afectará en cuanto a la relación con el usuario”, afirmó Brancós. En su disertación, el notario estuvo acompañado por Carmen Vela, vicesecretaria de la junta directiva del Colegio Notarial de Andalucía, y Andrés Rodríguez Benot, director de la Cátedra.