El teletrabajo se vuelve real

España es líder en conexión por fibra en Europa, sin embargo, ocupa los últimos puestos en teletrabajo. Ha tenido que ser un virus el que nos empuje a tomarlo en serio. Aun así, trabajamos más horas. ¿Acaso somos unos desorganizados? O es que ¿hasta en casa seguimos el “presentismo” laboral? Vaya resolviéndolo porque este modelo se queda: bienvenido a la oficina en casa.

Con fibra y sin experiencia. Para muchas empresas, la crisis del coronavirus si no ha supuesto su hundimiento al menos ha sido la mayor vía de agua en sus ingresos. Así, los comercios que no desarrollaron con tiempo su venta online se han visto desplazados por otros que sí lo habían hecho. De la misma forma, algunas empresas se han paralizado mientras sus competidoras seguían funcionando porque estaban entrenadas para el teletrabajo. España es un referente mundial en el despliegue de fibra, aunque no estamos a la vanguardia del teletrabajo en Europa.

Según datos de la oficina estadística europea (Eurostat) de 2018, la población activa que trabaja desde casa en España es un 4,3%, mientras que la media europea es un 5,2%. Nos superan, entre otros, Portugal con un 6,1% y nos triplican Holanda y Finlandia. Otros datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística señalan que un 7% de españoles trabajaba desde casa “ocasionalmente”. Para más inri, España, según Eurostat, está a la cola de Europa en cuanto a las capacidades digitales de sus trabajadores: el 19% asegura estar poco cualificado. También, desde el gabinete de estudios Adecco, empresa de trabajo temporal, nos señalan que, “después de esta crisis pasaremos del millón y medio de personas que teletrabajan a los cuatro millones”.

Teletrabajo notarial. A los notarios la necesidad de activar el teletrabajo les encontró preparados. Los notarios disponen desde hace años de la mayor red informática del país, que integra y conecta a tiempo real las más de 2.800 notarías españolas. El Notariado se ha convertido en uno de los colectivos profesionales más activos en el proceso de implantación de la Administración Electrónica. Así, nada más declararse el estado de alarma, aunque las notarías solo permanecieron abiertas para casos de urgencia y con cita previa, se adaptó el servicio de acceso remoto a la red notarial, lo que permitió a los notarios trabajar desde fuera de la notaría en caso de necesitarlo.

Tanto los colegios notariales como las notarías organizaron el teletrabajo de muchos de sus empleados, adaptándose a sus necesidades familiares y de salud, así como evitando aglomeraciones. Además, el Consejo General del Notariado adoptó por unanimidad un acuerdo proponiendo al Ministerio de Justicia, del que dependen los notarios por ser funcionarios públicos, que les permitiera autorizar por videoconferencia y en la sede electrónica notarial, dotada de la máxima seguridad, las pólizas para la financiación de empresas y particulares. Los notarios también ofrecieron autorizar por este mismo medio otros documentos, como testamentos en caso de epidemia, poderes especiales, revocaciones de poderes (lo que impediría su utilización fraudulenta), y actos societarios.

La seguridad. En unos pocos días hemos tenido que empezar a usar programas como zoom, Webex, Hangouts, Meet, Team, o Houseparty para tener reuniones virtuales. No es de extrañar que, ante ese exponencial aumento de navegantes, los ciberdelincuentes hayan lanzado continuos ataques. Hasta Interpol puso en marcha la campaña #WashYourCyberHands (#Lavatusmanosvirtuales), para que aumentásemos nuestra precaución con el uso de contraseñas. También el representante para la política exterior, Josep Borrell, denunció el incremento de ataques. Además, la demanda de este tipo de programas ha sido tal, que muchos se han diseñado con una rapidez que no les hacia lo suficientemente seguros. El Centro Criptológico Nacional informó de las brechas de seguridad en la plataforma Zoom para videoconferencias. Resultado: robos de contraseñas y suplantación de identidad. Luis Miguel Gilpérez, expresidente de Telefónica España, señala que uno de los motivos por los que en su día no despegó el teletrabajo tiene que ver con una cuestión cultural: “Somos latinos y estamos acostumbrados a vernos, pero el virus cambiará nuestro comportamiento y la forma de trabajar. El teletrabajo ha venido para quedarse”.

Por Gabriel Cruz