EN SOCIEDAD

JOAQUÍN SERRANO,

autor de la tesis "El notario ante la capacidad de las personas físicas"

A primeros de año, Joaquín Serrano presentó su tesis El notario ante la capacidad de las personas físicas en la Universidad Jaume I de Castellón, obteniendo una nota de sobresaliente cum laude. A lo largo de su vida ha desempeñado diferentes actividades, como: director de una galería de arte, colaborador de diversos medios de comunicación, fotógrafo con numerosas exposiciones dentro y fuera de España, miembro de la directiva del Valencia Club de Fútbol… ofrece a esta revista algunas de sus reflexiones sobre la vida y la profesión.

josem@notariado.org

@JMCarrascosa

A una edad ya alejada de la habitual para un doctorando, ¿qué le animó a presentar la tesis?

La edad siempre es relativa. Hace muchos años que tenía la idea de hacer la tesis, pero otras ocupaciones no me lo permitían. Entre ellas, el trabajo notarial que antes era mucho más abundante, con la crisis se fue reduciendo y aumentó mi disponibilidad, así que decidí abordar una de las tareas pendientes. Y tras varios años de esfuerzo al fin lo conseguí. Además, creo que hay que seguir aprendiendo a todas las edades; y más los notarios, que para estar al día tenemos que estudiar novedades constantemente.

¿Por qué eligió este tema?

En primer lugar, por las enormes implicaciones sociales, morales y jurídicas que supone. Porque afecta a muchas personas. Según la OMS, hay setecientos millones de personas con discapacidad, un 10% de la población mundial. En España, oficialmente hay unos cuatro millones. De hecho, hay muchas más, que no se han visto sometidas a ninguna evaluación. Además, puede afectarnos a todos, en especial al llegar a edades avanzadas. La evolución que se ha producido en el tratamiento de las personas con discapacidad del modelo médico-rehabilitador al modelo social y de derechos humanos supone un cambio de paradigma causado en parte por la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad.

Los notarios estamos en contacto directo y diario con la realidad social y con cuestiones que afectan a todas las personas, incluyendo a aquellas con discapacidad. Mi ejercicio profesional me ha situado en muchas ocasiones ante estas personas, a las que se puede ayudar con más intensidad que a otras, tal como exige la normativa notarial para la parte más necesitada de protección. Tanto directamente, en el contacto personal con ellas como apoyo jurídico cualificado, como indirectamente, asesorando sobre las figuras jurídicas que se pueden utilizar para ayudarles. Los notarios somos un eslabón fundamental de la seguridad jurídica y debemos serlo en la defensa de los derechos humanos.

La sensibilidad del Notariado hacia el colectivo de la discapacidad es una de sus señas de identidad -como prueba la labor de su Fundación Aequitas, de la que usted es colaborador-. ¿Cuáles son los principales problemas que preocupan a los miembros de ese colectivo y sus familias cuando acuden a una notaría?

Es normal y sensato preocuparse por el porvenir, ya sea el propio o el de los seres queridos con discapacidad, presente o previsible, y tratar de que una vida digna esté garantizada. Así que cuando estas personas acuden al notario, la mayoría de las cuestiones que plantean se refieren a la planificación del futuro personal y patrimonial de la persona con discapacidad. Concretamente, los progenitores se interesan sobre cómo pueden ordenar su herencia, para que las necesidades de sus seres queridos con alguna discapacidad estén cubiertas cuando ellos no estén.

Las leyes y en especial la Ley de Protección Patrimonial de las Personas con Discapacidad, nos ofrecen diversos instrumentos para alcanzar esta finalidad de previsión y protección, y la autonomía de voluntad permite crear otras nuevas. El notario debe prestarles asesoramiento jurídico y humano y estudiar caso por caso para ver lo que mejor se adapta a una situación concreta.

La pandemia ha alterado la actividad notarial…

La pandemia es, en primer lugar, una terrible desgracia en pérdidas humanas a la que no creo que se le esté dando la trascendencia que tiene. Al ser servicio esencial, todas las notarías estuvimos abiertas en unos meses en los que prácticamente no hubo trabajo debido al confinamiento. Y luego hemos ido fluctuando al ritmo que nos marcan las sucesivas olas de contagios.

¿Cómo compagina sus variadas actividades?

Creo que la vida te ofrece muchas posibilidades que pueden contribuir a tu desarrollo y felicidad, así que hay que hacer las actividades que a cada cual le gusten, y cuanta más variedad, más te enriqueces como persona. Algunas las compagino y otras se han ido sucediendo a lo largo del tiempo y, como ya tengo bastantes años, he tenido oportunidad de dedicarme a distintas cosas que me han interesado. Por otro lado, creo que el tiempo es escaso y muy valioso y tenemos que aprovecharlo. Y eso intento.

También tengo que decir que lo que más me gusta es la notaría y cada día que voy me siento más feliz con mi trabajo.