CON SELLO PERSONAL

Isabel Celaá

ministra de Educación y Formación Profesional

«La educación debería dejarse al margen de la confrontación política»

Al principio de un curso escolar atípico y en puertas de la tramitación parlamentaria de una nueva ley educativa, sondeamos la visión de Isabel Celaá sobre algunos de los asuntos más candentes a los que se enfrenta su ministerio.
ALFREDO GARCÍA REYES

alfredogreyes@gmail.com • @Alfredo García Reyes

Linkedin: alfredogreyes

Durante tres años fue usted consejera de Educación del Gobierno Vasco. ¿Qué supuso a nivel político esa experiencia y en qué medida le está ayudando en esta etapa al frente del Ministerio de Educación y Formación Profesional?

Para una persona que cree firmemente en la educación como motor de cambio personal social y económico como yo, asumir la responsabilidad de la consejería fue sin duda un gran honor porque me permitió impulsar la reforma de la educación pública en el País Vasco, apostando por el trilingüismo y las tecnologías y también por la Formación Profesional. Fue una etapa difícil políticamente, porque he de recordar que ETA aún existía y todo el Gobierno de Patxi López estaba amenazado. Mis dos predecesores socialistas en la Consejería de Educación en anteriores gobiernos sufrieron el terrorismo directamente, José Ramón Recalde fue gravemente herido y Fernando Buesa, asesinado. Yo fui la tercera consejera de Educación socialista y en gran parte puse en marcha todo lo que habíamos compartido en las etapas en las que trabajé con ellos. Esta experiencia, personal y profesional, sin duda, es un importante bagaje para mi tarea como ministra, aunque es muy diferente porque, como sabe, la gestión directa de la educación depende de las comunidades autónomas. 

¿Es tan deficitario el nivel educativo en España como suele indicar el Informe PISA? Sobre todo en comparación con los países de nuestro entorno.

Tenemos un buen sistema educativo que padece, sin embargo, algunos males diagnosticados hace tiempo y en los que coincidimos, no solo los informes de organismos internacionales, sino también todos los actores educativos. La pandemia ha puesto de manifiesto la urgencia de acometer esa transformación que veníamos pidiendo y que se recoge en el proyecto de ley de Educación que actualmente se está tramitando en el Congreso. El alto número de repetidores, el abandono escolar temprano, el currículum enciclopédico y anticuado, la digitalización, la atención personalizada, la carrera docente… Son algunas de las cuestiones que debemos abordar ya.

Este nuevo proyecto de ley educativa apuesta por una educación más personalizada para garantizar una mayor calidad. ¿Cómo pretenden reducir la ratio de alumnos por clase para llegar a este objetivo?

No hay calidad sin equidad y sin excelencia. Un sistema educativo de calidad es aquel que busca la excelencia y la excelencia significa promocionar todos los talentos, porque necesitamos todos los talentos. Eso no significa esperar a los más rezagados, sino permitir que cada alumno avance a su ritmo, dotándole de las herramientas necesarias para ello. Al esfuerzo del alumno debe sumarse el esfuerzo del sistema.

Y ese sistema necesita una urgente transformación, cuya piedra angular es el Proyecto de Ley de Educación que actualmente se está tramitando en el Parlamento.

Respecto a esta futura Ley, se trataría de la sexta aprobada en España desde 1980. ¿Por qué es tan difícil llegar a un acuerdo entre las fuerzas políticas mayoritarias del país y los principales actores del sector de la enseñanza?

Lo importante no es el número de leyes, sino la calidad de las mismas. Eso lo saben muy bien quienes trabajan en el ámbito jurídico. Lo importante es si la ley responde a las necesidades sociales presentes y futuras y es evidente que la Ley Educativa en vigor no responde a esas necesidades. Como le decía, todos los actores educativos coincidimos en el diagnóstico, en la necesidad de cambio, pero también es cierto que muy a menudo la educación se utiliza como arma política y eso es lo que no permite avanzar. La educación debería dejarse al margen de la confrontación política.

Hay quien considera que la Formación Profesional continúa siendo el patito feo de nuestro sistema educativo. ¿Cuáles son los planes de su Gobierno en este ámbito?

La ley educativa vigente, la LOMCE, la considera un camino de segunda y eso es algo que estamos revirtiendo ya porque no lo compartimos en absoluto. El Ministerio que ostento se llama de Educación y Formación Profesional porque desde el primer momento quisimos darle la importancia que tiene. Recientemente hemos aprobado un Plan de Modernización de la Formación Profesional con una dotación de 1.500 millones de euros en cuatro años, que prevé crear más de 200.000 nuevas plazas; acreditar las competencias profesionales de más de tres millones de personas y crear nuevas titulaciones ligadas a la industria 4.0. Todo ello para responder a las demandas que nos exige Europa y para facilitar el acceso al mercado laboral de nuestros jóvenes, además de permitirles un mayor crecimiento personal.

Tanto este curso como el anterior se están viendo condicionados por la lucha contra la pandemia de Covid-19. ¿Cree que esto va a suponer una rémora importante en la formación y el desarrollo profesional de nuestros niños y jóvenes? 

He de decirle que, a diferencia de otros países, en España decidimos continuar el curso y lo culminamos con éxito, a pesar de que las escuelas cerraron de un día para otro. Permítame que haga un reconocimiento expreso a todos los docentes que hicieron un enorme esfuerzo para que la educación continuara. Sin duda esta pandemia dejará una huella profunda en todos nosotros, también en nuestros estudiantes, que estoy segura habrán madurado mucho con esta experiencia. La educación presencial es esencial para reducir las desigualdades y su ausencia afecta más al alumnado más vulnerable. Por eso todas las administraciones educativas debemos hacer un esfuerzo por compensar esas carencias. El Gobierno de España ya lo ha hecho, con una importante inversión de fondos adicionales para educación en diferentes partidas: fondo Covid, becas, programas de refuerzo educativo, programas de refuerzo en digitalización, entre otros. En total, son casi 3.000 millones de euros adicionales para Educación.

Una de las promesas de su partido en las últimas elecciones fue la gratuidad para todos los niños de Infantil (hasta los tres años) y de los libros para aquellas familias con una especial vulnerabilidad económica. Teniendo en cuenta la situación económica, ¿podrá ser una realidad para el nuevo curso?

España está haciendo un gran esfuerzo en la escolarización de niños de cero a tres años. De hecho, la tasa de escolarización se ha incrementado más de diez puntos en la última década, hasta el 38,2%, por encima de la media de los países de la OCDE (25,5%) y de la Unión Europea (23,6%). Vamos a seguir avanzando en la gratuidad progresiva de esta enseñanza y de los libros de texto pero, sobre todo, de material digital. En este sentido quiero recordar que hemos puesto en marcha el Plan Educa en Digital, junto con el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, con una dotación inicial de 260 millones de euros para que los alumnos más vulnerables puedan tener herramientas digitales. También hemos incrementado el presupuesto para becas un 22% este curso, el mayor de la última década, hasta llegar a 1.900 millones de euros. Además del programa de refuerzo educativo y prevención del abandono escolar temprano PROA+, que tiene una dotación de 40 millones de euros para este año 2020. Para que avance la educación no sirve dar más a quien más tiene.

Los conciertos con la Iglesia y resto de instituciones implicadas en el sector educativo están sometidos a habituales controversias. ¿Cuál es la postura de su Gobierno en este sentido?

El Gobierno respeta y cumple todos los acuerdos Iglesia-Estado. Respecto a la enseñanza de la religión, le diré que en el Proyecto de Ley de Educación, la LOMLOE, se mantiene el cumplimiento estricto de los acuerdos Iglesia-Estado.

Como madre que ha pasado por todas las fases del proceso, ¿qué consejo les daría a los padres a la hora de afrontar la educación de sus hijos y su integración en la enseñanza oficial de nuestro país?

Las madres y padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos y por eso sabemos que lo mejor para su desarrollo personal es la educación. Una formación que les prepare para el futuro, pero también para vivir con plenitud el presente. Que les permita aprender a aprender, fomentar el espíritu crítico para poder adoptar sus propias decisiones, que les facilite desarrollar al máximo sus talentos. Sabemos también, lo hemos visto durante el confinamiento, que la educación presencial es insustituible e indispensable en ese proceso formativo. Los beneficios de la escuela son superiores a los riesgos eventuales que puedan acontecer.

Como sabe, los notarios, que son licenciados en Derecho, que acceden a esta función pública tras aprobar una dura oposición, son una profesión puntera en el ámbito digital. ¿Preparación y modernización siguen, en su opinión, caminando de la mano? 

Efectivamente. Para avanzar hay que actualizarse, por eso es tan importante que la educación se adapte a las necesidades que requiere una sociedad cambiante y compleja. La digitalización no puede ser un fin en sí misma, sino un medio y una palanca más del proceso de cambio curricular, pedagógico y organizativo. Va más allá de dotar de acceso, conectividad e infraestructura a los centros educativos. Las tecnologías digitales no son factor de cambio “per se” sin un proyecto de cambio de paradigma educativo que sepa cómo y para qué utilizarlas.

Los notarios, una profesión centenaria, han hecho un gran esfuerzo de modernización adaptando su trabajo al ámbito digital porque deben responder a las demandas de los ciudadanos, y la digitalización está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. Avanzar en digitalización no significa, sin embargo, abandonar el trato personal y directo. Al contrario, ambos mundos son y deben ser perfectamente complementarios. Igual que la enseñanza presencial es insustituible, el trato personal también lo es. La digitalización permite avanzar y, en el ámbito educativo, facilita el aprendizaje de los alumnos, permite que cada uno aprenda a su ritmo. Es una gran herramienta para la formación de todos.

“Los notarios, una profesión centenaria, han hecho un gran esfuerzo de modernización adaptando su trabajo al ámbito digital”
Huella digital

La ministra Isabel Celaá es bastante activa en redes sociales, sobre todo en Twitter, donde tiene su propia cuenta (@CelaaIsabel) y donde comparte numerosos contenidos relacionados tanto con la educación como con el resto de labores del Gobierno.

Por su parte, se puede acceder de primera mano a las principales comunicaciones del Ministerio de Educación y Formación Profesional a través de sus canales en esa misma red social (@educaciongob), Facebook (@educacionyfp.gob) y su propia página web (www.educacionyfp.gob.es).

“Vamos a seguir avanzando en la gratuidad progresiva de la enseñanza de cero a tres años y de los libros de texto pero, sobre todo, de material digital”