EL ESCAPARATE

Cómo cerrar la brecha digital en la educación

La pandemia del COVID-19 nos ha obligado a encontrar nuevas formas de trabajar, vivir y aprender. Solo en el ámbito educativo, el cierre de las clases ha afectado a cerca de 10 millones de estudiantes españoles, para quienes la educación a distancia se ha convertido en la única forma de continuar con su aprendizaje. Esta situación ha puesto de manifiesto la desventaja que para muchos alumnos supone no tener en su hogar acceso a internet o el equipamiento adecuado para hacer sus deberes. En septiembre está prevista la vuelta a las clases presenciales, pero es necesario dar soluciones a la brecha digital ante un posible repunte de la epidemia.

ELVIRA ARROYO
elviraarroyocorrales@gmail.com

La utilización de las nuevas tecnologías entre los menores de 10 a 15 años está muy extendida en España. El 66% tienen teléfono móvil, el 89,7% utilizan el ordenador y el 92,9% usan internet, según los últimos datos publicados por el INE (Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación -TIC- en los Hogares, de octubre de 2019). Sin embargo, muchos de ellos solo pueden conectarse a internet desde su centro de estudios, algo que, con el cierre de las aulas como consecuencia del coronavirus, les ha dejado en una posición de inferioridad en su avance escolar.

La educación virtual desde casa se ha convertido en la mejor alternativa para no interrumpir las clases, pero las familias con menos poder adquisitivo no siempre pueden proporcionar a sus hijos las herramientas necesarias para un buen aprendizaje online.

El informe Brecha digital y pobreza infantil, elaborado por el Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil en marzo de 2020, destaca que en España hasta el 20% (unos 500.000) de los menores que viven en hogares con rentas bajas no tienen ordenador, frente al 0,9% de los pertenecen a hogares con mayores ingresos.

La brecha digital se abre además en dos aspectos. Por un lado, está la división entre quienes tienen acceso a internet y quienes no. En nuestro país, unos 300.000 menores viven en hogares que no pueden pagar internet. En segundo lugar, dentro de quienes disponen de internet, hay una diferencia notable entre aquellos que tienen conexión fija en el hogar y quienes acceden a través del móvil. Con frecuencia, los móviles son dispositivos poco adecuados para el estudio y su uso puede estar condicionado por los límites de descarga de datos, a diferencia de las tarifas planas de banda ancha fija.

Otro factor clave es el tipo de dispositivo electrónico utilizado, ya que un ordenador o una tableta son indispensables para realizar las tareas educativas desde casa. Una vez más, la economía familiar vuelve a marcar la diferencia porque el 23% de los hogares con niños y adolescentes del tramo más bajo de ingresos no tienen ordenador en casa -lo que afectaría a unos 500.000 menores- frente al 1,2% de las familias con ingresos más altos que carecen de ordenador. En total, hay 792.048 hogares con hijos sin dispositivos electrónicos.

Capacidad adquisitiva. La principal causa de este desequilibrio digital es la falta de recursos. La conexión a internet es un esfuerzo económico que las familias con más precariedad no pueden permitirse, más aún en las actuales circunstancias en las que muchas se han quedado sin empleo.

A la vez, hay que considerar si la oferta disponible en el mercado español es asequible para la mayoría y si ofrece un rango de precios similar a otros países de nuestro entorno. El informe del Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil utiliza como referente el Índice de la Economía y Sociedad Digital (DESI), que la Comisión Europea calcula anualmente teniendo en cuenta varios aspectos, entre los que se incluyen los precios de la banda ancha. La conclusión es que, salvo un paquete, los precios en España están por encima de la media europea, lo que nos posiciona como un país relativamente caro. No obstante, la Comisión matiza que algunas de estas ofertas pueden contener un componente móvil, por lo que los precios no son del todo comparables con los de la Unión Europea.


 

Las familias con menos poder adquisitivo no siempre pueden proporcionar a sus hijos las herramientas necesarias para un buen aprendizaje online.


Coalición mundial para un aprendizaje inclusivo

LA necesidad de subsanar las deficiencias que afectan al aprendizaje de millones de estudian-tes ha llevado a la Unesco a crear la Coalición Mundial para la Educación Covid-19, que agrupa a más de 90 asociados de los sectores público y privado. El objetivo es buscar soluciones equitativas y lograr que la revolución digital sea inclusiva durante este período de interrupción repentina y sin precedentes en la educación.

Entre los miembros de esta coalición figuran la Unión Internacional de Telecomunicaciones y grupos clave que apoyan a los docentes, como la Inter-nacional de la Educación, la Fundación Varkey, la Organización Internacional del Trabajo y el Equipo Internacional de Trabajo sobre Docentes para Educación 2030.

Para saber más

• Indicadores sobre uso de TIC por menores en España.

ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI). Abril de 2020. Dossier que recoge el de uso de las TIC por menores de 10 a 15 años en España y en cada comunidad autónoma. Analiza la tenencia de móvil, el uso del ordenador, el uso de internet y el lugar de acceso a la Red.

• Niños en un mundo digital. Estado mundial de la infancia 2017.

Unicef. Informe que analiza cómo afecta el mundo digital a las oportunidades de aprendizaje de la infancia.

• Aprendiendo en casa.

Ministerio de Educación y Formación Profesional, Gobierno de España. Portal web que facilita el acceso a diferentes recursos que aseguren al profesorado, familias y alumnado la continuidad de la actividad educativa durante el periodo de suspensión de las clases presenciales.

•Seguimiento mundial de los cierres de escuelas causadas por el Covid-19.

Mapa interactivo UNESCO

•Marco para la apertura de las escuelas (en inglés). Abril de 2020. Informe elaborado por la Unesco, Unicef y el Banco Mundial con recomendaciones que ayuden a los gobiernos de todo el mundo a preparar sus sistemas educativos para la reapertura de las escuelas.

Mapa mundial de la conectividad en 2019

ZONAS Hogares con acceso a internet Hogares con ordenador
España 91´4% 80´90%
Europa 86´50% 78%
América 71´80% 65´70%
Comunidad de estados independientes 74´20% 66´30%
Estados Árabes 57´20% 51´90%
Asia y Pacífico 50´90% 43´50%
África 17´80% 10´70%
El móvil no es suficiente para estudiar desde casa. Los alumnos necesitan un ordenador o una tableta para escribir y hacer sus tareas.

Ámbito global

La brecha digital es además un fenómeno mundial. Si miramos fuera de nuestras fronteras, comprobamos que estamos ante un desafío mundial sin precedentes para el sistema educativo porque el cierre de colegios y universidades por la pandemia ha llegado a afectar a 1.500 millones de estudiantes y a 63 millones de docentes de 191 países.

 


En España hay 792.048 hogares con hijos sin acceso a dispositivos electrónicos.


 

Más de la mitad de esos alumnos -unos 826 millones según la UNESCO- no tienen ordenador en casa y el 43% no tienen internet. Estas carencias son mucho más elevadas en los países con bajos ingresos. Casi 9 de cada 10 jóvenes que no usan internet viven en África, Asia o el Pacífico. Concretamente, en el África Subsahariana el 89% de los alumnos no tienen ordenador doméstico y el 82% carecen de acceso a internet.

La UNESCO advierte que estas desigualdades constituyen una verdadera amenaza para la continuidad del aprendizaje, más aún en el contexto actual. “Cuando las escuelas cierran, el rendimiento educativo sufre. La interrupción de la escolarización también conduce a otras pérdidas más difíciles de medir, incluidos los inconvenientes para las familias y la disminución de la productividad económica a medida que los padres luchan por equilibrar las obligaciones laborales con el cuidado infantil”, ha señalado esta agencia.

Un reto recurrente. La suspensión de las clases por el coronavirus ha reavivado el debate sobre el perjuicio que la brecha digital implica para millones de alumnos, pero la comunidad internacional lleva años recordando la urgencia de abordar este tema.

El informe Estado mundial de la infancia 2017, publicado por UNICEF, explica las oportunidades perdidas que conlleva la brecha digital para los niños de todo el planeta. A corto plazo, los menores que no están conectados pierden recursos educativos, acceso a información global y oportunidades de aprendizaje en línea. También se ven privados de la posibilidad de relacionarse con otras personas o de viajar sabiendo que pueden contactar con sus familias si lo necesitan.

Para los niños que viven con discapacidades, la conectividad puede significar la diferencia entre la exclusión social y la igualdad de oportunidades.

Cuando son adultos, el manejo de las tecnologías digitales aumenta las probabilidades de encontrar empleo. Según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la experiencia en TIC tiene un gran impacto sobre la participación en el mercado laboral y los salarios en países como Australia y Estados Unidos. Otros estudios de poblaciones adultas en países como la India y Túnez llegan a conclusiones similares.

Unicef recuerda además que, aunque los países más agraviados son los menos desarrollados, la desigualdad digital está presente en todos. Por ejemplo, en Estados Unidos se calcula que cinco millones de menores de entre 6 y 17 años no tienen internet en su hogar debido a que viven en zonas sin conexión o a que sus padres no pueden pagar la banda ancha.

 


El cierre de colegios y universidades por la pandemia ha llegado a afectar a 1.500 millones de estudiantes y a 63 millones de docentes en todo el mundo.


 

Esto ha dado lugar a la denominada “brecha de la tarea”, porque los profesores piden cada vez más deberes que requieren pruebas o aprendizaje online. Para com-pensar esta carencia, es habitual que los niños acudan a las bibliotecas locales o a los establecimientos de comida rápida para acceder a puntos de acceso gratuitos. En otras zonas, los autobuses escolares equipados con wifi estacionan por la noche en los barrios marginales para que los estudiantes puedan conectarse y hacer sus debe-res. Aun así, los estudiantes de secundaria que no tienen banda ancha se quejan de que sus notas son más bajas porque a menudo no pueden completar sus trabajos.

Otras barreras. Junto a los problemas de accesibilidad, los estudiantes de determinadas culturas se decepcionan cuando navegan por internet y apenas encuentran con-tenido relacionado con su entorno o identidad. Este podría ser un factor que les desmotive para conectarse y para descubrir la utilidad que las tecnologías digitales pueden tener para ellos.

A esto se suma el inconveniente que puede suponer el hecho de no encontrar contenidos en el idioma propio. Si bien es cierto que la diversidad lingüística de internet no para de aumentar; casi el 60% del contenido publica-do está en inglés. Por suerte, existen sofisticados traductores que ponen a disposición de los usuarios los contenidos en su idioma. Solo Google Translate traduce información a más de 100 idiomas, lo que supone un gran avance para los usuarios y en particular para los estudiantes.

Por otro lado, la falta de información que conlleva la exclusión digital aumenta la vulnerabilidad de la sociedad en situaciones como la que estamos viviendo. En las zonas más desfavorecidas, la propagación de una enfermedad puede estar muy relacionada con el conocimiento que sus habitantes tengan sobre cómo protegerse o actuar.

En el lado opuesto está el exceso de información que nos abruma en los países desarrollados, que incluye bulos que debemos aprender a identificar y a no difundir en las redes sociales. En la actual crisis sanitaria no solo proliferan teorías que identifican a supuestos responsables, sino que se ofrecen remedios milagrosos que pue-den provocar graves daños en la salud.

El principal desafío es difundir contenidos que ayuden a tener niños y adultos bien formados e informados en todo el planeta. Una información rigurosa ayudará a los menores a tomar decisiones que mejoren su salud, su calidad de vida, sus finanzas y cualquier otro aspecto de sus vidas.

Nuevo rol de los docentes. También los docentes han sufrido en los últimos meses las consecuencias de la brecha digital, incluso en los países dotados con medios tecnológicos de calidad y con una buena conectividad. El cierre repentino de las aulas les ha obligado a adaptarse a un escenario de enseñanza virtual que no habían podido planificar con antelación. Les faltaban medios materiales y formación para impartir con eficacia sus clases.

Aunque en España existen iniciativas privadas como Educa Internet y Conecta Educación, que ayudan a los educadores en su proceso de digitalización, es necesario reforzar su capacitación en competencias digitales y dotarles de las herramientas educativas adecuadas.

El regreso a las clases presenciales en septiembre no impedirá que se impongan las fórmulas online para generar contenidos, impartir las materias y motivar a los alumnos. Entre otras razones, porque tampoco se sabe con certeza cómo se desarrollará el nuevo curso. Es probable que la asistencia a clase se alterne con clases virtuales, pero el ritmo lo marcará la evolución de la pandemia.

Clases y exámenes virtuales

El coronavirus ha impuesto también métodos de evaluación online que han sustituido a los exámenes tradicio-nales. Los centros educativos han tenido que adaptar sus métodos de evaluación a los canales telemáticos, garantizando además un proceso seguro y sin posibles engaños, como copiar o suplantar la identidad del alumno que debe examinarse.

Las pruebas virtuales se han impuesto también en los centros tradicionales de educación a distancia como la UNED, que ha realizado por esta vía cerca de 300.000 exámenes.

Porcentaje de hogares españoles con menores sin acceso a internet según sus ingresos.

Ingresos netos mensuales % sin internet
Menos de 900 € 9.20%
De 900 € a 1.600 € 4.1%
De 1.600 € a 2.500 € 1.1%
De 2.500€ a 3.000 € 1%
3.000 € o más 0.4%

Fuente: Brecha digital y pobreza infantil. Alto Comisionado para la Lucha contra la Pobreza Infantil. Marzo de 2020.

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Cerrar brechas. Una de las lecciones aprendidas en esta crisis sanitaria es que la digitalización de la educación es apremiante, con independencia de que puedan darse emergencias similares a la vivida desde el mes de marzo. Por este motivo, el Gobierno de España ha lanzado el programa Educa en Digital, que empezará a implantarse durante el primer trimestre del curso 2020-2021. El objetivo es cerrar las brechas de capacitación y acceso a la tecnología.

Entre otras novedades, los centros pondrán a disposición de los alumnos más vulnerables, mediante préstamo, dispositivos que faciliten la educación digital tanto de forma presencial en el centro como desde el hogar. Esta actuación puede alcanzar los 500.000 equipos.

El programa establece la puesta en marcha de plataformas de asistencia al profesorado, alumnado y autoridades educativas mediante la aplicación de la inteligencia artificial. Este desarrollo permitirá establecer itinerarios personalizados para los alumnos, un seguimiento más efectivo de sus progresos y un análisis individualizado de su evolución por parte del profesorado.

Al mismo tiempo, es preciso seguir trabajando otras acciones para que el derecho a la educación no sea vulnerado. Como casi todos los hogares disponen de móvil, televisión y radio, hay que potenciar las iniciativas pues-tas en marcha a través de estos canales porque llegarán prácticamente a toda la población. Audrey Azoulay, directora general de la Unesco destaca que “si bien deben multiplicarse los esfuerzos para proporcionar conectividad a todos, ahora sabemos que la continuidad de la enseñanza y el aprendizaje no puede limitarse a los medios en línea. Para reducir las desigualdades existentes, debemos respaldar otras opciones, como el uso de programas de emisoras de radio y televisión comunitarias, y la creatividad en todas las formas de aprendizaje”.

Soporte imprescindible. El Covid-19 ha reafirmado el papel esencial que las TIC tienen en nuestras vidas para trabajar y estudiar sin salir de casa o para mantener el contacto con la familia y amigos. No solo se ha incrementado aún más el uso de internet, sino que hemos incorporado a nuestra rutina diaria videollamadas, webinars, reuniones y clases online.

Las herramientas digitales son además fundamentales en la lucha contra el coronavirus, ya que permiten acelerar la búsqueda de terapias, monitorizar la propagación del virus y reaccionar en consecuencia.

En definitiva, ahora más que nunca es indispensable estar conectados. Ante este desafío, la Comisión Europea ha anunciado que seguirá colaborando para que los Estados miembros de la UE refuercen la cobertura de las redes de alta capacidad, lancen servicios 5G, mejoren las competencias digitales de los ciudadanos y continúe la digitalización de las empresas y el sector público.